viernes, 3 de octubre de 2014

MANOLO BIENVENIDA ( CAPÍTULO I )




Bienvenida, pueblo de la provincia de Badajoz es conocido por ser " cuna de una dinastía torera ", que adoptó el nombre de su pueblo, " los Bienvenida ", situado al este de Zafra, donde abundan las encinas, olivos, viñas y cereales, es un pueblo muy agrícola.

                                                     LA DINASTÍA BIENVENIDA :

BIENVENIDA 1 : Manuel Mejías Luján. Nacido en Bienvenida ( Badajoz ) el 23 de julio de 1844 y fallecido en Sevilla el 21 de marzo de 1908. Banderillero, novillero y otra vez banderillero. Fue auxiliador y maestro de su hijo Manuel. Formó parte de las más famosas cuadrillas y fue un torero sabio, elegante y largo. Casado con doña Teresa Rapela Camacho, tuvo cinco hijos : Teresa, José, Luisa, Manuel ( muerto a los dos años al torear a una cabra )  y Manuel. Es el fundador de la gloriosa dinastía.

BIENVENIDA II : José Mejías Rapela. Nacido en Bienvenida ( Badajoz ) el 1 de abril de 1880 y fallecido en Sevilla el 20 de diciembre de 1959, banderillero, matador de toros y de nuevo banderillero. Sabio y gracioso, no llegó debido a su carácter rebelde y aventurero. Casado con doña Rosa Ferrier, no tuvo hijos, Es el tío Pepe.

BIENVENIDA III : Manuel Mejías Rapela ( El Papa Negro ). Nacido en Bienvenida ( Badajoz ) el 12 de febrero de 1884 y fallecido en Madrid el 4 de octubre de 1964. Famoso matador de toros. Gran figura, casi inutilizado por una cornada cuando se encontraba en la cúspide del toreo. Genial artista y sabio maestro, guió a sus seis hijos siendo el patriarca de la dinastía. Casado con doña Carmen Jiménez Älvarez, tuvo nueve hijos : Manuel, José, Antonio ( fallecido a los 5 meses ), Rafael, Carmen ( fallecida a los catorce meses ), Antonio, Ängel Luis, Carmen Pilar, y Juan.

BIENVENIDA IV : Manuel Mejías Jiménez. Nacido en Dos Hermanas ( Sevilla ) el 21 de noviembre de 1912 ( aunque la partida diga el 23 ) y fallecido el 31 de agosto de 1938 en la clínica de San Ignacio, de San Sebastián, victima de una cruel enfermedad.
Torero cumbre de su época, de casta arrolladora, largo, artista y de garbo singular. No había cumplido aún los 26 años y había hecho nueve temporadas de matador de toros. Murió soltero.

BIENVENIDA V : José Mejías Jiménez. Nacido en Madrid el 4 de enero de 1914 y fallecido en Lima ( Perú ) el 3 de marzo de 1968. Gran maestro : sabio, largo. completo, seguro y excepcional banderillero. Casado con la actriz Pastora Peña, tuvo dos hijos : Pastora y Manuel.

BIENVENIDA VI : Rafael Mejías Jiménez. Nacido en Sevilla el 31 de agosto de 1917 y fallecido -- asesinado -- en Sevilla el 31 de marzo de 1933. Becerrista. Fino y gracioso. Dada su edad murió soltero.

BIENVENIDA VII : Antonio Mejías Jiménez. Nacido en Caracas ( Venezuela ) el 25 de junio de 1922 y fallecido en Madrid el 7 de octubre de 1975, a consecuencia de una cogida sufrida el día 4 en la finca " Puerta Verde " ( El Escorial ). Genial maestro, que ha toreado como nadie toreó nunca, fundiendo lo rondeño y lo sevillano en perfecta conjunción. Casado con doña María Luisa Gutiérrez Balbi, tuvo cuatro hijos : Maria Luisa, Antonio, Ángel Luis y Paloma.

