domingo, 4 de mayo de 2014

RONDA..... Y SUS TOREROS ( CAPÍTULO XII )




Cuando le preguntaron a Antonio Ordóñez, en una entrevista que hablara de la escuela rondeña, contestó :
- Mi arte no se explica por una escuela. Esto es más profundo, o menos profundo. Por otra parte, si tomamos esa definición, la escuela de Ronda podría parecerse a la escuela de Córdoba. Insisto que lo que existe son los que torean bien y los que torean menos bien : o, si lo prefieren, los estilos personales. Unos tendrán más profundidad y otros más alegría.
En el toreo se trata nada menos que de la vida y la muerte, El hecho de que, a pesar del peligro constante, no te coge el toro gracias a tu arte, podría parecerte algo incleíble, como una efímera inmortalidad.
- No te coge el toro porque las circunstancias hacen que esto no pase. Pero, cuando te coge, tampoco te sosprendes para nada. Esto forma parte de este oficio. Para mí, nunca ha sido una sospresa que me coja un toro. Para mí una sospresa es que me coja un tren.
Y le seguían preguntando :
- Y cuando el percance ha sucedido. ¿ es porque te has equivocado tú o porque se ha equivocado el toro ?
- No ; se equivoca el hombre, siempre.
¿ Existe una relación cotidiana entre el torero y el miedo ?
- No. No existe. Muchas veces, cuando se dice : " Este torero está pasando mucho miedo " , lo que pasa es que en este momento tiene mucho más sentido de la responsabilidad que en otro. Pero no es miedo en si. Porque realmente no piensa uno que le va a coger el toro todos los días. No vas a la plaza sabiendo que puedes morir. Si supiese uno exactamente que puedes morir, no iba.
- ¿ Nunca has pasado miedo con esos toros ásperos, difíciles, que tú sabes que no vas a poder dominar ?
- No ; porque cuando venía ese toro, como tú dices, yo hacía las cosas para que no me cogiese. Si me cogia, más bien era un accidente, pues yo ponía los medios para que esto no sucediese. Entonces no iba a pasar tampoco tanto miedo. Si el toro no es bueno, y puede coger, pones los medios que sean precisos : corres, tiras el capote, y no te coge ; repito salvo que se produzca un accidente.
- Pero supongo que, como otros toreros, te sentirás nervioso antes de entrar a la plaza o vistiéndote.
- Son más bien los nervios propios de la responsabilidad, ante el público, ante la eventualidad de que pueda salir bien o mal la cosa : que pueda sentirse la gente defraudada o no. Pero no es miedo físico. Yo voy al campo, y a mí no me da miedo torear.
Lo que preocupa es la gente allí viéndote : que le guste o no le guste. Que lo haga bien o lo haga mal. Y eso, sobre todo, si hay público que no te han visto, la responsabilidad es mayor.
- Una de las grandes oportunidades que has tenido en tu vida es el encuentro con un escritor de la talla de Hemingway.
- Él era una persona que tenía mucha humanidad. Una humanidad tremenda. Una de las cosas más acentuadas que tenía él, y que he visto en mi vida, era que lo comprendía todo. Las cosas aparentemente absurdas, él las comprendía. Sabía percibir las circunstancias de cualquier acto. Comprendía a todo ser humano, para que le comprendiesen a él también.
- Sin embargo, hubo aquí alguna falta de comprensión con respecto a su figura y a su interpretación del toreo.
- Es una cosa clásica española, que, una vez más, se ha demostrado : la envidia. Los que han hablado mal de él son los escritores malos. Los buenos hablaron bien.
- ¿ Él te explicó lo que venía a buscar a los toros ?
- No. No me explicó. Una de las cosas importantes que hicimos juntos fue un pacto. Dijimos que, mientras viviésemos los dos, íbamos a acordar algo ; claro, en plan simpático ; que él nunca iba a torear un toro, y que yo tampoco iba a escribir un libro.
Cuando me enteré de que estaba tan grave, muy pocos días antes de que muriera, le puse un telegrama para decirle que iría a verle. Él me contesto en otro telegrama que tengo guardado : " No merece la pena que me veas ; estoy bien ". No quiso que le viese, no sé si porque estaba físicamente agotado o por cualquier otra razón.
- ¿ Pensabas que se podía matar de esa forma ?
- No. Es que, además, pienso que fue un accidente.
Manejaba muy bien las armas. Y un día uno se pega un tiro. Se maneja muy bien la espada y la muleta, y un día te coge un toro. Son accidentes. Pero pienso que para mí Ernesto no se ha muerto.
Vive, constantemente vive al lado mío, en muchas cosas.
- Sueñas con él algunas veces ?
No, no ; si es que lo veo. Vive conmigo. Lo que pasa es que ahora no coincidimos. Pienso que, cuando voy a Nueva York, él está en Kenya. No pienso que está enterrado. Me invitó muchas veces a ir con él a Kenya. Y nunca pude ir. Cuando estuve sin él allí, pensé que no coincidíamos porque él estaba en Estados Unidos.
- Y ahora que está muerto y que te has librado de tu pacto, ¿ no has pensado nunca en escribir ese libro que podía ser la tauromaquia de Antonio Ordóñez ? ¿ Quién mejor que el mismo Antonio Ordóñez podría explicar el secreto de tu estilo ?
- ¿ Y cómo lo diría ? ¿ Con una foto ? ¿ Con diez fotos ? ¿ Como reflejar un pase natural ?
- Tal vez las Películas.
- Me resisto a verlas. Parecen como una mutilación de lo que uno ha hecho. Siempre falta algo. El sentimiento tuyo allí no está reflejado. Y en la escritura, ¿ qué se iba a decir ?
¿ Que el pase era así ? Si fuera Hemingway, tal vez intentaría hacerlo, claro.
( Continuará )




