domingo, 1 de diciembre de 2013

LOS PRADOS DEL PUENTE



En la Historia Taurina de Madrid hay sucesos y costumbres que por olvidados resultan ya casi totalmente desconocidos para la mayoría de los aficionados.
En Madrid fueron famosos los Prados del Puente, o el Batan de aquellos tiempos, propiedad del Duque de Tovar, que llevaba en renta la empresa de Madrid, la cual cuidaba a los toros que allí estaban con tanta esplendidez, que ello sirvió para que el buen humor de los madrileños pusiese a esta posesión el nombre de " Jarama Palace ".
Les hablo de los años 1912.
Para una corrida que se celebraba en domingo, los toros echaban a andar en las primeras horas de la mañana del viernes.
Como en Colmenar Viejo la propiedad estaba tan dividida, cada ganadero tenía, entre propias y arrendadas, muchas fincas, por lo cual previamente la corrida de Madrid se había situado en los prados más próximos a la raya del termino de San Agustín, a fín de irles poniendo en camino. A las ocho de la mañana se abría solemnemente el portillo y los seis toros, con trece bueyes, dos vaqueros a caballo y dos cabestreros de a pie, pisaban la calleja, que desembocaría pronto en una cañada importante, la cual marchaba coqueteando con el curso del Jarama.
En uno de sus sotos, a la hora aparente, sesteaba el personal y el ganado para hacer un regate a la canícula. Con todo y con eso, hacia las seis de la tarde hacían su entrada plácidamente en los famosos Prados del Puente. Los toros, perdidas las querencias, no daban guerra más que muy raramente.
El sabado por la mañana íba la Empresa, o , por lo menos don Manuel Retana, a ver con impaciencia el genero enviado. Algunos aficionados con medios propios de locomoción, que entonces no abundaban, se trasladaban allí a primeras horas de la tarde del sabado.
Los Prados del Puente distaban de la Puerta del Sol unos veinte kilómetros.
Por las Prados pasaban los toreros de antes, más que los de ahora lo hacían por el Batán. " Pepe- Hillo, " Frascuelo ", Joselito.
El 3 de julio de 1914 Joselito toreó seis toros como único espada en la plaza de la carretera de Aragón qué registró un llenazo.
Joselito, le dice a don Julián Fernández, propietario que fué de la vacada de " Martínez "
- Don Julián, quiero encerrarme en Madrid con seis toros. No quiero que sean andaluces para que la gente no diga que hago " copo ".
- Muy bien, José y ¿ que quieres que yo haga ?
- Pues casí " ná ". Que quiero que los toros sean suyos. De manera que prepare usted un lote entre los toros de saca, y a mi vuelta de Algeciras les echamos un vistazo.
- ¡ Ah ! , don Julián, y no olvide echarles doble ración de grano, que ya sabe usted que a mí me gusta que los toros tengan fuerza, cuanta más fuerza ¡  mejó  !
A los pocos días se presento Joselito en Colmenar Viejo y en compañia de don Julián y unos cuantos amigos recorrieron todos los cercados para buscar los seis toros, ¡ " seis buenos mozos " !, no fueran a decir los madrileños que se encerraba con ¡ "  seis monas " !
Don Julián le indicaba los ejemplares que mejor nota tenían. José no respondía, adelantaba su caballo y comenzaba a darle vueltas al toro. Ni un solo detalle se le iba, y a todos les encontraba algún defecto. 
Don Julián, el toro es muy bonito, pero me parece algo cornicorto. Este está muy bien, pero tiene pocos      " riñones " . Este.........
Y así pasaron la mañana entera hasta que por fín se eligieron, no seis, sino ocho, los seis que al final indicó don Julián y dos en que se había empeñado Joselito.
Así era Joselito. Su afición no tenía límites, disfrutaba cerca del toro y eligiendo los que él había de matar.
A la vuelta de la elección del ganado, José buscó asiento en el comedor de la casa, y allí con satisfacción e infantil sonrisa, dió buena cuenta del yantar preparado al efecto, y , después,  las " glorias ", las famosas " glorias " de Colmenar.
Los toros de aquella corrida estuvieron expuestos en los Prados del Puente.
La tade fué apoteósica para José. Cortó las orejas a " Coralino " y a " Presumido " cuarto y sexto toro de la tarde. La lidia de " Presumido " fué un verdadero primor. En este toro estuvo José solo en el ruedo, retiró a toda su cuadrilla y solamente le ayudo su peón de confianza Blanquet. En el tercio de banderillas hizó saltar a Blanquet. Después de colocar dos pares de banderillas le ofreció el tercero a su peón, y , quitándole el capote de las manos, le dijo :
- Blanquet, ¿ dónde quieres que te ponga el toro ?
- En donde tú me lo pongas, José, estará bien.
El ferrocarril cruzaba las llanísimas praderas de los Prados del Puente, en alto terraplén, bajo el cual fluía el importante rio, todavía caudaloso en aquellas fechas. Los viajeros solían agolparse a las ventanillas para ver cómo tres o cuatro toros cambiaban de orilla nadando perezosamente.
El sabado poco antes de la postura de sol. El tropel se ponía en camino atravesando el Puente, y luego se perdían entre recodos y caminos.
Los carpinteros cortaban la calle diez minutos antes de la llegada de los toros a la plaza.
Enseguida se percibía el galope de los caballos de la Guarcia Civil que venían despejando la carrera. A los pocos minutos el ruido de los cencerros y un grito de ¡ Cierra ! ¡ Luz !
Los lunes, bien de mañana, los vaqueros regresaban a los Prados del Puente, con el cabestraje.
Los ganaderos del terreno eran, pues, los que se servían de Los Prados del Puente asiduamente.
Los forasteros los utilizaban en menos ocasiones, pues si alguna corrida no venía preparada para lidiarla se la enviaba al " Jarame Palace ", donde estaba meses y aun todo el invierno, sujeta a buenos cuidados. Por eso era una buena norma de conducta en la Empresa madrileña estar muy bien con los ganaderos de la tierra especialmente con los de Colmenar, porque podían sacar a la empresa de un apuro momentáneo.
Una corrida de Andalucia, desde que salían de la dehesa echaban varios días al no tener camiones para el transporte de los toros.
La ventaja de los Prados del Puente, gracias a las vías pecuarias que se tendían como un puentre entre el campo y la Plaza, conseguín que los toros saliesen al ruedo " sin partirse un pelo ", en una absoluta virginidad para la lidia, sin haber sufrido encajonamiento y el desencajonamiento, sin que nadie hubiera osado ponerles la mano encima ni arrimarse a ellos desde el día en que se les sacó agarrados del corral de herrar cuatro o cinco años antes.
¡ Pero los encierros, como tantas cosas, se fueron con la Plaza Vieja !
En 1950 los aficionados madrileños tuvieron la inaguración de la famosa Venta del Batán, pero con los años y entre unas cosas y otras " se fué " como en su día se fueron los Prados del Puente.










