lunes, 15 de enero de 2018
SANTA COLOMA ( CAPÍTULO XIII )
Comenzamos 2018, con la ganadería de Valdellán.
Durante treinta años el encaste Santa Coloma, al igual que el de Parladé, acompañó el surgir del toreo moderno hasta que una nueva moda volvió caducos el tipo de sus toros.
El renacimiento de los gracilianos vendrá de este campo perdido, entre las tierras de El Cid y la cordillera de León, gracias a la pasión desmesurada de un ganadero Fernando Álvarez.
Sin un mapa, Valdellán es difícil de encontrar, escondido no muy lejos de Santa María del Río.
No obstante, su riqueza es conocida desde el siglo XIV, cuando unos monjes se establecieron ahí para pacificar el camino a Compostela.
El Camino de Santiago pasa por esos prados y algunos mojones limítrofes tallados en piedra dan testimonio de la antigüedad de esta finca, de la que los benedictinos de Sahagún obtenían sólidas ganancias.
Fernando Álvarez, de Palencia, quería afincarse al norte de la vieja Castilla donde tiene sus negocios.
Tierra de cereales,de ovejas, de cabras y de vacas de carne. Valdellán pronto vio crecer en sus prados un complejo que haría palidecer de envidia a las ganaderías más encopetadas. Placita moderna. Pero la elección del encaste instalado en esta finca basta para disipar cualquier sospecha de que se trata sólo de un capricho ; donde un nuevo ganadero para brillar en sociedad hubiera elegido comprar algo de Domecq, Fernando en noviembre de 2002, apostó fuerte por el encaste SANTA COLOMA de la rama graciliano, con la intención de convertir a Valdellán en un conservatorio para este encaste en peligro.
La finca le gusto de inmediato. Muy ondulada, muy abrigada con montes y pequeños valles con numerosos manantiales, es ideal, aunque está lejos de la ruta comercial del toro : a dos horas y media de Madrid y a una y media de Salamanca. Con sus 500 hectáreas, Valdellán es la finca más grande de la provincia de León. A nivel sanitario es una ventaja no tiene ningún vecino que pueda contagiar al ganado. A nivel de clima hace menos frío que en Salamanca y mucho menos que en la ganadería de Bañuelos, en Burgos.
Comentaba el ganadero : Siempre me gustaron el campo y los toros. Inicié con Santa Coloma por ser el encaste que me agrada. Sé que es un camino difícil pero soy entusiasta y me doy tiempo. Hay que encontrar la esencia de este gran encaste, con toros vibrantes pero toreables. Creo que el lugar de los Santa Coloma en las ferias va a ir creciendo. Solamente hay que estar a a la altura. En una primera época, pese al cuidado puesto en la compra de su primer lote a los ganaderos de Hoyo de la Gitana, Fernando no obtuvo recompensa alguna. Los novillos nacidos de las primeras vacas y de padres desconocidos dieron lugar a una novillada espantosa que se lidió en Vic-Fezensac en 2006.
La mitad de estas vacas fueron eliminadas después del primer saneamiento que había detectado casos de tuberculosis.
Para completar su vacada diezmada, llevó a Fernando a tocar otra puerta : la de Julio Pérez- Tabernero, el ganadero hijo de Pilar Población del Castillo. La segunda generación de Valdellán que se lidió también en Vic-Fezensac, fue mejor que la primera - el semental había sido escogido en Valdellán -, y la lidiada en la Granja en el 2008, encantó al público.
En unas declaraciones a la prensa Fernando Álvarez declaraba . Sufrí tanto en mi vida de aficionado, que el toro humille, que tenga raza, que se deje torear y que tenga fuerza, que hoy busco dotar a mis toros de esas cualidades.
Mi mayor esfuerzo lo tuve que hacer en la busqueda de sementales. Durante dos años he tentado la camada entera en el caballo, y a los mejores en la muleta, quemando muchos animales es la forma de encontrar lo que buscas, tengo muy en cuenta que ser ganadero es un oficio muy difícil y lleno de secretos.
A los gracilianos puros los encontramos en la ganadería de Pilar Población del Castillo que ha permanecido fiel a su identidad original de Santa Coloma, con una clara dominante Ybarra.
No obstante, hace veinte años que el nombre de Pilar Población del Castillo ya no aparece en los carteles de las principales ferias. Sus camadas se lidian sobre todo para rejones. Esa tremenda pregunta que asalta en los últimos tiempos a los ganaderos, la de saber si venderán sus toros.
Julio Pérez-Tabernero Población, hijo de Fernando y de Pilar Población del Castillo.
Su padre Fernando fue novillero, su tío Alipio también y su tío Juan Mari Pérez-Tabernero fue matador de toros....... Por su parte Julio nunca pasó de la etapa de los festivales benéficos.
El arte del ganadero consiste en respetar siempre la identidad de sus toros. En no perder nada de su genética y en mejorar lo que se pueda. Acerca de sus Santa Coloma, Julio sabe que sus toros son iguales en todos los aspectos a lo que fueron los del gran don Graciliano, y luego su hermano Alipio.
" Mesonero " y " Cristalino " y " Hornero " cimentaron las bases de este encaste propio.
¿ Pero.... qué puede hacer Julio, si sus toros ya no están de moda, como lo estuvieron en el pasado ?
En 1920, cuatro años después de que lo hiciera Paco " Coquilla ", don Gracilian Pérez -Tabernero le compra al Conde de Santa Coloma ciento treinta y cinco vacas y dos sementales. Con un rigor extremo, don Graciliano mide su honor en la bravura de sus toros. Algunas vacas con el hierro de Albaserrada, pero la mayor parte eran ybarreñas. De los dos sementales " Mesonero " tenía el hierro de Santa Coloma y " Cristalino " el de Albaserrada. Éste no dejo mucha descendencia, pero ambos ligaron bien entre sí. " Mesonero " con las hijas de " Cristalino ", y viceversa, y como " Mesonero " fue el semental de la ganadería durante 16 años y dejo aproximadamente 1150 crías.
La grandeza de la ganadería de don Graciliano explica también su generosidad.
Un día, su amigo Manuel Arranz se lamentaba con don Graciliano de como en su ganadería, la casta se precipitaba en caída libre, y dos Graciliano le mandó un eral " Filibustero " y fue el que hizo la grandiosa ganaderia de don Manuel Arranz, su hijo, al fallecer don Manuel se vio obligado a vender la ganadería en 1976, la ganadería era de ocho hermanos y la finca en que pastaban la heredó la hija mayor de don Manuel. Hija única de su primer matrimonio. Manolito " el inglés " como así se le llamaba vendió a don Ramón Sánchez
Don Graciliano vendió en 1940, a don José Escolar que llevó su ganadería a la marisma.
Pero.... yo me pregunto ...... : ¿ quien se preocupa hoy de los grandiosos gracilianos de ayer ?
lunes, 18 de diciembre de 2017
NAVIDAD 2017
Para esta Navidad y para el próximo Año 2018 te deseo:
Que nunca te falte un sueño, un deseo, un proyecto,
algo que aprender y sobre todo alguien a quien amar.
domingo, 10 de diciembre de 2017
EL ÚLTIMO RETORNO ( Primera Parte )
¿ Qué impulso, qué vehemente y maravilloso impulso, lleva a Ignacio Sánchez Mejías, en la esplendida madurez de sus cuarenta y tres años, a dejar el relativo sosiego, sin peligros físicos, de una existencia burguesa y placentera para lanzarse, en aquella prometedora primavera de 1934, al ejetreo, incierto y alborotado, con evidentes riesgos, del planeta de los toros ? Pretextos pueden citarse
varios : razón poderosa quizá sólo una. En los mentideros taurinos - en las tertulias de Sevilla, Jérez, de Madrid..... se habla de los quebrantos de su economía particular, afectada, por la crisis desencadenada en el país.
La afición taurina, un tanto adormilada, se anima con la vuelta a los ruedos de Juan Belmonte y el Gallo, Ignacio comprende que ha llegado el momento.
Y también se decide.
Tras la resurrección de Rafael, hizo el paseillo Juan Belmonte, y seguidamente Ignacio anunció su retorno de modo oficial. Naturalmente se multiplicaron las preguntas : ¿ Por qué vuelve ? " ¿ Está, realmente, en condiciones, a sus cuarenta y tres años, para arrastrar el peligro de la lidia ?" Era verdad que las finanzas del torero estaban maltrechas, que necesitaba reponer su economía para poder salvar del posible naufragio Pino Montano y todo lo que ese nombre significaba. Pero Ignacio sentía también el tirón de los aplausos, el halago de las sonrisas de las mujeres guapas ; el atráctivo de la popularidad, si no perdida del todo, casi disipada. Había probado el sabor de otros homenajes - su indudable éxito como autor teatral ; la amistad de los intelectuales.....- pero no podía prescindir del clamoreo de los tendidos ; de la tertulia animada en el cuarto del hotel, cuando la tarde había sido de éxito.
El 23 de julio de 1934, en el hotel Cristina, de San Sebastián le hizo una entrevista en ABC, Eduardo Palacios Valdés que no se publicó hasta después de la muerte del torero, por el cornalon de "Granadino ", en Manzanares.
Le decía Ignacio al periodista : Estaba gordo y casi calvo. Se sometió a un duro entrenamiento anduvo con una azada cavando en su finca de Pino Montano, vestido con el traje de torear ; se le vio en el Retiro madrileño, haciendo marcha atlética, junto a Alfredito Corrochano, y hasta su salud se requebrajo. Pero al fin, pudo meter su cuerpo en la funda de seda del dorado " uniforme " que le hizo Pepe Manfredi, el sastre de los toreros.
- Has vuelto a los toros, Ignacio - le decía Palacios Valdés -. porque te aburrías ; has vuelto por todo este estrépito. Ya lo has visto esta tarde en San Sebastián. Las misses del concurso del Kursaal no
tenían ojos más que para tí.
- El porqué me visto otra vez de luces no lo sabe nadie, Eduardo. Nadie. Aquí estamos dos hombres. Uno va a hablar ; el otro, a escuchar y ..... ¿ a callar ! ¿ Estamos ?
Hizo una pausa Ignacio, y continuó :
- Mi ilusión es Joselito. ( Se refería a su hijo, que luego en los ruedos, usaría el nombre compuesto de José Ignacio ) No ha cumplido aún dieciseis años y tiene dentro del cuerpo el veneno de los toros. Discretamente he querido apartarle de ese camino, sin reparar en medios. Cuando me retiré hace siete años, se dejó de hablar, en casa, de toros ; me hice aficionado al fútbol, presidí el Betis ; llevé al chico a todos los partidos.... Pero todo ha sido en vano.
