domingo, 8 de mayo de 2016

LOS AÑOS BRONCOS DE LA EDAD DE PLATA



Lejos de sensibilizarse por la muerte de Joselito, los públicos se avinagraron con los nuevos espadas que intentaron ocupar los inaccesibles lugares de las figuras de la Edad de Oro, en un empeño casi titánico por hacerlos olvidar. El que más apenas sumaba tres años de alternativa y, de repente, se encontraron solos cargando con el peso de la púrpura.
Pero ni aun así hubo condescendencia con ellos. En especial, los públicos la tomaron con Varelito, el pundonoroso espada sevillano, afamado de buen estoqueador, que la tarde del 21 de abril fue cogido en Sevilla por el toro " Bombito " de Guadalest. Tal era la persecución de algunos que al pasar por el callejón, cuando le llevaban a la enfermeria, se volvió indignado contra el tendido y gritó esa famosa frase por la que Manuel Varest ha pasado a la historia :
" Ea, ya me la pegó, ya estaréis contentos ". Moriría el 13 de mayo.
Pero no fue la de Varelito la primera ni la única muerte de esos años broncos de la tauromaquia. La experimentación y el seguimiento de los avances técnicos y estéticos que aportaron Joselito y Belmonte se cobraron su buen tributo de sangre, máxime cuando aún los ganaderos no habían pulido la fiereza del toro al nivel que exigían las nuevas formas. Fue ya larga la lista de víctimas que se cobro el belmontismo en la década de los diez, con Antonio Carpio a la cabeza. Pero más larga aún fue la de la Edad de Plata. " Cuando todavía se llora a Joselito " la abre en julio de 1920 el vallecano Agustín García " Malla ", en Lunel. Le siguen Ernesto Pastor, Granero, Manuel Báez " Litri ". Y así sucesivamente, hasta 1940 mueren un total de 11 matadores de toros, 52 novilleros, 31 banderilleros y 9 picadores. El nuevo toreo, la áspera fiereza del toro y los aún escasos avances de la medicina, convierten esta época en la más letal de la tauromaquia. Y eso que a partir del año 27 la aparición del peto contribuyó a atemperar las embestidas de los toros y a " dulcificar " la segunda mitad de este ciclo taurino.
También en lo social fue esta una etapa dura de la vida española. Y hasta, ese mismo año de la muerte de Granero,  la policía tuvo que cargar contra el público exaltado que intentaba quemar las andanadas de la plaza de Madrid tras una tarde de constantes protestas por culpa del ganado. Los toreros sufrieron en sus carnes la tensión de la calle.
Manuel Granero y Valls, nace en Valencia el 4 de abril de 1902, fue un joven de cara aniñada y airosa figura que desde que empezó la profesión como becerrista le entro el toreo en la cabeza y daba gran realce a cuanto hacía con el capote y la muleta. Era fácil matador, además, y todo parecía que sería una figura de excepción.
Se presentó en Madrid como novillero el 29 de junio de 1920 para estoquear reses de los Herederos de Esteban Hernández con Valencia II y Carralafuente ; triunfó en tal ocasión, como triunfó en Sevilla después, y en aquel mismo año, el 28 de septiembre, le dió Rafael " El Gallo " la alternativa en Sevilla, al cederle el toro " Doradito " , de Concha y Sierra, en presencia de Chicuelo. Este diestro fue quien se la confirmó en Madrid el día 22 de abril de 1921, con Carnicerito de testigo y toros de Gallardo, y fue tal el éxito, que en seguida fue elevado con mucha fuerza, influyendo no poco para ello el deseo de buscarle un sucesor a Joselito. El caso es que en aquella temporada de 1921 tomó parte en 94 corridas, con abundantes triunfos y que para la temporada de 1922 quedó en la mejor situación.
Comenzó con triunfos en Castellón, Valencia y Barcelona. El 1 y 3 de mayo actuá sin mucha brillantez en Bilbao. Y el 7 se anuncia en Madrid.
