martes, 30 de mayo de 2017

VICTORIANO DEL RÍO ( Capítulo II )




Luego a finales de 1984, compra a Fernando Domecq en Jandilla : 40 vacas paridas con hembras y un eral de semental.. Una compra excelente, pero el verdadero filón de Victoriano del Río lo encontró acto seguido en casa de Luis Algarra,
A Algarra le compró la camada de eralas y un becerro sin tentar.
Diez años antes, Juan Pedro Domecq Solís se había independizado de sus hermanos y había desplazado hasta su finca Lo Álvaro la cuarta parte que le correspondía de la ganadería paterna : 84 vacas madres procedentes de otras tantas familias, cuatro erales tentados por él y 14 eralas, a las que añadió las vacas que compró a su tio Salvador, para llegar a formar ciento sesenta y ocho madres. Sus hermanos, que se quedaron en la finca Jandilla con las otras tres cuartas partes de la ganadería paterna, bautizaron la nueva ganadería con el nombre de la finca, puesto que junto a sus reses, Juan Pedro se había llevado también el nombre, el hierro original - la " V " de Veragua - y la antiguedad del debut de Vicente José Vázquez en Madrid en 1790.... Para encontrar el semental estrella que necesitaba, puesto que los cuatro erales aprobados no le convencian del todo, Juan Pedro le pidió a su tio Salvador un eral que procediera de su familia más encastada, y éste le dejó a Astillero, al que unos maletillas habían toreado de modo furtivo bajo la luna, garantizándole su bravura, y para encontrar el otro semental que necesitaba Juan Pedro buscó en sus libros la reata de Rancherito, un viejo semental de su padre que le encantaba.
Descubrió que Rancherito había cubierto a una de las vacas que su padre le había vendido a Luis Algarra poco antes de fallecer.
La vaca se llamaba Decidora y tenía 20 años. Habló con Luis Algarra, le dijo que tenía una verdadera mina de bravura en su finca y que había que explotarla. " ¿ Y por qué te la tengo  que dar a ti y no explotarla yo ? ", le pregunto don Luis. " Pues porque yo sé donde se encuentra y tú no ", le contestó Juan Pedro.
Acordaron entonces que el toro padrearía en ambas ganaderías, y Juan Pedro le dijo que la mina era un tal Decidor, hijo de la Decidora, que habían reseñado para lidiarse en Málaga. " Decidor se murió pronto porque le vaquearon mucho entre los dos - lamentaba Victoriano del Río. Aquello era de aprobar todo. Y ese año que se murió Luis Algarra, metió siete hijos suyos para tentarlos.. De los cinco primeros, salieron cuatro extraordinarios, presenció la tienta Victoriano del Río.
Quedaban dos . un burraco grandón y un castaño muy fino. Algarra se los vendía sin tentar. Podía haber comprado los dos, pero escogio el castaño que tenía una cara extraordinaria y un tipazo tremendo. Pero llegó El Vito, que actuaba de corredor, y le dice a Victoriano : Mire usted, con este toro el castaño usted va a lidiar en Antequera, en Sanlúcar, incluso en Jerez. Y añadió : Coja usted mejor ese burraco que tiene cara de buena gente, que tiene hechuras, que tiene caja, y con él que usted va a ir a Bilbao, va a ir a Madrid y donde usted quiera, y Victoriano le hizo caso.
El eral que compró a Fernando Domecq se llamaba Aldeano. y lo habían dejado sin tentar los Domecq por sus hechuras más voluminosas y más bastas.
Lo tentaron en la ganadería de Aleas porque Victoriano no tenía todavía plaza de tientas grande.
Era ya un eral gordo, muy bueno con mucho cuerpo. Lo toreó Paco Alcalde el año que reapareció.
Aldeano fue como él ha dado a sus descendientes. Se puede decir que es un setenta por ciento de la ganadería de Victoriano del Río.
Pero lo que nadie sabía entonces, salvo Juan Pedro Domecq obviamente, es que la madre de Decidora era hija de una vaca de Antonio Ordóñez que procedía de lo de Atanasio Fernández, a quien el maestro rondeño le había comprado reses veinte años antes, añadiéndoles más tarde el gran semental Torquito del Conde de la Corte. Después, la madre de Decidora había formado parte de un intercambio de vacas entre Antonio Ordóñez y Juan Pedro Domecq y Díez, para realizar alguna prueba. Por lo tanto Aldeano traía en su sangre un 25% de la de Atanasio, lo cual explicaba, sin duda, sus hechuras distintas.
Y Tenía el mismo pelo burraco heredado del gran Torquito del Conde de la Corte.