viernes, 25 de abril de 2014

DECEPCIÓN Y ABURRIMIENTO



Son demasiadas las decepciones de este Domingo de Resurrección en lo que a lo taurino se refiere, Sevilla, Madrid, Arles, Málaga, etc, etc, toda la información taurina así lo recogió, pero los aficionados una vez más, lo han sufrido en los tendidos.
De 24 toros lidiados en plazas de Primera sólo cortó una oreja Savalli en Arles a un toro de Miura.
En Málaga inadmisiblemente se celebró la corrida del mano a mano sin celebrar el reglamentario sorteo de las reses a lidiar.
La Unión Taurina de Abonados de Málaga, solicitó con antelación la suspensión del festejo, o la obligación de sortear las reses a lidiar en la tarde
Las denuncias, no sirvieron de nada, de repetirse viviremos el principio del fin de la Fiesta, la autentica, la que queremos los buenos aficionados..
¡ Seguimos igual ! los festejos del domingo ponen de manifiesto la cada vez más acusada carencia de casta en el ganado lidiado y sus consecuencias lógicas con esa absoluta ausencia de " emoción " y el triunfo de un generalizado aburrimiento en los festejos celebrados.
La Fiesta, y sobre todo en estos delicados momentos de crisis donde el público es cada vez más escaso, si no levantan la misma las partes más implicadas, ganaderos, toreros, y no con el toro dulce para el torero, y si con el toro que trasmita la " emoción " a los tendidos.
Mientras los ganaderos busquen pastueña docilidad, que es la que reclaman las figuras, el espectáculo seguirá perdiendo atracción.
Pero pasan las temporadas y nadie piensa en regenerar la cabaña brava, se enarbolan docilidad, bondad y dulzura como el argumento principal de las ganaderías prestigiosas y que nada tiene que ver con el toro que demandan tarde tras tarde los aficionados, un toro fiero, bravo, noble y encastado cuyo último destino es morir matando ; ese toro que infunda miedo y suspenda el ánimo al espectador en el tendido lleno de fuerza, casta y fiereza, que galope, embista, remate en tablas, derriba y descabalga al piquero, se encele repita, humilla y se vacia en las embestidas. Ese toro es el que demanda el aficionado, ahora más que nunca, que despierte la dormida " emoción ", con una intensa creación de belleza y ponga de manifiesto donde se encuentra la verdad del toreo.
- ¿ Es dificil saber como se va a comportar un toro durante su lidia ?
Pero, no todos los toros son iguales, sobre todo si prescindieramos del monoencaste, cada encaste tiene una forma distinta de embestir, unos terrenos diferentes donde tiene que colocarse el torero, hay que hacer las cosas de una determinada forma. Y si el torero no es conocedor del encaste que tiene delante y entre sus manos y de que forma tiene que torearlo, terrenos, distancias, pues dificilmente lo aprovechará de la forma más conveniente.
A los toreros actuales les gusta toda la rama Domecq y aceptan lo de Núñez.
Al público Santa Coloma, Saltillo, Albaserrada.
Un animal como el toro bravo, no puede ser un pedazo de plastilina que permita al ganadero moldearlo con arreglo al antojo de las llamadas figuras.
Pero nos olvidamos de muchas cosas, la más importante la " consanguinidad ", los años van pasando y las ganaderías continuan con los mismos reproductores.
