lunes, 8 de junio de 2015

VERAGUA ( CAPÍTULO IV )



Mercedes Picón, que aun no era Marquesa de Seones, su padre era el director del Hospital Provincial de Madrid, situado en Atocha.
Al tener ese puesto, organizaba cada año la corrida de la Beneficencia madrileña, que gracias a Manolete llenaba las arcas de la institución. El director no dudaba en encarecer una especie de subasta entre las grandes aristócratas de la época, - la Duquesa de Alba, la de Medinacelli, la de Osuna......, para venderles a precio de oro las barreras de " capotes ", aquellas en donde estas grandes señoras tenían la seguridad de ser vistas. La joven Mercedes descubre el mundo de la alta sociedad, y el de las plazas de toros, que le fascina.
Cuando los maletillas se tiraban al ruedo, me las arreglaba para que los llevaran al hospital de mi padre en vez de a la cárcel. Mercedes Picón hacía que les dieran bocatas a los torerillos.
En aquel entonces faltaba de todo, pero el hospital de mi padre, en parte gracias a las corridas de la Beneficencia, era el mejor abastecido del país.
En la familia de la futura Marquesa el frances era idioma obligatorio. Le debe la familia el Marquesado de Seones a José Bonaparte. En Paris, en el seno de la Alianza Francesa, fue donde Mercedes realizó sus estudios.
Una vez casada la Marquesa contaba - la boda con Tomás puso fin a las fiestas en La Ruiza.
No conocía Andalucía. Conocí a toda la familia Ordóñez, a todos los Dominguín.... Luis Miguel era encantador, Pepe Dominguín tenía ángel.
A Mercedes le enseñó a montar a caballo a la inglesa Antonio Alba, y su tio el Marqués de Villabrágina, le enseñó a manejar la garrocha de majagua muy liviana. Tomás era un gran jinete a la moda  andaluza.
Vivían en Madrid y venían a La Ruiza los fines de semana, José Doblado mayoral de la ganadería les mantenía informados de las incidencias semanales.
Luis Miguel Dominguín, pone de moda la ganadería lidiando prácticamente todas sus corridas.
La primera corrida lidiada en Almería el 24 de agosto de 1945, por Carlos Arruza, Montani y Parrita. En 1948, en Linares Manolo González corta dos orejas y rabo. En Quito, el 22 de enero de 1950, Luis Miguel corta hasta un rabo, en Barcelona en 1950, triunfa con " Guerrillero ", que es premiado con la vuelta al ruedo, y declarado el mejor toro de la temporada de Barcelona.
En 1951, salen a hombros en Barcelona José María Martorell, Pepe y Luis Miguel Dominguín con los toros de Tomás Prieto dela Cal.
Los triunfos se suceden en España, Francia e incluso en las Américas.
El 29 de septiembre de 1953, cerrando la feria de San Miguel en Sevilla, Niño de la Palma II, corta una oreja, Dámaso Gómez y Juan Posada, que fue gravemente herido por su primero. Juan Posada conservaba de él un recuerdo rencoroso : " ¡ Los Veraguas tienen sangre de Miura ! "
El 23 de noviembre de 1953 Luis Miguel y Antonio Ordóñez le cortan siete orejas y dos rabos a los jaboneros lidiados en Lima.
Cayetano Ordóñez, hermano mayor de Antonio, era entonces el representante de la ganadería que acogía cada invierno a toda la familia, los Dominguín y los Ordóñez..... La Marquesa recuerda :      "Durante el día haciamos los tentaderos, el acoso y derribo. y por la noche había tertulias interminables... Los Ordóñez y los Dominguín llevaban una vida aparentemente despreocupada de los toreros que preparan su temporada.
