viernes, 11 de abril de 2014

RONDA ....... Y SUS TOREROS ( CAPÍTULO XI )




Habría que decir que aquél fue un toro muy mal falsificado. Pero yo estaba allí aquel día decia Luis Miguel Dominguín y si Hemingway no comprendió a Manolete, jamás podrá comprender nada de ningún torero.
En Lima, donde a la sazón participaba en la " temporada grande " de Perú, Ordóñez defendió a su amigo Hemingway de los ataques que le lanzó José Gómez " Sevillano ", banderillero de Manolete y apoderado entondes de Diego Puerta. En el vestíbulo de un hotel limeño, Ordóñez perdió de tal forma los estribos durante una discusión con Gómez acerca de lo que Hemingway dijo acerca de Manolete, que asestó un par de bofetadas a su interlocutor. Más tarde, restando importancia al incidente, Gómez Sevillano dijo : " A quien tengo que ajustar las cuentas cuando lo vea es al barbudo Hemingway ".
Ordóñez, por su parte, rehusó comentar su encuentro con Gómez Sevillano. Pero en una entrevista elogió al escritor - " mi amigo Hemingway " - por haber despertado tanto interés en la fiesta nacional española.
Mientras tanto. lo mismo en Lima que en Caracas y en Madrid como en México, la controversia " Hemingway " Dominguín - Manolete - Ordóñez apareció en las primeras páginas de diarios y revistas taurinas. Ejemplo típico de reacción moderada fue el comentario del crítico español Antonio Bellón acerca del juicio emitido por Hemingway sobre Manolete : " Yo diría que es un juicio bastante personal ; en España no hay nadie que pudiera darle la razón.
Por su parte el dramaturgo español Edgar Neville, viejo aficionado, mostró más emoción en su " Carta abierta a Hemingway " publicada por A.B.C., la cual decía : Hemingway tuvo la inmensa desgracia de perderse a Belmonte y a Manolete.
De Belmonte ha oido hablar mucho y, como ya es una figura del pasado, como Alejandro el Grande o Miguel Angel, nadie le discute ni nadie pretende echar sombra sobre el trozo de Campos Elíseos donde vive por derecho propio.
" Pero - agregaba Neville - con Manolete es otra cosa : está demasiado cerca la distancia que le separaba de sus comtemporáneos, el rencor a su figura gloriosa no cede tan fácilmente, y para disminuir el respeto y la admiración que le teníamos los que tuvimos la fortuna de verle tarde tras tarde, se lo presentan al bueno de " papa Ernesto " unido a los toros recortados y de poco peso.
" No, querido Ernesto : Manolete toreo los mismos toros que toreaban los demás, pero los toreaba más despacio, con más temple y más de cerca.
...Cuando un escritor de toros habla de Manolete se quita la gorra y luego se moja la pluma en tinta bendita ".
En cuanto a Hemingway, por el momento parece no estar mojando la pluma en ninguna clase de tinta, y menos aún para atizar la hoguera que él encendió. Metido en un refugio de las montañas del noroeste de los Estados Unidos, se dedicaba a la cacería. Repetidas veces rehusó propuestas de periódicos y agencias noticiosas que lo instalaban a contestar sus críticas.
Pero en una conversación con un amigo reveló no sólo que estaba enterado de la tormenta que había desatado, sino que hasta se sentía algo preocupado, y comentó que nunca había visto a Manolete, aclarando que había asistido a la última corrida de éste en México en febrero de 1947. También hizo notas que había pasado muchas horas estudiando películas de varias faenas de Manolete.
Hemingway consideraba sin duda que como escritor tiene derecho a criticar a Manolete, el artista del ruedo, cuyo estilo será siempre motivo de discusiones, como el Goya o el de Falla, en otros campos. Con toda seguridad no pretendió mancillar la memoria de Manolete, y en conversaciones íntimas ha declarado que lamenta mucho que algo de lo escrito por él haya sido interpretado equivocadamente como una blasfemia contra el héroe. Ya muerto. Persona que considera a España como el país que amaba más que a cualquier otro después del suyo, Hemingway siente tanto respeto por los muertos como cualquier español.
Esta defensa de Hemingway quizás no satisfaga a quienes se sienten agraviados. Y tal vez Hemingway haya contribuido a exaltar aún más la memoria de Manolete al hacer que miles de sus admiradores tomasen la defensa de " El Monstruo ". Es indudable que ha ayudado a salvaguardar la imagen de Manolete del peor de los destinos : el olvido.
