lunes, 9 de febrero de 2015

VERAGUA ( CAPÍTULO l )




El ocaso del encaste vazqueño está escrito entre líneas en la historia de los años. Al fallecer Critóbal Colón de la Cerda en 1910, le sucedió su hijo Cristóbal Colón Aguilera, decimo sexto Duque de Veragua : sería el último  Duque ganadero y el segundo presidente de la Unión. Mi tío bisabuelo era un hombre reservado. No le gustaba la vida en sociedad, no participaba en ninguna de las actividades a las que se entregaban los antiguos duques, no se dedicó a la política y permaneció soltero. Le gustaba leer, escribir y hasta publicó una selección poética.......
Creo que continuó ocupándose de la ganadería más por tradición familiar que por gusto, pero lo hizo con habilidad ya que en sus tiempos se vendieron más toros de Veragua que nunca, casí cien por año. 
Los tiempos son más bien difíciles por muchas razones.
Primero, porque el número de ganaderías bravas había proliferado : de una decena a fines del siglo XVII, llegaron a ser 48 en 1879 y más tarde 82, cuando Cristóbal Colón y Aguilera pasó a hacerse cargo de la de Veragua.
La oferta se multiplica, los precios no aumentaron y dos toreros pueden, con mayor facilidad que antaño, evitar a las ganaderías que les disgustan. Con Joselito y Belmonte, los elegidos indiscutibles y que el público quieren ver sean cuales fueran los toros a los que se enfrentan, el encaste vistahermosa, mucho más propicio para las faenas más largas, toma definitivamanete la delantera. La razón es la misma que en la época de Guerrita : el toro veragüeño se defiende después de las varas, mientras que el vistahermosa se va para arriba.
De manera tácita en cuanto su poder se volvió absoluto, Joselito apartó de su camino a los toros de Veragua, favoreciendo el advenimiento del encaste rival y conservando la susceptibilidad del Duque cuya influencia todavía era grande. El primero de octubre de 1912, Joselito confirma su alternativa en Madrid frente a " Ciervo ", un jabonero claro de Veragua con el testuz rizado que no fue nada fácil.
El balance de la faena es explícito : un total de ocho pases y una estocada trasera. El segundo Veragua parado y bronco ¡ le duró tres minutos !
Pero para las fiestas del Pilar, en Zaragoza, el 11 de octubre de 1913, Joselito lidia seis excelentes veraguas con los que triunfa en grande. Joselita impulsa por doquier la construcción de plazas " monumentales " en las que podrán ofrecerse a un público más numeroso entradas a precios más accesibles.
Para inagurar la plaza monumental de Barcelona el 12 de abril de 1914, se eligen 8 toros de Veragua, pero Joselito no se apunta......
Al día siguiente un toro de Veragua le da una monumental paliza a Juan Belmonte en Murcia, paliza que pone en peligro su enfrentamiento con Joselito durante la feria de Sevilla, haciendo que pierda las dos primeras corridas previstas..... Reaparece frente a los toros de Miura el 21, pero siguiendo los consejos y el ejemplo de su compadre, a partit de esa fecha apartará también de su camino a los toros ducales. El veto disfrazado de los dos grandes toreros de la época contra los Veraguas sale a la luz en noviembre de 1915, cuando la empresa de Madrid propone reemplazar a tres toros de Vicente Martínez por tres de Veragua, y Vicente Pastor y Juan Belmonte se oponen.
Desde la mañana siguiente, la oficina ejecutiva de la Unión, cuyo presidente no es otro que el Duque de Veragua, decide a su vez boicotear a los dos matadores. El " pleito de los Veraguas " que sigue al de los Miuras hace que la bomba estalle, y el asunto se envenena cuando en Madrid se organiza un banquete para restablecer el honor del Duque, durante el cual se acusa a los toreros de querer lidiar toros jóvenes y pequeños. Los ganaderos de hecho planean, en la euforia del ágape, hacer frente común con las empresas para poner fin a los procedimientos de los culpables...... Pero Joselito tendrá la última palabra.
