lunes, 2 de marzo de 2015

MARÍA ANTONIA FONSECA ( CAPÍTULO IV )



Mientras que el grueso de la ganadería de María Antonia Fonseca se instalaba en tierras extremeñas en la finca Botoa donde don Baltasar Ibán, un leonés afincado en el Escorial había comprado Botoa a Lisardo Sánchez, un encaste original iba a nacer en Salamanca con los restos de las vacas y los sementales de la finca Pedraza, de María Antonia Fonseca.
En la fotografía un fonseca de el Raboso cuando lidiaba ambos encastes con el hierro de la interrogación, se lidió en Salamanca en la feria de 1979.
Nace José Matías Bernardos  en 1913 en la aldea del Puerto de la Calderilla, (Salamanca), que su padre tenía arrendada al Tío Botines, nació sietemesino, era más listo que el hambre.
Seis de sus hermanos ya habían muerto al nacer y temieron sus padres por la vida de José.
Comentaba siempre el " Raboso " - hay que ver la suerte que tuve, y claro se quedó él con la herencia de todos, se casó con su prima carnal para unir el capital. Así empezaron las siete vidas de el      "Raboso".
" El Raboso " y su padre se sacaron de los riñones la dehesa de " Cilloruelo ".
Cuando la compraron, la limpiaron trabajando a dolor vivo....., él mismo lo preparó todo.
La finca la hizo buena él.
Muy pronto, ambiciona convertirse en ganadero de la Unión y compra el lote de Dolores Sánchez Fabrés que le correspondió al dividir la ganadería. Tiene 39 años y una sólida experiencia en materia ganadera.
Tenía José una intuición para los sementales, las vacas, las reatas..... impresionante. Libros, pocos.
Era muy inteligente y un pedazo de ganadero. Se pasaba una hora viendo pastar un toro. ël disfrutaba viéndoles comer..... Era un hombre rudo, pero con una gran inteligencia.... Afeitaba un huevo en el aire. Y tenía siempre solidez económica.
Sabía que si parían 50 ovejas, tenía que estar ahí, al cuidado..... que tenía que tener 50 corderos y que no se escapara uno..... y que si alguno se transtornaba había que darle el biberón. Y los becerros lo mismo. Cuando parían las vacas, no les quitaba ojo, cuando tenía interés porque pariera una vaca, tanto se acercaba para comprobarlo que, le cogían el caballo. Y cuantas veces tuvo el valor de dormir durante más de un mes en pleno invierno a campo raso, con una lumbre, cuando no hace tantos años los lobos le mataban más de veinte becerros.
José, era el amo y el padre de " Cilloruelo ", porque buena parte de la finca le había nacido de los riñones, descepando y roturando lo que antes era un terreno baldio. A su hijo Domingo lo llamaban para distinguirlo el " Rabosín ", pero poca diferencia había entre aquellos hombretones. Juntos revolvieron la tierra y atendieron la ganadería sin respetar el sol y los hielos.
El buenazo de Domingo, otro hijo único que siguió con la línea familiar.
Esta es la historia de la dehesa de " Cilloruelo " y de la " casta " de los " Rabosos ", gente trabajadora y seria, sin el menor asomo de señoritismo. Ganadero de gorra charra y pantalón de pana, de muchos ahorros, y de tratos conformes al refrán tan charro del " borrego fuera, dinero en la montera ", José materializa su sueño con sus " COQUILLAS "........ Mi abuelo y luego mi padre tenían unas vacas de las que llamaban de segunda y yo seguí con la afición, pero no estaba muy contento, porque quería tener una ganadería de primera y compré un lote a Dolores Sánchez Fabrés, y así empece, contaba siempre el " Raboso ".
Debuta en Madrid el 17 de julio de 1955, y dos años más tarde, el 31 de marzo de 1957. Luis Segura torero madrileño, bajo un diluvio apocalíptico, corta la oreja del gran novillo " Petaquillo ", prodigio de bravura que se encontró con el arte de Luis Segura para que desde entoinces marcharon juntos el nombre de el " Raboso " y el torero de Madrid. Aquel día Miguelín se presenta en Las Ventas y Fermín Murillo se despide como novillero.
