lunes, 28 de marzo de 2016

RONDA..... Y SUS TOREROS ( Capítulo XIV y último )



Recibe la Gran Cruz de Beneficencia, por su intervención en numerosas corridas y festivales benéficos.
Después de retirado volvió a torear en Ronda, en los años 72,74,75 y 77. Se despide de la corrida goyesca el 9 de septiembre de 1980, en un mano a mano con su yerno Paquirri.
Un amago de reaparición se produjo el 16 de agosto de 1981, se viste de luces en Palma de Mallorca, con Joaquín Bernardó y Manolo Cortés. Repite al día siguiente en Ciudad Real, tres toros de Carlos Núñez y tres del propio Antonio, para Manzanares y Niño de la Capea, esa fue la última corrida de su vida.
En el retiro de San Cayetano, la finca rondeña de Antonio, hay un hermoso brocal del siglo XIII, regalo del Ayuntamiento de Ronda, " Al maestro de maestros ", con una inscripción que dice :
Allí, bajo la sombra de los tilos, en el falso pozo, están guardadas las cenizas de Orson Welles. Que se había enamorado de Ronda.
Fue voluntad de la hija del genio, que así se le conocía a Welles, el que las cenizas de su padre reposasen en Ronda. Hizo la muchacha un peregrinaje desde Los Estados Unidos. Y en Sevilla contrajo matrimonio, apadrinada por Antonio Ordóñez, el gran amigo de su padre.
La hija de Orson Welles decía del torero : " Es para mí como un segundo padre ".
Los españoles, los aficionados estaban acostumbrados a verlo, desde sus localidades en la barrera.
Gregorio Corrochano definía : Antonio Ordóñez o la teoría del temple.
Temple es un vocablo del toreo que pone de acuerdo instintos y movimientos. Se templa en el toreo cuando se busca la armonía del movimiento del toro que acomete y de la mano que torea.. Temple en capote y muleta que se llevan al toro ; temple en el hombre que torea. Para torear hace falta ser muy templado. El temple depende del toro.
Para torear hay que acompasar el movimiento del brazo a la codicia y a los pies del toro, conservando las distancias, y así se le lleva donde se quiere y se rematan las suertes donde se debe ; eso es temple y eso es torear.
Todos los toros, por mansos que sean, ponen un empuje, una fuerza inicial en la arrancada. Lo difícil es aprovechar esa pequeña cantidad de esfuerzo para torear. Si hubiera algún torero de mano tan suave, de temple tan preciso que separara la muleta de la cara de los toros por milímetros, el toro más quedado pasaría. La mayor parte de los toros que no pasan es porque en su débil acometida, por falta de bravura o de poder, pierde el objeto por la violencia con que el lidiador les separa capote o muleta.Como modelo de temple puede quedar la faena al toro " Raspador " con el que empezó la feria sevillana. El toro tenía, más kilos de carne que de bravura ; en el último tercio en vez de acometer, andaba. Momento hubo en que el toro, cansado de andar, se paraba a la distancia de enganchar la muleta ; entonces Antonio Ordóñez sin mover la planta del pie, agitaba la muleta, el toro echaba a andar otra vez y Antonio daba el pase al paso del toro. La teoría del temple había cuajado en la muleta de Ordóñez. El temple, de lo que tanto se habla, no siempre con exactitud, se hizo presente en la Maestranza donde por primera vez se lo enseño Juan Belmonte al público.
Pero es que antes Antonio soltó el temple que traía envuelto en su capote con unas verónicas modelo de serenidad y maestría.
No sabría yo decir con qué toreó mejor Ordóñez esta tarde si con el capote o con la muleta ; ni estoy muy seguro si, una vez hecho el paseo, cambió Ordóñez la seda por el percal, porque los lances de capa la suavidad de la seda, no nos sosprendió porque el público sabe como hace el toreo Ordóñez.
En el toreo, todo lo que no es milagro, es trampa, dejó escrito José Bergamín en su arte de Birlibirloque. La trampa estaba en los montajes goyescos sin soporte espiritual ni histórico. Sólo en Ronda se produjo el milagro, el perfecto acorde entre escena y acción. Sólo en Ronda, y vestido al viejo estilo de los Romero se sintió Antonio Ordóñez centrado en su misterioso destino.
Dieciocho veces acudió a la llamada goyesca de Ronda. Sus compañeros de cartel pasan más o menos fugazmente. Sobre las corridas goyescas, el nombre de Antonio permanece como una constante en los carteles.