El año 1961 será recordado por Antonio Ordóñez con amargura, a lo largo de sus días conoció el inquietante drama final de su amigo.
El hijo de Hemingway, John, le notificaba :
Se veía enfermo para escibir, y , al no poder hacerlo se negó a seguir viviendo.
Meses después fué su padre Cayetano quien hizo su primer brindis en el más allá. Dos pruebas que conmovieron a nuestro torero, hasta su más recónditas e íntimas raíces. Poco días después de la pérdida de su padre, su presencia como único matador en una corrida de cuatro toros de Fermín Bohórquez en Ronda se nos aparece como un homenaje a su memoria. Repasa, en una síntesis de urgencia, todo el repertorio legado al toreo por su padre Cayetano. Triunfa con el capote, pone banderillas, magistral con la muleta. Y entra a matar cuatro veces. Una por toro. Y la última lo hace con la mano izquierda, ya que se ha lesionado la derecha con la espada. Los trofeos, que le debordan, son dedicados al torero que " fue para siempre y a su doliente recuerdo.
Antonio Ordóñez tomó parte en las " goyescas " de 1957, 58, 59, 60, 62, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 72, su célebre mano a mano con Antonio Bienvenida - 73, 74, 75, 76, 77, 80.
Hay un trofeo que lleva su nombre y que, hasta ahora, únicamente fue ganado por Emilio Muñoz y por Paco Ojeda.
Antonio Ordóñez opinaba en aquellos años :
El toreo no es un oficio. Yo no toreo como pienso, sino como siento. Para mí torear es algo como la necesidad de exteriorizar un sentimiento interior. Pienso que el toreo en un arte, un gran arte. Y el arte es algo que va de dentro afuera y no al reves. Se dice que soy irregular y es debido a esa manera que tengo de entender el toreo. Yo creo que el toreo, para ser bueno, tiene que sentirse en el momento en que se realiza..... A veces sentimos el toreo y entonces la faena es grande, luminosa y honda. Y otras veces, aunque el toro no sea malo, no estoy en vena, no siento nada, y es entonces cuando no estoy lo bien que quisiera estar siempre.
Hay otras efemérides en 1959 dignas de ser reseñadas :
Como la corrida extraordinaria que torea, mano a mano, con su cuñado Luis Miguel, con motivo del centenario de la plaza de Valencia. Tuvo lugar el 30 de julio y se lidiaron cuatro toros de Sepúlveda y dos de Baltasar de Ibán. Hay una fecha en medio, desde la primera corrida que el 28, habían toreado los dos cuñados.
" Aquel día Luis Miguel toreó en Palma de Mallorca y me alegré de que no presenciara lo que hizo Antonio. Le hubiera inquietado. Y le apreeciaba, pero después de lo que vi aquella tarde tenía la certeza de que no iba a poder ganar el duelo que se estaba desarrollando " .
Pero el " punto redondo " se escribiría el 30 de ese mes de agosto. Ese día el mal protagonista fue el viento. Luis Miguel resultó cogido de gravedad, Ordóñez corto tres orejas. Las espadas continuaban en alto.
En Bilbao, Antonio en el momento de entrar a matar al tener lesionada la mano derecha, al novillo que lidió en un festival, mató con la mano izquierda, les muestro la fotografía, abajo. Su estocada fue tan certera que como premio le concedieron las dos orejas de su enemigo.
( Continuará )




miércoles, 2 de abril de 2014

NOVENTA Y CUATRO AÑOS DESPUÉS DE LA TRAGEDIA DE TALAVERA



La cogida y muerte de Joselito en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920, abrieron en aquel momento un gran peréntesis en la historia del toreo.
Estaba tan centrada la afición en la competencia entre José y Juan, cosa muy lógica, y por eso se le llamó la " Edad de Oro del Toreo ", que el 21 de mayo de 1920, comienzo de la " Edad de Plata " y comienzo también de un periodo de desorientación que hace que los aficionados vuelvan la vista a los toreros que quedan, y los examinen con lupa a la espera de buscar uno que sea el contrapunto de la supremacía indiscutible de Juan Belmonte.
Asistimos a las corridas plenamente convencidos de que tendrán un final feliz, a pesar de que el duelo del hombre con la muerte sea real.
El público de los toros tiene vocación de inmortales y se emociona al vez que la muerte es burlada por el torero.
Cuando un torero pierde el respeto a un toro con poder, se enciende la chispa de la  " emoción ", y todo se convierte en gracia, alegría, elegancia, incluso en sabiduría.
