sábado, 27 de septiembre de 2014

AÑORANDO EL PASADO




Cuando a la temporada 2014 le faltan unos escasos 30 días los aficionados sentimos añoranza del pasado por varias razones. Nos falta competencia y rivalidad real en los ruedos y nos falta litúrgia taurina que se unía al sentido trágico y a esa emoción que se le imprimía a las corridas de toros de entonces.
Ese sentido ceremonial del que durante siglos sentiamos en algunas formas teatrales, sólo se encontraba ya en los toros.
Antes la tragedia en los ruedos no se actuaba, se vivía. Aquello era la teatralidad, no como fingimiento, sino como escenificación litúrgica. Le dijo Rafael " El Gallo " al célebre actor Morano, cuando le brindaba un toro : " Y sepa usted que aquí se muere de verdad, no como en los escenarios.
Nos sobran a los aficionados es este 2014 las corridas mixtas, por su falta de rivalidad y por el tamaño del toro, tan importante siempre y hoy aún más por el crítico y precario momento por el que atraviesa la Fiesta.
Los recelos de las grandes figuras a las exigencias de Madrid no es nada nuevo, pero entonces comparecían más que en la actualidad. El Guerra dijo : " En Madrid que atoree San Isidro ". Y cuando Joselito, un día antes de su muerte, escuchó el acre y bárbaro grito de los tendidos " ojalá te mate un toro mañana en Talavera ".
Si examinamos las distintas tauromaquias que se han escrito, desde la primera a la última observamos que sus reglas son tan genéricas como las del ajedrez ; conviene conocerlas a fondo para evitarnos que nos den el mate de Pastor o nos coja el toro en el primer enfrentamiento.
Torear de salón es una manifestación coreográfica que permite entrenarse y adquirir agilidad en los brazos para jugar el capote y la muleta, y lograr músculo en las piernas para clavarlas en el suelo sin moverse, y también para identificarse con los instrumentos empleados en la lidia.
Contaba José Ignacio Sánchez Mejías que su tio Rafael " El Gallo " todas las tardes, después de haber tomado café, copa y puro - como se decía entonces -, cogía la muleta y el estoque y decía : " Me voy a entrená ".
Y, sin prisas lo hacía por el pasillo de la casa de su hermana Lola, con la que vivía.
De una forma u otra, es necesario un aprendizaje, y después entrenar a diario, el capote y la muleta, por su peso, conviene manejarlos el mayor tiempo posible.
Tanto Fernando " El Gallo ", como su hijo Rafael " El Gallo " no fueron toreros competitivos :
Tuvo que surgir Machaquito para que la competencia se produzca con Bombita.
Entonces se hablaba de torero largo y torero corto.
El primero tiene más recursos para dominar al toro en los tres tercios y una mayor variedad en el manejo de capa y muleta, mata con facilidad.
En cuanto a toreros cortos digamos existen dos tipos : los que se caracterizan por si irregularidad, ahora se les llama torero artista.
Hay otro tipo que, se caracterizan por ser cortos en expresión estética, al que suele calificarsede bastos, poniendo al descubierto su mediocridad con los toros muy bravos.
Joselito " El Gallo " representó la síntesis del mejor toreo anterior, y casí seguro que no hubiera tenido rival, como sucedió con Guerrita, si no hubiera surgido Belmonte.
Su paso por los ruedos fue muy breve tenía tan sólo veinticinco años el día trágico de Talavera de la Reina, pero de una gran intensidad por el número de toros que mató y por la rapidez con la que asimiló el cambio radical que supuso la nueva forma de concebir el toreo, qué apuntó Juan Belmonte.
La comptetencia entre José y Juan nace con una característica peculiar :es la única que no se entabla entre un torero y un matador de toros, La direfencia es más radical : Joselito, a pesar de su juventud, es un clásico ; y Belmonte, un revolucionario.
José es el continuador de toda una tradición taurina sevillana, que se conjuga con el conocimiento y dominio de los toros .Es un torero completo que ejecuta todas las suertes con arte, con gracia, capaz de vencer cualquier dificultad que le presente su enemigo.
Belmonte es un torero que trata de imponer una nueva concepción del toreo. Condicionado por sus facultades físicas, intuye que la única forma de imponerse es quedarse quieto, y que solo podrá conseguirlo invadiendo los terrenos del toro. La  forma clásica de torear es conseguir que el toreo abandone su propio terreno y hacerle entrar en lo que se denomina jurisdicción del torero.