Con tal intensidad sentía Antonio la llamada de Ronda que, aun retirado, viste las galas goyescas. Así en el año 64, como preludio de su glorioso retorno. Así a partir del año 72, en que - como única corrida anual - vuelve siempre a la cita de esos festejos.
Son corridas para las que se entrena intensamente y mata toros a puesta cerrada. Hasta que un día, el milagro se rompe. Y cuando toreaba preparándose para una reaparición, un toro de Urquijo, con el que se probaba en Estepona, le produce la lesión irreversible que da fin a su carrera de torero prodigioso.
Pero no a su leyenda. Su nombre sigue unido a Ronda y a las corridas Goyescas, de las que fue espirítu  animador y héroe máximo. Dentro de la tauromaquia de Antonio Ordóñez, la verónica, era la preferida por él y por los aficionados.
José Carlos Arévalo le pregunta un día :
- ¿ Que toreros recuerdas ?
Cagancho era insuperable con el capote. El día en que Pepe Luis y Antonio debutaron en México, torearon con Cagancho. A su primero lo recibio con unos lances que les dejo asustados. Pepe Luis le dijo en el burladero : Antonio vamos a tener que hacer las maletas y marcharnos de aquí.
Pero Antonio con el capote era único. El cuerpo, en leve giro, aún casi conserva la posición inicial de los pies al hacer el quite. El pie izquierdo mostraba con claridad que éste se ha hecho de frente, dando el pecho, un poco sesgado el cuerpo, como se deben tomar los toros. Las piernas, separadas un corto paso y adelantada con levedad la del lado por donde se torea ; es decir, saliendo al encuentro del toro.
Antonio, recogía los toros echando línea, la pierna del lado por donde toreaba, en ángulo recto. El pie, casi hundido en la arena como afirmación de dominio. El compás abierto, pero sólo en la medida en que una flexión de piernas haga recobrar su estabilidad normal a la figura. El pie izquierdo indicaba que se citó de verdad.
Pero lo importante era el ritmo del capote, siempre de frente a la cara del toro ; para que quiera coger y no coja, para que quiera enganchar y no enganche.
Hay una cosa que no olvido de Antonio Ordóñez :
Ese modo de irse del toro, para eso no hay tauromaquia que dicte regla precisa, porque las inspiración se burla de normas, rompe moldes, es llamarada que brilla durante la brevedad de un segundo en la imaginación, y se realiza con instintivos, muy hondos, muy toreros.
Ese modo de irse Antonio, llevándose con el crujido de la fiera el crujir de gozo del tendido, no puede ser ensayado, para explicarlo, habría que profundizar en el estudio de la vena gitana de su estirpe y de su sangre.
Por último, me quedo con la tauromaquia que Antonio Ordóñez esculpió en los ruedos - con firme y sensible mano de artista.











viernes, 11 de marzo de 2016

RONDA..... Y SUS TOREROS ( Capítulo XIII )



En una de sus muchas entrevistas con la prensa le preguntaban a Antonio Ordóñez : ¿ Cómo hubieras orientado tu vida, si no hubieras llegado a la categoría que es la tuya, en la historia del toreo ?
- No lo sé. Eso es como si me preguntaras qué pensaba de chico que iba a ser. Te contestaría : figura del torero. No tenía ninguna duda. Si no hubiera sido figura del torero, quería ser cirujano. Pero nunca dudé de que fuese en los toros lo que fuí.
- ¿ Te ayudó mucho tu padre a realizar tu vocación ?
- Nada. No intervino para nada. En mi casa éramos trés. Mi padre ayudó mucho al mayor a Cayetano, bastante a Juan, y a mí nada, porque era el tercero.
- Hemingway tiene una frase muy bella hablando de tí, dice : " Había convencido al toro sin castigarlo ". ¿ Qué piensas de esta valoración ? Yo siempre he pensado que el toro ha sido mi gran colaborador. Nunca ha sido enemigo mío. Con un amigo no puedes tener reservas. Tienes que entregarte totalmente. Creo que lo explica en gran parte mi arte es la sensibilidad, una facultad que se lleva adentro innata. Toreando, fríamente no podía decir :
" Voy a hacer esto y esto otro " ; iba surgiendo sobre la marcha.
Yo diría con un poco de humor que para ser torero no hace falta ser ingeniero, sino ingenioso.
- ¿ Un artista tiene que sentir mucho tener que matar un toro ?.
