miércoles, 28 de enero de 2015

MANOLO BIENVENIDA ( CAPÍTULO III )




No quiso ajustar más corridas en la temporada de 1911. Toreó cuarenta y una, a siete, seis y cinco mil pesetas que eran los precios máximos, y le quedaban dos, los días 24 y 31 de septiembre. Apenas descansaron en la casa de Alfonso XII, 30, de Sevilla, en la que vivía su madre y las dos hermanas de Manuel.
Carmelita su mujer no quiso quedarse en Sevilla, ni aguardar en Madrid en casa de sus padres.
-- Yo quiero ir contigo........
-- No puede ser. Tú no supones lo duro que será para los dos que me veas vestir de torero y despedirnos para ir a la plaza. Quédate aquí o allí, puesto que son dos corridas nada más.
-- Quiero ir contigo.
-- Te va a pesar mucho ir a Lorca y, además te voy a llamar " lorquina " toda la vida.
-- Voy y voy.
Y fueron.
Familias de Lorca la atendieron. Al llegar el momento de vestirse, fue a otra habitación y desde la de Manuel oíanse los sollozos. Es difícil ajustarse así el traje de luces.
Se lidiaron toros de Anastasio Martín, actuando con " Cocherito de Bilbao ". Cortó dos orejas y el mozo de espadas las guardó en el esportón. Cuando ella apareció en la puerta del hotel, Manuel, las arrojó a sus pies y se abrazaron. Ella tenía los ojos irritados y dolientes.
-- ¿ Manuel le dijo ?
-- ¿ Quieres venir a Burdeos ?
-- Si.
-- Sea como mandes.
Era la última corrida de 1911, tuvo un éxito muy grande y en hombros le llevaron al hotel. Al dar la vuelta al ruedo lo hizo con una ramo de flores y el sombrero de una " demoiselle " entusiasmada. Indiscreto fotógrafo le retrato con él puesto y mandó la fotografía suficientemente ampliada. Fueron éstas las primeras lágrimas de la mujer por celos.
Volvieron a Sevilla. Era llegado el momento de cumplir la promesa.
-- Yo, Carmelita, prometí a la Virgen de los Milagros, patrona de Bienvenida, mi pueblo, llevarle una pierna de plata si curaba la mía y hacer el viaje a pie desde Sevilla.
--Iremos juntos.
-- Larga es la senda y pocas las comodidades.
-- Mi senda es tan larga como la tuya.
Para ello compró un coche de caballos y un caballo fuerte y tranquilo. Las primeras leguas las anduvo deprisa. Luego comenzaron a hincharse los pies.
Carmen le cuidaba al borde de las cunetas, lavó las heridas en los pueblos, velando el sueño del caminante agotado. La penosísima marcha terminó al fín y puso Bienvenida ante la imagen la enorme pierna de plata ofrecida. Celebraron una Misa en su altar, ante todo el pueblo y vendió el coche y el caballo. Retornaron a Sevilla en tren. Al abrir el balcón. bajo el incomparable cielo al que apunta la Giralda, le pareció que todo había cambiado dentro y fuera de él.
Visitó los pueblecitos cercanos a Sevilla y en Dos Hermanas encontraron una casa preciosa, tan andaluza que crujía en cal y encanto.
Compró Manuel a Carmen una escopeta de pequeño calibre y todas las mañanas salían a pasear y pasábanse el día cazando. Los propietarios de cotos cercanos dieron permiso a Manuel para correr sus tierras.
