sábado, 12 de julio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO VII )




Gracias a Carbonero, un sobrero lidiado en cuarto lugar el 2 de octubre de 1910, el nombre de la Viuda entró en la historia taurina de la capital de España de forma más halagüeña.
Carbonero sale manso en varas y es fogueado. Muy inspirado Vicente Pastor lo toreó solo y con confianza, pegó nueve muletazos, ajustándose cada vez más y produciendo el delirio del público, entró a matar en corto y por derecho, saliendo el toro muerto del embroque, grandiosa ovación y el presidente concedió a Vicente Pastor la primera oreja en esta plaza.
En Sevilla destaca una corrida el 19 de abril de 1911, al final vende 27 toros y 34 novillos. En 1912 vende 36, pero en Madrid, el 19 de mayo, dos son desechados y dos fogueados. Buena la corrida de Pamplona del 9 de julio y vende en 1913, 42 toros, así como en 1914 otros 42.
En 1916, " Recortes " afirma en su periódico : ¡ Es una pena ver como descienden ganaderías de tan brillante abolengo ! "
Durante este tiempo, Joselito y Belmonte han surgido con una fuerza brutal, precipitando la retirada de los toreros más antiguos.
A finales de 1917, doña Celsa cosecha las críticas habituales por parte de la prensa : " El año pasado salieron nueve toros a los que sin reparo alguno se pudo calificar de bravos y este año tan sólo uno merece ese honroso calificativo. Lo lidió Juan Belmonte el 9 de junio de 1917 y que supone un punto y aparte para la ganadería.
El sexto fue un gran toro, antes de salir el público, contrario a Belmonte, le había pedido que se fuera para dejar solos a Joselito y Gaona.
Pero ante " Barbero " el Pasmo de Triana lo arregló todo y sentenció después : A pesar de los malos comienzos aquel año acabó siendo lo que llamaban el año de Juan Belmonte.
Cada vez que pasaba Belmonte delante de la casa de doña Celsa, se descubría agradecido con la mujer que había criado a " Barbero ", el toro que le permitió realizar una de las mejores faenas de su carrera.
Al año siguiente de su gran faena al toro " Carbonero " de la viuda de Concha y Sierra, Belmonte se venga en la Maestranza, cortándole el rabo a otro toro de doña Celsa. De esta forma cuentan en Sol y Sombra : " Belmonte torea de muleta con arte, quietud y dominio, corriendo el brazo muy bien para sacar la bayeta por los cuartos traseros del animal.
Estocada y descabello, las dos orejas y el rabo.
A partir de 1923, la crítica decía : doña Celsa puede estar satisfecha y hasta orgullosa, después en la primera novillada salió un estupendo ejemplar " Platero ", y a partir de aquel día, toro de Concha y Sierra que pisaba el ruedo, toro que dejaba puesto a mayor altura el pabellón de la casa.
La camada fue superior, dos muy buenos en la feria de Bilbao, el llamado " Coronel " en Valencia, paseado con vuelta al ruedo.
En 1924, Don Ventura en Uno al Sesgo, aporta un lado importante, don Fernando de la Concha y Sierra, no era un sobrino de don Joaquín de la Concha y Sierra, sino su hermano menor, y la madre de ambos, doña Rosalia de la Sierra, había sido la hija de Fernando de la Sierra.
En 1925 lidia 66 toros y 23 novillos, superada esta cifra por Carmen de Federico con 75 toros y 54 novillos, el joven Conde de la Corte vende 51 toros, poco a poco " Vistahermosa " come terreno a los Vazqueño. Miura con 63 toros y 72 novillos, Veragua con 101 toros y 25 novillos. Se rumorea que dentro de poco se va a imponer el uso del peto..... pera nadie imagina que el tercer Duque de Veragua está a punto de vender su ganadería, consciente de que, con el peto, sus toros, tan bravos en el caballo, no podrán aguantar la competencia ante otros hierros que se entregan menos.
El 20 de marzo de 1929, doña Celsa fallece en Sevilla.
