martes, 17 de mayo de 2022

MURUBE ( Capítulo V )


 


El principal problema con el que se encuentra don José Murube Escolar al recuperar la ganadería que la misma se encuentra en muy mal estado, se impone como tarea fundamental reactivarla, dentro de lo posible, sin perder las características que años antes la habían mantenido en lo más alto, como una de las más importantes.

Comentaba el actual ganadero don José Murube Ricart que cuando en 1917 su bisabuela se la vende a los Urquijo, su padre, que entonces era un crío, no pudo disfrutar de ella. Le habló del asunto toda su vida. Continuaba manteniendo al día el libro de las vacas. En el momento de la venta hubo una verdadera conspiración. Seguíamos las peripecias de los toros que se lidiaban como si todavía les pertenecieran. Ahora don José Murube Ricart dice que la herencia más preciada que le dejó su padre es el orgullo de sentirse ganadero de toda la vida. Ahora que tiene el hierro y la divisa de su familia, que para ellos equivale a un escudo de armas.

En los cercados de la " Cobatilla " se nota que el ganadero ha sido fiel a su palabra y que el trabajo que se emprendió hace un cuarto de siglo ha sido escrupulosamente seguido por su hijo. Y está muy orgulloso de ser uno de los ganaderos de este encaste que lidia corridas de toros para los de a pie.

En los predios de Utrera, tanto el padre como después su hijo se afanaron en buscar lo que de valor tenía su ganadería, la casta, pues ambos decían.... en algún lugar tiene que estar.

Comenta el actual ganadero que hoy se cría un toro con muchos pitones y mucho peso, como nunca antes, en una corrida mía que mató Paquirri en Albacete, al toro " Doloroso " le cortó las dos orejas y el rabo, fue bravo de verdad, ni siquiera le dejaba saludar entre los pares de banderillas porque ya lo tenía encima. Me regaló el rabo en el callejón, luego le fui a ver al hotel, contrariamente a mis costumbres. Me dijo textualmente : el toro fue un gran toro, pero me quería comer. Esa frase debería estar escrita en un tratado de tauromaquia, y Mariano Cifuentes añade : " En el Cossio ".  Claro que se lo quería comer. Embistió cuarenta veces con el hocico haciendo surcos en la arena, tomó tres puyazos, y hubieran podido darla más, ¡ Y todavía quería comerse al torero ! Pero los toreros no quieren ese tipo de toros, Si exageras un poco en la presentación, hay un pequeño sector del público que te ovaciona, pero los toreros no están a gusto. La misma corrida, pero más bonita, hace que los toreros se sientan mejor. Y la corrida es la misma.

Cuarenta y tantos años después, lo que había que corregir ha sido corregido, la casta, pero hay que hacerlo con mucho tacto, pues de lo contrario los toros pagan los platos rotos, pues no te los quieren torear. El sueño de todo ganadero integro es criar el toro bravo que persigue y lograr que te lo pidan las figuras. Lo único que pide es que le dejen criar a su toro, que no le invadan su terreno. Si después no puedo venderlo, me voy. Conserva los libros desde que se inició la ganadería. En un principio no eran más que simples cuadernos. En 1870 aparece la primera vaca cuyos productos fueron registrados. Pero hasta 1920 el único control fue el de la filiación por medio de las madres. Cada año se echaban a las vacas seis toros que después eran lidiados a la edad de cinco años la temporada siguiente. Sólo contaban las cualidades de las madres y el físico de los padres. Sin embargo lo que es cierto es que a pesar de cambiar de padres cada año, se insistía en las mismas familias, puesto que una madre muy buena podía dar varios sementales seguidos.

El toro que sueña don José Murube Ricart debe galopar largo tiempo en la muleta, humillando y yéndose lejos, y si es posible, dando muestras de suavidad. Los toros alegres duran menos. Por el contrario los sosos se crecen y duran más. Y así lucha don José Murube Ricart, por su ganadería y desde el blog le deseamos toda clase éxitos y triunfos para la misma.

Otra ganadería con encaste Murube es la de que compró en 1946 don Fermín Bohórquez Gómez.