Para que el diestro se sienta superior al toro y se recree en cada pase de la lidia el toro tiene que reunir : trapio, bravura y nobleza.
Joselito elevó las faenas de aliño a la categoria de arte, incluso en los toros difíciles mostraba una faceta más de su extraordinaria personalidad ; José alegraba con adornos y desplantes la labor arída de dominar un toro, cualquier toro que no se prestaba al lucimiento.
En algunas crónicas se podía leer que Joselito era soberbio.
Pero no había tal soberbia en José. Era tímido y sólo salía de su caparazón de timidez ante el toro y en la plaza ; allí se vengaba de su actitud recogida y casi monjil fuera de los cosos.
En la temporada de 1917, estaba toreando en Antequera una corrida durísima de Félix Urcola. El segundo se acostó con una estocada en las agujas. Joselito, sin perder de vista a " Perdiguero ", y con su muleta debajo del hocico de éste, dice al puntillero :
- Si aciertas a la primera, te doy cinco mil pesetas.
El puntillero acertó y fué al hotel donde se hospedaba José a cobrar la promesa. " Parrita ", con gran extrañeza, pero cumpliendo el encargo de su maestro, paga religiosamente los cinco grandes. Después preguntaría a José :
- Pero, bueno, ¿ y esto por qué ?
- Porque ha sido el único toro que ha salido por los chiqueros y que he matado sin llegar a comprenderlo. José constantemente quería desentrañar sus misterios, conocer el porqué de las cosas y de los casos. No se limitaba a que estas salieran bien por casualidad o a aplicar unos cuantos recursos de latiguillo, sino que se esforzaba en desentrañar el porqué de cada momento y sabiéndolo aplicar en su justo remedio.En una palabra encontrar la verdad de acuerdo con su convencimiento.
A Joselito no se le fué ningún toro, salvo el " urcola " citado, sin que él le conociera.
Fué el que más corridas toreó como único espada, y le llamaron Joselito " Matasiete ".
Siendo un niño toreó y mató seis becerros, con gran lucimiento en Cádiz, y ya novillero, despacho en Sevilla seis novillos.
Casí recién doctorado, siete toros de Guadalest murieron a sus manos en Valencia, en octubre de 1913, e inolvidable fue la tarde que dió en Madrid el 3 de julio de 1914, toreando otros siete del ganadero de Colmenar don Julián Fernández, a los toros Coralito y Pesumido les cortó las orejas
Aquel mismo año, en Valencia, el 18 de octubre, estoqueó otros seis de Contreras.
Ocho corridas de tal naturaleza toreó en 1915.
En Málaga, el 3 de junio, seis toros de Medina Garvey ; seis murubes, en Andújar, el 4 de julio ; el 22 de agosto en S. Sebastián, otros seis de Santa Coloma ; dos días después otros seis de Murube, en Almagro, y el Alcalá de Henares, el 26, tres del duque de Tovar.
El 30 de septiembre, en Sevilla dió cuenta de seis toros de Santa Coloma, y todas aquellas hombradas las cerró con broche de oro en Valencia, el 17 de octubre, enviando al desolladero ¡ seis miuras ! de los que entonces se lidiaban.
No se quedó muy atrás en 1916, pues el 9 de agosto, en Vitoria, se las entendió con cinco de Murube y uno de Alaiza.
En septiembre, las Plazas de Almería y Salamanca fueron testigo de idénticas hazañas, matando en la primera seis toros de Guadalest, y en la segunda, seis de Saltillo y uno de Amador García.
El 18 de octubre, en Zaragoza, siete de Contreras, y otro siete de Martínez, en Bilbao, la tarde del 22.
En 1917 tomó parte como único espada, en cinco funciones, la primera en Granada, con toros de Salas, el 20 de abril.
Con seis de Albaserrada y uno de Antonio Pérez en Barcelona el 3 de junio y el 24 del mismo mes, en Sevilla, con seis de Carmen de Federico.
En Málaga, seis de Veragua y en Tolosa cuatro de Martínez.
En casí todas las corridas cortó orejas, y , siendo notabilísimas sus actuaciones, su tarde más gloriosa fue la del referido dia 24 de junio, en Sevilla, corrida celebrada a beneficio de la Asociación de la Prensa.
En tal inolvidable función se lidiaron por primera vez a nombre de Carmen de Federico, los toros de Murube, y Joselito realizó enormes faenas, cortando las orejas de los toros lidiados en primero, segundo, cuarto y quinto lugar ; en total seis orejas.
