viernes, 4 de mayo de 2018

ANTONIO BAÑUELOS




Antonio Bañuelos, nació en Burgos como toda su familia, sus padres le llevaron a los toros, de campo no eran. Un tío suyo por parte de su madre José Luis García Palacios, fue el primer ganadero de la familia, primero con Concha y Sierra y en la actualidad con Albarreal. Quiso ser ganadero desde muy pequeño. Tenía muchísima afición por el campo, más que por la plaza. Asistía a las visitas a las ganaderías charras en autobús. Allí procuraba irse con los vaqueros a echar de comer al ganado y preguntaba por todo : el manejo, la alimentación, las crías, preguntas muy básicas. El tentadero que organizaban a la visita a la finca era lo de menos, él tenía que ver el campo y hablar con el ganadero, y así empezó poco a poco, leyéndolo todo en las revistas y en los diarios taurinos...... Tenía verdadera pasión por la cría del toro bravo.
Trabajó mucho en varios sectores, era muy emprendedor : creó varias empresas en el sector de fabricación de piel durante 25 años a partir de una empresa de curtidos que venía de su padre. Importaba vison, astracán de toda la cadena escandinava.
Y durante muchos años, al mismo tiempo que trabajaba en sus negocios, iba buscando alguna finca, cerca de Burgos y Madrid. Nunca se le ocurrió irse a buscar a Andalucía o Extremadura, tampoco hasta Zamora o Salamanca. Pero todo lo que veía era caro para él.
Así que pasaron muchos años, vio muchas fincas, como aquella de Garzón en Salamanca, la del Viti.
Luego ya, con el paso del tiempo, le avisaron de que había una finca por la zona baja del Páramo de Masa, cerca de Bureba, que tenía mucha agua, muchas zonas de siembra, y fue a verla.
Marchó solo un día de niebla cerrada, de pleno invierno, sobre las cuatro de la tarde.
Era todo deprimente. Llegó al camino de entrada que estaba fatal, apenas se veía nada y comtempló unas casas viejas con bloque de cemento... Siguió adentrándose y vio un rebaño de ovejas con un pastor huraño ; al preguntarle que le habían dicho que esto se vendía y le contestó que allí no se vendía nada.
Volvió otro día esta vez soleado, y desde la carretera pudo ver el nombre de la finca : La Cabañuela, porque es una de las zonas donde los ancianos sabían el método de predicción de la climatología venidera, según las nieves de marzo y las lunas de agosto. Entonces los nativos del lugar, los pastores, hacían sus cálculos : Hay cuatro o cinco sitios así en España. Este es uno porque se ven muy bien las estrellas en verano, es muy nítido. Del método de las cabañuelas luego sale el Calendario Zaragozano en el que te viene todo el año por las lunas que va a haber, por semanas, y sabes si te va a entrar un anticiclón. Aciertan bastante. El nombre de La Cabañuela estaba pintado, pero medio borrado. Se leía " abañuel ". Y pensó : A de Antonio Bañuel.....¡ Si éste es mi nombre ! Pensó en una premonición, le habían ocurrido algunas veces en su vida y ya empezó a verlo con otros ojos.
A los pocos días volvió acompañado de Rafael Roca, que era en ese momento el empresario de la Plaza de toros de Burgos y le dijo : Oye, esta finca es muy buena vaqueria. Tiene zonas de resguardo para parideras, mucha agua, la tienes cerca de casa, pero claro, el invierno tiene que ser muy duro. Fue a hablar con la propiedad y llegaron a un acuerdo el 31 de diciembre de 1992.
El 22 de junio de 1993, llegaron las vacas. ¿ Que era lo suyo ? Matar el gusanillo, lidiar unas novilladas sin caballos por las portátiles en los pueblos de la zona.
Pero la gente le aconsejaba, come igual una vaca buena que una mala.
Como en aquel momento tenía bastante relación con Borja Prado, le vendió el hierro de su madre Paloma Eulate, en diez minutos se pusieron de acuerdo.
Compró 30 vacas viejas de Maribel Ybarra, que eran todas las que había, también compró 70 eralas y añojas de Torrealta y unos sementales.
Ya hace tiempo que Antonio Bañuelos no tiene relación con Torrealta, pues él sigue la linea Ybarra, endureciéndola gracias al manejo que tienen en La Cabañuela.