En 1940 don Juan Manuel Urquijo formó una ganadería con reses de su esposa doña Carmen de Federico, que puso a nombre de su administrador Luis Vallejo Alba, con la intención de traspasarla a su hija Carmen que era viuda de Tomás Murube. Pero en 1946 la compró el jerezano don Fermín Bohórquez Gómez, gran aficionado y casado con doña Soledad Escribano, que era sobrina de Tomasa Escribano, viuda de Joaquón Murube, iniciadora del encaste,

La ganadería de don Fermín Bohórquez, tuvo gran éxito en los años cincuenta y sesenta, siendo habitual su inclusión en Madrid y otras plazas de importancia. En los setenta como en todas las del Encaste, comienza la decadencia. En 1974 muere el fundador y le sucede su hijo Fermín Bohórquez Escribano ( fallecido en 2016 a los 83 años, estaba casado don doña Mercedes Domecq ). reconocido rejoneador, que poco a poco orienta la ganadería hacia festejos de rejones. La dirige en la actualidad su hijo Fermín Bohórquez Domecq, también rejoneador.

Otra ganadería con Encaste Murube es la de Los Sánchez de Calzadilla ( Salamanca ).

Al partír la ganadería de Trespalacios, se hicieron cinco lotes, para su viuda y sus hijos Ignacio, Arturo, Antonio Luis, y Ángel Sánchez y Sánchez.

Pero como a don Ángel lo de Trespalacios no le gustaba lo quitó. En el invierno de 1932 se fue a Juan Gómez, tentaron las eralas y don Juan Manuel Urquijo le dejó escoger las que quiso. Y para los machos igual. Pero como a don Juan Manuel le gustaba más uno que don Ángel Sánchez no había escogido, se lo regalo.

Ángel Sánchez en aquella época, era bastante adelantado en sus conceptos y le gustaba mucho el toreo de muleta y la humillación de las reses. Manolete le mataba todo. Pero en 1947, lidió una novillada en Sevilla el domingo de Ramos que salió muy buena, luego unos toros extraordinarios en farolillos y otros también para el debut de Conchita Cintrón. Le llega entonces Juan Pedro Domecq le tira los tejos y Ángel Sánchez le pide mucho, y Juan Pedro se arrea y se queda con la mayoría de las vacas y con los derechos del hierro. Lo pone a nombre de José Romero de la Quintana, que era un administrador que tenía. Luego el hierro se lo vendieron al Marqués de Albaserrada.

Con ochenta años, iba ciego perdido pero seguía montando a caballo. De vez en cuando se pegaba algún golpe al pasar por debajo de las encinas. Con lo que se quedó, pronto volvió a las ferias. donde el Cordobés, se lo mataba todo.

( Continuará )








 

lunes, 21 de marzo de 2022

MURUBE ( Capítulo IV )




Don Antonio Urquijo era un gran garrochista y jugaba al polo. Seguía don Antonio contando recuerdos de sus toros : Hubo otro enamorado de una burra que traía un albañil que arreglaba los cercados de los toros. Cómo sería el flechazo que a la hora de encerrar la corrida en la que estaba el enamorado, tuvieron que recurrir a la burra para que hiciera de cabestro, porque no había manera de meter al toro en los corrales. Cuando vio llegar a la burra siguió tras ella como un corderito.

Doña Carmen de Federico, fallece el 30 de septiembre de 1946.

Don Antonio Urquijo fallece en 1962, desde 1955 le venía ayudando en la ganadería don Carlos Urquijo, razón por la que la familia al fallecer don Antonio, delega en él a pesar de quedar ocho hermanos como herederos.

Los primeros toros a nombre de don Antonio Urquijo se lidiaron en Valencia el 18 de marzo de 1947, por El Choni y Parrita. El 10 de mayo de 1948 presenta don Antonio su primera corrida en Madrid, para Gitanillo de Triana, Andaluz y Parrita, destacaron dos toros de bandera, Bolero y Ahijador, para los que  el público solicitó la vuelta al ruedo.

Al hacerse cargo don Carlos Urquijo de la ganadería recopiló toda la historia del toreo que estaba por mesas, cajones, paredes y desvanes del cortijo de " Juan Gómez " e hizo un museo taurino, importante museo que entonces era visitado por muchos taurinos.

El día de la inaguración de la plaza actual de Las Ventas se lidió el toro " Cerrojito " de doña Carmen de Federico, que le correspondió a Juan Belmonte.

