lunes, 20 de abril de 2015

MARÍA ANTONIA FONSECA ( CAPÍTULO VI Y ÚLTIMO )



Don José Rufino Martín es un ganadero de " reata ", con 22 años se convirtió en ganadero de dinastía, aunque ese estatus duro poco, y fue a su jubilación a los 65 años, cuando volvió a criar reses bravas.
Algún corredor de ganado que sabía buscaba ganado para mantener su recien comprada dehesa, le avisó que la ganadería de Peñajara propiedad de Manuel Rueda Morales, matador de toros, Manolo Peñaflor, en los carteles, nacido en Peñaflor ( Sevilla ), tomó la alternativa en Orihuela ( Alicante ), el 15 de agosto de 1973.
En citado año compró Manuel Rueda la ganadería de Higinio Luis Severino, suegro del matador de toros Paquito Muñoz, procedencia Contreras.
Después compra a don Baltasar Ibán y en 1997 vende a don José Rufino Martín la ganadería de Peñajara, el cual para quitarse de encima a los corredores de ganado les propone la compra con la condición que la cambia por un piso que tenía en Madrid en la calle Goya, y así se llevo a cabo la venta de la ganadería con vacas y utreros.
Se entera Miguel Potra, que tuvo la culpa que don José se hiciera ganadero de bravo otra vez. De joven, El Potra era pinche en una barbería que había en Sevilla, donde vivía su abuelo, quien iba todos los días a afeitarse al barbero. Y ahí estaba Miguelito. El abuelo le mandaba cada mañana a comprar dos puros.
Un día, le dice Miguel : Oiga, don José, búsqueme usted una colocación. Y lo colocó de pinche en la empresa de la plaza de toros de Sevilla. Y de ahí : mozo de espadas de Juan Belmonte, veedor, era genial.
Entonces cuando se entera de la compra de la ganadería de Peñajara, le llama y dice que quiere ver los utreros, al verlos le dice : Aquellos me los llevo para Madrid y aquellos para Pamplona.... Y así se metió en el lio ganadero don José de nuevo.
La dehesa que compró se llama Casas de Reinas, en el limite entre Extremadura y Andalucía. El embalse del Pintado, que nace del río Viar, separa ambas Comunidades : las tierra de don José representan las últimas de Extremadura, mientras que Andalucía comienza por la otra orilla.
Proviene de una dinastía ganadera : Anastasio Martín y Moreno Santamaria.. Su padre fue el último que llevo el hierro familiar, y a él le toco venderlo cuando llegó la hora de la partición. Un recuerdo amargo que le acompañó toda su vida puesto, que con la ganadería, desaparecieron a la vez su juventud y su modo de vida.
En las paredes del cortijo, algunas fotos que recuerdan ese glorioso pasado. En una aparecen Joselito y Belmonte junto al padre de don José, José también y dos tíos Francisco y Justo Moreno Santamaría, del año 1917, en el cortijo de " La Marmoleja ", vestidos de corto todos a caballo en un día de tentadero.
Don José Rufino se crió en una finca que ahora es un barrio de Sevilla ; lindaba con Gelves y la huerta de los Gallo. Allí su familia conoció a Joselito El Gallo, que tomó la alternativa con un toro de su abuelo, y a Rafael El Gallo, que compró una ganadería brava que le duró el tiempo que su abuelo la mantuvo. Creo que no llego a lidiar ningún toro.
Anastasio Martín y Moreno Santamaría fueron dos ganaderías muy distintas.
La de Moreno Santamaría procedía de Gallardo, como la de Pablo Romero, mientras que la de Anastasio Martín era Vistahermosa. El hierro de esta última se lo vendió don José a Sepulveda. Por eso la antiguedad que tiene.