José fue, con su pintoresca forma de ser, alejado del señoritismo que suele acompañar a la figura del ganadero, era un hombre arraigado a su tierra, trabajador de callos en las manos y que sabía estar con el mismo temple y socarronería tomando una jarra de vino en casa de Otilia que alternando con otros compañeros vestido de traje negro en el bar del Hotel Victoria de Madrid, en el Colón de Sevilla o en el Astoria  de Valencia, en las tardes que lidiaba en esas plazas. Porque si bien adoraba a sus "COQUILLAS ", es gracias a los pedrajas de María Antonia Fonseca que José iba a convertirse en uno de los mejores ganaderos de España.
Le vendió los " COQUILLAS " a Juan Manuel Criado, pues con ellos no podía lidiar en las grandes Ferias.
En cambio, los Fonseca eran una máquina de hacer toreros : Joselito, Julio Robles, Ortega Cano, Curro Romero........ todos los festivales que toreaba Curro Romero, venía a buscarlos a " Cilloruelo ".
Cuando se queda con lo de María Antonia Fonseca, se quedó con las eralas, las vacas grandes y las utreras se las llevó Baltasar Ibán. Eso fue en el año 69 - 70.
El binomio " Pedrés " y el " Raboso " se dan cuenta que aquello era una mina y de golpe y porrazo colocan el hierro de Aldeanueva en un lugar previlegiado.
" Cilloruelo " tiene dos fuentes naturales con las que se riega la finca entera. En el mes de agosto, podía regar las 900 hectáreas. Pero la hierba en verano acabó por transmitirles enfermedades a los animales. José, siempre estuvo apurado de sementales.
El 19 de mayo de 1981 se presenta en Madrid con el hierro de Aldeanueva.
Aplausos titulaba : Defraudaron en la sexta los toros. Llegaron las figuras y se terminaron las notas de seriedad que había predominado hasta ahora en la Feria. Además de la soseria de los toros charros, volvieron las broncas porque el trapio de la corrida de Matías Bernardos dio pie para ello, Paquirri, Capea y Luis Reina, que confirmaba, pagaron el pato
Afortunadamente, cuatro años más tarde, el 7 de julio de 1985, dos temporadas después de su faena a un toro del Puerto de San Lorenzo que lo devolvió a la circulación, Julio Robles corta dos orejas y sale triunfador con los toros de Aldeanueva.
Aquella tarde acompañé al " Raboso " en unas barreras del tendido 9.
( Continuará )





lunes, 23 de febrero de 2015

MARÍA ANTONIA FONSECA ( CAPÍTULO III )



Cayetano Muñoz y su hijo Antonio, decidieron un día, después de haber invertido en cuatro fincas, lanzarse a la aventura del toro bravo, le compraron en 1984 a Paco Rubio el ganado que había adquirido tres años antes a Torrestrella. El éxito llegó inmediatamente, pero la trayectoria ascendente de la ganadería se frenó en seco el 13 de agosto de 1990, en Béziers, el toro Timador le asestó a Julio Robles la voltereta fatídica por la que jamás se levantaría. Insensiblemente, la ganadería desapareció poco a poco de las ferias.
Sin embargo, otra generación tomaría el relevo : Antonio, cuya pasión le llevaría a tomar la alternativa, y Carlos, un verdadero hombre de campo que iba a sumergirse en el oficio de ganadero.
Carlos conoce que los medios de los que dispone para llevar a cabo su proyecto proceden del sacrificio de su padre y abuelo que lo " curraron " durante muchos años.
En la finca Casablanca tenían el centro de su actividad ganadera.
En 1993 le surge a su padre la oportunidad de comprar una camada entera de añojas sin tentar de los Guateles, que estaban en manos de los Jesuitas que la habían heredado de don Baltasar Ibán.
El primero que compró fue Joaquín Barral unas becerras sin tentar, y los señores Benjumea propietarios de la empresa Abengoa compraron la mitad de las becerras sin tentar de los guarismos 85, 86, 87, y 88.
Muchas de éstas becerras las tentó Manolo Cortés y afirmaba que eran de revolución.
