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lunes, 25 de agosto de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XI )




A raíz del momento de comprar Concha y Sierra a Litri, tuvieron que escuchar los comentarios de los " iluminados " y " todólogos " del toro : " No sabeís lo que habéis hecho " , " deberías haber comprado algo más comercial ", estáis perdiendo el tiempo, .......  pero a ellos les sirvió para ratificarse aún más en su decisión. Por enseñanza de sus padres se les tatuó en su proceder, el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio bien aplicado en aquello que merece la pena.
El simple hecho de intentar la recuperación, mejora, conservación y potenciación de una ganadería como la de Concha y Sierra suponía suficiente motivo para luchar con toda la ilusión sobre todo por el compromiso que habían contraido.
A mediados de 1994 se hizo el traslado de la ganadería. Compraron el hierro y sus derechos, las 245 vacas de vientre, todos los sementales, eralas, añojas y añojos y las rastras sin destetar. Autorizaron bajo la licencia precisa al Litri para lidiar los machos que le quedaban bajo, ya el hierro de García Palacios. En los primeros catorce meses y después de la tienta de las dos camadas de hembras que traían, decidieron desechar todo lo que procedía de aquel toro del Conde de la Corte, y se esmeraron en identificar y precisar el tipo de la ganadería.
Para ello contaron con la ayuda de Litri y de su mayoral Basilio, incluso la de uno de sus vaqueros Antonio.
Ellos fueron fundamentales para esa primera misión.
La depuración continuó con todos los sementales, se salvaron sólo tres de la criba por ser puros " concha y sierra ", así como por su tipo armónico, se trataba de toros poderosos de pecho y culata, y bajos. De ellos , sólo uno, el nº 31, Chivito, del año 91 había cubierto por primera vez el año de la compra.
Las primeras tientas fueron un sorbo de esperanza para la familia García Palacios, vacas con clase, bravas y nobles. Poco a poco pudieron ir sacando lineas de madres cruzadas con otras familias hasta que identificaron cuál fue el progenitor marcador de los caracteres positivos.
En honor a ese toro conservaron la cabeza de Chivito.
Tuvieron que sacrificarlo por una parálisis media y aún desde el suelo y moribundo defendía su gallardía y bravura genética alimentada desde siglos.
Su muerte, les provocó un gran pesar.
El porvenir no estaba, del todo despejado, fueron unas 118 vacas las que iniciaron en 1995 el compromiso de cargar sobre sus genes el resurgir de la ganadería.
Eran vacas de todas las edades, algunas de hasta 19 años que seguían tributando su becerro o becerra cada año.
Vacas que morían de viejas en el campo. Jamás mandaron una vaca al matadero por vieja, según don José Luis el mínimo homenaje para el animal que te dio tanto, es mantenerlo hasta el final de sus días.
Esto es pura filosofía y no se sostiene comercialmente, pocas ganaderías lo afrontan así, pero como la ganadería brava es romanticismo.......
Tenían cierto temor por la incidencia  de la consanguinidad, pero escuchando a expertos en el tema - no sólo académicos sino también experimentados - pensaron que se convertiría en un mal menor desde el punto de vista exclusivamente ganadero.
A la hora de fijar comportamientos e intentar alcanzar la mayor regularidad, se convierte en un aliado indispensable.... los híbridos son perfectos para la producción de insumos, nunca para la producción de progenitores..... En esta misma situación se encuentran la mayoría de las ganaderías con identidad propia. El manejo de la consanguinidad debe ser prudente y siempre debe tenerse controlada, conservando dentro de la misma ganadería fuentes que refresquen ese aspecto.
Después de esa nueva criba, la ganadería quedó reducida en un hato de 140 madres puras " concha y sierra " y siete sementales igualmente puros, con un objetivo que era llegar a las doscientas cabezas de vientre, cifra ideal para tener la ganadería en la cabeza.
" Además, don José Luis pensaba tener una ganadería de aficionados, de aquellos que buscan algo distinto, sin ánimo de minusvalorar a cualquier otra.
Trataron de infundir en la ganadería de Concha y Sierra la personalidad tan fundamental de formar, teniendo en cuenta que toda ganadería debe adaptarse a la evolución de la Tauromaquia. Sin hacer cambios incontrolados, porque tampoco la propia Fiesta los tiene, pero el ganadero debe mimar, cuidar y satisfacer al aficionado, una figura que debería tener más peso en las decisiones empresariales, sobre todo cuando se trata de concesiones de plazas. ¿ Nos podríamos fijar en el método francés ? Todos estamos en el mismo barco. jugamos a lo mismo, y como nos pinchen la pelota, todos a casa y unos pocos al zoológico. Y los hay dispuestos....afirmaba don José Luis. " Este discurso novedoso y poco común en el actual mundo ganadero, donde todos parecen buscar el mismo modelo, y sobre todo el mismo toro, empezó a llamar la atención entre los aficionados. " Hace algún tiempo, entre la Unión de Criadores de Toros de Lidia y la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, se inició el trabajo de estudio genético sobre el toro de lidia con el objetivo de identificar sus origenes. Sus resultados enseñarán muchas cosas desconocidas  hasta el momento para los aficionados. Al parecer, todas las ganaderías proceden del Bovis Asiático, excepto dos que proceden del Bovis Africano. Una de ellas es la de Concha y Sierra, que debido a su alta variabilidad  genética resulta ser la más pura de las razas bovinas del mundo. Esta conclusión no es más que un resultado cualitativo, genéticamente hablando, pero la convierte en un patrimonio genético de la Humanidad que, sin lugar a dudas, tenemos la obligación de preservar, y a traves de la selección, mantener y mejorar día a día en sus aptitudes para la lidia.
Por supuesto, también era necesario preservar la gran nobleza que siempre atesoraron los Concha y Sierra, incluso durante la década de los cuarenta, su lunar más negro, con cuatro toreros muertos bajo sus astas.
" Nuestra selección decía don José Luis, persigue el mismo fin que la de todos los ganaderos, conseguir la bravura, con todo lo que estas palabra y actitud conlleva : casta, fuerza y resistencia, y la nobleza, que es la condición inherente a la bravura.
Pero la casta es la condición que diferencia al toro de lidia del resto de las especies animales.
Su reflejo en la condición humana podría ser la voluntad de lucha, la superación frente a hechos adversos, el no arrojar la toalla nunca y presenciar siempre batalla. En los tentaderos se pueden ver los niveles de casta, se pueden pulsar y cualificar como un animal lucha hasta la extenuación, débiendo el ganadero conservar, las reses que presentan niveles notables de esta cualidad, pues es la que permite que una ganadería se encuentre en la mente de un aficionado.
Es cierto que un toro escastado no es siempre del agrado de todos los toreros, pero el descastamiento de una ganadería termina por aburrirnos a todos. En cuanto a la fuerza y la resistencia, pueden parecer vocablos semejantes, pero evidentemente indican conceptos diferentes. La fuerza es la potencia que puede desarrollar un toro en un periodo de tiempo limitado y, generalmente, corto. La resistencia permitirá dilatar esa fuerza a lo largo de la lidia, siempre y cuando no haya exceso de castigo innecesario durante la misma. Facilitará que el torero cuente con el oponente en buen estado hasta el final del último tercio. Aqui otra vez es vital la selección, y la fuerza debe ser la asignatura llave para poder formar parte de los reproductores dentro de la ganadería.
( Continuará )

lunes, 11 de agosto de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO X )




