sábado, 9 de enero de 2016

INVIERNO, LA DEHESA Y LOS TENTADEROS



A partir de final de enero y hasta primavera, en las dehesas de bravo se realizan los tentaderos.
No cabe la menor duda de que la selección genealógica es importantísima y fundamental en las ganaderías, hasta el punto que existirán familias dentro de la propia ganadería que presentaran con mayor frecuencia las caracteristicas positivas y otras que lo haran con los caracteres negativos, de ahí que se tienda a buscar reproductores que, en la línea de la ganadería hayan producido reses más destacadas, para ir corrigiendo defectos paulatinamente hasta conseguir el toro que busca cada ganadero.
Podríamos decir que dos han sido, tradicionalmente, los métodos básicos que los ganaderos han utilizado para conseguir un toro que ofrezca espectáculo. Por una parte, la herencia genética, cuidándola con esmero y llevando un control riguroso de la misma, y, por el otro, la comprobación de la misma mediante la selección y el tentadero.
La tienta de hembras es como una corrida de toros.
Se ponen las becerras al caballo ; le pegan tres, cuatro, o cinco puyazos, los que sean, y luego ya la torean con la muleta. En un tentadero la vaca se pone sobre los medios, y el caballo del picador sobre las tablas. Según lo brava que vaya siendo, se va retirando cada vez más lejos.
La diferencia de la puya que se utiliza en el campo, lógicamente, nada tiene que ver con la que se utiliza en las plazas de toros.
La de los tentaderos es una puya de unos 15 centímetros que se encuentra en un palo que mide 2,20 metros, pero que hace sangre ; hay que hacer sangre, la ventaja de tentar en los meses de invierno es que no se suelen curar las becerras, al no estar presentes las moscas, con las mismas si no se curan, enseguida tienen cocos.
En el campo, la tienta se hace sin prisas, todo con mucha tranquilidad.
La vaca que va muy bien, va fija, va galopando, y la pones un poquito más larga y repite de la misma manera, es cuando se puede decir que aquello es todo un espectáculo, si lo hizo con buen estilo, con buen son, empujando, metiendo los riñones, entonces el ganadero dice : ¡ vamos a torearla !
La tienta de hembras se realiza entre los 24 y 36 meses de edad, no debiéndose adelantar antes de los dos años debido a que los animales más jovenes pueden tener reacciones poco definidas, ni después de los dos años y medio porque resulta antieconómico. Lo que si conviene es que las aspirantes a futuras madres hayan alcanzado un adecuado estado de desarrollo corporal y se encuentren fuertes en el momento de ser tentadas.
Cuentan una anécdota de Lagartijo y Guerrita, ambos toreros codobeses.
El gran Lagartijo a veces llegaba a la exageración.
Cierto día, ya retirado, asistió a un tentadero.
Por entonces, era " Guerrita " quien dominaba el escalafón torero.
Soltaron una erala que resultó de suave y dócil embestida, " Guerrita ", dirigiéndose a Lagartijo, le preguntó : " Rafael , ¿ quiere usted torear esta becerra, que es mu güena ? ". Lagartijo contestó con rapidez y no poca mala idea : " No esa toréala tú. A mí me avisas cuando salga una mala " .
Un aspecto muy importante es la forma de poner y quitar la vaca al caballo. Jamás se le debe tapar la salida como vemos, por desgracia, tantas y tantas tardes en las corridas.
Habrá que colocarla siempre de frente al picador, y , sobre todo, el torero, a partir del segundo puyazo, debe estar muy bien colocado para dejarla en suerte de un solo capotazo.
Cuando la  vaca está en el peto, el lidiador debera colocarse detrás, llamarla y sacarla andando hacia atrás, sin prisas, ni tirones, con la ayuda de un solo capotazo para dejarla nuevamente en suerte, nunca abusar de los capotazos para luego marcharse corriendo hacia el burladero contrario donde puede estar la querencia de la vaca, evitando así que el animal lo siga, ya que, de ser así, tendría que volver a ponerla en suerte fijándola al caballo.
No hay que precipitar nunca el momento de sacarla del peto porque, si está apretando y metiendo bien la cara, hay que dejarla para observar el final de la reacción : si se duele y se quiere marchar o si, por el contrario asume el castigo y mete los riñones con codicia y entrega.
En un tentadero se encontraba don Antonio Cañero, célebre rejoneador, y después de agotar a una becerra dando pases, se dirigió a Manolete, entonces novillero, y le dijo : " ¡ Anda, muchacho ; que aún puedes sacarle muchos pases más ! ".
¡ Y tantos le sacó ! Todos ellos con poderío y con la personalidad que imprimía Manolete. Cañero, entusiasmado, exclamó : " ¡ Como torees a los toros de esta forma, se va a quedar chico el Banco de España para guardar los dineros que vas a ganar...... ! ".
Hay quien dice que la ganadería termina siendo el carácter del ganadero, de quien la hace, porque la verdad si todos tuviéramos los mismos gustos, entonces sería un aburrimiento.
A veces la casualidad juega un papel, importante en las ganaderías. Recuerdo un novillo que se partió un pitón al embarcarlo. Bueno, pues como venía de una buena reata dije : vamos a tentarlo, a ver si es bueno y lo podemos echar a las vacas.
Al tentarlo, o se acordaba al apretar de la rotura del pitón, o por lo que fuera, quiso ver poco al caballo. Al tener roto el pitón y no servir para la lidia, para contentar a los toreros que asistían al tentadero, les dije : la muleta, cuando empezaron a torearlo aquello no paraba de embestir. Lo torearon todos y no cambiaba el ritmo, ni se aburria en ningín momento, al sacarlo al campo, lo siguieron toreando y no se marchaba de la puerta de la plaza de tientas.
Pues cuando tentamos los hijos y las hijas dieron extraordinario en el caballo.
La tienta tiene dos partes bien diferenciadas : una es la pelea con el caballo, donde el ganadero aprecia la bravura. Otra el comportamiento en la muleta, donde se valora la bondad y la nobleza.
Se necesita que esas dos partes den un comportamiento completo. Un notable alto, por lo menos.
A quien no tenga costumbre de ver tentaderos quizá le sosprenda el hecho de que dos vacas muy similares y de juego parecido obtengan calificaciones diferentes. Lo que hacen todas las vacas en esos minutos de prueba del tentadero es similar, lo que varía - y define su calidad - es la manera de hacerlo.
En los tentaderos se evalúa teniendo en cuenta los comportamientos ante los engaños ( capote y muleta ) así como ante el picador.
Rectitud : arrancarse derecho sin vencerse o acostarse.
Recorrido : longitud de cada arrancada detrás del engaño.
Meter la cara : humillación a lo largo de la arrancada.
Ritmo : arrancarse a una velocidad uniforme durante toda la embestida.
Nobleza : es el carácter contrario al genio. Con un animal noble el torero puede estar relajado.
Repetir : es la acción de arrancarse más de una vez seguida sin pararse.
Reponer : es la acción de revolverse después del pase, ganando una cierta distancia, obligando al torero a perder terreno para continuar con el pase siguiente.
Movilidad : que se desplaza con facilidad y sin hacerse esperar.
Fijeza : estar absorbido en la lucha y en el oponente sin fijarse en las demás cosas que le rodean.
Arrancarse de lejos : a cualquier enemigo que le provoque, sea caballo o torero.





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