Por la memoria del torero debieron pasar, en rápida sucesión, sus sacrificios económicos para que su hijo José y su hija María Teresa y su sobrino Pepito, al que quería como a un hijo cursaran estudios en Suiza, donde podían practicar los más diversos deportes.
En Pino Montano, montaron porterías para crear un equipo de fútbol. Allí estuvo Alfredito Corrochano con la idea de crear el mencionado equipo, pero un día debió descubrir una muleta y comenzó a torear de salón. Ignacio se llevó una sorpresa cuando descubrió a Alfredito y a su hijo José lidiando, mano a mano, en la plácita de la finca, con el carromato. " Pero.... niño....¿ que es
esto ? Y que le voy a decir ahora a tu padre ( don Gregorio Corrochano ) ( Alfredito, desde aquel día, ya no tuvo más ilusión que torear )
Ignacio reanudó " su " historia.
- Supe un día que Joselito andaba por los tentaderos como un maletílla sin padrino, jugandose la vida. Le recriminé cariñosámente. Decía que quería ser matador. A los toros, le dije, no se acerca uno más que por el dinero. y tú lo tienes. Es menester, hijo, acabar con esa chaladura. Tu misión es viajar, divertirte, trabajar en mis negocios, ser útil. " Papá, yo haré lo que tú quieras, ahora y siempre, pero a los toros se va también por afición. No pude replicarle. Entonces decidí, desesperado, hacer una prueba. Hable con los hermanos Miura, y les pedí un novillo para Pino Montano. Cuando me lo enviaron, le dije a mi hijo : Coge un capote, tú y yo vamos a torear un becerro sin que se entere nadie. Joselito lo lidió de manera formidable, hasta que en un descuido, el bicho lo atrapó y lo revolcó. Le hice el quite y me dijo : Ya ves, papá, como también puedo con estos becerros. " Pero tenía una clavícula rota ".
No se quejaba. Su padre le explicó :
Ya ves lo que hacen los toros. Y esto no es nada.. Mira este muslo - le descubrió la cicatriz de la cogida grave de quince años antes, y mientras mi mujer era ajena a cuanto había pasado en la plácita de Pino Montano, que yo sembre un día de maíz, para que no sirviera de redondel taurino, y no podía ni sospechar las angustias que le esperaban si Joselito se salía con la suya.
Ignacio, tomó esta resolución : Si algún día tiene que llegar a esta casa un hombre destrozado por los cuernos de un toro, que sea yo, y no el hijo de esta mujer que, por otra parte, conoce bien las angustias y las amarguras del toreo ( La mujer de Ignacio era hija de torero y hermana de Rafael y Joselito " El Gallo " ).
Ignacio, expresó al periodista su esperanza de que otra ilusión - un amor, por ejemplo - pudieran acabar con el gusanillo del toro. Al fin y al cabo, no sería el primero en cambiar de opinión ; tantos otros desistieron ante las primeras adversidades.
Decidida ya la vuelta a los ruedos, Ignacio pensó, primero en la feria de julio de Valencia. Recordaba las tardes de triunfo, y esperaba reverdecer sus laureles ante aquella afición.
Propuso torear tres tardes, dos de ellas, en carteles donde entrara Domingo Ortega, considerando que era el espada de más cartel en ese momento. Pero los excesivos entrenamientos agotadores quebrantaron la salud de Ignacio, y éste, aconsejado por sus mentores aceptó empezar a un ritmo más tranquilo. Por lo pronto. eligió para su reaparición la plaza de Cádiz, y como fecha 16 de julio de 1934. A la hora de comenzar el festejo sopla, con furia, el levante. Por la mañana, Ignacio baja a la playa de la Victoria, en bañador, en compañía de su amigo José Bello. Éste para aliviar el presagio del molesto ventarrón, argumenta : A lo mejor esta tarde cae un poco. No se inmuta el torero. " Si....., a veces ocurre eso ".
En el cartel Ignacio, Cayetano Ordóñez y Pepe Gallardo, un torero de la tierra, los toros de Dómecq.
Ignacio tuvo una tarde triunfal, cortó las orejas en sus dos enemigos.
De Cádiz saltó Ignacio a la otra punta de España a San Sebastián, donde el 22 de julio se celebra la corrida de la Prensa. Se anuncian toros de Concha y Sierra, y, como compañeros de cartel, Rafael " El Gallo " y Domingo Ortega. En el quinto obtiene Ignacio las orejas y el rabo. La prensa dice : " Ignacio vuelve con el mismo valor de siempre, y además con mejor estilo artístico.
El 5 de agosto despachó una corrida de Coquilla en Santander alternando con Victoriano de la Serna y Félix Colomo. Tuvo una tarde completa en todos los sentidos, en ABC de Madrid, titularía su crónica : Así lidiaba Joselito. Cuatro orejas y un rabo se ganó aquella tarde.
Sólo a punto de abandonar la plaza, y desde lejos, la descubrió Sánchez Mejías a Marcelle Auclair, y por señas se disculpó de no haberla encontrado antes. Pero tenía tanta prisa ; debía salir para La Coruña aquella misma noche. Y no podía entretenerse.
( Continuará )
lunes, 20 de noviembre de 2017
JUAN BELMONTE ( Anécdotas)
Hoy les traigo anécdotas en la vida del Pasmo de Triana.
En las dos reapariciones de Belmonte, la influencia del empresario Eduardo Pagés no fue determinante - a pesar de las sustanciosas ofertas que le hizo -, como tampoco lo fue la del torero retirado Ignacio Sánchez Méjias, cuando le achuchaba para que se decidiera a acompañarle en su eminente vuelta a los ruedos : Ignacio - decía con acento romántico - muere en casa, no en la plaza. Joselito está más vivo que Belmonte y que yo, que nos retiramos cobardemente a casa. De hecho, no se sabe quién de los dos pudo influir más en él, pero dándole vueltas llegas a la conclusión de que el torero tuvo, su mayor influencia.
Decía Belmonte entonces :
Me convencí en pocos meses de que no era capaz de resignarme a aquel bienestar burgués que consiste en ver girar el sol sobre la cabeza, bien comido y bien descansado. La lealtad de mis sentimientos se impuso. Yo lo que quería era seguír siendo torero. Pero me costaba decidirme porque consideraba poco serio volver a los ruedos después de haberse uno retirado.
Pero un hecho le ayudó : al recibir de la capital peruana - donde precisamente había anunciado solemnemente su retirada - una oferta en firme para torear siete corridas de toros, en un año de celebraciones por el centenario de su Independencia, justificándose ante sí mismo como si de un acto " condescendiente " se tratara, decidió finalmente cruzar el charco. A la vuelta, después de "complacer " a los limeños, justo al desembarcar en Lisboa se encontró con un viejo amigo : Eduardo Pagés.
Este personaje catalán, estaba dotado de una visión especial para los negocios : según el profesor Santainés, un águila en el manejo de los números.... Así, después de hacer sus pinitos como torero, escritor y revistero taurino - " Don Verdades " era su seudónimo - , se mete en el mundo del negocio taurino.
Pagés, con su fino olfato, fue el primero en crear ese mundo empresarial basado en las " exclusivas ", con el fin de controlar mejor las riendas y entresijos del negocio taurino. El primer aldabonazo que dio fue con la firma - consistente en un simple apretón de manos - de una exclusiva con Belmonte de veinte corridas a 20.000 pesetas cada una. Esa cifra se vió incrementada a 25.000.
Fueron tres temporadas duras, pues sin Joselito todo el peso recaía en él. Además un año antes en 1924, había adquirido una nueva responsabilidad : la de ganadero de reses bravas.
Esa nueva faceta de Juan que la inició en una dehesa en Ronda, le
sirvió para descubrir una actividad que llegaría a apasionarle, la de garrochista, que práctico luego en su finca de Gómez Cardeña hasta la última mañana de su vida.
Con lo que el maestro trianero ganó en una sola temporada, tras su reaparición, compró Gómez Cardeña, el 7 de agosto de 1934, por la cantidad de 535.000 pesetas, tenía mil trescientas noventa y una hectáreas.
Ese toreo de Belmonte no fue pues fruto de nada que no estuviera vinculado a su espiritualidad. Parece pueril creer que un hecho de esa naturaleza pudiera surgir como consecuencia de un problema de carácter estrictamente corporal..... Quizás esa creencia pudo alimentarla aquella célebre anécdota en la que uno de esos tipos que merodean por todas partes, que lo " saben todo " pero no se enteran de nada - y menos se había enterado de ese nuevo concepto que Belmonte estaba aportando al toreo -, le preguntó al maestro, en una de sus tertulias :
- ¿ Me podría explicá cómo se las compone uté pa toreá si apenas pué corré....?
- Pues mire, comparece : haciendo que quien corra sea er toro....
Como dijo el " Guerra ", a los pamplinosos, pamplinas.
Belmonte rompió con las tradiciones de vestirse con trajes bordados en oro : un buen día le encargo a su sastre un traje negro bordado en plata, que, justamente, habría de ser el más emblematico de cuantos tuvo.
Transcurrido algún tiermpo, una tarde qie estaba anunciado en los carteles, después de la siesta de rigor antes de la corrida, entró su mozo de espadas en la habitación del hotel - el peor momento del día, según algunos diestros -, para advertirle con delicado respeto : Es la hora, maestro.
Levantado y aseado, se percata Juan de que el terno que tiene preparado en una silla es el bordado en plata, y después de unos instantes de comtemprarlo callado, como insimismado o ausente, le dice a su mozo de espadas : " Esta tarde no me lo voy a poner Antonio ; escoge otro ".
Surgen de los recuerdos del maestro, aquellas frases de su vida profesional, " conturbado y
vacilante ", en las que no se sentía bien predipuesto para torear, y que algunos partidarios suyos y cierta parte de la crítica sabian muy bien que contra eso no podía luchar, don Gregorio dijo de él en relación a este punto : Belmonte es un torero de rachas. Cuando se desconfía sigue desconfiado varias corridas ; luego cuando recupera el sitio ya no lo pierde hasta que llega la causa que otra vez le haga desconfiar.
Al levantarse aquella tarde de la siesta, sabía perfectamente que se encontraba en plena " mala racha " y que difícilmente podría trasmitir nada a los tendidos por más que lo intentara. Por contra, una vez superada esa racha y entraba en la " buena ", el día que más pletórico se sentía y quería vestirse con él, su mozo de espadas corría a comunicarlo a la cuadrilla : " compares, hoy ha pedió er traje de
plata ".
Pero ¿ qué extrtaño vínculo tenía ese terno bordado en plata con su dueño ? ¿ acaso reflejaba ese claroscuro del traje los contrates que conformaban su personalidad ? Es posible que ni él mismo lo supiera.