Según cuentan, el ganadero, que no le había vendido el semental al torero, supo de su presencia después de una temporada de cubrición, con lo que el maestro tuvo que quitarlo. Pero el daño estaba hecho, y a pesar de que la intención del Litri fuera aportar más " cara " a la vacada a partir de una sangre emblematica y madre de otras muchas divisas, sangre que también se encontraba en la mezcla vazqueña, lo que consiguió principalmente fue bastandear a las crías nacidas del cruce. Los primeros productos con el semental del Conde de la Corte dieron buenos resultados, aunque cambió ostensiblemente la morfología de las familias " Tocadas " por este toro.
Las posteriores generaciones de esta procedencia tampoco mantuvieron el nivel y el intento resultó fallido. Quedaba la fealdad, pero se había ido la calidad. Años después, Litri adquirió más ganado esta vez de la procedencia Guateles, que unió al segundo hierro que poseía, el de Vega Retana, y que anunció con el nombre de Miguel Báez " Litri ". Probó un nuevo cruce con un toro burraco salpicado, de aquellos viejos Pedrajas de Fonseca, como demuestran los libros en posesión, actualmente, del último propietario hasta el momento, en los cuales aparece todavía siete de ocho familias salpicadas por esta sangre que, por supuesto, ya existía también en la mezcla realizada por don Vicente José Vázquez.
Joaquín López del Ramo, paisano y amigo escribió :
" Afortunadamente, el desastre no se consumó, y cuando todo parecía acabar apareció Miguel Báez " Litri ", el torero que con estos toros obtuvo muchos de sus clamorosos éxitos y ahora pretendía salvarlos.
Joaquín pasó en estos años por la finca del Litri, La Peñalosa y publicó en la revista Toros 92, un estudio titulado : " El Litri ", un quite para la historia.
Muchos años de trabajo y desprendimiento, de selección férrea para intentar recuperar una solera casi pérdida. Los primeros frutos positivos se vieron, pero los Concha y Sierra no han recuperado su noble son vazqueño en su totalidad.
Recordaba Joaquín que esa nobleza siempre había ido teñida por la tragedia, como aquella tarde en la que un Concha y Sierra truncó la carrera del inmenso Pepín Martín Vázquez, en Valdepeñas.
El carácter de doña Concepción también quedó demostrado cuando despidió a uno de sus vaqueros porque, perseguido por un toro, tuvo que tirarle un palo para librarse de él.
Cuando compré la ganadería - le reconoció " Litri " a Joaquín -. muchos pensaron que estaba loco, que salvar estos toros era una empresa imposible, pero yo sabía y sigo pensando que aquí hay muchas cosas buenas.
En mi época de torero activo maté muchos toros de Concha y Sierra, y entonces salían extraordinarios. Pensé que esa solera no podía estar del todo pérdida, que el origen era puro de casta vazqueña y esos toros habían funcionado en primera línea durante muchos años, podrían estar en bache fuerte, pero a base de tiempo volverían a ser lo que siempre fueron. El toro del Conde de la Corte ha aportado mayor transmisión y ha servido para refrescar la sangre, pues hay que tener en cuenta que la casta vazqueña se formó también con elementos de Vistahermosa.
Dividida en cuatro partes, las vacas contaban con 150 madres, un cuarto cruzado con el toro del Conde de la Corte o con hijos de aquel, mientras que en los otros tres cubrían quince sementales puros vazqueños, entre ellos el famoso Inspector, descendiente del toro del mismo nombre que había sido indultado, en 1963, por Carlos Corbacho en Algeciras. Pero los resultados tardaban en llegar y el maestro empezó a aburrirse de sus vazqueños variopintos. Otra vez la supervivencia corría peligro, y de nuevo, por mediación de la Blanca Paloma que seguía velando por el destino de los toros de su querido poeta, se presentó un salvador. A finales de 1993, tomando café con José Luis García Palacios, Miguel Báez le comentó que tenía pensado vender una de las dos ganaderías que poseía, y le ofreció hacerle una visita en La Peñalosa. Pocos días después José Luis García Palacios, junto a sus hijos José Luis y Guillermo, compraban los Concha y Sierra. Entre los acordes de guitarra, Juan de Dios dejó caer : " Eso de haberle añadido un toro del Conde de la Corte me preocupa mucho. Yo lo intenté con uno de Guardiola Soto y fue un fracaso total..... ". Y así comenzó su andadura ganadera José Luis García Palacios, con los Concha y Sierra, lleno de ilusión.
Cuando José Luis, veterano emprendedor con mucho criterio y sentido común, decano del sistema financiero español y presidente de la Caja Rural del Sur y del Grupo Cooperativo Ibérico, decide comprarle los Concha y Sierra al Litri, posee ya una larga experiencia en materia agrícola y ganadera. Es hijo único, de familia de empresarios con orígenes en tierras palentinas y burgalesas, y con tradición ganadera desde los años 20 del pasado siglo en Huelva. Fue a principios del XX cuando su abuelo, don Anastasio García Bueno, se traslada a Huelva como destacado de la empresa familiar de curtidos de pieles y lanas que poseían en Palencia, y con la intención de reforzar las compras de Andalucia. Unos años después se traé a un primo suyo, don Apolinar Arenillas Bueno ; entre ambos crean una sociedad agropecuaria llamada María Luisa, S.A., iniciándose así una actividad ganadera basada en el vacuno manso, el cerdo ibérico, los caballos y el ganado ovino. A mediados de los años 40, don Anastasio adquiere al Marqués de Villamarta una finca y una ganadería en el término de Trebujena.
Pero no fue mucho el tiempo que la tuvo en su poder, la dedicación que precisaba y la distancia que en aquellos años, se tenía muy en cuenta, hicieron que una década después la vendiera a su actual propietaria, la familia Núñez Núñez. Sin embargo, si la tuvo el suficiente plazo para que en don Anastasio naciera la afición necesaria. De niño don José Luis, creció entre los molinos de aceite que éxplotaba su padre en Huelva, Trigueros o Gibraleón, frecuentó las almazaras donde practicaban la molturación de las aceitunas, así como el campo donde criaban cochinos y terneros bravos. Esa niñez rural fue interrumpida por la muerte prematura de su padre, y muy joven todavía tuvo que abandonar sus estudios que continuó por libre, en una época en la que Juan de Dios empezaba a asesorar a su tita Concha en los asuntos ganaderos de la ganadería de Concha y Sierra. Se hizo cargo de la empresa familiar y pronto emprendió un camino paralelo como empresario, banquero y político, sin nunca perder de vista su vocación de impulsar la agricultura.
Desde entonces y tras adquirir conciencia de la necesidad de que el sector agrario se asociara, su vida profesional ha discurrido estrechamente ligada al coperativismo agrario y de crédito.
Con un agudo sentido campero y mucha sensatez, supo resistir a la burbuja inmobiliaria, y cuando ésta explotó, la caja que dirigía no tocó fondo, más bien todo lo contrario.
Antes de llegar la actual crisis, a finales de 1993, don José Luis renovó su afición y decidió convertirse, de nuevo, en ganadero de bravo.
Antes de comprar al Litri lo de Concha y Sierra, adquirió una pequeña vacada en Sevilla escogieron lo del Marqués de Domecq : Pedrajas por Natera a traves de Mora Figueroa y Juan Pedro, con una pizca de Rincón por Manolo González. Una elección providencial que, a la postre, puede ser la salvación de una rama del " monoencaste " casi extinguida.
( Continuará )




martes, 29 de julio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO IX )




Juan de Dios Pareja-Obregón declaraba a Filiberto Mira, en Aplausos en 1990, 25 años después de haber heredado La Abundancia y los toros ; y 22 años después de haberlos vendido.
Nieto del Espartero y de doña Celsa, hijo de Pilar y sobrino de doña Concepción, " su madre
adoptiva " como decía a Juan de Dios se le puede considerar el arquetipo del andaluz bohemio, poeta, torero y ganadero.
Su abuela, doña Celsa, tenía un fuerte carácter, un día al volverse a Sevilla, le pidió al casero que le pusiese unos garbanzos. Ella iba con un coche con cinco alazanes. El casero, con timidez, le dijo que se le habían acabado.
Llamó al encargado. - ¿ Cuantas yuntas tengo ? - preguntó.
- Tiene usted cincuenta yuntas de bueyes -, - ¿ Y cuántas de mulos ? - Señora, tiene usted cincuenta y tres de mulos. - Pues labre usted el cortijo - le ordenó -, y siémbrelo de garbanzos. Al año siguiente hubo que pedir graneros por toda la marisma para guardar los garbanzos de doña Celsa.
Ésa era la mejor finca de España y ése era el carácter de mi abuela, doña Celsa.
Doña Concepción - aseguraba Juan de Dios - no le iba a la zaga a su madre. Lo sabía todo.
Te adelantaba, ¡ esa vaca, por ejemplo decía pronto escarbará, o te pedía que la cambiases de tercio y ya no iba la becerra al caballo. De siempre apartaba su mejor corrida para Valencia, por lo menos la que más confianza le daba y ella que era una ganadera excepcional, casi nunca se equivocaba.
Recordaba Juan de Dios que en una ocasión, Manolete le corto tres o cuatro orejas a la corrida. Por la noche sonó el teléfono, cosa poco habitual.
- ¿ Con quien habló, por favor ? preguntaron. Con la señora dijo mi tía - Mire señora, soy Manolete, le llamo para decirle que he cortado las orejas a sus toros. Esta fue la primera vez que hablo Manolete con mi tía. A partir de este triunfo, le compró Camará varias corridas para Murcia, Alicante.... que mató Manolete.
Los toros de Concha y Sierra, como casí todos los de la casta vazqueña, tenían poco genio y eran manejables para los toreros.
La primera oreja concedida en Madrid la ganó Vicente Pastor el 2 de octubre de 1909, por su emocionante labor al toro Carbonero, de Concha y Sierra, y la memorable de Juan Belmonte el 21 de junio de 1917, también en Madrid ( Corrida del Montepio de Toreros ), fue realizada con el toro Barbero, de citada ganadería.
No está muy claro cuáles fueron los motivos de la compra de los Concha y Sierra por José Luis Martín Berrocal, pero puede intuirse que fue fruto de una de esas cabezonadas que tuvo a lo largo de su dilatada carrera en el munto taurino. O quizás fue un capricho, si nos atenemos a la singularidad de esta ganadería tan antigua. O una inversión a corto plazo, como deja entrever el hecho de que, a los dos años, la largó a la empresa norteamericana King Ranch, que buscaba en España una finca para desarrollar sus proyectos de crianza para carne, después de valorar la opción de Portugal. Y allí se encontraron con este curioso hato de reses variopintas, infinitamente más pequeñas que los inmensos longhorn que solían criar en Estados Unidos.
La gran suerte de los vazqueños fue que Bob Klieberg, el dueña de la multinacional King Ranch, entendió que se trataba de una joya genética que debía de ser preservada.
Nombró entonces a Jaime de Urquijo para gestionar aquello, lo que no evitó el bache, pero salvó a la vacada de la más que probable aniquilación de haber caído en manos de un americano menos amante de la cultura taurina.
Porque, como narraba en un libro, Klieberg, afortunadamente, mamó algunos conocimientos sobre la fiesta en México, concretamente en casa de los Sordo Madaleno. Los Concha y Sierra siguieron anunciándose a nombre de Los Millares, aunque ya no eran estoqueados por las figuras. El 23 de julio de 1973, en Madrid, lo hicieron Vicente Punzón, Macareno y Raul Sánchez. En Madrid también, el 28 de mayo de 1978, Pajarito, un toro salpicado, careto, chorreado y alunarado fue condenado a banderillas negras, ya que habían desaparecido las de fuego. Y la corrida se saldó con una ruina total, igual que la lidiada en Pamplona el 12 de julio de 1978, sobre la cual Joaquín Vidal escribió en el País :
" Todo lo espectaculares que salieron los toros de Concha y Sierra por pinta e incluso algunos también por lámina resultaron también de mansos y descastados. No puede imaginarse una corrida tan variada de pelo, con tan clásica estampa, ni tampoco tan mala en todos los tercios. Los productores de King Ranch, S. A. por nombre ganadero " Los Millares " ( antes Concha y Sierra ), fueron los toros de la ilusión primero y de la desesperación después.
Admirables sus hechuras de toro de lidia antiguo, de mucho cuello, gran papada, seriedad ; rizada testuz ; mezclas de pelaje, con predominio de los castaños y los mulatos, y casí siempre con la combinación de un tercero o cuarto color.
Hubo un toro que reunía en su piel, el colorao, salpicao, cárdeno, lucero. Sobre todo el toro el que se lidió en quinto lugar, mezcla de mulato y cárdeno, con listón, fino de cabos, alto de agujas, enmorrillado, guaspo de cara, bien armado y astifino. Pero tanta belleza no pasaba de ser, en realidad, el disfraz de una mansedumbre total.
Ni siquiera puede decirse que tuvieron malas intenciones estos toros. Eran, antes al contrario, el vivo ejemplo de la falta de casta ; aburrido género que salía abanto, topaba, se soltaba de todos los encuentros con los caballos y acababa probando las embestidas, sin tomar nunca los engaños y sin la acometida mínima para que los diestros pudieran ejecutar las suertes con algún lucimiento.....
Aquellos legendarios toros de la viuda que hoy parecen moruchos.
Aunque volaba a otra altura, a Bob Kleberg estas críticas no le hacían excesiva gracias, y los Concha y Sierra olían ya a barbacoa cuando se celebró un festival benéfico en San Bartolomé de las Torres con reses de la ganadería de " Los Millares ", para Litri, Aparicio, Emilio Oliva padre e hijo y Chamaco, cortaron doce orejas y seis rabos. Y entre " jiji " y " jaja ", todos le calentaron el casco a Litri para que fuera al quite de los vazqueños, lo que terminó haciendo a finales de 1979, llevándose las 375 vacas con sus sementales y sus crías hacia su dehesa " La Peñalosa ", en Escacena del Campo.
Desde su torre de marfil en Gines, Juan de Dios Pareja-Obregón comentaba sobriamente :
" El problema fue que cuando lo cogieron los americanos pensaron que eso de los toros era algo así como el cemento, y los destrozaron ". El Litri, después del desastroso paréntesis precedente, surgía como un salvador.
Durante los catorce años en los que intentó salvar a los vazqueños de la decadencia, Litri pasó de la ilusión de unas primeras tientas esperanzadoras - en las cuales sacó a otro Inspector de gran nota -, a la desesperación casí absoluta, al ver que la ganadería no tomaba vuelo a pesar de tantos esfuerzos. Había retentado el cien por cien de las vacas y, de las 375 iniciales, sólo había dejado 85. El Litri optó entonces por refrescar, dejando descansar a los sementales puros vazqueños, para añadir un toro del Conde de la Corte en 1980.
( Continuará )




martes, 22 de julio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO VIII )