Sus compañeros de becerradas, los novilleros que tanto prometían, han ido poco a poco defraudando a los aficionados.
De la Rosa, un consumado artista del pase natural, se va disipando entre juergas y mujeres. Chicuelo,, al que aún no ha llegado su momento, pierde expectación por su desesperante irregularidad, aunque salpica faenas que anuncian la que definirá artísticamente esta época unos años después.
Antonio Márquez, al que apodan " el Belmonte rubio " y el tosco Nicanor Villalta, aún no han despegado.
Manuel Granero está en lo más alto, sólo amenazado por la ambición de Marcial Lalanda. Se desea, más que artista una nueva pareja. Por eso al anunciarlos juntos hubo llenazo el 7 de mayo de 1922 que se celebra en Madrid la cuarta corrida de abono ; con tres toros del Duque de Veragua y tres del marqués de Albaserrada, para Juan Luis de la Rosa, Manuel Granero y Marcial Lalanda, que confirmaba la alternativa que le diera Juan Belmonte el 28 de septiembre de 1921 con toros de Surga.
El cartel era de lo mejor que la Empresa podía presentar, y tan del agrado del público, que revendedores vendieron como quisieron las localidades que fueron a sus manos.
Llena estaba la plaza y en la calle se quedó mucha gente con deseos de ver el festejo.
Manuel Granero, salió con más voluntad que nunca buscando un éxito que creía necesitar, dado el puesto que ocupaba en la torería. Ocasión propicia le mostró para lograr su deseo su primer toro, al que saludó con unas verónicas tres de las cuales fueron materialmente dibujadas. Se adornó en los quites y en las banderillas sus tres pares fueron aplaudidos. Tomó espada y muleta, y después de brindar se fue derecho al de Albaserrada al que toreó con suavidad y temple extraordinarios. Dejó una estocada y dió la vuelta al ruedo por última vez en su vida.
Y a las cinco y cuarto de la tarde salió al ruedo el quinto toro de la tarde de nombre " Pocapena ", de Veragua, cárdeno bragado y astifino de cuerna.
Al lancear Granero a su segundo enemigo no le fue posible lucirse, porque el bicho pegajoso y burriciego, se paraba en seco sin seguir el viaje que el diestro le marcaba.
Bregó Granero y consiguió meterlo en el caballo del picador donde mostro poder.
A banderillas llego " Pocapena " incierto y descompuesto y la cuadrilla le dejaron los seis palos con la aconsejada rapidez. Tocaron a matar y apenas se podía vislumbrar faena alguna, Blanquet hizo un amago de sacar al toro al tercio, para que, con su mansedumbre, no le apretara al matador en su inicio del trasteo, pero Granero se lo impidió :
- " Déjalo, que ya puedo con él ".
Fueron sus últimas palabras antes de citarlo para su muletazo predilecto, el ayudado por alto.Tan pegado a tablas que el manso le apretó descompuesto, se le puso por delante, y le prendió por la pierna izquierda, haciéndole girar. Tras lanzarlo al suelo, " Pocapena " le hizo hilo y, a derrotes, le fue empujando a favor de querencia hasta meterle debajo del estribo. En el último le alcanzó la cabeza y le estrelló contra las tablas. Marcial, al que se quiso culpar de la muerte por tardar en llegar al quite, fue, en cambio, el primero que le metió el capote al toro encelado en la presa. Y cuando se lo llevó se pudo comtemplar una escena atroz. Los propios toreros se taparon la cara para no ver la de Granero destrozada y ensangretada en brazos de las asistencias.
Marcial acabó como pudo con " Pocapena ", y parte del impresionado público comenzó injustamente a increpar a Marcial Lalanda buscando un culpable. Otros abandonaron la plaza. También el presidente. La corrida se suspendió. El herido Granero entró en la enfermería en periodo agónico y falleció a los pocos minutos.
Días después de morir Granero, el crítico Corinto y Oro terminaba así su evocación del torero valenciano.
" Señores miembros del parlamento taurino : el sillón del ilustre Joselito sigue vacante.
¿ Quién había pedido la palabra ? ¿ El señor Lalanda ?
