lunes, 27 de julio de 2015

MANOLETE...... su tauromaquia ( Capítulo V )




La efemérides la narró así K-hito :
Manuel Rodríguez, natural de Córdoba la sultana, hijo de aquel Manolete, trae un temple, una lentitud y una suavidad en el manejo de la tela que causó asombro.
¿ Cabe torear con más sosiego y finura que el nuevo artista cordobés ?
Se le otorgó la oreja del sexto toro entre grandes aclamaciiones de entusiasmo.
Matando estuvo muy bien, le esperamos el domingo.
Don José Flores Camará tenía una personalidad innegable.
Bajo el aspecto de un hombre seco, frío, duro e inflexible, encerraba una sensibilidad como aficionado que supo equilibrar como nadie lo que la actividad taurina tiene de negocio ponderado y realista.
Su capacidad para el negocio fue tan fabulosa como prodigiosa fue su insuperable afición.
Camará fue un torero sin notable relieve, que al transfigurarse en apoderado demostró que era el taurino más conocedor del toro, del toreo y del torero.
Un año un grupo de aficionados quisieron llevar a torear a Olivenza a Manolete. Le encargaron a un amigo de Camará que hiciera las gestiones, el empresario no tenía intención de ganar en esta ocasión dinero, quería que torease en su pueblo sin importarle si tenía que perder algún dinero.
A la pretensión, le respondió Camará :
Yo no puedo consentir que nadie pierda dinero con Manolete. Con la cabida que tiene esa plaza, ni aún con el " no hay billetes " se cubriran los gastos. En este momento lo mínimo que está ahora ganando Manolete son 200.000 pesetas.
En Olivenza no toreó Manolete, Pepe Luis Vázquez cobró 35.000 pesetas, Antonio Bienvenida 25.000.
Manolete no ha sido el torero que más ha ganado en la historia del toreo. Proporcionalmente y teniendo en cuenta el valor adquisitivo real de la moneda en cada época, ningún otro ganó lo suficiente como para poder adquirir las fincas que pudo comprar Juan Belmonte.
Las 25.000 pesetas, por tarde que cobraba Belmonte en su reaparición en 1925, suponían mucho más que las 200.000 que cobraba Manolete en 1947, la tarde de su última corrida en Linares cobró 250.000 pesetas.
Muy cordobés de temperamento era Camará, pero - era una persona con espíritu asevillanado. Nació y está enterrado en Córdoba, pero vivió en Sevilla, y a ella - por cuanto es y significa en el toreo - la admiró en grado tan superlativo como fue incondicional de José Gómez " Joselito " , que le dió la alternativa en Madrid, el 21 de marzo de 1918.
Ausente de los ruedos Juan Belmonte, en ese 1918 fue Camará compañero de Joselito en casi 60 corridas.
No logró mantenerse a la altura de Joselito y Belmonte.
Tuvo valor y poseyó sobrados recursos como lidiador.
Dejó fama de excelente rehiletero. Dejó de torear como matador en 1926, que retornó a actividades relacionadas con los negocios de la carne.
Cuando actuó Manolete por primera vez - por la noche - en el coso de " Los Tejares " , Camará era el empresario.
¿ Pensó Camará, en 1936, retornar a los ruedos e intentar una reaparición ? Esta no se produjo, pero Camará compitió con Manolete en varios festivales benéficos celebrados en los años 1936, 37 y 38.
En la Edad de Oro del Toreo, los apoderados tenían la misma influencia que los mulilleros y menos poderes reales que los alguacilillos.
Manuel Pineda, apoderado de Joselito - que murió pobre y no vivió rico. Juan Soto era el de Juan Belmonte., Pineda y Soto fueron más bien unos secretarios particulares de los dos grandes colosos y un poco los jefes de sus contabilidades. Facultades de disposición tuvieron, de hecho, muy pocas.
En aquellos años la Comisión de Festejos que organizaba las corridas de la feria de Badajoz, visitaba a Joselito y directamente con éste montaba los carteles. Visitaba después - más que nada por protocolo - a Juan Belmonte, en la seguridad que Juan daba la conformidad. El de Triana se limitaba a decirles : " Yo, como siempre, estoy conforme en lo que disponga José " .
Marcial Lalanda, el veterano maestro, indicaba que tuvo varios apoderados, que en realidad la única función que desempeñaban era eso que ahora llamamos " relaciones públicas " . Marcial Lalanda no comprendía como un torero pudo entregar a un apoderado tantos poderes como los que cedió Manolete a Camará.
El primer apoderado que como tal empezó a sonar fue Dominguín ( padre). Más destacó quizas éste como lanzador de Domingo Ortega y de Cagancho.
Eduardo Pagés ostentó la primicia de firmar exclusivas a los diestros famosos de la época.
Camará erró pocas veces en el saber ver el toro en el campo.
Domingo Ruíz era intimo amigo de Manolo Baena, un gran aficionado en el que toda fantasía tenía acomodamiento, Camará era profundo admirador de las sapiencias de Domingo, que era hondo conocedor de lo que se debe hacer con un torero, si de verdad tiene madera de figura. Ser apoderado - pensó Camará en coincidencia con Domingo Ruíz - es descubrir qué toro le encaja mejor a cada torero en una plaza concreta y en una tarde determinada.
Domingo Ruíz, precursor de Camará en el magisterio del apoderamiento ( lo fue extraordinario de Curro Puya y de otros, y consiguió - caso único que antes de él no tuvo precedentes - que llegara millonario Pepe Luis Vázquez a la alternativa ), no tuvo la suerte de Camará, pues ningún torero se le entregó tan incondicionalmente como Manolete a José Flores Camará.