Pero la historia más trágica de aquellos años en los que doña Concepción hacía gala de una mano dura fué, por supuesto, la muerte en Madrid del Tesoro de la Isla, el malogrado Pascual Márquez, un torero de la casa, puesto que, en buena parte, se había criado en la Abundancia, el cortijo de doña Concepción.
Pascual Márquez era hijo de un vaquero del ganadero Moreno Santamaría, por tanto no era Pascual ningún artista, pero eso sí poseía un gran valor. Quizás porque a doña Concepción le recordaba al Espartero, el padre de su hermanastra, a quien había conocido durante su niñez, le abrió a Márquez las puertas de sus tentaderos en La Abundancia, y le dió algún trabajo en el campo para que se ganase la vida. Cuando en 1935 un matrimonio suizo se encaprichó del chaval, hasta el punto de regalarle un toro para que lo matase en la Pañoleta, se eligió uno de Concha y Sierra. El triunfo que cosechó en la modesta placita fue tan colosal, que, de inmediato, lo contrataron en la Maestranza donde causó verdadera sensación. Se le repitió ocho veces entre el 26 de mayo y el 27 de octubre, y se le atribuyó el apodo elogioso de " Tesoro de la Isla ".
Tomó la alternativa en Sevilla el 27 de mayo de 1937. Confirmó el 26 de septiembre de 1940, pero ya se le había ido el tren. Contratado en Madrid para el 18 de mayo de 1941, fue hasta La Alegría, finca donde doña Concepción tenía sus toros de saca, allí se encontraba " Farolero ", y le causó tal impresión a Pascual que rogó lo quitasen del lote previsto. Llegado el día del embarque, " Farolero " entró, en la corrida, y obviamente le tocó al desafortunado Pascual. Lo cogió en el segundo lance, partiéndole el pecho y dejándole al descubierto el corazón aparte de causarle una grave lesión en el pulmón izquierdo.
Durante seis días, sin que pudiera moverse de la enfermería de la plaza, el infortunado Pascual luchó contra la muerte, Rodeado de los suyos murió el 24 de mayo de 1941. La muerte de Pascual Márquez traumatizó a España entera, sobre todo cuando se supo la historia de " Farolero ". Pero quien más sintió la pérdida fue la propia ganadera que, segun cuentan, estuvo a punto de liquidar su vacada.
En 1947, doña Concepción lidia 26 toros y 44 novillos, 41 toros y 41 novillos en 1948 ; 31 toros y 31 novillos en 1949, y sólo 18 novillos en 1950. Toca fondo. Malo es que el antiguo prestigio haya empezado a derrumbarse. En 1951, doña Concepción les regala a sus sobrinos, Joaquín y Juan de Dios Pareja-Obregón, doscientas vacas para que hagan sus pinitos como ganaderos.
El primero rejoneaba, el otro tomá la alternativa y se cortá la coleta enseguida. Ambos son aficionados empedernidos y cultivan ese arte de vivir sevillano. La Abundancia vivió los últimos años de esplendor y sus tientas a campo abierto constituyeron el punto de encuentro de la aristocracia ganadera de Sevilla.
Durante los años siguientes, los Concha y Sierra sólo asoman por la Maestranza en festivales, un novillos cada año, a veces dos, la mayoria de las veces para Joaquin en rejoneo. Durante esta década, los vazqueños de Pareja-Obregón debutan en novillada en el ruedo sevillano, donde lidia dos en 1957 ( Curro Romero ) En 1959, Camino corta una oreja. En 1960, le toca a Rafael de Paula, y el 17 de abril de 1960, después de veinte temporadas vuelve una corrida de Concha y Sierra a la Maestranza. Doña Concepción tiene 80 años. " En cuanto a la presentación fue una hermosura, estampa, trapío, kilos, y comoda de cabeza. Fueron buenos y nobles los dos de Girón, Rafael Peralta tuvo un debut triunfal. El 30 de septiembre de 1962, repiten los Concha y Sierra con otra corrida en la Maestranza : en ella, Miguelín corta una oreja. Desde hace muchos años, Juan de Dios Pareja-Obregón lleva las riendas de la ganadería de su tía Concha, que no se pierde ni un tentadero.
Si bien no goza de una gran cartel dentro de la afición torista, que ya ha dejado de ver en ella el tercer ángulo del triangulo mágico entre Miura- Pablo Romero- Concha y Sierra.
La ganadería no causa problemas entre los toreros.
Todas las figuras se apuntan con ellos : El Cordobés, Litri, Camino, Ordóñez..... aunque, a veces, surge algún tropiezo. Así lo confirma el propio Juan de Dios en una entrevista concedida al diario ABC el 5 de febrero de 1981 : echó un toro de Guardiola Soto a unas cincuenta de sus mejores vacas y la cruza le salió fatal, hasta el punto de tener que matar todas las crías y vender el toro a Ramón Sánchez. Pero los machos se quedaron y Litri mató una corrida en Marbella, la cual salió tan mala que " desvendió " la que Juan de Dios tenía apalabrada para Huelva.
Son innumerables los testimonios que atestiguan el fuerte carácter de la ganadera, a las que sus sobrinos llamaban afectuosamente " tita Concha ", pero que todo el toreo había bautizado, con cierto temor, como " la Viuda ". Un día en el que Pepe Luis Vázquez, entonces novillero, se encontraba en La Abundancia, doña Concepción le preguntó si quería ver la novillada que iba a matar en Granada.
Contestó que con mucho gusto, y subió a un mirador que había para esto, junto al cerrado. El conocedor acercó la novillada, que era una verdadera tía. Los había de todo tipo y hechuras : cornalones, gachos, mogones, bizcos y ¡ tuertos !
- ¿ Te gusta la novillada,, Pepe Luis ?, le preguntó la ganadera. - Doña Concha - le contestó, es bonita, pero desigual. - ¡ Desigual !......., contestó extrañada la ganadera. - Sí señora, desigual - le volvió a contestar -
Creo que debe usted quitar el de los ojos buenos y ponga en su lugar otro tuerto, así irán igualados los seis..... Otros toreros rememoran la calidad de los toros de Concha y Sierra durante estos años cincuenta.
Chamaco, decía : " Alcancé a disfrutar de la bondad de los toros de la Viuda y le corté el rabo toreando con Luis Miguel en Zaragoza ". Litri, recordaba la que toreó en Cáceres con Pepe Luis y Aparicio, en 1951. Otra corrida excepcional en Bádajoz en 1953, Con Calerito, Ordóñez y Pedrés. Pilar la hermanastra de doña Concha, que era hija de doña Celsa y del Espartero, hacía gala de un carácter muy distinto. Si en Concepción prevalecía la seriedad de don Fernando de la Concha y Sierra, en Pilar asomaba la vena de la suripanta : " Pilar García Fontfrede era una mujer especial, divertida, graciosa, culta, original ...... recordaba su nieto Celso Pareja-Obregón, autor de un blog muy jugoso. Le gustaba la música, el arte, el juego, los caballos, la juerga. Fue una de las fundadoras de la Hermandad del Rocío de Gines. Se casó con Joaquín Pareja-Obregón Sartorius.
Juan de Dios, después del fallecimiento de doña Concepción, le tocó el difícil papel de seguir con la ganadería cuando ésta atravesaba por cierto bache, a pesar de haber vendido aquel año 35 toros y 12 novillos. Para colmo, mientras que en la figura de doña Concha había vuelto a reunirse el patriminio completo de los Concha y Sierra, el tuvo que gestionar la ganadería asumiendo la división del patrimonio entre sus cinco hermanos.
Cuando doña Concepción murió a finales de diciembre de 1965 en su casa palacio de la calle O'donell, 24, hoy convertida en galería comercial, nadie fue capaz de decir la edad de doña Concepción tenía más de 85, quizás 90. Nunca consistió decirlo.
Se cuenta que, cuando tuvo que hacerse el carnet de identidad, un funcionario llegó al palacio y, al preguntarle su fecha de nacimiento, ella contestó que, si resultaba imprescindible conocer su edad, no se lo hacía. Y nunca se lo sacó, pues decía que para qué lo necesitaba, si para ir a Sevilla a La Abundancia no le hacía falta.
En la esquela pusieron ochenta y siete años, a ojo,.
Los hermanos Pareja-Obregón lloraron a su " tita Concha " se acababa una época dorada y que el porvenir  en la marisma, pasaba por un cambio de cultivo : los toros desaparecerían, sustituidos por los arrozales.
( Continuará )




sábado, 12 de julio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO VII )




