domingo, 20 de septiembre de 2020

SE REPITE LA HISTORIA




La pandemia de gripe, también conocida como gripe española, fue una pandemia causada por un brote del virus influenza A.

Recibió el nombre de gripe española porque la pandemia ocupó una mayor atención de la Prensa de España que en el resto de Europa, ya que España no estaba involucrada en la guerra mundial y por tanto no se censuró la información sobre la enfermedad. Aunque el origen se acepta que fue Estados Unidos     -  4 de marzo de 1918 - en uno de los campamentos militares en el transcurso de la primera guerra mundial.

Tras registrarse los primeros casos en Europa al parecer en Francia, la gripe pasó al Reino Unido, después a Italia, más adelante cruzó Alemania y por último a España, un país neutral que en la guerra no censuró la publicación de los informes.

En 1919, la enfermedad ya fue mucho menos virulenta por estar la mayoría de los organismos adaptados al virus. Finalmente en 1920 a.un se detecto un último repunte, pero no hubo más.

Varios autores mencionan entre 50 y 100 millones de victimas. Causó más muertes que la primera Guerra Mundial que estaba terminando cuando se desató la pandemia.

La medicina y la ciencia eran campos muchos más limitados para tratar la enfermedad, si la comparamos con la actualidad.

Los tratamientos también eran limitados. El primer antibiótico no fue descubierto hasta 1928, Y la primera vacuna para la gripe solo estuvo disponible en las años 40.

Pero ante todo, no había sistemas públicos de salud, incluso en los países desarrollados la salud era un lujo. La mayoría de las victimas fueron personas entre los los 20 y los 40 años y los hombres se vieron notablemente más afectados que las mujeres.

India vio fallecer a 17 millones de personas, Estados Unidos cerca de 550.000 personas. En España causó 300.000 muertos.

" En muchos países no quedaban hombres jovenes para llevar adelante el negocio familiar, dirigir las explotaciones agrícolas ".

" La falta de hombres elegibles llevó al llamado problema de las mujeres ".

La falta de trabajadores causada por la gripe y la guerra le dio a las mujeres el acceso al mercado laboral.

" Para 1920 las mujeres eran el 21% de todos los empleados.La disparidad en las estadísticas se convirtió en caso de estudio que concluyó que la distancia social era una estrategia eficaz para frenar la epidemia.

Un análisis de las intervenciones que se hicieron en varias ciudades durante 1918 mostró que aquellos municipios que habían prohibido reuniones masivas y habían cerrado teatros, escuelas e iglesias tenían menos número de muertos.

Las mascarillas eran presentes al igual que ocurre ahora.

También murieron entonces afectados por el virus muchos perros y gatos..

La temporada taurina en 1918 también fue atípica.

Se suspendieron las fiestas de fallas de Valencia y la Magdalena de Castellón, incluyendo sus respectivas fiestas taurinas. La feria de abril de Sevilla se celebró y Joselito actuó las cinco tardes de abono. Ausente Juan Belmonte que estaba en América. Su momento más cumbre lo protagonizó con un bravo toro de Concha y Sierra, lidiado el 21 de abril, Joselito a plaza llena. De ella escribió Gregorio Corrochano : " ¡ Como se agiganta la figura del torero en los medios, aislado, lejos del rumor del tendido, solos mano a mano toro y torero ! ".

Tres páginas hubo de dedicar " La Lidia " a todo lo sucedido en la Maestranza ahora hace 100 años. En aquellos cinco carteles acompañaron a Joselito, en cuatro ocasiones Gaona, en tres Camará - que pocas semanas antes se había doctorado en Madrid - y en dos Diego Masquiarán " Fortuna ". Pese a que hubo días de lluvia, la plaza se llenó. Destacó don Ventura las corridas de Concha y Sierra y del marqués de Albaserrada.

Madrid celebró su ciclo isidril y el mismo comenzó el día del patrón con toros de Benjumea alternaron Gaona, Joselito y Sánchez Mejías.