El nombre de " Juan Gómez " le viene al cortijo por el nombre del primer mayoral que tuvo Arias de Saavedra. Don Antonio con su cuñado Tomás Murube pasaba horas y horas hablando de toros. No tuvo hijos don Antonio y su pasión fueron los toros y los caballos. Los Urquijo siguieron con la antigüedad oficial del 13 de octubre de 1948, y es la que le correspondía a Manuel Suarez, y siguieon usando los colores de la divisa grana y negro que fueron los empleados por la Viuda de Murube desde 1872.

Comentaba don Carlos que en vida de Joselito la finca se puede decir que casí era de José. El museo estaba  lleno de fotos de Joselito, una poniendo los ladrillos en la plaza de tientas.

Los Urquijo comenzaron con 500 vacas que mantuvieron durante unos veinte años.

Don Carlos utilizaba otra finca que tenía la familia " La Navarra " en Castillo de los Guardas, entre Sevilla y Huelva donde estaban las vacas y las crías. Los machos los tenían en " Juan Gómez ".

Don Carlos poco a poco irá aquilosándose con la ganadería, hasta tal punto que, despues de tantos años de gloria, va a entrar en una decadencia irremediable, que explica parcialmente el desencanto de sus propietarios, y su decisión de vender una vacada que paso a paso iba desapareciendo de los carteles de prestigio merced al empuje de la rama Ybarra, cuyos toros eran notablemente más bravos, sin por eso dejar de ser igualmente nobles.

A finales de 1979, don Carlos Urquijo vende toda la vacada a Antonio Ordóñez Aráujo, que ya llevaba retirado de los ruedos varios años, concretamente desde 1971, salvo sus esporádicas citas anuales en la goyesca de Ronda.

Se cerraba así un importante capítulo de los toros de Murube de ciento cincuenta años, aunque pasando por diferentes manos, ubicados en la finca utrerana de " Juan Gómez ", en el valle del Guadalquivir, serían trasladados a nuevos pastos. Ordóñez los llevó a su finca del " Judió ", en Carmona y " Los Tinahones " , en Constantina, ambas en Sevilla.

Antonio Ordóñez comenzó su etapa ganadera en 1958, cuando compró lo de María Candelas Flores Sánchez, de Andújar ( Jaén ), una de las herederas de Flores Albarrán, contaba con reses de Santa Coloma y Albaserrada. Lo eliminó todo y formó una nueva ganadería con vacas y un semental de Atanasio Fernández Iglesias, y en 1959 aumentó con más vacas y un semental de don Carlos Núñez, de Tarifa ( Cádiz ). En 1960 compró la ganadería completa de Bernabé Fernández Cobaleda, que lidiaba como " Bernabé Fernández de Martihernando, de raíz vazqueña, y la puso a nombre de su esposa Carmen González Lucas ( hermana de Luis Miguel Dominguín ). En 1969 cambia la titularidad de su esposa a su hija Carmen Ordóñez y añade un semental del Conde de la Corte.

En 1985 inscribe a nombre de su otra hija Belén Ordóñez la parte que provenía de Carlos Núñez.

Pero en 1984, Antonio Ordóñez se desprende de todas las reses de Murube procedentes de todo lo comprado a los Urquijo, haciendo dos lotes y vendiendo el más pequeño a don José Romero Pérez ( que comprendía 133 vacas, 36 machos y 5 sementales ), quien había comenzado a ser ganadero el año anterior, al comprar a doña Pilar Rufino Martín, hija de don José Moreno Santamaría, que vendió al comprar a Ordóñez lo de Murube. En 1987 vende el total de la compra de Murube a Pedro y Verónica Gutierrez Lorenzo, los hijos del Niño de la Capea.

El otro lote de Murube lo vende Antonio Ordóñez también en 1984 a don José Murube Escolar, quizás dejo pasar los cuatro años desde la compra, para guardar las apariencias, pues Los Urquijo no querían vender a don José Murube Escolar y quizás estaban de acuerdo Ordóñez y él para realizar la compra y la venta. Les vendió Ordóñez , divisa, hierro, 141 vacas, 31 utreros, 35 erales y 45 añojos que hicieron el viaje hasta la " Cobatilla ", en Utrera ( Sevilla ), de 850 hectáreas.

