domingo, 18 de junio de 2017

VICTORINO






Cuando no se encienden sus pulsaciones guerreras, el toro es un animal más bien filósofo que se adapta sin muchos problemas a un nuevo hábitat por poco que encuentre en él todo lo que necesita : comer,beber y algo de compañía para vaguear o pelearse.
Es un Séneca que sabe apañarse con lo que hay y no pretende otra cosa que disfrutar de la Naturaleza. La mayor parte del tiempo se conforma con lo que tiene, y cuando no, se enfada y lucha a muerte con algún compañero para templar sus nervios. La habilidad de los hombres que cuidan de él consiste en no llegar a este punto de no retorno, cuando la casta se despierta y se acaba la tranquilidad.
En la ganadería de Victorino ya no ponen las fundas. Probaron un año, pero al final, tuvieron las mismas pérdidas con fundas que sin fundas. Entonces renunciaron a ellas.
Es un gran tema de discusión en los distintos blogs taurinos, el tema de las fundas, en Victorino son ya cosa del pasado, lo que le permite a los ganaderos ofrecer un espectáculo incomparable, y poco frecuente, con los toros majestuosos en Las Tiesas de Santa María, donde Victorino cría sus Albaserradas, pero también a sus Encinas, sus Barciales y sus Urcolas.
Si no fuera por las obras del gran viaducto ferroviario que se construye a lo lejos para salvar al Tajo, el reino de Cobradiezmos parecería el Paraíso.
Que Cobradiezmos, con su harén de veintiséis concubinas, disfruta de un lugar que permitiría alojar a miles de humanos sobre la grandeza de los valores ecológicos de la ganadería brava y sobre su capacidad para conservar la Naturaleza en su estado original. Apenas percibe el toro el vehículo que se adentra en su territorio, Cobradiezmos toca a llamada y sus hembras y él se alejan.
" Cuando volvió de Sevilla después de ser indultado " - cuenta Javi Majada Barrio que lleva cinco años en la ganadería de Victorino -, que todo el mundo que pasaba por las Tiesas quiso fotografiarle. Estaba en un cercado más pequeño durante su convalecencia, donde resultaba más sencillo acercarse. Pero toda esta agitación le cabreo mucho : todos los medios de comunicación, todas las teles, querían imágenes de él. No paraban. Y como tiene carácter, dos coches lo sufrieron.
Desde que está en el cercado más grande, las visitas se complican y resultan menos frecuentes. Hay un barranco que corta en dos su territorio, y se ha dado cuenta que los coches nos pueden cruzarlo. Los caballos sí, pero advierte Javi, que no vienen todos los días, sabemos que es un semental concienzudo y les basta con verificar de lejos y si todo va bien, dándole su pienso diario.
Cuando nota alguna visita Cobradiezmos reúne a su hato al otro lado del barranco, espera a las más retrasadas y luego corre hacia arriba del cercado, lo más lejos posible de la entrada, antes de hundirse entre los altos helechos que el sol de poniente ilumina con reflejos dorados que alegran el verde sombrío de la hierba y el gris de los peñascos, Cobradiezmos mide una vez más a los intrusos, hincha su pecho frente el viento y emite un bramido terrible que parece significar que, si bien tolera de lejos a los intrusos, tampoco se debe abusar si no se quiere despertar su cólera. Luego desaparece acompañado de sus vacas que saben que su existencia sólo tiene sentido al amparo del macho dominante.
En los días buenos, cuando el sol calienta el campo, Victorino padre disfruta dando un paseo por los cercados en el 4 x 4 que conduce su hijo. Sin duda, la visión de sus albaserradas lo tranquiliza : siguen igual que el primer día, cuando se empeñó en rescatar, uno a uno, los dispersos lotes que iban a acabar en el matadero.
Posiblemente, en su imaginación. el fantasma de Belador frecuenta Las Tiesas, el primer toro de Victorino indultado, en Madrid. En el recuerdo del ganadero veterano, este indulto representa una de las cumbres de su existencia, Belador quedó lejos de poseer la calidad de su descendiente, Cobradiezmos, modelo ideal del toro moderno que todos los aficionados reclaman. Un modelo elaborado pacientemente, al cabo de una refundación de la ganadería por motivos sanitarios, llevada a cabo por Victorino hijo quien, gracias a este toro, impuso su legitimidad en la persecución de la aventura familiar.
Así como para el padre hubo un antes y un después con Belador, para el hijo  también se abre un antes y un después con Cobradiezmos, aunque todavía no se sabe si transmitirá sus cualidades ; porque Belador, en su papel de semental, resultó muy decepcionante con respecto a su vertiente guerrera, y prácticamente no dejó ningún descendiente óptimo. ¿ Lo hará Cobradiezmos ? Dentro de dos años, quizás un poco menos, la duda será resuelta, cuando sus primeros hijos sean tentados.
Al final de la mesa y después de una comida, la silla del patriarca se encuentra vacía. El sitio del padre se respeta, a pesar de que el Brujo de Galapagar no se acomoda ahí desde que se hizo mayor.
Aparece en público de tarde en tarde, cuando los homenajes que se le rinden requieren su presencia, pero ya no toma la palabra. Tampoco acude ya a las plazas porque los disgustos ocasionados por los lejanos desplazamientos son mayores que el placer de vivir retirado. Un mundo se vuelca dulcemente, arrastrando con él medio siglo de historia, la de uno de los más grandes ganaderos de todos los tiempos, uno de los pocos, todo sea dicho, que ha hecho de la ganadería brava un negocio rentable. Otra generación toma el relevo, acompañado por la siguiente, con el ojo fijo en todo aquello que Victorino ha enseñado.
Victorino tiene a Félix que empezó de vaquero en 1999, y ahora es el mayoral jefe. Félix tomá el relevo de Modesto Baile cuando éste se jubiló después de haber entrado en el cargo cuando Julio Presumido hizo lo mismo.
Tres mayorales a lo largo de medio siglo, siendo Félix el de Victorino hijo. Él y Javi representan las dos piedras singulares de Las Tiesas. Dos rocas duras que cuesta trabajo distinguir desde que Javi adelgazó un poco. El tercer miembro de este comando campero se llama Yor. A Félix, en 2013, un toro de Monteviejo estuvo a punto de matarlo al volverse en la manga cuando lo encerraban para lidiarse en Portugal. Mató a su caballo Bolero y a Félix le partió varias costillas causándole un neumotórax que lo tuvo alejado del trabajo varios meses, durante los cuales Javi viajó con las corridas.
En los tentaderos dice Félix las vacas tienen que sangrar, y pensar de otra manera es engañarse a uno mismo. Varios picadores que vienen aquí se sosprenden con la puya que usamos. Pero el toreo siempre ha sido verdad. Aquí los medimos de verdad.
En Las Tiesas, los veedores no andan a sus anchas por los cercados para hacer y deshacer los lotes a su antojo. Desde siempre, aquí, manda el ganadero, Victorino Martín Andrés, primero, y ahora Victorino Martín García, quien gracias al gran Cobradiezmos, acalló todas las críticas encubiertas sobre el declive de los Albaserradas, puesto que el toro indultado en Sevilla es obra suya ; su padre no interviene desde hace años en la selección.





martes, 30 de mayo de 2017

VICTORIANO DEL RÍO ( Capítulo II )