- Como el gran bailarín, que termina una de las mejores actuaciones de su vida, y que a continuación rompe la partitura.
- Ahí precisamente está la diferencia entre el torero y cualquier otro arte. La obra siempre queda expuesta al público. ¿ Pero qué queda de una faena, una vez terminada ?
- Nada.
- Es un recuerdo muy subjetivo, muy personal. La gente dice : " ¡ Esto a mí no se me olvida en mi vida ! Si, pero al morirse se perdió. Esa es una de las tragedias más fuertes del toreo.
A finales de 1961 se va incubando en la mente de Antonio la idea de su retirada. Una cornada en Tijuana de un toro de " La Laguna " en la temporada de 1962, se cierra con otra grave y doble cornada en Salamanca el 14 de septiembre. ¡ Fiate de los galachitos !. No es que las cornadas arrebaten los ánimos de Antonio que siempre volvió a la arena con vigor tras cada percance, pero cuando las pesadumbres se acumulan, se impone una etapa de meditación que Antonio aprovechó para imponerse un descanso.
Y es en Lima el escenario de su primera retirada. Una retirada envuelta en triunfo en la plaza de Acho donde conquistó el escapulario del Señor de los Milagros. Tenía Antonio poco más de trenta años. Desde allí se lo comunica a su mujer Carmina González. Fue Fernando Graña, empresario y ganadero, el que le cortó la coleta.
En la fiesta quedan nombres como Paco Camino, Diego Puerta, Antonio Bienvenida, Antoñete, Curro Romero, el Viti....... ¡ Menudos carteles ! y si faltaba algo irrumpe en el toreo el " Cordobés ".
Antonio Ordóñez una vez retirado se dedica a la ganadería, sus fincas, su familia y sobre todo a vivir, cosa que es imposible mientras se viste de luces.
Reaparece el 26 de marzo de 1965 en Valencia, Venezuela, junto a Jaime Ostos, corta una oreja. Torea 48 corridas entre España y Francia.
No justificó demasiado su reaparición, de cuyo acto era dueño y señor. Asi es que pudo explicar a los periodistas a los que, tras reunirlos en una comida, les dijo escuetamente :
- Vengo a torear.
Creen quienes le siguen que el enemigo a batir es el " Cordobés ", del que se habla y no se para. El, sin necesidad alguna de competencia, desencandenó la polémica. ¿ Podrá plantarle cara Ordóñez ?
Rafael Campos de España llama a el " Cordobés " el pedernal que hizo saltar la chispa del retorno de Antonio Ordóñez.
Otro norteamericano, famoso se cuenta entre sus seguidores Orson Weles. Orson seguiría a Antonio por muchas plazas y quien durante muchos años estuvo loco por España, donde se sentía completamente feliz.
Año de éxitos el de su reaparición. En Marbella se luce cortando, el 19 de agosto cuatro orejas y rabo a toros de Nuñez Hermanos, con Antonio Bienvenida y Carlos Corbacho.
La temporada de 1966 la inicia en Venezuela, en donde torea un festejo. Tres en México. Los días 21, 22 y 23 de octubre de 1966, pasada la temporada española, participó en la corrida que se celebro en la plaza Hofheinz, Houstton, Texas., Corrida a la portuguesa.
En febrero vuelve a Lima y vuelve a ganar el escapulario del Señor de los Milagros en la conmemoración del bicentenario de la plaza.
Dentro de 1966, en sus habituales actuaciones en Málaga, que es como el recibidor de su casa - el patio es la plaza de Ronda - , consigue el 10 de abril cuatro orejas y dos rabos a toros del marqués de Domecq. Le cogió el segundo, que le produjo una herida de doble trayectoria.
En 1967, torea 34 corridas y comienza en Castellón, el cartel con Litri y el Viti. Llevaba seis años sin estar presente en la Feria de Abril de Sevilla y deja buena constancia de su presencia, llevándose la "Oreja de Oro " instituida por el desaparecido diario Sevilla, como premio al triunfador de la feria.
En 1968, torea 70 corridas, una buena racha y excepcional actuación en las Ventas, el 22 de mayo al cortar las orejas a un toro del marqués de Domecq, actuando con Diego Puerta y Curro Romero.
" Concha de Oro ", a la mejor faena realizada en la " Semana Grande " de San Sebastián.
51 corridas en 1969, y tiene que ser operado por una lesión en el tobillo izquierdo.
En 1970 interviene únicamente en 28 corridas, se resiente de su lesión en el tobillo.