El problema de Bañuelos era la fuerza, y se decía : si yo consigo mantener esta calidad y le aporto fuerza gracias a la orografía de esta finca, que desde que nacen van musculando y respiran a mil metros de altitud, les doy a los animales una capacidad torácica superior.... Había que adaptar al toro los métodos de preparación de los atletas a alto nivel.
" Era una locura porque, en realidad no tenía ninguna base ni ningún fundamento. Pero cuando decidió ir en serio, se fue a las zonas de altitud donde existe la raza Avileña, anduvo por los pueblos, y en los bares hablaba con los ganaderos que, de padres a hijos, se iban transmitiendo el oficio de criar la vaca a esta altitud. Y a base de hacer amistad le dieron muchos secretos que luego Antonio los ha ido aplicando a su ganadería.
Cuando el 31 de diciembre de 1992, firmó Bañuelos la escritura de compra de La Cabañuela, todos sin excepción le dijeron que estaba loco y que iba a morir en el intento. Un cuarto de siglo más tarde, los toros de la nieve hicieron pleno : premio al mejor toro de la temporada madrileña 2016 por parte de los abonados de las Ventas y premio a la mejor corrida de la temporada por el Colegio de Veterinarios.
En La Cabañuela, por todas partes, el campo se encuentra invadido por las piedras. " Se aburren de quitarlas ". Al arar van saliendo con lo que arreglan los caminos, pero nada, siguen saliendo y saliendo.
La principal ventaja de La Cabañuela es que al no existir ganaderías cercanas no pueden traer contagios, con lo cual es muy sana en cuanto a parásitos.
Vivir aquí es muy sano. El frío es sano mata los parásitos. La nieve también es muy buena para luego la frescura de la hierba.
El mayoral Francisco y su mujer Lucía que hace de vaquero manejas las 700 cabezas de ganado.
Aquí van viendo como las vacas que vinieron de Cádiz van escarbando en la nieve porque saben que debajo hay algo que se puede comer. Luego con los cuernos bajan las ramas para que los becerros puedan mordisquearlas.
También les ha cambiado la morfología : los animales de sierra son más pequeños, más finos de cabos, de mazorca, son menos bastos. Veinticinco años es muy poco, pero los toros de aquí ya no tienen nada que ver con los de Torrealta.. Además seleccionan mucho para que sean bajos, y a veces tienen problemas con la báscula.
Pocas veces una ganadería ha conseguido romper con tanta fuerza, apenas empezada su andadura como es el caso de Bañuelos. " Todo fue muy rápido " : las primeras novilladas de erales que lidió salieron buenas, esto le animó para dejar utreros, buenos también. Y muy pronto dejó una corrida para Burgos que salío muy buena, en el 98, para Manuel Caballero, Pepín Liria y Víctor Puerto. Puerto le cortó las orejas al gran " Alpaca ".
Al año siguiente, fue un mano a mano entre Ponce y Juli. Ponce indultó al primer toro, " Gamarro " y salieron a hombros toreros y ganadero.
Francisco y Lucía vinieron de Portugal para ayudar a un pariente que tenía un restaurante cerca de La Cabañuela, al enterarse que Bañuelos buscaba gente allí acudieron, sabían algo pero de ganado manso, Antonio los fichó y, meses más tarde, las vacas llegaron.
Cuando Francisco acompaña a las corridas a las plazas donde se lidian, Lucía se queda sola para cuidar las setecientas cabezas.
Antonio Bañuelos tiene los deberes hechos : los mismos sementales siguen padreando en sus cercados.
Roca Rey, al visitar la ganadería y matar un cinqueño a puerta cerrada, al terminar Antonio le enseña los cercados llenos de animales. Se queda mirando a unos añojos recién destetados y que al oírlos se han asomado en lo alto de un cerro. Andrés los mira, despues de haber toreado a un hermano mayor se los enseña a Antonio. Ambos siguen soñando : uno con criarlos bien, y el otro con ponerse delante.





jueves, 12 de abril de 2018

DOÑANA LA MARISMA (CAPÍTULO II) )




Estamos en la Puebla del Río.... en la puebla de Morante.
Una calle con el nombre de los Hermanos Peralta, la peña Bética, la peña cultural sevillista, la asociación de los amigos del Sáhara, y justo enfrente del Ateneo Libertario, el bar " El Burladero ". Y un poco más arriba, pasada la ermita de San Sebastián, la sede de la peña de Morante.