La vispera el 19 de mayo , ha lidiado su última corrida en Barcelona. Una corrida goyesca, para Chicuelo, Lalanda y Villalta.
Su hija Concepción, también viuda prematura de Manuel Sarasúa, que había sido presidente de la Diputación de Sevilla, hereda la Abundancia, donde gestionará la ganadería con mano dura hasta mediados de los sesenta del pasado siglo XX. Entre 1934 y 1946, en doce años escasos sus toros van a matar a cuatro toreros y la leyenda negra de los Concha y Sierra podrá con todas las críticas de sosería y mala presentación que recibian en tiempos de su madre doña Celsa, Esta serie trágica, será interrumpida el 27 de agosto de 1947, cuando " Islero " de Miura mata a " Manolete ".
El 3 de agosto de 1934, en Valencia, la muerte del novillero Juan Jiménez pasa inadvertida, y Uno al Sesgo ni la menciona en su resumen anual. Sin embargo en esta temporada de 1934, este novillero ha triunfado de forma clamorosa en Valencia, en cuatro ocasiones, así como en Madrid. Sin embargo, durante este negro 3 de agosto, el octavo novillo de Concha y Sierra empitona por la región femoral a Jiménez, cuando el sevillano hacía un quite de rodillas. Fallece el 16 del mismo mes. Siete años más tarde, la muerte de Pascual Márquez, que comentamos en el blog ( ver archivos del blog 11-11-13  "Reflexiones frente a la chimenea " ) va a levantar mucho más revuelo, tanto por su fama como por la leyenda que se crea en torno al toro " Farolero ", que trunca su vida el 18 de mayo de 1941, en Madrid. En aquel momento, la ganadería sigue, sin embargo, con la trayectoria de siempre ; muchos toros nobles, muchos protestados y también muchos vendidos.
Después de la muerte de Pascual Márquez, la fama de la ganadería decae notablemente. " Siendo una de las ganaderías más largas de España.
La campaña de 1945 fue desastrosa. Desastrosa en calidad, claro ; que en cantidad, como ganadería, de las más largas en aquel momento, y acreditada de antiguo.
En 1946 se tapó un poco mejor, en Madrid cumplieron sus toros, y con ello va tirando.....
¡ Lastima de vacada ! El novillo Jaranero que mató en la plaza de San Roque al malogrado novillero mexicano Eduardo Liceaga.
Lo cogió de tal gravedad, que falleció esa misma noche, alternando esa tarde con Julio Pérez " El Vito " y Antonio Chaves Flores. En " El Ruedo " José Carrasco escribe : Lo ha matado un Concha y Sierra, como al pobre Pascualillo Márquez. Un toro de esos de la Viuda que figuran siempre en todos los anhelos de los aficionados cuando piensan en su faena grande con un cárdeno claro que cornee nervioso al aire azul de una plaza como La Maestranza, como Madrid, como Valencia.
Este mismo domingo, otro mexicano. Antonio Balderas, torea novillos de Concha y Sierra en Madrid. Como es habitual en estos casos, lo que repele a los aficionados gusta a los toreros, y a pesar de los mencionados accidentes, en estos años 40, todas las figuras se apuntan a los toros de la segunda viuda, Manolete el primero, a raíz de un triunfo conseguido en Valencia, Pepe Luis, Luis Miguel, Litri, Aparicio, Chamaco.... Enriquece la leyenda negra la historia del cabestrero Curro, murió por un toro amigo al que visitaba y acariciaba a diario en los corrales de la plaza, pero un fatídico día no le reconoció porque se había puesto colonia para asistir a una boda. El pobre Curro olía a señorito y no a toro de corrales.... Y su amigo el toro de Concha y Sierra lo quitó del medio y del mundo.