Solidarizándose con su amigo Belmonte, pide a su otro amigo, Eduardo Miura, que calme a los ganaderos, y de no ocurrir esto, le dice que tendrán que oponerse a él. Habiendo llegado a un acuerdo, Belmonte y Pastor se comprometen por escrito a lidiar los toros de cualquier ganadería perteneciente a la Unión.
Más aun, Joselito y Belmonte proponen enfrentarse a la corrida más seria del Duque en mano a mano...... cosa que no harán jamás.
Para concluir el debate y permitir que todos salvaran el honor, la autoriidad competente en lo que tocaba a la corrida conflictiva, declaró a la prensa que había sido ella la que se opuso a cambiar los toros de Martínez por los del Duque, y no los toreros.......
En octubre de 1917, Joselito cierra su temporada ( 103 corridas ) matando en solitario seis toros de Veragua en Málaga. El asunto parece una reconciliación diplomática, ya que en la mente del torero, quien proyecta comprar la ganadería de la Marquesa de Tamarón ( la cual acabará finalmente en manos del Conde de la Corte ), el encaste Vistahermosa tenía ya ganada la partida.
Joselito es en gran medida el responsable : incita a todos los ganaderos que tenían ganado de casta vazqueña a optar por la de vistahermosa, lidiando en toda su carrera sólo cuarenta y tres toros de Veragua. Y cuando se convierte en dueño de la ganadería vazqueña de Benjumea, lo hace para mandarla inmediatamente al matadero.......... Razón esgrimida : que el toro vazqueño es más para el público que para el torero......
Espectacular en varas, no favorece las faenas. La mentalidad del torero cambia. Los maestros antiguos, cuyo orgullo estribaba en enfrentarse a los adversarios más duros y más grandes para probar su valor, desaparecen en beneficio de toreros preocupados por imponer la nueva estética del toreo moderno inventada por Joselito y Belmonte, y para eso se necesitan toros distintos. Lo cual no quiere decir peores. En ese año, un Duque de Veragua bastante decepcionado le confia a Gregorio Corrochano :  " Creo que de aquí en adelante, el público se limitará a apreciar las faenas de los toreros, y que para él la corrida va a reducirse a eso. En este contexto, aunque se alimente a los toros con los productos cultivados en la finca, la ganadería es un negocio ruinoso.
Mi abuelo vendía sus toros a mil pesetas cada uno, y yo los vendo a mil doscientas cincuenta. Sigo por tradición familiar y afición. Si lo hiciera sólo por negocio, no continuaría un día más. Pese a las circunstancias y a las nuevas pagas, algunos toros recuerdan a la gente lo que fueron los Veraguas de antaño.
Cuando el toro " Bailador " de la Viuda de Ortega, mata a Joselito de un pitonazo en el vientre. La ganadería de la Viuda de Ortega estaba creada con vacas de Santa Coloma y sementales de Veragua.
La afición está apenas, reponiéndose de la tragedia de Talavera cuando un segundo drama la sacude. En Madrid el 7 de mayo de 1922, " Pocapena ", un cárdeno oscuro de Veragua, lanza violentamente a Manuel Granero, la gran esperanza de su generación. El torero se protege la cabeza y se queda inmóvil......, el toro le mira un instante y después le tira un derrote que le estrella contra el estribo antes de que alguien pueda hacerle el quite. Ahí, el toro derrota de nuevo y le da una cornada en el ojo, Marcial Lalanda, nieto del veterinario francés Lalande, al que el anterior Duque de Veragua había contratado para ocuparse de sus toros en la finca " El Molinillo ", finiquita al toro que mató a Granero " Pocapena " .
Para los toros de Veragua esta tragedia marca el inicio de una clara decadencia. Ya no los torearán más que los toreros modestos.
Critóbal Colón y Aguilera, quien había comprado el año anterior la yeguada del Marques de Domecq, comprende que los toros de la familia ya no corresponden al espectáculo que quiere el público.
La afición por los caballos del último Duque ganadero no impidió que se ocupara admirablemente de sus toros.
Entre 1918 y 1927, la ganadería de Veragua fue la que más toros vendió : 74 en 1918, por encima del Conde de Santa Coloma, con 46, de Pablo Romero con 39, y de Miura con 50.
( Continuará )