¿ Qué queda en la memoria de los cigarreros sobre su construcción identitaria donde el espíritu libertario desempeñó un papel predominante ?
¿ Qué representa para los cigarreros su torero predilecto ?
La familia de Morante vivía en la parte baja del pueblo. Era de las más humildes de la Puebla. Rafael, el padre, trabajaba en una fábrica de arroz. En septiembre de 1988, cuando José Antonio tiene que torear por primera vez en público con apenas diez años, el alcalde de entonces quiso colaborar. Prestó la banda de música al empresario de Villamanrique de la Condesa. Y puso a disposición de los vecinos que quisieran ir en autobús gratuito. Morante estuvo enorme y eclipsó a los chavales que alternaban con él. El viernes siguiente, mientras la banda de la Puebla ensayaban, vieron llegar el Renault 9 del padre de Morante. El padre y el hijo bajaron y sacaron del maletero una merienda para todos los músicos : papas cocidas y cinco botellas de plástico con vino tinto. Rafael se excusó por no poder traer más : es todo lo que puedo hacer para daros las gracias, dijo.
A partir de esa día, todo el pueblo siguió los esfuerzos de esta familia.
El padre recorría las calles con un altavoz para anunciar las novilladas. Luego, con José Antonio, pegaban carteles mientras que la madre iba de puerta en puerta para vender las entradas de los festejos y del autobúa. Y como José Antonio posee el don del toreo, el fenómeno aumentó.... Años más tarde, después de haber lidiado de forma benéfica seis toros en un festival organizado en la plaza portátil de la Puebla. Morante invitó a todos los vecinos a comer. Se le quiere, pero también él a nosotros. Lo demostró. " Ver a esta familia, tan modesta, pelear para permitir que su hijo se elevara por encima de su condición, emocionó a todo el pueblo ". Del barrio de arriba al barrio de abajo. Morante encarnó entonces una causa, un ejemplo de ascenso social a traves del toreo, igual que lo hizo Belmonte o El Cordobés cada uno en su época. Si Morante consiguió movilizar a su pueblo y goza allí de una auténtica veneración es también, y sobre todo, por la calidad de su toreo. Ismael Terriza Angulo no tiene dudus sobre ello.
Procedente de Castilla León hace cuatro generaciones, su familia aportó a la Puebla la artesanía que hoy representa la fuente de su gloria : sillas vaqueras y zahones hechos a mano por los que, tanto jinetes como toreros, riñen. Los zahones fueron inventados para los pastores de la zona de León. que los ponían para protegerse de las zarzas. Los jinetes los adoptaron más adelante y su abuelo bajó a la Puebla a causa de la demanda.....El caballo era el único medio de transporte en la marisma, la silla de montar y los zahones, las primeras herramientas de los jinetes. Para coser los zahones, sólo sirve el hilo fabricado con piel de gato, que ha demostrado ser indestructible.
El abuelo de Ismael se ganó un sobrenombre " Matagato ".
Después, las diversas ramas de la familia " Matagato " se repartieron la tarea, fabricando los zahones en un taller donde hasta el Rey de España acudió para que le tomaran medida.
El taller se encuentra decorado con cuadros de Rafael " El Gallo ", Joselito, Belmonte, Manolete, Paula.... y Curro, por supuesto todos clientes de la casa. " Mi padre tuvo a Curro como torero de su generación..... yo heredé a Morante.
Desde pequeño José Antonio siempre fue raro..... No asocial. Raro. Es lo normal de los grandes artistas. Morante nació torero.Esa manera de ir y salir del toro, de bailar con él, de estar en la plaza.... El hecho de haberse convertido en un torero grandioso no le ha cambiado.
Conserva amigos de sus comienzos, las mismas costumbres. A menudo viene aquí a mirar cómo trabajo, incluso si al día siguiente torea en Sevilla..... Viene por las mañanas a escuchar a mi padre, que le habla de los toreros de su juventud.
¿ Mi padre siempre fur partidario de Pepe Luis Vázquez y Currista con carné ! Y ahora lo es de Morante. José Antonio le escucha sin decir nada y luego se marcha. Es un genio. Todos los genios son un poco raros. Por otra parte, un detalle no engaña. " Su depresión es la mayor prueba " Esto aquí no sosprendió a nadie. Sólo esperábamos que mejorase. Y cuando, unos meses después se supo que había toreado una vaca en el Rancho El Rocío, la noticia voló como un reguero de pólvora hasta el pueblo....¡ Morante vuelve a torear ! Tras un año conteniendo el aliento, La Puebla empezaba a respirar.
