domingo, 3 de febrero de 2019

LA PALMOSILLA




Desde el alto de La Palmosilla, sus vacas sueñan con un destino glorioso para sus hijos. mientras contemplan cómo los barcos inmensos atraviesan el Estrecho.
Siguiendo la carretera de Vejer a Tarifa, pasando el cruce de la antigua Venta de Retín, el restaurante Apolo XI espera a los viajeros.... y el ganadero Javier Núñez a los veedores de las figuras. A poca distancia se encuentra la entrada al Cortijo de la Haba, cuya portera, cuando está abierta, es el camino más corto para llegar a La China, tras recorrer diez kilómetros de caminos socavados entre los humedales de la laguna de La Janda y la zona de la dehesa que se extiende bajo el monte donde empieza el Parque Natural. El término de Tarifa empieza en La China y acaba en mitad del Estrecho, incluyendo a La Palmosilla.
Cuando los primeros Núñez llegaron a Tarifa a mediados del siglo XVIII, procedentes de Arcos y Jerez, primero se dedicaron a criar caballos y después toros en fincas arrendadas a la casa ducal de Medinaceli, que también llevaba el título de Duque de Lerma.
Todo Tarifa pertenecía al Duque, no en vano sus herederos todavía poseen Acicar y La Haba. Los Núñez arrendaron Acicar durante más de un siglo e, incluso construyeron un cortijo allí
En 1901, Marcos Núñez Reynoso, compró la finca La China, 530 hectáreas situadas en la zona conocida como La Janda, era el bisabuelo del actual propietario, la cual linda  al este con la finca El Torero, en el término de Medina Sidonia ; al noroeste con Arroyocuevas, propiedad entonces de su hermana Micaela, al oeste con Los Derramaderos en el término de Barbate, propiedad entonces de su hijo Carlos Núñez.
De Marcos Núñez Reynoso, la mitad de La China pasó a su hijo Mariano, el abuelo de Javier, quien durante mucho tiempo le cedió en arrendamiento a sus primos, los Núñez Moreno de Guerra, que instalaron a los toros bravos de Carlos.
Poco a poco, a partir de 1996, José Núñez Cervera, el padre de Javier, fue comprando a sus primos y a sus hermanos la finca.
En tiempos de los primeros Núñez, la tierra valía poco y el ganado mucho. El primero en criar bravo fue Marcos Núñez Temblador, allá por 1793 ; después Carlos Núñez Lárdizabal lidío en Jerez en 1886. Al fallecimiento de Carlos Núñez Lárdizabal, su viuda lidió toros durante un tiempo hasta que sus hijos, José y Marcos Núñez de Reynoso, cogieron el testigo, anunciándose en Sevilla en 1895. A continuación, llegó el miembro más famoso de la saga, Carlos Núñez Manso, hijo de Marcos Núñez. Carlos tenía siete hermanos, entre ellos el padre de Joaquín Núñez del Cuvillo y el de José Núñez Cervera, ganadero de la Palmosilla.
En opinión de don José, La Palmosilla se halla demasiado cerca de la población y de las playas. Por ello los toros se crian en La China, donde ven pasar a menos gente.
Yo soy partidario declara Javier - de que el toro, cuanto menos se le moleste o se le manosee, mejor. Una de las razones por las cuales he dejado de poner las fundas.
El negocio del toro ya no es lo que era y, si en su mejor época arruinó a unos pocos. ¡ imaginen lo que sucede ahora !.
La riqueza de esta zona con clima oceánico, se esconden en la zulla, una hierba con mucha energía, parecida a la alfalfa merced a su alto valor nutritivo, que crece en forma salvaje, imposible de sembrar en otro lugar. La zulla es un tesoro exclusivo de la comarca.
En caso de que la vacada no sea un capricho de algún nuevo rico dispuesto a poner de su bolsillo lo que el campo no da, la ganadería brava tiene que buscar su rentabilidad añadiendo algún ingreso atípico o suprimiendo costes adicionales. Sin embargo, estos condicionantes no se cumplen en caso de formar parte de la media docena de ganaderías que las figuras lidian por sistema.
La cumbre del monte Hacho emerge desde un océano de espuma blanca en La Palmosilla, mil embarcaciones diarias pasan por allí : la mayoría, viaja hacia el norte de Europa, cargadas de petróleo o mercancías.
La Palmosilla algo único, que la hace distinta a otras fincas. El cortijo está situado en la parte baja de la finca, La Vega, al pie de una colina, para protegerse del fuerte viento de Levante. La proximidad al océano Atlántico hace que sea una tierra húmeda, fértil y fresca. El color de la tierra es negro ; la llaman tierra de bujeo.