Juan, en sus comienzos, como todo revolucionario, es incomprendido, nadie sabe lo que en realidad pretende. Se le califica lo que ahora se define como torero tremendista, y su nombre se asocia a Terremoto, Cataclismo. Aseguran que no tardará mucho en matarle un toro, porque torea en su terreno en el que todos piensan que es imposible torear.
Joselito sigue la linea de los grandes continuadores, que perfeccionan el toreo de los que le precedieron, dentro del respeto a las normas clásicas. Belmonte rompe con ellas y vuelve a los inicios del toreo. Sus primeros pasos los da a ciegas, intuitivamente, y no pueden ser más toscos y primitivos.
Los primeros contactos de Belmonte con los toros los tiene en el auténtico terreno del toro, la dehesa, cuando cruza el rio de noche, para luchar con ellos clandestinamente ; y digo luchar porque va nada menos que a reinventar el toreo partiendo de cero. Sus escasas facultades físicas le condicionaron en extremo. No puede competir con el toro en movilidad y recurre a la proximidad y a la quietud. Casi todos le auguran un final trágico. Sólo algunos, que impresionaron al público por la emoción de ver a un hombre moverse entre los cuernos de un toro.
Joselito y Belmonte acabaron con los demas toreros. Los públicos se cansaron de los viejos modos, cuya transformación era patente, y a la quw no podían adaptarse los ya antiguos. Sólo Rafael " El Gallo " pudo sostenerse, y aún intentó la retirada, de cuyo acuerdo volvió repetidas veces.
Belmonte comenzó a quitárse la montera en su segundo toro, por comodidad.
El genial torero de Triana consideró que podía arrimarse a los toros y leer Cervantes y soñar con Chopín y las literaturas rusas y francesas.
Pero torear es templar y templar es tener valor para no inmutarse ante la acometida del toro.
Pero la evolución estaba en marcha............
Para entender la Tauromaquia de nuestro tiempo, y la del futuro, es preciso conocer la Historia del Toreo, al menos desde los Romero, y sobre todo las llamadas " Edad de Oro " y " Edad de Plata ".
En la próxima entrada hablaremos de un gran torero de la " Edad de Plata " de Manolo Bienvenida, en aquella época nunca llegó a existir un " Número Uno ", ni una pareja que mandase en el cotarro.
Contaba Alfredo Corrochano, otro buen torero de la " Edad de Plata ", que toreando en Las Ventas con Juan Belmonte y Marcial Lalanda, le susurró al oído Marcial : " Alfredito ven y siéntate a mi lado en el estribo para que la gente nos vea, porque hasta ahora sólo están mirando a Belmonte,








jueves, 18 de septiembre de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XIII y último )




La ganadería de Concha y Sierra después de pasar por un sustancioso número de propietarios pasó de una marisma a otra y su nuevo propietario, es sencillamente, panadero, su nombre Jean-Luc Couturier.
Jean-Luc, adquirió 220 hectáreas, en el triangulo de oro de la Provenza entre Maussane, Paradou, les Beaux y Fontvielle y lo hizo en menos tiempo del que se necesita para fumar un habano, en Coste Haute, Jean-Luc tiene como vecinos a la familia Bretling, fabricantes de misiles y relojes, el patronato de una compañia de aviación americana, Charles Aznavour, el famoso cantante, algunos ministros y novelistas de éxito, venidos aquí a principios de los años 80 al descubrir las virtudes de este valle conocido desde hace tiempo por la riqueza de sus pastos y los beneficios de su clima. En un rincón entre La Camarga y la barrera de Baux, la llanura de Crau, excavada por un antiguo cauce de la Durance, constituyó durante mucho tiempo un paraiso para la cría de corderos, antes de convertirse en el barrio VIP de la Provenza, donde numerosas masías agrícolas se han readaptado poco a poco, transformándose en viviendas principales o secundarias de algunas de las grandes fortunas del pais. Aún siendo, sin duda más modesta la de Jean-Luc que la de los vendedores de armas que tiene enfrente, la de Jean-Luc Couturier no resulta menos respetable.