Luego a finales de 1984, compra a Fernando Domecq en Jandilla : 40 vacas paridas con hembras y un eral de semental.. Una compra excelente, pero el verdadero filón de Victoriano del Río lo encontró acto seguido en casa de Luis Algarra,
A Algarra le compró la camada de eralas y un becerro sin tentar.
Diez años antes, Juan Pedro Domecq Solís se había independizado de sus hermanos y había desplazado hasta su finca Lo Álvaro la cuarta parte que le correspondía de la ganadería paterna : 84 vacas madres procedentes de otras tantas familias, cuatro erales tentados por él y 14 eralas, a las que añadió las vacas que compró a su tio Salvador, para llegar a formar ciento sesenta y ocho madres. Sus hermanos, que se quedaron en la finca Jandilla con las otras tres cuartas partes de la ganadería paterna, bautizaron la nueva ganadería con el nombre de la finca, puesto que junto a sus reses, Juan Pedro se había llevado también el nombre, el hierro original - la " V " de Veragua - y la antiguedad del debut de Vicente José Vázquez en Madrid en 1790.... Para encontrar el semental estrella que necesitaba, puesto que los cuatro erales aprobados no le convencian del todo, Juan Pedro le pidió a su tio Salvador un eral que procediera de su familia más encastada, y éste le dejó a Astillero, al que unos maletillas habían toreado de modo furtivo bajo la luna, garantizándole su bravura, y para encontrar el otro semental que necesitaba Juan Pedro buscó en sus libros la reata de Rancherito, un viejo semental de su padre que le encantaba.
Descubrió que Rancherito había cubierto a una de las vacas que su padre le había vendido a Luis Algarra poco antes de fallecer.
La vaca se llamaba Decidora y tenía 20 años. Habló con Luis Algarra, le dijo que tenía una verdadera mina de bravura en su finca y que había que explotarla. " ¿ Y por qué te la tengo  que dar a ti y no explotarla yo ? ", le pregunto don Luis. " Pues porque yo sé donde se encuentra y tú no ", le contestó Juan Pedro.
Acordaron entonces que el toro padrearía en ambas ganaderías, y Juan Pedro le dijo que la mina era un tal Decidor, hijo de la Decidora, que habían reseñado para lidiarse en Málaga. " Decidor se murió pronto porque le vaquearon mucho entre los dos - lamentaba Victoriano del Río. Aquello era de aprobar todo. Y ese año que se murió Luis Algarra, metió siete hijos suyos para tentarlos.. De los cinco primeros, salieron cuatro extraordinarios, presenció la tienta Victoriano del Río.
Quedaban dos . un burraco grandón y un castaño muy fino. Algarra se los vendía sin tentar. Podía haber comprado los dos, pero escogio el castaño que tenía una cara extraordinaria y un tipazo tremendo. Pero llegó El Vito, que actuaba de corredor, y le dice a Victoriano : Mire usted, con este toro el castaño usted va a lidiar en Antequera, en Sanlúcar, incluso en Jerez. Y añadió : Coja usted mejor ese burraco que tiene cara de buena gente, que tiene hechuras, que tiene caja, y con él que usted va a ir a Bilbao, va a ir a Madrid y donde usted quiera, y Victoriano le hizo caso.
El eral que compró a Fernando Domecq se llamaba Aldeano. y lo habían dejado sin tentar los Domecq por sus hechuras más voluminosas y más bastas.
Lo tentaron en la ganadería de Aleas porque Victoriano no tenía todavía plaza de tientas grande.
Era ya un eral gordo, muy bueno con mucho cuerpo. Lo toreó Paco Alcalde el año que reapareció.
Aldeano fue como él ha dado a sus descendientes. Se puede decir que es un setenta por ciento de la ganadería de Victoriano del Río.
Pero lo que nadie sabía entonces, salvo Juan Pedro Domecq obviamente, es que la madre de Decidora era hija de una vaca de Antonio Ordóñez que procedía de lo de Atanasio Fernández, a quien el maestro rondeño le había comprado reses veinte años antes, añadiéndoles más tarde el gran semental Torquito del Conde de la Corte. Después, la madre de Decidora había formado parte de un intercambio de vacas entre Antonio Ordóñez y Juan Pedro Domecq y Díez, para realizar alguna prueba. Por lo tanto Aldeano traía en su sangre un 25% de la de Atanasio, lo cual explicaba, sin duda, sus hechuras distintas.
Y Tenía el mismo pelo burraco heredado del gran Torquito del Conde de la Corte.
Gracias a Aldeano y sus hijos, pero también a otros sementales que vinieron de refuerzo de las ganaderías de El Torreón y Jandilla, como Corchero, Victoriano no tardó mucho en llamar la atención y convertirse en ganadero de moda, cuando las figuras se fijaron en aquellos juanpedros serranos criados a treinta kilometros de Madrid. Pero antes de llegar a la cumbre y poder vender sus toros, el ganadero había tenido que conseguir el equilibrio que buscaba, y que también buscan los aficionados.
Compra de nuevo a Fernando Domecq vacas del libro de Jandilla entre 4 y 9 años. Y a Luis Algarra otras dos camadas seguidas de eralas, Aldeano, y luego le alquiló otos tres sementales. Los toros que compras tienen que mejorar lo que tienes ya ; de cada diez que te dan, siete tienen que valer. Si no, no mejoran nada. Compró otro eral en Jandilla en un tentadero, se lo trajo y no engendro, Le dejo las vacas del lote vacías.
Entonces llamó a Borja que había tomado el relevo de Fernando, quien ya había creado la ganadería de Zalduendo con la parte que le correspondió, y le dijo Victoriano a Borja que él había comprado un semental, no una mascota...... Entonces le dijo que se llevara el nº 30 " Hurtador " que lo había visto tentar, pero le pidió que si el toro le valía, sería para los dos, un año cada uno. Y así fue, porque el toro dio buenisimo. Las vacas de Jandilla se las echó a Aldeano. Y al Hurtador les echó las de Algarra. El toro de Jandilla era muy fino, de cabos finos.
De Aldeano aprobó muchas vacas, y muchos animales hoy tienen algo suyo.
Sin perder tiempo, puesto que empezó a seleccionar en el 85, Victoriano lidió de su primera camada en corrida en la feria de San Sebastián de los Reyes de 1990, donde Rendero fue premiado con una vuelta, resultando excelente también Faluchero. Y ese mismo año, lidió una buena novillada en Guadalajara, a la que cortaron seis orejas. Alentado por el buen nivel alcanzado lidia en Madrid el 27 de mayo de 1992, toreándola Luis Manuel Lozano, Manolo Sánchez y Óscar Higares. Ese día, Manolo Sánchez le cortó las dos orejas al gran Cantapájaros que era hijo de Aldeano.
Diez años después el 27 de septiembre de 1995, Victoriano debutó por fin con una corrida en Madrid durante la feria de Otoño. Hubo tres toros de nota, y al cortar cada uno una oreja, Finito de Córdoba y Pepín Jiménez propulsaron la ganadería.
Entró al año siguiente en San Isidro, no se pudieron lidiar más que cuatro. De los cuatro toros que se lidiaron, destacó Fandanguero frente al que Luis Miguel Encabo tomó la alternativa de manos de José Miguel Arroyo " Joselito " con el Tato de testigo.
En la corrida de Beneficencia del 15 de junio de 2000, toreando Manuel Caballero, Morante de la Puebla y El Juli, salen dos buenos toros, Jarretero y Fisgón. Frente a este último, El Juli luce su repertorio capotero cortando su primera oreja de matador en Madrid.
En el 2000 Victoriano compra una parte de la ganadería de Los Bayones que añade al nuevo hierro,    "Toros de  Cortés ", el mundillo taurino se extraña. ¿ Para qué Victoriano incorpora en sus cercados estos toros de procedencia Atanasio- Lisardo ?
Según la genealogía secreta de Aldeano, la razón resulta evidente : con esta compra, Victoriano pretende reverdecer la cuarta parte de sangre Atanasio que lleva su semental estrella, y darle algo más de tamaño a sus Domecq
También tuvo incidencia en la compra una corrida que presenció Victoriano en Madrid de los Bayones que fue muy buena,. Entonces tenía muy poca cara en sus toros para ir a Madrid, y además se la gastaban mucho en las piedras, los que salían con cara a los cuatro años la perdían.
Al contrario el 90% de los toros de Los Bayones, valían para Madrid.
( Continuará )





jueves, 27 de abril de 2017

VICTORIANO DEL RÍO ( Capítulo I )



En 1967, comenzó Victoriano del Río su ascensión hacia la cumbre explotando unas minas de cuarzo y mica cerca de Aranda de Duero ( Burgos ). Así empezó a hacer dinero como promotor minero. Cuando España empezó a crecer, las fábricas producían menos de lo que podían vender, y los empleados que tenían en esta empresa minera no daban abasto de lo que ella podía fabricar y vender. Sacaban de la mina piedra cristalina para fabricar vidrio. Si podían vender 100 toneladas, el personal solo sacaban 40. Los dueños para cumplir con sus pedidos tenían que comprar fuera, más caro. Entonces les ofrecieron a sus mineros pagarles el cuarzo a 40 céntimos el kilo. Y estos dijeron que no. Como Victoriano trabajaba aquí una mina de granito, le ofrecieron encargarse de la de cuarzo.
Fue a verla, estudió el tema  y vio que allí había dinero a ganar. Se quedó con ello. Los mineros se reían de él, diciendo que como pensaba ganar dinero en esas condiciones.
Ellos no tenían experiencia, sacaban el cuarzo pegando tiros, metiendo dinamita en un barreño sin haber estudiado el tema.
Victoriano tenía el carné de dinamitador. Y sabía que, para arrancar el cuarzo, tenía que dinamitarlo en distintos tiempos.
Llevó una máquina fenomenal y dando unos tiros penetrantes, si al frente tenía quince metros utilizaba detonadores eléctricos, que era algo más moderno, explotaba primero el cero, luego el uno, el dos..... y de esa forma, la detonación, en vez de arrancar, rompía.
La vibración del primer detonador chocaba y el segundo lo volcaba, Antes de llegar Victoriano gastaban 20 kilos de dinamita por pega, Victoriano mil.
Se escuchaba el booooooom por todos los pueblos de alrededor.
Ellos cuando daban la pega, sacaban uno o dos camiones y Victoriano sacaba 30. Además ellos cargaban a mano, y Victoriano compró una pala. Y así desde el primer día entregó a la empresa seis camiones diarios, luego nueve......
El primer mes consiguió Victoriano 175.000 pesetas cuando un piso en la calle Alcalá valía 200.000.
Estuvo unos años trabajando pero en 1974, por cambios en el accionariado de la empresa que compraba el cuarzo, quisieron revisar el contrato y bajarle los precios. Como no le interesó lo dejó, pagandole una indemnización que estaba prevista en el contrato de 400.000 pesetas un capital en aquellos años. Y menos mal, porque, a los dos años, aquella empresa estuvo en quiebra total.
Al año de empezar con la mina en 1968, Victoriano empezó a construir en Guadalix de la Sierra (Madrid), en una finca, de su familia. Y no había forma de vender los chalet. Vendió el primer chalet a un hombre que tenía seis hijos y un sueldo muy humilde.
Cuando se enteró el alcalde, que también era constructor, le dijo que como podía vender una casa de casi medio millón de pesetas a una familia que no la iba a poder pagar.....
Dos días antes, había visto el alcalde a la mujer del comprador ir a la tienda de comestibles a comprar fiado.
Apenas tenían para comer hasta cobrar el sueldo. Pero Victoriano tenía que empezar a vender y, puesto que el banco no le daba ningún crédito, Victoriano le hizo letras a veinte años.
Pero al empezar los chalet, tenía unos dos millones de pesetas ahorrados gracias a la mina de cuarzo, se le acababa el dinero y no había vendido nada, tenía 14 chalet construidos se los hacía un amigo suyo de Colmenar Viejo, y le dijo que tenía que parar porque se le acababan los cuartos. Y el amigo le contestó : Mira Victoriano, vamos a hacer dos más, y ya me los pagarás cuando puedas. Y ese mismo año empezó a vender y pudo pagar todo. Era el año 1969, en el pueblo pensaban que se iba a arruinar.
En Manzanares hizo 450 viviendas, y en Guadalix de la Sierra 800 y en Miraflores de la Sierra 800.
Cuando en 1934, el abuelo de Victoriano se muere, su madre hereda la finca El Palomar y la ganadería. En el 1936, su padre tenía vendidas dos corridas de toros, una para San Sebastián y otra para Huesca. Se las mataron en la finca y no quedó ninguna vaca durante la guerra. Se lo comieron todo. Una vez finalizada la misma, como el padre de Victoriano era de Vegados ( Asturias ) y tenía en Madrid una tienda de muebles y una joyería, le gustaba el campo, pero con vacas mansas y ovejas.
Del 40 al 60 más o menos, veinte años sin ganado bravo, después de haberlo tenido casi un siglo.
Volvieron los toros al Palomar cuando Victoriano del Río compró a Manuel García Ibáñez, una parte de lo que tenía de Andrea Escudero, una rama de Albaserrada. Era igual de puro que lo que compró Victorino Martín en el mismo momento de las otras ramas de los Escudero. Le salían muy bravos y, dentro de las posibilidades, llegó con ellos a ser alguien en los pueblos.
Vendía los novillos en los pueblos a 250.000 pesetas. Pero era costumbre en los pueblos de Guadalajara la vispera del festejo venían a la finca para embarcarlos ochenta o cien personas.
Un día, le dice un concejal de un Ayuntamiento que iban a embarcar una novillada : ¡ Ése es manso ! Y como el novillo estaba muy tranquilo entre los cabestros, le dice a Victoriano el Alcalde . ¿ Es manso ? y le dijo no, para nada..... Pero las cien personas se pusieron a favor del concejal diciendo que era manso, entonces Victoriano se calienta y le dice : ¿ Usted dice que es manso ? Seguro, le contesta. Y siguió Victoriano : Pues mira, lo vamos a meter en la plaza y si es manso, yo se lo regalo a ustedes y se lo comen con patatas. Pero si es bravo, usted me lo va a pagar al mismo precio que me lo iba a pagar el Ayuntamiento.
Sale el novillo a la plaza y sale Victoriano del Río con un capote, estaban con él dos de sus hijos, uno con dos años y el otro con cuatro.
Victoriano con cuarenta años solo con el novillo y cien personal alrededor. Le dio un lance lo toma perfecto, vuelve y le dió varios. Era extraordinario.
¡ Vale, vale, vale !, grita el alcalde. ¿ es bravo ! Pero Victoriano se vino arriba y le dio unos cuantos más.
Se fue al concejal y le dice : ¡ 250.000 ! Y le responde : Mire usted, yo soy muy pobre, sólo tengo ovejas y las tendría que vender todas para pagarle a usted.
Victoriano, muy firme : ¡ Mire, yo me he jugado la vida y me tiene que pagar lo dicho. El concejal lloraba, y le dice el alcalde : ¡ Si usted lo lleva al juzgado, yo voy a declarar que tiene razón usted !
Y de la misma forma que los cien acompañantes decían que el novillo era manso, ahora estaban a favor del ganadero y le abandonaron y tuvo que volver a dedo el concejal hasta su pueblo de Guadalajara.
Al quedarse solo Victoriano, pensando en lo bruto e inconsciente que había sido al asumir el gran riesgo de torear al novillo, le perdonó al concejal y decidió que se acababan los pueblos.
Vendió las cincuenta vacas, los erales, los añojos, todo muy barato a un tratante.
Para empezar de nuevo, Victoriano tenía que hacerse con un hierro de la Unión. Le compra a Francisco Gallego un hierro con 25 vacas viejas de Juan Pedro Domecq y un semental de Algarra. El hierro había sido de Pepe Luis Vázquez que se lo había comprado a Guardiola Ese hierro era uno de los tres " Y " que los Gamero Civico habían creado a partir del origen de Ybarra. En este lote se encontró con un semental muy bueno y una vaca muy buena, puros Juan Pedro Domecq y Díez, marcados con el hierro de la " V "
( Continuará )