Fuera como fuere, y sin que hubiera una explicación racional ante el poder mágico que adquiriría su figura cuando se presentaba con ese vestido, parecía realmente que el color de su bordado estuviera vinculado con los rayos plateados con que la luna alumbró al espíritu de Tablada.
Varios de los grandes triunfos de Juan los consiguió vistiendo ese terno ; el principal el 21 de junio de 1917, en Madrid, alternando con Joselito y Gaona. Zuloaga lo inmortalizó en un retrato que le hizo al maestro.
Un hecho insolito, rayando lo misteriooso, tuvo preocupado durante mucho tiempo a Belmonte : su primer caballo. Lo cierto es que un día, emprendiendo de repente un velocísimo galope hacia una tapia, se estrello en ella quedando muerto en el acto. Después de recordar este suceso, acuden a su mente dos hechos acontecidos años atrás, que muy bien podrían entrar en el campo de la parapsicología. Uno de ellos sucedió cuando al observar desde lejos a un amigo que se alejaba andando por la calle, le ordenó mentalmente, que se detuviera. Al instante, el amigo vaciló, para finalmente quedarse quieto en la acera. Después de aquello, se preguntaba Juan, si su primer caballo tomó aquella drástica decisión : ¿ estaría yo pensando en esos momentos en suicidarme, como tantas veces me rondó por la cabeza...? ¿ acaso interpretaría aquel noble equino esos pensamientos como una orden o creyó que debía solidarizarse con su amo ?
Mucha gente decía Juan, creía que yo necesitaba un toro para triunfar, cuando en realidad muchos de mis grandes triunfos los tuve con toros que nadie, ni los mismos toreros que alternaban ese día conmigo esperaban que hiciera nada. Mis problemas no tenían nada que ver con el toro que lidiaba, sino con " otro " que llevaba dentro.
Esos problemas respondían a sus acusadas alteraciones de ánimo. Tenía entonces algo muy concreto en que refugiarse : la lectura.
Por culpa de esa afición, una vez cometió una falta impropia de una figura como él. El maestro reconoció que era cierto lo que dijo Corrochano, delatándole ; la tarde que no me presente en Madrid por prescripción facultativa, en realidad fue por quedarse en el hotel terminando de leer la novela El Sr. Bergeret, de Anatole France. Contaba Juan la cara que puso su mozo de espadas cuando se lo dijo a medio vestirse de torero. Creyó que estaba tarumba.
El verdadero problema que tuvo Juan con la lectura fue cuando, en sus momentos anímicamente bajos, los libros que escogía no le ayudaban a remontarlos. Uno de estos libros, una obra de
D`Annunzio, que tenía según él, un " morboso encanto ", le provocó más desequilibrio aún del que tenía, y le activo la predisposición que tuvo siempre de acabar con su vida.
sábado, 28 de octubre de 2017
DON EDUARDO MIURA FERNÁNDEZ ( SÉPTIMA PARTE )
En la fotografía don Eduardo a caballo con sus hijos Eduardo y Antonio José, que desde su muerte dirigen la ganadería.
Los toros de Miura fueron los causantes de la úlcera que a don Eduardo atormentó toda su vida, a tal extremo que, como su padre y antes que él su abuelo, renunció a ir a las plazas para ver sus corridas. Durante toda una vida, don Eduardo cultivó la imagen severa de su ganadería intemporal, luchando a contracorriente, sobrellevando la asfixiante cruz de la muerte de su amigo Manolete, solo en su cortijo de Zahariche; hasta que sus hijos Eduardo III y Antonio José, tuvieron la edad de compartir con él las responsabilidades.
Siempre vivió en Zahariche. Como su padre y su tío, no salía casi nunca. Después de casarse tenía la costumbre de ir a Sevilla en la feria de abril.
Nunca fue más allá de Madrid, a donde tuvo que trasladarse debido a sus responsabilidades con la Unión de Criadores de Toros de Lidia.
En realidad no salía nunca, al igual que su abuelo, quien cuando quería verse con su gran amigo el Duque de Veragua, le daba cita en la estación de ferrocarril más próxima.
A sus toros dejó de ir a verlos lidiar cuando su úlcera comenzó a manifestarse. Varios días antes de cada corrida ¡ era como si le hubieran metido sus toros en el estomago ! ¡ Por eso la llamo la úlcera de los toros ! Su padre dejó de ir a la plaza por la misma razón.
El Viti se hizo anunciar en 1964, en Linares, a pesar de los consejos en contra de su apoderado, decía : " para tener algo que contarles a mis nietos ". Y le cortó el rabo a " Zabaleto " de Miura.
Lo que le incita a anunciarse de nuevo frente a los miuras en Madrid, el 25 de mayo de 1965. Pero ese día los toros de Zahariche se mostraron intratables.
Los que tuvieron la suerte de ser recibidos en Zahariche, se acuerdan de la pulcra cortesía del ganadero, quien, a la hora de la cita, esperaba de pie a sus visitas delante de la entrada del cortijo. En su soledad, un solo amigo, casi un hermano, Pepe Luis Vázquez, tan silencioso y discreto como él. Pasaban horas juntos sin intercambiar palabra. El maestro iba a tentar, a ver las camadas, Zahariche era su casa. Se apoyaban mutuamente, cada uno conocía a la perfección las alegrías y las penas del otro. De los toros de su amigo, sin duda el maestro Pepe Luis quien mejor ha hablado, aquel 30 de enero de 1991, en que la Maestranza decidió festejar los cincuenta años de don Eduardo a la cabeza de su ganadería, y sus 50 corridas lidiadas en Sevilla : " Los toros de Miura han ganado en humanidad desde que don Eduardo II los selecciona. El Teniente de Hermano Mayor descubrió un azulejo colocado en el mismísimo palco de los Maestrantes, " para que su nombre y el de su ganadería permaneciera para siempre junto a los mismos. Muy emocionado, don Eduardo dedicó este homenaje a todos sus ancestros, " por sus esfuerzos, sus luchas y sacrificios para hacer perdurar la ganadería.
Y cuando por la tarde se instaló con su esposa en el palco de honor de los Maestrantes, el coso del Baratillo estalló en una ovación unánime y la música comenzó a tocar. Fue una de sus últimas apariciones en público. Ese homenaje lo conmovió mucho.
Don Eduardo tuvo la responsabilidad de mantener una ganadería durante cincuenta y cinco años que atraía sobre sus toros todas las miradas.
A pesar de ello nunca se desalentó. Paso tragos muy amargos. Hasta revolotearon por su cabeza ideas drásticas de hacer desaparecer el hierro. Posiblemente el recuerdo de sus mayores pesaría demasiado para aceptar esos repentinos pensamientos.
Comentaba don Eduardo que el trabajo diario y la dedicación eran primordiales. Para que una ganadería funcione hay que cuidar al máximo los detalles. En su juventud acompañaba a su padre y a su tío a echar de comer el pienso a los toros todas las mañanas.
Desde ese detalle hasta el buen trato con las empresas, todo tiene un gran valor.
Nunca se está satisfecho del todo. Lo único que puedo decir es que pongo ilusión, cuidado y esmero en hacer bien las cosas. Lo que decía que le complacía es el buen trato de los aficionados dispensaban a su ganadería: ese es mi éxito y, con ello se sentía bien pagado.
Ganadero por tradición y afición. Una vida enteramente entregada a la ganadería.
-¿ El ganadero nace o se hace ?- Yo creo que lo que hay que tener es mucha afición y aguantar, aguantar, para soportar todos aquellos reveses que uno tiene. No desesperar nunca y si hay que volver a empezar, pues volver a empezar, porque es muy duro el tener que ir muchas veces contra corriente.
Yo la tengo por tradición. Nací en una familia de ganaderos y no he visto otra cosa más que el campo, las vacas y los toros y, además, puede decirse que casi no he salido de esta región andaluza, entregado a lo que heredé de mis antepasados.
Los informes diarios me los facilita el conocedor, aunque mis hijos, Eduardo y Antonio José, si presencian las corridas y las supervisan.
Don Eduardo tuvo cinco hijos, dos varones y en medio tres hijas.
Tenía doce nietos.
-¿ Cuantas reses en total tiene ?
Dispongo de 800 cabezas de ganado entre vacas,añojos,erales,utreros y toros. Mantener estas reses en los años de sequía ha sido terrible, ya que además de echarles de comer teníamos que traer el agua en cubas, con los tractores, desde catorce kilómetros. En la temporada de 1986 solamente lidié once toros. Esto ocurrió como consecuencia de la sequía de 1982 que padecimos todos los ganaderos. Todas las camadas fueron cortas, porque parieron pocas vacas y herramos pocos becerros.
-¿ En la brega con los toros tiene que tener mucho cuidado ?
- Ya lo creo. Hay que andar muy despacio, con los caballos al paso y pararse mucho. Sin forzar. Casi de puntillas.
Con esa dificultad, ¿ le han dado muchos sustos los Miuras en el campo ?.
Don Eduardo sonríe.
Realmente he tenido muchos percances. Uno de los últimos fue el más imprevisto. Estaba echando un cigarro en lo alto del caballo, muy cerca de un toro que me miraba indiferente, como aburrido. Permanecí allí lo que duró el cigarro, cuando de pronto oí el grito de un vaquero. Gire la cabeza y pude contemplar, horrorizado, que se me venía encima como un tren. Menos mal que aún me dio tiempo a picar espuelas. Me llevó corriendo mucho rato. Me libre de milagro. Y es que de cuando en cuando los Miuras se acuerdan de mi abuelo, el de las patillas.
El sacrificio diario es algo fundamental. Así lo vi en mis antepasados y así lo he querido plantear a mis hijos. A pesar de que hay muchos momentos duros y costosos, tienes la íntima satisfacción de tener la profesión más bonita del mundo.
-¿ Qué criterio sigue para la elección de sus sementales ?
- Aparte de que el toro tiene que poseer unas cualidades determinadas, lo primero que hacemos es buscar los antecedentes familiares, de la madre, de la abuela, de la bisabuela, del padre. Si su ascendencia, la reata, es positiva
-¿ Cuantos sementales tiene ?
- Oscila de los siete a los diez.
-¿ Que le aconseja usted a sus hijos Eduardo y Antonio José sus continuadores ?
Ya saben mucho. Como además llevamos años en el campo juntos, ellos ven la manera de seguir. Eso es mejor que ningún consejo.
Además, en la finca trabajan, dos o tres personas cuyos bisabuelos trabajaron en la ganadería.
-¿ Como recuerda el homenaje que la Universidad Complutense de Madrid y la Unión de Abonados de Madrid le rindió. ¿ Como aguantó lo aguantó ?
- Pues mire, tengo unos excelentes recuerdos de ese homenaje. Fue inolvidable.
-¿ En que momento se emocionó más ?
- Sin duda cuando tuve que recordar a mi padre a mi tío José.