¿ Que vio Manolete en Camará para una confianza tan ilimitada ?

Sencillamente, José Flores era algo así como un pozo sin fondo en la ciencia y en el arte de saber de toros, del toreo y de toreros. Si, fue Manolete el que le descubrió - cuando prácticamente era Manolete un desconocido - que Camará era un genial apoderado, aunque antes que a él no dirigiera a ningún otro torero.
( Continuará )





jueves, 9 de julio de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo IV )



El cordobés ya apuntó en Tetuán de las Victorias su estilo personal y estoico. Una y otra vez aguanta impávido la embestida del novillo, que le cogió varias veces destrozándole el vestido de alquiler. Manolete ofrece una estampa trágica del torero vencido. El público le increpa sin piedad. Pero a Manolete no parece dolerle el cuerpo ni importarle el vestido roto, ni la cara sucia. Hay en él un deseo de triunfo que aquella tarde del 1 de mayo de 1935 no logra alcanzar.
Uno, le grita, poniéndose en pie en la solanera :
- ¡ Chalao !
- ¡ El chalao lo será usted, idiota ! - responde Luis Miguel irritado.
- Padre, ¿ de verdad es un chalao Manolete ?
- No hijo : no es ningún chalao. Con ese valor, si le respetan los toros, va a ganar los estados de Isabel II.
Dominguín repite el 5 de mayo, y tampoco mejora la inpresión causada en su debut. Se muestra valiente, pero soso, sin angel y codillero. Los críticos dicen en sus periódicos : " Este hijo de Manolete no llegará ni a la medianía que fue su padre.
El 25 de julio de 1935 se presenta en Córdoba con picadores, donde obtiene el primer triunfo importante de su carrera : dos orejas y rabo. Repite en Córdoba en noviembre y corta una oreja.
Inicia la temporada 1936, toreando el 6 de mayo en Córdoba y repite el 31 y el 14 de junio. En este último festejo corta orejas y rabo.
El 18 de julio de 1936, estalla la guerra civil, pero Manolete continuará toreando a lo largo de aquellos tres años, contando con la dirección artistica de su paisano Camará.
La Sevilla " empepeluisada " dijo sí al espigado y nuevo espada cordobés.
La convenció con el argumento irrebatible de su exactitud a la hora de la verdad.
A la cuarta actuación - 9 de octubre de 1938 - y concretamente compitiendo con Pepe Luis Vázquez, la Maestranza consagra a Manolete. Nunca hasta ese día disfrutó Manuel de un mayor gozo.
Fue un día grande ese 9 de octubre de 1938. Bota el nombre de Manolete de los mostradores de las tabernas trianeras.
Rebota en los bares de San Julián, El Palmarejo y el Arenal.
No se atreven a hablar de todos los que viven en San Bernardo ; les duele que su vecino Pepe Luis - con tanta gracia como tiene y con lo muchisimo que sabe - no pueda ser en exclusiva el amo de la torería. Los aficionados del barrio de la Macarena reconocen que es difícil que se pueda ver torear mejor al natural como lo ha hecho Manolete. Sólo de Manolete se habla en todo Sevilla.
El novillo de Villamarta - bravo, fino y fiero - ha salido de bandera. Le ha tocado a Manolete. Ha podido expresar con él cuanto de torero siente. Se ha consagrado en la Maestranza. Después de la novillada le visita el viejo maestro José García " El Algabeño ", amigo de Camará y le dice el veterano matador :
