sábado, 8 de agosto de 2015

MANOLETE...... su tauromaquia ( Capítulo VI )




Fue don Manuel Mejias ( Papa Negro ) otra personalidad fascinante. Don Manuel le correspondió la dicha de forjar, formar y administrar a sus seis hijos que fueron " tan padreros " como Manolete fue
" madrero ".
Camará y el Papa Negro los dos supieron muchisimo de toros.
En la misma época coincidió con ellos nada menos que Andrés Gago.
Los cuatro grandes de la historia del taurinismo - cada cual con su propio estilo, criterio y carácter - han sido Dominguín padre, Papa Negro, Andrés Gago y Camará.
Ya lo creo que acertó Manolete al elegir por apoderado a Camará.
Siendo Camará tan excepcionalmente gallista, ni siquiera le insinuó el menor calco de Joselito. Si, en cambio le puso constantemente de ejemplo a éste en cuanto tuvo - que fue mucho - de hombre enteramente dedicado - en cuerpo y alma - a su profesión y sentimiento de lidiador inconmensurable.
Siendo ya apoderado de Manolete fijaría su residencia en Sevilla, en la calle Fabiola nº 12.
Estos dos hombres, una vez en la plaza, se entenderían sólo con mirarse ; la imagen que dieron torero y apoderado no se ha vuelto a producir quizás habían nacido el uno para el otro.
Manolete siempre trató de usted a Camará y éste de tu al torero ; el respeto y la amistad se anteponían a todo, y es que Manolete, el cualquier faceta de su vida, fue diferente al resto.
Manolete nunca le puso precio a sus actuaciones, de esto sólo se encargaba Camará, que a su vez le recomendaba al torero cumpliese en el ruedo para que cuando llegase la hora de pedir sus honorarios, éstos fueran lo más beneficiosos posibles.
Camará llevó la administración artística y económica con tal honradez, que ahí quedo la fortuna de Manolete.
El apoderado llevaba unas libretas tipo agendas, donde anotaba todos los gastos para el final de temporada ajustar cuentas. " Manolo revisa las cuentas ", cosa que nunca hizo Manolete, tan sólo se limitaba a decir : " Don José, con ver como suben las cuentas de los bancos tengo bastante.
Manolete tuvo muchos, muchísimos admiradores y seguidores que seguian sus actuaciones.
La lista se haría interminable pero hay dos nombres, dignos de ser mencionados, don Ramón Herrera Oria, jefe del Manoletismo en la capital de España.
En el año 1943, en el popular bar de Perico Chicote, en la Gran Via madrileña crea una cuadrilla de honor de fervientes manoletistas.
En cierta ocasión le preguntaron : " ¿ Don Ramón cuántas corridas llevan ustedes ? ", contestando : " Manolo 40 y yo 34 ".
El otro jefe del manoletismo, residía en Barcelona, éste era D. José Berard Laireaud, que era otro seguidor incondicional, que hizo famoso su sombrero, en cuantas plazas actuaba Manolete. Cuando la faena era de las grandes, y el torero se disponía con los trofeos a dar la vuelta al ruedo, desde una barrera volaba a los pies del califa.
Muchos fueron los agasajos que le rindió a Manolete en Barcelona, donde también los compartía con su peña.
El sevillano Pepe Luis Vázquez Garcés es el torero más significativo en la Tauromaquia de Manolete por varias razones.
La primera, porque fue el torero que más veces hizo el paseillo junto con el espada cordobés ; ocho novilladas, ciento veinte corridas de toros y siete festivales benéficos fue el balance total.
La segunda, y más importante que ninguna otra, porque pudo haber sido la pareja posible de aquella época del toreo de los años cuarenta. Pepe Luis tomó la alternativa el año siguiente a la de Manolete, concretamente el 15 de agosto de 1940. Pepe Bienvenida, en presencia de Gitanillo de Triana, le cede el toro " Sabihondo ", nº 99, de Francisco Chica, en la Maestranza de Sevilla.
Muy pronto se ven anunciados juntos en los carteles el cordobés y el sevillano.
Pepe Luis Vázquez en 1941, en la feria de abril de Sevilla, alternando con Manolete, le corta las dos orejas a un Miura, el primera que mataba de esta ganadería en la Maestranza de 600 kilos.
Esto provocó que al día siguiente en el mismo escenario, Manolete le cortara las dos orejas y el rabo a un toro de Villamarta.
Los públicos vieron despertar ciertos aires de rivalidad, aportando cada uno de ellos aires nuevos a una fiesta, un poco dormida a principios de los cuarenta.
Pero Pepe Luis tiene la desgracia de una grave cornada, dejándole su rostro marcado en el año 1943, en Santander.
No creo en esa frase que tanto se utiliza, de que Pepe Luis no quiso.
El torero siempre quiere, y en el caso de Pepe Luis, hizo lo que fue, un torero con mucha cabeza, inteligente y con las ideas muy claras, todo esto adobado con un arte exquisito, de la más alta escuela sevillana.
El mismo Manolete fue su primer admirador ; en una ocasión llegó a manifestar que el toreo de Pepe Luis podía mandar a todos los toreros de su época a casa.
El Bar Chicote, en Madrid, era un bar cock-tail.
Allí vió Manolete por vez primera a Lupe Sino.
Lupe Sino sólo fue la novia del gran torero y la protagonista del único romance amoroso que se le conoce a Manolete.
También se equivocó Lupe Sino en no darse cuenta que las mejores alhajas que con su dinero pudiera adquirir Manolete serían siempre para su madre doña Angustias.
También tuvo Lupe Sino su gran tragedis en Linares, donde Manolete en su hora de la verdad, de la única mujer que se acordó y por la que lamentó morirse, fue de Doña Angustias.
Lupe Sino, falleció en Madrid en septiembre de 1959, doce años después que Manolete, a la hora de su muerte salía por los chiqueros de Las Ventas un novillo llamado " Islero ".
( Continuará )