-¿ Hay algo, don Eduardo, que quiera añadir.
- Que son muchos años ya. Estoy bien. Monto a caballo con setenta y ocho años. Sin embargo, ya me canso algunas veces.
Falleció don Eduardo el 27 de julio de 1996, a los 82 años, el periódico ABC al día siguiente le dedicó su primera plana.
(Continuará )
Don Eduardo Miura Fernández con su hijo Antonio José en la puerta de la plaza de tientas.
martes, 17 de octubre de 2017
DON EDUARDO MIURA FERNANDEZ ( SEXTA PARTE )
Don Antonio con 57 años y don José Miura Hontoria que no tenía hijos, decidieron ceder a su hijo y sobrino, respectivamente, la ganadería de Miura en 1940. Habría de llevar el nuevo propietario los mismos apellidos que su legendario abuelo, el de las patillas blancas, quien fuera el que levantara el hierro de las cinco letras a la máxima consideración de los públicos.
Durante casi diez años todavía, Antonio y José van sin embargo a continuar vigilando desde la sombra a la vacada. Invariablemente, cuando don Eduardo II le pide un consejo a su padre, éste lo manda con su hermano José. Y lo mismo ocurre a la inversa. Ya que entre los dos hermanos la compenetración es tal, que ninguna decisión relativa a la ganadería fue tomada jamás por uno solo......
Y mientras estuvieron a su lado Eduardo II no tomó decisión alguna sin consultar a estos dos maestros irrepetibles que le enseñaron el oficio, cuando, siendo un adolescente un poco frágil, no parecía ser lo suficientemente aguerrido para afrontar la realidad cotidiana del campo, y cuando su padre, temiendo no vivir lo suficiente para enseñarle todo lo que sabía escribió para uso de su hijo un maravilloso compendio, " Acoso y derribo ".
El resumen de una vida que los dos hermanos habían llevado a cabo uno al lado del otro, y que terminó para los dos en 1966.
La ganadería de Miura a partir de 1928 tuvo que abandonar el cortijo " El Cuarto ", su último nexo con la marisma.
Los machos emigraron al de Cerro Gordo, arrendado en Carmona. Las vacas pastaban desde hacía tiempo en Los Gallos y los Castellares.
Nace Eduardo II en Sevilla el día 17 de marzo de 1914.
A su nombre lidia por primera vez en Sevilla el 19 de abril de 1941, con el cartel de Pepe Bienvenida, Manolete y Pepe Luis Vázquez, tenía don Eduardo II, 26 años.
En los años cuarenta, todavía no se había puesto de moda decir que no por las figuras, por eso el debut en Sevilla con Pepote, Manolete y Pepe Luis, ¡ casi nada !, los matan en Sevilla, y ese año 1941 Manolete, además, es triunfador de la feria.
Y aunque después algunas figuras no quieren ver a los toros de Miura, sobre todo en plazas de responsabilidad, Pepe Luis no los hace ascos jamás.
De las aproximadamente veinte corridas de Miura que mata, doce las torea en Sevilla.
En la temporada 1947, Pepe Luis, resucita las épocas de Joselito y Belmonte y torea los miuras en Madrid.
Cuando don Eduardo Miura Fernández comienza a dirigir la ganadería, debe reorganizar todo. Sus hermanas heredan Los Gallos y los Castellares, y la vacada emigra a la finca lindante a Zahariche que le compra a don Félix Urcola.
Del inmenso territorio que don Eduardo I y luego sus hijos consagraron a los toros, no quedan más que cuatrocientas hectáreas..... Un enclave se conserva, el único entre La Campana y Lora del Río, extensión ondulada y ocre, cuya entrada se volverá célebre en el mundo entero, por su atípica portada de madera ornamentada con dos calaveras " Zahariche ".
Cuando don Eduardo I, compró el Guijarrillo en Carmona, decidió probar sus vacas en un gran corral cuadrado que tenía la finca. Un cuadrilátero que sus hijos construyeron de manera idéntica en los Castellares. Y cuando estos murieron en 1966, tras la partición de bienes, este coso cuadrado también fue celosamente copiado en Zahariche por don Eduardo II e inagurado por Pepe Luis Vázquez, el 2 de marzo de 1966, con la becerra " Rompeplaza " nº 968, mulata, así consta en el azulejo de la misma.
Desde que conoció don Eduardo II a Pepe Luis forjaron una amistad inquebrantable. Tan tímido uno como el otro, igual de discretos y reservados, fueron cómplices durante toda su vida, compartiendo tardes enteras, con sus recuerdos comunes.
Evocaciones como la corrida de Miura inagural para ambos, cuando el 19 de abril de 1941, en la feria sevillana, Pepe Luis se enfrentó por primera vez a los toros de Miura que en esa ocasión estrenaba el nombre de su nuevo propietario. Dos orejas para Pepe Luis, una para Pepote y nada para Manolete a quien le tocaron los dos demonios.
El nieto de don Eduardo puede estar orgulloso de sus toros, tituló así la prensa.
Pepe Luis se empeñó en lidiar los Miura en Madrid, un gesto que desde hacia 30 años ninguna otra figura había osado llevar a cabo.
Pero tres meses más tarde, la leyenda negra de los toros de Miura restableció sus nexos con el pasado cuando " Islero " convirtió a Manolete en mito. Linares 28 de agosto de 1947. Un toro de Miura que pesó 295 kilos en canal, menos de 500 kilos en vivo, y cuya madre "Islera " provenía de la estirpe Alvareda. La fatalidad. Ya que " Islero " nunca debía haber ido a Linares. Ni tampoco la corrida de Miura. Pero estaba escrito que el torero insignia de su época tuviera una cita con los " toros de la muerte ". Fue una idea de los hombres de confianza del diestro, muy criticado en la prensa, la cual le reprochaba a Camará que su torero sólo se enfrentaba a toros disminuidos ; para acallar a los mismos, se le ocurrió llevar la de Miura.
Para don Eduardo fue una prueba terrible. " Cuando se enteró que uno de sus toros había matado a Manolete, experimentó un trauma profundo. Manolete iba a menudo a tentar y don Eduardo le profesaba una gran amistad.
También en 1947, en brazos de su abuelo Antonio, Eduardo III el mayor de los hijos de don Eduardo II, herró su primer becerro : se llamaba " Hurón ", que Pepe Luis Vázquez lidió en Sevilla en 1950.
En 1942 la fiesta del centenario de la ganadería había marcado el final de una época, el inicio de los años cincuenta anunciaba un nuevo ciclo : sin boicot, ni publicidad, sin pleito ni polémica, y sin que nadie pareciera darle importancia, por primera vez en la historia de la ganadería de Miura, los toreros de primera línea iban a limitar su honra evitando sus toros.
Don Eduardo II comprende rápidamente que su ganadería está aislada. Tiene que regresar al espíritu de los pioneros. La leyenda de Miura tiene que continuar. Su posicionamiento tiene que virar a las antípodas de los designios de la moda. Las figuras así lo entenderán y desde ese momento sólo se anuncián con sus toros de manera excepcional, como un gesto cuando su carrera pierde intensidad.
Don Eduardo II, el artista, poseía un jardín secreto. Es un artista. Su vocación la cultivó en la escuela de bellas artes de Sevilla, donde aprendió a dibujar. Y durante toda su vida será fiel a esta pasión, pintando o fotografiando a sus toros.
Don Eduardo viste entonces la máscara austera de don Eduardo I. Es el criador del toro que mató a Manolete.... El que sigue mandando a la plaza a los " toros de la muerte ".
El espectáculo taurino se rompe en dos : de un lado las figuras y las ganaderías que les conviene, y del otro los toros que ya no quieren lidiar. Miura en aquel momento hubiera podido zozobrar, pero por el contrario, va a acrecentar su prestigio convirtiéndose en el perfecto contrapunto del espéctaculo que los aficionados consideran devaluado.
A pesar de todo, los miuras siguen siendo los toros del triunfo.
El 20 de abril de 1956, Rafael Ortega, en Sevilla, le corta el rabo a " Tormenta ", un excelente castaño. Pero la gran gesta de la década fue la que realizó Antoñete al encerrarse con seis toros de Miura, el 19 de junio de 1956 en Palma de Mallorca.
El 30 de abril de 1962. Diego Puerta con " Escobero ", uno de los toros más encastados que jamás se han visto en la Maestranza, le " ofrece " el triunfo que fue el pilar de su carrera . dos orejas y rabo.
Fermín Murillo, el torero zaragozano, obtuvo el mayor triunfo de su carrera al cortar tres orejas en Bilbao, en 1964.
Pero ¿ Quién era don Eduardo Miura ? Un hombre discreto, secreto, poco locuaz y al que le daba pánico la sola idea de tener que responder a las preguntas de un periodista.
El mismo Alfonso Navalón no pudo obtener de él ni una visita a Zahariche.
( Continuará )
viernes, 22 de septiembre de 2017
LA DEHESA EN OTOÑO
El otoño 2017 empieza exactamente hoy día 22 de septiembre a las 22 horas y 2 minutos.
La nueva estación durará 89 días y 20 horas y terminará el 21 de diciembre momento en que daremos la bienvenida al invierno.
La dehesa es la evolución del bosque mediterráneo de los encinares y alcornoques, resultado de la intervención del hombre y su ganado sobre ese ecosistema natural de tradición milenaria.
La existencia de ganado bravo, en un porcentaje importante de nuestras dehesas, aporta seguridad y garantia al espacio para las especies más amenazadas de nuestra fauna.
El termino dehesa procede del castellano "defensa" que hace referencia al terreno acotado al libre pastoreo de las ganados trashumantes mesteños que recorrían el sur-oeste español, y que data de épocas remotas.
Extremadura cuenta con cerca de un millón de hectáreas de dehesa que constituyen un paraíso de diversidad ecológica.
En Andalucia y Extremadura las crías de bravo comienzan a nacer, las más prematuras en la primera decena de septiembre, nacimientos que suelen terminar a últimos de abril los más tardíos.
Tras nueve meses de gestación de la vaca llega el momento del parto. Como el celo en la vaca va a reaparecer entre el segundo y tercer mes después del parto, todos los años nacen los becerros casi por la misma época.
Todavía se conservan en las dehesas las fechas tradicionales, y la razón principal reside en procurar que en la época de cría esté el campo en condiciones de alimentar a la madre, para criar bien, con holgura suficiente y pastos abundantes de ser buena la otoñada.
En Salamanca y en el Centro nacen unos meses más tarde.
La vaca brava es de costumbres fijas a la hora de parir, hasta tal punto, y eso lo saben bien los mayorales, que tienden a utilizar siempre la misma localización dentro de la finca para hacerlo. Unas eligen algún matorral de la dehesa, otras lo harán junto algún arroyo al resguarde de algún arbol, incluso habrá alguna que prefiera algún intricado y escarpado lugar ; pero lo que si es común a todas ellas es que buscan la intimidad.