Feliz el invierno y lo hubiera sido más sin la terrible aventura que les ocurrió un mal día. Salieron a cazar y entraron en un cercado en el célebre cortijo de  Miura " El Cuarto ", cuando iban muy cogidos del brazo, con los avíos de la caza al hombro, un hermoso toro que estaba echado se levantó a pocos metros de ellos, mugiendo a todo pulmón. Y aquel toro aislado sin duda porque otros le habían castigado, era un gran peligro. Comenzó a andar muy lentamente y Carmen se aferró al brazo derecho de Manuel, convulsa, chillando desesperada. La pobre temblaba tápandose la cara, ocultándose detrás del cuerpo del marido.
-- Suéltame, Carmen, suéltame.........
Llevaba el chaquetón de invierno abrochado y estaba cargado con las escopetas. Paso a paso venía el toro, fijo en ellos, airoso, desafiante.
-- ¡ Suelta !
No le obedecía, no podía obedecerle. Su inteligencia se nublo por el horror y tuvo que tirarla violentamente al suelo, hacerle daño, y quitarse el chaquetón arrancándole los botones en un impulso de energía. Cargó la escopeta y arrodillándose al lado de su mujer esperó a que el toro metiera la cabeza para hacer el doble disparo.
El toro se detuvo a unos cinco metros de la pareja, se puso a escarbar ; los momentos parecían inmensos, terribles.
Reculó el animal y aprovechando su duda, se agachó Manuel como si fuera a coger una piedra del suelo, gritándole :
-- ¡ Fuera ! Toro..... ¡ toro !
Era lo que habría hecho un vaquero y el toro hizo lo que estaba acostumbrado a hacer, dar la vuelta y trotar en otra dirección.
Carmelita no podía levantarse. Era una masa inmóvil.
Fueron a toda velocidad en un coche de caballos en busca de un médico.
Tres días tardó en recuperarse y no quiso ver más una escopeta, ni salir de la carretera, ni aproximarse a un olivo.
Dos meses antes de comenzar la temporada 1912, decidió ir a Salamanca a la ganadería de los Pérez Tabernero.
En las entrañas de su mujer palpitaba el primer hijo.
Empezó la temporada en Madrid, tuvo petición de oreja. El éxito en provincias fue también grande y firmó cincuenta y seis corridas en pocos días. Volvió a Madrid en la corrida de los " Manueles " por esa coincidencia de nombres.
El día 12 de mayo de 1912, torea con Joselito y Mazantinito, el sexto toro le alcanzó dándole una cornada de dieciocho centrímetro en el muslo izquierdo, con tres trayectorias y sobre la anterior herida. Largo tiempo en el pitón estuvo Bienvenida.
Carmelita, en Sevilla. En una camilla le llevaron a Sevilla cuando fue posible. Todo se malograba. El sino truncó por segunda vez la ascensión y de nuevo era un invalido.
En cama estuvo 48 días, con un solo mes de convalecencia, porque no le era posible pasar más tiempo sin trabajo y sin dinero. Tenía a su cargo cuatro casas : la de su madre y hermanas, la de los suegros, la de su hermano Pepe y la suya. Era necesario un montón de billetes para que todos vivieran decentemente. Manuel, a quien gustó gastar y hacer las cosas bien y no tenía un céntimo ahorrado.
Había que torear, y con la herida abierta marchó a Pamplona. El primer toro le enganchó por la pierna herida al darle un muletazo, pegándole sobre la mal cerrada cicatriz y sacando las gasas que la taponaban. La Empresa de Pamplona disputó los honorarios diciendo que había salido herido ya.
Estaba sin gusto para la lucha, había perdido el " sitio ".
Unicamente le sostuvo en la brecha su necesidad, y por necesidad marchó a México.
( Continuará )




