domingo, 21 de agosto de 2022

MURUBE ( Capítulo VI )


 

Al salir de Salamanca por la Ruta de la Plata, se llega a Mozarber y Monterrubio de la Sierra. A la salida del pueblo empieza Miguel Muñoz, el dominio de los murubes charros desde el año 1932. Los cría en la actualidad un bisnieto de Matías Sánchez Cobaleda, Félix García Cascón Sánchez.

La casa fuerte de Miguel Muñoz, maciza, solemne, es de las que enamora a simple vista. Sus paredes anchas de piedra tallada recuerdan un rico pasado, Una familia noble la construyo en el siglo XVI, y alrededor de ella creció una pequeña aldea donde vivían los campesinos que trabajaban sus tierras.

Contaba Jesús hermano de Félix que su abuela tenía un libro de esos muy antiguos, escrito a mano que contaba toda la historia de Miguel Muñoz. En el siglo XVII la familia que tenía la casa se lo regaló a los Jesuitas, y como eran muy meticulosos, de ahí vienen todos los detalles, el ajuar de la casa, donde no falta ni una cuchara. En libro vienen las cuentas de la herrería y la carpintería que había en Miguel Muñoz. Pero ni a cambio de asegurarle la entrada en el paraíso la señora viuda de don Ángel Sánchez y Sánchez dejaba sacar este libro de su salón, tampoco dejaba sacar fotos de la casa.

De los herederos de don Ángel Sánchez, Jesús es el único que se atreve a vivir en la casa de Miguel Muñoz, algún fin de semana de invierno, cuando vuelve de sus numerosos viajes por América, donde desarrollo toda su carrera profesional. Félix, el único de los cuatro hermanos que sigue con la tradición familiar. En la primera desamortización le quitaron Miguel Muñoz a los Jesuitas y la compró la Marquesa de Lozuella, años después el tatarabuelo de Félix y Jesús la adquirió. Ya era propietario de la finca colindante de Calzadilla de los Mendigos, pero de mendigos los Sánchez de Calzadilla no tenían nada. Cuando partió el tatarabuelo entre sus dos hijos, Matias e Ignacio Sánchez Cobaleda. tocaron a diez fincas cada uno.

Don Ángel el abuelo de los actuales  propietarios era muy amigo de " El Pipo "  y de ahí que el Cordobés le mataba la camada pero después de una multa que tuvo que pagar, para no tener más problemas, dejó de lidiar toros. Lo vendía todo de erales en festivales alrededor de Salamanca.

Félix García Cascón Sánchez, contaba que en su casa no quisieron que fuera ganadero, su padre que era banquero, García Cascón, que eran los mayores fabricantes de textil de España. Tenían fábricas de lana, de tela en varios sitios. Luego tenían el Banco García Cascón, el Banco de Béjar, el Banco del Oeste... y por parte de su abuela, era el Banco Coca. Así que mi padre sabía absolutamente todos los negocios del campo de Salamanca, de lo que pasaba con el bravo, del dinero que se movía.... no le podían contar nada. Y cuando yo le dije que quería seguir con la ganadería del abuelo, me pregunto si estaba tonto y si quería arruinarme. Y me dijo que me dedicara a lo que me tenía que dedicar.

Pero me empeñé. Quería vivir por lo menos unos años estas historias que mi abuelo me había contado. Afortunadamente, si se puede decir así, las circunstancias ayudaron a que Félix pudiera realizar su sueño. " Fue muy complicado y más bonito que si lo hubiera heredado. Me mandaron a Valladolid a estudiar ingeniero agrícola. Mi tío Javier que no le gustaba el campo, y no sabía que hacer para partir entre él y sus hermanas. Entonces quedo con el notario para organizarlo todo y esa misma mañana, le da una hemorragia cerebral al abuelo. No se muere, pero queda en estado vegetal total. Mi tío Javier, que no quería saber nada de todo esto, dice a sus hermanas que se vende la ganadería. Por supuesto Félix no tenía dinero para hacer frente a la compra, pero tenía un tío, Tomás Fernández casado con una hermana de su madre, que fue rejoneador, y que era un tío divertido... un personaje. Paseando un día por Salamanca, le cuento que tengo un disgusto tremendo porque se va a vender la ganadería y me voy a quedar sin ella, que con mi tío Javier no hay manera, que mi padre no quiere y que mi madre no le da la gana que siga con esto. Y me dice mi tío : ¿ cuánto necesitas para comprar la ganadería ? y le digo, pues tanto para pagar lo que pidan y un poco más para que me quede algo para funcionar. Y me dice que sin problemas. Y así me hice con ello. No heredé la ganadería : ¡ la compré !