Días y semanas después de terminado San Isidro, la capital se llenó de enfermos, el director general de Sanidad relacionó directamente el estallido de la pandemia con la afluencia de personas a la capital con motivo de sus fiestas.

En Córdoba se anunciaba la feria de Nuestra Señora de la Salud, que comenzaría el 25 de mayo, con Joselito, Belmonte y Camará, al final Belmonte se casó en Lima con Julia de Cossio, y permaneció en Perú, a Joselito contratado para las tres tardes sufrió un percance el 19 de mayo en Zaragoza, por tanto no pudo torear, tuvieron que contratar a Francisco Martín Vázquez, Saleri II. La feria arrancó con mal pié y artísticamente no fue lucida.

En Pamplona durante la epidemia, se produjeron 243 muertos, Apareció un primer brote en primavera, con solo 15 fallecidos, que desapareció al llegar el verano y los Sanfermines se celebraron, aunque la enfermedad reapareció en otoño y entonces se produjo la mayor mortalidad. Hay que tener en cuenta que la duración actual de los Sanfermines, del 6 al 14 de julio, es relativamente reciente, ya que data de los años sesenta, En 1918 normalmente había sólo cuatro corridas de toros.

Bilbao celebró sus corridas, los días 18, 19, 20, 21 y 25 de agosto, con las ganaderías de Miura, Carmen de Federico, Pablo Romero, Conde de Santa Coloma y Gamero Cívico, matadores Cocherito, Joselito, Belmonte, Saleri II, " Fortuna " y Camará.

En las Arenas de Barcelona también se dieron toros durante 2018, el 20 de junio se lidiaron 8 toros del Conde Santa Coloma, Gaona, Malla, Joselito y Saleri II.

Murcia celebró una corrida de toros el 8 de septiembre con toros de Vicente Martínez, de Colmenar Viejo, para Joselito, Saleri II y Fortuna.

Albacete en su feria de septiembre celebró tres corridas del 9 al 12, matadores Malla, Peribañez, Joselito, Saleri II, Fortuna, Camará, Varelito, Dominguín y Almanseño.

La misma decisión de suspender las corridas de Fallas de Valencia y Castellón hubo de tomarse en octubre de 1918, en Zaragoza, los contagios y las muertes aumentaban cada día. Las listas de victimas eran cada vez más largas. La vida transcurría con la población sumida en el pánico más absoluto y la lucha de las autoridades contra el enemigo de la virulencia atroz.

Cinco corridas tenía programadas Joselito y la despedida de su hermano Rafael, Belmonte en 1918 no pisó los ruedos. Al final Rafael volvió a torear en 1919, sin importarle que su madre le cortara la coleta en la plaza de Sevilla.

La Virgen del Pilar no pudo salir en procesión.

Hasta el rey Alfonso XIII se contagió.

En 1919 la enfermedad fue menos virulenta y la temporada de toros se normalizó.

Pero parece mentira que cien años después se repita la historia con tanta similitud.

Los aficionados deseamos que la pandemia se alivie en lo que queda de año y que en la temporada de 2021 podamos disfrutar nuestra incomparable Fiesta desde Las Fallas hasta El Pilar.








