jueves, 18 de septiembre de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XIII y último )




La ganadería de Concha y Sierra después de pasar por un sustancioso número de propietarios pasó de una marisma a otra y su nuevo propietario, es sencillamente, panadero, su nombre Jean-Luc Couturier.
Jean-Luc, adquirió 220 hectáreas, en el triangulo de oro de la Provenza entre Maussane, Paradou, les Beaux y Fontvielle y lo hizo en menos tiempo del que se necesita para fumar un habano, en Coste Haute, Jean-Luc tiene como vecinos a la familia Bretling, fabricantes de misiles y relojes, el patronato de una compañia de aviación americana, Charles Aznavour, el famoso cantante, algunos ministros y novelistas de éxito, venidos aquí a principios de los años 80 al descubrir las virtudes de este valle conocido desde hace tiempo por la riqueza de sus pastos y los beneficios de su clima. En un rincón entre La Camarga y la barrera de Baux, la llanura de Crau, excavada por un antiguo cauce de la Durance, constituyó durante mucho tiempo un paraiso para la cría de corderos, antes de convertirse en el barrio VIP de la Provenza, donde numerosas masías agrícolas se han readaptado poco a poco, transformándose en viviendas principales o secundarias de algunas de las grandes fortunas del pais. Aún siendo, sin duda más modesta la de Jean-Luc que la de los vendedores de armas que tiene enfrente, la de Jean-Luc Couturier no resulta menos respetable.
Y entre sus dos ganaderías, la del Cura de Valverde y la de Concha y Sierra, las tierras y las instalaciones que tuvo que construir para hacerlas aptas a un ganado mucho más complicado que los corderos, éste confiesa que se ha gastado seis millones y medio de euros. Jean-Luc no escatimó nada : un mayoral experimentado, tres tractoristas, y un experto en toros y caballos. Y cuando al primer día de su jubilación, a los 64 años, se sentó en un banco para observar a sus nuevos colegas jugar a los bolos, fue presa de un gran vértigo ante la idea del futuro que le esperaba si no se lanzaba a su nuevo proyecto.
Algo que llevo a cabo de los doce meses siguientes.
Nostálgico del tiempo en el que palpitaba diariamente las bellas hogazas en su panadería, Jean-Luc, cuando cada mañana parte al alba hacia su propiedad para ocuparse de su ganadería, se acerca a aspirar el aroma de la Panadería del Petrin du Paradou, donde se abastece para el desayuno.
El olor proustiano del pan sacado del horno cuya corteza dorada cruje, el perfume enervante de la pasta que se hornea cuando caen las nueve de la mañana.
Nacido en 1948, en Orange, comienza como panadero con apenas 18 años. Compra un pequeño negocio en Arles, y tiene entre sus primeros clientes a Alain Tardieu y su esposa Frédérique, ganaderos de bravo. Un día, Frédérique le pregunta a Jean-Luc qué hace con el pan que no vende, y éste le responde que lo tira. Descubre entonces que los toros bravos criados en la masía de la Cour des Boenfs se relamen con él y, desde ese día, guarda todo para ellos. A causa de esto,lo invitan a visitar la ganadería y, cuando se encuentra frente a esta inmensidad de herbaje y de marisma, es presa del vértigo. Jamás ha visto una corrida, pero ya no se perderá una, asistiendo a todas en las que participan los toros de sus amigos, que son también un poco suyos, ya que se comen su pan.
¿ Ya rumía el proyecto de ser ganadero ? Jean-Luc decide entonces ver las cosas a lo grande y, en 1981, compra una panificadora en Arles, reflexiona sobre su oficio y acaba por inventar en 1988 el " Proceso 124 ", famoso para mejorar la fabricación de los panes precocinados. Patenta su idea, asocia con su reflexión a algunos financieros advertidos, se traslada a Tarascon en 1990 y empieza entonces una fabulosa expansión, al lado de la cual el milagro de la multiplicación es sólo una amable broma. En diez años, su " Proceso 124 " conquista el mundo de la panadería y el grupo BCS que él mismo ha creado se instala en Canadá, Estados Unidos, España, Italia, Alemania y Turquía, tocándole la loteria cuando atrae hacia su capital a un fondo americano de pensiones e instala en Francia cinco unidades de producción para un volumen de negocio de 55 millones de euros y con 400 empleados.
A lo largo de esta ascensión vertiginosa, Jean-Luc no deja de ir a los toros, y del tendido alto desciende a la barrera.