sábado, 1 de abril de 2017

MAL EMPEZAMOS



En la pasada Feria de Fallas, de Valencia 2017, faltó la casta en las corridas lidiadas y sobró la vuelta al ruedo a un toro de la última corrida así como el generoso indulto muy discutible, pues Pasmoso, que así se llamaba el toro de Domingo Hernández indultado, salvo un derribo accidental al caballo, no peleó en varas. Y para salvar a un toro de la muerte en el ruedo debe ser un astado excepcional en todos los tercios de la lidia.
Esperemos no sirva de precedente en las próximas Ferias en las plazas de Primera como Sevilla y Madrid.
La casta se considera como el origen de donde procede el toro de lidia su herencia genética en cuanto a comportamiento incluso a morfología.
El toro tiene que combatir haciendo derroche de energía y vivacidad trazando la silueta del temperamento.
Para mí, casta es conjugar o unir fortaleza física con fiereza. La casta tiene que ir aparejada al poder. La bravura incluye casta. Actualmente también llamamoa a la casta " raza ".
La bravura de los toros de la pasada feria de Valencia y la " emoción " andaron tan distantes que la desilusión nos embargó durante toda la feria, todos los toros parecen iguales, y no se someten a la prueba fundamental " la suerte de varas ". " A los toros hay que verlos en el caballo ". " Esa es la primera piedra de toque de casta ".
La suerte de varas es muy necesaria pues con ella se decide lo principal ver si el toro tiene " casta ".
La auténtica bravura es la respuesta del toro al caballo, aunque luego moleste al torero. Sin ese toro encastado y con mucha acometividad el aficionado se aburre como nos aburrimos en la feria de Valencia 2017.
El ganadero de bravo en su dehesa desde que empieza a ejercer su profesión conoce que el objetivo principal es disfrutar de la ganadería, los resultados económicos ni los persigue ni los conseguirá, porque no existen.
El ganadero por tanto con el toro que cría pone en él su gran amor, es su afición y su vida, su gran reto, pero no su negocio.
Pero el ganadero debe estudiar la falta de fuerzas y la falta de casta de sus toros, de no hacerlo, peligra cada vez más el futuro de la Fiesta.
Pero también tiene que solucionar que su toro, pueda llegar apto para la suerte de varas, para no verla como hicieron en Valencia, asistimos a un espectáculo denigrante. Si el toro no tiene fuerzas a que viene someterlo a un puyazo falso, levantando el palo el picador y dejando en ridiculo al toro y al ganadero.
La suerte de varas que por desgracia tampocas veces vemos ejecutar en las plazas de primera como Valencia, como todos sabemos tiene dos objetivos fundamentales, quitar fuerza al toro y ahormar y atemperar la embestida, pero esos principios básicos se obvian constantemente.
La corrida se compone de tres tercios, la corrida actual esta desprovista de pasión, emoción y sentimiento y el público que paga, por verlo, tiene que exigirlos.
El barullo de las orejas en las plazas de primera por mucho que sea la unanimidad en la petición, la presidencia como norma invariable de buen juicio puede cortar el barullo y concederlas no por complacencia de las masas, donde no se tiene en cuenta un gran número de factores, colocación de la espada, calidad de la faena de muleta, enganchones, etc., la oreja representa aquel premio reservado a efemérides taurinas dignas de perpetuar en el recuerdo.
La primera oreja en Madrid a Vicente Pastor. La primera oreja a Joselito, en Sevilla.
De una oreja se pasó a dos ; una tarde el cortador se le ocurrió añadir el rabo.... y toda abusiva extralimitación quedo en costumbre.
Como aficionado pienso que en las Plazas de Primera Categoria la oreja tiene que estar concedida en condiciones excepcionales, que después no haya dudas, con lo que se salvará el prestigio de las Plazas de Primera y sobre todo el de la Fiesta.
¿ Que debe exigirse para conceder la oreja del toro como simbolo de perfección ?
Ante todo tener en cuenta el toro ; su facilidad, su dificultad, su peligro y que todo, absolutamente todo lo que haga el torero sea perfecto, claro, seguido, sin una vacilación, sin una duda, sin una flaqueza, sin un recurso que lo descalifique.
Se habla de los festejos y de las orejas cortadas por los toreros pero se tiende a obviar los méritos de los toreros para conseguirlas.
Respetable público de las Plazas de Primera Categoría : Ponganse serios y con la mayor formalidad para que no sean sus ligerezas pretexto de abusos, y reclamen tarde tras tarde que no les sustraigan más cosas de la corrida.
El indulto bien concedido siempre es positivo, aún así siempre sera cuestionable, pero cada vez al conceder el mismo se levanta más la mano quedando excesivamente de manifiesto que los mismos se conceden teniendo en cuenta solamente el comportamiento del toro en la faena de muleta.
El fin primordial del indulto es el de perseguir el objeto de preservar la pureza de su encaste y poder trasmitir el gen de bravura a las próximas generaciones de la ganadería.
Se debe indultar al toro excepcional que cumple con honor en los tres tercios de la lidia, sobre todo teniendo en cuenta el comportamiento en la suerte de varas.
Incluso sin olvidarnos como discurre la lidia en el segundo tercio, banderillas, de gran importancia, observando siempre si el toro escarba o berrea durante la misma, si se duele a banderillas, la prontitud con que acude, andando o gazapando, al galope, si se frena en la carrera, o si cambia su trayectoria, si echa la cara arriba, defendiéndose, si hace hilo con el torero, por tanto como pueden ver el segundo tercio también forma parte a la hora de evaluar el comportamiento del toro de cara a un indulto.
Pero donde hay que poner los cinco sentidos es en el comportamiento del toro, en la suerte de varas.
Cuanto menos tenga que mover el caballo el picador y menos se le ayude con los capotes, más puntos a favor del toro.
A su vez evaluaremos la prontitud de la arrancada al caballo, si acude galopando o gazapando. El mayor mérito del toro vendrá dado en la mayor velocidad en el momento del impacto, además observaremos si el toro empuja con ímpetu al caballo " metiendo los riñones " apretando con persistencia la embestida, y lo mas importante, ver, en ese momento si la salida se produce por voluntad del toro o por voluntad de los toreros.
¡ Pues si no tiene un comportamiento igual o muy parecido, no se puede pedir en una Plaza de Primera el indulto de un toro !