lunes, 27 de julio de 2015

MANOLETE...... su tauromaquia ( Capítulo V )




La efemérides la narró así K-hito :
Manuel Rodríguez, natural de Córdoba la sultana, hijo de aquel Manolete, trae un temple, una lentitud y una suavidad en el manejo de la tela que causó asombro.
¿ Cabe torear con más sosiego y finura que el nuevo artista cordobés ?
Se le otorgó la oreja del sexto toro entre grandes aclamaciiones de entusiasmo.
Matando estuvo muy bien, le esperamos el domingo.
Don José Flores Camará tenía una personalidad innegable.
Bajo el aspecto de un hombre seco, frío, duro e inflexible, encerraba una sensibilidad como aficionado que supo equilibrar como nadie lo que la actividad taurina tiene de negocio ponderado y realista.
Su capacidad para el negocio fue tan fabulosa como prodigiosa fue su insuperable afición.
Camará fue un torero sin notable relieve, que al transfigurarse en apoderado demostró que era el taurino más conocedor del toro, del toreo y del torero.
Un año un grupo de aficionados quisieron llevar a torear a Olivenza a Manolete. Le encargaron a un amigo de Camará que hiciera las gestiones, el empresario no tenía intención de ganar en esta ocasión dinero, quería que torease en su pueblo sin importarle si tenía que perder algún dinero.
A la pretensión, le respondió Camará :
Yo no puedo consentir que nadie pierda dinero con Manolete. Con la cabida que tiene esa plaza, ni aún con el " no hay billetes " se cubriran los gastos. En este momento lo mínimo que está ahora ganando Manolete son 200.000 pesetas.
En Olivenza no toreó Manolete, Pepe Luis Vázquez cobró 35.000 pesetas, Antonio Bienvenida 25.000.
Manolete no ha sido el torero que más ha ganado en la historia del toreo. Proporcionalmente y teniendo en cuenta el valor adquisitivo real de la moneda en cada época, ningún otro ganó lo suficiente como para poder adquirir las fincas que pudo comprar Juan Belmonte.
Las 25.000 pesetas, por tarde que cobraba Belmonte en su reaparición en 1925, suponían mucho más que las 200.000 que cobraba Manolete en 1947, la tarde de su última corrida en Linares cobró 250.000 pesetas.
Muy cordobés de temperamento era Camará, pero - era una persona con espíritu asevillanado. Nació y está enterrado en Córdoba, pero vivió en Sevilla, y a ella - por cuanto es y significa en el toreo - la admiró en grado tan superlativo como fue incondicional de José Gómez " Joselito " , que le dió la alternativa en Madrid, el 21 de marzo de 1918.
Ausente de los ruedos Juan Belmonte, en ese 1918 fue Camará compañero de Joselito en casi 60 corridas.
No logró mantenerse a la altura de Joselito y Belmonte.
Tuvo valor y poseyó sobrados recursos como lidiador.
Dejó fama de excelente rehiletero. Dejó de torear como matador en 1926, que retornó a actividades relacionadas con los negocios de la carne.
Cuando actuó Manolete por primera vez - por la noche - en el coso de " Los Tejares " , Camará era el empresario.
¿ Pensó Camará, en 1936, retornar a los ruedos e intentar una reaparición ? Esta no se produjo, pero Camará compitió con Manolete en varios festivales benéficos celebrados en los años 1936, 37 y 38.
En la Edad de Oro del Toreo, los apoderados tenían la misma influencia que los mulilleros y menos poderes reales que los alguacilillos.
Manuel Pineda, apoderado de Joselito - que murió pobre y no vivió rico. Juan Soto era el de Juan Belmonte., Pineda y Soto fueron más bien unos secretarios particulares de los dos grandes colosos y un poco los jefes de sus contabilidades. Facultades de disposición tuvieron, de hecho, muy pocas.
En aquellos años la Comisión de Festejos que organizaba las corridas de la feria de Badajoz, visitaba a Joselito y directamente con éste montaba los carteles. Visitaba después - más que nada por protocolo - a Juan Belmonte, en la seguridad que Juan daba la conformidad. El de Triana se limitaba a decirles : " Yo, como siempre, estoy conforme en lo que disponga José " .
Marcial Lalanda, el veterano maestro, indicaba que tuvo varios apoderados, que en realidad la única función que desempeñaban era eso que ahora llamamos " relaciones públicas " . Marcial Lalanda no comprendía como un torero pudo entregar a un apoderado tantos poderes como los que cedió Manolete a Camará.
El primer apoderado que como tal empezó a sonar fue Dominguín ( padre). Más destacó quizas éste como lanzador de Domingo Ortega y de Cagancho.
Eduardo Pagés ostentó la primicia de firmar exclusivas a los diestros famosos de la época.
Camará erró pocas veces en el saber ver el toro en el campo.
Domingo Ruíz era intimo amigo de Manolo Baena, un gran aficionado en el que toda fantasía tenía acomodamiento, Camará era profundo admirador de las sapiencias de Domingo, que era hondo conocedor de lo que se debe hacer con un torero, si de verdad tiene madera de figura. Ser apoderado - pensó Camará en coincidencia con Domingo Ruíz - es descubrir qué toro le encaja mejor a cada torero en una plaza concreta y en una tarde determinada.
Domingo Ruíz, precursor de Camará en el magisterio del apoderamiento ( lo fue extraordinario de Curro Puya y de otros, y consiguió - caso único que antes de él no tuvo precedentes - que llegara millonario Pepe Luis Vázquez a la alternativa ), no tuvo la suerte de Camará, pues ningún torero se le entregó tan incondicionalmente como Manolete a José Flores Camará.