BIENVENIDA VIII : Ángel Luis Mejías Jiménez. Nacido en Sevilla el 2 de agosto de 1924. Matador de toros. Fino, elegante y artista. Casado con doña María del Carmen Älvarez-Buylla Menéndez, tuvo cinco hijos : Rafael, Miguel, Carmen, Älvaro y Luis.

BIENVENIDA IX : Juan Mejías Jiménez. Nacido en Sevilla el 31 de julio de 1928. Matador de toros. Largo, completo, artista y gran banderillero, su carrera fue obstaculizada por muchas cogidas. Casado con doña Concepción Maraver Boyer, tuvo tres hijos : Juan, Concha y Julio ( fallecido al poco de nacer ). Murió Juan el 30 de mayo de 1999, en Madrid.

El último eslabón como torero de alternativa Ängel Luis Mejías Jiménez falleció en Madrid el 3 de febrero de 2007, en el toreo y en la vida representaba la elegancia absoluta. Sus amigos le llamaban El Inglés.

Comienza nuestro relato en la mañana del 10 de julio de 1910. Torea en Madrid, Manuel Mejías Rapela, ( Bienvenida III en la dinastía ) ( El Papa Negro ).
Era una mañana tranquila, hermosa, calma. Sin sueños, sin nervios, despertó el matador naturalmente de un breve descanso gozado después de la llegada del tren.
El cuarto del hotel pronto se llenó de amigos y aficionados y a media mañana llegó don José Uriarte, el mago de los sastres taurinos, con el precioso terno grana y oro. Era perfecto. Bonito y torero. Del color de las muletas la seda, oro de " entonces " en los bordados.
Rogó al sastre que a las cuatro y media y acompañado de su esposa viniera a recogerle, pues quería que le condujera en su coche a la plaza.
Entró en el patio de caballos, animadísimo, y tendió la mano a " Celita ", sobresaliente y al que Bienvenida le dió la alternativa algún tiempo pasado.
En su primero dió la vuelta al ruedo, En su segundo ocurrió lo mismo y la ovación trono en la plaza. Pero no era lo que Manuel quería.
- Tendrá que ser con mi tercero " Viajero ".
Salió como un huracán. Bravo, pronto, nervioso y noble. Era un toro de bandera. " El Papa Negro " en aquel momento más aficionado que torero, paladeaba la fiera e ideal arrancada.
Como en los anteriores tomó las banderillas en medio de una gran ovación.
Puso un par al quiebro y dos al cuarteo verdaderas filigranas.
Al clarinazo para matar, el trespalacios quedó entre los tercios, un poco hacía fuera. Iba Bienvenida
a poner en práctica su teoría de la estatua, seguro del éxito. Cruzó la plaza para citar con la mano izquierda. El público del tendido 5 al verle ir en aquella dirección, creyó que le brindaría la muerte y muchos espectadores se levantaron de sus asientos. Fue la llamada de la fatalidad. Debía no advertir el noble deseo del público, pero no se atrevió a defraudarle.
Y variando de propósito, continuó el camino para brindar como pedían. Estos minutos tan breves, cambiaron la suerte.
El toro al refrescarse volvió a su ímpetu, bravo y poderoso.
Se le arrancó muy de largo, en terrible embestida. Para aguantar así a un toro se necesita gran confianza en uno mismo. No es valor, es otra cosa distinta. Es la seguridad de que el sereno reflejo, medido al milímetro, desviará aquella masa ciega. Al verle llegar tan de largo, juntó los pies, esperándole erguido en posición natural. Seguro, movió ligeramente la muleta cuando el animal entró en el engaño. El toro se arrancó tan fuerte que no pudo torcer su ruta, doblar los centímetros necesarios para sesgar el cuerpo y seguir la tela, docil, hundió el pitón en la pierna de Manuel. Le alcanzó con el pitón izquierdo, y le hundió el cuerno hasta la cepa, por la fuerza del impulso. El pitón penetró hasta la ingle y al girar el cuerpo los destrozos fueron terribles. La punta salió seis centímetros por detrás del muslo, cerca de la corva. Le tuvo enganchado mucho tiempo y los peones que llegaron a hacer el quite se vieron embestidos dos veces por el toro, llevándole prendido. El mismo sacó el cuerno al inclinar la cabeza al peso del cuerpo, Le cogieron los " monos " y oyo la voz de su hermano, que lloraba :
- ¡ Barbaro ! Te has dejado matar.
Con la mano derecha se tapó el enorme boquete y con el brazo izquierdo se sujetaba al cuello de su hermano Pepe. Tenía destrozada la vena safena y el nervio ciático. La vida se iba con aquel torrente de sangre.- ¡ Me muero, Pepe, me muero !
( Continuará )