viernes, 15 de mayo de 2020

CIEN AÑOS DE LA TRAGEDIA DE TALAVERA




El 16 de mayo de 2020 se cumplen 100 años de la muerte de Joselito  en Talavera de la Reina.
En una corrida de toros, lo que está previsto es que un hombre, con su inteligencia, supere un peligro, el instinto de una fiera . un toro bravo que encarna la muerte.
Todos estamos condenados a la muerte, de nuestra propia muerte, con la que hemos de convivir desde que nacemos hasta el incierto y último instante de nuestra vida.
De ahí, posiblemente,  el que algunos seres humanos les guste correr riesgos voluntarios y, como se suele decir, jugarse la vida en escaramuza con la muerte, y a otros, acudir a verlo para comprobar que es posible vencerla.
A las corridas asistimos plenamente convencidos de que tendrán un final feliz, a pesar de que el duelo del hombre con la muerte sea real, y haya sido preparado para que se produzca dentro del mayor equilibrio de fuerzas.
Todos tenemos vocación de inmortales y nos emocionamos cada vez que la muerte es burlada.
Cuando un torero le pierde el respeto a un toro con poder, se enciende la chispa de la inspiración que escamotea el riesgo, y todo se convierte en emoción estética, alegría, gracia, elegancia, sabiduría,.. Arte en suma.
Así se dijo entonces que la lidia antigua se fue con Joselito y vino una nueva con Belmonte, dos épocas que se suceden, separadas por la ruptura, la revolución del trianero que dio paso al toreo estático frente al toreo dinámico,
Para comprender el esfuerzo que debió suponer el cambio para los viejos aficionados, apegados a su tradición, hay que tener en cuenta que Juan, corto en facultades físicas, tuvo como antagonista a José, un auténtico atleta,, si matizamos que su preparación en las dehesas, montando a caballo, y disfrutaban viéndole perseguir al toro hasta que conseguía dominarlo, sobre todo cuando en las plazas corría hacia atrás para ganar distancia sin perderle la cara, o verle saltar la barrera al salir de un par de banderillas.
La cogida y muerte de Joselito abren un paréntesis en la historia del toreo. Centrada la afición en la competencia entre José y Juan es lógico que se inicie un periodo de desorientación. Los aficionados vuelven la vista a los toreros que quedan, y buscan uno que sea el contrapunto de la supremacía de Belmonte.
Joselito nació en Gelves (Sevilla) el 8 de mayo de 1895.
A su muerte, acababa de cumplir veinticinco años, hacia una semana. Hijo del gran torero Fernando Gómez, y hermano de Rafael " El Gallo " - al padre también se le conocía por el mismo apodo.
La primera vez que toreó, apenas contaría cuatro años de edad. Y por cierto resultó cogido, se levantó sonriente.
A los ocho años mató el primer becerro de una manera magistral, en una fiesta taurina que se celebraba en la finca del ganadero Anastasio Martín.
Vistió por primera vez el traje de luces el 19 de abril de 1908 en la plaza de Jerez de la Frontera.
La novillada fue un exitazo y de ella, por inspiración de " Panita " se formó aquella cuadrilla Limeño - Gallito que había de recorrer en triunfo casi todas las plazas de España.
En Madrid toreó por primera vez, como novillero el 13 de junio de 1912 y alternando con Limeño.
Aquel mismo año, el 28 de septiembre, le dio la alternativa su hermano Rafael, en Sevilla, con toros de Moreno Santamaría y Antonio Pazos de testigo. El toro de la cesión se llamaba " Caballero ". Y tres días después, el primero de octubre, se la confirmó el mismo Rafael en Madrid con toros de Veragua, en cuya corrida tomó también la alternativa Vázquez II de manos de Vicente Pastor.
Joselito, torero extraordinario desde sus principios, sintió el orgullo de su profesión; rindió a tal actividad un culto inigualable; pudo con todos los toros, cualesquiera que fueran sus condiciones, e igual ejercía su dominio con los bravos y poderosos que con los cobardes, con los primeros para reducir su pujanza y con los segundos para convertir su mansedumbre en aparente bravura. Si nadie le ganó en amor propio, nadie tampoco, pudo permanecer indiferente ante las proporciones asombrosas de su personalidad artística. Por la extensión y por la hondura de su Tauromaquia el torero-tipo a los Romero, Montes o Guerrita.