Don Marcial : su señoría tiene la palabra ".
Y es cierto que el joven maestro lideró tras la tragedia los primeros años de la Edad de Plata, pero pronto tuvo que compartír su temprana hegemonía con una brillante generación hasta poner el hilo del toreo en Manolete, Armillita, Chicuelo y Manolo Bienvenida.
El gran peón Blanquet tuvo esa tarde, como en la del 20 de mayo en Talavera, que había olido a cera en el patio de cuadrillas. Y angustiado, decidió retirarse hasta que Ignacio Sánchez Mejías le hizo reaparecer. Otra tarde más volvió a oler a cera pero la corrida terminó sin incidentes. Tranquilo ya, esa misma noche, en el tren de viaje de vuelta de la corrida Enrique Belenguer " Blanquet " caía fulminado, en su asiento del tren, fulminado por un infarto.





domingo, 24 de abril de 2016

SALTILLO



Con la compra en 2013 del histórico hierro de Saltillo a sus primos, Joaquín Moreno Silva ha reunificado las dos vertientes de este encaste único, donde su toro Viergado, lidiado en las Ventas en septiembre último, ha surgido como un salvador providencial.
Los primos de Joaquín, Félix y Enrique Moreno Maestre de la Cova, heredaron el viejo hierro de Saltillo, pero como eran más urbanos que campesinos se lo vendieron a Joaquín que cumplió así el sueño de su vida.
A la entrada de su finca la Vega, el hierro histórico de Saltillo sustituyó inmediatamente al de Moreno Silva, y también en los registros de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.
Los cuatreños de saca son los últimos en lucir el segundo hierro. Todas las reses nacidas a partir del año 2013 son Saltillos en cuerpo y alma. Y, más importante todavía coinciden con la vuelta del encaste a la primera fila. En las laderas de la dehesa, que se extiende sobre las primeras estribaciones de la Sierra Norte, las vacas de Saltillo gozan de una vista única sobre la vega del Guadalquivir, desde Palma al oriente hasta Peñaflor al poniente. Una situación previlegiada de la que disfrutan con mucha naturalidad, como si estuvieran convencidas de la superioridad de su sangre. En la Vega, Joaquín tiene un solo lote de cubrición, y los machos. Las otras estan en el Molino de Chirrión con los cochinos de patas negras, 400 vacas en total. Pero gracias a esta cantidad de madres, el peligro de la consanguinidad se aleja, las camadas se amplían y las posibilidades de escoger la flor de cada una para la lidia, también. Poco a poco, el pelo cárdeno está superando al negro.
Las vacas tienen unos comederos de piedra tallados a mano hace un par de siglos. En algunos, unas conchas fósiles se han quedado atrapadas en la roca, vestigios de tiempos inmemoriales, cuando el mar sumergía lo que ahora es una cantera abierta en lo alto de un cerro.. Al igual que los estratos gealógicos del suelo, los encastes bajan y suben a lo largo de su historia. El de Saltillo se hundió durante la guerra y consiguió sobrevivir entre dos aguas gracias al empeño de los hijos de don Félix Moreno Ardanuy, y ahora de su nieto Joaquín Moreno Silva.
Reducido a un pequeño nucleo por culpa de las normas sanitarias impuestas con la entrada en el Mercado Común allá por el año 92, pudo desaparecer del todo, pero se salvó gracias a las naranjas que también se crían en la Vega. La cosecha del 2015 fue espectacular. Las naranjas de la Vega dan mucho jugo, lo que durante décadas permitió mantener a la ganadería, ampliarla con paciencia, mejorarla, pulirla sin quitarle un ápice de su personalidad, y al final, después de algún refresco por la vía de Buendía, darle su perfil actual, más moderno, pero igual de temible.