" Viajero " de Trespalacios, destroza la pierna izquierda de Manuel Bienvenida " El Papa Negro ", con su tremendo pitón.


martes, 20 de enero de 2015

MARÍA ANTONIA FONSECA ( CAPÍTULO II )




En 1965, el matador de toros salmantino Victor Manuel Martín recuerda perfectamente el corto periodo que las vacas compradas a Juan Pedro Domecq y Díez permanecieron en Pedraza - apenas seis añios entre 1963 y 1969 .En 1965, tuvo el honor de tentar la primera camada nacida en la finca.
Pedraza era una maravilla de finca, divina.... Metíamos dos eralas, muy fuertes y muy bravas, Con dos yo tenía para toda la tarde a gusto. Me hacían sudar. María Antonia estaba ya muy mayor, lo llevaba todo Domingo.
El 9 de junio de 1968, María Antonia regresa a Barcelona.
Matilla le compró toda la camada.
Rafael Ortega, El Viti y Andrés Hernando. El primer toro del encaste Domecq lidiado por María Antonia se llamaba Oidor, de 510 kilos.
Ocho días después, el 16 de junio de 1968 debuta en Palma de Mallorca, otra plaza de Balañá.
El 21 de septiembre de 1969, se lidia en Barcelona, Miguelín, Morenito de Talavera y Marismeño.
En el Ruedo publicaron : " Aunque se han cortado cuatro orejas, se rumorea que la ganadería de María Antonia Fonseca va a ser adquirida por don Baltasar Ibán para crear la ganadería de los Guateles, a partir de la cual regenerará sus Contreras ; mientras que un ganadero de Sanctis Spiritus, José Matías Bernardos " El Raboso " por una deuda que tenía Domingo Fonseca con él, al no tener forma de cobrar se quedó con unas vacas y dos sementales.
Domingo vivió en la Fuente de San Estaban hasta que murió. Se arruinó total.
En la primevara de 1970 desembarcaron en Botoa, finca que don Baltasar Ibán explotaba en asociación con Antonio Arribas, quien poseía el prestigioso hierro de Vicente Martínez, llegaron 75 vacas y tres sementales ; 36 con el hierro de Juan Pedro Domecq y Díez y 39 con el de María Antonia Fonseca, al igual que los tres sementales : Gardenio, Fantasio y Opresor. Todos provenían de Pedraza via El Escorial, donde habían pasado el invierno en el Cortijo Wellington en el Escoral frente a la Cruz de los Caídos, que ya protegía a la manada de Contreras que don Baltasar le había comprado a Manuel González " Machaquito " y que lidiaba a su nombre y al que añadió veinte vacas de Fonseca y dos sementales : Sonajero y Peleón.
Los animales de María Fonseca le deben la denominación que les acompaña hasta Extremadura los " Guateles " a unas pequeñas flores que en el Escorial crecen en las orillas de los arroyos.
Antonio Carnerero, cuyo padre había trabajado para Lisardo Sánchez en la finca Botoa, fue contratado el 5 de abril de 1968, Durante seis años veló por los " Guateles " escrupulosamente sobre las tierras que Lisardo Sánchez había hecho célebres.
Contaba Antonio, que don Baltasar Ibán venía mucho pero me daba poderes para hacer con la ganadería lo que quisiera.
Desde la compra no hemos cruzado con nadie.
Al año de la compra, la ganadería se presenta en Madrid el 13 de septiembre de 1970, con ocho toros para José Julio, Emilio Oliva, Efraín Girón y Enrique Patón que confirmaba la alternativa. Esos toros eran los que Domingo Fonseca había originado y seleccionado pero, ¿ quién se acordaba de eso ?