( Continuará )




lunes, 30 de junio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO VI )




Al tocar a banderillas, Valencia, de carmesí y plata, puso un par soberbio de poder a poder que se aplaudió  sobre todo porque el toro se defendía mucho. Antolín, de morado y plata, clavó el segundo par, de sobaquillo y a toro pasado. El tercero corrio a cargo de Valencia y fue al sesgo, oyendo de nuevo muchas palmas. Durante el tercio de banderillas quedó claro que " Perdigón " se defendia, se arrancaba sobre seguro y conservaba mucha fuerza.
" Espartero ", de verde y oro con cabos negros, saludó a la presidencia y se fue muy decidido al animal, tomándole muy en corto y apretándose le dio seis pases con la derecha, tres ayudados, dos por alto y uno cambiado. En los terrenos del 9 señaló al volapié un pinchazo en buen sitio, pero el toro le cortó la salida y el torero, enganchado por la entrepierna, fue volteado a gran altura, Valencia le hizo el quite oportunísimo. " El Espartero " y su peón cambiaron breves palabras. "¿ Maestro, ha sido algo ?. " Estoy bien ", dijo el matador tras una pausa. Volvió al toro y volvió a arrancarse al volapié, en los terrenos del 10, algo fuera del tercio. Dejó hasta la mano una estocada algo contraria. El miura volvió a cortarle la salida y le clavó el pitón en el vientre, lanzándolo al albero con todas las tripas fuera. Quienes se lo llevaron a toda prisa dicen que se volvió a mirar al toro que caía muerto en ese momento. Toro y torero perdieron la vida a la vez, pues " El Espartero " entró muerto a la enfermería. A hombros de su cuadrilla lo llevaron al número 10 de la calle Gorguera, domicilio del picador Cantares. Allí le vistieron de traje negro y partió el cortejo hasta la estación de Mediodía.
Ocho caballos empenachados y enlutados portaron el féretro.
El tren de Madrid a Sevilla tuvo que parar en cada estación para que los aficionados le dieran el último adiós al " Espartero ".
En Sevilla, el gremio de cocheros acordó trasladar gratis al público hasta el cementerio de San Fernando, donde se celebró el entierro. Fueron veinte mil personas, la mayoría mujeres, que lo pasearon a hombros. En el Café París de Madrid, colgaron una fotografía suya y los señores se quitaban el sombrero en su honor.
" Ocho caballos llevaba
el coche del Espartero ;
ocho caballos llevaba
y los ocho con plumero ".
Esta tragedia acabó con la vida alegre de doña Celsa.
Su hija Pilar tenía casí cinco años y se crió con sus hermanos, Fernando y Concepción, entre la Abundancia y la casa de la calle O`donell, hasta que todos se casaron. Fernando primero ; Concepción se casó con Manuel Sarasúa, que también la dejaría viuda muy joven ; y Pilar con Joaquín Pareja-Obregón y Sartorius.
Los hijos de Pilar, la única de los tres que tuvo descendencia., se criaron entre la casa de sus padres, en la calle San Eloy, y la de su tía Concepción, en la calle O`donell. Los bisnietos del Espartero y de doña Celsa conservan todavía muchos recuerdos del torero, trajes y fincas, así como un dato en el libro Hidalguía, volumen 32, página 102, figura como tal el matrimonio de doña Celsa con El Espartero.
Doblemente viuda, del ganadero y del torero doña Celsa Fontfrede se dedicó de lleno a sus hijos y a sus toros que, por fín se presentaron en Sevilla el 14 de abril de 1895, más de veinte años después de su compra por don Fernando. En la presentación de los toros de Concha y Sierra en la Maestranza, quizás influyó favorablemente Guerrita, quien mató dicha corrida junto a Reverte. Casí a continuación doña Celsa lidió tres toros en Madrid a nombre de la Viuda de Concha y Sierra en la corrida de Beneficencia del jueves 11 de junio de 1896, que matan Guerrita, Lagartijillo y Nicanor Villa-Villita.
Nadie se explicaba como una ganadera que decepciona tantas veces por la presentación de sus reses siga anunciándose en los mejores carteles. La respuesta, sin embargo, resulta sencilla : en aquel momento, los toros de la Viuda, apenas desarrollan dificultades para los toreros y muchos salen bastantes nobles. Además, es de suponer que la imagen personal de doña Celsa, doblemente viuda de un rico ganadero y de un torero tan querido le beneficie en la venta de sus toros.