La persecución a Ricardo Torres " Bombita " fue implacable.
Joselito afrontaba en 1917 su quinta temporada completa como matador de toros en plena competencia con Juan Belmonte.
¿ Que le pasaba a Joselito ? El peso organizativo del toreo gravitaba sobre sus hombros pero la enfermedad de su madre, la bailaora Gabriel Ortega, terminó de sumirle en una honda postración que se acentuó con el fallecimiento de la matriarca de los Gallos en enero de 1919. 
En abril de 1917 en los salones altos del Ayuntamiento de Sevilla se había inagurado una exposición con el título de Primaveral, reunía a las primeras firmas del momento. Lo organizaba El Ateneo por la sección de Bellas Artes. En el extenso catálogo de más de cuarenta cuadros firmados por García Ramos o los expuestos por Gonzalo Bilbao. Entre tantas obras, había una, pintada por Miguel Angel del Pino y Sardá, que retrataba a las señoritas María Hermosa, Leonor y Guadalupe Pablo Romero.
Eran las hijas de don Felipe de Pablo - Romero y Llorente heredero del primer ganadero de este apellido. Pocos sabían - o no lo decían - que en aquella sociedad de la Sevilla de comienzos del siglo XX que Guadalupe era pretendida por Joselito. Pero aquel amor, correspondido por la joven, contaba con la firme oposición de la familia, don Felipe no podía consentir que uno de los suyos llegara a emparentar con un simple matador de toros, por famoso que fuera.
José asistió a la citada exposición y se hizo sacar una fotografía junto al retrato de las tres hermanas Pablo - Romero.
Resulta paradójico, cuando menos, que con la amistad que le unía a don Felipe de Pablo - Romero con José, aquello fuera infranqueable en aquella época. Joselito lo tenía todo menos a la mujer que amaba.
Al comenzar la temporada de 1920, el sentimiento de soledad de Joselito, es cada vez más notorio. La marqueda de Valparaiso le ayuda a instalar y decorar la nueva casa de la calle Santa Ana.
El 15 de mayo de 1920, fiesta del patron de Madrid, alterna con Belmonte y Sanchez Mejias. Los seis toros de Albaserrada son sustituidos por reses de doña Carmen de Federico, pequeñas. El público está de uñas.
Antes del paseillo les increpan enseñando sus entradas. José propuso a Juan dejar de venir a la plaza de Madrid durante algún tiempo. Les decían ¿ Fuera ! ¿ Que se vayan !
En la cena en su casa, José, apenas habló; la cena se prolongó. Pero a las seis de la mañana pidió a Petra, la sirvienta, una taza de manzanilla.
José, acepto el contrato de Talavera, para congraciarse con don Gregorio Corrochano, el influyente crítico del momento. Pero el toro " Bailaor " burriciego de la Viuda de Ortega, se cruzó en su camino aquel 16 de mayo de 1920.
A Joselito le perdonaron pocas cosas en vida. Pero tampoco lo iban a hacer en su muerte. La nobleza y la poderosa burguesía agraria de la época, de alguna manera, se vengaron de la osadía de José, ese torero gitano que había desafiado a la mismísima Maestranza alentando la construcción de la efímera Monumental de San Bernardo o pretendiendo casarse con una niña de clase. Aristócratas y labradores pusieron el grito en el cielo por la organización del funeral del diestro en la Catedral de Sevilla.
Muñoz y Pabón, el imprescindible canónigo de Hinojos, los puso en su sitio con otro de sus memorables artículos publicados en el Correo de Andalucia en el que no dejó títere con cabeza. Aquel artículo le valió el regalo de la famosa pluma de oro sufragada por cuestación popular que entregó a la Virgen de la Esperanza Macarena, la misma que Rodríguez Ojeda había cubierto de gasas negras a la muerte del torero de Gelves.
Guadalupe de Pablo - Romero sobrevivió 63 años a José. Falleció el 5 de abril de 1983 en su casa de Los Remedios y nunca dejó de llevar flores a la tumba de Joselito. Jamás se casó.