                                                         El Papa Negro con su familia


sábado, 27 de septiembre de 2014

AÑORANDO EL PASADO




Cuando a la temporada 2014 le faltan unos escasos 30 días los aficionados sentimos añoranza del pasado por varias razones. Nos falta competencia y rivalidad real en los ruedos y nos falta litúrgia taurina que se unía al sentido trágico y a esa emoción que se le imprimía a las corridas de toros de entonces.
Ese sentido ceremonial del que durante siglos sentiamos en algunas formas teatrales, sólo se encontraba ya en los toros.
Antes la tragedia en los ruedos no se actuaba, se vivía. Aquello era la teatralidad, no como fingimiento, sino como escenificación litúrgica. Le dijo Rafael " El Gallo " al célebre actor Morano, cuando le brindaba un toro : " Y sepa usted que aquí se muere de verdad, no como en los escenarios.
Nos sobran a los aficionados es este 2014 las corridas mixtas, por su falta de rivalidad y por el tamaño del toro, tan importante siempre y hoy aún más por el crítico y precario momento por el que atraviesa la Fiesta.
Los recelos de las grandes figuras a las exigencias de Madrid no es nada nuevo, pero entonces comparecían más que en la actualidad. El Guerra dijo : " En Madrid que atoree San Isidro ". Y cuando Joselito, un día antes de su muerte, escuchó el acre y bárbaro grito de los tendidos " ojalá te mate un toro mañana en Talavera ".
Si examinamos las distintas tauromaquias que se han escrito, desde la primera a la última observamos que sus reglas son tan genéricas como las del ajedrez ; conviene conocerlas a fondo para evitarnos que nos den el mate de Pastor o nos coja el toro en el primer enfrentamiento.
Torear de salón es una manifestación coreográfica que permite entrenarse y adquirir agilidad en los brazos para jugar el capote y la muleta, y lograr músculo en las piernas para clavarlas en el suelo sin moverse, y también para identificarse con los instrumentos empleados en la lidia.
Contaba José Ignacio Sánchez Mejías que su tio Rafael " El Gallo " todas las tardes, después de haber tomado café, copa y puro - como se decía entonces -, cogía la muleta y el estoque y decía : " Me voy a entrená ".
Y, sin prisas lo hacía por el pasillo de la casa de su hermana Lola, con la que vivía.
De una forma u otra, es necesario un aprendizaje, y después entrenar a diario, el capote y la muleta, por su peso, conviene manejarlos el mayor tiempo posible.
Tanto Fernando " El Gallo ", como su hijo Rafael " El Gallo " no fueron toreros competitivos :
Tuvo que surgir Machaquito para que la competencia se produzca con Bombita.
Entonces se hablaba de torero largo y torero corto.
El primero tiene más recursos para dominar al toro en los tres tercios y una mayor variedad en el manejo de capa y muleta, mata con facilidad.
En cuanto a toreros cortos digamos existen dos tipos : los que se caracterizan por si irregularidad, ahora se les llama torero artista.
Hay otro tipo que, se caracterizan por ser cortos en expresión estética, al que suele calificarsede bastos, poniendo al descubierto su mediocridad con los toros muy bravos.
Joselito " El Gallo " representó la síntesis del mejor toreo anterior, y casí seguro que no hubiera tenido rival, como sucedió con Guerrita, si no hubiera surgido Belmonte.
Su paso por los ruedos fue muy breve tenía tan sólo veinticinco años el día trágico de Talavera de la Reina, pero de una gran intensidad por el número de toros que mató y por la rapidez con la que asimiló el cambio radical que supuso la nueva forma de concebir el toreo, qué apuntó Juan Belmonte.