Luego, compraron de nuevo otra camada sin tentar, y seguidamente compra Espartaco la mayor parte de la ganadería, tanto vacas como machos. Todas las vacas hasta el guarismo 88 inclusive. Quedan en Botoa, las vacas de los guarismos 89 a 91. A los dos años, El Litri compró todo lo que quedaba en Botoa, hierro y finca incluido. Próximo a doscientas vacas los jesuitas desaparecen.
Cuando el Litri, decide vender parte de su ganadería 250 vacas y la mayoría de los machos la vende a José María Gil Salgado, un constructor que era presidente del Jerez. Este hombre la tiene un año y medio y entiende que esto no es lo suyo y le trae por la calle de la amargura. Entonces a finales de 2007 decide vender las vacas y la ganadería. Empieza con los machos, que es lo que más comía. Carlos se entera por Néstor García, el apoderado de Iván Fandicho, que había comprado unos machos para un señor de Guadalajara. Y le avisa que se venden todas las vacas que tenían en una finca de la Puebla del Rio. Las vacas estaban muy desmejoradas. Sin comer, vamos para no comprarlas.
Le pregunta a Antonio Carnerero el administrador de don Baltasar Ibán, que hacer. Le dijo :
" Compra todas las vacas, que las he tentado yo.
¡ Que no quede ninguna atrás ! Han sido cumbres. "
Antes de vender, el Litri había mandado al matadero unas ochenta que era el desecho. " Son excepcionales todas ".
Le quitó lo que pudo de lo que le pidió y le compraron todas las vacas. No podía consentir perder una genética tan excepcional. Compraron 180 vacas y tres sementales. Luego le compraron también las becerras sin tentar. Unas setenta. Le compraron los erales y los utreros, en total 450 cabezas.. No era el mejor momento de comprar, porque ya se adivinaba lo que estaba por venir.
Pero para tantas vacas tres sementales le parecía poco.
Entonces  fue a el Litri, con quien les unía una gran amistad, y les mataba sus corridas, y en Zaragoza, un sobrero suyo cinqueño, lo puso muy en candelero.
Le pidió sementales a Miguel..... " El trato fue curioso". Carlos tenía en Casablanca unas yeguas hispano bretonas muy buenas. De ellas tenía unos mulos magníficos. El Litri era muy aficionado a los mulos. Al ver las yeguas, le cambió a Miguel diez yeguas por dos sementales. Y algunos mulos por su precio.
De momento Carlos no ha tenido tiempo de lidiar nada de esta nueva compra.
La ganadería de Los Guateles tiene dos defectos : uno en el campo y otro en el comportamiento de los machos en la plaza. En el campo es una ganadería que está loca perdida. El manejo es muy complicado. Todo es a base de manías. Como vean el caballo, se salen las vacas de la finca. Dicen que Antonio Carnerero, que encerraba las vacas con una moto y arrastraba una lata de aceite vacía llena de chinotes, las ha vuelto locas. Pero no me lo creo. Es una cosa genética. Encerrarlas en los saneamientos es todo a base de trampas, con las pastillas de pienso. Si lo intentas con el caballo no encierras ninguna.
Luego, en la plaza, es un toro tan enrazado y tan bravo y que lo hace tan de verdad que se rompe en los primeros tercios. Y muchas veces llega a la muleta desfondado. Es un toro al que, por necesidad, siempre hay que darle mucha distancia. Es tan bravo que, como tú te pongas cerca, revienta y se aflige.
Lo que pide es distancia y nada de cercanías que, sino, le da una especie de yuyu. El manejo es horroroso. Si tú entras a caballo en el cercado de las vacas, se echan en el suelo como las liebres. Ni te miran. Yo sé de algunos ganaderos que se han aburrido por eso.
Su primera camada de verdad será en 2014.
De los de Domecq Solís, el toro que más se parece al de Los Guateles es el de Zalduendo que tiene el mismo esqueleto reducido.
En la Unión dicen que genéticamente lo más puro de Domecq y Díez en España, es lo que viene de María Antonia Fonseca, porque después de venderle a ella estas vacas, seguidamente echa a cubrir un toro de su hermano Álvaro, nº 123, Lancero que tenía un porcentaje muy alto de Carlos Núñez.
La ganadería de Saboya, se crea en la finca " Pajara " en Ciruelas ( Guadalajara ), en 1999, que la forma con ganado de Barcial y los herederos de Don Antonio Arribas.