Un día declara que posiblemente, será el ganadero con lo que compre al Cura de Valverde. En 2006, la familia Couturier, es decir Jean-Luc y sus dos hijos, se alía con el grupo Souflet y rescata las acciones del fondo americano y en 2011 ya son once las unidades de producción que funcionan plenamente en Francia para un volumen de negocio de 110 millones de euros,
Jean-Luc visita entonces a su principal competidor, el grupo lorenés Nehauser, y le hace la misma oferta que hizo Victorino Martín a su hermano Adolfo : o te vendo, o te compro. Y Jean-Luc vende, un resultado que buscaba, de hecho.
El grupo fusionado se hace así, número uno en Francia con un volumesn de negocio de 700 millones de euros para 7000 asalariados. El bucle se cierra y el panadero de Arles que inundó el planeta de panes precocinados decide jubilarse. Esta calma dura exactamernte un día, el tiempo de comprender que la inactividad lo conducirá directamente a la depresión y después a la tumba.
Y un poco más tarde en Alba de Tormes, delante del sobrino del Cura de Valverde, enciende su famoso Cohiba esperando su respuesta tras la oferta que acaba de hacerle.
La ganadería se encuentra en un estado lastimoso, las vacas flacas y hambrientas.
Los sobrinos del Cura ceden y la primera medida tomada por el nuevo ganadero fue pedir a los sobrinos que conservaran el ganado en su casa el tiempo que tardara en comprar una propiedad.
Inmediatamente, mandó venir algunos camiones con pienso para mejorar a los animales con vistas al próximo traslado.
Instaladas sobre las pendientes de la meseta las vacas del Cura de Valverde, las de Concha y Sierra se distribuyeron por la gariga perfumada con las hierbas de la Provenza ( tomillo, romero y serpol ) que les hace recordar el destino del que Litri preservó a sus madres, salvándolas de la barbacoa gigante donde Bob Kleberg las habría condenado tarde o temprano para liberar el espacio que ocupaban en su King Ranch, de Huelva. Si bien cuando repatrió las vacas del Cura de Valverde, Jean-Luc se entregó en una retienta drástica para conservar sólo las mejores, en vista de la selección escrupulosa que había hecho la familia García Palacios durante los veinte años precedentes a su compra, pero también para no perder un ápice de la diversidad cromática de las vacas de Concha y Sierra, tan próximas las unas de otras genéticamente, conservó todas.
Sobre las pendientes de la plataforma herbosa donde son mimadas por su nuevo propietario, las Concha y Sierra comtemplan con toda tranquilidad los restos patéticos del fabuloso castillo de Baux, el vigía de la Provenza durante tantos siglos.
Más abajo, en la llanura bautizada por el mítico castillo, la gran marisma de la que Jean-Luc también se hizo propietario comprando la Costa Haute, es semejante a la Isla Mayor que conoció Fernando de la Concha y Sierra, zona humeda plantada que constituye un paraiso écologico para las especies migratorias.
Casi cada día, Jean-Luc baja a caballo o en quad hasta las profundidades de su dominio, donde las becerras viven en total libertad. Mecido por el grito estridente del águila blanca que sobrevuela las colinas y el baño de las garzas que se zambullen en las aguas durmientes.
Sabe que entre sus manos reposa un patrimonio único que debe preservar.
Después de una vida profesional llevada a toque de tambor, deberá cultivar la paciencia y sobre todo dar tiempo al tiempo.





martes, 9 de septiembre de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XII )




Los fuegos y juegos, que conjugan la cadena genética, casí siempre tan inexplicables, hacen que la capacidad de sospresa del ser humano sea todavía posible.
Los pelos y pintas de los " Concha y Sierra " son como una explosión maravillosa de flores inverosímiles al comenzar la primavera. Esos estigmas, dejados por su descubridor don Vicente José Vázquez y después por la familia de Concha y Sierra hacen que perduren hoy con el mismo brillo que antes, incluso de siempre.
Poseedor de esa carga bestial genética y con las armas del trabajo y de la afición, don José Luis García Palacios, sueña, despierta, para que los toros de la " viuda " engorden, todavía más, ese gran pedazo de historia que escribieron.
Los toros de la " viuda " han sido relegados durante un tiempo a su historia : pero hoy siguen siendo actualidad, gracias al esmero, al vigor y a la afición de la familia de don José Luis decidida a colocarla, de nuevo, en el sitio que nunca debió perder.
