sábado, 29 de noviembre de 2014

LOS PRINCIPIOS DEL MONOENCASTE




El monoencaste tiene sus cimientos en la Edad de Oro del Toreo. Belmonte lidió dos toros de Parladé en 1914 y Joselito nueve entre los años 1913 y 1914, ni uno más ni uno menos.
Pero frente a los Gamero Cívico, que son los hijos de los anteriores, ambos triunfarían : Joselito le cortó una oreja a " Mesonero " y otra a " Artillero ", en Madrid el 8 de octubre de 1916.
En octubre de 1917, Belmonte alcanzó uno de sus grandes triunfos madrileños cortándole una oreja a " Fandanguero " y las dos a " Carpintero ", un colorado chorreado, Joselito le arrancó otra oreja a " Cortijero " el 16 de mayo de 1918...... Fue entonces cuando los aficionados se dieron cuenta de que había nacido el toro moderno. En Sevilla el 17 de junio de 1917, " El Gallo ", Joselito y Belmonte le brindaron a Parladé un retorno triunfal " póstumo ", cortando las dos últimas sendas orejas a una excelente corrida que queda en los anales de Parladé, aunque el dueño ya era, por supuesto Gamero Cívico.
Otros ganaderos también poseen entonces toros de con sangre Parladé, pues contrariamente al Conde de Vistahermosa, el Barbero de Utrera, su yerno Arias de Saavedra, luego las viudas de Murube, y finalmente Eduardo Ybarra, quienes habían celosamente guardado para sí el tesoro de su casta, Fernando Parladé se mostró pródigo también en ese terreno. ¿ Habría planeado salvar su vacada multiplicando las ventas ? Probablemente no. De hecho su fortuna menguaba al ritmo de sus excursiones nocturnas, y encontró ahí la manera de financiar sus extravagancias. Fernando Parladé en un principio disponía de un hato de 258 vacas aprobadas por Ybarra, jamás lidió más de 40 toros por temporada, una cantidad que bajó a 18 en 1906, 1907, y 1909. En una década, se lidiaron únicamente 341 toros de Parladé, o sea una media de 5 corridas por temporada, en una época en la que don Eduardo Miura y Veragua vendían tres veces más. Aun vendiendo muchas vacas Fernando Parladé hubiera podido producir más toros. Esa doble personalidad hará las delicias de los cinco compradores que iban a dar origen a igual número de encastes, los cuales si Fernando Parladé hubiera llevado una vida más ordenada, probablemente no existirían : Francisco Correa, de Guillena, en 1904, se hace de 80 vacas y del semental " Bandolero ", los cuales irían a parar a manos de García Pedrajas.
Luego, Manuel Rincón, de Higuera de la Sierra, compra en 1908 un lote de vacas y dos sementales, de cuya calidad dio testimonio el excepcional novillo " Palmero ", al igual que los novillos que se lidian en junio de 1918 en Madrid. Después de haberle pertenecido a Antonio Urquijo.
En 1910 y 1911, la viuda del Marqués de Tamarón, cediendo a la insistencia de su hijo Ramón, le compra a Parladé dos camadas de eralas así como tres machos, entre los que está el fabuloso " Alpargatero ", que actuará en esa vacada como un verdadero acelerador de bravura, un rasgo que será aprovechado por el Conde de la Corte en 1920.
La última venta, que incluye el núcleo de la vacada, el hierro, los libros y la memoria, es la que favorece a Luis Gamero Cívico en 1914, dando origen, principalmente, a las ganaderías de Clairac y Samuel Flores. Para entonces, Fernando Parladé ya esta en quiebra.
De inmediato, esa gloria que Parladé sólo pudo tocar con la punta de los dedos, va a recaer en aquellos que heredan todo su trabajo.
Bravo, noble, dotado de una preciosa lamina como tenía en tiempos de Ybarra, el toro que produce Gamero Cívico es - sin duda - el que Parladé había soñado.