Y entre sus dos ganaderías, la del Cura de Valverde y la de Concha y Sierra, las tierras y las instalaciones que tuvo que construir para hacerlas aptas a un ganado mucho más complicado que los corderos, éste confiesa que se ha gastado seis millones y medio de euros. Jean-Luc no escatimó nada : un mayoral experimentado, tres tractoristas, y un experto en toros y caballos. Y cuando al primer día de su jubilación, a los 64 años, se sentó en un banco para observar a sus nuevos colegas jugar a los bolos, fue presa de un gran vértigo ante la idea del futuro que le esperaba si no se lanzaba a su nuevo proyecto.
Algo que llevo a cabo de los doce meses siguientes.
Nostálgico del tiempo en el que palpitaba diariamente las bellas hogazas en su panadería, Jean-Luc, cuando cada mañana parte al alba hacia su propiedad para ocuparse de su ganadería, se acerca a aspirar el aroma de la Panadería del Petrin du Paradou, donde se abastece para el desayuno.
El olor proustiano del pan sacado del horno cuya corteza dorada cruje, el perfume enervante de la pasta que se hornea cuando caen las nueve de la mañana.
Nacido en 1948, en Orange, comienza como panadero con apenas 18 años. Compra un pequeño negocio en Arles, y tiene entre sus primeros clientes a Alain Tardieu y su esposa Frédérique, ganaderos de bravo. Un día, Frédérique le pregunta a Jean-Luc qué hace con el pan que no vende, y éste le responde que lo tira. Descubre entonces que los toros bravos criados en la masía de la Cour des Boenfs se relamen con él y, desde ese día, guarda todo para ellos. A causa de esto,lo invitan a visitar la ganadería y, cuando se encuentra frente a esta inmensidad de herbaje y de marisma, es presa del vértigo. Jamás ha visto una corrida, pero ya no se perderá una, asistiendo a todas en las que participan los toros de sus amigos, que son también un poco suyos, ya que se comen su pan.
¿ Ya rumía el proyecto de ser ganadero ? Jean-Luc decide entonces ver las cosas a lo grande y, en 1981, compra una panificadora en Arles, reflexiona sobre su oficio y acaba por inventar en 1988 el " Proceso 124 ", famoso para mejorar la fabricación de los panes precocinados. Patenta su idea, asocia con su reflexión a algunos financieros advertidos, se traslada a Tarascon en 1990 y empieza entonces una fabulosa expansión, al lado de la cual el milagro de la multiplicación es sólo una amable broma. En diez años, su " Proceso 124 " conquista el mundo de la panadería y el grupo BCS que él mismo ha creado se instala en Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Alemania y Turquía, tocándole la loteria cuando atrae hacia su capital a un fondo americano de pensiones e instala en Francia cinco unidades de producción para un volumen de negocio de 55 millones de euros y con 400 empleados.
A lo largo de esta ascensión vertiginosa, Jean-Luc no deja de ir a los toros, y del tendido alto desciende a la barrera.
Un día declara que posiblemente, será el ganadero con lo que compre al Cura de Valverde. En 2006, la familia Couturier, es decir Jean-Luc y sus dos hijos, se alía con el grupo Souflet y rescata las acciones del fondo americano y en 2011 ya son once las unidades de producción que funcionan plenamente en Francia para un volumen de negocio de 110 millones de euros,
Jean-Luc visita entonces a su principal competidor, el grupo lorenés Nehauser, y le hace la misma oferta que hizo Victorino Martín a su hermano Adolfo : o te vendo, o te compro. Y Jean-Luc vende, un resultado que buscaba, de hecho.
El grupo fusionado se hace así, número uno en Francia con un volumesn de negocio de 700 millones de euros para 7000 asalariados. El bucle se cierra y el panadero de Arles que inundó el planeta de panes precocinados decide jubilarse. Esta calma dura exactamernte un día, el tiempo de comprender que la inactividad lo conducirá directamente a la depresión y después a la tumba.
Y un poco más tarde en Alba de Tormes, delante del sobrino del Cura de Valverde, enciende su famoso Cohiba esperando su respuesta tras la oferta que acaba de hacerle.
La ganadería se encuentra en un estado lastimoso, las vacas flacas y hambrientas.
Los sobrinos del Cura ceden y la primera medida tomada por el nuevo ganadero fue pedir a los sobrinos que conservaran el ganado en su casa el tiempo que tardara en comprar una propiedad.
Inmediatamente, mandó venir algunos camiones con pienso para mejorar a los animales con vistas al próximo traslado.