Miguel Báez y su mayoral les sirvieron de gran ayuda y ellos lo interpretaron desde su criterio lo que decían, porque ser ganadero es como las tarjetas de crédito : personal e intransferible. Miguel les dió todo tipo de ayuda. El equipo de trabajo de don José Luis comenzó con un mayoral magnífico Santiago Chacón, al que por motivos ajenos a ellos pasados cinco meses perdieron la gestión extraordinaria que desarrolló que fue tremendamente útil a la ganadería.
Los defectos que se encontraron en la ganadería fueron más que nada por falta de atención, algún defecto de pitones, pero nada más, algún cruce que no fue el más idoneo.
Eliminaron todo lo del cruce con el toro del Conde de la Corte porque les ofrecía unas hechuras que se salían del tipo de lo de Concha y Sierra, y producía embastecimiento en el tipo zootécnico de la ganadería.
Eso de que los toros se parecen al ganadero que los cría, es cierto, pèro tienen que pasar cuatro o cinco generaciones para que ocurra. Lo de Concha y Sierra es un encaste que se ha mantenido bajo la misma linea y sin cruce alguno desde mediados del siglo XIX, su comportamiento es muy particular y sobre todo de muy alta calidad.
Al preguntarle a don José Luis : genéticamente, ustedes no pueden refrescar con otras sangres, ¿ qué medidas piensa tomar para subsanar posibles casos de consanguinidad ?
Mire : nosotros estamos en un islote y no hay nadie que nos pueda ayudar. Si tuviéramos algún ganadero más en nuestro islote, sin duda que no estaríamos hablando de este encaste como lo hacemos. ¿ Qué conlleva esto ?, que la consanguinidad puede traer casos fenotípicos, pero bueno, la consanguinidad hay que saber conjugarla porque uno de sus primeros efectos es que fija mucho los caracteres de la lidia.
No podemos refrescar, por lo que tratamos de indagar en los avances que nos ofrecen los programas informáticos sobre la posibilidad que el semental cubra vacas que den productos con una consanguinidad más baja.
Cuando don Vicente José crea el encaste, podemos decir que se da este florecer genético de los pelajes, que es muy difícil prever qué pelo va a salir. Si que hay un pelo muy prototípico, el burraco. Pero hay veces que te sosprendes ; por ejemplo puede salír un becerro salinero de una vaca cárdena y un toro burraco. Tiras de libros y encuentras que su tatarabuelo tuvo ese pelaje. Los saltos genéticos que da lo de Concha y Sierra son impresionantes y, la verdad, son una delicia.
Algunos piensan que este hierro tiene una historia negra.
Nuestro reto es cambiar todo ésto y recuperar el crédito que debiera tener. Esto es, regresar a las grandes ferias, sin ningún ánimo de sacar la ganadería fuera de tipo para lidiar. Lo que buscamos es el situar nuestra ganadería entre las principales. Cumpliendo eso, nos sentiríamos satisfechos porque fuera demandada por los aficionados, y, por qué no, por las figuras que tantos éxitos nos dieron antaño.
Fuerza y resistencia, además de buscarlas en la selección se alcanzaran con otros factores externos que si podemos reforzar. El manejo, la sanidad, la alimentación, todo ello nos darán más garatías para poder cumplir con el compromiso que tenemos con el aficionado.
Y al final, cuando un toro embiste como tú tienes en mente, cuando ves que los hijos de una vaca se comporta como preveías, te sientes agraciado por el dichoso azar de la genética y a la vez eres consciente de que no todo es suerte ; que el trabajo serio y diario de los ganaderos tiene su recompensa, ya sea de naturaleza íntima, o a la luz del día en una plaza de toros.
Faltaba comprobar el juego que daban estos Concha y Sierra regenerados por la familia García Palacios. En 2004, el 20 de mayo, Swan Soto cortó en Nimes la oreja de uno de los tres toros de Concha y Sierra que se lidiaron junto a otros tanto de Albarreal, el otro hierro de don José Luis.
El 31 de julio siguiente, frente a otros cuatro lidiados en Valdepeñas, Jesulín, Rivera Ordóñez y el Fandi se repartieron cuatro orejas.
Volvieron los vazqueños a Madrid después de muchos años, pero en Vistalegre, en 2006, para Eugenio de Mora, Antonio Barrera y Fernando Cruz. Justitos de presentación, fueron flojos en conjunto, pero hubo un tercero superior, al cual Fernando Cruz cortó una oreja.