Antiguamente, la finca era más grande, pero en sucesivas particiones testamentarias se fue fragmentando hasta nuestros días en los que ocupa unas 180 hectáreas.
Ganaderamente, la finca es perfecta ya que, por la calidad de los pastos, no es necesario echar de comer al ganado
Cuando decidió hacerse ganadero don José siguió los pasos de su tió, el gran Carlos Núñez Manso que apostó por dos encastes : los parladés de Rincón y los Villamarta.
Siempre había pensado que cualquier día me haría ganadero, pero nunca veía el momento por el poco tiempo que le dejaban sus negocios. Pero un día su primo Marcos Núñez me dijo que si lo pensaba hacer en serio tenía que darme prisa porque la ganadería de bravo era un proceso muy lento. Fue cuando me decidí. Entonces llamé a Juan Pedro Domecq y le invité a comer en mi casa de Madrid.
Juan Pedro le dijo : Llevo años esperando esta conversación y estoy encantado de que, por fin, te hayas decidido a dar el paso. Te voy a escoger 50 vacas aprobadas de los guarismos 94 y 95 de las mejores familias de mi casa, hasta que tú tengas sementales puedes disponer de los míos a tu antojo.
Javier, el actual propietario se encontraba estudiando en un Colegio Mayor cuando su padre le contó el trato y lo vió tan ilusionado que no fue capaz de decirle que a mí lo de Juan Pedro no le gustaba.
Influido, sin duda, por mi familia..... No es tanto que no me gustaran los toros de Domecq, como que yo, por entonces, pensaba que esos toros jamás iban a poder embestir tan bien como los Núñez, que ha sido siempre el toro que a mí más me ha gustado. El tiempo le daría la razón a mi padre. En aquella época, por la lógica de la edad, el primo con el que más tiempo pasaba era Álvaro y fueron veranos enteros en El Grullo, viajando a ver las corridas de Núñez del Cuvillo. De la ganadería de mi tío Joaquín, la rama de Osborne era, sin duda, la que más le llamaba la atención. No me costó convencer a mi padre de comprar 125 vacas a mí tío Joaquín con un semental. Mi tío Joaquín, diez años mayor que mi padre, durante cinco años contamos con sementales suyos de la rama Osborne.
La aportación de Villamarta es muy visible en algunos animales, y hasta tenemos a veces novillos cárdenos que podrían ser de Santa Coloma. Pasa lo mismo con el encaste Domecq : se ve perfectamente lo que viene de Mora Figueroa, de Salvador, o del Conde de la Corte que suelen tener más cara. Y eso rompe con la monotonía de lo que llaman el monoencaste.
Según Javier Núñez un encaste se acaba cuando muere su ganadero. Cuando cambian sus manos que lo crían, cambia el toro. Y lo más problemático no es tanto que la mayoría de las ganaderías procedan de un mismo tronco, sino que buscan todas el mismo toro.
En enero de 1995, llegan las primeras vacas a La China y comienza la historia de la Palmosilla. Las dos primeras vacas que se tentaron fueron dos añojas, la nº 20 " Compañera " y la nº 32 " Soñadora ", las paró mi padre, y las toreamos mi primo Álvaro Núñez y yó. La inaguración oficial con Espartaco.
" Así como en lo de Juan Pedro usábamos  una puntuación numérica para calificar la embestida, en la rama Osborne " OS " era la mayor puntuación...... ¿ Qué era una embestida " OS " ? Un movimiento. Para mí, la clase de un animal es un movimiento, una forma especial de moverse dentro de los engaños que tiene el animal bravo. Es un movimiento acompasado. Impulsándose de atrás hacia delante en el que el animal coloca todo el cuerpo detrás de la embestida, como haciendo un acordeón, que se estira en la linea curva de la embestida, sometida al imán de los vuelos. La embestida es un momento que dura unos segundos nada más, pero hay embestidas que consiguen que esos segundos sean eternos.
La temporada 2018 ha sido para La Palmosilla muy especial. Una temporada que empezaba viéndose anunciada en Sevilla, en el que sería su debut en La Maestranza y que acababa con la recompensa de verse anunciada en Pamplona para los Sanfermines de 2019. El triunfo en Sevilla, que suponía, además, su regreso a una plaza de primera, después de cuatro años, el indulto de Carasucia en Sanlucar de Barrameda y la completa corrida de El Puerto de Santa María con el toro Añejo, son el resultado tangible de un trabajo iniciado hace unos años que coloca a la ganadería en una situación de privilegio y exige a Javier Núñez una gran responsabilidad de cara a las próximas temporadas.