Joselito y Belmonte le sacan un partido que nadie hubiera podido imaginar antes de ellos, el toro de Gamero Cívico, anunciado como " antiguamente Parladé ", no se convertirá en la gran cantera de la cabaña brava comtemporánea.
Pero en ese año 1914 nadie adivina aún el camino real que se abre ante el encaste Parladé.
Sin embargo, es su nombre el que se impone inmediatamente como calificativo para este encaste, pese a que, de entre todos los dueños del tronco Vistahermosa, la trayectoria de Fernando Parladé haya sido la más corta : nueve años tan solo. Ybarra conservó sus toros 20 años, Murube los tuvo 22 años, Arias de Saavedra 49 y los Riva 41. ¿ Por qué ?
Quizás porque Parlade fue tan atractivo que su aura eclipsó a la de todos los demás.
Para los gamero cívicos actuales, el porvenir se dibuja menos radiante que su pasado. En Salamanca, los de Clairac subsisten en un aislamiento magnífico, mientras que en el corazón de la Mancha, los de Samuel Flores dudan entre dos caminos desde que Enrique Ponce ya no los mata ; la línea dura, que tiene muchos bemoles, o la nobleza exquisita.
El cortijo La Jurada en 1914 cobijó los toros de Gamero Cívico, marcados con la misma " Y " utilizada por los hermanos Ybarra. Dámaso Ybarra, primo de Rafael y Pedro, le compró a Fernando Parladé el remanente de la vacada. En 1921 se divide en cuatro lotes :
Uno de ellos se quedó en La Jurada bajo el nombre de Torre Abad ( después de haber pertenecido a Juan Guardiola Fantoni, esta ganadería se convirtió en propiedad de los herederos de Félix Hernández Barrera, quienes también conservan el hierro ), los otros le correspondieron a Samuel Flores, Rafael Llamamié de Clairac, Clemente Tassara y Domingo Ortega, quien se quedó también con el hierro de Parladé.
Ese hierro fue adquirido por Juan Pedro Domecq para su vacada de Parladé, en tanto que la ganadería del maestro de Borox fue comprada por Domingo Hernández y luego objeto de un mestizaje.
Junto con el hato de Parladé, Luis Gamero Cívico obtuvo los libros, lo que iba a ocasionar que Dámaso Gamero Cívico poseyera un tesoro único : los libros de su tío bisabuelo Eduardo Ybarra, los cuales, después de haber sido mantenidos al día durante diez años por Fernando Parladé, llegaron a manos de Dámaso debidamente completados por su abuelo Gamero Cívico y por su propio padre.
Ybarra, Parladé, Gamero Cívico, la memoria de la rama dura del encaste Vistahermosa descansa por lo tanto en las páginas amarillentas que Dámaso hojea de vez en cuando.
Si Ybarra hubiera aguardado todavía un poco, con el advenimiento de Joselito habría poseído una mina aun más rica que todas las que ya explotaba. Pero en 1904 Joselito aun no existía como figura, y no fue sino hasta diez años más tarde, a partir de la vacada que Eduardo Ybarra le había vendido a Parladé, cuando la rama dura de Vistahermosa apareció como la gran cantera con la que se iba a nutrir la ganadería moderna.
A pesar de su prestigiada filiación, la ganadería de Gamero Cívico está actualmente reducida a su mínima expresión, al igual que la de Pedrajas y la de Rincón, las cuales nacieron de la de Parladé entre 1910 y 1914. La que las sustituyó a todas fue la que procede de la vacada de la Marquesa de Tamarón, cuyo hijo Ramón Mora Figueroa, aparece hoy como el gran alquimista de la ganadería contemporánea, pues su hato - Parladé puro según las genealogías oficiales - dio origen a la del Conde de la Corte, del que a su vez salieron las de Atanasio Fernández y Juan Pedro Domecq. Teó
ricamente, las ganaderías de Gamero Cívico y Tamarón son las dos ramas de un mismo tronco, pese a que los analisis de ADN aparece, curiosamente, una ligera diferencia entre las dos.