- Pepe, debe ya tomar la alternativa, Manuel, tu paisano.
Como matador de toros ganará él a Marcial Lalanda y a Domingo Ortega, que están ya cansados.
Camará piensa y medita. Tres días despés toreará otra vez con Pepe Luis - Manolete en Córdoba. En masa, copando los trenes especiales, los sevillanos se desplazan cerca de la Mezquita - a Manolete, Manuel Calderón y Pepe Luis Vázquez con ganado de Villamarta.
A Manolete no se la ganan esa tarde - 12 de octubre de 1938 - esos dos. La personalidad de Manolete sólo la tiene Manuel Rodríguez. Lo suyo - ya lo han visto en Sevilla - es diferente.
Termina la contienda el 1º de abril de 1939, año en el que licencian al artillero Manuel Rodríguez Sánchez y se doctora el torero Manolete.
Camará sigue meditando lo que el Algabeño le ha dicho en Sevilla.
La alternativa se produce el 2 de julio de 1939, sin que importe para el llenazo en la Maestranza que sea día de tórrido calor. Respetuoso siempre, le pregunta al padrino Chicuelo en el instante de la entre ga de los trastos :
- ¿ Esta mejor el toro por el lado derecho, no maestro ?
- Si, pero tú eres Manolete y serás capaz de sacarle naturales. Mucha suerte, tocayo - le responde Manuel Jiménez " Chicuelo "
No tiene firmadas muchas corridas. Las primeras las irá conquistando tarde a tarde Manuel. Gana 12000 pesetas ese día de la alternativa y entrega 2000 pesetas como donativo a los fines benéficos de los periodistas sevillanos. Memorable corrida de la Prensa. Nunca se le vio a Chicuelo más inspirado en su " Sevilla ". El testigo Rafael Gitanillo se abelmontó en el quinto, que salió de bandera, y con el capote recordó a su hermano Curro Puya. También - como no - hubo orejas para Manolete.
Manuel Rodríguez está contento, cuando al regresar a Córdoba le ofrendó a su madre su primer éxito como matador de toros.
Días después torea en el Puerto.Juan Belmonte le dijo a Clarito en San Sebastián :
- Entonces, ¿ no ha óido nada de Manolete ?......
Y le contó entonces la tremenda corrida de Pablo Romero que presenció Juan en el Puerto desde el callejón, luego de haber actuado como rejoneador. Domino Ortega, Pascual Márquez y Manolete formaban el cartel. Los dos competían desesperadamente sin reparar en el volumen y poderío de los toros. Y Domingo Ortega, viéndoles cogidos y nada deseoso de apencar con la carga, recomendaba :
¡ Muchachos, arrimarse, sí, pero con cuidado ! " A Manolete lo desbarató el tercer toro.
Hecho trizas la ropa y el cuerpo, nadie esperaba, y todo el mundo aplaudió, que en lo álgido de la pelea del cuarte saliese Manolete de la enfermería a toda prisa inquiriendo ¡ si le tocaba el quite !....
Y le contaba Juan Belmonte a Clarito - a mí, que debía de estar curado de espanto, me puso la carne de gallina.....
Córdoba lo alumbro, Sevilla lo consagró. Le falta sólo a Manuel Rodríguez, para conseguir como Manolete sus objetivos, la conquista de Madrid.
No cabe más novedad ni más lujo en el cartel del 12 de octubre de 1939. Juan Belmonte ( rejonedor ), Marcial Lalanda, Juanito Belmonte y Manolete, con toros de Antonio Pérez, que es la ganadería en boga.
( Continuará )