lunes, 31 de diciembre de 2018

FELIZ 2019





                                   Desde Encina Hermosa les deseo lo mejor para 2019

viernes, 7 de diciembre de 2018

LA ALQUIMIA EN LA DEHESA




                                        En primer lugar :

                                       Mis mejores deseos para estas entrañables Fiestas.

                                                                    ¡  Feliz  Navidad  !





El aficionado taurino suele pensar a diario en la bravura. Por qué esa corrida tan rematada, de tan buena ganadería, con un cartel tan rematado, no embistió e hizo cierto el aforismo de " ¿ corrida de expectación, corrida de decepción ? ". Que hacen los ganaderos para mejorar en sus ganaderías la      "bravura ".
Los avances de la ciencia permiten hoy saber porque aparecen sucesos que antes eran imposibles de comprender. Pero muchas veces no podemos saber lo que es necesario hacer bien sea para prevenirlos o para hacerles más frecuentes. En el caso del toro para hacerles dotados de características deseables, o por el contrario, toros llenos de los defectos que no quisiéramos tener. Es decir casi siempre podemos entender la razón por la cual aparecen ejemplares tan buenos o tan malos : ello se debe a la conformación del genoma la combinación aleatoria de los genes. Ello puede deberse a muchas causas y tomar formas diferentes, pero que tienen en común el obedecer casi siempre al azar, a la casualidad, a factores incontrolables y que por lo tanto no podemos predecir con toda certeza. No podemos tampoco impedir que ésos genomas se conformen en el momento de la concepción de una u otra forma. Lo que hemos tratado de obtener los ganaderos, es procurar eliminar mediante la selección los genes o las combinaciones " desfavorables " y hacer que predominen aquellos que estamos buscando y que significarán a la larga el mejoramiento de la ganadería.
El vocablo genética se deriva de la voz griega genesis, que significa engendramiento o producción. La genética es el estudio de los problemas de la herencia. Lo que la genética persigue es sistematizar los conocimientos sobre las semejanzas y diferencias y explicarlas de un modo racional.
Los genes determinan toas las características hereditarias de los animales, desde el tipo corporal hasta el color del pelo.
Seleccionar en ganadería es tratar de hallar caracteres para volverlos más positivos.
En el toro bravo, la selección no busca una sola calidad, sino un conjunto de ellas.
El toro de hoy es más dócil y más noble que nunca pero le falta " emoción ".
Los ganaderos, en su gran mayoría, han seleccionado la bravura exclusivamente al servicio de lo que demanda el torero, que no moleste.
Antes los ganaderos buscaban más el toro encastado y bravo, con unas embestidas menos refinada, pero llena de " emoción " ( cara más alta, menos recorrido, menos repetidor, menos suave ).
Hoy se busca más el tercer pilar del toro de lidia : la nobleza.
Se huye del toro encastado, del toro que molesta, del toro que hay que " torear " ( en medio de la plaza, cruzarse, no enganchar,) y no darle pases, porque aprende.
El toro de lidia es el único animal con libro genealógico, con carta de origen, que no tiene un modelo, un prototipo, que te digan lo que tienes que criar, como ocurre con las demás razas con libro. Por tanto cada ganadero tiene que crearse su propio modelo, su propio toro ideal.
En este " modelo " que cada ganadero cría se busca sobre todo la nobleza, olvidando que la nobleza excesiva está a un paso del toro manso.