En la " consanguinidad " se encuentra instalado ese factor de desequilibrio mioneural que protagoniza una reducción de enzimas colinesterasas en la sangre del toro de lidía.
La selección que realiza el ganadero es tan fundamental que si llevásemos una ganadería brava a una isla desierta volvería progresivamente a su estado primitivo de agresividad salvaje.
La reacción del ganadero siempre es tardía. Las reacciones del ganadero, en el sentido de cambio de rumbo, son necesariamente retardadas porque una toma de decisión tarda cinco años en ver los resultados.
Cuando un toro bravo se entrega de verdad permite al torero realizar el toreo grande, el que espera y sueña el fiel aficionado.
Casta y bravura son similares. Y la raza también. El toro con raza es el que le sobra la casta y la bravura.. La bravura es consecuencia de la casta.
La casta la lleva genéticamente el toro. La casta es la bravura seleccionada por el ganadero. Un toro como se dice ahora encastado es un toro enrazado y con poder. Y por último un toro con poder es que hace brivar a los tendidos.
Un encaste lo constituyen los rasgos morfológicos y conativos que le son comunes a una población de ganado de lidia.
El encaste está unido a la actitud de pelea en la plaza, que es diferente según el origen. Sobre todo hay dos cosas que distinguen a los encastes : el comportamiento con el caballo y en banderillas.
La bravura del toro consiste en embestir constantemente hasta el final, sin mostrar síntomas de fatiga.
La verdadera bravura es la que va de menos a más.
El indulto del toro de lidia debe considerarse como una herramienta útil en la selección del ganadero.
Pero ¡ por favor pido que no hagamos del 2014, otro año más de " indultitis ", donde no se indulta con las condiciones imprescindibles para padrear en una ganadería brava.
La fijeza en la embestida es muy importante, tras ella, vendrá la entrega del torero, de manera que haya una atención visual persistente y concentrada en lo que tiene delante. Un verdadero afán por alcanzar los vuelos del capote y la muleta. De todo aquello que se mueve.
Que se venga pronto, de largo y sin movimientos mortecinos. Con un galope ágil y veloz.
Es muy importante la movilidad en el toro de lidia, que repita sus arrancadas a todos los estimulos, meta la cara con regularidad y se rebose embistiendo con claridad y flanqueza.
Que tenga durabilidad y continuidad en las embestidas humillando. Acudiendo al caballo, humillando y dejandose los riñones frente al peto.
Un toro bravo en el caballo, si después se para en el último tercio, no será tan bueno como otro que en banderillas se vaya arriba y en la muleta embista con calidad. El toro bravo continúa embistiendo hasta el final. Da la impresión de que cuando le entran a matar queda todavía toro.
Esta indiferencia que se aprecia, cada vez más, en el mundo taurino, hacía el sufrido aficionado, nada bueno presagia y hacen que las negras sombras envuelvan al espectáculo, tan lleno de egoismos sectoriales.
Todo el estamento taurino conoce los fallos, los defectos actuales de la Fiesta, pero nadie hace nada por evitarlos.
Insisto una vez más que la Fiesta camina con una salud precaria y por si fuera poco los principales integrantes de la misma se niegan rotundamente que tome la medicación adecuada.