sábado, 22 de noviembre de 2014

DON EDUARDO MIURA FERNÁNDEZ ( QUINTA Y ÚLTIMA PARTE )




En 1916 torearon ocho corridas de Miura, Joselito con Belmonte, pero don Eduardo vivía su última temporada. Y el 23 de enero de 1917, como consecuencia de una larga enfermedad que jamás logro alejarlo de sus toros, murió en su casa de Sevilla, en la Plaza de la Encarnación, legándole a sus hijos Antonio y José, la ganadería más prestigiosa de todos los tiempos, así como las tierras que había adquirido con tanta paciencia.
Pero cuando los hijos de don Eduardo se hacen cargo de la ganadería, Joselito y Belmonte ya han cambiado el curso de la historia. La tauromaquia heredada del pasado desaparece y la estética del toreo moderno precipita el destino de las castas arcaicas. En casa de los Miura, la leyenda de los       "toros de la muerte " va a permitirles resistir.
Cuando debutan en Madrid el 10 de junio de 1917, los hijos de don Eduardo, Antonio y José Miura Hontoria, anuncian a sus toros con el nombre de " Hijos de don Eduardo Miura ", señal de que la huella de don Eduardo aun tiene fuerza. Para todos son los " niños Miura ". Antonio tiene 32 años. Al igual que su hermano José es un gran garrochista y junto con él se dedica a seleccionar de manera drástica la ganadería que han heredado. En el campo Joselito es el mandamás. Para él, el porvenir pasa por el encaste Vistahermosa, el cual después de la familia Murube y de don Eduardo Ybarra, va a parar en 1904 a manos de don Fernando Parladé, a quien en 1911 le vende una parte a don Ramón Mora Figueroa, quien hace lidiar sus toros a nombre de su madre, la Marquesa de Tamarón. ¿ Por qué preferir esos toros ?
Porque son bravos más tiempo que los toros de los encastes arcaicos, los cuales habían ocupado hasta entonces un lugar preponderante.
Y lo que dice Joselito va a misa : en Colmenar Viejo, la ganadería de Vicente Martínez emprende la cruza de sus inmensos toros jijones con el semental " Diano ", de don Eduardo Ybarra. A partír de ahí, todo el campo salmantino será irrigado con esa sangre brava. En Andalucía, aun se presta atención a sus argumentos, y la aportación de la sangre Saltillo, va a proveerle a la ganadería su época más brillante a partir de los años veinte.
Joselito tiene en mente el proyecto de comprar la ganadería de la Marquesa de Tamarón, pero su destino es otro. En 1920, cuando " Bailador " mata en Talavera a Joselito, don Ramón Mora Figueroa se encuentra sin comprador, encuentra otro, el Conde de la Corte, quien hereda el sueño secreto del gran torero Joselito.
¿ Cómo es posible que Joselito, tan amigo de los hijos de don Eduardo Miura, no les haya sugerido una mejoría en su ganadería para volverla más adecuada. a la tauromaquia moderna ?
No obstante, el fantasma del semental " Banderillero ", de la Marquesa de Tamarón, que hubiera sido llevado a Miura en 1917 después de la muerte de don Eduardo, todavía ronda por la memoria del mundillo taurino.
Lo que no hubiera tenido nada de extravagante en la medida de que ya había sangre Vistahermosa en Miura gracias a los dos sementales de Arias Saavedra agregados en 1854, cuyo aporte había sido tan beneficioso. Además, a Joselito no le hubiera costado mucho trabajo convencer a sus amigos Antonio y José para refrescar esa antigua aportación. Ya que si fue asiduo a los toros de Miura en los inicios de su carrera ( 15 en 1913, 13 en 1914, 17 en 1915, entre ellos seis en una sola tarde en Valencia, 15 en 1916 y otros tantos en 1917 ), en 1918 sólo lidió 6 y 4 en 1919. Es cierto que ya no tenía necesidad de lidiarlos para imponer su supremacía, pero aunque hubiera matado miuras sólo para quedar bien con sus amigos, ¿ de qué otra manera habría obligado a los demás ganaderos a modificar sus vacadas a su gusto, es decir, abandonando poco a poco el encaste vazqueño, si por otro lado continuaba anunciándose con los miuras ? Entonces, si Antonio y José Miura Hontoria deseaban avanzar hacia el futuro y permitirle a su manada que evolucionara hacia esa bravura más constante que permitía llevar a cabo ese incipiente toreo moderno, la aportación del semental de Tamarón era aun más indispensable puesto que la adopción del peto.