sábado, 21 de marzo de 2020

JOSÉ y JUAN..... SU PASO POR EL TOREO




Después de 111 años de la muerte de " Pepe Hillo " ( quedó plasmada en la lámina nº 39 de la Tauromaquia de Goya, en Madrid, por el toro " Barbudo " ), su paisano Joselito " El Gallo ", con una perspectiva más ecléctica del toreo que con su graciosa movilidad no podía ocultar su cuna sevillana, a partir de su alternativa en la Maestranza de Sevilla en 1912, se proclama rey indiscutible del toreo superando a todos en el concepto vigente de entender la lidia ; aquel que los problemas que presenta el toro para ser dominado y reducido encuentran siempre una respuesta lógica por parte del diestro Ricardo Torres " Bombita " la figura de esta primera década del siglo - Sumo Pontífice, según Don Modesto -, ante la fuerza arrolladora del joven torero, le deja el paso franco hacia el trono y sé corta la coleta.
Su nuevo competidor, el torerillo de Triana, con su esperada venida, hizo realidad el sueño - el deseo
"realizado sólo en sueños " - de Pedro Romero : ver la Tauromaquia convertida en un arte, en su propio arte..... Un arte, la primera simiente del cual no la plantó él, sino su abuelo, Francisco  Romero y Acevedo.
El torerillo - el mesías - , en apariencia el antitorero, menos conocedor del oficio y con una circunstancia negativa - la física - muy determinante, está dispuesto a tomar la alternativa supliendo estas desventajas pero con una gran fuerza interior. De ahí nació - o resucitó - un instrumento poderosísimo de mando el temple, que, basándose en la quietud rondeña, requiere una Tauromaquia más emocional, entregada que arrebata a las gentes : surge la magia....
Ambos, con su natural inteligencia, se influyen - como no podía ser de otra forma - mutuamente - José, percatándose de cuál será a partir de este momento el futuro del toreo, procura " belmontizarse " toreando más despacio y quieto. Una tarde, ya bajo el influjo del toreo de Belmonte, su hermano Rafael - del que " El Guerra " dijo que de caerse de un quinto piso, caería torero - viéndole torear, le reprime, apuntándole desde un burladero : lo mismo se pué hacé un poco má depacito, José....
En sus sueños Pedro Romero, le pregunta al torerillo : - Atiende, Juan.... ya sé que José sabía más de toros que tú......
- Si, de acuerdo : pero saber más no significa ganar la partida.
- Hombre, visto así....
- Además, no tenía tu temple....
- No era ése su consepto der toreo. Pero de no haber sido por la desgracia que tuvo.....
- ¿ Cuál era su concepto, Juan ?
- Pues.... ze mejó que todos los demás.
- Pero, ¿ tú crees que hubiera conseguido adquirir tu temple ?
- No le quepa duda maestro, que al final habría templao mejor que todos juntos.
- Entonces, aclárame.... ¿ te ganó José la partida muchas tardes ?
- Si, maestro, en muchas ; sobretodo en la úrtima, en Talavera.....
- Que suerte tuvo José, maestro...
-Hombre Juan, el pobre, la suerte que tuvo.....
- ¿ Le parece poca, maestro ? Murió como tiene que morir un torero, en la plaza.
Eso quedó bien patente en la corrida del 30 de septiembre de 1915, en la Maestranza, en la que José, se encerró con seis toros del Conde Santa Coloma. Y se produjo un hecho insólito le cortó al toro Cantinero la primera oreja que se concedía en Sevilla a un matador.
Le decía Belmonte a José :
- ¡ Menuda tarde, José.... !
- Pues si. Tengo un grato recuerdo de ella.
- ¿ Cómo no lo vas a tené ! Cortaste la primera oreja en la Maestranza.- Tú cortaste la segunda poco despué, Juan.....
- Sí, pero la buena, la que reompe moldes, es la primera, José.
En el transcurso de una cena en Córdoba, después de un festival en el que había triunfado José, el segundo gran califa, Rafael Guerra, " Guerrita ", se dirige al joven maestro y le dice :
- Has estao superió esta tarde, hijo. Te pareces a mí....