miércoles, 15 de marzo de 2017

" LOS DOMINGUÍN " CAPÍTULO III






Domingo, el primogénito del matrimonio de Domingo y Gracia, de su matrimonio con Carmela nacerán Domingo y dos mujeres, que se casarán con dos toreros Curro Vázquez y Paco Alcalde.
El segundo hijo Pepe, un par de años más joven que Domingo. Después llega Gracia, llamada Pochola por la familia, de la que siempre se ha dicho que tiene un carácter fuerte, como Luis Miguel. Una hija suya Lidia se casará con el torero Angel Teruel, muy vinculado a la casa Dominguín.
Después nace Luis Miguel, y en 1929 Carmina, que se casa con Antonio Ordóñez y tiene dos hijas Belén y Carmina que se casán con los toreros Beca Belmonte y Paquirri, del matrimonio de Carmina y Paquirri nacen los diestros Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez.
Durante la temporada, el fiel Chocolate le hace a Gracia una lista con las fechas y plazas en las que actúan sus hijos, y los hoteles en que se hospedan.
Ya en la madurez, Gracia sigue dirigiendo la vida doméstica en la Companza y, a la vez, se permite desafiar al frontón - y ganar, incluso . a los amigos de sus hijos.....
A Domingo siempre le ha caracterizado la enorme listeza natural. Si hubiera seguido en la taberna habría llegado a ser el rey del peleón. En cualquier orden de la vida a que se hubiera dedicado, habría llegado necesariamente.
Une a eso la sencillez de carácter, como un buen campesino castellano, que jamás se envanece de lo que ha podido lograr con su esfuerzo, el gran motor de su vida, el que siempre inculca a sus hijos, es la fuerza de voluntad, que todo lo puede, si se empeña.
No le faltan a Domingo inquietudes y aficiones : le encanta el teatro, el billar, el dibujo..... Fuma puros y se divierte guardando las cajas de cerillas de sus amigos.
Inculca a sus hijos el camino para triunfar en el toreo. Así lo recordaba Pepe : " Mi padre es el gran motor que impulsa y mantiene nuestra moral, sin dejarnos caer ni en la desesperación ni en la desconfianza. Nos habla y, como las arengas de los jefes militares antes de una acción importante, sus palabras tienen el don de elevarnos y de hacernos ver que lo negativo tiene remedio si la entrega es total a la profesión, sin desmayos, y con los ojos puestos en una sola posibilidad, un solo camino : el del éxito ".
Él es su gran maestro, en Tauromaquia y en la vida : " Hablamos, no discutimos ; él sabe más. él sabe todo. siempre tiene razón, y aunque nuestras teorías queramos hacerlas válidas, siempre tiene argumentos que nos demuestra nuestro error. Y hacemos lo que él dice, porque la verdad está en sus labios y en su corazón.
Hasta Luis Miguel, tan poco dado a exteriorizar sus auténticos sentimientos, se emociona al hablar de su padre : " Sólo entendía de agricultura y de Tauromaquia . Se enfrentaba a la vida, aun en los momentos más difíciles, con una moral ejemplar.
Y en definitiva, llegaba a confesar que, sin él, no habría conseguido triunfar.
A fines de 2007 en la revista " Aplausos ", José Luis Benlloch le preguntaba a Pablo Lozano cuál es la mejor cabeza que ha conocido en el toreo. Esta es su respuesta : " Domingo padre, si no el mejor, fue de los mejores. Veía la vida a través del toro : como empresario, como apoderado, como aficionado.
Yo tuve la suerte decía Pablo Lozano de hablar de toros mucho con él, y cada vez que hablaba era una lección que me daba. Era una enciclopedia taurina.
Hay una foto de un festival, en Orihuela, en el que Domingo padre, vestido con traje y corbata, toreó un novillo. En la imagen, tomada al final del festejo, sus hijos, que iban de corto, lo sacan a hombros. Su hijo Pepe eligiría esa foto para la cubierta de su libro Mi gente.
Domingo, el patriarca, se convertiría en apoderado de sus hijos :
- Yo los represento como toreros. Les cobro el diez por ciento de sus honorarios por cada corrida, lo mismo que les cobraría otro apoderado. Con ese dinero se vive en mi casa y con ese dinero voy mejorando La Companza, una de las mejores fincas que va a existir en la provincia de Toledo.
Domingo era una figura humana impresionante. También ha tenido, como luego ocurriría con su hijo Luis Miguel sus cantores, los cronistas que relataban sus gestos y sus gestas. Uno fue nada menos que el empresario Eduardo Pagés, que en un libro exaltaba a Dominguín diciendo :
" Dominguín sera un torero, pero un torero grande, de los que, llegando a la cumbre de su profesión, saltan a la posteridad y dejan un nombre para que lo repitan tres o cuatro generaciones.
El nombre, para la posteridad, lo consolidaría su hijo Luis Miguel. La profecía fue escrita por Pagés, suegro de Diodoro Canorea.
Todos coincidían con el personaje irrepetible, respetado por toreros, empresario, apoderados y taurinos en general, que se llamó Domingo González Mateos.
Domingo, fue victima de la terrible enfermedad que ha abatido a varios miembros de su familia, y que haría presa, una vez desaparecido él, en varios más.
Comienza a sentirse mal en 1957. Pero sigue a compañando a su hijo Luis Miguel a las corridas. Era una de las últimas de la temporada. Se desplaza con ellos Román Merchán, padrino de la carrera de Domingo padre.
Contra lo que era su costumbre, el padre no asistió al sorteo. El regreso de aquel viaje marcó el principio del fin del patriarca. Domingo, que se quedó descansando en el hotel, acusó intensos dolores en el viaje de regreso a Madrid.
Al día siguiente lo llevaron a la consulta de Jaime Merchán, hijo de Román Merchán. Los médicos decidieron hacerle una biopsia y fue Manuel Tamames, también íntimo amigo de la familia, el que les comunicó que sufría un cáncer y era necesario intervenirlo quirúrgicamente.
Lo trasladaron a Heidelberg ( Alemania ), en donde lo intervino Jesús López Varela, discípulo del ilustre don Carlos Jiménez Díaz, que acompaña al enfermo en todo momento.
La operación transcurrió normalmente, pero con resultados poco esperanzadores. No solamente se confirmó el diagnóstico de los médicos españoles, cáncer, sino que se encontraron metártasis por todo el cuerpo. Se comunicó a los familiares que la vida del paciente duraría seis o siete meses, como máximo. Desgraciadamente el pronóstico se confirmó y Domingo moría 6 meses después de ser intervenido.
Domingo vuelve a su Quismondo, esta vez seguido de una amplia comitiva fúnebre, en la que figuran su familia, sus amigos y la gente del toro.
Pero en sus últimos momentos Domingo, el patriarca, realizó una buena acción al llamar a su hijo Luis Miguel y pedirle que volviera a torear con su hijo político Antonio Ordóñez.
Le dijo a Luis Miguel : - Mira hijo, tú y yo nos entendemos con pocas palabras. Ya ves cómo estoy. Mi deseo es limar asperezas familiares, que se acaben situaciones tirantes y que nuestra casa vuelva a ser lo que siempre fue. Quisiera que Antonio y tú toreaséis juntos.
- Ya sabes que por mí no es - contesto Luis Miguel.
- Lo sé, pero quiero que parta de ti la iniciativa, ya que yo, por mi enfermedad, no tengo tiempo de hacerlo. Ponte de acuerdo con tu hermano Domingo.
- Si esto te tranquiliza lo haré, dalo por hecho.
- Hace tiempo que estoy pensando en ello. Es mi obsesión. Aunque te estoy hablando de toros, por primera vez no pienso en los toros, pienso en tu hermana Carmina, pienso en tu madre, pienso en todos, en vosotros y en él.
- Pues no se habla más, padre. Que te emocionas demasiado y esto no tiene importancia. Se hará lo que tu dices y como tu quieres, te lo prometo - dijo Luis Miguel resueltamente, con gesto apretado y duro.
Luis Miguel se puso aquel verano de 1958, para torear, un vestido negro, que, aunque refulgente de oro, enlutaba. Parece como anticiparse a un luto que él sabe, inevitable, fatal.
Domingo Dominguín murió cuando declinaba la temporada de 1958. Cuando comienza la temporada de 1959 se anuncia que van a torear juntos Luis Miguel y Antonio Ordóñez. La última voluntad de Dominguín se cumplía : Este fue el testamento de Domingo.
Su esposa Gracia falleció en Madrid en 1983, a los ochenta y dos años.
( Continuará )





.

martes, 14 de febrero de 2017

" LOS DOMINGUÍN " ( Capítulo II )