lunes, 29 de junio de 2015

VERAGUA ( CAPÍTULO V )




La primera decisión de la Marquesa no deja lugar a dudas : Tomás llevaba apenas pocos días muerto cuando el Conde de Mayalde, Alcalde de Madrid y presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidía le llamó : Perdona que te pregunte esto en un momento así, pero ¿ a nombre de quién van a lidiarse ahora los toros ?
Sin dudar ni un segundo : ¡ Tomás Prieto de la Cal ha muerto. Tomás Prieto de la Cal vive !
El cometido que le esperaba al nuevo ganadero era aplastante : " la ganadería era entonces bastante larga.
Entre los toros que no habían sido vendidos y las vacas sin tentar, los animales se hacinaban en la Ruiza.
El primer año tentaron vacas utreras, de cuatro, cinco, seis y siete años, sin tentar.
A petición de la Marquesa, Antonio Bienvenida fue a dirigir los tentaderos. La única solución era eliminar todo lo malo. En los dos años anteriores a su muerte el antiguo mayoral Pepe Doblado vino a La Ruiza para ayudarles en los tentaderos ; sabía ver y conocía todas las familias.
De doscientas vacas las dejaron reducidas a cincuenta el mínimo que exigía la Unión para permanecer inscrito.
Si para el padre de Tomás la ganadería había sido un pasatiempo costosa, ahora debería ser autónoma para poder sobrevivir.
Después se pusieron a buscar sementales. Diez años de un trabajo sordo de 1976 a 1986, un proceso largo durante el cual los resultados en las plazas eran muy malos, ya que los tentaderos eran malísimos.
En 1983, encontraron el semental que buscaban " Luchador " el cual les dio otros tres hijos que también fueron sementales.
Los Veraguas habían perdido raza, eran complicados, no embestían ya.
Toros bajos de raza, sin motor, distraidos, sin fijeza, malos para el caballo, imposibles en la muleta. Era como para renunciar.
Los frutos de " Luchador " crecían,, cada año las tientas eran mejores. De lo desastroso pasaron a simplemente malo, después a lo aceptable, hasta llegar a lo bueno.
A partir de 1985, los resultados aparecieron. El trabajo comenzaba a dar dividendos. Como la ganadería era pura y los últimos consejos de Pepe Doblado, fueron factores determinantes.
Con diecinueve años Tomás contaba con la afición más fuerte. Por encima de todo, quería perpetuar lo que había recibido.
Para superar todos los sacrificios que esto trae consigo, hay que tener mucha afición. Tomás ha consagrado su vida a los veraguas.
La aportación de un semental de veragua puro, cedido por don Álvaro Domecq a principio de los años noventa, no condujo a nada...... salvo quizá a restaurar la confianza por parte de los toreros.
Francia jugó un papel muy importante.
Con una camada corta los avances son más lentos.
Y además en el mundillo actual, el que tus toros salgan buenos no es un factor decisivo. Los toreros no quieren toros que les den problemas. Y los de Prieto de la Cal eran muy exigentes. Aunque salgan nobles, hay que ser buen torero. A partir de ahí, más le vale a Tomás no tener camadas largas.
Rafael, el mayoral que aprendió el oficio al lado de Pepe Doblado, y quien nunca se marchó de La Ruiza ; rinde un informe sobre las actividades realizadas, ni cojos, ni heridos. El ganadero recibe con filosofía el parte de guerra : " Cada día estoy preparado para perder uno o varios toros, son imprevisibles y cuando deciden matarse, nada ni nadie puede impedirlo.
El ganadero vive en Sevilla debido a las obligaciones escolares, y pasan en La Ruiza los fines de semana y todas las vacaciones.