A pesar de todos los esfuerzos del ganadero, este renacimiento no habría sido posible si otro movimiento subterráneo no se hubiera puesto en marcha : cuando las aguas parecían haber cubierto para siempre al encaste Saltillo, el empeño de los aficionados y de algunas plazas por levantarlo hizo que, lentamente, remontara desde el fondo hasta la superficie, emergiendo desde las aguas, como un islote perdido en el mar del monoencaste. Igual que las extrañas piedras marinas que los geólogos encuentran a menudo en lo alto de las montañas, los fósiles de Saltillo volvieron a brotar, despertando la curiosidad entre los aficionados, para los cuales representan un pasado remoto que se cría perdido.
Enrique, el mayoral, entró en la Vega muy joven, hace 25 años, para ocupar el puesto de su padre, que fue mayoral en tiempo de don Félix Moreno Ardanuy, el abuelo de Joaquín, y luego de su tio.
En tiempo del abuelo de Joaquín, su padre le contaba a Enrique que los toros se criaban en la misma vega, que son las mejores tierras.
Hoy son los primos de Joaquín, que cultivan allí patatas, espinacas..... todo crece en ellas.
Comenta Enrique, el mayoral : Desde que se destetan, los machos crecen a hierba y bellota en el monte hasta bien cumplidos los tres años. Luego, cuando los cercados de la parte baja de la Vega, se vacían, los bajas a ellos, se enfundan y se preparan a pienso para la lidia.
" En el monte, los pitones se endurecen mucho. Los treinta y pico utreros disponen de 60 hectáreas donde se reparten en varios grupos.Cuando se juntan los grupos suele haber grandes broncas..... Tienen tres corridas para 2017. La criba es considerable. Aparte de las bajas, sólo hay que dejar lo mejor para toro. Y para Madrid, si puedo juntar todo cárdeno, no metó negro. Si dejo una corrida negra me cuesta mucho venderla ".
¡ Saltillo tiene que ser cárdeno !
Yo nací en aquella casita que está alli. " Me fuí de aquí con dos años y volví con 24, estuve con el padre de Joaquín cinco años, y luego con él ".
La campaña de tentaderos va muy bien y Enrique tiene prisa para que termine : " En cuanto antes echemos fuera las vacas desechadas, mejor. Más espacio y más hierba para las que se quedan. Al día siguiente de conocer las desechadas, suben al camión del carnicero.
Los toreros llaman todos los días para tentar. Se nota que hay menos vacas por todas partes.
El toro lidiado en Las Ventas bendijo a la ganadería a ojos de los toreros. " Fue extraordinario. El Rosco se quedó afónico de tanto gritar para pedirle la vuelta al ruedo...... Yo entiendo que el toro nuestro es más de público que para estar delante. Esas corridas son para toreros muy preparados y dispuestos. La última corrida que se lidió en Céret tenía cerca de seis años, peso más más de seiscientos kilos y le dieron una media de cuatro puyazos fuertes a cada toro.
La que preparamos en la Vega para esta plaza en 2016, no le va a la zaga.
La de Madrid es más bonita y pareja, sin dejar de ser una tía. Para su vuelta a San Isidro, Joaquín Moreno Silva ha dejado la flor de su camada. Se escogió por notas y hechuras. Son toros fuertes y mus culosos. Deberían dar mucho juego.
En el cercado lindando con la corrida para Céret asoman tres esparragueros. Andan de furtivos por la Vega y no se cortan un pelo cuando tropiezan con el personal de la Vega, algunos se han llevado una cornada, pero vuelven igual. Dicen que con los espárragos viven todo el invierno, cosechando de ocho a veinte kilos a diario. En la Vega, todo se aprovecha : espárragos, toros y naranjas.
Joaquín ha invitado a los dos triunfadores de la corrida madrileña que le permitió salir del purgatorio y entrar en San Isidro.
En la corrida el quinto " Viergado ", cárdeno, de 576 kilos al que José Carlos Venegas le cortó una oreja. Si " Viergado " hubiera caido en manos de un torero más preparado, se le había pedido el indulto, lo cierto es que le pidieron la vuelta al ruedo y, a pesar de la fecha tardía del festejo, tuvo tanta trascendencia que se le consideró como uno de los mejores toros de la temporada madrileña.
