miércoles, 15 de marzo de 2017

" LOS DOMINGUÍN " CAPÍTULO III






Domingo, el primogénito del matrimonio de Domingo y Gracia, de su matrimonio con Carmela nacerán Domingo y dos mujeres, que se casarán con dos toreros Curro Vázquez y Paco Alcalde.
El segundo hijo Pepe, un par de años más joven que Domingo. Después llega Gracia, llamada Pochola por la familia, de la que siempre se ha dicho que tiene un carácter fuerte, como Luis Miguel. Una hija suya Lidia se casará con el torero Angel Teruel, muy vinculado a la casa Dominguín.
Después nace Luis Miguel, y en 1929 Carmina, que se casa con Antonio Ordóñez y tiene dos hijas Belén y Carmina que se casán con los toreros Beca Belmonte y Paquirri, del matrimonio de Carmina y Paquirri nacen los diestros Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez.
Durante la temporada, el fiel Chocolate le hace a Gracia una lista con las fechas y plazas en las que actúan sus hijos, y los hoteles en que se hospedan.
Ya en la madurez, Gracia sigue dirigiendo la vida doméstica en la Companza y, a la vez, se permite desafiar al frontón - y ganar, incluso . a los amigos de sus hijos.....
A Domingo siempre le ha caracterizado la enorme listeza natural. Si hubiera seguido en la taberna habría llegado a ser el rey del peleón. En cualquier orden de la vida a que se hubiera dedicado, habría llegado necesariamente.
Une a eso la sencillez de carácter, como un buen campesino castellano, que jamás se envanece de lo que ha podido lograr con su esfuerzo, el gran motor de su vida, el que siempre inculca a sus hijos, es la fuerza de voluntad, que todo lo puede, si se empeña.
No le faltan a Domingo inquietudes y aficiones : le encanta el teatro, el billar, el dibujo..... Fuma puros y se divierte guardando las cajas de cerillas de sus amigos.
Inculca a sus hijos el camino para triunfar en el toreo. Así lo recordaba Pepe : " Mi padre es el gran motor que impulsa y mantiene nuestra moral, sin dejarnos caer ni en la desesperación ni en la desconfianza. Nos habla y, como las arengas de los jefes militares antes de una acción importante, sus palabras tienen el don de elevarnos y de hacernos ver que lo negativo tiene remedio si la entrega es total a la profesión, sin desmayos, y con los ojos puestos en una sola posibilidad, un solo camino : el del éxito ".
Él es su gran maestro, en Tauromaquia y en la vida : " Hablamos, no discutimos ; él sabe más. él sabe todo. siempre tiene razón, y aunque nuestras teorías queramos hacerlas válidas, siempre tiene argumentos que nos demuestra nuestro error. Y hacemos lo que él dice, porque la verdad está en sus labios y en su corazón.
Hasta Luis Miguel, tan poco dado a exteriorizar sus auténticos sentimientos, se emociona al hablar de su padre : " Sólo entendía de agricultura y de Tauromaquia . Se enfrentaba a la vida, aun en los momentos más difíciles, con una moral ejemplar.
Y en definitiva, llegaba a confesar que, sin él, no habría conseguido triunfar.
A fines de 2007 en la revista " Aplausos ", José Luis Benlloch le preguntaba a Pablo Lozano cuál es la mejor cabeza que ha conocido en el toreo. Esta es su respuesta : " Domingo padre, si no el mejor, fue de los mejores. Veía la vida a través del toro : como empresario, como apoderado, como aficionado.
Yo tuve la suerte decía Pablo Lozano de hablar de toros mucho con él, y cada vez que hablaba era una lección que me daba. Era una enciclopedia taurina.
Hay una foto de un festival, en Orihuela, en el que Domingo padre, vestido con traje y corbata, toreó un novillo. En la imagen, tomada al final del festejo, sus hijos, que iban de corto, lo sacan a hombros. Su hijo Pepe eligiría esa foto para la cubierta de su libro Mi gente.
Domingo, el patriarca, se convertiría en apoderado de sus hijos :
- Yo los represento como toreros. Les cobro el diez por ciento de sus honorarios por cada corrida, lo mismo que les cobraría otro apoderado. Con ese dinero se vive en mi casa y con ese dinero voy mejorando La Companza, una de las mejores fincas que va a existir en la provincia de Toledo.