La última corrida que toreó Joselito, en Zaragoza, tuvo lugar el 19 de mayo de 1918, con Saleri II y Camará.
La corrida organizada a beneficio de la familia de Florentino Ballesteros, torero local, muerto trágicamente en Madrid, y los toreros actuaron desinteresadamente.
Seis de Santa Coloma, Joselito entre los acordes de la música realizó en su primero una gran faena que coronó con un gran volapié, oreja y vuelta.
En el cuarto se lastimó la mano derecha al matar al toro, ingresó en la enfermería entre una gran ovación.
Contra su voluntad, no le dejaron los médicos salir al ruedo.
El 19 de marzo de 1920, al filo de la una y media de la tarde llegaba a Cádiz el transatlántico que traía a Joselito de América, emocionado abrazaba a sus amigos que le esperaban.
Para festejar su santo obsequió a sus amigos con una espléndida cena.
Y en la misma tuvo una confidencia a su amigo don Justo :
- Deseaba mucho - le dijo- regresar a España.
Estoy enamoradísimo de la hija de un popular ganadero sevillano y voy a casarme con ella.
Dentro de un par de temporadas - prosiguió - me retiró, y lo voy a hacer como Guerrita en la feria del Pilar de Zaragoza, a la que tanto amo, y por sospresa.
- Está muy bien - le contestó -, su amigo Justo que se cumplan pronto tus deseos y que seas muy feliz.
Dos meses más tarde " Bailador ", en Talavera de la Reina echó a rodar los deseos de José :
¡ Torear su última corrida en Zaragoza y ser feliz, contrayendo matrimonio, con la bellisima hija del ganadero andaluz !
Y José, noventa y cuatro años después, su cuerpo descansa en el cementerio de San Fernando, en Sevilla, en el mausoleo, que cinceló Mariano Benlliure, junto a su cuñado Ignacio Sánchez Mejias, los dos solos, como decía Bécquer - que se quedan los muertos -frente a los cipreses y los rosales que crecen en el cementerio.




viernes, 28 de marzo de 2014

RONDA..... Y SUS TOREROS ( CAPÍTULO X )




Decía Gregorio Corrochano, que la Edad de Oro del Toreo, no fue la de la competencia de dos toreros, sino de dos toreos.
Hubo un breve atisbo de lo que pudiera haber sido una de estas competencias, dentro del circulo familiar, se organizó aquella con su cuñado Luis Miguel.
El origen de la misma se encontraba en el deseo del viejo Dominguín, que soñaba con ella y, en su recuerdo y memoria, se montó la rivalidad.
Esta competencia, sin embargo, pudo tener visos de verdad. Luis Miguel Dominguín era un torero dominador.
El contraste surgía espontáneamente, pues si Antonio emocionaba más, Luis Miguel sugería mayor soltura para hacer las suertes.
Ambos matadores habian evitado la confrontación, hasta que - bien por motivos sentimentales, familiares o económicos - los dos dieron poderes a Domingo Dominguín, hermano y cuñado de los poderdantes y empezaron a alternar en los ruedos. Por si esto fuera poco, la figura de Carmen González - hermana cariñosa y esposa enamorada - completaba un cuadro que atraía a la novelera y romántica afición.
Es de suponer que existirían conversaciones previas sobre el comportamiento en la plaza ; pero en la plaza manda el toro y resulta difícil controlar el pacto de familia.
En una entrevista en el " Ruedo " le preguntaba Santiago Córdoba a Antonio su opinión sobre su cuñado :
- ¿ Crees que Luis Miguel es, en verdad, el Número Uno ?
- Era el Número Uno..... de los de antes - contestó el rondeño.
El empeño principal de Antonio en aquella temporada - a la que Ernest Hemingway dedicó su Verano sangriento - fue demostrar que el gesto de aúto proclamación, cesárea de Luis Miguel, era un hecho del pasado, sin vigencia ni realidad. No dio cuartel a su cuñado cuando podía ganarle la pelea - cosa que no sucedía todas las tardes, pero, en las que Antonio estaba inspirado, lo borraba.
Luis Miguel a fuerza de orgullo y dominio se mantuvo, pero al caer herido se desangró el pacto de familia. Antonio dejó de ser apoderado por Domingo y la nueva retirada de Luis Miguel dejó a Antonio como depositario único del toreo de alto rango.
Hemingway amigo íntimo de Luis Miguel, se paso al frente de Antonio y para su mayor loa, gloria y realce, se inventó la competencia y fue testigo de un verano sangriento.