Instaladas sobre las pendientes de la meseta las vacas del Cura de Valverde, las de Concha y Sierra se distribuyeron por la gariga perfumada con las hierbas de la Provenza ( tomillo, romero y serpol ) que les hace recordar el destino del que Litri preservó a sus madres, salvándolas de la barbacoa gigante donde Bob Kleberg las habría condenado tarde o temprano para liberar el espacio que ocupaban en su King Ranch, de Huelva. Si bien cuando repatrió las vacas del Cura de Valverde, Jean-Luc se entregó en una retienta drástica para conservar sólo las mejores, en vista de la selección escrupulosa que había hecho la familia García Palacios durante los veinte años precedentes a su compra, pero también para no perder un ápice de la diversidad cromática de las vacas de Concha y Sierra, tan próximas las unas de otras genéticamente, conservó todas.
Sobre las pendientes de la plataforma herbosa donde son mimadas por su nuevo propietario, las Concha y Sierra comtemplan con toda tranquilidad los restos patéticos del fabuloso castillo de Baux, el vigía de la Provenza durante tantos siglos.
Más abajo, en la llanura bautizada por el mítico castillo, la gran marisma de la que Jean-Luc también se hizo propietario comprando la Costa Haute, es semejante a la Isla Mayor que conoció Fernando de la Concha y Sierra, zona humeda plantada que constituye un paraiso écologico para las especies migratorias.
Casi cada día, Jean-Luc baja a caballo o en quad hasta las profundidades de su dominio, donde las becerras viven en total libertad. Mecido por el grito estridente del águila blanca que sobrevuela las colinas y el baño de las garzas que se zambullen en las aguas durmientes.
Sabe que entre sus manos reposa un patrimonio único que debe preservar.
Después de una vida profesional llevada a toque de tambor, deberá cultivar la paciencia y sobre todo dar tiempo al tiempo.





martes, 9 de septiembre de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XII )




Los fuegos y juegos, que conjugan la cadena genética, casí siempre tan inexplicables, hacen que la capacidad de sospresa del ser humano sea todavía posible.
Los pelos y pintas de los " Concha y Sierra " son como una explosión maravillosa de flores inverosímiles al comenzar la primavera. Esos estigmas, dejados por su descubridor don Vicente José Vázquez y después por la familia de Concha y Sierra hacen que perduren hoy con el mismo brillo que antes, incluso de siempre.
Poseedor de esa carga bestial genética y con las armas del trabajo y de la afición, don José Luis García Palacios, sueña, despierta, para que los toros de la " viuda " engorden, todavía más, ese gran pedazo de historia que escribieron.
Los toros de la " viuda " han sido relegados durante un tiempo a su historia : pero hoy siguen siendo actualidad, gracias al esmero, al vigor y a la afición de la familia de don José Luis decidida a colocarla, de nuevo, en el sitio que nunca debió perder.
Miguel Báez y su mayoral les sirvieron de gran ayuda y ellos lo interpretaron desde su criterio lo que decían, porque ser ganadero es como las tarjetas de crédito : personal e intransferible. Miguel les dió todo tipo de ayuda. El equipo de trabajo de don José Luis comenzó con un mayoral magnífico Santiago Chacón, al que por motivos ajenos a ellos pasados cinco meses perdieron la gestión extraordinaria que desarrolló que fue tremendamente útil a la ganadería.
Los defectos que se encontraron en la ganadería fueron más que nada por falta de atención, algún defecto de pitones, pero nada más, algún cruce que no fue el más idoneo.
Eliminaron todo lo del cruce con el toro del Conde de la Corte porque les ofrecía unas hechuras que se salían del tipo de lo de Concha y Sierra, y producía embastecimiento en el tipo zootécnico de la ganadería.
Eso de que los toros se parecen al ganadero que los cría, es cierto, pèro tienen que pasar cuatro o cinco generaciones para que ocurra. Lo de Concha y Sierra es un encaste que se ha mantenido bajo la misma linea y sin cruce alguno desde mediados del siglo XIX, su comportamiento es muy particular y sobre todo de muy alta calidad.
Al preguntarle a don José Luis : genéticamente, ustedes no pueden refrescar con otras sangres, ¿ qué medidas piensa tomar para subsanar posibles casos de consanguinidad ?