Seis años más tarde, una mañana de 1976, don Baltasar había legado su colosal fortuna a los Jesuitas que tuvieron la sabiduría de confiarle la gestión de la ganadería a Antonio Carnerero que, durante otros diecisiete años, iba a ser el único que tomase las decisiones en materia de selección.....
A la muerte de don Baltasar Ibán, la sociedad creada con Antonio Arribas se disolvió, y éste último se llevó a las 600 hectáreas de Cerro Verde - otro cuarto de Botoa, a cinco kilómetros de distancia que había comprado a los herederos de Lisardo Sánchez.
170 vacas y dos sementales, los fonsecas de Arribas con el legendario hierro de Vicente Martínez hacen gala de una clase extraordinaria.
Tras la muerte de Antonio Arribas en 1985, la ganadería se reduce a causa de vender a Manuel San Román y Pepe Moro para su hierro de la Cardenilla.
Con las 80 vacas y los tres sementales que quedaron en los " Guateles " después de la separación con Arribas, Antonio Carnerero continua su trabajo de selección preservando tanto la bravura como su diversidad de pelaje : salpicados, burracos, sardos, ensabanados y castaños. Durante San Isidro de 1978, los toros Oidor y Sonajero, lidiados por el Viti, Andrés Vázquez y Parrita, le brindan a don Baltasar un triunfo póstumo, y suponen para Antonio la prueba de su talento.
El 15 de septiembre de 1981, el toro " Sospechoso " mata en el ruedo de la plaza de Albacete a Fernando Villarroel " El Chocolate ", un espontaneo de 28 años al que " El Cordobés " dejo torear, lo que desencadenó una crítica tan virulenta que el diestro, muy afectado, interrumpió su carrera.
En 1981, Paquirri tienta el semental Guardián nacido en 1979.
En 1986 lidiaron una corrida en Castellón que valió 7.000.000 millones de las antiguas pesetas.
Cuando el abogado de los jesuitas, don Fernandon González les hizo saber que obtendrían una magnifico beneficio vendiendo la ganadería y la finca.
La ganadería de los " Guateles " tenía entonces muchos golosos, pero se metió el Litri hijo por medio y se quedó con la ganadería y con la finca. Durante tres años tuvo la ganadería en Botoa. Pero tuvo que vender la finca por expropiación para ampliar una base militar que coge cuatro fincas con tres mil hectáreas. El Litri entonces compró otra finca llamada Las Torres y el le cambió el nombre, le puso los " Guateles ".
Cincuenta kilómetros al norte de Botoa, pasada Aliseda, a veinte kilómetros de Cáceres en dirección a Portugal se encuentra la finca de los " Guateles " donde Miguel repatrió su ganadería, en plena Sierra de San Pedro.las inmensas fincas de la zona están dedicadas a la caza mayor, excepto la de Moheda de Zalduendo que alberga la ganadería de Fernando Domecq y la de los " Guateles " donde el Litri repatrió a su ganadería al tener que vender su finca de Botoa por la expropiación.
El 1 de julio de 2005 lidió en las Ventas Miguel una novillada " tan mala " que parecían los novillos toreados, fue tal el disgusto del ganadero que vendió la ganadería reservando las vacas de las mejores reatas y algún semental.
En el verano de 2014, Fernando Domecq vendió sus zalduendos al mexicano Alberto Bailleres que a la vez compro a Miguel la finca de los " Guateles para establecer en ella la ganadería de Zalduendo.
Estos días acaba de crearse FIT con el tridente de Bailleres, Casas y Cutiño.