Gracias a Aldeano y sus hijos, pero también a otros sementales que vinieron de refuerzo de las ganaderías de El Torreón y Jandilla, como Corchero, Victoriano no tardó mucho en llamar la atención y convertirse en ganadero de moda, cuando las figuras se fijaron en aquellos juanpedros serranos criados a treinta kilometros de Madrid. Pero antes de llegar a la cumbre y poder vender sus toros, el ganadero había tenido que conseguir el equilibrio que buscaba, y que también buscan los aficionados.
Compra de nuevo a Fernando Domecq vacas del libro de Jandilla entre 4 y 9 años. Y a Luis Algarra otras dos camadas seguidas de eralas, Aldeano, y luego le alquiló otos tres sementales. Los toros que compras tienen que mejorar lo que tienes ya ; de cada diez que te dan, siete tienen que valer. Si no, no mejoran nada. Compró otro eral en Jandilla en un tentadero, se lo trajo y no engendro, Le dejo las vacas del lote vacías.
Entonces llamó a Borja que había tomado el relevo de Fernando, quien ya había creado la ganadería de Zalduendo con la parte que le correspondió, y le dijo Victoriano a Borja que él había comprado un semental, no una mascota...... Entonces le dijo que se llevara el nº 30 " Hurtador " que lo había visto tentar, pero le pidió que si el toro le valía, sería para los dos, un año cada uno. Y así fue, porque el toro dio buenisimo. Las vacas de Jandilla se las echó a Aldeano. Y al Hurtador les echó las de Algarra. El toro de Jandilla era muy fino, de cabos finos.
De Aldeano aprobó muchas vacas, y muchos animales hoy tienen algo suyo.
Sin perder tiempo, puesto que empezó a seleccionar en el 85, Victoriano lidió de su primera camada en corrida en la feria de San Sebastián de los Reyes de 1990, donde Rendero fue premiado con una vuelta, resultando excelente también Faluchero. Y ese mismo año, lidió una buena novillada en Guadalajara, a la que cortaron seis orejas. Alentado por el buen nivel alcanzado lidia en Madrid el 27 de mayo de 1992, toreándola Luis Manuel Lozano, Manolo Sánchez y Óscar Higares. Ese día, Manolo Sánchez le cortó las dos orejas al gran Cantapájaros que era hijo de Aldeano.
Diez años después el 27 de septiembre de 1995, Victoriano debutó por fin con una corrida en Madrid durante la feria de Otoño. Hubo tres toros de nota, y al cortar cada uno una oreja, Finito de Córdoba y Pepín Jiménez propulsaron la ganadería.
Entró al año siguiente en San Isidro, no se pudieron lidiar más que cuatro. De los cuatro toros que se lidiaron, destacó Fandanguero frente al que Luis Miguel Encabo tomó la alternativa de manos de José Miguel Arroyo " Joselito " con el Tato de testigo.
En la corrida de Beneficencia del 15 de junio de 2000, toreando Manuel Caballero, Morante de la Puebla y El Juli, salen dos buenos toros, Jarretero y Fisgón. Frente a este último, El Juli luce su repertorio capotero cortando su primera oreja de matador en Madrid.
En el 2000 Victoriano compra una parte de la ganadería de Los Bayones que añade al nuevo hierro,    "Toros de  Cortés ", el mundillo taurino se extraña. ¿ Para qué Victoriano incorpora en sus cercados estos toros de procedencia Atanasio- Lisardo ?
Según la genealogía secreta de Aldeano, la razón resulta evidente : con esta compra, Victoriano pretende reverdecer la cuarta parte de sangre Atanasio que lleva su semental estrella, y darle algo más de tamaño a sus Domecq
También tuvo incidencia en la compra una corrida que presenció Victoriano en Madrid de los Bayones que fue muy buena,. Entonces tenía muy poca cara en sus toros para ir a Madrid, y además se la gastaban mucho en las piedras, los que salían con cara a los cuatro años la perdían.
Al contrario el 90% de los toros de Los Bayones, valían para Madrid.
( Continuará )





jueves, 27 de abril de 2017

VICTORIANO DEL RÍO ( Capítulo I )



En 1967, comenzó Victoriano del Río su ascensión hacia la cumbre explotando unas minas de cuarzo y mica cerca de Aranda de Duero ( Burgos ). Así empezó a hacer dinero como promotor minero. Cuando España empezó a crecer, las fábricas producían menos de lo que podían vender, y los empleados que tenían en esta empresa minera no daban abasto de lo que ella podía fabricar y vender. Sacaban de la mina piedra cristalina para fabricar vidrio. Si podían vender 100 toneladas, el personal solo sacaban 40. Los dueños para cumplir con sus pedidos tenían que comprar fuera, más caro. Entonces les ofrecieron a sus mineros pagarles el cuarzo a 40 céntimos el kilo. Y estos dijeron que no. Como Victoriano trabajaba aquí una mina de granito, le ofrecieron encargarse de la de cuarzo.