La primera visita de Morante al taller, recuerdo a un crío tímido. No me pidió zahones hasta después de tomar la alternativa. De las paredes del taller, las numerosas episodios de la vida de Morante cuelgan cogidos por alfileres : carteles, fotos, recortes de prensa. Rememora los comienzos de José Antonio : " Fue Leonardo Muñoz, el padre de Emilio Muñoz, quien lo descubrió al verlo torear en la calle con otro crío de su misma edad. Le preguntó a su padre si su hijo quería ser torero y así empezó la cosa. Y, como no había dinero en su casa, todo se hizo a base de sorteos, de fiestas.... El pueblo entero se implicó en la causa.
Por todas partes donde toreaba, dos o tres autobuses del pueblo, le seguían ¡ Y si era cerca de aquí, el pueblo entero !
Rico y famoso como es, habría podido irse a vivir a Sevilla. Pero no. Está siempre aquí con nosotros, continúa paseando a su perro, camina por las calles comiendo un helado, se para a charlar con los jubilados.
A dos calles de donde nació, en el barrio bajo de la Puebla, Morante ha construido una casa de dos pisos donde vive ahora, con piscina, patio sombreado, gimnasio en el que practica toreo de salón. " La gente le recomendó construir su casa en la parte alta del pueblo, allá donde viven los más afortunados del pueblo. Pero no quiso.
Que quede claro : Morante no es sevillano. Es de la Puebla, tierra orgullosa de sus heridas, donde el torero extrae la universalidad de un canto profundo, triste y glorioso.
El padre de José Antonio iba a las novilladas de la Maestranza y lo ponía encima de sus rodillas.....Cuando se hizo un poco mayor le pedía que se acurrucara para parecer más pequeño.Pero un día los porteros dijeron que había que comprarle una entrada. Pero al niño le encantaba acariciar el traje de los toreros. Y un día le pidió a su padre uno. Tenía tres años. Si tu hijo quiere ser torero, hay que ayudarle como el que quiere estudiar. El padre lo intentó cuando era joven. Vivían en una choza en la marisma y había escondido una vieja muleta en un matorral. Su padre le dio tal paliza al padre de Morante que renunció pronto.Entonces prometió que, si tenía un hijo, no se lo impediría. Nadie sabe hasta dónde puede llegar un crío.Cuando vi su afición, le construí un carretón para que pusiera banderillas.
Entonces Leonardo Muñoz le dejaba paquetes de entradas y tenía que venderlas..... Todo empezó así... Le dió un infarto en plena calle a las tres de la mañana a fuerza de pegar carteles y de vender entradas puerta en puerta.
Al Puerto llevó nueve autobuses, llenos hasta las trancas cuando hizo falta, no le dio vergüenza pedirle un traje a Valderrama.
La alternativa lluviosa tomada el 29 de junio de 1997 en Burgos, firmada por Miguel Flores, taurino madrileño que había reemplazado al padre de Emilio Muñoz. Sin embargo, con apenas 12 corridas al final de esa temporada, la suerte del apoderado madrileño quedaba sellada. el 21 de abril de 1998, para su presentación de matador Morante fue anunciado en Sevilla, corta dos orejas a un toro de Gavira. Algunos meses más tarde, Morante acaba la temporada con 68 corridas y 94 orejas en el esportón. Su carrera despegaba. El 17 de octubre, para agradecerle a la Puebla su apoyo, lidió seis toros durante un festival benéfico cortando ocho orejas y tres rabos y sus vecinos le llevaron a hombros hasta su casa.
" El toreo es sentimiento, profundidad, verdad..... Procuro enganchar al toro alante y conducirlo, con la muleta abajo y en redondo, lo más lento posible. Lo que intentó es la pureza absoluta. Grabar en la retina de los aficionados imágenes inolvidables.
Portador de la gracia andaluza y seguro de su pureza, el único espejo que le sirve a Morante es el mismo : Se nace torero, pero después se aprende a torear... a encontrar el toreo propio.... Al principio, con becerras, resulta difícil. Éstas van muy rápido.... no se siente.... no se controla nada. Pero, poco a poco, uno se va percatando del ritmo, aprende a dominar los elementos y se comprende que el toreo es mucho más importante, el toro se vuelve una prolongación de tu cuerpo. Te entregas a tus sentimientos.