En 2001 se elimina todo el ganado de Barcial y se aumenta con vacas y dos sementales de    "Aldeanueva ".
En 2005 se añaden cuatro sementales más de " Aldeanueva " y desde entonces quedan las reses de los herederos de don Antonio Arribas y de " Aldeanueva "
 ( Continuará )




lunes, 16 de febrero de 2015

VERAGUA ( CAPÍTULO II )




En 1921, vendió 87 toros, en 1922 vendió 88, 101 en 1926, y en 1927, 88. El abuelo Cristóbal todavía se ocupaba de ellos personalmente, y en 1921 llegó a romperse una pierna al caer del caballo mientras embarcaba una corrida para Madrid.......pero se ausentaba con frecuencia para recorrer el mundo en busca de nuevos pura sangre, dejando a su sobrino, Cristobal Colón de Carvajal y Hurtado de Mendoza, mi abuelo tenía la tarea de velar sobre sus toros. Mi abuelo vivía en el Castillo de Higares. Andaba todo el día a caballo. Tenía veinte  años en aquel entonces y en ocasiones acompañaba a los toros a la plaza en representación de su tío. Si la historia así lo hubiera querido, pienso que el hubiera tomado las riendas de la ganadería.
Pero la historia toma otros derroteros. A partir de 1926, - año de la publicación de la novela " Los Bestiarios ", en la que Montherlant, quien tuvo la oportunidad de frecuentarlo, presenta al Duque como al gran ganadero de su tiempo - después de verificar su eficacia en un tentadero en casa de los Veragua, Primo de Rivera crea una comisión para adoptar la utilización del peto en las corridas.
En nombre de los ganaderos y por convicción, el Duque y los picadores se oponen, ya que ven esta medida como el fin de su pasada grandeza. Pero los tiempos cambian y la falta de caballos es un argumento incuestionable ( en aquellos entonces, morían en la plaza unos seis mil equinos al año ).
El 7 de febrero de 1928 el uso del peto se vuelve obligatorio en todos lados.
En su " Muerte en la Tarde ", Hemingway profetiza : " Con el uso del peto comienza la decadencia del toro. " Efectivamente , esta protección permite al caballo resistir, pues antes se dejaba voltear una vez que los pitones le atravesaban.
Y por lo tanto, permite al varilarguero picar durante más tiempo, debilitando más al toro. Lo anterior supone una reducción del numero de encuentros lográndose el mismo resultado, y permite el economizar los capotazos para poner al toro en suerte. El animal aprende menos, lo que da a la faena de muleta mayores posibilidades.
La suerte de varas, los quites y la estocada pierden su supremacía, y el tercio de banderillas es dejado a los subalternos ; todo el interés de la lidia se centra desde entonces en la faena de muleta.
Y desafortunadamente, este es el punto flaco de los toros de Veragua : los bravos se apagan y los mansos no ofrecen muchas posibilidades.
Presintiendo que el espectáculo taurómaco va a cambiar de esencia y que la grandeza de sus toros no sobrevivirá, Cristóbal Colón de la Cerda no duda, y a finales de 1927, algunos meses antes de la adopción del peto que sabe es inminente, la noticia hace temblar al mundillo : El Duque de Veragua ha vendido la ganadería.
Pablo Lozano Martín y sus hermanos no habían nacido aun cuando su abuelo y sus dos hermanos le compran al décimo sexto Duque de Veragua los toros y el hierro de Veragua, pero en la memoria colectiva de la familia permanece el recuerdo de la transacción ". Mi abuelo era agricultor y tratante. Compraba y vendía toros para las fiestas de los pueblos. Un día que había ido a ver al Duque para rentarle la finca " El Molinillo " para alojar a su manada de toros, este le respondió : " Y si rento la finca, ¿ qué voy a hacer con mis toros ? ". Y después de una pausa . " Si quiere la finca, ¡ compremé la ganadería !". Discutieron las condiciones, y se hizo el negocio. Más de mil vacas bravas.... el hierro y todos los toros....... ".