Para los del 7 y la Asociación del Toro de Madrid, " Viergado " resultó de los mejores de la temporada, y así lo premiaron.
En el palco de la plaza de tientas, el ganadero está rodeado por los hermanos Álvaro y Pepe, los de la Quinta. Son primos lejanos a través de los " de la Cova " de la generación de los abuelos.
En Saltillo, se ha producido algún refresco via " La Quinta ". De hecho, cuando Javier Buendia vendió la parte de la ganadería familiar que había recuperado, Joaquín Moreno Silva y Álvaro Martínez Conradi la compraron a medias, lo cual explica que en ambas ganaderías se vean animales con el curioso pelo flor de gamón, muy claro, procedente de un semental de Bucaré que padreó en casa de Javier Buendía y que sigue padreando en casa del maestro Paco Camino.





miércoles, 13 de abril de 2016

GANADERÍA " AVE MARÍA "



Cuando doña Ana Orta García, la viuda de Javier Molina falleció con 102 años, sus 35 herederos acordaron vender la finca El Sardinero, que, desde 1949, había constituido el neurálgico de la familia. Como todos sabemos El Sardinero es una playa de Santander y la finca se llamaba igual porque así lo quiso un propietario anterior, de origen norteño.
Gracias a la ganadería que creo comprando Guardiola Soto, puro Parladé a traves de Gamero Civico, don Javier Molina enseño a los suyos los autenticos valores del campo bravo. Marcaba sus toros con un hierro similar al que utiliza Daimler en sus coches Mercedes Benz. Durante muchos años don Javier vendía en su red de sucursales los Mercedes que circulaban por Andalucía.
Con el tiempo, al casarse Javier - uno de sus nietos - con una hija de Borja Domecq, los ejemplares que se encontraban el El Sardinero fueron refrescados con sangre Jandilla y Fuente Ymbro, como sabemos Javier Molina, nieto, maneja las riendas de la ganadería de El Parralejo.
Pero al fallecer doña Ana Orta, El Sardinero se vendió a puerta cerrada, es decir, con todo lo que había dentro.
Su nuevo propietario, Philippe Pagés, confiesa que El Sardinero es una casa hiper-mistica, su dueña tenía imágenes de la Virgen y rosarios por todas partes. Dicen que el Papa Juan Pablo II durmió en la habitación principal de la finca. Philippe Pagés lo ha dejado todo como lo encontró. Hay que respetar el espíritu del lugar.
Después de un trato cortés Philippe se hizo con la finca, sus 900 hectáreas, la ganadería brava, los muchos caballos domados para acosar, los trofeos de caza, el personal, las vacas de carne. Acepto la petición de Javier Molina, nieto, de quedarse con el hierro de su abuelo, a cambio de otro que permitió a Philippe ingresar en la Unión.
Y de la noche a la mañana, El Sardinero, pasó a llamarse Ave María, merced a un bonito azulejo que doña Ana había colgado en una pared exterior, donde se ve a tres angelitos revoloteando por las nubes alrededor de esta inscripción. Para su nuevo hierro, Philippe utilizó la silueta de la Virgen del Rocio.
Philippe Pagés, nacido en el seno de una familia de industriales provenzales, supo desde muy joven que la vida nunca resulta un largo río calmo, sino un torrente lleno de peligros. Miembros comunistas de las Brigadas Internacionales que se habían refugiado en los montes de las Cevenas durante la Guerra Mundial raptaron a su abuelo porque era el " rico de su pueblo ". Y para salvarle la vida, la familia tuvo que pagar por el rescate 4 millones en oro, lo que provocó la desaparición de todas las fábricas. Philippe vio entonces como su padre salía otra vez de la nada, fabricando tiritas. Se matriculó en Farmacia y, cuando su padre le ofrecio trabajar a su lado, la experiencia duró un único día, al final del cual Philippe le dijo a su padre que sus caracteres eran imcompatibles. Éste último propuso entonces jubilarse para dejar libertad a su hijo, con el fin de que reformara el negocio familiar. Y así se hizo. Tenía 30 años. Tiempo después, en el 96, creo la empresa
" Hygiène Difusión ", con 2500 trabajadores, la cual vendió tres años más tarde por 158 millones de euros. Compró entonces diez clinicas. Con 43 años, decidió jubilarse para criar vinos en Salinelles, bajo la denominación " Château La Clotte-Fontane ".