Gracias a Carbonero, un sobrero lidiado en cuarto lugar el 2 de octubre de 1910, el nombre de la Viuda entró en la historia taurina de la capital de España de forma más halagüeña.
Carbonero sale manso en varas y es fogueado. Muy inspirado Vicente Pastor lo toreó solo y con confianza, pegó nueve muletazos, ajustándose cada vez más y produciendo el delirio del público, entró a matar en corto y por derecho, saliendo el toro muerto del embroque, grandiosa ovación y el presidente concedió a Vicente Pastor la primera oreja en esta plaza.
En Sevilla destaca una corrida el 19 de abril de 1911, al final vende 27 toros y 34 novillos. En 1912 vende 36, pero en Madrid, el 19 de mayo, dos son desechados y dos fogueados. Buena la corrida de Pamplona del 9 de julio y vende en 1913, 42 toros, así como en 1914 otros 42.
En 1916, " Recortes " afirma en su periódico : ¡ Es una pena ver como descienden ganaderías de tan brillante abolengo ! "
Durante este tiempo, Joselito y Belmonte han surgido con una fuerza brutal, precipitando la retirada de los toreros más antiguos.
A finales de 1917, doña Celsa cosecha las críticas habituales por parte de la prensa : " El año pasado salieron nueve toros a los que sin reparo alguno se pudo calificar de bravos y este año tan sólo uno merece ese honroso calificativo. Lo lidió Juan Belmonte el 9 de junio de 1917 y que supone un punto y aparte para la ganadería.
El sexto fue un gran toro, antes de salir el público, contrario a Belmonte, le había pedido que se fuera para dejar solos a Joselito y Gaona.
Pero ante " Barbero " el Pasmo de Triana lo arregló todo y sentenció después : A pesar de los malos comienzos aquel año acabó siendo lo que llamaban el año de Juan Belmonte.
Cada vez que pasaba Belmonte delante de la casa de doña Celsa, se descubría agradecido con la mujer que había criado a " Barbero ", el toro que le permitió realizar una de las mejores faenas de su carrera.
Al año siguiente de su gran faena al toro " Carbonero " de la viuda de Concha y Sierra, Belmonte se venga en la Maestranza, cortándole el rabo a otro toro de doña Celsa. De esta forma cuentan en Sol y Sombra : " Belmonte torea de muleta con arte, quietud y dominio, corriendo el brazo muy bien para sacar la bayeta por los cuartos traseros del animal.
Estocada y descabello, las dos orejas y el rabo.
A partir de 1923, la crítica decía : doña Celsa puede estar satisfecha y hasta orgullosa, después en la primera novillada salió un estupendo ejemplar " Platero ", y a partir de aquel día, toro de Concha y Sierra que pisaba el ruedo, toro que dejaba puesto a mayor altura el pabellón de la casa.
La camada fue superior, dos muy buenos en la feria de Bilbao, el llamado " Coronel " en Valencia, paseado con vuelta al ruedo.
En 1924, Don Ventura en Uno al Sesgo, aporta un lado importante, don Fernando de la Concha y Sierra, no era un sobrino de don Joaquín de la Concha y Sierra, sino su hermano menor, y la madre de ambos, doña Rosalia de la Sierra, había sido la hija de Fernando de la Sierra.
En 1925 lidia 66 toros y 23 novillos, superada esta cifra por Carmen de Federico con 75 toros y 54 novillos, el joven Conde de la Corte vende 51 toros, poco a poco " Vistahermosa " come terreno a los Vazqueño. Miura con 63 toros y 72 novillos, Veragua con 101 toros y 25 novillos. Se rumorea que dentro de poco se va a imponer el uso del peto..... pera nadie imagina que el tercer Duque de Veragua está a punto de vender su ganadería, consciente de que, con el peto, sus toros, tan bravos en el caballo, no podrán aguantar la competencia ante otros hierros que se entregan menos.
El 20 de marzo de 1929, doña Celsa fallece en Sevilla.
La vispera el 19 de mayo , ha lidiado su última corrida en Barcelona. Una corrida goyesca, para Chicuelo, Lalanda y Villalta.
Su hija Concepción, también viuda prematura de Manuel Sarasúa, que había sido presidente de la Diputación de Sevilla, hereda la Abundancia, donde gestionará la ganadería con mano dura hasta mediados de los sesenta del pasado siglo XX. Entre 1934 y 1946, en doce años escasos sus toros van a matar a cuatro toreros y la leyenda negra de los Concha y Sierra podrá con todas las críticas de sosería y mala presentación que recibian en tiempos de su madre doña Celsa, Esta serie trágica, será interrumpida el 27 de agosto de 1947, cuando " Islero " de Miura mata a " Manolete ".
El 3 de agosto de 1934, en Valencia, la muerte del novillero Juan Jiménez pasa inadvertida, y Uno al Sesgo ni la menciona en su resumen anual. Sin embargo en esta temporada de 1934, este novillero ha triunfado de forma clamorosa en Valencia, en cuatro ocasiones, así como en Madrid. Sin embargo, durante este negro 3 de agosto, el octavo novillo de Concha y Sierra empitona por la región femoral a Jiménez, cuando el sevillano hacía un quite de rodillas. Fallece el 16 del mismo mes. Siete años más tarde, la muerte de Pascual Márquez, que comentamos en el blog ( ver archivos del blog 11-11-13  "Reflexiones frente a la chimenea " ) va a levantar mucho más revuelo, tanto por su fama como por la leyenda que se crea en torno al toro " Farolero ", que trunca su vida el 18 de mayo de 1941, en Madrid. En aquel momento, la ganadería sigue, sin embargo, con la trayectoria de siempre ; muchos toros nobles, muchos protestados y también muchos vendidos.
Después de la muerte de Pascual Márquez, la fama de la ganadería decae notablemente. " Siendo una de las ganaderías más largas de España.
La campaña de 1945 fue desastrosa. Desastrosa en calidad, claro ; que en cantidad, como ganadería, de las más largas en aquel momento, y acreditada de antiguo.
En 1946 se tapó un poco mejor, en Madrid cumplieron sus toros, y con ello va tirando.....
¡ Lastima de vacada ! El novillo Jaranero que mató en la plaza de San Roque al malogrado novillero mexicano Eduardo Liceaga.
Lo cogió de tal gravedad, que falleció esa misma noche, alternando esa tarde con Julio Pérez " El Vito " y Antonio Chaves Flores. En " El Ruedo " José Carrasco escribe : Lo ha matado un Concha y Sierra, como al pobre Pascualillo Márquez. Un toro de esos de la Viuda que figuran siempre en todos los anhelos de los aficionados cuando piensan en su faena grande con un cárdeno claro que cornee nervioso al aire azul de una plaza como La Maestranza, como Madrid, como Valencia.
Este mismo domingo, otro mexicano. Antonio Balderas, torea novillos de Concha y Sierra en Madrid. Como es habitual en estos casos, lo que repele a los aficionados gusta a los toreros, y a pesar de los mencionados accidentes, en estos años 40, todas las figuras se apuntan a los toros de la segunda viuda, Manolete el primero, a raíz de un triunfo conseguido en Valencia, Pepe Luis, Luis Miguel, Litri, Aparicio, Chamaco.... Enriquece la leyenda negra la historia del cabestrero Curro, murió por un toro amigo al que visitaba y acariciaba a diario en los corrales de la plaza, pero un fatídico día no le reconoció porque se había puesto colonia para asistir a una boda. El pobre Curro olía a señorito y no a toro de corrales.... Y su amigo el toro de Concha y Sierra lo quitó del medio y del mundo.
( Continuará )




lunes, 30 de junio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO VI )




Al tocar a banderillas, Valencia, de carmesí y plata, puso un par soberbio de poder a poder que se aplaudió  sobre todo porque el toro se defendía mucho. Antolín, de morado y plata, clavó el segundo par, de sobaquillo y a toro pasado. El tercero corrio a cargo de Valencia y fue al sesgo, oyendo de nuevo muchas palmas. Durante el tercio de banderillas quedó claro que " Perdigón " se defendia, se arrancaba sobre seguro y conservaba mucha fuerza.
" Espartero ", de verde y oro con cabos negros, saludó a la presidencia y se fue muy decidido al animal, tomándole muy en corto y apretándose le dio seis pases con la derecha, tres ayudados, dos por alto y uno cambiado. En los terrenos del 9 señaló al volapié un pinchazo en buen sitio, pero el toro le cortó la salida y el torero, enganchado por la entrepierna, fue volteado a gran altura, Valencia le hizo el quite oportunísimo. " El Espartero " y su peón cambiaron breves palabras. "¿ Maestro, ha sido algo ?. " Estoy bien ", dijo el matador tras una pausa. Volvió al toro y volvió a arrancarse al volapié, en los terrenos del 10, algo fuera del tercio. Dejó hasta la mano una estocada algo contraria. El miura volvió a cortarle la salida y le clavó el pitón en el vientre, lanzándolo al albero con todas las tripas fuera. Quienes se lo llevaron a toda prisa dicen que se volvió a mirar al toro que caía muerto en ese momento. Toro y torero perdieron la vida a la vez, pues " El Espartero " entró muerto a la enfermería. A hombros de su cuadrilla lo llevaron al número 10 de la calle Gorguera, domicilio del picador Cantares. Allí le vistieron de traje negro y partió el cortejo hasta la estación de Mediodía.
Ocho caballos empenachados y enlutados portaron el féretro.
El tren de Madrid a Sevilla tuvo que parar en cada estación para que los aficionados le dieran el último adiós al " Espartero ".
En Sevilla, el gremio de cocheros acordó trasladar gratis al público hasta el cementerio de San Fernando, donde se celebró el entierro. Fueron veinte mil personas, la mayoría mujeres, que lo pasearon a hombros. En el Café París de Madrid, colgaron una fotografía suya y los señores se quitaban el sombrero en su honor.
" Ocho caballos llevaba
el coche del Espartero ;
ocho caballos llevaba
y los ocho con plumero ".
Esta tragedia acabó con la vida alegre de doña Celsa.
Su hija Pilar tenía casí cinco años y se crió con sus hermanos, Fernando y Concepción, entre la Abundancia y la casa de la calle O`donell, hasta que todos se casaron. Fernando primero ; Concepción se casó con Manuel Sarasúa, que también la dejaría viuda muy joven ; y Pilar con Joaquín Pareja-Obregón y Sartorius.
Los hijos de Pilar, la única de los tres que tuvo descendencia., se criaron entre la casa de sus padres, en la calle San Eloy, y la de su tía Concepción, en la calle O`donell. Los bisnietos del Espartero y de doña Celsa conservan todavía muchos recuerdos del torero, trajes y fincas, así como un dato en el libro Hidalguía, volumen 32, página 102, figura como tal el matrimonio de doña Celsa con El Espartero.
Doblemente viuda, del ganadero y del torero doña Celsa Fontfrede se dedicó de lleno a sus hijos y a sus toros que, por fín se presentaron en Sevilla el 14 de abril de 1895, más de veinte años después de su compra por don Fernando. En la presentación de los toros de Concha y Sierra en la Maestranza, quizás influyó favorablemente Guerrita, quien mató dicha corrida junto a Reverte. Casí a continuación doña Celsa lidió tres toros en Madrid a nombre de la Viuda de Concha y Sierra en la corrida de Beneficencia del jueves 11 de junio de 1896, que matan Guerrita, Lagartijillo y Nicanor Villa-Villita.
Nadie se explicaba como una ganadera que decepciona tantas veces por la presentación de sus reses siga anunciándose en los mejores carteles. La respuesta, sin embargo, resulta sencilla : en aquel momento, los toros de la Viuda, apenas desarrollan dificultades para los toreros y muchos salen bastantes nobles. Además, es de suponer que la imagen personal de doña Celsa, doblemente viuda de un rico ganadero y de un torero tan querido le beneficie en la venta de sus toros.
Pero la prensa especializada se sigue ensañando con ella, el 9 de junio de 1901, dicen que los toros fueron chicos y abecerrados. La ganadería de Concha y Sierra se considera, no obstante, como una de las más importantes del momento.
El 20 de octubre de 1901 en Madrid compite en el cartel de la corrida de la Prensa con otros siete ganaderos : Duque de Veragua, Anastasio Martín, Murube, Adalid, Palha, Villamarta y Marqués de los Castellones.
El 22 de mayo de 1904 vuelve a lidiar cinco toros en Madrid.
Fue sin ninguna duda, la peor corrida entre las doscientas mil con que obsequió la empresa de Madrid.
En 1905, doña Celsa tiene que hacer frente a un nuevo drama, su hijo Fernando, un señorito, gastaba mucho y no trabajaba, consumado garrochista, gran cazador. muere prematuramente después de una penosa enfermedad, dejando una viuda con la que ha divorciado hace poco, así como una cantidad apabullante de deudas. Doña Celsa asume el pleito que hace la viuda separada de su hijo, Dolores.
Cinco años después, se declara heredera legal de Fernando a su madre, doña Celsa, ahora si, La Abundancia la tiene en propiedad.
En 1906, el crítico " Dulzuras " se suaviza : Si doña Celsa cuidara algo más el tipo de sus toros, como de bravura están bien resultaría un conjunto aceptable. En 1906 en Madrid, lidia un primero bravísimo.
Sigue la ganadería cuesta abajo, no lidia ni en Madrid ni en Sevilla y el 1907 lidia solo 28 toros.
Pero en 1909, el 25 de abril, ese día, en Madrid, el sexto toro de la Viuda, de nombre " Merino ", cogió a Gaona en banderillas sin herirlo, pero impidiéndole seguir. Saltó entonces la cuadrilla, y cuando " Lagartijilla " pareó a su vez, " quedándose algo a la salida de la suerte, el toro alargó el cuello y, al querer salirse, el muchacho trompicó y cayó al suelo a muy corta distancia de la cara del toro. El Concha y Sierra hizo por el diestro que trató de incorporarse, en cuyo momento el toro le dió una cornada en el cuello, lanzándole despedido con limpieza a dos metros de donde ocurrió el percance.
La fatalidad, hizo que la mala colocación de los peones no fuera la oportuna y diligente que requería el caso.
Quedó " Lagartijilla " inmovil y boca arriba unos segundos, transcurridos los cuales, el desgraciado banderillero hizo una espantosa contración de piernas y brazos hasta la enfermería, en el semblante del herido retratában la muerte. Gaona y Vicente Pastor, así como sus cuadrillas y varios otros toreros, velaron el cadaver toda la noche.
Luego, fueron muchos miles de aficionados los que acompañaron al infortunado banderillero hasta su sepultura, quedando presidido el duelo por Gaona, Pastor y el Gallo.
Al final de 1909 en plena decadencia doña Celsa solo había vendido 22 toros.
Al año siguiente se encuentra otra vez en el candelero y vende 54 toros. Los pastos de la marisma de la Abundancia, son los suficientemente ricos como para que doña Celsa no se gaste una peseta en dar pienso a sus toros como lo hacen sus precursores de aquellos años.
( Continuará )