- Lo que no entiendo es cómo no has acabao todavía con ese pobre diablo de Triana. En diez minutos podrías hacerlo si quisieras.
A mí me hubieran bastao menos de cinco...
- Perdone usté, maestro, pero en eso anda equivocao. Es verdá que usté hubiera podió con él toas las tardes, como yo, menos cuando hase con er toro cosas que ninguno de los dos, ni el mismo " Lagartijo " hemos soñao en la vida. Y con un torero asín no se acaba tan fácilmente : mejó dicho : no se acaba.
Para " El Guerra " estas palabras de " Joselito"  fueron tremendas, pues no podía concebir que un pobre infeliz de Triana pudiera hacer cosas mejor que el gran " Lagartijo ", primer califa de Córdoba y maestro suyo, del que siempre que hablaba de él cuando no compitieron en los ruedos : Pa hablá de " Lagartijo ", primero hay que descubrirse.
En una ocasión le preguntaron a Juan :
- Juan, ¿ a quién ha visto usted torear mejor con el capote ?
-Hombre, con el capote han toreado varios bien : he toreado bien yo, Gitanillo de Triana y algún que otro más ; pero el mejor con mucho, ha sido José ; les hacía a los toros con el capote cosas que yo no he visto nunca ; al sexto lance de capa los dominaba y los dejaba hechos un trapo ; eso es torear.
Un día yendo hacia su casa un buen amigo de Juan, en Sevilla, se encontró a Juan con Rafael " El Gallo ".
- ¿ Qué hace aquí la pareja ?
- Hombre - contesta Juan -, estamos esperando un taxi para irnos al parque..... Hoy nos apetece hablar de toros. Si quieres venirte te invitamos, sé de un sitio donde ponen los huevos fritos con jamón que son los mejores de Sevilla.
Una vez instalados, el amigo le pregunta :
- Juan, cuénteme la faena a su famoso toro de Concha y Sierra, en Madrid, ¿ es verdad que ése es el toro que mejor ha toreado en su vida ?
Tal vez si.
- Yo llevaba unos días en que marchaba muy mal en Madrid, hasta el punto de que me quisieron romper una tarde el coche. La gente enfurecida conmigo, me gritaban : ¡ " Vete ! "
Aquella tarde José y Gaona se hincharon de hacer cosas. Yo, para colmo, estuve mal en mi primer toro. Pero salió el sexto de la viuda de Concha y Sierra, y armé un escándalo colosal.
Viendo que no continuaba, insistió :
- ¿ Y como lo toreó usted ?
- Mira..... Ya no me acuerdo. Se que le dí tal cantidad de pases que no veía más que al toro y me olvide por completo que había gente en la plaza.
Le decía Juan riendo a Rafael - recuerdo que cuando usted toreaba bien un toro me gustaba meterme con José ; y en la corrida de Concha y Sierra, en Valencia, me acerqué a José y le dije : " Ya estamos yéndonos de aquí, que sobramos los dos ". Y fíjese que amor propio no tendría y aun queriéndole tanto a usted, me echó en ese momento una mirada como para fulminarme.
Y recuerdo, ¿ a ver si se acuerda usted ?, que le quitaron los caballos a un coche de caballos y le paseó a usted la gente, tirando del coche por todo Valencia.
Rafael se sonreía.
Contaba Camará que iba éste muchas mañanas en Madrid a recoger a Joselito al Hotel Palace. Los dos subían, luego desde el hotel por la carrera de San Jerónimo, donde está el edificio de las Cortes Españolas, hasta el restaurante Lhardy y tomar algo
Una mañana yendo por una de las aceras sumidos en su charla, se les acercó un chaval y les dijo 
- Joselito, déme usted una peseta, que es usted el mejor torero del mundo.
A José le hizo gracia el desparpajo del chico y su halagadora petición : se sintió unos momentos muy orgulloso de ser reconocido hasta por un chiquillo, y le dijo :
- No, no ; toma un duro, pero vete a decírselo a aquel señor que va por allí, por la acera de enfrente, y le dices que el mejor torero que ha habido y el mejor que hay en el mundo es Joselito.
Y seguía relatando Camará :
Me quedé frío cuando busque con la vista al señor que se refería José, porque era  "Bombita ", que ya llevaba tres años retirado del toreo.
Y al preguntarle a Camará :
- ¿ Y lo oyó él ?
- Igual que yo lo cuento.