Ya disfrutan si no de una excelente posición económica, cuando menos de un " buen pasar ". Vuelven a Quismondo todos los veranos.
Le esperaban a Domingo muchas corridas, tras una buena temporada en España realiza su primer viaje a América.
En 1919 regresa a España, tiene una temporada intensa pero sin alternar con las figuras de primera línea.
En la estación de Alsasua conoce a una jugadora de pelota vasca, Domingo regresa de Pamplona, de torear en los sanfermines, Gracia Lucas Mateos regresaba de Pamplona, también a Madrid acompañada de su madre. Se casan y no tardan en tener su primer hijo Domingo  González Lucas, en la calle Echegaray número 7.
La tarde del 13 de junio de 1920, el día de San Antonio, actúa en la plaza de Madrid, con Celita y Algabeño II. Lidió un toro de Salas y otro de Contreras. Mereció y recogió tres orejas y su triunfo tuvo inmediata repercusión hasta el punto que toreó 32 corridas. De nuevo viaja a América, en donde lidió nueve corridas. En 1921 participa en 35 corridas. Baja su cartel porque sus actuaciones son irregulares. Le esperan de nuevo las tierras americanas, en donde torea 13 corridas.
Decae su cartel en España. En 1922 actua en 20 festejos. En 17 en 1923 y 1924 y sólo tres en 1925. Ya había sido empresario en varias de sus corridas.
El padre de Domingo Alejandro Cruz volvió a Quismondo para morir. Quería morir en su pueblo, en donde está enterrado. Años después su mujer, " la abuela Pilar " se iría a vivir con su hija Ana María, casada con un militar y de su matrimonio nace María ( Mariví ).
El matrimonio que forman Gracia y Domingo reciben la visita de su segundo hijo, el 19 de marzo de 1922, en su casa de la calle Echegaray, 7 y recibe el nombre de José Alejandro,  que correspondía a sus abuelos.
La familia Dominguín se trasladaron a la calle Arrieta, en donde nació la primera de las hijas, Gracia. más conocida como Pochola. Nace en octubre de 1924. Vuelven a cambiar de casa, esta vez a la calle de la Ballesta, donde nace Carmina, Luis Miguel nace en San Bernardo, despues se cambiaron a Atocha y finalmente a la calle del Principe,
En 1923, comprarían, por 75000 pesetas, la finca La Companza, a cinco kilómetros de Quismondo.
A la retirada de Domingo, sumaba un capital de 600000 pesetas y estaba en condiciones de convertirse en hombre de negocios taurinos. La estabilidad económica no era su sino. Pasó por las más graves ruinas y volvió a rehacerse una y otra vez.
Jugaba fuerte no solamente por sus toreros, sino en las plazas que regentaba. En la Coruña fue empresario durante 22 temporadas y organizó dignas ferias.
Asimismo estuvo asociado con Pedro Balañá en la explotación de la plaza de Barcelona, y con Eduardo Pagés en la de San Sebastián, Logroño, Jerez de la Frontera, Talavera de la Reina, Algeciras. También fue empresario de la plaza de Madrid y la de Toledo y propietario de la de Pontevedra.
Una tarde en la que no triunfaba como torero fue capaz de vislumbrar las posibilidades de Joaquín Rodríguez " Cagancho ", en los años en que Domingo dirige su carrera son los de mayores éxitos. Consigue, durante cinco años contratos para " Cagancho ".
Cuentan que Domingo Ortega, natural de Borox, que trabajaba en los campos toledanos se enfrentó por primera vez a un toro escapado, sólo con la chaqueta en el brazo.
Se dió a conocer en 1929, al realizar un quite en una corrida en Aranjuez que torean Marcial Lalanda y Manolo Bienvenida.
Domingo Ortega ha representado la plenitud del poder sobre los toros, que era el ideal de Domingo Dominguín. Domingo piensa en las peripecias de su profesión por la mañana, por la tarde y por la noche.
Muchos años después, cuando su hijo Luis Miguel, siempre zumbón, se mete con él, Domingo se exalta : " Cuando yo me vestía, se vestía también Joselito, y se vestía Juan Belmonte, y se vestía Gaona.... ¡ El torero más grande he sido yo, si señor !
Pero luego añadía, por lo bajo, para que no lo pudiera oir su hijo, que él era el más grande..... pero sólo después de Luis Miguel.
Su amor a la Fiesta va siempre unido a su pasión por sus hijos. Que ellos sean toreros.
Cuando nació Dominguito le decía a Chocolate, su fiel amigo :
- Ya tengo el sucesor.
" Cuando nació Pepe, volvió a decirle :
- ¡ Ya tengo, la pareja !
La teoría taurina del viejo Dominguín está muy clara, sigue la linea clásica de la lidia, basada en el conocimiento del toro y el dominio de las suertes : la de Guerrita y Joselito, la que él inculca a sus hijos.
Es inflexible en la preparación de sus hijos. Ante todo, la física. Antes de desayunar, cada día, les hace correr cinco kilómetros, alternando la marcha hacia delante y hacia atrás, con todos los movimientos que pueden necesitar en el ruedo.
- En mi casa decía Domingo : mis hijos no oían hablar de otra cosa que de toros. Los chiquillos iban a la plaza de Tetuán de las Victorias, que regentaba Domingo, para jugar con otros niños al toro. Al verlos torear de salón, a Domingo se le caía la baba. Sin decirlo a nadie, soñaba con que aquellos hijos suyos fuesen toreros. Toreros mejor que él, los mejores en definitiva. Por eso fomentó su afición, les ayudó de mil maneras.
Sus hijos le respetaban, pero cada uno imponía su criterio.
Luis Miguel fue el más rebelde. Toreando de corto en Campo Pequeño y cuando iba a poner un par de banderillas, recibió una orden de su padre :
- Miguel, lleva el becerro al tercio.....
- ¡ Tu te callas ! - fue la impertinente respuesta del joven becerrista.
- Se fue a los medios y allí clavó un par extraordinario, tras el cual recibió una gran ovación.
Después preguntaría a su padre, el porqué le había mandado el banderillear en el tercio. Quería saber el porqué de las cosas. Desde entonces padre e hijo hablaban las cosas al terminar la corrida, para analizarlo con detalle.
En 1940, Domingo compra otra finca inmediata a la Companza, de esa manera la ampliaba, era la ilusión de su vida.
Su mujer, Gracia Lucas Lorente, nacida en Tijola ( Almería ), siempre apoyó a Domingo,aunque no tenía nada que ver con el ambiente taurino. Jamás vió torear a su marido después de casados y mucho menos a sus hijos. Incluso la horrorizaba verlos en el cine.
- Un día la llevaron a ver una película en la que aparecían toreando Pepe y Luis Miguel. Cada momento se sentía ahogada por una terrible angustía. Sus hijos se reían contemplando su actitud.
Ya había pasado mucho con su marido, con sus cogidas, como la que sufrió en Zaragoza a la que acompañó porque quería rezar ante la Virgen del Pilar. Domingo le prometió que les cortaría a los toros las orejas. Se lo trajeron en una camilla con el traje lleno de sangre, la cornada le atravesaba el muslo.
Otra tuvo en Ricla, en un festival, cornada en el vientre que puso en peligro su vida. Domingo se vió con los intestinos en la mano y pensó que se había terminado todo.
La mayor alegría de Gracia fue cuando su marido decidió dejar de torear. Fue feliz, con su retirada sin imaginar entonces que sus hijos seguirían los pasos de su padre en los ruedos.
Colaboró con Domingo en la explotación de la plaza de Tetuán de las Victorias, de la que era empresario.
Domingo, el hijo mayor del matrimonio era muy buen estudiante y escribía cosas muy bonitas, que a veces le publicaban en periódicos y revistas.
Pepe, el segundo hijo también era estudioso y mostraba mucho interés por los libros. Luis Miguel era muy serio y a todos les embelesaba su seriedad.
Una noche que regresaban de la Companza, Gracia intentó abrazar a Luis Miguel y él no pudo contener un grito de dolor. Le confesó a su madre, porque no mentía nunca, que lo había revolcado una becerra. Tenía apenas cinco años. Se quejó de que sus hermanos no le dejaban torear alegando que era pequeño.
Los capotes más pequeños de lo normal los traían envueltos, Gracia se dio cuenta de la complicidad de Domingo y pensó que nadie podría detenerlos en su vocación.
Aquello costó un disgusto matrimonial.
" ¿ Te das cuenta de lo que estás haciendo con los niños, Domingo ?, le preguntó, desesperada. El quiso consolarla. " Gracia, para mi el toreo lo es todo. Yo moriré siendo torero y mis hijos significan mi continuación. Además, no les dejaría torear si no supiese que van a ser grandes toreros. Unas figuras. Gracia, te lo digo yo que de eso entiendo mucho.
( Continuará )




  1. De izquierda a derecha : Luis Miguel, Pepe y Domingo Dominguín Lucas.


martes, 17 de enero de 2017

" LOS DOMINGUÍN "




Durante varias décadas, desde 1920 hasta 1970, " los Dominguines " - así se les solía llamar en el mundillo taurino - llegaron a constituir uno de los grupos de poder más importante en el sector taurino.
En Quismondo ( Toledo ), vivía el matrimonio formado por Alejandro Cruz González y Pilar Mateos.
Luis Miguel Dominguín en su boceto de Memorías decía de su abuela Pilar :
" Mi abuela fue una montaña de mujer, que parió trece hijos, de los cuales diez se los mató el hambre. No sabía leer y se deslomaba recogiendo bellotas como si se tratase de un hombre. Cuando la metieron en la cárcel, por uno de sus robos, y dio a luz una hija, en la cárcel lavó y planchó ropa de las gentes del pueblo para darle de comer a la niña. Una mujer así es muy difícil que se repita. La herencia que de ella recibí fue una constante lección de vida ".
De todos los hijos, el que causó más quebraderos de cabeza a Cruz y a Pilar fue Domingo, que iba a consagrar su vida al labrantío hasta que, un día, se enteró de que otros seres humanos se dedicaban a una profesión " que les decían toreros " y que, jugandose la vida, se la ganaban muy bien.
Cuentan que decía Domingo :
- O dejo de ser pobre o de cabeza a la sepultura.
Domingo González Mateos, nace el 4 de agosto de 1895, en Quismondo, al no estar por la labor del oficio del campo, huye de su casa en varias ocasiones con el deseo de hacerse torero.
Pero sus escaramuzas terminan siempre en su pueblo natal a donde, tras ser denunciadas sus fugas, llega conducido por los íntimos enemigos de su madre, la Guardia Civil.
Dominguito vive en Madrid del producto de su trabajo en la Taberna de Desiderio, en la Ronda de Toledo. Aprovecha sus horas libres para recorrer los cafetines en los que se reune la gente del toro. Torquito y Saleri son sus primeros ídolos, aunque no los ha visto torear. También admira a prudencial distancia, a varios subalternos, como Ignacio Sánchez Mejías, banderillero de su cuñado Joselito " El Gallo ".
Sus ya amigos, los Guardias Civiles, lo van a buscar a la Taberna de Desiderio. Es conducido " por conducto ordinario " y unas parejas se lo entregan a otras, hasta que se hace la " entrega " oficial en el Juzgado de Quismondo.
La familia Dominguín procede del citado pueblo en la comarca de Torrijos, a 67 kilómetros de Madrid, al norte de Toledo.
¿ Como sería Quismondo a fines del siglo XIX, cuando nace allí Domingo, el padre de Luis Miguel y el resto de hermanos ? No es difícil imaginarlo. Con su pintoresco estilo lo evocaba Pepe
Dominguín :
" Quismondo no estaba en el mapa....., era en esos años un pueblo agrícola pobre, muy pobre, las tierras estaban en manos de unas pocas familias.
La finca " La Companza " la compró Domingo en 1923, con un gran esfuerzo económico, por 75000 pesetas, cuando era torero en activo.
" Es la ilusión de mi vida ", decía Domingo, comprar una finca en mi pueblo natal, es el sueño realizado. No tenía entonces bastante dinero para comprarla y tuvo que recurrir al crédito.
Para todos los Dominguín, la Companza conserva el atractivo de los orígenes de las primeras luchas. Pocos días antes de inagurarse, allí. una placita de toros le dedicó un romancillo con su estilo popular Rafael Duyos :
                              Placita de la Companza,
                              con tu gloria por nacer....
                              Eres la Plaza de Toros
                               que de Toros aún no es....
                               Lo serás cuando a tu arena
                               se asome el primer burel.