Ya era previsible, y puesto que los ganaderos de las castas arcaicas sabían que eso les significaría la ruina.
Los hermanos Miura no pensaron jamás en vender su ganadería, como prefirió hacerlo su amigo el Duque de Veragua, antes que contemplar como sus toros vazqueños se extenuaban contra el peto.
Sin dudarlo, los hermanos optaron por una evolución parcial......
Una evolución que, a fin de cuentas, afectaría también, después de algunos años de transición, a lo que quedaba de la vacada de Veragua, cuando ésta, ya en propiedad de Juan Pedro Domecq, fue ampliamente cruzada, hasta su completa absorción, con los tamarones que le había comprado al Conde de la Corte.
De los viejos tiempos no iban a quedar sino dos ganaderías : Miura, con sus cabreras-gallardos cruzados con lo de Arias de Saavedra y quizá con lo de Tamarón, y Pablo Romero con la aportación de Saltillo.
Las otras razas arcaicas que no entendieron la necesidad de evolucionar, desaparecieron por completo, excepto la casta navarra que encontró un nicho en el mercado.
A partir de 1920, la muerte de Joselito frenó la evolución de la Fiesta durante cierto tiempo. Belmonte se retiró y luego regresó.
No teniendo relación de amistad con los ganaderos, lo cual no impedía que salvaguardaran un respeto recíproco, ¿ por qué hubiera debido lidiar los toros de Miura , aunque éstos ya no fueron los mismos de cuando comenzó a torear ? Luego se abrió un período de transición desamparado por grandes figuras, pero rico en buenos toreros ; Fortuna y Fuentes Bejarano triunfaron en Madrid frente a los miuras : Chicuelo, Sánchez Mejias, Manuel Báez " Litri " y Cayetano Ordóñez   " El Niño de la Palma ", también los sortearon. Como lo hizo el nuevo amo del toreo, Domingo Ortega, y asimismo Manuel Bienvenida, el famoso " Papa Negro ", y Marcial Lalanda, un torero que se inspiró en Joselito. Este joven maestro realizó el 26 de julio de 1923, en Valencia, una de las mejores faenas de su carrera frente a un miura que pesó 400 kilos en canal ( cerca  de 700 kilos en vivo ), al cual le cortó el rabo.
Ignacio Sánchez Mejías, cuñado de Joselito, le había cortado otro rabo en la misma plaza, a otro miura llamado " Lucifer ", que también pesó 700 kilos.
A la muerte de don Eduardo Miura la vacada se redujo a la mitad : de 1000 vacas de las que disponía don Eduardo, sólo se conservaron 500, las mejores, repartidas sobre 3387 hectáreas. De 1927 a 1940 en 13 años, los hermanos Miura lidian 1200 toros, mientras que su padre había mandado a las plazas 4152.
¿ Por qué esta baja espectacular ? Porque aparte de los años negros de la guerra civil, la reforma agraria, obligó a los propietarios a consagrar para los agricultores las mejores tierras. En casa de los Miura, 915 hectáreas deben ser vedadas a los toros para ser cultivadas. Numerosas ganaderías emigran a tierras pobres y dehesas improductivas.
A partir de 1928 los hijos de don Eduardo tuvieron que abandonar el cortijo de El Cuarto, su último nexo con la marisma.
Los machos emigraron al de Cerro Gordo, arrendado en Carmona.
Las vacas pastaban en Los Gallos y Los Castellares.