Sentirte triunfador a través de tu cuerpo y tus sentidos te regala una satisfacción total.
( Continuará )




martes, 20 de marzo de 2018

DOÑANA LA MARISMA ( CAPÍTULO I )




En el siglo XVIII, el Consejo de Sevilla vende a Fernando Sierra La Abundancia, Rincón de los Lirios, Vuelta del Cojo y Poco Abrigo. Allí fundará la ganadería de Pérez de la Concha. El resto de la Isla se vende al Marqués de Casa Riera con el compromiso de canalizar y desecar el terreno para comenzar a cultivar. En 1797, el Coto de Doñana es propiedad de Cayetana de Silva, Duquesa de Alba, gracias a su matrimonio con el duque titular de Medina Sidonia y enviudar en junio de 1796. Durante la primavera de 1797, la Duquesa recibe en su palacio de Sanlúcar la visita de Goya, y ambos viajan hasta Doñana, donde se hospedan. Diecisiete años antes Goya había pintado su   "novillada ", y veinte años más tarde grabará su Tauromaquia. No obstante, en Doñana, rodeado por los toros de la Duquesa, que pastan en la marisma y se lidian en las distintas plazas, Goya pinta a Cayetana vistiendo de duelo.
En el siglo XIX, surgen en la marisma las ganaderías de Miura, Saltillo, Pablo Romero, Ibarra, Parladé, Santa Coloma, Concha y Sierra, Anastasio Martín y algunas más. Los vazqueños de los tatarasobrinos de don Vicente José Vázquez en Hato Blanco y los gallardos de Pablo Romero al lado, en Partido de Resina. Ambas propiedades contaban con miles de hectáreas entre marisma y monte bajo, donde llevaban el ganado cuando el agua cubre las tierras bajas.
Un estilo de vida, bello y duro a la vez, une a los hombre marismeños en una misma cultura y, cuando acompañan a sus toros a las ferias, los tenaces conocedores de las ganaderías merecen la admiración de los ciudadanos.
En 1927, sin haber podido llevar a cabo sus proyectos las tierras que compró el Marqués de Casa Riera las venden a la Isla del Guadalquivir, S.A., que comienzan a sembrar arroz y a colonizar la zona antes de quebrar
En plena Guerra Civil, Franco encarga a Queipo de Llano que desarrolle este cultivo del arroz con el fin de abastecer a la zona nacional, ya que los arrozales valencianos han quedado en la parte contraria.
Los Escobar y los Campos son los pioneros en esta iniciativa y, al cabo de los años, también se convertirán en ganaderías de bravo, mientras que los históricos se arruinan o se marchan.
La marisma del Guadalquivir desde Sevilla discurre por Sanlúcar la Mayor, Gelves, Coria del Río, La Puebla del Río, Trebujena y Sanlúcar de Barrameda.
En 1963, se materializa la compra de las 6700 hectáreas de Doñana, con el propósito de hacer un Parque Nacional.
El Parque, nacido en estos mismos latifundios, desarrolló un plan de conservación selectivo que dejaba de lado sus tradiciones más bellas, entre ellas los toros.
La huerta del Algarrobo, urbanizada hoy en su totalidad, en el número 2 de la antigua calle de la Fuente, en Gelves, fue el primer escenario donde se coció la Edad de Oro del Toreo.
Allí a seis kilómetros de Sevilla y a unos doce de la Puebla del Río, vivió la familia de Fernando " El Gallo ", a quien la casa de Alba le había concedido un puesto de guarda para que pudiera mantener a los suyos. Se le consideraba uno de los primeros toreros con sello artístico de mucho repertorio y grandes conocimientos, y tuvo en su cuadrilla, nada menos, que a Rafael Guerra " Guerrita ".
Pero, una vez retirado de su profesión de torero, la economía familiar no estaba para tirar cohetes. Cuando su hijo mayor Rafael, cumplió seis años, don Fernando mandó construir una placita de toros, a la vera de su casa para enseñarle todo lo que él sabía. Y mientras crecía Rafael, fueron uniéndose a las clases su hermano Fernando y hasta el pequeño José, que con dos añitos ya estoqueaba a sus hermanos bajo la mirada del padre, que falleció ese mismo año. Con trece años Rafael encabezó una cuadrilla de niños toreros donde ingresó un muchacho cordobés anunciado como " Reondo ", el futuro " Machaquito ".