Don José Murube Escolar desde 1970 era ganadero de bravo con un lote que compró a Los Urquijo de 100 vacas y algunos machos. Don José en 1983, cambió el nombre de Ganadería Murube por Ganadería de la Cobatilla y vendiendo en 1984 casí la totalidad de lo que tenía anterior a la compra a Ordóñez a los hermanos Dominguez Camacho, trasladando las reses a fincas de Huelva en el término de Cumbres Mayores, y a partír de 1997 eliminaron todo lo de Murube y compraron reses procedentes de Martelilla.

Al comprar a Ordóñez y recuperar el hierro familiar fue lidiando lo que se reservó al vender a los Hermos Dominguez Camacho.

Don José Murube , había debutado en Las Ventas para tomar antigüedad el domingo 25 de octubre de 1970, última corrida de la temporada venteña, homenaje a Parrita, con Angel Peralta, Gregorio Sánchez y Andres Vázquez, y cortaron dos orejas cada uno y salieron los tres a hombros.

(Continuará)


Don Carlos Urquijo posa entre las dos esculturas en bronce de Mariano Benlliure dedicadas a premiar

sendos toros de Urquijo, ganadores de la corrida concurso de San Sebastián, los años 1930 y 1932.



viernes, 25 de febrero de 2022

MURUBE ( Capítulo III )


 


En 1904 doña Tomasa vende a Luis de Gama, ganadero Luisitano, en 1907 a Juan Contreras, pero :  ¿Que razón pueda explicar la decisión de interrumpir la aventura ganadera familiar tomada en 1917, diez años después de la venta a Juan Contreras, por doña Tomasa Escribano ? Sus descendientes aun se lo preguntan y el propietario actual Pepe Murube alega que fueron las circunstancias de la vida........Con apenas 59 años doña Tomasa asumió esta nueva situación y tomó una decisión que golpearía a las dos siguientes generaciones de los Murube, Joaquín Murube Escribano comprendió que una época tocaba a su fin, mientras que su propio hijo también llamado Joaquín que entonces tenía dieciocho años y había sido educado por su abuelo y su padre en el culto del toro con la óptica de tomar el relevo, sintió que el mundo se abría a sus pies. Durante toda su vida cultivaría la nostalgia de ese porvenir del que lo habían privado. Según la memoria familiar, al enterarse de la espantosa noticia, rompió en llanto.

Apenas conoció la decisión de que iban a poner en venta la ganadería de Murube cuya trayectoria seguía con interés y formaba parte de sus favoritos, Joselito comenzó a buscar un comprador serio que pudiera garantizar el porvenir de la vacada sin problemas financieros, pero que al mismo tiempo no fuera tan independiente como para no seguir los consejos que él pretendía darle. Le planteó la operación al banquero Juan Manuel Urquijo, quien poseía un banco de los más sólidos del país, insistió, le ensalzó el prestigio que se añadiría a su nombre, le aseguró que se trataba de un excelente negocio y , al fin, el banquero cedió y dijo que compraba los toros. Cuando Joselito llamó al despacho de Madrid del banquero le dijo : " Hecho, don Juan Manuel, suya es la ganadería de Murube ", " Pero, hombre José, como se te ha ocurrido comprar el pájaro sin la jaula, dónde voy a meter los toros sin tener una finca.    " No se preocupe usted, que voy a ver si le consigo comprar la finca donde están los toros ", Dicho y hecho, Joselito le compró la ganadería el hierro y la finca de Juan Gómez.

Poco a poco la familia Urquijo fue comprando terrenos colindantes hasta llegar a las tres mil hectáreas de marisma. Se construyo un cortijo nuevo. La ganadería fue un regalo de don Juan Manuel para su esposa Carmen de Federico.

Para darse una idea de la influencia de Joselito sobre la creación de la nueva ganadería, nos situamos en la misma época donde José planeaba comprar la ganadería de Tamarón, la cual provenía de la de Murube a traves de la parte que en 1884 la familia Murube le vendió a los hermanos Ybarra, y que éstos le vendieron a Fernando Parladé, quien a su vez habían vendido algunos lotes desperdigados, entre ellos a los hermanos Mora Figueroa, los hijos de la marquesa de Tamarón. Joselito como era un verdadero visionario, entendió que de esas dos ganaderías que provenían de un mismo encaste, debía de nacer el toro del futuro.