En una hoja de El Constitucional, se lee la noticia del primer toro al que se indultó en Sevilla. Era de la familia de don José. A su padre no le dió tiempo de desarrollar su afición como ganadero : murió a los cuatro años de hacerse cargo de la ganadería, con 55 años. A los dos don José tuvo que venderla por no poder mantenerla, la tenían en la marisma de Cañanavarro. Guarda los recuerdos más bonitos de su juventud. Hacia la luna con algún vaquero para acosar vacas de noche, sin que lo supiera su padre. Sacaba malas notas en los estudios y el padre le castigaba prohibiéndole montar a caballo, que era lo que le apasionaba de verdad. Cortó de repente con esta vida al vender la ganadería y, durante más de treinta años, no tuvo contacto con el mundo ganadero. Asistía a los tentaderos de Miura, Pablo Romero y Álvaro Domecq, poco más. Y de repente también, volvió y tuvo suerte de triunfar.
Le gustaba mucho el acoso y derribo. En la dehesa de Casas de Reinas, no utilizan caballlos entre lo quebrado del terreno, la gente que no sabe montar y los que montan que no conocen al toro, lo hacen de otra manera, lo hacen todo en coche, despacio, sin molestarles.
Cuando compró a Manuel Rueda había vacas coloradas y poco más. Ahora tiene muchas sardas y ensabanadas que le salen sin saber el porqué.
Y lo curioso es que cada vez le salen más de familias muy buenas donde nunca han dado ese pelaje.
A don José no le importa que le salgan pelos raros, capirotes, caribello, muy frecuente en el encaste Vazqueño.
En el cerro que domina la dehesa, se encuentran las madres con sus crías, mientras que, para distinguir las añojas, hay que subir hasta lo más alto de la finca. Están totalmente asilvestradas. No se dejan ver, Para tentar las eralas tendrán que cortarles el agua para que tengan que buscarla, y poco a poco acercarlas al cercado más cercano a la plaza de tientas.
Trabajó toda su vida para el Banco Urquijo administrando empresas del grupo.
Conoció el mundo del toro cuando los empresarios iban en busca de los ganaderos.....  pero ahora esto es al revés. O peor : los ganaderos van en busca de los toreros para que les coloquen las corridas.
Lo que compró de Peñajara era una mezcolanza de contreras, domecq y herederos de Vicente Martínez, donde lo Jijón había sido absorbido, poco a poco, por el vazqueño.
En un estudio de la Unión, realizado por don Javier Cañón, no se explican por qué se aprecia ahora una diferencia entre las dos ganaderías , La de Ibán y la de Peñajara. En Peñajara salen toros blancos y en lo de Ibán, no.
Julio Fernández, veterinario, le dijo, tú tienes la ganadería de Ibán, pero te has separado tremendamente.... Y la diferencia radicaba en la mayor proporción de sangre Jijona.
De ahí que en los carteles Peñajara se anuncia como Casta Jijona.
Un salto atrás semántico, algo atrevido, que el ganadero justifica sin complejos : " Mendel dijo que todos los genes se mantienen siempre y no desaparecen nunca. Esto explica que quede casta Jijona a pesar de todos los cruces.
En los tentaderos encierra las becerras unos días antes en la plaza de tientas para que se orienten de las querencias. Las bravas de verdad se ven enseguidas. En algunos sitios las suavizan en exceso, en otros evolucionan respetando la ley de la selección natural.
Los Jijón de Villarrubia de los Ojos seleccionaron aquella rama, pero por los Montes de Toledo debía
de haber otra variedad muy emparentada con lo de la sierra de Guadarrama. De ambos troncos Jijones, el de Villarrubia y el de Valdepeñas, según los estudios del profesor Cañón, estos toros " tenian mayor alzada el cuello más largo y descolgado, menos papada y los cuernos  más gruesos y eran melenos y carifoscos.
Uno de los personajes más importantes de su época es " Gaviria " padre e hijo. De los años 20 a 40 ocupó el hueco entre Vicente José Vázquez, Veragua y Miura.






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