En 2008 volvieron los Concha y Sierra a dos plazas de primera; en la concurso de Zaragoza y en Málaga.
En 2009, en Calasparra, Pavito ganó el premio al novillo más bravo.
Pero fue en Madrid, en el marco de los encastes en peligro de extinción, donde los Concha y Sierra dieron prueba de su mejoría. Gustos aparte, de los doce novillos lidiados en las Ventas en 2012 y 2013, muchos hicieron gala de esa nobleza, así como de una gran humillación. A algunos les sobró algo de mansedumbre para seguir los vuelos, en otros afloraron ligeros problemas de fuerza, pero en conjunto se vio la calidad del trabajo llevado a cabo durante los últimos años por los García Palacios.
De hecho, al finalizar la novillada de 2012, José Luis hijo se mostraba muy ilusionado, pero seis meses después estalló la noticia : los Concha y Sierra acaban de venderse a un panadero francés.
La familia García Palacios siguió con lo de Albarreal, 
El hombre y sus circunstancias. En la primavera del 2013, las 80 vacas sus crías y 4 sementales salieron para la Camarga francesa, donde les esperaba otro episodio de su larga historia. Y en septiembre don José Luis lidió en las Ventas su última novillada, en presencia de su comprador. El veredicto del sector progresista de la crítica fue bastante duro, pero hubo otros muchos que pensaron lo contrario : " Definitivamente, este señor francés es un romántico ".
( Continuará )




lunes, 25 de agosto de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO XI )




A raíz del momento de comprar Concha y Sierra a Litri, tuvieron que escuchar los comentarios de los " iluminados " y " todólogos " del toro : " No sabeís lo que habéis hecho " , " deberías haber comprado algo más comercial ", estáis perdiendo el tiempo, .......  pero a ellos les sirvió para ratificarse aún más en su decisión. Por enseñanza de sus padres se les tatuó en su proceder, el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio bien aplicado en aquello que merece la pena.
El simple hecho de intentar la recuperación, mejora, conservación y potenciación de una ganadería como la de Concha y Sierra suponía suficiente motivo para luchar con toda la ilusión sobre todo por el compromiso que habían contraido.
A mediados de 1994 se hizo el traslado de la ganadería. Compraron el hierro y sus derechos, las 245 vacas de vientre, todos los sementales, eralas, añojas y añojos y las rastras sin destetar. Autorizaron bajo la licencia precisa al Litri para lidiar los machos que le quedaban bajo, ya el hierro de García Palacios. En los primeros catorce meses y después de la tienta de las dos camadas de hembras que traían, decidieron desechar todo lo que procedía de aquel toro del Conde de la Corte, y se esmeraron en identificar y precisar el tipo de la ganadería.
Para ello contaron con la ayuda de Litri y de su mayoral Basilio, incluso la de uno de sus vaqueros Antonio.
Ellos fueron fundamentales para esa primera misión.
La depuración continuó con todos los sementales, se salvaron sólo tres de la criba por ser puros " concha y sierra ", así como por su tipo armónico, se trataba de toros poderosos de pecho y culata, y bajos. De ellos , sólo uno, el nº 31, Chivito, del año 91 había cubierto por primera vez el año de la compra.
Las primeras tientas fueron un sorbo de esperanza para la familia García Palacios, vacas con clase, bravas y nobles. Poco a poco pudieron ir sacando lineas de madres cruzadas con otras familias hasta que identificaron cuál fue el progenitor marcador de los caracteres positivos.
En honor a ese toro conservaron la cabeza de Chivito.
Tuvieron que sacrificarlo por una parálisis media y aún desde el suelo y moribundo defendía su gallardía y bravura genética alimentada desde siglos.
Su muerte, les provocó un gran pesar.
El porvenir no estaba, del todo despejado, fueron unas 118 vacas las que iniciaron en 1995 el compromiso de cargar sobre sus genes el resurgir de la ganadería.
Eran vacas de todas las edades, algunas de hasta 19 años que seguían tributando su becerro o becerra cada año.
Vacas que morían de viejas en el campo. Jamás mandaron una vaca al matadero por vieja, según don José Luis el mínimo homenaje para el animal que te dio tanto, es mantenerlo hasta el final de sus días.
Esto es pura filosofía y no se sostiene comercialmente, pocas ganaderías lo afrontan así, pero como la ganadería brava es romanticismo.......