Alfonso Ordóñez, el más joven de la dinastía, quien entonces tenía apenas doce años, y que con el tiempo torearía bajo las órdenes de su hermano Antonio, se acordaba de aquellas épocas.
Los años cincuenta dado el buen juego de los veraguas, Prieto de la Cal triunfa en las plazas donde lidia, en 1958, " Miguelín " corta cuatro orejas y dos rabos en Nimes frente a Luis Miguel Dominguín que cortó una.
Gran corrida en septiembre de 1960 en Ciudad Real, con Ordóñez, Diego Puerta y Curro Romero.
No obstante, una etapa gloriosa se termina. Un único toro en Sevilla en 1962 a beneficio de la lucha contra el cáncer.
En la decada siguiente, la ganadería cambia de òrbita. Se apoya en las plazas de Barcelona y en las de la Costa Brava, donde algunos toros son aun reminiscentes de aquellos los grandes Veraguas de años anteriores. José Fuentes corta dos orejas en mayo de 1968 y tres orejas en octubre.
El ganadero está enfermo y la ganadería lo resiente.
Durante seis años no hubo tentaderos. Los lotes de vacas fueron un poco azarosos. Los carteles bajan de categoría.
A partir de 1969, los sementales ya no se tientan.
Luis Miguel Dominguín se retira de los ruedos en 1973 y Antonio Ordóñez lo había hecho en 1971.
La ganadería ha perdido a sus mejores aliados. Con la ausencia del genial " número uno ", los veraguas, cuya estrella había palidecido considerablemente, ya no interesan a nadie. Además, la época está cambiando : debido a la obligación de ponerles el guarismo en la paletilla, el cuatreño sustituye al novillo, lo que algunos toreros, y no siempre los más modestos, comienzan a retirarse prudentemente.
En 1972, enfermo de cáncer el mayoral, José Doblado se retira a un pueblo vecino. Tomás Prieto de la Cal, para frenar esta decadencia, encuentra fuerzas para dirigir sus dos últimos tentaderos en 1973 y 1974. Los resultados son desastrosos. Las vacas más viejas salen sensacionales, pero las jovenes no valen, distraidas, mansas, sin agresividad ni nobleza, en nada recuerdan su glorioso pasado.
En 1975 muere Tomás Prieto de la Cal.
Los Veraguas parecen desafiar al tiempo. ¿ Saben acaso que después de que murió su amo, le deben a un niño de nueve años el haber sobrevivido ?
Nicole Kidman nieta de la añorada Kim Basinger, bautizada así por la marquesa debido a que tenía los mismos ojos de la actriz a las nueve semanas de vida, pasaba grandes temporadas en La Ruiza.
En 1975, a la muerte de su padre, Tomás tiene nueve años cuando se convierte en ganadero dentro de un contexto comprometido.
La primera corrida de Tomás fue en Tarragona.
Cuando las cuadrillas descubrieron la corrida en los corrales corrió un viento de pánico. La corrida era monumental.
Pepín Jiménez mandó un parte médico a la hora del sorteo y la empresa anunció la suspensión del festejo.
Ruíz Miguel dijo que en caso de necesidad, él mataríá toda la corrida.
Ruíz Miguel, que llevaba en su cuadrilla a los picadores Rubio de Quismondo y Martín Toro, se dedicaron toda la corrida nada más a subirse de nuevo a los caballos.... ¡ Qué tíos !.