Curiosamente, al igual que en muchas otras especies, la vaca brava tiende a parir de noche o al amanecer.
Se trata de buscar que los becerros nazcan en los meses de menos frío, pues las bajas temperaturas pueden ocasionar la muerte a los recien nacidos. De todas formas, siempre hay un tanto por ciento de becerros que mueren al nacer o en los primeros días de su vida.
Llegado el momento, la vaca dejará de comer y se muestra inquieta. El abultado vientre del que gozaba en los días previos descenderá y se descolgará, produciéndose el derribamiento de los cuartos traseros. Abrirá la boca con evidentes signos de sed, y, separando las patas traseras, hundirá los ijares, orinando repetidamente. Comenzará a echarse al suelo y a levantarse varias veces, con movimientos extraños y como convulsivos, arqueando el dorso. Qué duda cabe de que el parto esta próximo, y que estas reacciones son debidas ni más ni menos que a los propios dolores producidos por las continuas contracciones.
Durante esta fase inicial del parto, que dura alredeor de cuatro horas, la vulva se vuelve tumefacta, abultada, con los labios ensanchados, en los que van apareciendo pliegues transversales ; las mamas se tornan calientes y globosas y el ano se encoge e invagina. El tapón gomoso que sella el cuerpo del útero se deshace, apareciendo una mucosidad amarillenta por la vagina. Debido a la secreción de elastina, hormona que se libera en este momento, se produce la relajación de los ligamentos de la pelvis.
A continuación se da la fase de dilatación. Comienza cuando se inicia la apertura del cuello interino por la presión de los líquidos placentarios una vez regularizadas las contracciones uterinas.
Al principio se produce una cada quince o veinte minutos, con una duración de unos veinte segundos, para más tarde, y a medida que avanza el parto, repetirse cada tres o cuatro minutos. El cuello uterino se va dilatando hasta alcanzar un diámetro de unos ocho o diez centímetros. Lo primero que aparece son las pezuñas y las patas delanteras, entre las que se acomoda la cabeza de la cría. En este momento la vaca puede adoptar dos posturas, bien permanecer de pie, sobre todo si sospecha que hay algún peligro en los alrededores ya que esta posición favorece la alerta y la defensa, o bien tumbarse sobre uno de sus costados en los momentos de más relajación.
Si lo hace de pie la vaca encorva los lomos y junta las patas para ayudarse en el esfuerzo. Lo primero que se produce es la salida y ruptura de la bolsa de aguas, con la inminente aparición de la cabeza del becerro. Una vez la cabeza está fuera la vaca hace su máximo esfuerzo para empujar los hombros y el pecho del ternero a través de la abertura pélvica. Los músculos abdominales del ternero se relajan y sus caderas y patas traseras se comprimen para permitir una fácil expulsión del resto del cuerpo. El becerro nace libre de membranas fetales ya que estas permanecen fijas en el útero por los cotiledones o " botones ". Una vez que el cordón umbilical pasa a través de la pelvis y vulva, este se rompe y los pulmones del becerro comienzan a funcionar.
Es impresionante el cuidado con que deja caer el becerro sobre los corvejones antes de llegar al suelo.
La otra posibilidad es que el parto se produzca con la vaca tumbada. Si es así la rotura del cordón umbilical se suele producir una vez que la madre se levanta ; si por el contrario, permanece unido después de que la vaca se incorpore, lo cortará con los dientes.
En ambos casos, una vez que se ha repuesto tras un breve descanso, que dependerá de las dificultades encontradas en el mismo, la vaca lamerá las envolturas fetales que permanecen adheridas al becerro, sobre todo las que queden taponando la boca y los ollares para que el becerro pueda comenzar a respirar, dejándolo limpio y reluciente, consiguiendo además, tres importantes finalidades :
1. Secar al recién nacido.
2. Mantenerlo a una temperatura uniforme para que no pierda calor y se enfrié por la evaporación de los líquidos que lo envuelven.
3. Estimular la circulación periférica del becerro por el masaje continuo que le está proporcionando la vaca al lamer.
El becerro una hora después busca desesperado la teta de la madre y succiona su leche hasta la saciedad, siendo muy importante que ingiera los calostros maternos durante las primeras horas de vida para protegerlo e inmunizarlo frente a posibles enfermedades, el becerro se queda dormido y la vaca se aprestará a esconderlo y protegerlo de posibles e indeseables depredadores.
Los recien nacidos maman por término medio unas ocho o diez veces diarias, con una duración de unos quince o veinte minutos por toma.
Horas después del parto la vaca eliminará la placenta y las envolturas fetales, encargándose de hacerlas desaparecer mediante su ingesta.
Los becerros sienten curiosidad por todo. La hierba del otoño joven y tierna les acaricia haciéndoles cosquillas en el hocico. Conocen el bramido triste quejumbroso de su madre, y a él sólo obedecen. Una llamada única, inconfundible, a la que atienden siempre.
viernes, 8 de septiembre de 2017
LAS PLAZAS DE TOROS DE FRANCIA
Culta, inteligente, cabal es la afición francesa que llena sus plazas, tierras de toros y toreros desde siempre, donde los cosos se multiplican y renuevan durante las últimas décadas en su arquitectura y su público.
La fiesta de los toros tiene el viento de popa a este lado de los Pirineos, Francia ha multiplicado casi por tres el número de festejos taurinos. Esto se debe particularmente a la promoción que de la fiesta hacen los ayuntamientos de las ciudades taurinas y a una afición autóctona exigente y fiel.
Bayona se vanagloria de ser la de más antigua tradición, habiendo celebrado la primera corrida el 22 de agosto de 1852. En la década de los noventa del siglo XIX, París contó también con dos cosos taurinos, consiguiendo especial poder de convocatoria el de la plaza de Bois de Boulogne, en la calle Pergolèse, que con sus 22000 localidades fue la primera plaza monumental.
Si desaparecieron plazas de toros en grandes ciudades, como las de París, Marsella y Toulouse, después de varios años de inactividad se han vuelto a correr toros en Burdeos a partir de octubre de 1987, en la plaza de Floirac. La geografía taurina francesa está configurada por dos zonas muy definidas : el sudoeste, cuyas principales capitales son Bayona, Dax y Mont-de-Marsan, a las que hay que agregar las plazas fijas de Aire-sur-lÀdour, Eauze, Floirac, Garlin, Hagetmau, Magescq, Mugron, Orthez, Parentis, Roquefort, Saint-Perdón, Saint-Vincent-de-Tyrosse, Seustonns, Vic-Fezénsac, Saint-Sever, Villeneuve-de-Marsans así como las de Amou, Brocas-les-Forges, Lit-ex-Mixe, Pomarez, Pontonx, Samadet y Vieux-Boucau. Al otro lado del río Garona está situada la región taurina del sudeste, cuyas capitales taurinas como Nimes, Arlés y Béziers, contando también con las plazas de Ales, Beaucaire, Céret, Collioure, Fréjus, Le-Grau-du-Roi, Istres, Lunel, Méjanes.
La historia de las plazas de toros parisinas es curiosa y poco conocida.
Con ocasión de la Exposición Universal de 1889, París vio construir dos plazas de toros, sin contar las Arénes Parisiennes, del Quai de Billy ( Hoy Quai de New York ), dedicadas a la corrida landesas. La primera tuvo una vida efímera. Había sido erigida en el Campo de Marte y denominada Plaza de Toros de la Exposición.
Esta plaza construida con madera tenía palcos que, situados por encima de la última fila de las gradas, dominaban el anfiteatro. Fue inagurada el 28 de junio por Antonio Carmona ( El Gordito ), Fernando Gómez ( El Gallo ) y Juan Ruíz ( Lagartija ). Dentro de la brevedad de la historia de esta plaza, su existencia fue señalada por un acontecimiento importante : en ella fue muerto el único toro públicamente estoqueado en París. La plaza desapareció el 8 de septiembre.
Algunos días más tarde, París tuvo la noticia de que una inmensa plaza, que había costado tres millones de francos, estaba a punto de terminarse en la calle Pergolese, a dos pasos del Bosque de Bolonia. Capitalistas españoles, los más acaudalados ganaderos, se habían agrupado para este asunto, dirigidos por José Oller, que había concebido y realizado el proyecto ; tenían el apoyo de la Embajada y la protección del gobierno.
El conjunto podia tener capacidad para 22000 personas. Era una plaza Monumental, dotada de inusitada comodidad en esta clase de edificios. El espectáculo era presentado con un lujo desacostumbrado.
Aunque seguía prohibida la suerte de matar, el espectáculo logró un éxito prodigioso. Cuando terminaba la lidia, cada toro reintegrado al corral iba rodeado de 25 cabestros ; los clarines lo
componían 16, y la orquesta contaba con 120 músicos.
En la inaguración actuaron, Currito, Felipe García, Ángel Pastor y Paco Frascuelo, con toros de Veragua. En las primeras corridas no pasaron de 10000 los espectadores.
Esta primera temporada fue la más brillante de todas. A causa de las limitaciones impuestas por la autoridad en el desarrollo normal de la lidia, hubo un poco de desencanto en las primeras corridas, en que los picadores no aparecieron sino en el último toro. Los caballos iban protegidos con un caparazón y los toros estaban embolados.
La temporada de 1890, terminó con cuarenta y una corridas, y la de 1892 con treinta y cinco.
La empresa se declaró en quiebra en 1893, y la amplia plaza fue demolida.
A la afición francesa de élite se refirió Gregorio Corrochano con motivo de una corrida en Dax, en 1935, con las siguientes palabras : " Los públicos que conocen los secretos de la lidia y la técnica del toreo, y cuando los ven en un torero les dan toda la importancia que tiene, esos públicos, como en este caso el francés, pueden conducir una afición y orientar una fiesta. Para decirlo en pocas palabras, la afición francesa prefiere el fondo a la forma ; manifiesta, además, un gusto marcado por los toros de sangre y de bella presentación. Esta austeridad no es quizá inútil en una época en que la fiesta brava trastueca muy frecuentemente su carácter de lucha por el de pura complacencia plástica.
Una afición particularmente culta la francesa. Y, ya a partir sobre todo de los años ochenta, ha visto el auge de diestros propios, así como de ganaderías, no menos que la renovación de sus plazas clásicas y la construcción de nuevos cosos.
Arlés. Esta bella ciudad francesa dispone de un recinto en el que celebrar festejos taurinos. Para ello utiliza el circo romano. Como plaza de toros viene aprovechándose desde el año 1830, celebrándose la primera corrida picada en 1899. Su capacidad es de 13000 espectadores.
