jueves, 18 de agosto de 2011

LOS MALETILLAS SIN SUERTE


Hoy les traigo una poesia, del baul de los recuerdos del museo de Encina Hermosa. Su título "Los Maletillas sin Suerte", espero les guste.

Casa de Adolfo Moreno.....
¡ Qué pena de amanecida !
Lo que en tus puertas pasó,
¡ que los romances lo digan !

Primavera del cortijo.
Luna de Abril en Sevilla.
Nocturno de tauromaquia.
Cada guitarra, una vida...
Cada vida -- amor --, un sueño...
Cada sueño, una mentira...
Cruza el viento, temeroso
de romper las clavellinas.
Los grillos y los muerciélagos
entre azahares dormitan.
Cantan en Venta Eritaña
gitanos y garrochistas...
Del otro lado del río,
llora Itálica en ruinas...
Ayes de las soleares
rondando por la provincia
clamando sin saber por quién,
bajo las estrellas fijas.
Todos los toreros muertos
bajan hasta las marismas
y torean entre sombras
sus propias sombras perdidas.

Embrujo de lo moruno.
Magia negra de la lidia.
¡ Miradlos por donde vienen
Currito y José María !
Banderilleros del hambre,
torerillos sin cuadrilla,
en el topo de los trenes
viajando todo el día...,
los capotes " remendaos ",
prestadas las zapatillas...
Aprendices de toreros,
los dos chavales caminan
temerosos de ser vistos,
sin hablar y de puntillas.
El silencio del paisaje
sobre sus pasos gravita,
y en los cruces del camino
La Guardia Civil vigila,
la bayoneta en la luna
y el tricornio en las rodillas.

- ¡ No hagas ruido, mira por
donde vas, José María !...
- ¡ Currito !
- ¿ Qué ?..
- ¿ No has oido ?
- ¡ Son los toros !
- ¡ Vamos ! ¡ Brinca !
La luna, desde su palco,
con la noche por mantilla,
con abanico de estrellas
mirándolos se abanica.
- ¡ Currito !
- ¿ Qué ?
- ¿ Ya se han ido ?
- ¿ Tienes miedo ?
- ¿ Yo ? ¡ Maldita
sea mi estampa !
- ¡ No grites,
que te oirá la gañanía !

Catorce toros coquillas
sueñan Plazas nunca vistas.
Las testuces enlunadas,
llenas de bravura antigua.
Catorce toros coquillas
esperando dos corridas :
la mitad, para Bilbao ;
la mitad para Algeciras.
Toros que sólo conocen
a las gentes que les cuidan.
Mansos con los de la casa
y fieros con las cuadrillas.

- ¡ Aquí están, déjame a mi,
tú estate al quite, tú cuida
que nadie venga !
Currito,
salta los cercos de espinas
y laureles. Llama al toro,
y el toro acuda a la cita.
Cada vez que pasa el bicho,
Currito más se le arrima...
¡ Ole, grita el olivar,
y ole, las encinas gritan !
Mudas de asombro y de furia,
las otras reses reses le miran.
Jalea toda la noche,
desvelada, sosprendida.
Brujas de la Tauromaquia
volándo por bulerías
montadas en los estoques,
molinetean las brisas,
y agitando unos pañuelos
negros y encarnados gritan
sobre el cercado. Un augurio
fatal " jondamente " vibra...
Currito veroniquea
y lejos los trenes silban,
resbalando entre alcornoques,
jazmines y campanillas...
El chaval cita a la muerte,
puesta en el toro su vida,
mientras otro toro embiste
por la espalda ¡ y se la quita !
Todo dura dos segundos.
¡ Un siglo ! El cuerno en la herida.
se recrea... El corazón
partido...
¿ Virgen María !
¡ Ay, Gran Poder !
El capote llega tarde.
- ¡ Toro ! ¡ Mira !
Y cuando el toro se va,
la noche se queda fría
de pronto, mientras la muerte
clava al viento su divisa...
Los toros huyen de pronto
entre mugidos y esquilas...
José, con voces de espanto,
junto a Currito se inclina
y cuando va a socorrerlo,
le dan el alto, y la vida
que se pierde entre disparos
máuser. Cae boca arriba...
Las nubes tapan la luna
desmayada y femenina.
Los dos chavales, caidos
sobre la hierba agonizan...
Currito - manos de cera -,
con los ojos todavía
abiertos, mira la noche...
Perros de las cercanías
le ladran. En las guitarras
saltan bordones y primas.
Un funeral de llamadas
en la ventana se agita.
Mayorales y gañanes
dándose el alerta gritan....

Casa de Adolfo Moreno,
¡ qué pena de amanecida !
Un " maletilla " es un nocturno
ladrón de ganaderías.
Hay orden de disparar.
Es orden . Y hay que cumplirla.
¡ Qué madrugada de angustia !
El alba, sin sol, se agita.
Decorada de olivares
se estremecen las colinas.
Aprendices de toreros,
la flor de los maletillas,
banderilleros del hambre,
torerillos sin cuadrilla,
los capotes " remendaos ",
prestadas las zapatillas,
por la verita del río
los dos chavales venían....
¡ Y por jugar con la muerte,
los dos perdieron la vida.

Catorce toros coquillas,
esperando dos corridas :
la mitad, para Bilbao ;
la mitad , para Algeciras.
Casa de Adolfo Moreno,
¡ qué pena de amanecida !
¡ Lo que en tus puertas pasó,
que los romances lo digan !....

7 comentarios:

  1. Mariano hermosa poesía testimonio de una época pasada o "olvidada" de lo que fue la lucha por ser torero y las necesidades vitales de aquellos aficionados por abrirse paso en un mundo duro y difícil, que lejos está de esta actualidad sin romanticismo que nos esta tocando vivir.
    Un cordial saludo.

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  2. ¡Que magnifica poesia, Mariano! Un cante fùnebre a la toreria que no es màs que un sueño, pero un sueño que siempre vivira en el corazðn de los aficionados .

    Gracias para esos versos que cantan una época, y sobre todo una cultura que nùnca olvidaré sin haberla conocida.

    Saludos respectuosos de Pedrito

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  3. Juan :
    Totalmente de acuerdo con tu acertado comentario, los maletillas son para los de nuestra época, pero me encantaba el romanticimismo que embargaba la profesión en aquellos años que no olvidaremos. Cordiales saludos.

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  4. Pedro :
    Le reitero lo del anterior comentario. El toreo es aquellos años era un sueño y no olvidaremos fácilmente aquella época tan bonita.Personalmente me gustaba más que la actual donde no se valora nada en los comienzos, pues todo lo tienen. Cordiales saludos.

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  5. De acuerdo total contigo.
    Mi saludo admirativo por tu trabajo y tu aficiòn a los TOROS
    Pedrito

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  6. LA POESIA, EL RECUERDO DE LAS AÑORANZAS, EL ENCUENTRO DE LOS SENTIMIENTOS, QUIEN NO SE ACUERDA DE AQUELLOS TIEMPOS DE MALETILLAS QUE IBAN EN BUSCA DE ESE ANHELADO BIENESTAR, EN MEDIO DE LA PENUMBRA CON SOLAMENTE DE TESTIGO A LA LUNA.HOY SON SOLAMENTE RECUERDOS GRATOS QUE JAMAS SE BORRARAN DE NUESTRAS MENTES.RADY

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  7. Esta poesia, la escuche por primera vez hace 40 años declamada por Rafael Acevedo, siempre me gusto mucho.

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