Todo ganadero que hubiera tenido una ligera idea del mal momento que atravesaba la ganadería, la hubiera mandado al matadero. Pero el niño de nueve años que era Tomás Prieto de la Cal a esos toros de color avena y fuego no podia disociarlos de la figura paterna.
( Continuará )





domingo, 31 de mayo de 2015

2015.........LA OREJITIS



Si 2013 batió el insólito récord en indultos de toros en las plazas españolas, en 2015 de seguir así se batirá el récord en la concesión de orejas.
Las Ventas Plaza de Primera Categoría que más toros ha lidiado tenía una media muy baja de orejas cortadas, de ahí el valor que se les daba siempre a las mismas.
En el atragantón de los festejos taurinos con que Las Ventas obsequia a los isidros que vienen y a los isidros que están, se revela tarde tras tarde que con suma urgencia conviene evitar " el barullo de las orejas ", por mucha que sea la unanimidad en la petición, la presidencia, como norma invariable de buen juicio, puede cortar el barullo y concederlas no por complacencia de las masas, donde no se tienen en cuenta un gran número de factores, colocación de la espada, calidad de la faena de muleta,enganchones, etc., la oreja representa aquel premio reservado a efemérides taurinas dignas de perpetuar en el recuerdo.
La primera oreja en Madrid a Vicente Pastor en el toro fogueado " Carbonero ".
La primera oreja a Joselito, en Sevilla la tarde de los seis Santa Colomas, en el toro " Cantinero ".
De una oreja se pasó a dos ; una tarde al cortador se le ocurrió añadir el rabo, como para completar el peso del éxito ; un entusiasta cortó una pata entre el asombro y el aplauso de la muchedumbre.... y toda abusiva extralimitación quedó en costumbre.
Como aficionado pienso que no se debe pasar en Madrid así como en las Plazas de Primera Categoría de la concesión de una oreja y ésta concedida en condiciones excepcionales, que después no haya lugar a dudas, con lo que se salvará el prestigio de las Plazas de Primera y el de la fiesta y quedará la autoridad defendida de voces y gestos irrepetuosos.
En Las Ventas el presidente tiene que hacer valer el premio de la concesión de orejas, pues de lo contrario Las Ventas devaluará el mérito que tenía el cortar una oreja en su inmenso ruedo.
¿ Qué debe exigirse para conceder la oreja del toro como simbolo de perfección ? Ante todo tener en cuenta el toro : su facilidad, su dificultad, su peligro y después que todo, absolutamente todo lo que se haga el torero sea perfecto, claro, seguido, sin una vacilación, sin una duda, sin una flaqueza, sin un recurso que lo descalifique.
Sé que hay opiniones, siempre respetables, de que el presidente debe guiarse por el número de pañuelos de los tendidos. Esto de que el público manda, podría admitirse si fuera competente y leal la petición.
En las crónicas de los festejos se habla de las orejas cortadas por los toreros pero se tiende a obviar como era el toro, qué hizo el toro, con dedicar unas palabras más al toro y unos adjetivos menos a los toreros la crónica cuesta igual y queda perfecta.
No puedo dejar de pensar que hace años había una cosa que se llamaba corrida de toros. Era un juego peligroso que hacían con los toros unos hombres, a los que se les llamaba toreros. A este juego se le llamó lidia.
El gusto por el juego - afición - tenía su origen y dependencia en el toro. Como el toro de lidia era un animal diverso, las corridas tenían diversidad. Con esa diversidad las corridas eran buenas o malas, pero no eran monótonas ; como el toro tenían diversidad.
Sudaban las taleguillas de los toreros ; sudaba el espectador ante el peligro manifiesto ; el alguacilillo corría entre barreras se subía en el estribo y hacía valer el reglamento.
En una misma tarde, admiración y escarnío ; ovaciones y silbidos ; sombreros y almohadillas ; afirmación y negación ; cara y cruz. Eso era lo que se llamaba una corrida de toros.
Para conseguir ligar las faenas hay que torear con temple. La mayor parte de los enganchones, y los desarmes, y el tener que enmendarse, son debidos a que, por falta de temple, el toro derrota antes de terminar la suerte. Cuando la suerte no se carga, ni se remata en su sitio, es inevitable la enmienda, y al enmendarse los pases son sueltos, no se ligan, porque cada pase es el comienzo de una faena que no se sigue, que se interrumpe, porque no se lleva el toro toreado hasta donde debe ir, no derrota donde debe derrotar, y la faena sin querer se corta.
Me parece de muy mal gusto eso de aplaudir al toro manso en el arrastre para molestar al torero.
Toro grande, grande o chico, bueno o malo, bravo o manso, debe siempre lidiarse, necesita su lidia, la suya,. Y no otra, pero la tiene y débe dársela su matador.
Torear es ejecutar, " hacer " el toreo, con arrglo a las condiciones del toro, como el toro " pida ".
Y el arte del toreo, cuando mejor se lidie, mejor se torea, con más claridad luce al arte.
Colocado el varilarguero, ¿ dónde debe quedar el toro ?
El toro debe quedar frente al caballo, " fuera de la raya ", a una distancia tal que se pueda graduar su codicia.
Si no va desde allí al caballo, tiempo hay de cerrarle, o de avanzar al picador, siempre con la raya entre el toro y el caballo, guardando distancias.
Lo primero que nos interesa saber es desde dónde se arranca el toro, para empezar a contarle la bravura. Cosa que interesa al torero de a pie, al ganadero y al público. Todo esto, sin ningún torero a la derecha del picador, con la cuadrilla replegada hacia la barrera, y el matador de turno un poco avanzado y dispuesto al quite.
Cuando el torero es toreado por el toro, cuando no se acoplan, cuando no se entienden, es que tienen temple distinto. Juan Belmonte, si recurrimos a su temple todo el toreo de Belmonte está tejido con temple. El temple se hizo palpable y fue posible hacer pasar toros que antes de él no pasaban. Sin Belmonte no hubiera sido posible. Manolete también tuvo mucho temple en la mano.
Respetable público de Las Ventas : Ponganse serios y con la mayor formalidad para que no sean sus ligerezas pretexto de abusos, y reclamen tarde tras tarde que no les sustraigan más cosas de la corrida, observen la conducta de los toreros con mucho rigor pues estamos en la Primera Plaza del Mundo.