martes, 13 de enero de 2015

2015............ PREOCUPACIÓN




Comenzamos 2015 parece unánime la opinión de que es necesario y urgente regenerar la fiesta, pero a los aficionados nos preocupa un año más que los ganaderos no aporten un toro con emoción el cual venímos reivindicando desde hace mucho tiempo.
Y nos preocupa no ver realizar con perfección la suerte de varas.
Si se cumplieran estos dos puntos automáticamente el público regresaría a las plazas de toros.
De los muchos peligros que acechan a una ganadería brava está en no refrescar la sangre de sus animales a tiempo.
Unas veces no se hace bien por no gastar dinero, otras por un falso prurito de vanidad mal entendida, los ganaderos que no refresquen la sangre de su ganadería al menos cada cien años, corren el peligro de tirarla por la ventana.
Ahora bien, que nadie confunda cruzas con refrescar sangre.
Lo fundamental en una gandería brava es que su propietario se dé cuenta de lo que lleva entre manos. Que conozca a fondo aquello de lo que dispone y de lo que carece, y procure enmendarlo en cuanto le sea posible.
El toro es hipergenital y la testorona es una fábrica de irritabilidad y agresividad.
Si al capturar una codozniz con sólo introducir bajo la piel una tableta de testoterona ( principal hormona sexual que se encuentra en los testículos del toro ) se volvería alcotán rabioso ( semejante al halcón ).
La cólera actúa de analgésico del dolor y el toro es un polvorín de cólera concentrada.
Pero esas montañas de ira al explotar embisten mientras les queda una gota de sangre. Nada puede, entonces, detenerlos y constituyen como una fuerza de la naturaleza sólo comparables con el viento, el río o el relámpago.
Pero la verdadera dificultad del ganadero se encuentra en seleccionar valores tan huídizos y frágiles como la bravura.
La bravura en si conviene desmenuzarla para conocerla mejor con sus distintos matices, los tendremos positivos y también negativos pero a todos uno a uno tiene que valorar el ganadero en su laboratorio.
Entre los positivos encontrara :
Venir de largo, codicia, movilidad, fuerza, casta, fiereza, raza.
Fijeza, embestir derecho, temple, galope, meter la cara.
Duración, venirse arriba, no dolerse.
Entre los negativos :
Falta de raza, de codicia.
Se duele, se viene abajo, desigual en la embestida.
El berreo es un defecto de mal gusto, por llamarle de alguna manera, existen toros berreones muy bravos.
El berreo se puede encuadrar en los negativos cuando es un berreo de miedo.
El berreo afea mucho la embestida, por tanto el ganadero debe tratar de eliminarlo pues se trasmite con fácilidad y cuesta mucho que desaparezca.
La casta es facultad de la raza y como existe buena y mala, separarla es siempre tarea ardua.
La bravura tiene una escala de dureza o resistencia al dolor ; de codicia o rapidez, de nobleza o instinto claro ; de sentido, instinto oscuro defensivo. Un aficionado observador puede ver esta escala más o menos acusada a lo largo de una corrida.
El toro que no sea bueno para el ganadero, no es bravo y no debe ser bueno para nadie, aunque escuchemos frecuentemente - ha sido bueno para el torero.
Por otra lado la casta produce movilidad, pero muchas veces nos encontramos con falta de entrega en la muleta, que les hace volverse antes de terminar el pase. O lo que es lo mismo : no tienen la fijeza necesaria en la muleta a la que se arrancaron y varían su acción, dejan de ser profundos en la embestida ; no empujan, no se rebosan, no se entregan totalmente.
De ahí el peligro de pasarse al mezclar : bondad con fiereza, casta y excesiva dureza, porque ni el torero ni el público lo admitirían.
¡ Que gran misterio es el toro bravo !
Una de las pruebas decisivas de la bravura es la suerte de varas, la incomprendida suerte de varas.
Los toreros ordenan al picador peguen en el primer puyazo, cerrando la salida de tal manera que el toro no pueda irse,
Desde los caballos protegidos con un peto hasta el suelo, los convierte en tanques, frente a los cuales el toro se desangra, se derrumba, se pica donde caiga, y apretando ciegamente.
Pero los aficionados se resignan tarde tras tarde como un mal que no tiene remedio.
Los toros no se colocan adecuadamente en la suerte de varas y todos parecen iguales, porque a ninguno se le somete y se prueba debidamente. Así reducimos la corrida a la más mínima expresión.
Al picar así los puyazos se han ido desplazando desde el morrillo hacia la región de la cruz, desplazamiento que prioduce en el toro graves disfunciones de su aparato locomotor y que afectan a su movilidad.
La suerte de varas es ideal bien practicada para el estudio de la bravura así como para medir la fuerza del animal.
La volemia de un toro de 500 kilos de peso vivo viene a ser de 38 litros de sangre, picando en el morrillo, que hacen que el agujero se cierre más fácilmente por la gran presión de los planos musculares.
Al picar en el morrillo, no se producen lesiones óseas, puesto que la columna vertebral discurre por la región media del cuello, y no se perjudica gravemente la función locomora del animal.
El tercio de varas creado para adaptar al toro para la faena de muleta, se ha convertido en una suerte amarga.
De ahí lo difícil de encontrar la bravura tan necesaria siempre y tan precisa ahora.
Amarga verdad, pero no por amarga menos verdad.
Pero si somos sinceros al toro actual le falta la emoción que tuvo el de antes, está menos encastado y no trasmite vibración, el torero ha ido adecuando a sus necesidades plásticas las ganaderías más azucaradas en cada momento, para poder crear más belleza en su toreo.
Pero en estos momentos de regeneración de la fiesta sería importante saber si el público busca emoción o belleza en el toreo.
Los ganaderos tienen que buscar el toro con emoción como el que busca un diamante, algunos lo tendran en sus manos y a otros se les escapa, pero lo cierto es que no podemos seguir bajando peldaños en este recien estrenado 2015.