En los años 1980, nadie quería saber nada de esos toros. La transición fue muy difícil admite Tomás. Todo el mundo mataba los veraguas y de repente ya no.
En 1988, se empieza a notar el trabajo de restauracióbn de la ganadería. Marco Girón le corta el rabo a " Hocicón " en Cantillana.
En aquel entonces, se alternan en el ruedo novillos que hacen soplar un viento de pánico y otros que resultan excelentes. El 6 de agosto de 1989, Juan Carlos García le corta el rabo a " Lucero ".
En 1990, los seis novillos lidiados en Alés, por Domingo Valderrama, Juan Carlos Beca Belmonte y Tino López salen excelentes.
Alfonso Ordóñez, el benjamín de la dinastía, oficiaba entonces como representante de la ganadería. Por amistad, y también en recuerdo del trabajo efectuado en La Ruiza por su hermano mayor Cayetano Ordóñez.
Cuando consideró que el joven ganadero ya sabía lo que quería, se fue retirando poco a poco. La línea de la ganadería estaba ya muy clara con una connotación torista que satisface al ganadero.
Sevilla abre las puertas a los antiguos veraguas el 1º de julio de 1993, Luis de Pauloba corta una oreja.
En 1997, la leyenda trágica de los veraguas se enriquece con un nuevo episodio sangriento, la empresa Canorea ha contratado a seis toreros sevillanos necesitados de contratos.
Jesús Cardeño, natural de Triana y con 44 años, regresaba a la Maestranza, se va a porta gayola, pero " Hocicón " sale distraido de toriles y le toca, pero muy tarde para desviar la embestida del bólido, cuyo pitón le arranca la mitad de la cara. Tiene el paladar perforado, la mandibula inferior fracturada y una docena de dientes rotos, pero el torero, al que se llevan con la cabeza colgando y la herida abierta, ¡ está vivo de milagro ! En madio del pánico general y de los gritos de terror, " Hocicón " persigue al banderillero Antonio Tavira que ha venido al quite, le arranca el capote de las manos, lo alcanza en el momento que entraba en la tronera del burladero y le pega una cornada grave en el muslo.
Algunas semanas más tarde, la tragedia se olvida cuando Luis de Pauloba obtiene el indulto de      "Vinatero " en Constantina.
Después de 20 años los veraguas de Prieto de la Cal regresan a las Ventas. Dos de ellos son aplaudidos en el arrastre.
En julio de 2003, la tragedia vuelve a Las Ventas.
Reyes Mendoza, quien, confirma alternativa frente a un cinqueño los espectadores ven cómo se eleva por los aires recibiendo una cornada grave en el muslo, mientras que un banderillero recupera el testículo del matador de debajo del estribo.
El 11 de junio de 2005 en Ayamonte el último novillo se le concede la vuelta al ruedo.
Tomás sabe que la vida que ha sido la suya difícilmente podrá ser vivida por sus hijos. Como para tantos otros terratenientes que quisieron perpetuar el orden de las cosas, se acerca la hora de las rupturas dolorosas. Aquellos que supieron prever y tienen otra profesión cuyo salario les permite trabajar sus tierras sin percibir beneficios pueden durar, más aquellos para quienes la ganadería es su único ingreso comienzan a preguntarse hasta cuándo podrán aguantar....... la única salida está en agotar toda la producción y por ende, amoldarse a la realidad del sistema. Podría vender el cortijo y la ganadería.
Pero Tomás, dice : ¡ Eso jamás ! Si me llevan al límite mandaré todo al matadero. Tomás invoca, como su último recurso el deseo de los verdaderos aficionados con los franceses en primera fila. Para Tomás, todavía hay esperanza, seguirá luchando para seguir viendo a sus veraguas en los carteles.
( Continuará )