Bayona. Este coso francés, conocido con el nombre de Lachepaillet, se inaguró el 30 de julio de 1893. Tiene capacidad para 10800 espectadores. En 1985 la villa de Bayona compró la plaza, dándole el nombre de Arénes Marcel Dangou.
Beaucaire. Desde 1932 funciona esta plaza francesa que tiene capacidad para 6000 espectadores. Se le conoce cono Arénes Paul-Laurent.
Béziers. Se inaguró el 11 de julio de 1897 y volvió a estrenarse el 29 de mayo de 1921. Puede albergar a 13500 aficionados. Es conocida como Arénes du Plateau de Valras.
Céret. Se inaguró en 1922 y tiene capacidad para 3997 personas.
Dax. Esta plaza de toros francesa se inaguró en la temporada de 1913. Hacia 1932 fue restaurada volviéndose a inagurar con una capacidad para albergar en sus tendidos a 8230 personas
Mont-de-Marsan. El 21 de julio de 1889 se estrenaba otra segunda plaza de 7500 localidades
Orthez. Se estrenó en 1927 y su capacidad es para 4000 espectadores.
Nimes. Empieza a dedicarse a celebrar toros desde 1863. Su capacidad es para 16300 espectadores.
Saint-Sever. Su plaza de toros data del año 1932 y es capaz de albergar a 3800 espectadores. Se le conoce cono Arénes Morlanne.
Simón Casas . Torero y empresario.
Bernard Simon Domb, matador de toros francés, nacido en Nimes el 2 de septiembre de 1947.
Nimeño II. Matador de toros francés nacido en Alemania el 10 de marzo de 1954.
Richard Milian. Matador de toros nacido en Canohes ( Francia ) el 31 de marzo de 1960.
María Sara. Marie Sara Bourseiller nació en París el 27 de julio de 1964, rejoneadora.
sábado, 29 de julio de 2017
VICTORIANO DEL RÍO (Capítulo III)
Entonces compró 80 vacas de los Bayones y quince novillos, erales y utreros para tentar. Le salieron 2 sementales muy buenos. Lo echo todo en otra finca aparte, lo llevó a corridas, fueron buenos en general. Por eso lo dejó en pureza. Pero era tan distinta la ganadería de la suya, que no pudo aprobar muchas vacas : en once años que la tuvo, de 80 vacas que compró, se quedó con 46. Lo vendió todo eran muy frías. Corrían, saltaban, no le gustaban. Es un encaste muy difícil de llevar.
La primera lección que inculcó Victoriano a sus hijos Ricardo y Pablo, es que la ganadería debe considerarse una pasión, nunca un oficio. Es decir, si hace falta, hay que invertir en ella lo que se gana en otra profesión, pero nunca esperar vivir de la ganadería.
Victoriano une en su ganadería las dos ramas principales salidas del Conde de la Corte : la andaluza y la salmantina.
Al comprar lo de los Bayones, Victoriano entendía que eran dos encastes muy parecidos, al tener también aquel un goterón de Domecq. Se refería a la mezcla ideada por el gran Lisardo Sánchez, quien en los cercados extremeños de Botoa, mezcló lo de Atanasio con Urquijo y algo de Juan Pedro, aunque siempre dijo que esta segunda aportación no le dió lo esperado. Parte de esta ganadería llegó a El Viti, que se la vendió a los hermanos Hernández, ganaderos de Los Bayones, que a su vez le cedieron a Victoriano vacas y machos. En el Palomar quedan dos hierros para dos herederos Ricardo y Pablo, por orden de antigüedad, los cuales estan muy preparados y decididos a seguir con la obra mayor de su padre, y perpetuar la saga ganadera familiar, iniciada por el tatarabuelo de Victoriano, Atanasio Rodríguez, y continuada por Vicente Cortés y Gregoria Cortés, el abuelo y la madre de Victoriano del Río.
Victoriano mantiene en el Palomar la mitad de las vacas, la otra parte vive cerca de Aranda de Duero. Victoriano siempre trató las técnicas más modernas para conseguir el triunfo. Para explotar su filón bravo, Victoriano no dudó, desde hace mucho tiempo, en utilizar todas las técnicas de reproducción. Pero gracias a los avances tecnólogicos siguen padreando muchos toros después de irse de esta vida. Aldeano, obviamente, que sigue teniendo hijos directos : Alcalde, y unos pocos más entre los cuales Beato al que, apenas muerto, Victoriano le cortó los testículos para llevárselos en una bolsa de hielo hasta el laboratorio donde le suelen extraer las pajuelas. De esta forma, muchos de los grandes toros de Victoriano siguen teniendo descendencia sin haber conocido una vaca en vida.
Las ansias de Victoriano por llegar a tiempo y salvar las pajuelas son tales que, alguna vez, le han causado un disgusto : " Un año, saliendo de Dax con unos testículos a toda velocidad por ir a 160 por hora en una carretera de 100, le quitaron el carné y no le detuvieron de casualidad . Todo, es que, para salvar las pajuelas, no hay que perder tiempo, y aun así no siempre se consigue.
Victoriano intentó llevar acabo su aventura científica más atrevida en 1996, cuando escuchó que en Inglaterra habían clonado a la oveja Dolly.
Intentó algo similar con Aldeano a través de una empresa canadiense. Pero el precio era desorbitado para la época : 150 millones de pesetas. El tiempo pasó, y Victoriano siguió de lejos los adelantos en materia de clonación animal. Y en 2008, durante la celebración del Congreso Mundial de Criadores de Toros de Lidia en Aguascalientes, una ponencia llevada a cabo por la empresa ViaGen, líder del sector en Estados Unidos, le convenció. ViaGen había logrado grandes éxitos al conseguir clones idénticos de toros para rodeo, caballos ingleses y americanos, entre otros, y Victoriano pidió precio para llevar a cabo este proceso con su mejor semental, Alcalde, hijo de Aldeano con hechuras de Jandilla, que ya tenía 16 años. El precio había bajado, y Victoriano no dudó en invertir para conservar su filón.
Desafortunadamente para Victoriano, las cosas se torcieron por culpa de la burocracia y el proceso se eternizó, hasta que tuvo que desistir : por cuestiones sanitarias, la legislación europea no autorizaba la importación de sus clones creados en Texas ( Estados Unidos ).
Decía Victoriano que en la ganadería siempre hay que buscar la bravura, porque de lo bravo se puede ir hacia más nobleza, pero de la nobleza no se llega a la bravura. En el tentadero de hoy - añade el ganadero - se han tentado vacas, buenas, buenas, vacas difíciles, vacas buenas muy bravas. Las figuras saben que aquí está el toro de triunfo grande en Madrid. Es un toro que te pide un esfuerzo grande, pero te lo agradece.
Un día Morante de la Puebla le llamó a Victoriano una tarde, para pedirle vacas para tentar por la mañana del día siguiente. Llevaba varias corridas de toros, y decía que había perdido el sitio. Quedaron a las once, y apareció a la una y media con un minibús detrás de su coche, lleno de admiradores y entre ellos, Diego El Cigala.
La primera vaca no le valió, pero la segunda fue buena y la cuajó. Le dijo a Victoriano : No quiero torear más porque me he encontrado muy bien y, si esta tarde tengo estas sensaciones, en la plaza puedo cortar trofeos. Eran las dos y media. Le dijo que no quería comer nada porque tenía que descansar antes de la corrida y así se fue. Y esa misma tarde cortó una oreja en la Beneficencia de Madrid.
El toro del indulto en Dax, fue un indulto envuelto en polémica pues el toro había recibido un puyazo, pero Desgarbado tuvo mucha calidad, fue un repetidor incansable, boyante, obediente, pronto y noble. El público pidió de forma unánime el indulto, y el ganadero pidió a gritos poder llevarse a casa ese tesoro de toreabilidad brava, mientras que la presidencia resistió largo rato, al considerar que a un toro que sólo había tomado un puyazo. Pero al final, para evitar un disturbio público, tuvo que concederlo.
Desgarbado padreó al máximo durante años, y aportó lo que había mostrado en el ruedo.
En la década de 2006 a 2017, los toros de Victoriano del Río han posibilitado en Madrid once Puertas Grandes.
Otro torero amigo de Victoriano es César Rincón. Lo conoció en el año 90 y se lo presentaron los hermanos Lozano.
Después Victoriano intervino en la compra de la ganadería de El Torreón por César Rincón.
Para 2017, Victoriano sigue ilusionado y hasta los aficionados más exigentes le reconocen su mérito,
Victoriano del Río dejó pajuelas de Aldeano a Juan José Rueda y Luisa Parache Hernández propietarios de la Ganadería de Sotillo Gutiérrez, que en estos momentos tienen guardados en Talavera, los óvulos de las vacas y el semen de los sementales congelados para su ganadería de Domecq, anteriormente eliminaron lo anterior que tenían durante muchos años.
domingo, 18 de junio de 2017
VICTORINO
Cuando no se encienden sus pulsaciones guerreras, el toro es un animal más bien filósofo que se adapta sin muchos problemas a un nuevo hábitat por poco que encuentre en él todo lo que necesita : comer,beber y algo de compañía para vaguear o pelearse.
Es un Séneca que sabe apañarse con lo que hay y no pretende otra cosa que disfrutar de la Naturaleza. La mayor parte del tiempo se conforma con lo que tiene, y cuando no, se enfada y lucha a muerte con algún compañero para templar sus nervios. La habilidad de los hombres que cuidan de él consiste en no llegar a este punto de no retorno, cuando la casta se despierta y se acaba la tranquilidad.
En la ganadería de Victorino ya no ponen las fundas. Probaron un año, pero al final, tuvieron las mismas pérdidas con fundas que sin fundas. Entonces renunciaron a ellas.
Es un gran tema de discusión en los distintos blogs taurinos, el tema de las fundas, en Victorino son ya cosa del pasado, lo que le permite a los ganaderos ofrecer un espectáculo incomparable, y poco frecuente, con los toros majestuosos en Las Tiesas de Santa María, donde Victorino cría sus Albaserradas, pero también a sus Encinas, sus Barciales y sus Urcolas.
Si no fuera por las obras del gran viaducto ferroviario que se construye a lo lejos para salvar al Tajo, el reino de Cobradiezmos parecería el Paraíso.
Que Cobradiezmos, con su harén de veintiséis concubinas, disfruta de un lugar que permitiría alojar a miles de humanos sobre la grandeza de los valores ecológicos de la ganadería brava y sobre su capacidad para conservar la Naturaleza en su estado original. Apenas percibe el toro el vehículo que se adentra en su territorio, Cobradiezmos toca a llamada y sus hembras y él se alejan.