En el 2000, decidió criar toros y compró una punta de los antiguos " Arranz " a César Chico, a la que, hace poco, añadió 70 vacas de origen Fuente Ymbro y dos sementales del mismo hierro.
Fue cuando un amigo de Philippe, le preguntó si no le daba vergüenza disfrutar así de su jubilación con todo el paro que había en Francia. Y le retó a ver si era capaz de empezar otra aventura industrial. Se dieron la mano y le mandó poner una fábrica en el Norte de Francia, donde el paro llegaba a más del 40%. La construyo entre unas antiguas minas de carbón y altos hornos para fabricar productos farmacéuticos, un mercado copado al 95% en Francia por empresas alemanas y filandesas. Al principio, durante dos años, perdió el valor de un Aston Martín cada semana ( 200.000 euros ). Luego, sólo perdía un Aston Martín cada mes. Luego cada trimestre. Los banqueros le preguntaban si esto iba a seguir mucho tiempo y él les decia que si. Y después de tres años y algo, las cuentas se equilibraron por fin. De hecho, su director financiero le comunicó que después de pagar impuestos, el mes pasado han conseguido un beneficio de un millón. Piensa abrir otra fábrica en España pues manda cada día dos trailers de mercancia.
En la fábrica de su padre la actividad principal era la fabricación de algodón hidrófilo y de tiritas para los hospitales. Cuando los tunecinos y luego los chinos se metieron en estos mercados, vieron que iban a quebrar. Fue cuando empezaron a fabricar los primeros pañales para adultos. Les fue de locura. Y ahora fabrican dos millones diarios.
Philippe tiene asumido que, con la nueva ganadería, no ganará dinero, y hasta le puede costar bastante dinero. El mercado no pinta boyante, y aunque a comprado las mejores semillas, la cosecha no brotará antes de que pasen varios años..... A pesar de las guasas de sus amigos, que predicen su ruina, ha cogido confianza gracias a la ganadería que tiene en Francia, la cual va bien.
El éxito o fracaso posterior depende de las bases que sientas al principio.
En los carcados de Ave María quedan tres camadas de los machos marcados con el hierro de Mercedes, es fácil adivinar el futuro que aguarda a sus madres.
Asegura Philippe : " Lo que tentamos no me gustó, salen violentos y luego se vienen abajo, sin raza ni clase, sin definirse. Justo lo contrario de lo que se pide al toro hoy ".
" Aquí vienen a tentar las figuras, y cuando se pasean por los cercados, es importante que vean las vacas de Cuvillo con el toro de Cuvillo para entender que lo que tenemos aquí es una sucursal.
Robert, hijo de Philippe que dirige la ganadería que tiene cerca de Béziers. vive en Ave María entre 15 y 20 días al mes.
Philippe fue al Grullo de Cuvillo, pensando que sería donde mejor le podrían atender. Y en noviembre de 2015 les dejo Cuvillo 52 vacas preñadas con notas excepcionales, y 30 eralas sin tentar.
Quizás pediran algo a Santiago Domecq. En Francia tiene el 50 que le compró a Santiago. ¡ Con él le tocó el Gordo ! Le dio vacas excepcionales y aprobó cuatro de sus hijos aún mejores que él.
Va a traer a España a Ave María unas treinta vacas de estas familias para disponer de una reserva de casta que tiene muy controlada por si la necesita.
El toro estrella de Ave María es Lanudo 238, que le dejó Cuvillo, y que tiene una genealogía importante.
Piensa tener unas 250 vacas, seis o siete corridas al año.
Afirma Philippe : ¡ Qué más queremos !  Vivir al lado del toro en este precioso entorno no tiene precio.