      Un Coquilla de Cifuentes " Español ", con movilidad, fijeza y humillación total.









domingo, 20 de abril de 2014

ENCASTE VAZQUEÑO ( CAPÍTULO II )




Don Vicente debuta con tres toros de su cruza en Sevilla en 1795 : vuelve con 14 más en 1799 y doce más en 1800.
En Madrid debuta en 1800, con Pepe Hillo, Juan Ponce y Antonio de los Santos.
Jugando con la consanguinidad, Vázquez extrae lo que más perseguía - la agresividad -. Sus toros eran de variados pelos sardos, jaboneros, cárdenos, negros y berrendos en negro y en castaño, con poderío, coraje y la cruza de resistencia.
El Conde de Vistahermosa nunca pudo perdonar que un individuo al que consideraba oportunista le hubiera timado, pero poco podía hacer ya ; don Vicente, bien respaldado por su gran fortuna, contempló la decadencia y ruina de la casa de Vistahermosa. Sin embargo, nunca llegó a imaginar que, más de un siglo después de su muerte y la de su rival, los toros de Vistahermosa provocarían la casí total desaparición de los suyos.
En 1806, el tercer Conde de Vistahermosa compra en pública subasta el cortijo " Valcargado ", en Utrera, el cual pertenecía a los Hospitales de la Misericordia de Utrera.
En el centro del triángulo Utrera - El Coronil - Palmar de Troya, en un paisaje de colinas fértiles, el cortijo " Valcargado " encerraba una riqueza subsidiaria : en el fondo de un pequeño valle, tenía unas salinas que ya explotaban los romanos.
Utrera es ocupada por las tropas, y algunos sacarán partido de esto, como fue el caso de don Vicente, quien, a la vez que financiaba en secreto al Rey, no veía inconveniente en emplear su talento de proveedor de los ejercitos al servicio de las fuerzas de ocupación.
Mientras tanto el Conde de Vistahermosa financia y arma la guerrilla, comprándole armas a los ingleses en Gibraltar.
Una vez regresan a Francia los franceses en marzo de 1814, al Conde de Vistahermosa se le abre un proceso judicial en Sevilla.... ¡ por afrancesado !
El Conde es liberado y piensa en resarcirse. Toma en arrendamiento Casaluenga y Gómez Cardeña en 1814, mil hectáreas en total. Ese mismo año los toros de Vistahermosa regresan a la Maestranza.
Para los colonos como el Conde de Vistahermosa las deudas se acumulan : malas cosechas, impuestos al alza, la espiral de la ruina empieza a girar. En 1816, Utrera, a la que le falta de todo, va a recibir a Fernando VII quien tiene que hacer escala con quien sería su segunda esposa la Infanta de Portugal.
A las deudas contraídas se agregan las de la fiesta.
Vistahermosa se hunde. El alcalde tiene la delicadeza de no pedirle nada. El 20 de noviembre de 1819, es nombrado Conde de Guadalete, don Vicente José Vázquez, por el Rey Fernando VII en agradecimiento a los servicios prestados.
En 1820, el Conde de Vistahermosa, tragándose su verguenza se ve obligado a proponerle la compra del cortijo " Valcargado " a su enemigo íntimo don Vicente José Vázquez, quien acaba de rentar los cortijos de Jaime Pérez y el Toruño, por lo que no requiere nuevas tierras.
Éste compra " Valcargado " y se lo renta al propio Conde de Vistahermosa. En 1821 fallece el Conde de Vistahermosa  a la edad de 70 años.
Cincuenta años estuvo Vázquez al frente de la ganadería por él fundada, años difíciles de verdad, don Vicente capeó todos los temporales. Fue un personaje, un afortunado y un ricachón ; pero, sobre todo, resultó un ganadero " de una vez ", su nombre no caerá en olvido.