Pero la prensa especializada se sigue ensañando con ella, el 9 de junio de 1901, dicen que los toros fueron chicos y abecerrados. La ganadería de Concha y Sierra se considera, no obstante, como una de las más importantes del momento.
El 20 de octubre de 1901 en Madrid compite en el cartel de la corrida de la Prensa con otros siete ganaderos : Duque de Veragua, Anastasio Martín, Murube, Adalid, Palha, Villamarta y Marqués de los Castellones.
El 22 de mayo de 1904 vuelve a lidiar cinco toros en Madrid.
Fue sin ninguna duda, la peor corrida entre las doscientas mil con que obsequió la empresa de Madrid.
En 1905, doña Celsa tiene que hacer frente a un nuevo drama, su hijo Fernando, un señorito, gastaba mucho y no trabajaba, consumado garrochista, gran cazador. muere prematuramente después de una penosa enfermedad, dejando una viuda con la que ha divorciado hace poco, así como una cantidad apabullante de deudas. Doña Celsa asume el pleito que hace la viuda separada de su hijo, Dolores.
Cinco años después, se declara heredera legal de Fernando a su madre, doña Celsa, ahora si, La Abundancia la tiene en propiedad.
En 1906, el crítico " Dulzuras " se suaviza : Si doña Celsa cuidara algo más el tipo de sus toros, como de bravura están bien resultaría un conjunto aceptable. En 1906 en Madrid, lidia un primero bravísimo.
Sigue la ganadería cuesta abajo, no lidia ni en Madrid ni en Sevilla y el 1907 lidia solo 28 toros.
Pero en 1909, el 25 de abril, ese día, en Madrid, el sexto toro de la Viuda, de nombre " Merino ", cogió a Gaona en banderillas sin herirlo, pero impidiéndole seguir. Saltó entonces la cuadrilla, y cuando " Lagartijilla " pareó a su vez, " quedándose algo a la salida de la suerte, el toro alargó el cuello y, al querer salirse, el muchacho trompicó y cayó al suelo a muy corta distancia de la cara del toro. El Concha y Sierra hizo por el diestro que trató de incorporarse, en cuyo momento el toro le dió una cornada en el cuello, lanzándole despedido con limpieza a dos metros de donde ocurrió el percance.
La fatalidad, hizo que la mala colocación de los peones no fuera la oportuna y diligente que requería el caso.
Quedó " Lagartijilla " inmovil y boca arriba unos segundos, transcurridos los cuales, el desgraciado banderillero hizo una espantosa contración de piernas y brazos hasta la enfermería, en el semblante del herido retratában la muerte. Gaona y Vicente Pastor, así como sus cuadrillas y varios otros toreros, velaron el cadaver toda la noche.
Luego, fueron muchos miles de aficionados los que acompañaron al infortunado banderillero hasta su sepultura, quedando presidido el duelo por Gaona, Pastor y el Gallo.
Al final de 1909 en plena decadencia doña Celsa solo había vendido 22 toros.
Al año siguiente se encuentra otra vez en el candelero y vende 54 toros. Los pastos de la marisma de la Abundancia, son los suficientemente ricos como para que doña Celsa no se gaste una peseta en dar pienso a sus toros como lo hacen sus precursores de aquellos años.
( Continuará )



Cogida de " El Espartero "

domingo, 22 de junio de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO V )




El sueño de don Fernando se ha vuelto realidad. Muy pronto, gracias al prestigioso origen de sus toros y a su influencia, debuta en numerosas plazas de Andalucía, como las de Almería o Cabra.... Vende el semental Guitarrero a José Pereira Palha en 1875, el cual junta con las vacas que ha comprado a Dámaso Xavier Dos Santos, procedentes de la ganadería del Duque de Braganza, el Rey de Portugal, a quien su tio Fernando VII le había regalado 50 vacas y 2 sementales de su ganadería procedentes de don Vicente José Vázquez.