" Cuando volvió de Sevilla después de ser indultado " - cuenta Javi Majada Barrio que lleva cinco años en la ganadería de Victorino -, que todo el mundo que pasaba por las Tiesas quiso fotografiarle. Estaba en un cercado más pequeño durante su convalecencia, donde resultaba más sencillo acercarse. Pero toda esta agitación le cabreo mucho : todos los medios de comunicación, todas las teles, querían imágenes de él. No paraban. Y como tiene carácter, dos coches lo sufrieron.
Desde que está en el cercado más grande, las visitas se complican y resultan menos frecuentes. Hay un barranco que corta en dos su territorio, y se ha dado cuenta que los coches nos pueden cruzarlo. Los caballos sí, pero advierte Javi, que no vienen todos los días, sabemos que es un semental concienzudo y les basta con verificar de lejos y si todo va bien, dándole su pienso diario.
Cuando nota alguna visita Cobradiezmos reúne a su hato al otro lado del barranco, espera a las más retrasadas y luego corre hacia arriba del cercado, lo más lejos posible de la entrada, antes de hundirse entre los altos helechos que el sol de poniente ilumina con reflejos dorados que alegran el verde sombrío de la hierba y el gris de los peñascos, Cobradiezmos mide una vez más a los intrusos, hincha su pecho frente el viento y emite un bramido terrible que parece significar que, si bien tolera de lejos a los intrusos, tampoco se debe abusar si no se quiere despertar su cólera. Luego desaparece acompañado de sus vacas que saben que su existencia sólo tiene sentido al amparo del macho dominante.
En los días buenos, cuando el sol calienta el campo, Victorino padre disfruta dando un paseo por los cercados en el 4 x 4 que conduce su hijo. Sin duda, la visión de sus albaserradas lo tranquiliza : siguen igual que el primer día, cuando se empeñó en rescatar, uno a uno, los dispersos lotes que iban a acabar en el matadero.
Posiblemente, en su imaginación. el fantasma de Belador frecuenta Las Tiesas, el primer toro de Victorino indultado, en Madrid. En el recuerdo del ganadero veterano, este indulto representa una de las cumbres de su existencia, Belador quedó lejos de poseer la calidad de su descendiente, Cobradiezmos, modelo ideal del toro moderno que todos los aficionados reclaman. Un modelo elaborado pacientemente, al cabo de una refundación de la ganadería por motivos sanitarios, llevada a cabo por Victorino hijo quien, gracias a este toro, impuso su legitimidad en la persecución de la aventura familiar.
Así como para el padre hubo un antes y un después con Belador, para el hijo también se abre un antes y un después con Cobradiezmos, aunque todavía no se sabe si transmitirá sus cualidades ; porque Belador, en su papel de semental, resultó muy decepcionante con respecto a su vertiente guerrera, y prácticamente no dejó ningún descendiente óptimo. ¿ Lo hará Cobradiezmos ? Dentro de dos años, quizás un poco menos, la duda será resuelta, cuando sus primeros hijos sean tentados.
Al final de la mesa y después de una comida, la silla del patriarca se encuentra vacía. El sitio del padre se respeta, a pesar de que el Brujo de Galapagar no se acomoda ahí desde que se hizo mayor.
Aparece en público de tarde en tarde, cuando los homenajes que se le rinden requieren su presencia, pero ya no toma la palabra. Tampoco acude ya a las plazas porque los disgustos ocasionados por los lejanos desplazamientos son mayores que el placer de vivir retirado. Un mundo se vuelca dulcemente, arrastrando con él medio siglo de historia, la de uno de los más grandes ganaderos de todos los tiempos, uno de los pocos, todo sea dicho, que ha hecho de la ganadería brava un negocio rentable. Otra generación toma el relevo, acompañado por la siguiente, con el ojo fijo en todo aquello que Victorino ha enseñado.
Victorino tiene a Félix que empezó de vaquero en 1999, y ahora es el mayoral jefe. Félix tomá el relevo de Modesto Baile cuando éste se jubiló después de haber entrado en el cargo cuando Julio Presumido hizo lo mismo.
Tres mayorales a lo largo de medio siglo, siendo Félix el de Victorino hijo. Él y Javi representan las dos piedras singulares de Las Tiesas. Dos rocas duras que cuesta trabajo distinguir desde que Javi adelgazó un poco. El tercer miembro de este comando campero se llama Yor. A Félix, en 2013, un toro de Monteviejo estuvo a punto de matarlo al volverse en la manga cuando lo encerraban para lidiarse en Portugal. Mató a su caballo Bolero y a Félix le partió varias costillas causándole un neumotórax que lo tuvo alejado del trabajo varios meses, durante los cuales Javi viajó con las corridas.
En los tentaderos dice Félix las vacas tienen que sangrar, y pensar de otra manera es engañarse a uno mismo. Varios picadores que vienen aquí se sosprenden con la puya que usamos. Pero el toreo siempre ha sido verdad. Aquí los medimos de verdad.
En Las Tiesas, los veedores no andan a sus anchas por los cercados para hacer y deshacer los lotes a su antojo. Desde siempre, aquí, manda el ganadero, Victorino Martín Andrés, primero, y ahora Victorino Martín García, quien gracias al gran Cobradiezmos, acalló todas las críticas encubiertas sobre el declive de los Albaserradas, puesto que el toro indultado en Sevilla es obra suya ; su padre no interviene desde hace años en la selección.
martes, 30 de mayo de 2017
VICTORIANO DEL RÍO ( Capítulo II )
Luego a finales de 1984, compra a Fernando Domecq en Jandilla : 40 vacas paridas con hembras y un eral de semental.. Una compra excelente, pero el verdadero filón de Victoriano del Río lo encontró acto seguido en casa de Luis Algarra,
A Algarra le compró la camada de eralas y un becerro sin tentar.
Diez años antes, Juan Pedro Domecq Solís se había independizado de sus hermanos y había desplazado hasta su finca Lo Álvaro la cuarta parte que le correspondía de la ganadería paterna : 84 vacas madres procedentes de otras tantas familias, cuatro erales tentados por él y 14 eralas, a las que añadió las vacas que compró a su tio Salvador, para llegar a formar ciento sesenta y ocho madres. Sus hermanos, que se quedaron en la finca Jandilla con las otras tres cuartas partes de la ganadería paterna, bautizaron la nueva ganadería con el nombre de la finca, puesto que junto a sus reses, Juan Pedro se había llevado también el nombre, el hierro original - la " V " de Veragua - y la antiguedad del debut de Vicente José Vázquez en Madrid en 1790.... Para encontrar el semental estrella que necesitaba, puesto que los cuatro erales aprobados no le convencian del todo, Juan Pedro le pidió a su tio Salvador un eral que procediera de su familia más encastada, y éste le dejó a Astillero, al que unos maletillas habían toreado de modo furtivo bajo la luna, garantizándole su bravura, y para encontrar el otro semental que necesitaba Juan Pedro buscó en sus libros la reata de Rancherito, un viejo semental de su padre que le encantaba.
Descubrió que Rancherito había cubierto a una de las vacas que su padre le había vendido a Luis Algarra poco antes de fallecer.
La vaca se llamaba Decidora y tenía 20 años. Habló con Luis Algarra, le dijo que tenía una verdadera mina de bravura en su finca y que había que explotarla. " ¿ Y por qué te la tengo que dar a ti y no explotarla yo ? ", le pregunto don Luis. " Pues porque yo sé donde se encuentra y tú no ", le contestó Juan Pedro.
Acordaron entonces que el toro padrearía en ambas ganaderías, y Juan Pedro le dijo que la mina era un tal Decidor, hijo de la Decidora, que habían reseñado para lidiarse en Málaga. " Decidor se murió pronto porque le vaquearon mucho entre los dos - lamentaba Victoriano del Río. Aquello era de aprobar todo. Y ese año que se murió Luis Algarra, metió siete hijos suyos para tentarlos.. De los cinco primeros, salieron cuatro extraordinarios, presenció la tienta Victoriano del Río.
Quedaban dos . un burraco grandón y un castaño muy fino. Algarra se los vendía sin tentar. Podía haber comprado los dos, pero escogio el castaño que tenía una cara extraordinaria y un tipazo tremendo. Pero llegó El Vito, que actuaba de corredor, y le dice a Victoriano : Mire usted, con este toro el castaño usted va a lidiar en Antequera, en Sanlúcar, incluso en Jerez. Y añadió : Coja usted mejor ese burraco que tiene cara de buena gente, que tiene hechuras, que tiene caja, y con él que usted va a ir a Bilbao, va a ir a Madrid y donde usted quiera, y Victoriano le hizo caso.
El eral que compró a Fernando Domecq se llamaba Aldeano. y lo habían dejado sin tentar los Domecq por sus hechuras más voluminosas y más bastas.
Lo tentaron en la ganadería de Aleas porque Victoriano no tenía todavía plaza de tientas grande.
Era ya un eral gordo, muy bueno con mucho cuerpo. Lo toreó Paco Alcalde el año que reapareció.
Aldeano fue como él ha dado a sus descendientes. Se puede decir que es un setenta por ciento de la ganadería de Victoriano del Río.
Pero lo que nadie sabía entonces, salvo Juan Pedro Domecq obviamente, es que la madre de Decidora era hija de una vaca de Antonio Ordóñez que procedía de lo de Atanasio Fernández, a quien el maestro rondeño le había comprado reses veinte años antes, añadiéndoles más tarde el gran semental Torquito del Conde de la Corte. Después, la madre de Decidora había formado parte de un intercambio de vacas entre Antonio Ordóñez y Juan Pedro Domecq y Díez, para realizar alguna prueba. Por lo tanto Aldeano traía en su sangre un 25% de la de Atanasio, lo cual explicaba, sin duda, sus hechuras distintas.
Y Tenía el mismo pelo burraco heredado del gran Torquito del Conde de la Corte.
Gracias a Aldeano y sus hijos, pero también a otros sementales que vinieron de refuerzo de las ganaderías de El Torreón y Jandilla, como Corchero, Victoriano no tardó mucho en llamar la atención y convertirse en ganadero de moda, cuando las figuras se fijaron en aquellos juanpedros serranos criados a treinta kilometros de Madrid. Pero antes de llegar a la cumbre y poder vender sus toros, el ganadero había tenido que conseguir el equilibrio que buscaba, y que también buscan los aficionados.
Compra de nuevo a Fernando Domecq vacas del libro de Jandilla entre 4 y 9 años. Y a Luis Algarra otras dos camadas seguidas de eralas, Aldeano, y luego le alquiló otos tres sementales. Los toros que compras tienen que mejorar lo que tienes ya ; de cada diez que te dan, siete tienen que valer. Si no, no mejoran nada. Compró otro eral en Jandilla en un tentadero, se lo trajo y no engendro, Le dejo las vacas del lote vacías.