Durante esos años brotó en los toros de Urquijo el perfil acarnerado, el cual sería durante mucho tiempo la marca de fábrica del encaste Murube, pero la clase innegable que la casa Urquijo cultivó hasta el exceso, en la actualidad se lidian mucho en corridas de rejoneo, en las que el galope lento de sus toros y su nobleza suave les convierte en perfectos colaboradores.

Siguiendo nuestro relato, bajo el nombre de Carmen de Federico, y luego del de Antonio o Carlos Urquijo, el encaste Murube vivió décadas de gloria. A partir de la primera corrida lidiada en Madrid el 15 de abril de 1917, sólo unos meses después de la compra, la nueva ganadería vio lidiar sus toros por Rafael " El Gallo ", Gaona y Belmonte.

Joselito, llevó personalmente la dirección de la vacada asesorando a sus nuevos propietarios desde el año 1917 a mitad de 1920, en que murió aquella trágica tarde de Talavera de la Reina, Las figuras del toreo de aquella época, siempre en las plazas de compromiso solicitaban estos toros. La cara rizada, la seriedad, el ritmo y la cadencia en sus embestidas, y, sobre todo la bravura fueron las constantes de la familia Urquijo.

A la muerte de Joselito se hizo cargo de la dirección de la ganadadería con catorce años, su hijo Antonio Urquijo, ya era un gran garrochista, le asesoró un gran aficionado sevillano, don Manuel Sierra, que murió al poco tiempo, y al quedarse sólo Antonio conoció a Tomás Murube, nieto de doña Tomasa Escribano, viuda de Murube, que aportó más datos para el conocimiento de la ganadería, además de su gran afición. Comenzaron los dos, una gran labor de estudio y selección, con datos sacados de los antiguos libros de Murube. Se enlotó cada semental con las vacas más apropiadas. igualando el tipo y corrigiendo la consanguinidad que pudiera haber. Hay que tener en cuenta que hasta aquellos años, en casí todas las ganaderías se echaban los toros a las vacas sin hacer lotes.

Tomás Murube se casó con Carmen Urquijo, murió en 1936. Para Antonio la muerte de Tomás le afectó mucho, pero siguió adelante centrándose sólo en los toros, los caballos y el campo. Dedicaba todo su tiempo y esfuerzo al bravo ; desde muy temprano ya estaba recorriendo los cercados de Juan Gómez. Su casa era el campo. Los amigos le decían a la familia " Antonio no habla más que de toros ".

En " Juan Gómez " en Los Palacios, muy cerca de Sevilla, es una de las mejores fincas de Andalucia, por su tierra excelente. Una parte se les expropió, pero quedaron muchas hectáreas, que hicieron de regadió, sembraron algodón, remolacha, trigo, maiz. En ella la familia Urquijo, pasaron los mejores momentos de su vida ( padres, hermanos, hermanas, sobrinos ), en una camadería especial entre mayorales, vaqueros y demás personal de la finca. Juan Manuel Urquijo se transformaba en la finca. Poco quedaba del adusto y serio banquero, en las frecuentes temporadas que pasaba allí. alternando con su despacho de Madrid. Hizo la primera escuela rural, viviendas adecuadas para los trabajadores y hasta apadrinó bodas. Para Antonio Urquijo su hermana Marichu, casada con un arquitecto, era la mujer que mejor había visto torear en el campo. Tenía un gusto y un empaque que llamaba la atención. En las fiestas particulares, se acordaba todavía de aquella cantinela : " ¡ Que toree Marichu ! ".

Contaba Antonio innumerables recuerdos de la ganadería y de sus toros : Una corrida que llevaron a Sevilla a caballo, con Antonio al frente, en el 1940, entraron en la Venta de Antequera junto a otra corrida de Guadalest, era de época de la vendimia y uno de sus toros, no sabían por que, les había cogido tal odio a las burras, que a toda la que veía, arremetía contra ella, a pesar de todos sus esfuerzos. De Los Palacios a Sevilla mató a siete, cuyo valor tuvieron que indemnizar a los enfadados vendimiadores.

( Continuará )