Once años despues de haber empezado su trayectoria ganadera, don Fernando de la Concha y Sierra se presenta `por fin en Madrid, el lunes 10 de abril de 1882, en la primera de abono de aquella temporada, y en presencia de S. M. el Rey, le matan su corrida nada menos que Lagartijo, Angel Pastor y Fernando " El Gallo " ( padre de Rafael y Joselito ).  Sus toros, dice la prensa, estan bien presentados, especialmente el primero y el quinto. Este primero de nombre " Mesonero ", es además bravo y de poder, tomando ocho varas para seis caidas y cinco caballos muertos. No lo aprovecha del todo Lagartijo. El quinto de nombre " Capirote ", coge a Angel Pastor en el segundo muletazo y le propiná una cornada grave.
No se lució mucho el padre de los dos futuros Gallos.
Al año siguiente el domingo 20 de mayo de 1883 vuelven a Madrid los toros de Concha y Sierra, también en presencia de sus Majestades.
El prestigio de los Concha y Sierra es innegable, Fernando de la Concha y Sierra fallece muy joven, el 25 de octubre de 1887. Su ganadería se divide entonces en dos partes : la más pequeña es vendida al Marqués de Villamarta y a su suegro el señor Garvey, mientras que los hijos del finado, Fernando y Concepción de la Concha y Sierra Fontfrede, heredan la parte más importante de la ganadería así como sus fincas. Su viuda, Celsa Fontfrede, tutora de los niños, recibe el usufructo.
Con el deceso de don Fernando, doña Celsa ha obtenido el usufructo legal, puesto que los herederos naturales de éste son sus dos hijos, entonces menores : Fernando de la Concha y Sierra Fontfrede, a quien le toca La Abundancia, y a su hija Concepción las demás tierras. Su viuda ha heredado, la carga de velar sobre la herencia de sus hijos, en la que también se incluye la casa sevillana de la calle O´donell. Visto de lejos, su situación parece más que envidiable. Sin embargo, no es nada segura : don Fernando ha fallecido antes de pagar totalmente el préstamo. De la cantidad inicial de 175000 pesetas, ha reembolsado 120000 con sus intereses. A su viuda le toca pagar las 55000 pesetas restantes, más los intereses. Y para salvar las tierras, doña Celsa va a demostrar su ingenío. En apenas tres años, el 12 de abril de 1890, consigue cancelar todas las deudas pendientes.
En vez de anunciar sus toros como los de la Viuda de Concha y Sierra, lo hace como los de Celsa Fontfrede, manifestando así su independencia, o su desafio, frente a las rígidas convenciones sociales de entonces.
Doña Celsa proclama que ahora es una ganadera rica, y nadie va a indicarle su deber. Además como todavía es joven y guapa, no tarda en buscarse la vida en el plano amoroso. Se trata de uno de los toreros más importantes y queridos de la época. Un día que había invitado a tentar a Manuel García Cuesta " El Espartero ", figura ya consagrada por su inmenso valor, o su temeridad, doña Celsa se enamora de aquel hombre algo más joven que ella y que, de mozo, hacía la luna con las vacas de don Fernando en la finca La Alegría. A pesar de estar casado y tener un hijo, " El Espartero " se enamora también y, de esta unión pasional, nace en 1890 una hija bautizada Pilar, ( doña Celsa era maña, y muy devota de la Virgen del Pilar ), desde entonces, " El Espartero " se convierte en el marido extraoficial de la ganadería.
El 17 de mayo de 1892, debuta doña Celsa en Madrid, seis toros, para Lagartijo, El Espartero, y Minuto, que confirmaba la alternativa. Los toros, excepto el primero, fueron pequeños, y con poca cara, sin mucha fuerza y el sexto impresentable. La corrida tuvo mucho morbo, al figurar en el cartel " El Espartero ", cuyo romance con la ganadera era un secreto a voces.