Fue a verla, estudió el tema  y vio que allí había dinero a ganar. Se quedó con ello. Los mineros se reían de él, diciendo que como pensaba ganar dinero en esas condiciones.
Ellos no tenían experiencia, sacaban el cuarzo pegando tiros, metiendo dinamita en un barreño sin haber estudiado el tema.
Victoriano tenía el carné de dinamitador. Y sabía que, para arrancar el cuarzo, tenía que dinamitarlo en distintos tiempos.
Llevó una máquina fenomenal y dando unos tiros penetrantes, si al frente tenía quince metros utilizaba detonadores eléctricos, que era algo más moderno, explotaba primero el cero, luego el uno, el dos..... y de esa forma, la detonación, en vez de arrancar, rompía.
La vibración del primer detonador chocaba y el segundo lo volcaba, Antes de llegar Victoriano gastaban 20 kilos de dinamita por pega, Victoriano mil.
Se escuchaba el booooooom por todos los pueblos de alrededor.
Ellos cuando daban la pega, sacaban uno o dos camiones y Victoriano sacaba 30. Además ellos cargaban a mano, y Victoriano compró una pala. Y así desde el primer día entregó a la empresa seis camiones diarios, luego nueve......
El primer mes consiguió Victoriano 175.000 pesetas cuando un piso en la calle Alcalá valía 200.000.
Estuvo unos años trabajando pero en 1974, por cambios en el accionariado de la empresa que compraba el cuarzo, quisieron revisar el contrato y bajarle los precios. Como no le interesó lo dejó, pagandole una indemnización que estaba prevista en el contrato de 400.000 pesetas un capital en aquellos años. Y menos mal, porque, a los dos años, aquella empresa estuvo en quiebra total.
Al año de empezar con la mina en 1968, Victoriano empezó a construir en Guadalix de la Sierra (Madrid), en una finca, de su familia. Y no había forma de vender los chalet. Vendió el primer chalet a un hombre que tenía seis hijos y un sueldo muy humilde.
Cuando se enteró el alcalde, que también era constructor, le dijo que como podía vender una casa de casi medio millón de pesetas a una familia que no la iba a poder pagar.....
Dos días antes, había visto el alcalde a la mujer del comprador ir a la tienda de comestibles a comprar fiado.
Apenas tenían para comer hasta cobrar el sueldo. Pero Victoriano tenía que empezar a vender y, puesto que el banco no le daba ningún crédito, Victoriano le hizo letras a veinte años.
Pero al empezar los chalet, tenía unos dos millones de pesetas ahorrados gracias a la mina de cuarzo, se le acababa el dinero y no había vendido nada, tenía 14 chalet construidos se los hacía un amigo suyo de Colmenar Viejo, y le dijo que tenía que parar porque se le acababan los cuartos. Y el amigo le contestó : Mira Victoriano, vamos a hacer dos más, y ya me los pagarás cuando puedas. Y ese mismo año empezó a vender y pudo pagar todo. Era el año 1969, en el pueblo pensaban que se iba a arruinar.
En Manzanares hizo 450 viviendas, y en Guadalix de la Sierra 800 y en Miraflores de la Sierra 800.
Cuando en 1934, el abuelo de Victoriano se muere, su madre hereda la finca El Palomar y la ganadería. En el 1936, su padre tenía vendidas dos corridas de toros, una para San Sebastián y otra para Huesca. Se las mataron en la finca y no quedó ninguna vaca durante la guerra. Se lo comieron todo. Una vez finalizada la misma, como el padre de Victoriano era de Vegados ( Asturias ) y tenía en Madrid una tienda de muebles y una joyería, le gustaba el campo, pero con vacas mansas y ovejas.
Del 40 al 60 más o menos, veinte años sin ganado bravo, después de haberlo tenido casi un siglo.
Volvieron los toros al Palomar cuando Victoriano del Río compró a Manuel García Ibáñez, una parte de lo que tenía de Andrea Escudero, una rama de Albaserrada. Era igual de puro que lo que compró Victorino Martín en el mismo momento de las otras ramas de los Escudero. Le salían muy bravos y, dentro de las posibilidades, llegó con ellos a ser alguien en los pueblos.