Cogida de " El Espartero "

domingo, 22 de junio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO V )




El sueño de don Fernando se ha vuelto realidad. Muy pronto, gracias al prestigioso origen de sus toros y a su influencia, debuta en numerosas plazas de Andalucía, como las de Almería o Cabra.... Vende el semental Guitarrero a José Pereira Palha en 1875, el cual junta con las vacas que ha comprado a Dámaso Xavier Dos Santos, procedentes de la ganadería del Duque de Braganza, el Rey de Portugal, a quien su tio Fernando VII le había regalado 50 vacas y 2 sementales de su ganadería procedentes de don Vicente José Vázquez.
Once años despues de haber empezado su trayectoria ganadera, don Fernando de la Concha y Sierra se presenta `por fin en Madrid, el lunes 10 de abril de 1882, en la primera de abono de aquella temporada, y en presencia de S. M. el Rey, le matan su corrida nada menos que Lagartijo, Angel Pastor y Fernando " El Gallo " ( padre de Rafael y Joselito ).  Sus toros, dice la prensa, estan bien presentados, especialmente el primero y el quinto. Este primero de nombre " Mesonero ", es además bravo y de poder, tomando ocho varas para seis caidas y cinco caballos muertos. No lo aprovecha del todo Lagartijo. El quinto de nombre " Capirote ", coge a Angel Pastor en el segundo muletazo y le propiná una cornada grave.
No se lució mucho el padre de los dos futuros Gallos.
Al año siguiente el domingo 20 de mayo de 1883 vuelven a Madrid los toros de Concha y Sierra, también en presencia de sus Majestades.
El prestigio de los Concha y Sierra es innegable, Fernando de la Concha y Sierra fallece muy joven, el 25 de octubre de 1887. Su ganadería se divide entonces en dos partes : la más pequeña es vendida al Marqués de Villamarta y a su suegro el señor Garvey, mientras que los hijos del finado, Fernando y Concepción de la Concha y Sierra Fontfrede, heredan la parte más importante de la ganadería así como sus fincas. Su viuda, Celsa Fontfrede, tutora de los niños, recibe el usufructo.
Con el deceso de don Fernando, doña Celsa ha obtenido el usufructo legal, puesto que los herederos naturales de éste son sus dos hijos, entonces menores : Fernando de la Concha y Sierra Fontfrede, a quien le toca La Abundancia, y a su hija Concepción las demás tierras. Su viuda ha heredado, la carga de velar sobre la herencia de sus hijos, en la que también se incluye la casa sevillana de la calle O´donell. Visto de lejos, su situación parece más que envidiable. Sin embargo, no es nada segura : don Fernando ha fallecido antes de pagar totalmente el préstamo. De la cantidad inicial de 175000 pesetas, ha reembolsado 120000 con sus intereses. A su viuda le toca pagar las 55000 pesetas restantes, más los intereses. Y para salvar las tierras, doña Celsa va a demostrar su ingenío. En apenas tres años, el 12 de abril de 1890, consigue cancelar todas las deudas pendientes.
En vez de anunciar sus toros como los de la Viuda de Concha y Sierra, lo hace como los de Celsa Fontfrede, manifestando así su independencia, o su desafio, frente a las rígidas convenciones sociales de entonces.
Doña Celsa proclama que ahora es una ganadera rica, y nadie va a indicarle su deber. Además como todavía es joven y guapa, no tarda en buscarse la vida en el plano amoroso. Se trata de uno de los toreros más importantes y queridos de la época. Un día que había invitado a tentar a Manuel García Cuesta " El Espartero ", figura ya consagrada por su inmenso valor, o su temeridad, doña Celsa se enamora de aquel hombre algo más joven que ella y que, de mozo, hacía la luna con las vacas de don Fernando en la finca La Alegría. A pesar de estar casado y tener un hijo, " El Espartero " se enamora también y, de esta unión pasional, nace en 1890 una hija bautizada Pilar, ( doña Celsa era maña, y muy devota de la Virgen del Pilar ), desde entonces, " El Espartero " se convierte en el marido extraoficial de la ganadería.
El 17 de mayo de 1892, debuta doña Celsa en Madrid, seis toros, para Lagartijo, El Espartero, y Minuto, que confirmaba la alternativa. Los toros, excepto el primero, fueron pequeños, y con poca cara, sin mucha fuerza y el sexto impresentable. La corrida tuvo mucho morbo, al figurar en el cartel " El Espartero ", cuyo romance con la ganadera era un secreto a voces.
Blasco Ibáñez, se inspiró para crear los personajes de su novela " Sangre y Arena " en los amores de la Viuda ganadera con " El Espartero ". En la obra el torero Juan Gallardo le sonrie la vida : el chico pobre de Sevilla que se escapaba para torear en las ferias se ha consagrado como matador, despertando el entusiasmo del público. Y cuando lo tiene todo - fama, dinero, tierras, mujeres a sus pies y una esposa enamorada y comprensiva -, conoce a doña Sol, que se convierte en su amante, y todo cambia. Al igual que el torero de la novela, Manuel García, hijo de un espartero del barrio sevillano de la Alfalfa, soñaba todas las noches con ser torero.
Dicen que decidió ser matador después de visitar a su tio enfermo. Y saber que iba a morir porque no tenía medios económicos para curarse. Acto seguido, al pasar delante de la Maestranza, le dijo a su padre que iba a ser torero para que en su familia no se repitiera una tragedia así. Salió en la Plaza de Sevilla, como banderillero, e impresionó por su valor toreando " novillos " con seis o siete años por los pueblos colindantes a Sevilla, donde se ganó fama de torero " suicida ". Muy pronto fue aclamado como el verdadero " torero del pueblo ", recibiendo muchas cornadas que no mellaron su valor. El joven algo triste y reservado de los principios, se había convertido en un hombre abierto, temerario, pero también generoso con los necesitados.
Y " El Espartero ", ya figurón del toreo, se enamoró de doña Celsa y su vida cambio como cambió la de Juan Gallardo en la novela de Blasco Ibáñez, cuando entró en ella la terrible doña Sol. De esos amores marismeños nació, la pequeña Pilar, que el torero no dudo en reconocer y dar su apellido : Pilar García Aguiel de Fontfrede, quien años más tarde se casará con Joaquín Pareja Obregón Sartorius, hijo del VII Conde de la Camorra.
Para la Corrida Extraordinaria de Beneficencia del domingo 21 de mayo de 1893, en Madrid, " El Espartero " se mide una vez más con los toros de doña Celsa. Se lidian tres, con otros tantos de la viuda de Barrionuevo y tres de don Faustino Udaeta, con Mazzantini y Guerrita.
" El Espartero ", está rico, enamorado, y le cuesta más arrimarse ahora que antes. El 27 de mayo de 1894, antes de cumplir treinta años, está anunciado en Madrid nuevamente, y viaja en tren de Sevilla a la capital no sin parar en Córdoba, donde le espera su rival y amigo Guerrita. En el transcurso de la cena, a la quue asiste también el banquero - ganadero don Félix Urcola, Guerrita intenta disuadir a su compañero de torear la corrida del día siguiente. Es de Miura y sabe que Manuel no anda sobrado de sitio. Llega a decirle a su compañero : " No torees esa corrida ". Te puede matar un toro. Pero " El Espartero " le contesta : " Es un compromiso que he de cumplir. Iré.
El 27 de mayo de 1894 " El Espartero " empezó la corrida con enorme decisión y valentía. El público madrileño comprendió inmediatamente que venía dispuesto de afirmar su fama de valiente y de figura del toreo.
Minutos antes, camino de la plaza, la cuadrilla se lamentó a la vista de un cortejo fúnebre por la calle de Sevilla. " Mala pata ", exclamó Antolín un banderillero y el resto aseguraron que, al contrario, los muertos traían suerte. El matador movió la cabeza sin decir nada.
" Perdigón ", primero de la tarde, colorado, ojo de perdiz, fino y bien cortado, bien puesto de cuerna, se le vio tomar con cierta codicia una vara del picador. Un banderillero quiso darle un lance, del que salió apurado y entablerado, haciéndole el quite " El Espartero ". También Antonio Fuentes se embarulló algo con el capote y Manuel volvió a hacer un quite oportuno. El picador puso otra buena vara, rompiéndole el palo y muriendo el caballo. En total " Perdigón " recibió cinco puyazos, dio cuatro caídas y mató tres caballos.
( Continuará )



domingo, 15 de junio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO IV )