Manolo Vázquez y Antonio Ordóñez, en el centro el maestro Marcial Lalanda, apoderado de ambos en la Monumental de Las Ventas.


sábado, 23 de mayo de 2015

MANOLETE... su tauromaquia ( Capítulo II )



Con pocos años pasa a vivir en la Plaza de la Lagunilla nº 49, corazón del Barrio de Santa Marina, y a pocos metros del Barrio de la Merced.
Estos dos barrios vieron nacer a toda la torería cordobesa. En aquella casa de la Lagunilla, de fachada color salmón y con el zócalo de gris, se conservaban dos trofeos, que con ansia miraba el niño.
Estos trofeos eran las cabezas disecadas de dos toros. Uno era de " Salinero " de la ganadería de Veragua, con el que tomó la alternativa, el 16 de septiembre de 1900, Rafael Molina Lagartijo, primer esposo de Dª Angustias Sánchez, madre de Manolete.
La otra cabeza era de " Yegüerizo ", perteneciente a la ganadería de don Estaban Hernández, lidiado el 15 de septiembre de 1907, día de su alternativa, por Manuel Rodríguez Sánchez " Manolete ", segundo esposo de Dª Angustias Sánchez y padre del Califa de Córdoba que también llevaría el mismo nombre, apellidos y apodo.
Dª Angustias Sánchez estaba casada con Rafael Molina " Lagartijo Chico " el 25 de marzo de 1903, del que pronto quedaría viuda, el 8 de abril de 1910.
El 3 de noviembre de 1912 contraería de nuevo matrimonio con Manuel Rodríguez Sánchez " Manolete ", con aquella larga dinastía de toreros, bajo el cielo de aquel ambiente taurino, cuna de toreros, como fue el Barrio de Santa Marina y el Campo de la Merced, dentro de una Córdoba sultana, en la que todavía se paseaban por sus calles dos " Califas " de la torería como fueron  Guerrita y Machaquito ; aquel chiquillo no podía ser otra cosa que torero.
Aquel niño pronto vive su primera tragedia, aunque tiene poca edad ; la pérdida de su padre también le marcaría, tenía entonces 5 años.
Su madre doña Angustias Sánchez Martínez, nació en Albacete, el día 5 de abril de 1881, en la calle de la Cruz número 16 y fue bautizada en la Parroquia de San Julián.
Los padres marcharon a Córdoba cuando tenía 4 años, por eso ella se consideraba cordobesa.
Del primer matrimonio nacieron dos hijas : Dolores y Angustias, y del segundo, Teresa, Angela,, Soledad y Manuel, que con el paso del tiempo haría célebre el apodo de su padre " Manolete ".
Cuando quedó viuda por segunda vez, doña Angustias tenía a su cargo a seis hijos, todos de temprana edad.
Doña Angustias consigue con más o menos fatigas, sacar adelante a los pequeños ; siente predilección por uno, el único varón y el menor de todos; este al cabo de los años, se convertiría en el timón del hogar.
Tampoco Manolete fue un inculto, y hasta de medio pensionista, en el colegio cordobés de los Padres Salesianos.
Fue estudiante aplicado. Le agradaban más las Letras que las Ciencias ; prueba de ello es que por la historia tuvo una enorme afición.
Escueto en el hablar, escucho mucho más que conversó. Rasgo tipico suyo fue el practicar silencios profundos.
Todos coinciden en opinar que desde muy niño transmitió y encarnó un permanente mensaje de melancolía, de tristeza infinita, de timidez reiterada.
Asumió desde chiquillo cuantos sacrificios fueron necesarios para alcanzar la meta de su propio destino, que a sí mismo se señalo como objetivo de su vida.