27 corridas en 1971 y ante toros de Pablo Romero, lidiados en San Sebastián el 12 de agosto, con Paco Camino y Curro Vázquez, Ordoñez decide cortarse la coleta definitivamente.
Comunica su decisión, con motivo de brindar el que iba a ser su último toro, " Colombiano ", de 585 kilos, al empresario de la plaza de Madrid, don José María Jardón.
( Continuará )





lunes, 29 de febrero de 2016

OSBORNE ( Capítulo II )




Por su pelo y su corta pero rematada estatura, se puede suponer que tenía bastante sangre veragüeña, heredada de su origen de Pedro Domecq.
Lo único cierto es que la leyenda de " Atrevido " le aportó un aura especial a la ganadería de Osborne durante los años siguientes, particularmente a sus ensabanados bocinegros y calceteros.
Sin embargo, José Luis Osborne tuvo que esperar 18 años para cumplir uno de sus sueños el lidiar una corrida completa de ensabanados en la plaza de El Puerto. A pesar de que ese pelo se asociaba mucho a la ganadería, tampoco era mayoritario en sus camadas. La corrida de los ensabanados en El Puerto fue nocturna. Eran los empresarios Canorea con Barrilaro.
Esa corrida, organizada el 21 de agosto de 1982, la lidiaron Manolo Vázquez, José Luis Galloso y Paco Ojeda, quien cortó las dos orejas y el rabo al tercero de la noche, confirmando su triunfo en Madrid el 25 de julio con el toro " Canastillo " de Cortijoliva. Ese mismo día, desde El Puerto, Ojeda empezó a subir hacia la cumbre, como Antoñete había hecho 18 años antes con " Atrevido ".
Comentaba de don José Luis su sobrino Emilio : " Mi tio regalaba mecheros con el toro ensabanado a todo el mundo. Buscaba muchas ideas. Fue quien planeó lidiar una corrida de colorados en el 91, que la torearon Joselito,Litri y Finito. " La camada no daba ya para seis ensabanados ". Seia años antes, "Campesino ", otro toro de Osborne, había propiciado un triunfo importante de Luis Francisco Esplá en Pamplona, citando al toro desde veinte metros para matarlo a recibir.
En 1995 Emilio González de San Román se hizo cargo de la ganadería, los Osborne se mudaron de la finca Bolaños, cerca de la Cartuja y de Jerez, hasta la sierra del Castillo de las Guardas. Emilio es hijo de Rosario Osborne Domecq, la mayor de los diez hermanos, casada con uno de los hermanos San Roman, quien tenía la Dehesa de Puerto Acebuche.
Cuando Bolaños y las otras fincas de la familia se repartieron entre los herederos, se decidió traer los toros a su actual ubicación.
La finca Montecillo la compró Emilio hace diez años. Tenía las alambradas y la plaza de tientas estaban ya. Tenía un nombre bonito Porte Los Llanos, pero le pusieron el nombre de su vino Montecillo. Tiene 300 hectáreas para 150 vacas. De los tres hierros que habían manejado los hermanos Osborne, Cuvillo compró el de Jaime Osborne Domecq, la O y la V de Osborne Vázquez, sin los sementales que se quedaron en Bolaños. A cambio, Cuvillo se llevó vacas extraordinarias ya que, en lo de Jaime, se dejaban las cinco o seis mejores vacas que se tentaban cada año por una sencilla razón ; como a los toreros no les hacia mucha gracia lo de Jaime, se pretendía así mejorar la calidad de la ganadería. Jaime Osborne lo pasó mal. Era muy aficionado, pero tuvo que vender al marcharle mal los negocios. Era el más joven de todos los hermanos. Y cuando vio que Cuvillo empenzaba a funcionar muy bien con lo suyo, lo paso peor. No era que fuera celoso, pero tenía mucha afición y veía que los esfuerzos de los años anteriores habían dado sus frutos. Hay que decir que el éxito de Cuvillo tembién se debió a que añadió sementales de otras ganaderías, del Marques, de Sayalero o Juan Pedro Domecq, puesto que Jaime Osborne no le vendió ninguno. Así le dio más poder a sus Osborne, sin perder su clase.
Además estos sementales aportaron un punto más de trapió para corresponder a lo que se pedía en Jerez o Sevilla en ese momento.