La comptetencia entre José y Juan nace con una característica peculiar :es la única que no se entabla entre un torero y un matador de toros, La direfencia es más radical : Joselito, a pesar de su juventud, es un clásico ; y Belmonte, un revolucionario.
José es el continuador de toda una tradición taurina sevillana, que se conjuga con el conocimiento y dominio de los toros .Es un torero completo que ejecuta todas las suertes con arte, con gracia, capaz de vencer cualquier dificultad que le presente su enemigo.
Belmonte es un torero que trata de imponer una nueva concepción del toreo. Condicionado por sus facultades físicas, intuye que la única forma de imponerse es quedarse quieto, y que solo podrá conseguirlo invadiendo los terrenos del toro. La  forma clásica de torear es conseguir que el toreo abandone su propio terreno y hacerle entrar en lo que se denomina jurisdicción del torero.
Juan, en sus comienzos, como todo revolucionario, es incomprendido, nadie sabe lo que en realidad pretende. Se le califica lo que ahora se define como torero tremendista, y su nombre se asocia a Terremoto, Cataclismo. Aseguran que no tardará mucho en matarle un toro, porque torea en su terreno en el que todos piensan que es imposible torear.
Joselito sigue la linea de los grandes continuadores, que perfeccionan el toreo de los que le precedieron, dentro del respeto a las normas clásicas. Belmonte rompe con ellas y vuelve a los inicios del toreo. Sus primeros pasos los da a ciegas, intuitivamente, y no pueden ser más toscos y primitivos.
Los primeros contactos de Belmonte con los toros los tiene en el auténtico terreno del toro, la dehesa, cuando cruza el rio de noche, para luchar con ellos clandestinamente ; y digo luchar porque va nada menos que a reinventar el toreo partiendo de cero. Sus escasas facultades físicas le condicionaron en extremo. No puede competir con el toro en movilidad y recurre a la proximidad y a la quietud. Casi todos le auguran un final trágico. Sólo algunos, que impresionaron al público por la emoción de ver a un hombre moverse entre los cuernos de un toro.
Joselito y Belmonte acabaron con los demas toreros. Los públicos se cansaron de los viejos modos, cuya transformación era patente, y a la quw no podían adaptarse los ya antiguos. Sólo Rafael " El Gallo " pudo sostenerse, y aún intentó la retirada, de cuyo acuerdo volvió repetidas veces.
Belmonte comenzó a quitárse la montera en su segundo toro, por comodidad.
El genial torero de Triana consideró que podía arrimarse a los toros y leer Cervantes y soñar con Chopín y las literaturas rusas y francesas.
Pero torear es templar y templar es tener valor para no inmutarse ante la acometida del toro.
Pero la evolución estaba en marcha............
Para entender la Tauromaquia de nuestro tiempo, y la del futuro, es preciso conocer la Historia del Toreo, al menos desde los Romero, y sobre todo las llamadas " Edad de Oro " y " Edad de Plata ".
En la próxima entrada hablaremos de un gran torero de la " Edad de Plata " de Manolo Bienvenida, en aquella época nunca llegó a existir un " Número Uno ", ni una pareja que mandase en el cotarro.
Contaba Alfredo Corrochano, otro buen torero de la " Edad de Plata ", que toreando en Las Ventas con Juan Belmonte y Marcial Lalanda, le susurró al oído Marcial : " Alfredito ven y siéntate a mi lado en el estribo para que la gente nos vea, porque hasta ahora sólo están mirando a Belmonte,








jueves, 18 de septiembre de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XIII y último )