Sin saber bien qué hacer con esta imponente vacada, en la que no tenía más confianza que el mismo Duque, Manuel Martín Alonso lidia a nombre propio una corrida en Madrid el 8 de julio de 1928, precisando en el cartel de origen veragüeño de los toros, esperando que se presente la ocasión de deshacerse de esta estorbosa ganadería que había comprado sólo para hacerse de las tierras de la finca " El Molinillo ". Los toros de Veragua eran entonces muy duros, mansos, a menudo se iban a refugiar a tablas.... De hecho, fue esa la razón de la tragedia del pobre Granero : trató de torear cerca de la barrera y el toro lo encerró ". Además, el abuelo Martín Alonso y sus hermanos tenían pensado comprar otra ganadería, excelente para los toreros de la época, la de Florentino Sotomayor, de origen Albaserrada......
En 1930, Martín Alonso no deja pasar la ocasión de revender sus Veraguas a Juan Pedro Domecq y Núñez de Villavicencio, bernés de origen, cuya familia venía de Sauveterre de Béarn, y quien ante todo quería utilizar el hierro que portaban los toros -  la prestigiosa V de Veragua rematada con la corona ducal  -" para" ennoblecer la imagen de los vinos que producía en la región de Jerez, volviéndose así un precursor en el mundo de la comunicación.
Rápidamente, las figuras de la época van a ser requeridas para alabar los productos de la casa en las revistas taurinas.  ¡ Para calidad, Domecq ! " afirmaba Domingo Ortega y algunos más, resucitando un slogan que se volvió famoso . ¡ Para celebrar una buena corrida, o para olvidar pronto una mala !"
No contento con recuperar la imagen de la ganadería centenaria en beneficio de sus ambiciones comerciales, el nuevo ganadero se adjudica también la antiguedad de la ganadería de Vicente José Vázquez : si bien los Duques de Veragua hacían remontar la suya al 17 de octubre de 1836, Juan Pedro Domecq reinvidica para sus toros la fecha de 12 de agosto de 1790... fecha muy controvertida desde la presentación de Vicente José Vazquez en Madrid.
Se trata de la segunda ganadería más antigua, de la que origen a todas las que existen. De esta manera Domecq logra anclar su proyecto en un pasado glorioso
Pero el destino de los toros veragüeños probablemente se haya sellado al momento de la venta. Estos son repatriados a Andalucía en camión, mientras que las doscientas cincuenta vacas que se libraron de la depuración a la que fue sometida la manda por los hermanos Martín Alonso, para tener menos bocas que alimentar durante los tres años que manejaron la ganadería, bajan a pie desde Toledo hasta Vejer, a la finca de Jandilla. Un éxodo de treinta días a lo largo de setecientos kilómetros de cañadas, casí todas desaparecidas en la actualidad. Álvaro Domecq, hijo del ganadero jerezano, quien entonces tenía 14 años, se acordaba de las grandes vacas jaboneras llamando casí de madrugada a su progenie perdida en la bruma, de los vaqueros vestidos de corto con barba de ocho días, con la voz ronca debido al rocio matinal y a las noches a campo abierto acostados sobre los zahones y envueltos en una manta. Nada fue dejado a la suerte. El trayecto había sido recorrido de antemano, cada etapa cuidadosamente prevista, el cercado donde iban a encerrarse durante la noche, el pozo en el que iban a beber, los caminos que se tomarían, las carreteras que deberían cruzarse...,. Álvaro Domecq recordaba también a los enormes veraguas vazqueños conducidos a caballo a galope lento hasta la Venta de Antequera, donde permanecerían antes de la feria de Sevilla hasta su último viaje a la Maestranza. Con el dinero ganado en la trasacción, los hermanos Martín Alonso hacen realidad su sueño : " La ganadería de Florentino Sotomayor era entonces una de las preferidas por los toreros, recuerda Pablo Lozano Martín. y cuando mi abuelo y sus hermanos la compraron con el dinero que obtuvieron por lo de Veragua, lidiaron en Madrid y dos toreros cortaron un rabo : Curro Caro y Garza......... Pero eso es otra historia.
En 1931, aun con el hierro de Veragua los toros jaboneros estan presentes el 12 de abril en Barcelona, donde Domingo Ortega recibe un puntazo en la nalga un mes después de haber tomado la alternativa.
( Continuará )