Vendía los novillos en los pueblos a 250.000 pesetas. Pero era costumbre en los pueblos de Guadalajara la vispera del festejo venían a la finca para embarcarlos ochenta o cien personas.
Un día, le dice un concejal de un Ayuntamiento que iban a embarcar una novillada : ¡ Ése es manso ! Y como el novillo estaba muy tranquilo entre los cabestros, le dice a Victoriano el Alcalde . ¿ Es manso ? y le dijo no, para nada..... Pero las cien personas se pusieron a favor del concejal diciendo que era manso, entonces Victoriano se calienta y le dice : ¿ Usted dice que es manso ? Seguro, le contesta. Y siguió Victoriano : Pues mira, lo vamos a meter en la plaza y si es manso, yo se lo regalo a ustedes y se lo comen con patatas. Pero si es bravo, usted me lo va a pagar al mismo precio que me lo iba a pagar el Ayuntamiento.
Sale el novillo a la plaza y sale Victoriano del Río con un capote, estaban con él dos de sus hijos, uno con dos años y el otro con cuatro.
Victoriano con cuarenta años solo con el novillo y cien personal alrededor. Le dio un lance lo toma perfecto, vuelve y le dió varios. Era extraordinario.
¡ Vale, vale, vale !, grita el alcalde. ¿ es bravo ! Pero Victoriano se vino arriba y le dio unos cuantos más.
Se fue al concejal y le dice : ¡ 250.000 ! Y le responde : Mire usted, yo soy muy pobre, sólo tengo ovejas y las tendría que vender todas para pagarle a usted.
Victoriano, muy firme : ¡ Mire, yo me he jugado la vida y me tiene que pagar lo dicho. El concejal lloraba, y le dice el alcalde : ¡ Si usted lo lleva al juzgado, yo voy a declarar que tiene razón usted !
Y de la misma forma que los cien acompañantes decían que el novillo era manso, ahora estaban a favor del ganadero y le abandonaron y tuvo que volver a dedo el concejal hasta su pueblo de Guadalajara.
Al quedarse solo Victoriano, pensando en lo bruto e inconsciente que había sido al asumir el gran riesgo de torear al novillo, le perdonó al concejal y decidió que se acababan los pueblos.
Vendió las cincuenta vacas, los erales, los añojos, todo muy barato a un tratante.
Para empezar de nuevo, Victoriano tenía que hacerse con un hierro de la Unión. Le compra a Francisco Gallego un hierro con 25 vacas viejas de Juan Pedro Domecq y un semental de Algarra. El hierro había sido de Pepe Luis Vázquez que se lo había comprado a Guardiola Ese hierro era uno de los tres " Y " que los Gamero Civico habían creado a partir del origen de Ybarra. En este lote se encontró con un semental muy bueno y una vaca muy buena, puros Juan Pedro Domecq y Díez, marcados con el hierro de la " V "
( Continuará )




sábado, 1 de abril de 2017

MAL EMPEZAMOS



En la pasada Feria de Fallas, de Valencia 2017, faltó la casta en las corridas lidiadas y sobró la vuelta al ruedo a un toro de la última corrida así como el generoso indulto muy discutible, pues Pasmoso, que así se llamaba el toro de Domingo Hernández indultado, salvo un derribo accidental al caballo, no peleó en varas. Y para salvar a un toro de la muerte en el ruedo debe ser un astado excepcional en todos los tercios de la lidia.
Esperemos no sirva de precedente en las próximas Ferias en las plazas de Primera como Sevilla y Madrid.
La casta se considera como el origen de donde procede el toro de lidia su herencia genética en cuanto a comportamiento incluso a morfología.
El toro tiene que combatir haciendo derroche de energía y vivacidad trazando la silueta del temperamento.
Para mí, casta es conjugar o unir fortaleza física con fiereza. La casta tiene que ir aparejada al poder. La bravura incluye casta. Actualmente también llamamoa a la casta " raza ".
La bravura de los toros de la pasada feria de Valencia y la " emoción " andaron tan distantes que la desilusión nos embargó durante toda la feria, todos los toros parecen iguales, y no se someten a la prueba fundamental " la suerte de varas ". " A los toros hay que verlos en el caballo ". " Esa es la primera piedra de toque de casta ".
La suerte de varas es muy necesaria pues con ella se decide lo principal ver si el toro tiene " casta ".
La auténtica bravura es la respuesta del toro al caballo, aunque luego moleste al torero. Sin ese toro encastado y con mucha acometividad el aficionado se aburre como nos aburrimos en la feria de Valencia 2017.