Mire : nosotros estamos en un islote y no hay nadie que nos pueda ayudar. Si tuviéramos algún ganadero más en nuestro islote, sin duda que no estaríamos hablando de este encaste como lo hacemos. ¿ Qué conlleva esto ?, que la consanguinidad puede traer casos fenotípicos, pero bueno, la consanguinidad hay que saber conjugarla porque uno de sus primeros efectos es que fija mucho los caracteres de la lidia.
No podemos refrescar, por lo que tratamos de indagar en los avances que nos ofrecen los programas informáticos sobre la posibilidad que el semental cubra vacas que den productos con una consanguinidad más baja.
Cuando don Vicente José crea el encaste, podemos decir que se da este florecer genético de los pelajes, que es muy difícil prever qué pelo va a salir. Si que hay un pelo muy prototípico, el burraco. Pero hay veces que te sosprendes ; por ejemplo puede salír un becerro salinero de una vaca cárdena y un toro burraco. Tiras de libros y encuentras que su tatarabuelo tuvo ese pelaje. Los saltos genéticos que da lo de Concha y Sierra son impresionantes y, la verdad, son una delicia.
Algunos piensan que este hierro tiene una historia negra.
Nuestro reto es cambiar todo ésto y recuperar el crédito que debiera tener. Esto es, regresar a las grandes ferias, sin ningún ánimo de sacar la ganadería fuera de tipo para lidiar. Lo que buscamos es el situar nuestra ganadería entre las principales. Cumpliendo eso, nos sentiríamos satisfechos porque fuera demandada por los aficionados, y, por qué no, por las figuras que tantos éxitos nos dieron antaño.
Fuerza y resistencia, además de buscarlas en la selección se alcanzaran con otros factores externos que si podemos reforzar. El manejo, la sanidad, la alimentación, todo ello nos darán más garatías para poder cumplir con el compromiso que tenemos con el aficionado.
Y al final, cuando un toro embiste como tú tienes en mente, cuando ves que los hijos de una vaca se comporta como preveías, te sientes agraciado por el dichoso azar de la genética y a la vez eres consciente de que no todo es suerte ; que el trabajo serio y diario de los ganaderos tiene su recompensa, ya sea de naturaleza íntima, o a la luz del día en una plaza de toros.
Faltaba comprobar el juego que daban estos Concha y Sierra regenerados por la familia García Palacios. En 2004, el 20 de mayo, Swan Soto cortó en Nimes la oreja de uno de los tres toros de Concha y Sierra que se lidiaron junto a otros tanto de Albarreal, el otro hierro de don José Luis.
El 31 de julio siguiente, frente a otros cuatro lidiados en Valdepeñas, Jesulín, Rivera Ordóñez y el Fandi se repartieron cuatro orejas.
Volvieron los vazqueños a Madrid después de muchos años, pero en Vistalegre, en 2006, para Eugenio de Mora, Antonio Barrera y Fernando Cruz. Justitos de presentación, fueron flojos en conjunto, pero hubo un tercero superior, al cual Fernando Cruz cortó una oreja.
En 2008 volvieron los Concha y Sierra a dos plazas de primera; en la concurso de Zaragoza y en Málaga.
En 2009, en Calasparra, Pavito ganó el premio al novillo más bravo.
Pero fue en Madrid, en el marco de los encastes en peligro de extinción, donde los Concha y Sierra dieron prueba de su mejoría. Gustos aparte, de los doce novillos lidiados en las Ventas en 2012 y 2013, muchos hicieron gala de esa nobleza, así como de una gran humillación. A algunos les sobró algo de mansedumbre para seguir los vuelos, en otros afloraron ligeros problemas de fuerza, pero en conjunto se vio la calidad del trabajo llevado a cabo durante los últimos años por los García Palacios.
De hecho, al finalizar la novillada de 2012, José Luis hijo se mostraba muy ilusionado, pero seis meses después estalló la noticia : los Concha y Sierra acaban de venderse a un panadero francés.
La familia García Palacios siguió con lo de Albarreal, 
El hombre y sus circunstancias. En la primavera del 2013, las 80 vacas sus crías y 4 sementales salieron para la Camarga francesa, donde les esperaba otro episodio de su larga historia. Y en septiembre don José Luis lidió en las Ventas su última novillada, en presencia de su comprador. El veredicto del sector progresista de la crítica fue bastante duro, pero hubo otros muchos que pensaron lo contrario : " Definitivamente, este señor francés es un romántico ".
( Continuará )