miércoles, 4 de febrero de 2015

MANOLO BIENVENIDA ( CAPÍTULO IV )




En la primera corrida en México cogió a Manuel el primer toro en el primer lance de capa. El animal le levantó tres veces del suelo. Estuvo una semana dolorido por los golpes. Al término de ella su hermano Pepe le envió al campo con prisas. Manuel creyó que lo hacía por la salud física, pero era porque los periódicos publicaron un cable de España en el que se decía que al nacer el primer hijo, él y la madre habían muerto. No se enteró Manuel de esto, lo supo muchos meses después. Cumplió su contrato de seis corridas y estuvo regular en todas.
Manuel volvió cuando le fue posible con una gran alegría porque en Dos Hermanas estaban Carmen y Manolito su primer hijo Dos Hermanas en plena primavera y acariciada por el sol incomparable : la casa. El corazón saltándole en el pecho al cruzar la puerta, y en ella, Carmen con el hijo en brazos.
El chico era guapo, rubio y de ojos azules. Carmen a sus diecisiete años y ennoblecida por la maternidad.
Manolito Bienvenida nació en Dos Hermanas el 23 de noviembre de 1912.
Sintiéndose el hombre más dichoso del mundo, organizó Bienvenida, el bautizo de Manolito, con garbo de millonario. Baile y cante flamenco. Apadrinó al niño el gran sastre Robles, cartagenero, que le acompañó en sus penas durante la curación de la primera cornada.
Todo quiso pagarlo Manuel con el dinero ganado en México, sin pensar en nada, del porvenir, confiado en la suerte. Pero pronto la realidad llamó a su puerta y tuvo que reducir gastos. No era posible mantener y tuvo que reducir los gastos. No era posible mantener aquel plan de las cuatro casas, y redujo la suya trasladándose a Madrid a la calle Carmen, 18,
Allí era difícil sacar al niño para tomar el sol y buscó un hotelito en el Madrid Moderno, en la calle Alcalá, 144.
La temporada en España 1913, se presentaba difícil. Señores de las plazas eran Joselito y Belmonte.
El punto revolucionario era la aparición de Juan Belmonte.
Era un muchacho algo deforme, bajo y endeble, del barrio sevillano de Triana y destacando muy pronto entre muchos por su voluntad. Se informaba de cuantos tentaderos se celebraban cerca de Sevilla y a ellos iba casi siempre solo, para torear si lo dejaban, con un estilo que a muchos  asustaba y a todos entusiasmó, siempre trompicado por las vacas. Unos le compadecían y otros por envidia, le llamaron pelele. En Madrid le decían a Bienvenida : " los que realmente sean aficionados a los toros y tengan dinero suficiente para ir a verlo, deben correr a comtemplar un caso extraordinario, porque si esperan que llegue a Madrid, seguro estoy de que no le verán ".
Afortunadamente se equivocó y Juan Belmonte pasó su larga carrera de torero con varias cicatrices en el cuerpo.
Ya en la decadencia de Bienvenida --, qué triste y brumosa es la palabra --, toreó algunas corridas con Belmonte y fue un entusiasta partidiario de su arte y escuela. Le vió con la muleta tan ceñido, y con tanto arte, que le convenció plenamente.
Mala fue la temporada de 1913, en la que sólo se asomó Bienvenida en Madrid a la plaza de Vista Alegre, con " Corchaito " y " Ostioncito " muy bajos en el escalafón taurino. Manuel estuvo entonces muy lejos de las plazas de toros. Se encontraba inseguro y , como consecuencia, faltábale decisión. Cuantas veces se puso el traje de luces pensó : " ¡ si un toro me mata ! ". Carmen, mis hijos. Pero no torear era ruinoso, porque Manuel no sabía hacer otra cosa que torear. Y confusa la mente, iba a la plaza a la fuerza, a perder a los suyos, como varias veces se lo confesó a su mujer.
Manolito su hijo ya andaba. Allí, en las Ventas, puso su primer par de banderillas a una cabra con un alfiler y un lápiz y el testarazo le conmovió, haciendo asomar lágrimas a sus ojos, que no sabía si eran de rabia o de dolor. Su segundo hijo Pepe nació en aquella casita el 7 de enero de 1914.
Con muy pocas corridas toreadas anunciaron a Bienvenida el 26 de mayo de 1914 en corrida de abono con Vicente Pastor y Juan Belmonte y toros de don Esteban Hernández.
Bienvenida por luto de su madre, muerta en aquellos días, vestía un terno morado y negro, con el capote negro en seda y bordados. Triste traje para una corrida de toros, a tono con su tristeza y desilusión.
Cuando se vestía Manuel, Manolito se acercó y se puso a jugar con los cordones de los machos. Se le llenaron los ojos de lágrimas al padre y exclamó con la más angustiosa sonrisa ; así no es posible arrimarse a los toros.
El primer toro era bravo, boyante. Y le huyó. Su hermano Pepe, que siempre fue fraternal,
susurró : -- Manuel, que estamos en Madrid ; mira que el toro es colosal, duro con él y verás la que armas.......
Mientras triunfaban el veterano matador y el neófito, Bienvenida estuvo peor que mal, ausente. Así transcurrió toda la temporada, la desastrosa temporada. Lo más triste es que no tenía capital y era necesario seguir en la áspera lucha.
Para allegar algo durante los inviernos se iba a México, Lima o Caracas, y en América torno a surgir el torero. En cuanto se separaba de los suyos y el dolor de la ausencia se apagaba un tanto, volvía a ser quien fue. Los éxitos que no pudo tener en España, los logró fuera.
El invierno de 1914, un amigo Arturo Chanz a quien conoció en Lima, tomó la plaza de toros de aquella capital y le puso un cable rogándole que ajustara a dos toreros que no pidieran más de mil duros por corrida, para torear cada uno cuatro. Era muy poco dinero y sólo hablo a " Chiquito de Begoña " y " Alcalareño ", quienes aceptaron las ínfimas condiciones.
Llegaron el ambiente era bueno.
-- Manuel de mi alma, estoy sin una peseta y en tí confió.
La afición limeña anda que arde porque no le agradan los toreros que has traido y si no te decides esto va a ser ruinoso. Figúrate, ocho corridas con esos muchachos........
Sirvió Bienvenida de choque y la censura y mal humor de la gente. Le culparon del futuro fracaso de la temporada " Chiquito " había toreado dos corridas en España y " Alcalareño " tomó la alternativa en Murcia sin confirmarla en Madrid. Le decía el empresario -- arrimate, Manuel, que sólo tú puedes salvarme.
Bienvenida en su primero tuvo una lidia completa y mató recibiendo a ley. " Chiquito " no quiso ni ver a su primero. Manuel no se separaba de él.
-- Pero hombre..... No vas a torear las cuatro corridas.
Mira que no te va a quedar dinero ni para llevar a tu casa un loro.
( Continuará )