Para la gitanería de la huerta de Gelves, Rafael tenía un destino marcado : sacar a todos los Gallos de la penuria donde sobrevivían. Justo antes de fallecer, Fernando llamó a una de sus hijas, le pidió papel y pluma, y trazó las siguientes lineas : " A mi compadre " Guerrita ". En la hora de mi muerte que no deje sin pan a mis hijos. Se lo pide moribundo su compadre ". Y el Guerra atendió esta petición ayudando en lo que pudo - y podía mucho - a Rafael.
En una entrevista que le realizaron años más tarde, Rafael habló así sobre su familia en los tiempos de la huerta de Gelves : " Mi madre se llamaba Gabriela Ortega. Hablaba de toros mejor que un hombre y eso que no fue nunca a ninguna corrida ; pero tuvo tres hijos toreros. Y su marido también lo fue. Fernado " El Gallo " mi padre. Aqui en Sevilla, la conoció. Ella bailaba y fue una bailadora muy buena. Mi madre no era gitana. Su padre sí. Mi abuelo era gitano hermano del célebre banderillero " El Cuco ", que estuvo colocado con El Tato y con Frascuelo. También tuvo otros dos hermanos banderilleros
Mi padre Fernando fue veinticuatro años matador de toros y tomó la alternativa en Sevilla. Pero la perdió al meterse a banderillero. Después volvió a tomarla, de nuevo en Sevilla. Mi padre llegó a torear 82 corridas en aquella época y toreó diez años en el abono de Madrid. Cuando se retiró tenía una Escuela de Tauromaquia en la plácita de la huerta de Gelves, chiquita, pero a la que no le faltaba detalle. Mi padre ha sido el mejor aficionado que he conocido yo. A Rafael le tocó mantener a los suyos, proeza que consiguió gracias a su evidente talento. En una de las visitas que recibió en la huerta para admirar al joven torero de quien ya se hablaba, se fijó en su hermano menor, Joselito, que con 4 años " ejecutaba " con una destreza impropia varias suertes del toreo.
Los escritores que contaron la infancia del futuro coloso, en su manifiesto deseo por contraponer las figuras de José y Juan, pintaron al primero como el niño mimado de una dinastía torera, y al segundo como un medio maleante harapiento y hambriento. Lo cierto es que Juan iba de furtivo a los tentaderos de la marisma, y José de invitado.
En aquella época la familia Gómez ya no vivía en Gelves, sino en Sevilla. Sin embargo, fue en Gelves, a las puertas de la marisma, donde le construyeron a José el monumento que todavía Sevilla le niega. Un siglo después de su muerte, en la ciudad aún recuerdan que tuvo la oisadía de construir una plaza Monumental en el barrio de San Bernardo para que el pueblo pudiera verle en masa sin necesidad de aumentar el precio de las entradas. Y esto, a los Maestrantes, no les sentó nada bien.
Con la expansión de Doñana y la creación de la reserva biológica del Guadiamar, los marismeños han tenido que reciclarse. Su modo de vida ancestral ha desaparecido, y la Venta de Cruces, antaño punto de encuentro entre vaqueros, jinetes, ganaderos, conocedores y toreros, ahora acoge a los ciclistas ecologistas que vienen a fotografiar a los patos. Esta lamentable evolución está a punto de arruinar el alma de la marisma.
La salida de las ganaderías de la marisma es un conjunto de circunstancias distintas en cada caso, pero en la mayoría de ellas otras razones influyeron más que la transformación del paisaje. Aunque hay que reconocer que producir arroz sale más rentable que criar ganado bravo.. Cazar, pescar, y pastorear son actividades hoy prohibidas. El único que puede cazar a su antojo es el lince ibérico.
Pasado Coria, La Puebla del Río y la Venta del Cruce, el camino se hunde hacia las tierras del arroz. El cortijo de los Peralta, El Rancho El Rocio se situá a la izquierda, las ruinas de los Pérez de la Concha más allá a la derecha. Cinco mínutos más y aparece Isla Mínima, con su imponente cortijo blanco de los Escobar, donde Mauricio Soler Escobar cría sus Gracilianos
La Venta del Cruce como un puesto fronterizo, marca el principio de la marsma. Por encima de la barra, se elevan los dos tótems de la comarca : Los Peralta y Morante, estamos en la Puebla del Río.
( Continuará )