sábado, 15 de noviembre de 2014

DON EDUARDO MIURA FERNÁNDEZ ( CUARTA PARTE )




" El Gallo " pregunta : " ¿ De quién son los toros de mañana, Eduardo ? ".¿Qué hacer?  ¿ Mentirle para que duerma tranquilo o decirle la verdad ? Sería ya imposible sustituirlo en caso de que se negara a torear.....
" ¡ De Miura ! ", responde el empresario. Y " El Gallo " le dice :
 Perfecto, hace tiempo que tengo ganas de matar unas de esas....... ¿ Y de qué color son ? Pagés, que no tiene la menor idea, responde : " De todos, negros, castaños, berrendos......
" Formidable " - responde " El Gallo " metiéndose en la cama - esas son las buenas corridas de Miura. Y cinco minutos después estaba dormido, no sin antes haber pedido que le despertaran una hora antes de la corrida.
Un día que estaba Rafael tentando en lo de Miura, un gitanillo de tez aceitunada sale del burladero y antes de que nadie pudiera inpedírselo, logra dominar a una gran vaca colorada a la que nadie había logrado acercarse. Don Eduardo exclama : ¡ A ese niño lo parió una vaca !. Lo que el ganadero acaba de ver en Joselito era el saber enciclopédico que haría de él el más grande torero de esa tauromaquia arcaica.
Pero, mientras Joselito era tratado por don Eduardo como una gran figura, un chaval desharrapado torea a la vista de don Eduardo, se trata de Juan Belmonte. Antes del tentadero Joselito se dirige al cortjo de El Cuarto cabalgando sobre una preciosa jaca se cruza con Juan al que nadie ha invitado, sus miradas se cruzan.
El primero sabe hacer todo en el ruedo, el segundo prácticamente nada. Todo les separa, y es eso lo que va a acercarlos.
Un día le dijo Belmonte a Joselito :  " Piensa que puedes ser mejor que yo....... pero puedes estar seguro de que juntos podríamos ganar más dinero del que jamás has soñado ". Desde ese día, Joselito, hablará por ambos. " Lo que diga José ", decía Belmonte a las empresas.
Ambos van a imponerse lidiando toros de Miura, Joselito desde su primer año como matador de toros en Zaragoza en Octubre de 1913, domina a sus dos adversarios hasta el punto de cogerle con la mano el pitón a uno de ellos. Gesto que repite Belmonte el 21 de abril del año siguiente en Sevilla, cuando se enfrenta a los miura por primera vez : herido poco tiempo antes en Murcia, Belmonte ha debido renunciar a cumplir sus dos primeros compromisos en la feria de abril.
¡ Mentira ! claman los partidarios de Joselito : ¡ A Belmonte le dan miedo los toros de Miura !. Pero la leyenda está en marcha y va a escribirse con letras de oro durante la lidia de " Lentejo ", un terrible berrendo al que Belmonte le hace ese toreo que el mismo Joselito califica de " imposible ".
Hazaña que ratifica frente a su segundo enemigo ; en el que llevo a cabo el gesto prohibido de coger el pitón del miura con la mano.
Don Eduardo en el despacho de su casa esperaba como de costumbre el resultado de la corrida. Su mayoral tardaba en llegar más de lo común, y cuando por fin se presentó fue para decirle a su patrón que Belmonte le había cogido el pitón al toro berrendo........ ¡ Falso ! exclamó el ganadero, consciente de que con ese gesto Belmonte acaba de poner fin a la leyenda de la invencibilidad de sus toros......
De 1913 a 1920, Joselito toreó cuarenta y tres corridas de Miura, Belmonte, quien sigue a Joselito en todo, también los lidia.
Un día, en Bilbao, le había hecho a un toro de Miura una faena fuerte. En un momento dado se paró, con las patas juntas y el hocico en la arena.
Creí que lo había dominado completamente.
Me puse de rodillas junto a él. Era inmenso y estaba terriblemente armado. Permanecí allí un momento. Era el delirio en los tendidos. Yo estaba disfrutando de mi triunfo, olvidándome que el toro era de Miura. Entonces me fije en los ojos del toro, que estaban muy cerca de los míos.