La ganadería de Concha y Sierra después de pasar por un sustancioso número de propietarios pasó de una marisma a otra y su nuevo propietario, es sencillamente, panadero, su nombre Jean-Luc Couturier.
Jean-Luc, adquirió 220 hectáreas, en el triangulo de oro de la Provenza entre Maussane, Paradou, les Beaux y Fontvielle y lo hizo en menos tiempo del que se necesita para fumar un habano, en Coste Haute, Jean-Luc tiene como vecinos a la familia Bretling, fabricantes de misiles y relojes, el patronato de una compañia de aviación americana, Charles Aznavour, el famoso cantante, algunos ministros y novelistas de éxito, venidos aquí a principios de los años 80 al descubrir las virtudes de este valle conocido desde hace tiempo por la riqueza de sus pastos y los beneficios de su clima. En un rincón entre La Camarga y la barrera de Baux, la llanura de Crau, excavada por un antiguo cauce de la Durance, constituyó durante mucho tiempo un paraiso para la cría de corderos, antes de convertirse en el barrio VIP de la Provenza, donde numerosas masías agrícolas se han readaptado poco a poco, transformándose en viviendas principales o secundarias de algunas de las grandes fortunas del pais. Aún siendo, sin duda más modesta la de Jean-Luc que la de los vendedores de armas que tiene enfrente, la de Jean-Luc Couturier no resulta menos respetable.
Y entre sus dos ganaderías, la del Cura de Valverde y la de Concha y Sierra, las tierras y las instalaciones que tuvo que construir para hacerlas aptas a un ganado mucho más complicado que los corderos, éste confiesa que se ha gastado seis millones y medio de euros. Jean-Luc no escatimó nada : un mayoral experimentado, tres tractoristas, y un experto en toros y caballos. Y cuando al primer día de su jubilación, a los 64 años, se sentó en un banco para observar a sus nuevos colegas jugar a los bolos, fue presa de un gran vértigo ante la idea del futuro que le esperaba si no se lanzaba a su nuevo proyecto.
Algo que llevo a cabo de los doce meses siguientes.
Nostálgico del tiempo en el que palpitaba diariamente las bellas hogazas en su panadería, Jean-Luc, cuando cada mañana parte al alba hacia su propiedad para ocuparse de su ganadería, se acerca a aspirar el aroma de la Panadería del Petrin du Paradou, donde se abastece para el desayuno.
El olor proustiano del pan sacado del horno cuya corteza dorada cruje, el perfume enervante de la pasta que se hornea cuando caen las nueve de la mañana.
Nacido en 1948, en Orange, comienza como panadero con apenas 18 años. Compra un pequeño negocio en Arles, y tiene entre sus primeros clientes a Alain Tardieu y su esposa Frédérique, ganaderos de bravo. Un día, Frédérique le pregunta a Jean-Luc qué hace con el pan que no vende, y éste le responde que lo tira. Descubre entonces que los toros bravos criados en la masía de la Cour des Boenfs se relamen con él y, desde ese día, guarda todo para ellos. A causa de esto,lo invitan a visitar la ganadería y, cuando se encuentra frente a esta inmensidad de herbaje y de marisma, es presa del vértigo. Jamás ha visto una corrida, pero ya no se perderá una, asistiendo a todas en las que participan los toros de sus amigos, que son también un poco suyos, ya que se comen su pan.
¿ Ya rumía el proyecto de ser ganadero ? Jean-Luc decide entonces ver las cosas a lo grande y, en 1981, compra una panificadora en Arles, reflexiona sobre su oficio y acaba por inventar en 1988 el " Proceso 124 ", famoso para mejorar la fabricación de los panes precocinados. Patenta su idea, asocia con su reflexión a algunos financieros advertidos, se traslada a Tarascon en 1990 y empieza entonces una fabulosa expansión, al lado de la cual el milagro de la multiplicación es sólo una amable broma. En diez años, su " Proceso 124 " conquista el mundo de la panadería y el grupo BCS que él mismo ha creado se instala en Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Alemania y Turquía, tocándole la loteria cuando atrae hacia su capital a un fondo americano de pensiones e instala en Francia cinco unidades de producción para un volumen de negocio de 55 millones de euros y con 400 empleados.