El padre de Domingo se da cuenta de que su hijo quiere volar por su cuenta. " Pues si quiere ser torero ¡ que lo sea ! "
Parece ser que, antes de tomar tan " sublime decisión ", hubo un consejo familiar en el que hacía de Fiscal su madre Pilar.
Se marchó a Madrid y de nuevo en la taberna. Dedica su tiempo de ocio a lo que de verdad le importa, a ponerse en contacto con los toreros. Lo que gana en su nuevo trabajo, otra taberna cercana a la calle Mayor, una vez descontado sus gastos se lo envía a sus padres. En el establecimiento conoce al señor Julián. Una tarde invitó a Domingo a los toros. Haría el paseíllo, Rafael " El Gallo ". Es la primera corrida que presencia el muchacho. Regresa fascinado.
Los historiadores del torero no coinciden plenamente en los primeros encuentros con los toros. Según unos tiene lugar un verano, mientras Domingo pasa sus vacaciones en Quismondo. Se van a celebrar las fiestas de Almorox, en las que echan tres toros.
Son muchos los aficionados que quieren torear y, entre ellos un chico de quince años, conocido como " Chocolate " y que, a partir de entonces, estaría siempre unido a la familia Dominguín.
Domingo recibió al toro de rodillas e intentó una larga afarolada, como había visto a otros toreros.
Y siguió toreando con tanto garbo como inexperiencia, pero entusiasmando al público. Chocolate le felicita. Domingo vuelve a Quismondo y le entrega a su madre los primeros duros, cuatro exactamente, que ganó toreando.
Don Román Merchán, se decidió a apoyar al muchacho. Le consiguió una novillada en Villa del Prado, en donde vestiría su primer traje de luces, recibió su bautismo de sangre, tras una cornada que estuvo a punto de costarle la vida. Don Román, vio al terrorífico toro que le había correspondido a su pupilo. Le aconsejó que escapase por una de las puertas de la plaza. Domingo se negó en redondo. Explicó a don Román que le había costado mucho trabajo que lo pusieran en el cartel y que una espantada podía terminar con su carrera. Así es que esperó en el ruedo al toraco, pasado de años, kilos, cornamenta y mala intención. Le dió unos pases aceptables y, de pronto el toro hizo por él y lo movió con sus cuernos como si fuera un pelele. Cuando lo dejó y los compañeros lo recogieron del suelo, éste tenía el traje destrozado y sangraba abundantemente. Quisieron retirarlo, pero él se negó. Fue hacia el toro, lo dobló. le dio algunos pases de castigo y entró a matar. El mastodonte fue fulminado por la estocada.
Al llevarlo a la enfermería instalada en una casa del pueblo el médico comprueba que si los cuernos hubiesen calado un poco más el muchacho habría muerto en la Plaza.
El 15 de agosto de 1916 torea en Torrijos, Es cogido sin importancia, a la hora de matar. Ese año participa en doce novilladas matando trece novillos.
El 22 de abril de abril de 1917 se presentó en la plaza de Tetuán de las Victorias. que años más tarde regentaría como empresario. Consiguió salir a hombros. El " boca a boca " era la publicidad que funcionaba en aquellos tiempos. Toreó, otros tres festejos en la misma Plaza.
Debutó en Madrid en la plaza de la carretera de Aragón el 24 de julio de 1917. En la terna estaba Francisco Fernández, El Habanero, hermano del célebre doctor Mariano Zumel. Fracasa el ilusionado Domingo González Mateos. Eduardo Pagés lo llama para que toree en Barcelona. Interviene en dos novilladas con actuaciones triunfales.
La misma Empresa le contrata para iniciar su temporada de 1918. Torea los días 2 y 17 de febrero con poca suerte.
Dominguín ya tiene apoderado Victoriano Argomaniz, experto taurino.  Don Román, el farmacéutico de Quismondo, le sigue acompañando a todas sus actuaciones, desinteresadamente.
El 24 de febrero de 1918 vuelve a la plaza madrileña. Novillos de José Bueno. Mató a sus dos enemigos de creteras estocadas. Y esta vez su actuación fue triunfal.
En 1918, como novillero, estoqueó 105 novillos actuando en las principales plazas españolas.
La alternativa tiene lugar el 26 de septiembre de 1918, en la plaza madrileña. Le cede los trastos Joselito " El Gallo " quien hace doctores en tauromaquia a Dominguín y a Varelito.
Los toros fueron de Contreras. Toros muy difíciles. El de la alternativa de Domingo recibió banderillas de fuego. Triunfo Joselito.
De esta terna pronto no quedaría más que Domingo.
Joselito murió dos años después en Talavera de la Reina y Varelito en Sevilla.
Los Dominguín viven ya en Madrid, en un piso en la calle Barquillo. Están con él sus padres y su hermana pequeña Macaria, confirmada después como Ana María.
( Continuará )



Varelito, Joselito " El Gallo " y Domingo González Mateos " Dominguín " el 26 de septiembre de 1918 el día en que Joselito les dió la alternativa a ambos.




viernes, 23 de diciembre de 2016

miércoles, 21 de diciembre de 2016

INVIERNO 2016



Llegó otra vez Diciembre, hoy comienza el invierno.
Las grullas nos visitan de nuevo, las nieves de Gredos se dejan ver, pero el invierno es suave en la dehesa, pero algunos días el viento silba canciones entre los alcornoques en Monfragüe.
Las cigüeñas - ya sin exilio. Se quedan con nosotros.
Hoy, un día, revuelto, lluvioso y frío, donde los caminos parecen ríos y los regatos bajan zumbando, me refugio en la chimenea de Encina Hermosa, y mirando el fuego, el invierno se convierte en el sueño de la vida. Sumergido en ese sueño, comienzo el debate sobre la bravura del toro de lidia.
El toro bravo es un animal excitable, irritable al máximo, al que el hombre ha llenado de ira y se la ha sacado a flor de piel, como se saca una escultura de una piedra. El toro necesita almacenar, fabricar ira antes de saltar. El toro no es el que pega primero ; necesita que le peguen, que le molesten para responder. Entonces cuando esto ocurre, salta, pero no por instinto de defensa, sino porque hemos dado tiempo a que la ira fabrique su carga explosiva.
En la salida al ruedo desde los chiqueros ya podemos apreciar una serie de signos que nos hablan de bravura o mansedumbre. Tanto unos como otros pueden establecerse de forma positiva porque existan o de forma negativa por no estar presentes.
Cuando el animal sale al ruedo, espacio amplio del que no ha disfrutado desde su salida de la dehesa en que fue encajonado y posteriormente metido en los corrales poco amplios, siente la alegría de recobrar su albedrío, corre con ímpetu, todo su ser se conmociona y se arranca con viveza a los estímulos que se le ofrecen. Éste es un signo positivo de bravura. Por el contrario cuando sale del chiquero y corretea de forma intermitente sin arrancarse de forma definida y clara a los estímulos que se le presentan, es signo de mansedumbre.
El toro no sufre o sufre poco durante la lidia, si ésta se hace armoniosa continúa y no se deja enfriar al animal. La cólera actúa de analgésico del dolor y el toro es un polvorín de cólera concentrada. Sólo al final, cuando la hermosa hoguera de la ira se agota y sólo queda un rescoldo encendido, el toro empieza a sufrir, esto lo sabemos todos los que hemos toreado. Sin embargo, todavía embiste por oleadas porque la cólera final llega como los vómitos. He presenciado muchos toros que apuntillados, en el último segundo de la vida, embestir al aire.
Me viene a la memoria, El Espartero, el Tato, Cayetano Sanz y muchos más que no enumero, que fueron cogidos con toros moribundos, con la estocada dada.
Porque eso sí, estas montañas de ira al explotar, embisten mientras les queda una gota de sangre :
" Ciegos de ira " de rabia.
En cierta ocasión, presencié una escena en la que un toro perseguía a un vaquero descabalgado, que afortunadamente pudo subir a una encina, fue tal el golpe del testuz del toro sobre la misma que la hizo temblar.
Fortuno, que fue un semental de Villagodio, berrendo en negro, arrojó al callejón al caballo y picador, como si fueran gatos.
Bolero en 1973, echó abajo 16 metros de barrera al rematar en tablas.
Cada toro es distinto, diferente, y, de ahí, las dificultades del torero, que ha de comprenderlo, darle sus medidas, y aun su ritmo y su tiempo.
Por eso criar toros bravos es oficio costoso y lento.
En una corrida la bravura del toro equivale a la salsa en los caracoles.
El caracol sin el aliño de la salsa, es insípido, una corrida de toros sin bravura no tiene gracia, no tiene aliño, no es apetecible, cansa e indigesta. La bravura es ese punto de picante que tiene la salsa de los caracoles, como se moja en la bravura capotes y muletas. Lo difícil es dar con ese punto a la salsa y sobre todo dar punto a la bravura.
El toro se define en la suerte de varas, en las veces que va al caballo, cómo va, desde dónde va, qué hace en el caballo al sentir el castigo, cómo sale, cómo se queda, cómo toma los sucesivos puyazos, si se crece, si se duele, etc ; una serie de matices de que se compone la bravura que ha de calificarle.
Considero muy difícil verlo como se hace la suerte de varas actual al uso no sólo por los picadores, sino por los propios matadores que se abandonan en el tercio de varas, se desentienden de su participación directiva como si no tuviera importancia nada de lo que se haga con los toros hasta que ellos cogen la muleta.
¡ Que recuerdos aquellos ! : Cuando la empresa de Madrid iba a Salamanca a comprar toros para el abono. En la cocina de la ganadería - no donde se guisa, sino donde se esta - se quemaba leña de encina. A los lados sillones de cuero y tachuelas, una romana y un macho de perdiz enjaulado y dormido. Decoraban las paredes garrochas, como armas del escudo del ganadero que acosa y conduce toros. De un clavo colgaban espuelas relucientes. Se hablaba de toros, que era el tema preferido en estas cocinas. La conversación se enriquecía de voces campesinas con la llegada del conocedor, que entraba sombrero en mano, rayando con las espuelas las losas del suelo. Comentaba las novedades del día al ganadero, la vaca " Pañera " ha tenido un macho mu guapo.
Al salir el conocedor con el ruido de las espuelas, se despierta el macho de perdiz y picotea en los alambres de la jaula.
En cualquiera de aquellas cocinas de Graciliano, de Antonio o de Argimiro, la empresa de Madrid compraba toros para el abono : ¡ Que recuerdos !
¿ Y qué es la bravura ? ¿ Qué es un toro bravo ?
Un toro bravo es un hermoso y orgulloso animal que ataca siempre, sin el menor resquicio de miedo. Un toro bravo arranca pronto, embiste por derecho, galopando, seguro de su fuerza, de su poder, sin temores.
Es un gladiador que los ganaderos preparan y fortalecen en la soledad de la dehesa, cuatro años largos, para una lucha de quince minutos.
Pero la bravura en sí hay que desmenuzarla y así se conocen mejor los distintos matices que encierra.
Los ganaderos de bravo tienen que conocer a fondo esos matices, saber mezclar los positivos con los negativos, de forma que ganen aquéllos, ya que factores positivos completos es muy difícil que se encuentren en un solo animal, por muy bueno que sea.
El toreo moderno y el público actual exige, un toro con embestida recta, recorrido largo ; embestida reglada, pastosa, tranquila, como un factor esencial de la bravura.
El ganadero no debe sucumbir a la tentación de la palabra mágica - " suavidad " - en becerras que debían de ser desechadas porque no acudieron de muy buena gana al caballo. " ¿ Pero fueron tan buenas para la muleta ? "
Se dice frecuentemente que el toro actual ha perdido la raza, pero ni ello es verdad, ni es lógico, puesto que el ganadero podrá haber dejado de madre una vaca no muy brava para el caballo, pero nunca habrá eliminado ninguna que para la faena de muleta haya tenido muchos pases y muchos pases son muchas embestidas, y para hacerlas ha de tener raza.
Un toro puede ser a la vez bravo y encastado ; o manso y encastado, o bravo y noble. Antiguamente el toro salía huyendo y había matado varios caballos. El romaneo contra el peto actual es lo que hace daño al toro y antes no existía.
Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la concepción actual de la bravura queda sintetizada en un toro que después de la suerte de varas continué la embestida sin intermitencias hasta el final de la lidia : tenga fijeza que permita confiar al torero y posea la capacidad de lucha hasta la muerte.
En realidad todos los toros de lidia son bravos por condición y varía en ellos la intensidad de su bravura. En todos los casos el carácter bravura está presente con mayor o menor intensidad y reaccionan con arreglo al temperamento que llevan dentro.
" Bravura es la que se manifiesta en el toro que no se duele a nada que repite sus embestidas que no recorta los terrenos que no se rebosa en la muleta y que se fija en ella como único enemigo, que tiene fondo, fuelle y que todo lo que hace de frente que no usa los pitones ".
Pero de existir " ese toro " " Nada fácil ", sera un toro con bravura y con aquello de lo que en este momento carece la fiesta " emoción ".
El ganadero tiene en cuenta una serie de dimensiones para medir la bravura de los animales de su ganadería que se pueden englobar en ocho.
( 1, Fijeza ) Mantener un nivel de actividad constante pero sometida a unos ritmos y pausas.
( 2, Movilidad ) Distinguiendo entre la acometividad y la embestida.
( 3, Acometividad ) La arrancada, es decir la primera parte de la embestida.
( 4, Embestida en el caballo )
( 5, Embestida en los engaños ) Se mide el vigor, robustez y resistencia, sin caerse durante la lidia.
( 6, Fuerza ) Embestidas rectas embebidas en los engaños con claridad, franqueza y poder.
( 7, Nobleza ) Combatividad, el ímpetu y la codicia.
( 8, Fiereza ) Que trasmita " emoción " a los tendidos sin ella nuestra fiesta al restarle " riesgo " - pierde lo fundamental del espectáculo la autenticidad del mismo.