Los primeros años, la compré en 1990 con los pajares vacíos en octubre no había nada. Ni paja, ni pienso, ni forraje, una sequía que duró tres años. Compré la parte de mi tío, mi madre me cedió su parte y la otra parte estaba arrendada. Me quedé con el personal. Ahora me alegro que me haya pasado eso, pues así lo valoré debidamente. Creo que si mi abuelo hubiera podido hacer testamento me hubiera dejado a mí la ganadería.

A mi abuelo le pasaba yo a las fichas los notas de las tientas, por tanto llevaba la ganadería en la mano. En tiempo de mi abuelo la tuberculosis existía pero no se controlaba, En pocos años me mataron 400 vacas. Una barbaridad. Esto me partió las ventas. Me estaba quedando sin vacas. Entonces le pedí a Pedro " El Capea " si me podía vender algunas. Era eso o quitar lo que me quedaba. Pero la historia venía de muy atrás,  Pedro, la primera vaca que toreó en su vida, fue en casa. Vino con un colegio y había un chaval recomendado por un padre Jesuita. Y el chaval aquel no valía para nada. Entonces Pedro preguntó si podía salir y a mi abuelo Ángel le gustó mucho.

A partir de entonces, muy a menudo, le traía y le echaba alguna vaca, a veces venía cada semana. El Capea nunca se olvidó del trato que le había brindado don Ángel Sánchez. Y cuando vio la oportunidad de devolver el favor, se volcó. " Fue muy esplendido conmigo, se portó muy bien. Estoy muy agradecido. Estuvo viendo dos años los tentaderos. La idea era haber traído yo aquí las cincuenta vacas que quisiera, pero él me dijo que no : te vas a llevar esas veinte que te gustan, pero me vas a dejar que te mando yo estas otras. Y así fue. Y sementales, me dijo, te voy a mandar dos cada año. Las vacas que  me mandó por su cuenta ¡ ole !, y los sementales igual. De los doce que vinieron, uno solo, un " Tenerífe ", que no ligo. Además en esa época yo no tenía caballo para tentar y se presentó aquí con uno suyo. Una vez después de tentar una de nota 10 en su casa, me contó que había tenido una bronca con su mujer y con su hijo, que los dos la querían para su hierro.. Y de esa vaca yo le he sacado no sé cuantos sementales. Ese Pedro es un fenómeno.

Sin el refuerzo del Capea esto hubiera desaparecido. En 2002 José Luis Ramos, veedor, de buenas empresas me compró la camada entera para Mendoza, después Mendoza se pasó con los Chopera y ellos me compraron toda la camada.

Y así Félix es de los pocos ganaderos que consigue vivir de su pasión por ser ganadero de bravo. desde aquí le deseamos todo lo mejor para su excelente ganadería.

Otra ganadería con encaste Murube, es la de Pedro Gutiérrez Moya.

En 1979, Pedro incorpora en su finca " Espino Rapado ", en San Pelayo de la Guareña ( Salamanca). un lote de 170 vacas y un semental de Carlos Urquijo de Federico, de pura sangre MURUBE. Puso la ganadería a nombre de su esposa Carmen Lorenco Carrasco.

( Continuará )








martes, 17 de mayo de 2022

MURUBE ( Capítulo V )


 


El principal problema con el que se encuentra don José Murube Escolar al recuperar la ganadería que la misma se encuentra en muy mal estado, se impone como tarea fundamental reactivarla, dentro de lo posible, sin perder las características que años antes la habían mantenido en lo más alto, como una de las más importantes.

Comentaba el actual ganadero don José Murube Ricart que cuando en 1917 su bisabuela se la vende a los Urquijo, su padre, que entonces era un crío, no pudo disfrutar de ella. Le habló del asunto toda su vida. Continuaba manteniendo al día el libro de las vacas. En el momento de la venta hubo una verdadera conspiración. Seguíamos las peripecias de los toros que se lidiaban como si todavía les pertenecieran. Ahora don José Murube Ricart dice que la herencia más preciada que le dejó su padre es el orgullo de sentirse ganadero de toda la vida. Ahora que tiene el hierro y la divisa de su familia, que para ellos equivale a un escudo de armas.