A lo largo de esta ascensión vertiginosa, Jean-Luc no deja de ir a los toros, y del tendido alto desciende a la barrera.
Un día declara que posiblemente, será el ganadero con lo que compre al Cura de Valverde. En 2006, la familia Couturier, es decir Jean-Luc y sus dos hijos, se alía con el grupo Souflet y rescata las acciones del fondo americano y en 2011 ya son once las unidades de producción que funcionan plenamente en Francia para un volumen de negocio de 110 millones de euros,
Jean-Luc visita entonces a su principal competidor, el grupo lorenés Nehauser, y le hace la misma oferta que hizo Victorino Martín a su hermano Adolfo : o te vendo, o te compro. Y Jean-Luc vende, un resultado que buscaba, de hecho.
El grupo fusionado se hace así, número uno en Francia con un volumesn de negocio de 700 millones de euros para 7000 asalariados. El bucle se cierra y el panadero de Arles que inundó el planeta de panes precocinados decide jubilarse. Esta calma dura exactamernte un día, el tiempo de comprender que la inactividad lo conducirá directamente a la depresión y después a la tumba.
Y un poco más tarde en Alba de Tormes, delante del sobrino del Cura de Valverde, enciende su famoso Cohiba esperando su respuesta tras la oferta que acaba de hacerle.
La ganadería se encuentra en un estado lastimoso, las vacas flacas y hambrientas.
Los sobrinos del Cura ceden y la primera medida tomada por el nuevo ganadero fue pedir a los sobrinos que conservaran el ganado en su casa el tiempo que tardara en comprar una propiedad.
Inmediatamente, mandó venir algunos camiones con pienso para mejorar a los animales con vistas al próximo traslado.
Instaladas sobre las pendientes de la meseta las vacas del Cura de Valverde, las de Concha y Sierra se distribuyeron por la gariga perfumada con las hierbas de la Provenza ( tomillo, romero y serpol ) que les hace recordar el destino del que Litri preservó a sus madres, salvándolas de la barbacoa gigante donde Bob Kleberg las habría condenado tarde o temprano para liberar el espacio que ocupaban en su King Ranch, de Huelva. Si bien cuando repatrió las vacas del Cura de Valverde, Jean-Luc se entregó en una retienta drástica para conservar sólo las mejores, en vista de la selección escrupulosa que había hecho la familia García Palacios durante los veinte años precedentes a su compra, pero también para no perder un ápice de la diversidad cromática de las vacas de Concha y Sierra, tan próximas las unas de otras genéticamente, conservó todas.
Sobre las pendientes de la plataforma herbosa donde son mimadas por su nuevo propietario, las Concha y Sierra comtemplan con toda tranquilidad los restos patéticos del fabuloso castillo de Baux, el vigía de la Provenza durante tantos siglos.
Más abajo, en la llanura bautizada por el mítico castillo, la gran marisma de la que Jean-Luc también se hizo propietario comprando la Costa Haute, es semejante a la Isla Mayor que conoció Fernando de la Concha y Sierra, zona humeda plantada que constituye un paraiso écologico para las especies migratorias.
Casi cada día, Jean-Luc baja a caballo o en quad hasta las profundidades de su dominio, donde las becerras viven en total libertad. Mecido por el grito estridente del águila blanca que sobrevuela las colinas y el baño de las garzas que se zambullen en las aguas durmientes.
Sabe que entre sus manos reposa un patrimonio único que debe preservar.
Después de una vida profesional llevada a toque de tambor, deberá cultivar la paciencia y sobre todo dar tiempo al tiempo.