miércoles, 30 de noviembre de 2016

LOS ALBORES DEL SIGLO XX




La fiesta de los toros, al alborear el siglo XX que, apareció sumida en la misma situación de decadencia que el conjunto de la vida nacional. La trágica muerte de " El Espartero " ( 1894 ) y la retirada de    "Guerrita " ( 1899 ) fueron dos acontecimientos en el mundo taurino que, sin duda, le colocaron en una situación de anemia cuando se abre el calendario del nuevo siglo. De otra parte, el regeneracionísmo, y en general la mayor parte de los intelectuales del " noventa y ocho ", se muestran absolutamente contrarios a las corridas de toros y entienden que, difícilmente con la pasión taurina. España va a liberar energías para la ciclópea tarea de su reconstrucción moral, social y económica. Ese talante, que Cossío califica de " inconsciente  casticismo ", quedó subrayado en la prensa de la época en el hecho de que el mismo día en que se hundía nuestra escuadra en Santiago de Cuba, los madrileños desfilaban calle de Alcalá arriba para ovacionar a " Guerrita ".
La generación de los " naides " - como la bautizó Nestor Luján - protagonizó el primer decenio de siglo." Después de mí " naide " y después Fuentes " que sentenciara " Guerrita ", reflejaba que, en ese periodo, el centro de la Fiesta no tenía dueño.
La afición sevillana pierde, trágicamente, en la década dos ídolos : Reverte ( 1903 ) y Antonio Montes ( 1907 ).
El 24 de octubre de 1911 un selecto grupo de aficionados, ganaderos y periodistas de Sevilla, acude a la Maestranza donde el hijo menor del señor Fernando " El Gallo " va a matar a puerta cerrada un toro cuatreño de Moreno Santamaría, Joselito ha toreado este año una treintena de becerradas formando pareja con " Limeño ".
El de Gelves no solo supera la prueba ante tan riguroso tribunal, sino que le hace exclamar a don Eduardo Miura " ¿ Torero ? "..."Un fenómeno de los que se dan cada trescientos años ".
Los sevillanos ven torear por primera vez a Juan Belmonte en una novillada sin picadores. Era agosto de 1910. Ni un solo revistero se hace eco de aquella novillada.
El 15 de marzo de 1915 se concluye las obras de reforma de la plaza de toros de la Maestranza de Sevilla bajo la dirección de Anibal González. Se sustituye la piedra, que era el material de la construcción originaria en los tendidos, por ladrillo, se aumenta el número de filas y la plaza se hace más horizontal al perder importancia relativa los palcos y gradas. En este mismo año se inicia la construcción de la plaza Monumental promocionado por el industrial maderero señor Lissen. Situada en la Huerta del Rey, frente a la Fundición de Cañones, tenía casi doble capacidad que la Maestranza y su construcción con cemento armado era una novedad en la técnica constructora imperante en la Sevilla de esa época. El 20 de marzo de 1917 se hizo la prueba de resistencia y el primero de abril se bendice la capilla. Pero el día 11 de abril, casi un tercio de la plaza se agrieta y se hunde. Y hubo de aplazarse la inaguración hasta el 6 de junio de 1918. Un encierro de Contreras para Joselito, Francisco Posadas y " Fortuna " fue el cartel. Vida efímera la de la Monumental. Los últimos festejos se celebran en la temporada de 1920. La muerte de Joselito, la mala construcción de la plaza y las dificultades empresariales del señor Lissen, impidieron la continuidad del coso, pero, sobre todo la crisis económica y social, no hacían viable la coexistencia de dos plazas de toros en Sevilla.
El 30 de septiembre de 1915 se rompe en la Maestranza una tradición secular : la de no conceder orejas. A solicitud de los revisteros sevillanos en el Reglamente de la Plaza, se había incorporado el precepto de " no conceder orejas jamas ". También en el de Madrid existía tal norma, pero en esa fecha ya se había quebrantado. En Sevilla " orejas " . ¡ jamás !, aseveraban los aficionados más ortodoxos. Pero en la última corrida de la Feria de San Miguel, Joselito hace solo el paseo para lidiar seis toros de San Coloma. Y sale el quinto lugar " Cantinero ", negro, lucero y número 131. José está inconmensurable en los tres tercios y al caer el toro rodando de un soberbio volapie, la plaza como espoleada por una fuerza mágica, se puebla de pañuelos, y el concejal don Antonio Filpo que preside la corrida, decide sacar su pañuelo otorgando la oreja. La afición, pasado el fervor del momento, se divide entre partidarios y adversarios de la decisión presidencial. La crítica, en general, se muestra contraria. " Don Criterio ", en el Liberal habla del " mal precedente ", aunque reconoce que la faena a Cantinero se merece la oreja y el toro entero. El célebre crítico " Don Modesto " desde su tribuna madrileña escribe : No se arrepienta de lo hecho el pueblo de Sevilla. Ha roto su tradición ; pero bien rota está. Poco después, el 28 de abril de 1916, Juan Belmonte le dio réplica a José, cortando la segunda oreja en la historia de la Maestranza : el toro se llamaba " Vencedor " y pertenecía a la ganadería de Gamero Cívico.
Manuel Jiménez " Chicuelo ". El día de su debut en La Maestranza se acabó el papel, pese a la competencia de la Monumental de Sevilla, en la que esa misma tarde se celebraba una corrida de toros con Joselito, Fortuna y Camará.
A las siete de la tarde del 16 de mayo de 1920, el apoderado de Joselito, Manuel Pineda, recibe un telegrama que le llevan a la Monumental de Sevilla donde está presenciando una novillada, con el siguiente texto : Joselito cornada grave en el vientre, salida instestinos. " Parrita ".
Media hora después recibe otro de " Parrita " : Joselito fallecido. Avise familia.
Con la desaparición de Joselito se cierra la Edad de Oro del Toreo, seguida de la Edad de Plata, caracterizada por la existencia de buenos toreros pero sin la competencia como la de José y Juan, y sin que ninguno de ellos tomara en sus manos el cetro de la Fiesta.
El 16 de mayo de 1921 fallece Francisco Posada, el compañero de Juan Belmonte en los primeros años de novillero.
En 1922, el 21 de abril en una corrida de toros de la feria, el toro " Bombito ", del marqués de Guadalest, hiere mortalmente al diestro sevillano Manuel Varé " Varelito ", el mejor estilista del volapie.
Una alternativa importante en la feria de San Miguel de 1921 ; Juan Belmonte cede a Marcial Lalanda el toro " Pichuchi ", de Ramón Surga. Les acompaña " Chicuelo " el torero de la Alameda, aunque era torero de Triana. En la feria otoñal de 1924 concede la alternativa al onubense Miguel Báez " Litri ", con toros de Moreno Santamaría. Año y medio después fallecería este valiente torero a consecuencia de una cornada de otro toro de Guadalest en la plaza de toros de Málaga.
Juan Belmonte se retira por primera vez en la temporada de 1922, para volver en 1925, tras firmarle una exclusiva Eduardo Pagés. Su reaparición en Sevilla sería en la corrida en la que daría la alternativa a Cayetano Ordóñez " Niño de la Palma ".
Por aquellos día irrumpe con fuerza Francisco Vega de los Reyes " Gitanillo de Triana ", también conocido como Curro Puya, nacido en la Cava de los Gitanos, paradigma del torero a la verónica. y otro toreo afloraría también, el arte y el miedo insuperables de Joaquín Rodríguez " Cagancho ", trianero de la calle Evangelista.
El 4 de noviembre de 1934, Federico García Lorca lee en Madrid, por primera vez, su elegía titulada " Llanto por Ignacio Sánchez Mejías ", una de las obras cumbres de la poética. Desde el 14 de agosto, los restos mortales de Ignacio comparten la tierra sevillana con los de su cuñado Joselito " El Gallo ", bajo el maravilloso mausoleo de Mariano Benlliure.
Manolo Bienvenida, nacido en la calle Real de Utrera, de Dos Hermanas, falleció a los veinticinco años de edad el 31 de agosto de 1938, en la clínica San Ignacio de San Sebastián, víctima de un cáncer de pulmón.
Y termino estas pinceladas de los albores del siglo XX, diciendo que la autenticidad, es el mayor peligro que se cierne sobre la Fiesta de los toros del siglo XXI, restarle riesgo - en definitiva, autenticidad al espectáculo.
La Fiesta necesita con urgencia : " Autenticidad " y " Emoción ".