Nunca olvidaré la luz que vi en ellos. El toro se había recuperado y era el amo de la situación : al menor movimiento me iba a coger. Me entró una angustia indescriptible : le hubiera bastado con alargar un poco el pescuezo....... sacando de los más profundo de mi ser toda la energía de que era capaz me lancé hacia atrás. Apenas acababa de hacer el movimiento cuando el toro brincó hacia delante. El encontronazo fue terrible. Me pescó por la taleguilla, un pedazo de la cual quedó enganchada en la punta del pitón. ¡ Afortunadamente, la violencia del impacto lanzó a varios metros de distancia a Belmonte, lo que le dio tiempo a su peón de interponer su capote y desviar la acometida del toro.
El mismo Belmonte confesaba que el toro más difícil de su carrera fue otro Miura que lidió en Bilbao en agosto de 1914. " Fue al mismo tiempo el más difícil y el que me dio mi triunfo más grande. Había sido imposible picarlo : atacaba al caballo con furia para luego retirarse de inmediato.
Estaba aculado en tablas, me vigilaba y me esperaba. Cuando estuve a unos diez metros de él, se arrancó como un bólido. Tenía dos opciones  huir o aceptar el reto. Si huía seguramente me alcanzaría, mientras que si lo esperaba....... no era más que una probabilidad. Así que lo esperé y no saqué la muleta sino hasta el último momento. Y de nuevo se encontró con mi muleta. Y así ocurrió diez veces más.
Estaba en medio de un remolino, atrapado por una tormenta.
Pero a medida que pasaba el toro, iba perdiendo un poco de su poder hasta que se paró. Entonces pude iniciar la verdadera faena. ¡ es uno de los momentos de mi vida en que más he disfrutado !
Una única vez en sus carreras, Joselito y Belmonte fueron superados por los toros de Miura por otro torero. Fue el 29 de abril de 1916, cuando Vicente Pastor, a costa de dos volteretas cortó la oreja de la historia de la Maestranza. Fue del toro " Recovero , un Miura monumental. " Es usted un valiente, señor Pastor ", publicó en su revista el severo don Criterio.
Contaba don Ignacio Zuloaga, que en una reunión en un conocido restaurante de la Carrera de San Jerónimo, de Madrid, con Joselito, varios amigos del mismo y el gran aficionado, popular en todo Madrid, Paco Avial.
Paco y José eran entrañables amigos, pero Avial se metía mucho con el gran torero ; siempre le estaba gastando bromas y tirando pullas. Lamentábase José de que habiendo tan buenos banderilleros no se superasen éstos al ejecutar la suerte, buscando más y más dificultades.
- No vi banderillear a Fuentes ni al Guerra, pero estoy seguro que ninguno de ellos puso dos pares al quiebro por el mismo lado.......
- Ni tú tampoco - dijo Avial.
- ¿ Qué no ? Vaya, señores, un almuerzo para toos, y va a ser en Madrid en donde yo los ponga, pa que me veáis vosotros.
El 5 de junio de 1913 torea José en Madrid toros de Saltillo. El primer toro de José, " Jimenito ", era bravo, y algo vería en él cuando apenas lo toreó de capote, cogió los palos y con un ligero  ademán se los brindo a Paco Avial, que ocupaba una barrera del tendido 1.
Entre los tendidos 1 y 2 citó y por el lado derecho quebró un maravilloso par, otra cita, y segundo par por el mismo lado ; un tercero inverosímil, y por último, previo permiso, cita en corto ; el toro no acude, coge la gorrilla de un monosabio, y arrojándosela para provocar la arrancada de la res, clava muy, muy en corto......
¡ El cuarto par cambiado por el mismo lado !..... Y después una de las mejores faenas y la primera oreja ganada por Joselito en Madrid.
La apuesta estaba ganada. Paco Avial aumentó su admiración por el gran Joselito y le costo pagar la comida.
( Continuará )