Comentaba Emilio : quien sabía mucho de todo esto era mi abuelo. Su hermano llevó la bodega hasta 1972, Y despues su hermano Antonio. El abuelo de Emilio era más de campo. Era campeón de España de tiro de pichón. Compró lo de Pedro Domecq en el 52, pero también al hermano del Marqués de Domecq, José Manuel Domecq, a su vez hermano de su abuela materna. Mis tíos, los hermanos de mi madre, eran una piña. Eran muy jovenes, se casaron con veinte años, pero todos funcionaban muy bien : José Luis era el número uno con los periodistas. Hacía propaganda con sus mecheros con el toro de Osborne ensabanado.
Tío Javier era muy de campo. Entendía mucho de sementales. Le gustaban mucho los ambientes taurinos. Nunca se separaron. Eran complementarios. Mi abuelo, era quien organizaba todo. Hacian muchos negocios, unos bien y otros menos.
Pero cuando se quedaron solos, ya no fue lo mismo. Su tío José Luis en realidad, llevaba  los tres hierros de la familia : el de su padre, José Luis Osborne, y los de Jaime y Javier.
Tomás Osborne Faber, que colaboró en la construcción de la plaza de El Puerto, tenía una hermana que se casó con el primer Marqués de Saltillo ganadero. El segundo Marqués que se casó con una hermana de Pablo Romero, se llamaba Rafael Rueda Osborne. Este segundo marqués tuvo que esperar a que muriera su madre, la señora Osborne, para poder vender ejemplares de la ganadería en México.
Emilio tiene lo mejor de la ganadería de Osborne, como se comprueba en los libros, pero todo esto degenera.
Se ha comprobado con el salto que ha pegado Cuvillo cuando refrescó lo de su tío Jaime. Con lo cual Emilio también ha intentado mejorar a traves de los sementales de fuera. Le ayuda José Luis Galloso. Al final, han metido dos sementales de Lola Domecq para buscar lo que les falta a ellos.
Emilio tuvo un mayoral que era vaquero de Juan Pedro Domecq y estuvo toda la vida en Jandilla. Le decía a Emilio : Tú tienes lo de Juan Pedro Domecq antiguo, pero claro, ellos han ido hacia otra dirección, echando sementales de otra cosa para conseguir más caja, más raza...... lo que pide el toreo actual.
Al mayoral de Lola lo conoce desde chico y sabe que no le engaña. De hecho, han tentado ya algunas crías de esos dos toros : se quieren comer al caballo y tienen más poder. Una vaca, la Flamenca, quien la toreó, no pudo con ella. Desde hace un par de temporadas lo de Lola Domecq está de moda en el mundo ganadero.
De lo del El Torero, donde sale lo de Lola, siempre le gustó. En Jandilla tuvo a Emilio su mayoral, un día entero. Más de 10 horas. Le demostró que conocía al pie de la letra todas las reatas.
Morante, por ejemplo, le exige mucho más al toro porque le baja la mano y lo castiga mucho...... A él le hace falta un toro con poder.
En el cercado de los sementales no hay ensabanados. Hay descendientes y siguen trasmitiendo ese pelo. Los problemas de fuerza se han resuelto al cambiar de finca. Montecillo es más sana que Bolaños.
En otra dehesa que tiene Emilio Puerto Acebuche, es mejor finca que la de Montecillo y allí cría sus machos y tienta sus becerras.
Tras diversificar sus negocios - en manos de los primos de Emilio -, el Grupo Osborne tuvo que hacer frente a un dilema en 2009 : la imagen del toro, demasiado potente, hacía sombra a otros productos de la marca, como Solan de Cabras, los jamones Sánchez Romero Carvajal, Anís del Mono, el vino Montecillo, Magno..... Se planteo entonces la posibilidad de eliminar el toro Afortunadamente en el logotipo Osborne bajo esta explicación : Es una alegoría, como si el toro mirara al futuro a través de una ventana. Sin suda, se trataba de una coincidencia, pero el toro negro de Osborne se achicó poco después de que los últimos ensabanados viajasen de Bolaños hasta Montecillo.
A nivel comercial, la fuerza de este nuevo concepto fue tal, que en 2011, Osborne abrió una nueva linea de negocio mediante la explotación  de la marca de El Toro de Osborne. Surgió entonces una serie de tiendas en régimes de franquicias para vender sus productos : camisas, jerséis, corbatas..... Todos con el toro estampado, que logró tanto éxito.
Emilio González de San Román persigue para los ensabanados que cría con nostalgia y mucha pasión conseguir el éxito de antaño para su ganadería.