En 1833, Francisco Taviel de Andrade compra también una parte de lo de Vázquez a su testamentaría. Taviel de Andrade se ha asociado con José María Veger, pagador del ejército de Andalucía, y Antonio Sáez de Santa María, alguacil mayor de la Real Audencia de Sevilla. La presencia de Veger en la sociedad es fundamental, puesto que mantiene mucha relación con el Capitán General Vicente Genaro Quesada, quien hace de albacea. Los tres socios compran 370 cabezas, y en 1835, cuando disuelven su sociedad, se reparten, en partes iguales, 528 cabezas, antes que Taviel de Andrade les compre las partes respectivas a sus ex socios.
La ganadería pasta entonces en Carmona. Mas tarde, le añade reses de Juan Castrillón, de Vejer de la Frontera, que provienen también de lo de  don Vicente José Vázquez a traves del lote vendido a Antonio Mera en 1813. La ganadería de Castrillón será vendida por su parte a Rafael de Surga, Francisco Taviel de Andrade López Conesa, en Alcalá de Guadaira ( Sevilla ), prepara 4.000 hectáreas. En 1856, la ganadería cuenta con 929 cabezas, en diciembre vende la mayor parte a don Antonio Miura, quien se queda con 100 vacas, 105 erales y 4 cabestros.
Son años muy duros para la ganadería, años de gran sequía.
En 1858, en el inventario realizado a la muerte de su esposa, aparecen 238 cabezas. Taviel de Andrade muere en 1869 después de haber vendido parte de sus tierras, pero la ganadería ha aumentado : 522 cabezas, 192 vacas y 140 toros de más de 3 años.
En 1871, sus herederos venden la ganadería para saldar unas deudas a su casí vecino Fernando de Concha y Sierra, rico heredero del sustuoso cortijo de la Abundancia, sito en la marisma. No deja pasar la oportunidad de convertirse en ganadero de bravo, al haberse visto excluido en el reparto de la ganadería familiar fundada por su tio- abuelo Fernando de la Sierra, un armador gaditano ; vacada que ha pasado, de forma completa a manos de su primo Joaquín de la Concha y Sierra, probablemente porque él era demasiado joven en el momento del reparto.
Con divisa blanca, negra y plomo, se presenta don Fernando en Madrid, la tarde del 10 de abril de 1882, y para empezar abre plaza el toro " Mesonero " que estoquea Angel Pastor y toma nueve varas y deja cinco caballos para el arrastre.
Fernando de la Sierra empieza a comprar tierras como señal de prestigio y la crianza del toro bravo también, aunque una y otra fueran escasamente rentables frente a los pingües beneficios del comercio de ultramar.
Para los inversores, se abre en la marisma un campo de batalla para hacerse con las mejores tierras en las islas Mayor y Menor, pertenecientes hasta la fecha a las órdenes religiosas. Y cuando en 1820 surge la ocasión, Fernando de la Sierra, gracias a su influencia, compra las mejores tierras de la Isla Mayor. Un total de 1500 hectáreas. A las diez y seis primeras suertes las denomina La Prosperidad y a las 14 restantes que atendían por la Cartuja, La Abundancia. Hubo pleitos, por supuesto, pero Fernando de la Sierra gozaba de una gran fortuna. En estas tierras, Fernando de la Sierra encuentra ganado frailero, del mismo origen que aquellos toros que Vicente José Vázquez había mezclado en su ganadería treinta años antes.
Cuando Fernando de la Sierra fallece, lo hereda todo su sobrino, Joaquín de la Concha y Sierra y añade a la ganadería un lote adquirido al vecino Picavea de Lesaca.
En 1861. Joaquín de la Concha y Sierra fallece y heredan dos sobrinos, Joaquín Pérez de la Concha, y un menor de edad que estaba representado por su madre y tutora, doña Rosalía de la Sierra. Este menor se llama Fernando de la Concha y Sierra.
Joaquín Pérez de la Concha se queda con la Prosperidad y le cede La Abundancia a su primo Fernando de la Concha y Sierra, que en ese momento tiene alrededor de 20 años, quizás por ese motivo no recibió parte de la ganadería, y por su gran afición diez años más tarde compra los vazqueños de Taviel de Andrade y se hace ganadero.
La dehesa de La Abundancia se encontraba en la marisma sevillana entre la Isla Mínima en medio del cultivo del arroz, como un trasatlántico gigantesco encallado en las altas hierbas, el esqueleto de lo que fue el corazón de la marisma no late desde hace ya tiempo. Rodeada de extensos arrozales, se derrumba poco a poco. Cerca de los Gracilianos que Mauricio Escobar cría cerca en sus cercados fangosos de la Isla Mínima.
La Abundancia, fue durante casi un siglo sinónimo de bravura, aunque, sus toros salían más nobles que duros, algo que granjeó a las " viudas " que los criaron, la prensa taurina entonces torista las críticaba pues desde su punto de vista, colaboraban en exceso con los toreros. Atrincheradas en la Abundancia en medio de la inmensidad de la marisma, doña Celsa Fontfrede y su hija Concepción estaban envueltas por un halo casi mítico que se explica tanto por la fama de amazona indomable que se le atribuía a la primera, como por la reputación sulfurosa de los toros de la segunda, después de que mataran, nada más y nada menos, a cuatro toreros.
Algo que, probablemente, hubiera llenado de orgullo a Fernando de la Concha y Sierra, esposo de la primera y padre de la segunda.
Al oeste de La Abundancia se hallaban los Pablo Romero, al oeste, muy pegados, los de Pérez de la Concha ; un poco más hacia La Puebla y Coria, Los Miura y Villamarta ; y por el otro lado del rio, mirando hacia Sevilla, los Ybarra en la Cascajera, al este los Saltillo en la Compañía, y al noreste los Murube, cuyos dominios llegaban hasta el cortijo de Juan Gómez. La mayoría de los ganaderos asentados en Utrera obligaban a sus hatos a cruzar el río gracias a las inmensas gabarras que encallaban entre Coria y la Puebla.
Medio siglo antes, Gregorio Vázquez, poseía tres de estos barcos gabarras para dicho uso. Los toros vazqueños eran de los más numerosos, y por aquel entonces, el primo mayor de Fernando de la Concha y Sierra poseía ya, en el cortijo de la Vuelta del Cojo, que representaba sólo una parte de la Prosperidad, su ganadería fundada en 1823 con, supuestamente vacas y sementales de origen vazqueño, que Manuel de la Sierra había encontrado en estas tierras cuando las compró, añadiendo después sementales de Picavea de Lesaca, los cuales pastaban al lado. A la muerte de don Joaquín, en 1861, la ganadería había pasado a manos de su sobrino don Joaquín Pérez de la Concha y Álvarez, un primo de Fernando.
Heredero del suntuoso cortijo La Abundancia - el nombre lo dice todo - al sur de la Puebla del Rio, Fernando de la Concha y Sierra se contuvo durante muños años antes de dar rienda suelta a su deseo de convertirse en ganadero de bravo. Su afición, y también su situación económica, se lo permitían.
Diez años pasaron, sin que don Fernando pudiera llevar a cabo su proyecto pero, por fín, surgió la ocasión de hacerse con la mayor parte de la ganadería de Taviel de Andrade, que sus herederos ponían a la venta para pagar algunas deudas.
Ésta pastaba en las dehesas Rincón de la Zarza e Isla Amalia, en la Puebla del Río, cerca de lo de Pérez de la Concha. El ganado era el mismo que, desde hace años, el duque de Veragua criaba en los montes de Toledo, donde poseía la ganadería más prestigiosa del momento junto a la de Miura.
A su muerte, en 1869, Taviel de Andrade les deja 522 reses bravas a sus herederos, entre ellas 192 vacas madres y 140 toros de más de tres años, que son los que venden. Gracias a esta compra, Fernando de la Concha y Sierra entra en el mundo ganadero por la puerta grande, pero va a tardar casi diez años en imponerse del todo. Y no porque sus toros no fuera del agrado de la afición, sino por razones ajenas a esto. Era tanta la afición de Fernando de la Concha y Sierra que para disponer de un fondo ganadero a la altura de sus proyectos, ha comprado anteriormente una serie de fincas colindantes entre sí, regadas por el Guadimar, en un lugar donde confluían los terminos de Sanlúcar la Mayor, Olivares, Gerena y Aznalcóllar. Adquirió así el cortijo de Carcabosillo, en el término de Sanlúcar la Mayor, Casa de Vacas, Esparraguera y Cabos del Río, en el término de la antigua villa de Eliche, conjunto denominado La Alegría compradas con anterioridad y, por último, Las Mirandillas, en el término de Sanlúcar la Mayor. Al conjunto de unas 1000 hectáreas que sumaban La Abundancia y Juncal, se añaden, con destino a la cría del bravo, unas 500 hectáreas más.
( Continuará )




martes, 20 de mayo de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO III )