En los cercados de la " Cobatilla " se nota que el ganadero ha sido fiel a su palabra y que el trabajo que se emprendió hace un cuarto de siglo ha sido escrupulosamente seguido por su hijo. Y está muy orgulloso de ser uno de los ganaderos de este encaste que lidia corridas de toros para los de a pie.

En los predios de Utrera, tanto el padre como después su hijo se afanaron en buscar lo que de valor tenía su ganadería, la casta, pues ambos decían.... en algún lugar tiene que estar.

Comenta el actual ganadero que hoy se cría un toro con muchos pitones y mucho peso, como nunca antes, en una corrida mía que mató Paquirri en Albacete, al toro " Doloroso " le cortó las dos orejas y el rabo, fue bravo de verdad, ni siquiera le dejaba saludar entre los pares de banderillas porque ya lo tenía encima. Me regaló el rabo en el callejón, luego le fui a ver al hotel, contrariamente a mis costumbres. Me dijo textualmente : el toro fue un gran toro, pero me quería comer. Esa frase debería estar escrita en un tratado de tauromaquia, y Mariano Cifuentes añade : " En el Cossio ".  Claro que se lo quería comer. Embistió cuarenta veces con el hocico haciendo surcos en la arena, tomó tres puyazos, y hubieran podido darla más, ¡ Y todavía quería comerse al torero ! Pero los toreros no quieren ese tipo de toros, Si exageras un poco en la presentación, hay un pequeño sector del público que te ovaciona, pero los toreros no están a gusto. La misma corrida, pero más bonita, hace que los toreros se sientan mejor. Y la corrida es la misma.

Cuarenta y tantos años después, lo que había que corregir ha sido corregido, la casta, pero hay que hacerlo con mucho tacto, pues de lo contrario los toros pagan los platos rotos, pues no te los quieren torear. El sueño de todo ganadero integro es criar el toro bravo que persigue y lograr que te lo pidan las figuras. Lo único que pide es que le dejen criar a su toro, que no le invadan su terreno. Si después no puedo venderlo, me voy. Conserva los libros desde que se inició la ganadería. En un principio no eran más que simples cuadernos. En 1870 aparece la primera vaca cuyos productos fueron registrados. Pero hasta 1920 el único control fue el de la filiación por medio de las madres. Cada año se echaban a las vacas seis toros que después eran lidiados a la edad de cinco años la temporada siguiente. Sólo contaban las cualidades de las madres y el físico de los padres. Sin embargo lo que es cierto es que a pesar de cambiar de padres cada año, se insistía en las mismas familias, puesto que una madre muy buena podía dar varios sementales seguidos.

El toro que sueña don José Murube Ricart debe galopar largo tiempo en la muleta, humillando y yéndose lejos, y si es posible, dando muestras de suavidad. Los toros alegres duran menos. Por el contrario los sosos se crecen y duran más. Y así lucha don José Murube Ricart, por su ganadería y desde el blog le deseamos toda clase éxitos y triunfos para la misma.

Otra ganadería con encaste Murube es la de que compró en 1946 don Fermín Bohórquez Gómez.

En 1940 don Juan Manuel Urquijo formó una ganadería con reses de su esposa doña Carmen de Federico, que puso a nombre de su administrador Luis Vallejo Alba, con la intención de traspasarla a su hija Carmen que era viuda de Tomás Murube. Pero en 1946 la compró el jerezano don Fermín Bohórquez Gómez, gran aficionado y casado con doña Soledad Escribano, que era sobrina de Tomasa Escribano, viuda de Joaquón Murube, iniciadora del encaste,

La ganadería de don Fermín Bohórquez, tuvo gran éxito en los años cincuenta y sesenta, siendo habitual su inclusión en Madrid y otras plazas de importancia. En los setenta como en todas las del Encaste, comienza la decadencia. En 1974 muere el fundador y le sucede su hijo Fermín Bohórquez Escribano ( fallecido en 2016 a los 83 años, estaba casado don doña Mercedes Domecq ). reconocido rejoneador, que poco a poco orienta la ganadería hacia festejos de rejones. La dirige en la actualidad su hijo Fermín Bohórquez Domecq, también rejoneador.

Otra ganadería con Encaste Murube es la de Los Sánchez de Calzadilla ( Salamanca ).