Desde el año 1814 al 1820 es el auge de la ganadería. Más por grande que sea la demanda, es mayor la producción, y todos los años existe un remanente de toros no lidiados, que continúan envejeciendo en las dehesas, y a la par que adquieren corpulencia y peso, van creciendo en cautela y en aviesa intención. Algunas veces se enfurruñan y se abrasan a cornadas, que ponen fuera de combate a bastante de ellos. Pero los que salen ilesos han de ser corridos con sus diez y doce años, para lo cual Vázquez entremete uno o dos con los jóvenes de seis y siete años. Los viejos no suelen dar juego; se aploman, se emplazan, huyen de los caballos y se ponen en todo momento a la defensiva, haciendo pasar las de caín a los toreros.
En esta época, quizá más que en ninguna otra, tiene primordial rango el tercio de varas, que era la suerte favorita del público, por lo que tiene a la vez de repetida y variada a lo largo de toda la corrida, poniéndose en ella de manifiesto, de modo bien visible, los puntos que calza cada toro en cuanto a bravura y poder, y dando lugar al gallardo lance del quite.
Los picadores del momento mandaron una carta firmada por Luis Corchado a don Vicente, con cierto tono de burla, diciendo que han picado toda una corrida de don Vicente con una media de seda y un solo caballo.
Don Vicente opina que la carta es un cartel de desafio, y como tiene mucho en donde escoger, aparta sus buenos mozos, seguramente de los mayores en edad y saber, pensando : " ¡ Ojalá pudiera yo meterme dentro de uno de vosotros para quitarle a ese Corchado los humos ! " Y luego dijo por escrito al picador :
" Ahí le mando unos becerros para que pase en el Puerto una tarde divertida. Y, en efecto, después de las fuertes costaladas que le da el primero, el segundo le manda a la enfermería, de donde ya no sale, por tener rota una pierna, con lo cual los compañeros pagan el pato, sin comerlo ni beberlo ; al cuarto toro hay varios lesionados, pues los seis pavos, en su mayoría debieron ser parecidos a aquel   "Chaparro ", lidiado en Sevilla en 1817, el cual a pesar de ser mogón, de hormiguillo, hizo en la caballeriza tales estragos y tundió de tal forma a los picadores, que para que pudiera acabar la corrida tuvieron que bajar al ruedo algunos picadores que estaban de espectadores, vistiéndose en la enfermería con la ropa de los lesionados. Las hazañas de cuerno y medio, mote que le puso el público al toro, andaron inmortalizados por romances.
Al fallecer el Conde de Vistahermosa su hermana Luisa de Ulloa Halcón de Cala, hereda todos sus bienes el 29 de junio de 1821. Tiene 69 años. Soltera como sus dos hermanos, le concede inmediatamente un poder notarial a su primo Benito, el Marqués de casa Ulloa, para administrarle sus bienes. Estos son los cortijos de Gómez Cardeña, Salvador Díaz, Sorvitos, Valcargado, La Ventosilla y Villar del Puerco, más de 3000 hectáreas de las que su difunto hermano le transmitió en la sucesión los derechos de los arrendamientos. Al Marqués ese poder le viene al pelo : el  21 de junio de 1819, para  arrendar el Toruño, él también ha tenido que pedir dinero a don Vicente José Vázquez.
Los tiempos son duros. En 1821 nuevos enfrentamientos que provocan tensiones. La Condesa de Vistahermosa toma partido y borda un estandarte con los reales colores, pero Utrera se resiste hasta que, en 1823 Fernado VII recupera todo su poder. Acto seguido, el Rey pasa por Utrera donde se le organiza una corrida.
Para recibirle, el cabildo le pide prestada una fuerte suma a don Vicente José, a cambio de la cual le renta 4000 fanegas de marisma.
En 1823, la Condesa de Vistahermosa, para poder mantenerse a flote, vende sus toros. Cinco compradores se los reparten : Antonio Melgarejo, Salvador Varea, Fernando Freire, Joaquín Giráldez y Juan Domínguez, el Barbero de Utrera, quien entonces tiene 52 años.
( Continuará )