El público de los toros es todo aquel espectador que concurre a un espectáculo taurino.
Luego, el aficionado, es todo un entendido, y sobre todo se fija mucho en el toro para saber que tiene que exigir al torero.
El público general tiene que volverse como el aficionado más exigente.
Las reacciones de los públicos de las plazas importantes difieren mucho.
El de Barcelona se inclina por una forma de practicar el toreo distinta totalmente con el de Madrid, y éste a su vez distinto con el de Sevilla,
Si nos remontamos al 1900, el talante del público en las plazas de toros era similar al que demostraba en la calle. No tenían interés por ningún torero.
Los públicos sin Guerrita en los ruedos, perdieron " el veneno ".
Ni el toreo de Rafael el Gallo, ni la técnica de Bombita, ni las estocadas de Machaquito los enardecía, se aburrían en las plazas y eso les agriaba el carácter.
Al público espectador me gustaría darle un amable consejo : no se conformen en las corridas de toros con lo que allí les muestren, todo es mejorable, que los toreros y sus cuadrillas en general no sean conformistas por sistema, que volvamos a tener tres tercios en la lidia, pero eso no se conseguirá si el público no lo exige, que no se quede indiferente, que lo que le gusta ver lo exija, como eso no se lleve a cabo acabaremos por no ver nada en nuestras plazas.
Cuando en 1912 aparece Joselito, era tal la añoranza que el público tenía de Guerrita, que le costó mucho a Joselito convencerles, lo hizo a base de superarse tarde tras tarde.
Le exigieron más y más cada tarde, querían menos dominio y más emoción en los ruedos.
La encontraron con Juan Belmonte, bajito y feo, pero desbancó al héroe Joselito hasta se modificó el tipo y el carácter de los toros, dando lugar a un toreo más armonioso.
La preferencia principal era paladear la emoción en el ruedo.
Juan Belmonte, de humildísima condición, tenía una gran representación del público, Joselito preferido de la gente bien, Belmonte le era más fácil triunfar por que inspiraba simpatía en los públicos, con Joselito la verdad que maravillaba, pero al público le fastidiaba su prepotencia.
Del 1920 al 1930 se endurece, y el toro agresivo es el que manda en la fiesta.
El público después de años de ser vasallo, pasa a ser el rey. quizás sea éste el cambio que necesitamos actualmente.
Finalizada la Guerra Civil, el público pasa a ser más bondadoso. Nadir protesta nada y el toro más novillo que toro, Manolete se erigió en figura.
Pasaron unos años de benevolencia y el público se endureció, más, y paso a ser agresivo.
Entre los cincuenta y los sesenta el público y los aficionados se inclinaron por el toreo impuesto por Juan Belmonte treinta y tantos años antes.
Antonio Ordoñez y Luis Miguel Dominguín junto a un gran ramillete de toreros ejecutaron un toreo muy del agrado de los públicos.
Llegó El Cordobés en los principios de los sesenta, acompañándole Paco Camino, El Viti. Pero el público prefería al Cordobés y los empresarios también.
El toro disminuyó de tamaño, de carácter y de pitones.
Fue a partir de los setenta y tantos cuando los aficionados evolucionaron más deprisa, todo cambió, el público más relajado, se paso de un extremo a otro.
En los ochenta el toro aumentó de tamaño. Los toreros muy valientes y algunos muy artistas, Paquirri, José Maria Manzanares,Pedro Gutierrez " Niño de la Capea ", Julio Robles.
Llegaron los noventa, los toros largos de kilos no daban emoción al público, la gente se aburría en las plazas.
En 1996, surge José Tomás y tiene al publicó muy pendiente de él.
En 1998, irrumpe el Juli que ilusionó al público que estaba muy con él.
En la actualidad el Juli sigue triunfando su éxito. Lo avala que el Juli lidia a los toros, desde que sale está pendiente del mismo dándole la lidia que necesita y teniendo un conocimiento amplísimo de los toros.
No podemos olvidarnos que el público, aficionados incluidos, aceptan o rechazan un mismo concepto torero, toreros que apasionaron, al poco tiempo aburren.
En estos momentos temporada de 2011, me preocupa cada vez más, la indiferencia del público ante el espectáculo de las corridas de toros.
Estamos perdiendo el primer tercio a pasos agigantados con gran desazón del aficionado.
Los toros cada vez se colocan peor ante el caballo, por tanto no se puede ver su grado de bravura, se tapa picando la salida casi a todos los toros, lo necesite o no.
Los quites se han perdido en casi todos los toros.
Las banderillas salvo en algunas cuadrillas se ponen de cualquier forma.
Las faenas de muleta, como no se inician teniendo como base la lidia, transcurren la mayoría sin ninguna calidad, sin temple, llenas de enganchones, sin ligazón.
Que pocas tardes el público se divierte de verdad en los toros, y cuantas sale aburrido y malhumorado, por culpa de la indiferencia que muestra cuando cada vez le restan más espectáculo.
Falta la competencia entre los toreros, eso sí, la misma es incómoda y peligrosa pero lleva a los tendidos cuando existe, la pasión y el júbilo a los espectadores.
Si todos los componentes de nuestra fiesta no nos concienciamos que hay que sumar, no restar como en la actualidad, nuestra corridas de toros quedaran tan acortadas que perderán el interés de los aficionados.
Les sigo mostrando fotografías realizados en Encina Hermosa, por nuestro buen amigo Arsenio, del blog " Por las Rutas del Toro " que nos cedió gentilmente para mostrárselas a los seguidores del blog " Los Coquillas de Cifuentes".