El ganadero tiene que buscar nobleza con casta. Es la misma nobleza, pero en la nobleza con casta la tiene que sacar a flote el torero. Se está olvidando la bravura, a pesar que el toro actual ( humilla mucho, tiene más recorrido, es más repetidor, etc.).
El toro con clase no trota cuando se arranca, sino galopa. No cornea cuando llega al caballo ; se entrega, empuja con los riñones y no cede. El toro de clase mete siempre la cara en el capote, en la muleta, en el peto del caballo y hasta cuando se le banderillea.
La fuerza, consiste en el rigor para resistir cuanto haga falta. La alegría está unida a la clase y se le nota en la embestida. Un toro con alegría te levanta del asiento.
Trasmitir es otra condición propia del toro bravo con clase.
Movilidad será que el toro no pare, embista una vez y otra sin respiro, esté en todas partes con movilidad positiva, existe otra movilidad negativa, como es la de andar y trotar sin detenerse y sin dar seguridad en su embestida.
Codicia es empujar con empeño, con ganas de coger y de llevar en vilo la presa que coge.
Y una cosa muy importante en la selección es la fijeza, cualidad que se trasmite y que reune todas las buenas cualidades de la bravura, porque con ella está el toro atento a su embestida, no se distrae y está fijo en lo que tiene delante. Toros fijos en la embestida, cualquier torero puede con ellos.
La belleza de la selección reside en su dificultad.
Ser ganadero es tan hermoso como difícil.
Los toros de lidia son bravos por condición y varía en ellos la intensidad de esta. Así sin dejar de ser bravos, el toro puede tener embestidas rectas o irregulares, mostrar variaciones en su carácter, querencias o resabios, lentitud o rapidez, ser tardío o presentar medias embestidas. Para la lidia actual los toros deseados son los que tienen bravura con fuerza hasta el final de la faena acompañada de movilidad y trasmisión.
¿ Y qué es la bravura ? La bravura, primer instinto de defensa sublimada y, luego, casta, raza mantenida, prolongada y fortalecida, siglo a siglo, por la selección, ha terminado siendo una misteriosa propiedad, la misteriosa cólera que posean sólo los toros bravos de morir, embistiendo. Esto es, morir sin ceder y atacando. Por todo ello, la bravura se ha convertido en una fuerza ciega y sin el más leve atisbo de lo que pudiera ser un retroceso una debilidad : al miedo o al dolor.
La suerte de varas es un parámetro de gran relevancia para calibrar la bravura. En la tienta los ganaderos valoran la capacidad de la res para crecerse ante el castigo por lo que se le ha de infligir el máximo posible, midiéndole siempre dentro de las posibilidades que ofrezca aquello cuyo comportamiento esté siendo objeto de examen. Por lo tanto, el desgaste previo que supone para la res la suerte de varas condiciona o modula de forma determinante el comportamiento que pueda tener después en la muleta, por lo que no se puede prescindir de ella en absoluto. Por otro lado, a la suerte de varas se debería de recuperar su esencia a toda costa, sobre todo su espectacularidad, puesto que a buen seguro, ganaría un importante número de adeptos.
Pero el ganadero en la soledad de su dehesa no abandona en ningún momento, la alquimia de su ganadería, en las largas noches piensa en Genes, Crómosomas, Fenotipos, Genotipos, etc., y trata de completar a toda costa el puzle de la bravura de su ganadería, sin obviar a las dificultades complejas a las que se enfrenta.
Si preguntamos a ganaderos, toreros, mayorales y aficionados, constataremos la dificultad que conlleva definir qué es la bravura.