Blasco Ibáñez, se inspiró para crear los personajes de su novela " Sangre y Arena " en los amores de la Viuda ganadera con " El Espartero ". En la obra el torero Juan Gallardo le sonrie la vida : el chico pobre de Sevilla que se escapaba para torear en las ferias se ha consagrado como matador, despertando el entusiasmo del público. Y cuando lo tiene todo - fama, dinero, tierras, mujeres a sus pies y una esposa enamorada y comprensiva -, conoce a doña Sol, que se convierte en su amante, y todo cambia. Al igual que el torero de la novela, Manuel García, hijo de un espartero del barrio sevillano de la Alfalfa, soñaba todas las noches con ser torero.
Dicen que decidió ser matador después de visitar a su tio enfermo. Y saber que iba a morir porque no tenía medios económicos para curarse. Acto seguido, al pasar delante de la Maestranza, le dijo a su padre que iba a ser torero para que en su familia no se repitiera una tragedia así. Salió en la Plaza de Sevilla, como banderillero, e impresionó por su valor toreando " novillos " con seis o siete años por los pueblos colindantes a Sevilla, donde se ganó fama de torero " suicida ". Muy pronto fue aclamado como el verdadero " torero del pueblo ", recibiendo muchas cornadas que no mellaron su valor. El joven algo triste y reservado de los principios, se había convertido en un hombre abierto, temerario, pero también generoso con los necesitados.
Y " El Espartero ", ya figurón del toreo, se enamoró de doña Celsa y su vida cambio como cambió la de Juan Gallardo en la novela de Blasco Ibáñez, cuando entró en ella la terrible doña Sol. De esos amores marismeños nació, la pequeña Pilar, que el torero no dudo en reconocer y dar su apellido : Pilar García Aguiel de Fontfrede, quien años más tarde se casará con Joaquín Pareja Obregón Sartorius, hijo del VII Conde de la Camorra.
Para la Corrida Extraordinaria de Beneficencia del domingo 21 de mayo de 1893, en Madrid, " El Espartero " se mide una vez más con los toros de doña Celsa. Se lidian tres, con otros tantos de la viuda de Barrionuevo y tres de don Faustino Udaeta, con Mazzantini y Guerrita.
" El Espartero ", está rico, enamorado, y le cuesta más arrimarse ahora que antes. El 27 de mayo de 1894, antes de cumplir treinta años, está anunciado en Madrid nuevamente, y viaja en tren de Sevilla a la capital no sin parar en Córdoba, donde le espera su rival y amigo Guerrita. En el transcurso de la cena, a la quue asiste también el banquero - ganadero don Félix Urcola, Guerrita intenta disuadir a su compañero de torear la corrida del día siguiente. Es de Miura y sabe que Manuel no anda sobrado de sitio. Llega a decirle a su compañero : " No torees esa corrida ". Te puede matar un toro. Pero " El Espartero " le contesta : " Es un compromiso que he de cumplir. Iré.
El 27 de mayo de 1894 " El Espartero " empezó la corrida con enorme decisión y valentía. El público madrileño comprendió inmediatamente que venía dispuesto de afirmar su fama de valiente y de figura del toreo.
Minutos antes, camino de la plaza, la cuadrilla se lamentó a la vista de un cortejo fúnebre por la calle de Sevilla. " Mala pata ", exclamó Antolín un banderillero y el resto aseguraron que, al contrario, los muertos traían suerte. El matador movió la cabeza sin decir nada.
" Perdigón ", primero de la tarde, colorado, ojo de perdiz, fino y bien cortado, bien puesto de cuerna, se le vio tomar con cierta codicia una vara del picador. Un banderillero quiso darle un lance, del que salió apurado y entablerado, haciéndole el quite " El Espartero ". También Antonio Fuentes se embarulló algo con el capote y Manuel volvió a hacer un quite oportuno. El picador puso otra buena vara, rompiéndole el palo y muriendo el caballo. En total " Perdigón " recibió cinco puyazos, dio cuatro caídas y mató tres caballos.
( Continuará )