El centro ganadero de don Vicente José Vázquez es el magnifico cortijo de Casaluenga, 3.300 hectáreas que arrienda a los cartujos en 1814 y compra en 1821 aprovechando la desamortización del Trienio Constitucional ; pero cuando vuelve el absolutismo, les tiene que devolver la propiedad a los monjes, aunque se queda como arrendatario.
En Utrera don Vicente posee el cortijo Valcargado de 550 hectáreas, comprado al Conde de Vistahermosa, Jaime Pérez y el Toruño. Muere el 11 de febrero de 1830 a la edad de 63 años, 9000 hectáreas en total por valor de 5 millones de reales que pasaron a manos de la Santa Caridad, así como 5000 animales, vacas, toros, utreros etc, por valor de 2 millones de reales, y 16 millones de reales en valores financieros y créditos a favor, todo paso a las arcas de la Santa Caridad.
Los toros de Vistahermosa, que han pasado por las manos de Barbero y de Arias Saavedra, van a llegar a las manos de Dolores Monje, la viuda de Murube, despuntando como el monstruo prometedor de la evolución taurina. Poco a poco, su superior toreabilidad desplazará a los toros vazqueños que, un siglo después de la muerte de don Vicente, pasaron a manos de la familia Domecq, que se interesan por el hierro de don Vicente.
En 1932, al renunciar los albaceas nombrados por don Vicente, el Capitán General de Andalucía actuando como Intendente Honorario vende la parte más importante de la ganadería de Vázquez al Rey Fernando VII. Más de 700 cabezas salidas de Casaluenga parten hacía las fincas de Dehesa Nueva del Rey, en Aranjuez y los montes del Pardo. Fernando VII ofrece enseguida 50 vacas de desecho a su sobrino don Miguel, Rey de Portugal, que anuncia su ganadería a nombre del Duque de Braganza, después se incrementó con más ganado de Veragua, cruzado con sementales de Eduardo Ibarra, pasando en 1913 a Antonio Flores Íñiguez.
En esta época fueron cruzadas con otras de raza jijona, de Gaviria y Julián Fuentes, con lo que la mezcla se incrementó.
A la muerte de Fernando VII la ganadería pasó a su cuarta esposa, doña María Cristina de Nápoles, con la denominación de Real Vacada de Su Majestad la Reina Gobernadora, hasta el año 1835, que fué vendida a los duques de Osuna y Veragua. Además de Veragua, habían adquirido en 1832 importantes efectivos de esta vacada fundacional don Francisco Taviel de Andrade y don José María Benjumea.
De los Veraguas no se hizo más que un cuce, con un número reducido de vacas, con un semental de Miura, en los noventa y cinco años en que la ganadería estuvo en manos del duque.
Los sucesivos duques de Veragua XIII, XIV, XV, hasta que en 1931 la adquirió Juan Pedro Domecq a don Mariano Martín Alonso, que, a su vez la había adquirido a don Cristóbal Colón Aguilera, XV duque de Veragua, en 1928. Don Juan Pedro Domecq renovó su ganadería introduciendo la casta Vistahermosa.
En 1883, Jacinto Trespalacios, de Trujillo, compra un lote de vacas que une con un semental murubeño " Roñoso ". Posteriormente vende a su sobrino, el Conde de Trespalacios, que se presenta en Madrid en 1909, antes de ceder su ganadería a Matías Sánchez Cobaleda en 1914. En 1884, Fernando Pérez-Tabernero compra vacas de Veragua y un semental de Miura.
En 1892, Villagodio compra también reses de Veragua. En 1908, lo hace Victoriano Angoso. En 1910, Pepe Vega compra vacas de Veragua y las cruza con sementalers de Santa Coloma. Y en 1931, Martín Alonso, que ha comprado la ganadería entera y el hierro de Veragua, lo cede todo a Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio. En 1938, José Enrique Calderón compra la parte de los veraguas que corresponde a uno de los hijos de aquel, y vende la mayor parte a Prieto de la Cal, mientras que el duque de Osuna, se lleva otro pico ; un hato, vendido a los pocos años, que ha dado mucho que hablar hace poco.
Al fallecer en 1929 don Matías Sánchez Cobaleda se hacen cinco lotes de su ganadería.
Herederos de Ignacio Sánchez y Sánchez, Arturo Sánchez y Sánchez, Marqués de Albaserrada, Arturo Gallego y Martín Peñato.
Otro hierro vinculado a " los trespalacios " es el de Ernesto Louro Fernández de Castro, un portugués que adquirió el de Victoriano  Avellar Froes en 1899.

Un caso más de eliminación del encaste " vazqueño " ya que Avellar cruzó con Ibarra y lo de Louro está hoy formado por reses de Atanasio Fernández.
En 1937 fallece don Juan Pedro Domecq y Núñez de  Villavicencio y la linea Vázquez - Veragua - Domecq, se hace cargo de la ganadería su hijo Juan Pedro Domecq y Díez ( Padre de los actuales ganaderos Domecq  Solís ) desde 1931 lo veragueño empezo a ser paulatinamente eliminado y adquirieron al Conde de la Corte los sementales " Llorón ", " Carabello ", " Chucero ", " Bodeguero " y " Chavetero " así como lotes de hembras..
Hasta la aparición de la Edad de Oro del Toreo, y con la aparición de Joselito y Belmonte, los toros vazqueños coparon todas las ferias a través de sus multiples ramas, Veragua, que es la ganadería más importante de estos años, pero de Vázquez también proceden, en todo o en parte, las ganaderías de González Nandín. Arribas y Valladares, que se mezclaron tanto en Villamarta como en Rincón, y luego Núñez. De Vázquez igualmente, a traves de los sementales cedidos al canónigo Diego Hidalgo - Barquero, procede el cruce que éste hace con vacas de Vistahermosa. De este cruce, con el cual debuta en Madrid en 1841, saldrá lo de Romero Balmaseda, una de los componentes de Pablo Romero, así como Guadalest y Medina Garvey. Sale así mismo la ganadería de José Domecq y Núñez de Villavicencio, el hermano mayor de Juan Pedro, que debuta en Madrid el 10 de septiembre de 1916, antes de añadir a su hato de sementales de su amigo Tamarón ( un León extraordinario, familia del que Manuel Rincón le compró a Parladé ), así como vacas vazqueñas de Surga, José Benitez Cubero compra esta ganadería el 15 de agosto de 1939. Un siglo antes, en 1832 José María Benjumea también le compró reses a la testamentaría de Vicente José Vázquez, quedándose además con el arrendamiento del cortijo Casaluenga, en la Rinconada, al que añade 1400 hectáreas más. Sus hijos Diego y Pablo Benjumea y Pérez Seoane heredan en 1852 y, aprovechando la desamortización de Madoz, compran tierras en la sierra norte, por Constantina y Castiblanco. En 1919, después de que Joselito haya comprado y aniquilado una parte, esta ganadería será vendida a Goyzueta, que la compra a los Gamero Cívico.
Estos acaban de conseguir lo de Parladé, Goyzueta vende las Benjumeas que han sido cubiertas por sementales de Parladé a Andrés López Chaves, de Ledesma, quien lo vende poco después a Lorenzo Rodríguez de Espioja.
( Continuará )




domingo, 20 de abril de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO II )