Manuel, no gozó de eso que llaman una infancia feliz. Una pulmonía puso en peligro su vida, siendo aún muy chiquitito. Su madre temió perderlo.
Pulmonía de la que salvó la vida, pero que le dejó secuelas para el resto de su existencia. Como el padre, no disfrutó de salud abundante.
Siempre le agradó la buena mesa, y los dulces, le encantaban los postres cordobeses, e incluso uno que se hace con hojaldres y cabello de ángel le pusieron el nombre de " manoletes ", en recuerdo de lo mucho que le gustaban.
En el álbum familiar las fotos de la primera comunión. Vestía traje azul de pantalón corto.
Se guarda como oro en paño una del día que debuta en Córdoba Domingo Ortega. Era de las primeras veces que fue a los toros. No es cierto que el maestro de Borox lo colara en la plaza. Estuvo en el tendido con uno de sus primos, pudo comprar la entrada con unas perras que le dió su padrino de pila, su tió.
Si, es cierto que un día le riñó el Guerra. Se lo contó Manolete a K-hito. Esto lo publicó en Digamé, el 4 de enero de 1944 :
" Yo - dice Manolete - solo hable una vez con el Guerra. Habíamos entrado varios chicos en una finca suya a coger bellotas.
Yo estaba sentado en el suelo comiendo una bellota, cuando ante mi las manos de un caballo que frena. Alce temeroso mis ojos. ¡ El Guerra !
- ¿ Qué " jases " tú ahí ?
- ¿ Yo ?..... Pue......., comiendo una bellota.
- ¿ No sabes que no son tuyas ?
- ¿ No, señó, no.
- Pues vete de aquí.
- Si, señó, si.
- Y no  güervas má "
- No señó, no.
Este curioso diálogo fue el único sostenido entre las dos grandes figuras del toreo.
¿ Verdad que hubiera sido oportuno el haber fotografiado tan senequista coloquio ?
Algunas fotos muestran al zagalillo poco fuerte. El mismo Manolete dijo a K-hito en la misma entrevista.
" Yo sólo veía un bocadillo de jamón en los bautizos. En la época de mi crecimiento no pude alimentarme en la forma debida. Y ahora no consigo nada con comer lo que como. En algunos sitios para molestarle, me llaman tisico, Me han examinado muy afamados doctores en medicina, y yo no tengo nada de pecho. Pero sí una atonía instestinal, producida por alimentación escasa cuando mi organismo requería otra más abundante.
En la entrevista contaba a K-hito :
Del colegio salí a los doce años. Había ingresado a los nueve. Yo fuí siempre un chiquillo muy pegado a las faldas de mi madre. Tenga usted presente que el único varón de la casa era yo. Entonces volví a juntarme con mis parientes, chicos de mi edad o algo mayores : Curro Camará, que no sé porqué le llamabamos Curro, pues su nombre es Rafael ; Manolito Rodríguez, mi primo, hijo de Bebe Chico ; Guillermo que ahora es mi mozo de " espás " y otros.
Ellos sufrían la manía perturbadora del toreo. Yo iba a enfrentarme con la vida dura. En mi casa continuaban, ¡ cómo no habían de continuar ! las estrecheces, aunque no en el grado que dicen por ahí. Estrecheces de la clase media cuando no hay un jefe abastecedor. Porque ¡ hay que ver la delgadez mía ! ¿ Cómo podía yo pensar en ser torero con mis pocas fuerzas y aquella cara tan triste ? ¡ Si me salía por el cuello de la camisa ! Hablaban los otros de tentaderos y yo los oía hablar como quien oye llover.
( Continuará )