Al partír la ganadería de Trespalacios, se hicieron cinco lotes, para su viuda y sus hijos Ignacio, Arturo, Antonio Luis, y Ángel Sánchez y Sánchez.

Pero como a don Ángel lo de Trespalacios no le gustaba lo quitó. En el invierno de 1932 se fue a Juan Gómez, tentaron las eralas y don Juan Manuel Urquijo le dejó escoger las que quiso. Y para los machos igual. Pero como a don Juan Manuel le gustaba más uno que don Ángel Sánchez no había escogido, se lo regalo.

Ángel Sánchez en aquella época, era bastante adelantado en sus conceptos y le gustaba mucho el toreo de muleta y la humillación de las reses. Manolete le mataba todo. Pero en 1947, lidió una novillada en Sevilla el domingo de Ramos que salió muy buena, luego unos toros extraordinarios en farolillos y otros también para el debut de Conchita Cintrón. Le llega entonces Juan Pedro Domecq le tira los tejos y Ángel Sánchez le pide mucho, y Juan Pedro se arrea y se queda con la mayoría de las vacas y con los derechos del hierro. Lo pone a nombre de José Romero de la Quintana, que era un administrador que tenía. Luego el hierro se lo vendieron al Marqués de Albaserrada.

Con ochenta años, iba ciego perdido pero seguía montando a caballo. De vez en cuando se pegaba algún golpe al pasar por debajo de las encinas. Con lo que se quedó, pronto volvió a las ferias. donde el Cordobés, se lo mataba todo.

( Continuará )








 

lunes, 21 de marzo de 2022

MURUBE ( Capítulo IV )




Don Antonio Urquijo era un gran garrochista y jugaba al polo. Seguía don Antonio contando recuerdos de sus toros : Hubo otro enamorado de una burra que traía un albañil que arreglaba los cercados de los toros. Cómo sería el flechazo que a la hora de encerrar la corrida en la que estaba el enamorado, tuvieron que recurrir a la burra para que hiciera de cabestro, porque no había manera de meter al toro en los corrales. Cuando vio llegar a la burra siguió tras ella como un corderito.

Doña Carmen de Federico, fallece el 30 de septiembre de 1946.

Don Antonio Urquijo fallece en 1962, desde 1955 le venía ayudando en la ganadería don Carlos Urquijo, razón por la que la familia al fallecer don Antonio, delega en él a pesar de quedar ocho hermanos como herederos.

Los primeros toros a nombre de don Antonio Urquijo se lidiaron en Valencia el 18 de marzo de 1947, por El Choni y Parrita. El 10 de mayo de 1948 presenta don Antonio su primera corrida en Madrid, para Gitanillo de Triana, Andaluz y Parrita, destacaron dos toros de bandera, Bolero y Ahijador, para los que  el público solicitó la vuelta al ruedo.

Al hacerse cargo don Carlos Urquijo de la ganadería recopiló toda la historia del toreo que estaba por mesas, cajones, paredes y desvanes del cortijo de " Juan Gómez " e hizo un museo taurino, importante museo que entonces era visitado por muchos taurinos.

El día de la inaguración de la plaza actual de Las Ventas se lidió el toro " Cerrojito " de doña Carmen de Federico, que le correspondió a Juan Belmonte.

El nombre de " Juan Gómez " le viene al cortijo por el nombre del primer mayoral que tuvo Arias de Saavedra. Don Antonio con su cuñado Tomás Murube pasaba horas y horas hablando de toros. No tuvo hijos don Antonio y su pasión fueron los toros y los caballos. Los Urquijo siguieron con la antigüedad oficial del 13 de octubre de 1948, y es la que le correspondía a Manuel Suarez, y siguieon usando los colores de la divisa grana y negro que fueron los empleados por la Viuda de Murube desde 1872.

Comentaba don Carlos que en vida de Joselito la finca se puede decir que casí era de José. El museo estaba  lleno de fotos de Joselito, una poniendo los ladrillos en la plaza de tientas.

Los Urquijo comenzaron con 500 vacas que mantuvieron durante unos veinte años.

Don Carlos utilizaba otra finca que tenía la familia " La Navarra " en Castillo de los Guardas, entre Sevilla y Huelva donde estaban las vacas y las crías. Los machos los tenían en " Juan Gómez ".