Tenían cierto temor por la incidencia  de la consanguinidad, pero escuchando a expertos en el tema - no sólo académicos sino también experimentados - pensaron que se convertiría en un mal menor desde el punto de vista exclusivamente ganadero.
A la hora de fijar comportamientos e intentar alcanzar la mayor regularidad, se convierte en un aliado indispensable.... los híbridos son perfectos para la producción de insumos, nunca para la producción de progenitores..... En esta misma situación se encuentran la mayoría de las ganaderías con identidad propia. El manejo de la consanguinidad debe ser prudente y siempre debe tenerse controlada, conservando dentro de la misma ganadería fuentes que refresquen ese aspecto.
Después de esa nueva criba, la ganadería quedó reducida en un hato de 140 madres puras " concha y sierra " y siete sementales igualmente puros, con un objetivo que era llegar a las doscientas cabezas de vientre, cifra ideal para tener la ganadería en la cabeza.
" Además, don José Luis pensaba tener una ganadería de aficionados, de aquellos que buscan algo distinto, sin ánimo de minusvalorar a cualquier otra.
Trataron de infundir en la ganadería de Concha y Sierra la personalidad tan fundamental de formar, teniendo en cuenta que toda ganadería debe adaptarse a la evolución de la Tauromaquia. Sin hacer cambios incontrolados, porque tampoco la propia Fiesta los tiene, pero el ganadero debe mimar, cuidar y satisfacer al aficionado, una figura que debería tener más peso en las decisiones empresariales, sobre todo cuando se trata de concesiones de plazas. ¿ Nos podríamos fijar en el método francés ? Todos estamos en el mismo barco. jugamos a lo mismo, y como nos pinchen la pelota, todos a casa y unos pocos al zoológico. Y los hay dispuestos....afirmaba don José Luis. " Este discurso novedoso y poco común en el actual mundo ganadero, donde todos parecen buscar el mismo modelo, y sobre todo el mismo toro, empezó a llamar la atención entre los aficionados. " Hace algún tiempo, entre la Unión de Criadores de Toros de Lidia y la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense, se inició el trabajo de estudio genético sobre el toro de lidia con el objetivo de identificar sus origenes. Sus resultados enseñarán muchas cosas desconocidas  hasta el momento para los aficionados. Al parecer, todas las ganaderías proceden del Bovis Asiático, excepto dos que proceden del Bovis Africano. Una de ellas es la de Concha y Sierra, que debido a su alta variabilidad  genética resulta ser la más pura de las razas bovinas del mundo. Esta conclusión no es más que un resultado cualitativo, genéticamente hablando, pero la convierte en un patrimonio genético de la Humanidad que, sin lugar a dudas, tenemos la obligación de preservar, y a traves de la selección, mantener y mejorar día a día en sus aptitudes para la lidia.
Por supuesto, también era necesario preservar la gran nobleza que siempre atesoraron los Concha y Sierra, incluso durante la década de los cuarenta, su lunar más negro, con cuatro toreros muertos bajo sus astas.
" Nuestra selección decía don José Luis, persigue el mismo fin que la de todos los ganaderos, conseguir la bravura, con todo lo que estas palabra y actitud conlleva : casta, fuerza y resistencia, y la nobleza, que es la condición inherente a la bravura.
Pero la casta es la condición que diferencia al toro de lidia del resto de las especies animales.
Su reflejo en la condición humana podría ser la voluntad de lucha, la superación frente a hechos adversos, el no arrojar la toalla nunca y presenciar siempre batalla. En los tentaderos se pueden ver los niveles de casta, se pueden pulsar y cualificar como un animal lucha hasta la extenuación, débiendo el ganadero conservar, las reses que presentan niveles notables de esta cualidad, pues es la que permite que una ganadería se encuentre en la mente de un aficionado.
Es cierto que un toro escastado no es siempre del agrado de todos los toreros, pero el descastamiento de una ganadería termina por aburrirnos a todos. En cuanto a la fuerza y la resistencia, pueden parecer vocablos semejantes, pero evidentemente indican conceptos diferentes. La fuerza es la potencia que puede desarrollar un toro en un periodo de tiempo limitado y, generalmente, corto. La resistencia permitirá dilatar esa fuerza a lo largo de la lidia, siempre y cuando no haya exceso de castigo innecesario durante la misma. Facilitará que el torero cuente con el oponente en buen estado hasta el final del último tercio. Aqui otra vez es vital la selección, y la fuerza debe ser la asignatura llave para poder formar parte de los reproductores dentro de la ganadería.
( Continuará )