Don Vicente debuta con tres toros de su cruza en Sevilla en 1795 : vuelve con 14 más en 1799 y doce más en 1800.
En Madrid debuta en 1800, con Pepe Hillo, Juan Ponce y Antonio de los Santos.
Jugando con la consanguinidad, Vázquez extrae lo que más perseguía - la agresividad -. Sus toros eran de variados pelos sardos, jaboneros, cárdenos, negros y berrendos en negro y en castaño, con poderío, coraje y la cruza de resistencia.
El Conde de Vistahermosa nunca pudo perdonar que un individuo al que consideraba oportunista le hubiera timado, pero poco podía hacer ya ; don Vicente, bien respaldado por su gran fortuna, contempló la decadencia y ruina de la casa de Vistahermosa. Sin embargo, nunca llegó a imaginar que, más de un siglo después de su muerte y la de su rival, los toros de Vistahermosa provocarían la casí total desaparición de los suyos.
En 1806, el tercer Conde de Vistahermosa compra en pública subasta el cortijo " Valcargado ", en Utrera, el cual pertenecía a los Hospitales de la Misericordia de Utrera.
En el centro del triángulo Utrera - El Coronil - Palmar de Troya, en un paisaje de colinas fértiles, el cortijo " Valcargado " encerraba una riqueza subsidiaria : en el fondo de un pequeño valle, tenía unas salinas que ya explotaban los romanos.
Utrera es ocupada por las tropas, y algunos sacarán partido de esto, como fue el caso de don Vicente, quien, a la vez que financiaba en secreto al Rey, no veía inconveniente en emplear su talento de proveedor de los ejercitos al servicio de las fuerzas de ocupación.
Mientras tanto el Conde de Vistahermosa financia y arma la guerrilla, comprándole armas a los ingleses en Gibraltar.
Una vez regresan a Francia los franceses en marzo de 1814, al Conde de Vistahermosa se le abre un proceso judicial en Sevilla.... ¡ por afrancesado !
El Conde es liberado y piensa en resarcirse. Toma en arrendamiento Casaluenga y Gómez Cardeña en 1814, mil hectáreas en total. Ese mismo año los toros de Vistahermosa regresan a la Maestranza.
Para los colonos como el Conde de Vistahermosa las deudas se acumulan : malas cosechas, impuestos al alza, la espiral de la ruina empieza a girar. En 1816, Utrera, a la que le falta de todo, va a recibir a Fernando VII quien tiene que hacer escala con quien sería su segunda esposa la Infanta de Portugal.
A las deudas contraídas se agregan las de la fiesta.
Vistahermosa se hunde. El alcalde tiene la delicadeza de no pedirle nada. El 20 de noviembre de 1819, es nombrado Conde de Guadalete, don Vicente José Vázquez, por el Rey Fernando VII en agradecimiento a los servicios prestados.
En 1820, el Conde de Vistahermosa, tragándose su verguenza se ve obligado a proponerle la compra del cortijo " Valcargado " a su enemigo íntimo don Vicente José Vázquez, quien acaba de rentar los cortijos de Jaime Pérez y el Toruño, por lo que no requiere nuevas tierras.
Éste compra " Valcargado " y se lo renta al propio Conde de Vistahermosa. En 1821 fallece el Conde de Vistahermosa  a la edad de 70 años.
Cincuenta años estuvo Vázquez al frente de la ganadería por él fundada, años difíciles de verdad, don Vicente capeó todos los temporales. Fue un personaje, un afortunado y un ricachón ; pero, sobre todo, resultó un ganadero " de una vez ", su nombre no caerá en olvido.
Desde el año 1814 al 1820 es el auge de la ganadería. Más por grande que sea la demanda, es mayor la producción, y todos los años existe un remanente de toros no lidiados, que continúan envejeciendo en las dehesas, y a la par que adquieren corpulencia y peso, van creciendo en cautela y en aviesa intención. Algunas veces se enfurruñan y se abrasan a cornadas, que ponen fuera de combate a bastante de ellos. Pero los que salen ilesos han de ser corridos con sus diez y doce años, para lo cual Vázquez entremete uno o dos con los jóvenes de seis y siete años. Los viejos no suelen dar juego; se aploman, se emplazan, huyen de los caballos y se ponen en todo momento a la defensiva, haciendo pasar las de caín a los toreros.
En esta época, quizá más que en ninguna otra, tiene primordial rango el tercio de varas, que era la suerte favorita del público, por lo que tiene a la vez de repetida y variada a lo largo de toda la corrida, poniéndose en ella de manifiesto, de modo bien visible, los puntos que calza cada toro en cuanto a bravura y poder, y dando lugar al gallardo lance del quite.
Los picadores del momento mandaron una carta firmada por Luis Corchado a don Vicente, con cierto tono de burla, diciendo que han picado toda una corrida de don Vicente con una media de seda y un solo caballo.
Don Vicente opina que la carta es un cartel de desafio, y como tiene mucho en donde escoger, aparta sus buenos mozos, seguramente de los mayores en edad y saber, pensando : " ¡ Ojalá pudiera yo meterme dentro de uno de vosotros para quitarle a ese Corchado los humos ! " Y luego dijo por escrito al picador :
" Ahí le mando unos becerros para que pase en el Puerto una tarde divertida. Y, en efecto, después de las fuertes costaladas que le da el primero, el segundo le manda a la enfermería, de donde ya no sale, por tener rota una pierna, con lo cual los compañeros pagan el pato, sin comerlo ni beberlo ; al cuarto toro hay varios lesionados, pues los seis pavos, en su mayoría debieron ser parecidos a aquel   "Chaparro ", lidiado en Sevilla en 1817, el cual a pesar de ser mogón, de hormiguillo, hizo en la caballeriza tales estragos y tundió de tal forma a los picadores, que para que pudiera acabar la corrida tuvieron que bajar al ruedo algunos picadores que estaban de espectadores, vistiéndose en la enfermería con la ropa de los lesionados. Las hazañas de cuerno y medio, mote que le puso el público al toro, andaron inmortalizados por romances.
Al fallecer el Conde de Vistahermosa su hermana Luisa de Ulloa Halcón de Cala, hereda todos sus bienes el 29 de junio de 1821. Tiene 69 años. Soltera como sus dos hermanos, le concede inmediatamente un poder notarial a su primo Benito, el Marqués de casa Ulloa, para administrarle sus bienes. Estos son los cortijos de Gómez Cardeña, Salvador Díaz, Sorvitos, Valcargado, La Ventosilla y Villar del Puerco, más de 3000 hectáreas de las que su difunto hermano le transmitió en la sucesión los derechos de los arrendamientos. Al Marqués ese poder le viene al pelo : el  21 de junio de 1819, para  arrendar el Toruño, él también ha tenido que pedir dinero a don Vicente José Vázquez.
Los tiempos son duros. En 1821 nuevos enfrentamientos que provocan tensiones. La Condesa de Vistahermosa toma partido y borda un estandarte con los reales colores, pero Utrera se resiste hasta que, en 1823 Fernado VII recupera todo su poder. Acto seguido, el Rey pasa por Utrera donde se le organiza una corrida.
Para recibirle, el cabildo le pide prestada una fuerte suma a don Vicente José, a cambio de la cual le renta 4000 fanegas de marisma.
En 1823, la Condesa de Vistahermosa, para poder mantenerse a flote, vende sus toros. Cinco compradores se los reparten : Antonio Melgarejo, Salvador Varea, Fernando Freire, Joaquín Giráldez y Juan Domínguez, el Barbero de Utrera, quien entonces tiene 52 años.
( Continuará )




viernes, 21 de marzo de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO I )




Cuando visiten Sevilla, tengan en cuenta el pasarse por la Iglesia del Hospital de la Santa Caridad, debajo del altar, en una cripta oscura podrán ver una lápida adornada con una calavera. Y allí descansan los restos de don Vicente José Vázquez, primer Conde de Guadalete, creador del encaste que hoy les traigo : Encaste Vazqueño.
Don Vicente José Vázquez y Adorna, Hermano Mayor de la Santa Caridad desde el 28 de dicienbre de 1812, cuando tenía 48 años.
Falleció el 11 de febrero de 1830, después de legar su gran fortuna a la Santa Caridad.
Existe una ley por la que todos los Hermanos deben dejar algo en herencia a la Hermandad.
Don Vicente José dejó todo a la Hermandad, sobre todo fincas. Algunas siguen vigentes otras se perdieron como la de La Rinconada. Era enorme. Dejo una herencia tan colosal, que existe en el Hospital un cuarto patio que lleva su nombre, y se le conoce como la Sala de los Vázquez.
El titulo de Conde de Guadalete lo heredó un sobrino José María Vázquez y Alcalá, que fue lo único que dejó a sus familiares.
Hereda don Vicente José la ganadería que tenía su padre el utrerano Gregorio Vázquez con unas 1755 cabezas de variadas procedencias en su mayoría de Benito Ulloa, algunas de Cabrera y Juan José Bécker.
Las de Benito Ulloa, eran fieras y pegajosas entre las que abundaban las de pelo berrendos, predominando los en negro ; de Bécker, con muchos pies y maliciosas, generalmente de pelo castaño, de José Rafael Cabrera, grandes y de pelo variado en sus pelos, sardo. berrendo en colorao o jabonero, y del Conde de Vistahermosa, distinguidas por su bravura y de pelos negros o cárdenos, pero a don Vicente los toros del cruce de su padre le saben a poco, y les faltaba la bravura de que hacían gala las reses del Conde, y lo primero que hizo fue transfundir a los suyos la sangre Vistahermosa, generalmente negros, cárdenos o colorados, más bien pequeños y de poco peso, recortados de pitones y escasos de poder, pero que eran bravos y prontos en todos los tercios, los que más recargaban en varas, creciéndose al castigo, y los que mejor se conservaban hasta la muerte, sin perder bravura ni nobleza.
Pero don Vicente que era contemporaneo de Goya, andaluz de magín bien despierto, propietario de ingentes caudales, personaje influyentón, negociante de perenne fortuna.... Todas estas cualidades y aun otras muchas que se podrían traer a colación, convienen en el vecino de Utrera don Vicente José, que fue un gran ganadero y, además un ganadero en grande.
Conservar el patrimonio que se recibe en herencia, es menos facil de lo que a primera vista pudiera creerse ; pero lo difícil es formar el patrimonio. Mantener en toda su pureza la casta de animales que nos entregan selecta, no es empresa sencilla ; sin embargo, lo dificultoso estriba en depurar esa casta. Y don Vicente José es un escultor de animales vivos, un alquimista de la sangre brava. En su retorta mezcla y combina el tamaño de los toros de Cabrera y aquellas sus buenas hechuras, la dureza de patas, la resistencia física, el poderío y hasta la chispa de malicia que tienen los pupilos de Bécker ; la fiereza, el nervio, el celo, la codicia de las reses del marqués de Casa Ulloa ; amén de nuevas cualidades, menos destacadas, que poseen otras puntas de ganado, también adquiridas por él...., y el resultado es el toro vazqueño.
Pero a pesar de todo, le falta un ingrediente, que es el de la nobleza hermanada con la bravura, dentro de un tipo de menos aparentar, lo cual es la nota característica de los toros del Conde de Vistahermosa, también avecindado en Utrera, predilecto de los picadores, que miran por la integridad de sus costillas, y del gran público, que ve en ellos la doble garantía de lucimiento de los lidiadores y cosecha de nuevos laureles para la divisa.
Sin embargo, las lógicas pretensiones del famoso criador no van camino del logro, y esa especie de piedra clave del complicado arco que es una ganaderia, parece que se va a quedar sin colocar. Ni la puesta en juego de valiosos empeños, las súplicas encarecidas y patéticas, ni el ofrecimiento de fuertes sumas.... Nada consigue ablandar el duro corazón del Conde, que se limita a decir que, igual gusto que puede tener don Vicente en adquirir sus vacas, tiene él en conservarlas en su poder.
Benito de Ulloa y Halcón de Cala, segundo Conde Vistahermosa, ni siquiera recibe a quien considera un plebeyo. Don Vicente pone en funcionamiento contactos, ofrece una verdadera fortuna por algunos animales y hasta consigue que dos duques intercedan por él.... Pero todo en vano. El Conde se niega a venderle nada.
Pero don Vicente no ceja y sigue dándole vueltas al asunto, o mejor dicho, buscándole las vueltas. Y un buen día sale del palacio arzobispal de Sevilla con una sonrisa de triunfo.
Cuando a oídos del señor Conde llega la noticia, que va cundiendo por la comarca, de quién es el que ha arrendado, en una cantidad alzada, por varios años, al arzobispo el tributo del diezmo que deben pagar los agricultores y ganaderos, queda el aristócrata pensativo y, cecijunto, exclama :
- ¡ Es mucho tesón el de don Vicente José !
Don Vicente compra al arzobispo de Sevilla el derecho de percibir los diezmos para él. De esta manera se convierte en el recaudador de la comarca y pide al Conde una entrevista, no a título personal sino en cumplimiento de sus funciones episcopales, y el Conde le atiende muy fríamente. Pero obligado por ley a ceder una parte de su bien más preciado, no le queda más salida que la obediencia.
Don Vicente consigue reproductores y reproductoras de Vistahermosa, los cría al margen de su propia vacada.
Hizo un proceso de selección consanguínea desechando machos y hembras que no soportaban las pruebas rigurosas del tentadero y sin destinar a la fecundación a las vacas del Conde sino a los becerros que obtuvieran una nota inmejorable.
Al cabo de unos años alcanzó un número de 150 vacas Vistahermosa, y es cuando procedió a la operación de mezclarlas con las demás que poseía, y a partir de ese momento no se preocupó ya de la procedencia de machos y hembras para su procreación por haber obtenido el objetivo propuesto al principio : bravura, nobleza y tipo.
Se asegura que don Vicente llegó a poseer 8000 vacas de vientre y 2000 toros, en 1818.
El toro vazqueño resultó un toro más bajo y más noble que el toro de Cabrera, pero más fuerte y grande que el de Vistahermosa el toro vazqueño era un híbrido perfecto. Don Vicente decía a sus colegas poseo - afirmaba sin modestia alguna, lo mejor que tiene cada uno de vosotros.