¿ Que vio Manolete en Camará para una confianza tan ilimitada ?

Sencillamente, José Flores era algo así como un pozo sin fondo en la ciencia y en el arte de saber de toros, del toreo y de toreros. Si, fue Manolete el que le descubrió - cuando prácticamente era Manolete un desconocido - que Camará era un genial apoderado, aunque antes que a él no dirigiera a ningún otro torero.
( Continuará )





jueves, 9 de julio de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo IV )



El cordobés ya apuntó en Tetuán de las Victorias su estilo personal y estoico. Una y otra vez aguanta impávido la embestida del novillo, que le cogió varias veces destrozándole el vestido de alquiler. Manolete ofrece una estampa trágica del torero vencido. El público le increpa sin piedad. Pero a Manolete no parece dolerle el cuerpo ni importarle el vestido roto, ni la cara sucia. Hay en él un deseo de triunfo que aquella tarde del 1 de mayo de 1935 no logra alcanzar.
Uno, le grita, poniéndose en pie en la solanera :
- ¡ Chalao !
- ¡ El chalao lo será usted, idiota ! - responde Luis Miguel irritado.
- Padre, ¿ de verdad es un chalao Manolete ?
- No hijo : no es ningún chalao. Con ese valor, si le respetan los toros, va a ganar los estados de Isabel II.
Dominguín repite el 5 de mayo, y tampoco mejora la inpresión causada en su debut. Se muestra valiente, pero soso, sin angel y codillero. Los críticos dicen en sus periódicos : " Este hijo de Manolete no llegará ni a la medianía que fue su padre.
El 25 de julio de 1935 se presenta en Córdoba con picadores, donde obtiene el primer triunfo importante de su carrera : dos orejas y rabo. Repite en Córdoba en noviembre y corta una oreja.
Inicia la temporada 1936, toreando el 6 de mayo en Córdoba y repite el 31 y el 14 de junio. En este último festejo corta orejas y rabo.
El 18 de julio de 1936, estalla la guerra civil, pero Manolete continuará toreando a lo largo de aquellos tres años, contando con la dirección artistica de su paisano Camará.
La Sevilla " empepeluisada " dijo sí al espigado y nuevo espada cordobés.
La convenció con el argumento irrebatible de su exactitud a la hora de la verdad.
A la cuarta actuación - 9 de octubre de 1938 - y concretamente compitiendo con Pepe Luis Vázquez, la Maestranza consagra a Manolete. Nunca hasta ese día disfrutó Manuel de un mayor gozo.
Fue un día grande ese 9 de octubre de 1938. Bota el nombre de Manolete de los mostradores de las tabernas trianeras.
Rebota en los bares de San Julián, El Palmarejo y el Arenal.
No se atreven a hablar de todos los que viven en San Bernardo ; les duele que su vecino Pepe Luis - con tanta gracia como tiene y con lo muchisimo que sabe - no pueda ser en exclusiva el amo de la torería. Los aficionados del barrio de la Macarena reconocen que es difícil que se pueda ver torear mejor al natural como lo ha hecho Manolete. Sólo de Manolete se habla en todo Sevilla.
El novillo de Villamarta - bravo, fino y fiero - ha salido de bandera. Le ha tocado a Manolete. Ha podido expresar con él cuanto de torero siente. Se ha consagrado en la Maestranza. Después de la novillada le visita el viejo maestro José García " El Algabeño ", amigo de Camará y le dice el veterano matador :