Ordoñez en 1956 cambia de apoderado de su cuñado Domingo, a Camará ayudado por su hijo Pepé
En 1959, va a torear Ordóñez a Barcelona. Esta anunciado con Julio Aparicio y El Trianaro, que apoderaba su hermano Pepe y por lo cual Antonio trata de colocarlo en varios carteles.
Antonio Ordoñez apareció en el despacho de su cuñado Domingo y le pidió que le apodere de nuevo. Las condiciones del mayor de los Dominguín es que el apoderamiento lo aceptaba con la condición que comience en aquel instante y que se suspenda la actuación de su cuñado en Barcelona.
Fingen una lesión y escayolan una mano. Envían el certificado médico.
Al día siguiente Domingo se presenta en las oficinas de los empresarios de Las Ventas. Va a romper el contrato de las corridas apalabradas para San Isidro.
Los empresarios aceptaron las nuevas condiciones que les presenta Domingo. No pueden prescindir de un torero de la fuerza y categoría de Ordóñez, sobre todo cuando ya han anunciado su participación.
La publicación de Hemingway de su libro en 1959 " El verano sangriento ", soliviantó la opinión de dentro y de fuera de España - México a la cabeza -, y no a causa de esa rivalidad demasaiado enjuagada, sino de los conceptos que agravian con más indiscreción que justicia la memoria de   "Manolete ", " El Verano Sangriento " trajo para Hemingway un Otoño Tormentoso.
El mundo de habla española y sobre todo la parte donde se practica el toreo, se puso en total ebullición. Los aficionados empuñaron sus armas, los críticos desahogaron su indignación con palabras enardecidas. La tormenta se desató cuando Life en español publicó el verano sangriento de Hemingway.
La evidente parcialidad de Hemingway por su amigo Antonio Ordóñez, en una pugna entre éste y Luis Miguel, provocó la indignación que era de esperarse en éste y sus admiradores. Pero lo que realmente sacó de quicio al mundo taurino fue la irreverencia de Hemingway hacía Manuel Rodríguez " Manolete ", a quien la inmensa mayoría considera el torero más grande de su tiempo. Aun quienes nunca lo conocieron sintieron escozor del veneno en los comentarios de Hemingway acerca de Manolete. Al comentar el abuso cada vez mayor de lances y pases espurios, gracias a reprobables recursos como el de afeitar las astas del toro, Hemingway dijo : " ....., el público adora estos trucos desde que se le enseñó que Manolete era un gran torero y que su estilo, por lo tanto, tiene que ser grandioso. Pasarán años antes de que se advierta que " Manolete " fue un gran torero con trucos baratos y que los usaba porque la gente los quería.
Tales conceptos, para una generación entera de aficionados imbuidos de la grandeza de " Manolete ", fueron una blasfemia. Manuel Rodríguez bautizado en vida con títulos como " El Califa de Córdoba " y " El Monstruo ", no sólo es un héroe legendario de la fiesta brava sino, además, un mártir, pues fue inmolado en el ruedo de Linares en agosto de 1947, por " Islero ", de Miura que lo corneo al entrar a matar.
Los primeros gritos de la protesta partieron de México, donde el culto de " Manolete " estaba tan arraigado como en España.
Roberto Herrera León preguntaba con ira en un artículo en el periódico " El Redondel " : " ¿ Quién es Hemingway, con todo y su Premio Nobel, para tratar de manchar el recuerdo de un hombre que fue señor fuera y dentro de los ruedos ? " A manera de respuesta a los juicios de Hemingway, Herrera León propuso que se colocara una placa para honrar la memoria de " Manolete " en la Plaza de México. Y al igual que " El Redondel ", otras revistas evocaron en documentados artículos la gloriosa contribución al toreo. Carlos Arruza espada de la era del " Califa de Córdoba ", acusó a Hemingway de haber profanado la memoria de " Manolete ".. Tanto en España como en toda la América Latina, dijo, ha hecho el más espantoso de los ridículos.
Los protagonistas de " El verano sangriento ", Ordóñez y Dominguín, se vieron envueltos en la controversia que desató el escritor ; y en el caso de Ordóñez, la discusión pasó del campo de la oratoria al de los argumentos concretos. En Madrid, Dominguín increpó a  Hemingway, durante una entrevista en Gaceta Ilustrada, de esta guisa :
" Pero ¿ qué es lo que sabe él de " Manolete " y de toros para escribír tonterías de ese género. ¿ Es posible que Hemingway se crea que fue un truco el toro de Miura que le mató en Linares.
(Continuará )