Don Carlos poco a poco irá aquilosándose con la ganadería, hasta tal punto que, despues de tantos años de gloria, va a entrar en una decadencia irremediable, que explica parcialmente el desencanto de sus propietarios, y su decisión de vender una vacada que paso a paso iba desapareciendo de los carteles de prestigio merced al empuje de la rama Ybarra, cuyos toros eran notablemente más bravos, sin por eso dejar de ser igualmente nobles.

A finales de 1979, don Carlos Urquijo vende toda la vacada a Antonio Ordóñez Aráujo, que ya llevaba retirado de los ruedos varios años, concretamente desde 1971, salvo sus esporádicas citas anuales en la goyesca de Ronda.

Se cerraba así un importante capítulo de los toros de Murube de ciento cincuenta años, aunque pasando por diferentes manos, ubicados en la finca utrerana de " Juan Gómez ", en el valle del Guadalquivir, serían trasladados a nuevos pastos. Ordóñez los llevó a su finca del " Judió ", en Carmona y " Los Tinahones " , en Constantina, ambas en Sevilla.

Antonio Ordóñez comenzó su etapa ganadera en 1958, cuando compró lo de María Candelas Flores Sánchez, de Andújar ( Jaén ), una de las herederas de Flores Albarrán, contaba con reses de Santa Coloma y Albaserrada. Lo eliminó todo y formó una nueva ganadería con vacas y un semental de Atanasio Fernández Iglesias, y en 1959 aumentó con más vacas y un semental de don Carlos Núñez, de Tarifa ( Cádiz ). En 1960 compró la ganadería completa de Bernabé Fernández Cobaleda, que lidiaba como " Bernabé Fernández de Martihernando, de raíz vazqueña, y la puso a nombre de su esposa Carmen González Lucas ( hermana de Luis Miguel Dominguín ). En 1969 cambia la titularidad de su esposa a su hija Carmen Ordóñez y añade un semental del Conde de la Corte.

En 1985 inscribe a nombre de su otra hija Belén Ordóñez la parte que provenía de Carlos Núñez.

Pero en 1984, Antonio Ordóñez se desprende de todas las reses de Murube procedentes de todo lo comprado a los Urquijo, haciendo dos lotes y vendiendo el más pequeño a don José Romero Pérez ( que comprendía 133 vacas, 36 machos y 5 sementales ), quien había comenzado a ser ganadero el año anterior, al comprar a doña Pilar Rufino Martín, hija de don José Moreno Santamaría, que vendió al comprar a Ordóñez lo de Murube. En 1987 vende el total de la compra de Murube a Pedro y Verónica Gutierrez Lorenzo, los hijos del Niño de la Capea.

El otro lote de Murube lo vende Antonio Ordóñez también en 1984 a don José Murube Escolar, quizás dejo pasar los cuatro años desde la compra, para guardar las apariencias, pues Los Urquijo no querían vender a don José Murube Escolar y quizás estaban de acuerdo Ordóñez y él para realizar la compra y la venta. Les vendió Ordóñez , divisa, hierro, 141 vacas, 31 utreros, 35 erales y 45 añojos que hicieron el viaje hasta la " Cobatilla ", en Utrera ( Sevilla ), de 850 hectáreas.

Don José Murube Escolar desde 1970 era ganadero de bravo con un lote que compró a Los Urquijo de 100 vacas y algunos machos. Don José en 1983, cambió el nombre de Ganadería Murube por Ganadería de la Cobatilla y vendiendo en 1984 casí la totalidad de lo que tenía anterior a la compra a Ordóñez a los hermanos Dominguez Camacho, trasladando las reses a fincas de Huelva en el término de Cumbres Mayores, y a partír de 1997 eliminaron todo lo de Murube y compraron reses procedentes de Martelilla.

Al comprar a Ordóñez y recuperar el hierro familiar fue lidiando lo que se reservó al vender a los Hermos Dominguez Camacho.

Don José Murube , había debutado en Las Ventas para tomar antigüedad el domingo 25 de octubre de 1970, última corrida de la temporada venteña, homenaje a Parrita, con Angel Peralta, Gregorio Sánchez y Andres Vázquez, y cortaron dos orejas cada uno y salieron los tres a hombros.

(Continuará)


Don Carlos Urquijo posa entre las dos esculturas en bronce de Mariano Benlliure dedicadas a premiar

sendos toros de Urquijo, ganadores de la corrida concurso de San Sebastián, los años 1930 y 1932.