El ganadero de bravo en su dehesa desde que empieza a ejercer su profesión conoce que el objetivo principal es disfrutar de la ganadería, los resultados económicos ni los persigue ni los conseguirá, porque no existen.
El ganadero por tanto con el toro que cría pone en él su gran amor, es su afición y su vida, su gran reto, pero no su negocio.
Pero el ganadero debe estudiar la falta de fuerzas y la falta de casta de sus toros, de no hacerlo, peligra cada vez más el futuro de la Fiesta.
Pero también tiene que solucionar que su toro, pueda llegar apto para la suerte de varas, para no verla como hicieron en Valencia, asistimos a un espectáculo denigrante. Si el toro no tiene fuerzas a que viene someterlo a un puyazo falso, levantando el palo el picador y dejando en ridiculo al toro y al ganadero.
La suerte de varas que por desgracia tampocas veces vemos ejecutar en las plazas de primera como Valencia, como todos sabemos tiene dos objetivos fundamentales, quitar fuerza al toro y ahormar y atemperar la embestida, pero esos principios básicos se obvian constantemente.
La corrida se compone de tres tercios, la corrida actual esta desprovista de pasión, emoción y sentimiento y el público que paga, por verlo, tiene que exigirlos.
El barullo de las orejas en las plazas de primera por mucho que sea la unanimidad en la petición, la presidencia como norma invariable de buen juicio puede cortar el barullo y concederlas no por complacencia de las masas, donde no se tiene en cuenta un gran número de factores, colocación de la espada, calidad de la faena de muleta, enganchones, etc., la oreja representa aquel premio reservado a efemérides taurinas dignas de perpetuar en el recuerdo.
La primera oreja en Madrid a Vicente Pastor. La primera oreja a Joselito, en Sevilla.
De una oreja se pasó a dos ; una tarde el cortador se le ocurrió añadir el rabo.... y toda abusiva extralimitación quedo en costumbre.
Como aficionado pienso que en las Plazas de Primera Categoria la oreja tiene que estar concedida en condiciones excepcionales, que después no haya dudas, con lo que se salvará el prestigio de las Plazas de Primera y sobre todo el de la Fiesta.
¿ Que debe exigirse para conceder la oreja del toro como simbolo de perfección ?
Ante todo tener en cuenta el toro ; su facilidad, su dificultad, su peligro y que todo, absolutamente todo lo que haga el torero sea perfecto, claro, seguido, sin una vacilación, sin una duda, sin una flaqueza, sin un recurso que lo descalifique.
Se habla de los festejos y de las orejas cortadas por los toreros pero se tiende a obviar los méritos de los toreros para conseguirlas.
Respetable público de las Plazas de Primera Categoría : Ponganse serios y con la mayor formalidad para que no sean sus ligerezas pretexto de abusos, y reclamen tarde tras tarde que no les sustraigan más cosas de la corrida.
El indulto bien concedido siempre es positivo, aún así siempre sera cuestionable, pero cada vez al conceder el mismo se levanta más la mano quedando excesivamente de manifiesto que los mismos se conceden teniendo en cuenta solamente el comportamiento del toro en la faena de muleta.
El fin primordial del indulto es el de perseguir el objeto de preservar la pureza de su encaste y poder trasmitir el gen de bravura a las próximas generaciones de la ganadería.
Se debe indultar al toro excepcional que cumple con honor en los tres tercios de la lidia, sobre todo teniendo en cuenta el comportamiento en la suerte de varas.
Incluso sin olvidarnos como discurre la lidia en el segundo tercio, banderillas, de gran importancia, observando siempre si el toro escarba o berrea durante la misma, si se duele a banderillas, la prontitud con que acude, andando o gazapando, al galope, si se frena en la carrera, o si cambia su trayectoria, si echa la cara arriba, defendiéndose, si hace hilo con el torero, por tanto como pueden ver el segundo tercio también forma parte a la hora de evaluar el comportamiento del toro de cara a un indulto.
Pero donde hay que poner los cinco sentidos es en el comportamiento del toro, en la suerte de varas.
Cuanto menos tenga que mover el caballo el picador y menos se le ayude con los capotes, más puntos a favor del toro.
A su vez evaluaremos la prontitud de la arrancada al caballo, si acude galopando o gazapando. El mayor mérito del toro vendrá dado en la mayor velocidad en el momento del impacto, además observaremos si el toro empuja con ímpetu al caballo " metiendo los riñones " apretando con persistencia la embestida, y lo mas importante, ver, en ese momento si la salida se produce por voluntad del toro o por voluntad de los toreros.
¡ Pues si no tiene un comportamiento igual o muy parecido, no se puede pedir en una Plaza de Primera el indulto de un toro !