- Pepe, debe ya tomar la alternativa, Manuel, tu paisano.
Como matador de toros ganará él a Marcial Lalanda y a Domingo Ortega, que están ya cansados.
Camará piensa y medita. Tres días despés toreará otra vez con Pepe Luis - Manolete en Córdoba. En masa, copando los trenes especiales, los sevillanos se desplazan cerca de la Mezquita - a Manolete, Manuel Calderón y Pepe Luis Vázquez con ganado de Villamarta.
A Manolete no se la ganan esa tarde - 12 de octubre de 1938 - esos dos. La personalidad de Manolete sólo la tiene Manuel Rodríguez. Lo suyo - ya lo han visto en Sevilla - es diferente.
Termina la contienda el 1º de abril de 1939, año en el que licencian al artillero Manuel Rodríguez Sánchez y se doctora el torero Manolete.
Camará sigue meditando lo que el Algabeño le ha dicho en Sevilla.
La alternativa se produce el 2 de julio de 1939, sin que importe para el llenazo en la Maestranza que sea día de tórrido calor. Respetuoso siempre, le pregunta al padrino Chicuelo en el instante de la entre ga de los trastos :
- ¿ Esta mejor el toro por el lado derecho, no maestro ?
- Si, pero tú eres Manolete y serás capaz de sacarle naturales. Mucha suerte, tocayo - le responde Manuel Jiménez " Chicuelo "
No tiene firmadas muchas corridas. Las primeras las irá conquistando tarde a tarde Manuel. Gana 12000 pesetas ese día de la alternativa y entrega 2000 pesetas como donativo a los fines benéficos de los periodistas sevillanos. Memorable corrida de la Prensa. Nunca se le vio a Chicuelo más inspirado en su " Sevilla ". El testigo Rafael Gitanillo se abelmontó en el quinto, que salió de bandera, y con el capote recordó a su hermano Curro Puya. También - como no - hubo orejas para Manolete.
Manuel Rodríguez está contento, cuando al regresar a Córdoba le ofrendó a su madre su primer éxito como matador de toros.
Días después torea en el Puerto.Juan Belmonte le dijo a Clarito en San Sebastián :
- Entonces, ¿ no ha óido nada de Manolete ?......
Y le contó entonces la tremenda corrida de Pablo Romero que presenció Juan en el Puerto desde el callejón, luego de haber actuado como rejoneador. Domino Ortega, Pascual Márquez y Manolete formaban el cartel. Los dos competían desesperadamente sin reparar en el volumen y poderío de los toros. Y Domingo Ortega, viéndoles cogidos y nada deseoso de apencar con la carga, recomendaba :
¡ Muchachos, arrimarse, sí, pero con cuidado ! " A Manolete lo desbarató el tercer toro.
Hecho trizas la ropa y el cuerpo, nadie esperaba, y todo el mundo aplaudió, que en lo álgido de la pelea del cuarte saliese Manolete de la enfermería a toda prisa inquiriendo ¡ si le tocaba el quite !....
Y le contaba Juan Belmonte a Clarito - a mí, que debía de estar curado de espanto, me puso la carne de gallina.....
Córdoba lo alumbro, Sevilla lo consagró. Le falta sólo a Manuel Rodríguez, para conseguir como Manolete sus objetivos, la conquista de Madrid.
No cabe más novedad ni más lujo en el cartel del 12 de octubre de 1939. Juan Belmonte ( rejonedor ), Marcial Lalanda, Juanito Belmonte y Manolete, con toros de Antonio Pérez, que es la ganadería en boga.
( Continuará )