Madrid 1914, Bienvenida de luto por la muerte de su madre, alternando con Juan Belmonte.


miércoles, 28 de enero de 2015

MANOLO BIENVENIDA ( CAPÍTULO III )




No quiso ajustar más corridas en la temporada de 1911. Toreó cuarenta y una, a siete, seis y cinco mil pesetas que eran los precios máximos, y le quedaban dos, los días 24 y 31 de septiembre. Apenas descansaron en la casa de Alfonso XII, 30, de Sevilla, en la que vivía su madre y las dos hermanas de Manuel.
Carmelita su mujer no quiso quedarse en Sevilla, ni aguardar en Madrid en casa de sus padres.
-- Yo quiero ir contigo........
-- No puede ser. Tú no supones lo duro que será para los dos que me veas vestir de torero y despedirnos para ir a la plaza. Quédate aquí o allí, puesto que son dos corridas nada más.
-- Quiero ir contigo.
-- Te va a pesar mucho ir a Lorca y, además te voy a llamar " lorquina " toda la vida.
-- Voy y voy.
Y fueron.
Familias de Lorca la atendieron. Al llegar el momento de vestirse, fue a otra habitación y desde la de Manuel oíanse los sollozos. Es difícil ajustarse así el traje de luces.
Se lidiaron toros de Anastasio Martín, actuando con " Cocherito de Bilbao ". Cortó dos orejas y el mozo de espadas las guardó en el esportón. Cuando ella apareció en la puerta del hotel, Manuel, las arrojó a sus pies y se abrazaron. Ella tenía los ojos irritados y dolientes.
-- ¿ Manuel le dijo ?
-- ¿ Quieres venir a Burdeos ?
-- Si.
-- Sea como mandes.
Era la última corrida de 1911, tuvo un éxito muy grande y en hombros le llevaron al hotel. Al dar la vuelta al ruedo lo hizo con una ramo de flores y el sombrero de una " demoiselle " entusiasmada. Indiscreto fotógrafo le retrato con él puesto y mandó la fotografía suficientemente ampliada. Fueron éstas las primeras lágrimas de la mujer por celos.
Volvieron a Sevilla. Era llegado el momento de cumplir la promesa.
-- Yo, Carmelita, prometí a la Virgen de los Milagros, patrona de Bienvenida, mi pueblo, llevarle una pierna de plata si curaba la mía y hacer el viaje a pie desde Sevilla.
--Iremos juntos.
-- Larga es la senda y pocas las comodidades.
-- Mi senda es tan larga como la tuya.
Para ello compró un coche de caballos y un caballo fuerte y tranquilo. Las primeras leguas las anduvo deprisa. Luego comenzaron a hincharse los pies.
Carmen le cuidaba al borde de las cunetas, lavó las heridas en los pueblos, velando el sueño del caminante agotado. La penosísima marcha terminó al fín y puso Bienvenida ante la imagen la enorme pierna de plata ofrecida. Celebraron una Misa en su altar, ante todo el pueblo y vendió el coche y el caballo. Retornaron a Sevilla en tren. Al abrir el balcón. bajo el incomparable cielo al que apunta la Giralda, le pareció que todo había cambiado dentro y fuera de él.
Visitó los pueblecitos cercanos a Sevilla y en Dos Hermanas encontraron una casa preciosa, tan andaluza que crujía en cal y encanto.
Compró Manuel a Carmen una escopeta de pequeño calibre y todas las mañanas salían a pasear y pasábanse el día cazando. Los propietarios de cotos cercanos dieron permiso a Manuel para correr sus tierras.