sábado, 12 de noviembre de 2016

LA CORRIDA ( Capítulo II )




¿ Había embestido al capote con tanta suavidad ? ¿ Había sido tan bravo en el caballo ? Pero los toros son pocas veces indultados.
Cerrajero, miraba : ¿ Dónde estaba la parte abultada ? Ahora sólo había un poste, el hombre con
rocío, el poste con dos patas. El toro estaba confundido. ¿ Era un hombre o era un poste ?
" ¡ Mira, mira, mira ! Estaban llamando su atención otra vez y comenzaba a correr. El toro también se echó a correr. Esta vez el enemigo no huía. Toro y enemigo corrían el uno hacia el otro, pero cuando el golpe parecía seguro, el reto dió un paso al lado y desapareció.
La multitud dio silbidos de protesta. El banderillero había calculado mal la embestida del toro y no había conseguido colocar las banderillas que aún tenía en la mano.
De nuevo la amenaza se acercaba en círculo hacia Cerrajero. Se aproximaban con rapidez el uno al otro. Estaba allí, delante, carne para sus cuernos. Cerrajero bajo la cabeza y lanzó los pitones hacia arriba, cortando el aire, sin coger nada. El hombre poste se había escurrido.
Una nueva sensación apareció para Cerrajero : un escozor en los mojados hombros. Había también un nuevo sonido. Venía de la espalda : clap-clap-clap. Era como las ramas delgadas del eucalipto chocando unas con otras con el viento. El toro no sabía lo que hacia el ruido, sólo sabía que venía de encima y de no muy lejos de las orejas. Mientras giraba lentamente, el escozor se hizo notar ligeramente en la cruz, pinchándole como los cardos que una vez de becerro se lo lastimaron.
De nuevo apareció el hombre poste.  Corrieron el uno hacia el otro, esta vez a chocar ; y de nuevo los cuernos no alcanzaron nada. El escozor le aumentó en los hombros. El ruido del palilleo se redobló.
Por tercera vez el toro corría buscando al enemigo, hasta que la forma reluciente estuvo delante de él. ¡ Esto es lo que estaba esperando ! ¡ Peso en el cuerno izquierdo ! ¡ Una de sus defensas se estaba clavando en el enemigo !
Varios gritos se oyeron mientras el banderillero se le levantaban los pies del suelo, giraba sobre el cuerno y era despedido por encima del lado derecho del toro.
¿ Dónde estaba ? ¿ Dónde estaba el enemigo que, por fin, había tocado ? El toro giró rápidamente, seguro de encontrarlo, caído en el suelo, pero en su lugar encontró un capote que se desplegaba frente a él, haciéndole girar y desplazándole a otro extremo.
El crítico puesto en pie, aseguró, " no es grave, sólo un puntazo leve ", mientras levantaban del suelo al banderillero y se lo llevaban a la enfermería.
Cerrajero se sentía fresco. Por fin le había metido el cuerno a algo. La pesadez había casí desaparecido. La persecución del hombre poste lo refrescó, lo aligeró. El haberle cogido le dio nuevos ánimos.
El reloj marcaba las cinco y veintinueve minutos.
¿ Cual sería el nuevo reto ? Esperó y observó ; respiraba pesadamente pero tenía la boca perfectamente cerrada.
Las reyertas en el campo eran más cortas. Duraban hasta que uno de los toros huía o caía al suelo. Entonces, aunque el toro caído estuviera corneado y abierto, no se movería, se quedaría allí inmóvil, mientras el olor de sangre trajera a la manada corriendo. Y si no se lo llevaban pronto, los buitres lo picotearían hasta dejarle sólo los blancos y duros huesos y los cuernos.
El reto estaba de nuevo en la arena. Cerrajero observó con atención el bulto que avanzaba. Era más oscuro, más bajo y más pequeño, pero gritaba igual :
" Ah-ja, toro ! "
Al principio, el toro no había dejado acercarse tanto a su enemigo. Le habría atacado. Ahora esperaba. Ya no tenía tanta fuerza. Tenía que asegurarse para cogerlo. El reto se paró, quedó inmóvil. El hombre, o el poste, o lo que fuese, estaba tan quieto como los sólidos palos contra los que se refregaba los cuernos en la finca. Cerrajero embistió. Las ramas repiquetearon en la espalda. Allá metió el cuello y arriba fueron los cuernos, persiguiendo al reto que de pronto desapareció. Se revolvió. Otra vez estaba allí moviéndose, llamándolo.
Cerrajero siguió en su terreno, observando. El reto cambiaba de forma. Antes, la parte ancha sobresalía de la mitad del poste. Ahora estaba más baja, tocando la arena y moviéndose lentamente a la derecha de éste. Cuando el toro embistió tuvo que echar los pitones hacia abajo para perseguirlo. Se había equivocado, la pesadez no le había abandonado ; le había minado, entorpeciendo sus movimientos, haciéndole difícil usar el morrillo. El reto desapareció, como antes ; giró de un salto, tan rápido como pudo, intentando perseguirlo. Tiro de él y le hizo pasar por su lado una vez, dos veces, cinco veces, a la derecha, con la cabeza muy humillada.
" ¡ Madre mía ! " - exclamó el crítico. " ¡ Qué derechazos ! "
El matador había encendido a la multitud de tal forma que mucha gente estaba de pie, jaleando.
¿ Cuándo se pararía a luchar el enemigo, luchar y no huir ? Volvió a llamar, moviéndose y haciendo ruido ; le persiguió, pero esta vez, en vez de pararse bajo, subió por alto haciendo que los pulmones del toro se llenaran de aire fresco.
Un grito surgió del tendido : "¡ Vamos a ver esa izquierda !"
" ¡ Vamos a verte a ti - le contestó una mujer.
" ¡ Vamos a verte a ti, allá abajo, en la plaza, vamos a verte perder el trasero corriendo ! "
" Todo el mundo se reía . "
Ahora la parte ancha se movió. Estaba avanzando hacia el pitón izquierdo del toro. Después se paró. El toro embistió.
La multitud se estaba poniendo histérica con la serie de naturales lentos que el matador estaba dando a Cerrajero. Estaban tirando sombreros al ruedo.
El toro se sentía más débil, más lento cada vez. El dolor en la base del morrillo le daba punzadas. Ahora tenía la sangre bajando desde lo alto de la cruz hasta las pezuñas en la arena. Parte de la sangre le acariciaba los hombros.
El reto ; jugaba a ser perseguido.
Lo llamaba.
Se movía.
Cada vez tenía que humillar más y más, después de cada serie surgía un trueno de palmas.
 " ¡ Ole ! "
El crítico llenaba cuartillas, en estos momentos estaba escribiendo con rapidez : " La plaza era un manicomio, llena de la emoción que produce presencial el valor y el arte puro, la belleza de la cara de la muerte ".
Cerrajero se recuperó de la última embestida que parecía no terminar nunca.
El reto se marchó a la barrera. Había algo nuevo. Brillaba y relucía como una hoja de hierba al sol de la mañana temprano en los días de rocío.
Esta vez Cerrajero cogería al reto. Lo cornearía hasta que sus pitones estuvieran calientes y pegajosos. Iba a romper la hoja de hierba plateada, tirándola al suelo y aplastandola.
" ¡ Ah-ja, toro !" - grito el matador, adelantando la muleta al tiempo que apuntaba el estoque.
Pero de pronto, la multitud puesta en pie, gritaba y gritaba " Indulto ".
El presidente no dudó, había sido muy bravo en el caballo, peleando con codicia y empujando fuerte con los riñones.
Había tenido mucha fijeza, nobleza, trasmitiendo durante toda la faena y " sobre todo " ¡ Que forma de humillar !" ;  sacó el pañuelo de color naranja y el matador emocionado se retiró a la barrera.
En un par de minutos el cabestraje estaba en la arena y Cerrajero los seguía lentamernte, una nube de vencejos inundó el ruedo de la plaza, volando bajo el toro.
Un soplo de viento acarició la cara del mayoral, que lloraba como un chiquillo, la gente no se cansaba de aplaudir a Cerrajero en su retirada a los corrales, el mayoral gritaba y gritaba :
" ¡ Tenemos nuevo semental ! "