Entonces llamó a Borja que había tomado el relevo de Fernando, quien ya había creado la ganadería de Zalduendo con la parte que le correspondió, y le dijo Victoriano a Borja que él había comprado un semental, no una mascota...... Entonces le dijo que se llevara el nº 30 " Hurtador " que lo había visto tentar, pero le pidió que si el toro le valía, sería para los dos, un año cada uno. Y así fue, porque el toro dio buenisimo. Las vacas de Jandilla se las echó a Aldeano. Y al Hurtador les echó las de Algarra. El toro de Jandilla era muy fino, de cabos finos.
De Aldeano aprobó muchas vacas, y muchos animales hoy tienen algo suyo.
Sin perder tiempo, puesto que empezó a seleccionar en el 85, Victoriano lidió de su primera camada en corrida en la feria de San Sebastián de los Reyes de 1990, donde Rendero fue premiado con una vuelta, resultando excelente también Faluchero. Y ese mismo año, lidió una buena novillada en Guadalajara, a la que cortaron seis orejas. Alentado por el buen nivel alcanzado lidia en Madrid el 27 de mayo de 1992, toreándola Luis Manuel Lozano, Manolo Sánchez y Óscar Higares. Ese día, Manolo Sánchez le cortó las dos orejas al gran Cantapájaros que era hijo de Aldeano.
Diez años después el 27 de septiembre de 1995, Victoriano debutó por fin con una corrida en Madrid durante la feria de Otoño. Hubo tres toros de nota, y al cortar cada uno una oreja, Finito de Córdoba y Pepín Jiménez propulsaron la ganadería.
Entró al año siguiente en San Isidro, no se pudieron lidiar más que cuatro. De los cuatro toros que se lidiaron, destacó Fandanguero frente al que Luis Miguel Encabo tomó la alternativa de manos de José Miguel Arroyo " Joselito " con el Tato de testigo.
En la corrida de Beneficencia del 15 de junio de 2000, toreando Manuel Caballero, Morante de la Puebla y El Juli, salen dos buenos toros, Jarretero y Fisgón. Frente a este último, El Juli luce su repertorio capotero cortando su primera oreja de matador en Madrid.
En el 2000 Victoriano compra una parte de la ganadería de Los Bayones que añade al nuevo hierro, "Toros de Cortés ", el mundillo taurino se extraña. ¿ Para qué Victoriano incorpora en sus cercados estos toros de procedencia Atanasio- Lisardo ?
Según la genealogía secreta de Aldeano, la razón resulta evidente : con esta compra, Victoriano pretende reverdecer la cuarta parte de sangre Atanasio que lleva su semental estrella, y darle algo más de tamaño a sus Domecq
También tuvo incidencia en la compra una corrida que presenció Victoriano en Madrid de los Bayones que fue muy buena,. Entonces tenía muy poca cara en sus toros para ir a Madrid, y además se la gastaban mucho en las piedras, los que salían con cara a los cuatro años la perdían.
Al contrario el 90% de los toros de Los Bayones, valían para Madrid.
( Continuará )
jueves, 27 de abril de 2017
VICTORIANO DEL RÍO ( Capítulo I )
En 1967, comenzó Victoriano del Río su ascensión hacia la cumbre explotando unas minas de cuarzo y mica cerca de Aranda de Duero ( Burgos ). Así empezó a hacer dinero como promotor minero. Cuando España empezó a crecer, las fábricas producían menos de lo que podían vender, y los empleados que tenían en esta empresa minera no daban abasto de lo que ella podía fabricar y vender. Sacaban de la mina piedra cristalina para fabricar vidrio. Si podían vender 100 toneladas, el personal solo sacaban 40. Los dueños para cumplir con sus pedidos tenían que comprar fuera, más caro. Entonces les ofrecieron a sus mineros pagarles el cuarzo a 40 céntimos el kilo. Y estos dijeron que no. Como Victoriano trabajaba aquí una mina de granito, le ofrecieron encargarse de la de cuarzo.
Fue a verla, estudió el tema y vio que allí había dinero a ganar. Se quedó con ello. Los mineros se reían de él, diciendo que como pensaba ganar dinero en esas condiciones.
Ellos no tenían experiencia, sacaban el cuarzo pegando tiros, metiendo dinamita en un barreño sin haber estudiado el tema.
Victoriano tenía el carné de dinamitador. Y sabía que, para arrancar el cuarzo, tenía que dinamitarlo en distintos tiempos.
Llevó una máquina fenomenal y dando unos tiros penetrantes, si al frente tenía quince metros utilizaba detonadores eléctricos, que era algo más moderno, explotaba primero el cero, luego el uno, el dos..... y de esa forma, la detonación, en vez de arrancar, rompía.
La vibración del primer detonador chocaba y el segundo lo volcaba, Antes de llegar Victoriano gastaban 20 kilos de dinamita por pega, Victoriano mil.
Se escuchaba el booooooom por todos los pueblos de alrededor.
Ellos cuando daban la pega, sacaban uno o dos camiones y Victoriano sacaba 30. Además ellos cargaban a mano, y Victoriano compró una pala. Y así desde el primer día entregó a la empresa seis camiones diarios, luego nueve......
El primer mes consiguió Victoriano 175.000 pesetas cuando un piso en la calle Alcalá valía 200.000.
Estuvo unos años trabajando pero en 1974, por cambios en el accionariado de la empresa que compraba el cuarzo, quisieron revisar el contrato y bajarle los precios. Como no le interesó lo dejó, pagandole una indemnización que estaba prevista en el contrato de 400.000 pesetas un capital en aquellos años. Y menos mal, porque, a los dos años, aquella empresa estuvo en quiebra total.
Al año de empezar con la mina en 1968, Victoriano empezó a construir en Guadalix de la Sierra (Madrid), en una finca, de su familia. Y no había forma de vender los chalet. Vendió el primer chalet a un hombre que tenía seis hijos y un sueldo muy humilde.
Cuando se enteró el alcalde, que también era constructor, le dijo que como podía vender una casa de casi medio millón de pesetas a una familia que no la iba a poder pagar.....
Dos días antes, había visto el alcalde a la mujer del comprador ir a la tienda de comestibles a comprar fiado.
Apenas tenían para comer hasta cobrar el sueldo. Pero Victoriano tenía que empezar a vender y, puesto que el banco no le daba ningún crédito, Victoriano le hizo letras a veinte años.
Pero al empezar los chalet, tenía unos dos millones de pesetas ahorrados gracias a la mina de cuarzo, se le acababa el dinero y no había vendido nada, tenía 14 chalet construidos se los hacía un amigo suyo de Colmenar Viejo, y le dijo que tenía que parar porque se le acababan los cuartos. Y el amigo le contestó : Mira Victoriano, vamos a hacer dos más, y ya me los pagarás cuando puedas. Y ese mismo año empezó a vender y pudo pagar todo. Era el año 1969, en el pueblo pensaban que se iba a arruinar.
En Manzanares hizo 450 viviendas, y en Guadalix de la Sierra 800 y en Miraflores de la Sierra 800.
Cuando en 1934, el abuelo de Victoriano se muere, su madre hereda la finca El Palomar y la ganadería. En el 1936, su padre tenía vendidas dos corridas de toros, una para San Sebastián y otra para Huesca. Se las mataron en la finca y no quedó ninguna vaca durante la guerra. Se lo comieron todo. Una vez finalizada la misma, como el padre de Victoriano era de Vegados ( Asturias ) y tenía en Madrid una tienda de muebles y una joyería, le gustaba el campo, pero con vacas mansas y ovejas.
Del 40 al 60 más o menos, veinte años sin ganado bravo, después de haberlo tenido casi un siglo.
Volvieron los toros al Palomar cuando Victoriano del Río compró a Manuel García Ibáñez, una parte de lo que tenía de Andrea Escudero, una rama de Albaserrada. Era igual de puro que lo que compró Victorino Martín en el mismo momento de las otras ramas de los Escudero. Le salían muy bravos y, dentro de las posibilidades, llegó con ellos a ser alguien en los pueblos.
Vendía los novillos en los pueblos a 250.000 pesetas. Pero era costumbre en los pueblos de Guadalajara la vispera del festejo venían a la finca para embarcarlos ochenta o cien personas.
Un día, le dice un concejal de un Ayuntamiento que iban a embarcar una novillada : ¡ Ése es manso ! Y como el novillo estaba muy tranquilo entre los cabestros, le dice a Victoriano el Alcalde . ¿ Es manso ? y le dijo no, para nada..... Pero las cien personas se pusieron a favor del concejal diciendo que era manso, entonces Victoriano se calienta y le dice : ¿ Usted dice que es manso ? Seguro, le contesta. Y siguió Victoriano : Pues mira, lo vamos a meter en la plaza y si es manso, yo se lo regalo a ustedes y se lo comen con patatas. Pero si es bravo, usted me lo va a pagar al mismo precio que me lo iba a pagar el Ayuntamiento.
Sale el novillo a la plaza y sale Victoriano del Río con un capote, estaban con él dos de sus hijos, uno con dos años y el otro con cuatro.
Victoriano con cuarenta años solo con el novillo y cien personal alrededor. Le dio un lance lo toma perfecto, vuelve y le dió varios. Era extraordinario.
¡ Vale, vale, vale !, grita el alcalde. ¿ es bravo ! Pero Victoriano se vino arriba y le dio unos cuantos más.
Se fue al concejal y le dice : ¡ 250.000 ! Y le responde : Mire usted, yo soy muy pobre, sólo tengo ovejas y las tendría que vender todas para pagarle a usted.
Victoriano, muy firme : ¡ Mire, yo me he jugado la vida y me tiene que pagar lo dicho. El concejal lloraba, y le dice el alcalde : ¡ Si usted lo lleva al juzgado, yo voy a declarar que tiene razón usted !
Y de la misma forma que los cien acompañantes decían que el novillo era manso, ahora estaban a favor del ganadero y le abandonaron y tuvo que volver a dedo el concejal hasta su pueblo de Guadalajara.
Al quedarse solo Victoriano, pensando en lo bruto e inconsciente que había sido al asumir el gran riesgo de torear al novillo, le perdonó al concejal y decidió que se acababan los pueblos.
Vendió las cincuenta vacas, los erales, los añojos, todo muy barato a un tratante.
Para empezar de nuevo, Victoriano tenía que hacerse con un hierro de la Unión. Le compra a Francisco Gallego un hierro con 25 vacas viejas de Juan Pedro Domecq y un semental de Algarra. El hierro había sido de Pepe Luis Vázquez que se lo había comprado a Guardiola Ese hierro era uno de los tres " Y " que los Gamero Civico habían creado a partir del origen de Ybarra. En este lote se encontró con un semental muy bueno y una vaca muy buena, puros Juan Pedro Domecq y Díez, marcados con el hierro de la " V "
( Continuará )
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