Feliz el invierno y lo hubiera sido más sin la terrible aventura que les ocurrió un mal día. Salieron a cazar y entraron en un cercado en el célebre cortijo de  Miura " El Cuarto ", cuando iban muy cogidos del brazo, con los avíos de la caza al hombro, un hermoso toro que estaba echado se levantó a pocos metros de ellos, mugiendo a todo pulmón. Y aquel toro aislado sin duda porque otros le habían castigado, era un gran peligro. Comenzó a andar muy lentamente y Carmen se aferró al brazo derecho de Manuel, convulsa, chillando desesperada. La pobre temblaba tápandose la cara, ocultándose detrás del cuerpo del marido.
-- Suéltame, Carmen, suéltame.........
Llevaba el chaquetón de invierno abrochado y estaba cargado con las escopetas. Paso a paso venía el toro, fijo en ellos, airoso, desafiante.
-- ¡ Suelta !
No le obedecía, no podía obedecerle. Su inteligencia se nublo por el horror y tuvo que tirarla violentamente al suelo, hacerle daño, y quitarse el chaquetón arrancándole los botones en un impulso de energía. Cargó la escopeta y arrodillándose al lado de su mujer esperó a que el toro metiera la cabeza para hacer el doble disparo.
El toro se detuvo a unos cinco metros de la pareja, se puso a escarbar ; los momentos parecían inmensos, terribles.
Reculó el animal y aprovechando su duda, se agachó Manuel como si fuera a coger una piedra del suelo, gritándole :
-- ¡ Fuera ! Toro..... ¡ toro !
Era lo que habría hecho un vaquero y el toro hizo lo que estaba acostumbrado a hacer, dar la vuelta y trotar en otra dirección.
Carmelita no podía levantarse. Era una masa inmóvil.
Fueron a toda velocidad en un coche de caballos en busca de un médico.
Tres días tardó en recuperarse y no quiso ver más una escopeta, ni salir de la carretera, ni aproximarse a un olivo.
Dos meses antes de comenzar la temporada 1912, decidió ir a Salamanca a la ganadería de los Pérez Tabernero.
En las entrañas de su mujer palpitaba el primer hijo.
Empezó la temporada en Madrid, tuvo petición de oreja. El éxito en provincias fue también grande y firmó cincuenta y seis corridas en pocos días. Volvió a Madrid en la corrida de los " Manueles " por esa coincidencia de nombres.
El día 12 de mayo de 1912, torea con Joselito y Mazantinito, el sexto toro le alcanzó dándole una cornada de dieciocho centrímetro en el muslo izquierdo, con tres trayectorias y sobre la anterior herida. Largo tiempo en el pitón estuvo Bienvenida.
Carmelita, en Sevilla. En una camilla le llevaron a Sevilla cuando fue posible. Todo se malograba. El sino truncó por segunda vez la ascensión y de nuevo era un invalido.
En cama estuvo 48 días, con un solo mes de convalecencia, porque no le era posible pasar más tiempo sin trabajo y sin dinero. Tenía a su cargo cuatro casas : la de su madre y hermanas, la de los suegros, la de su hermano Pepe y la suya. Era necesario un montón de billetes para que todos vivieran decentemente. Manuel, a quien gustó gastar y hacer las cosas bien y no tenía un céntimo ahorrado.
Había que torear, y con la herida abierta marchó a Pamplona. El primer toro le enganchó por la pierna herida al darle un muletazo, pegándole sobre la mal cerrada cicatriz y sacando las gasas que la taponaban. La Empresa de Pamplona disputó los honorarios diciendo que había salido herido ya.
Estaba sin gusto para la lucha, había perdido el " sitio ".
Unicamente le sostuvo en la brecha su necesidad, y por necesidad marchó a México.
( Continuará )




" Viajero " de Trespalacios, destroza la pierna izquierda de Manuel Bienvenida " El Papa Negro ", con su tremendo pitón.