Domingo era una figura humana impresionante. También ha tenido, como luego ocurriría con su hijo Luis Miguel sus cantores, los cronistas que relataban sus gestos y sus gestas. Uno fue nada menos que el empresario Eduardo Pagés, que en un libro exaltaba a Dominguín diciendo :
" Dominguín sera un torero, pero un torero grande, de los que, llegando a la cumbre de su profesión, saltan a la posteridad y dejan un nombre para que lo repitan tres o cuatro generaciones.
El nombre, para la posteridad, lo consolidaría su hijo Luis Miguel. La profecía fue escrita por Pagés, suegro de Diodoro Canorea.
Todos coincidían con el personaje irrepetible, respetado por toreros, empresario, apoderados y taurinos en general, que se llamó Domingo González Mateos.
Domingo, fue victima de la terrible enfermedad que ha abatido a varios miembros de su familia, y que haría presa, una vez desaparecido él, en varios más.
Comienza a sentirse mal en 1957. Pero sigue a compañando a su hijo Luis Miguel a las corridas. Era una de las últimas de la temporada. Se desplaza con ellos Román Merchán, padrino de la carrera de Domingo padre.
Contra lo que era su costumbre, el padre no asistió al sorteo. El regreso de aquel viaje marcó el principio del fin del patriarca. Domingo, que se quedó descansando en el hotel, acusó intensos dolores en el viaje de regreso a Madrid.
Al día siguiente lo llevaron a la consulta de Jaime Merchán, hijo de Román Merchán. Los médicos decidieron hacerle una biopsia y fue Manuel Tamames, también íntimo amigo de la familia, el que les comunicó que sufría un cáncer y era necesario intervenirlo quirúrgicamente.
Lo trasladaron a Heidelberg ( Alemania ), en donde lo intervino Jesús López Varela, discípulo del ilustre don Carlos Jiménez Díaz, que acompaña al enfermo en todo momento.
La operación transcurrió normalmente, pero con resultados poco esperanzadores. No solamente se confirmó el diagnóstico de los médicos españoles, cáncer, sino que se encontraron metártasis por todo el cuerpo. Se comunicó a los familiares que la vida del paciente duraría seis o siete meses, como máximo. Desgraciadamente el pronóstico se confirmó y Domingo moría 6 meses después de ser intervenido.
Domingo vuelve a su Quismondo, esta vez seguido de una amplia comitiva fúnebre, en la que figuran su familia, sus amigos y la gente del toro.
Pero en sus últimos momentos Domingo, el patriarca, realizó una buena acción al llamar a su hijo Luis Miguel y pedirle que volviera a torear con su hijo político Antonio Ordóñez.
Le dijo a Luis Miguel : - Mira hijo, tú y yo nos entendemos con pocas palabras. Ya ves cómo estoy. Mi deseo es limar asperezas familiares, que se acaben situaciones tirantes y que nuestra casa vuelva a ser lo que siempre fue. Quisiera que Antonio y tú toreaséis juntos.
- Ya sabes que por mí no es - contesto Luis Miguel.
- Lo sé, pero quiero que parta de ti la iniciativa, ya que yo, por mi enfermedad, no tengo tiempo de hacerlo. Ponte de acuerdo con tu hermano Domingo.
- Si esto te tranquiliza lo haré, dalo por hecho.
- Hace tiempo que estoy pensando en ello. Es mi obsesión. Aunque te estoy hablando de toros, por primera vez no pienso en los toros, pienso en tu hermana Carmina, pienso en tu madre, pienso en todos, en vosotros y en él.
- Pues no se habla más, padre. Que te emocionas demasiado y esto no tiene importancia. Se hará lo que tu dices y como tu quieres, te lo prometo - dijo Luis Miguel resueltamente, con gesto apretado y duro.
Luis Miguel se puso aquel verano de 1958, para torear, un vestido negro, que, aunque refulgente de oro, enlutaba. Parece como anticiparse a un luto que él sabe, inevitable, fatal.
Domingo Dominguín murió cuando declinaba la temporada de 1958. Cuando comienza la temporada de 1959 se anuncia que van a torear juntos Luis Miguel y Antonio Ordóñez. La última voluntad de Dominguín se cumplía : Este fue el testamento de Domingo.
Su esposa Gracia falleció en Madrid en 1983, a los ochenta y dos años.
( Continuará )





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