martes, 26 de noviembre de 2013

LOS ENCASTES MINORITARIOS



Les muestro tres carteles el de portada de Salamanca, 1913, abajo 1915 de Valencia y 1927 de Valencia.
Como pueden observar las modas han cambiado profundamente, los encastes que estaban en los carteles de las grandes ferias de nuestra geografía,hace un siglo, son los que ahora han pasado a formar parte de Los Encastes Minoritarios.

El 22 de octubre de 2013, se celebró en la plaza de Las Ventas un foro sobre la Diversidad de Encastes en el Nuevo Siglo.
Isabel Carpio dijo : " Más del 50% de los ejemplares que componen la raza de lidia están en peligro de extinción, concretamente 16 encastes, divididos en 112 ganaderías con 7933 vacas y 379 sementales.
Victorino Martín : " Las figuras deberían ser más generosas con la Fiesta " .
Eduardo Miura : " El toro nunca ha sido tan grande como ahora, los ganaderos estamos soportando el 80 % de la crisis " .
El 8 de noviembre, se celebró en Cáceres en la facultad de veterinaria una mesa redonda, donde abordaron varios ganaderos que crían encastes minoritarios, las causas que han abocado a estos encastes a su difícil situación actual.
Por otro lado cinco aficionados : José Vega, Rubén Ramírez, Francisco Javier Pérez, Rodrigo Plaza y Alberto Álvarez, han puesto en marcha la wed plataformadiversidaddeencastes.com
Estos cinco aficionados sin haberse visto nunca personalmente están luchando para sacar adelante el proyecto gracias a las redes sociales.
Para ello, reivindican más variedad de encastes en cuanto al ganado que se lidia en las grandes ferias taurinas. Pero el proyecto no és fácil para ello tendrían los empresarios que ofrecer en sus abonos más variedad de encastes y los toreros poner mucho de su parte para torear estos encastes.
Miura, Pablo Romero, Concha y Sierra, Contreras, Saltillo, Santa Coloma y sus ramas Buendía, Graciliano y Coquilla ; Albaserrada, Urcola, Gamero Cívico y sus tres lineas : Samuel Flores, Clairac y Guardiola Soto ; Pedrajas, Conde de la Corte, Atanasio Fernández, Hidalgo Barquero, Vega Villar, Villamarta, Cuadri, Antonio Pérez, Arranz, Araúz de Robles.
El esfuerzo que realizan los ganaderos correspondientes queda descompensado pues sus productos no tienen salida comercial por el rechazo de los toreros en lidiarlos.
La Plataforma por la diversidad de encastes, nace con el propósito de velar por la difusión, fomento y defensa de la variedad genética del campo bravo a nivel mundial. Exponer iniciativas para el mantenimiento de encastes en peligro, como beneficio de la Fiesta de los Toros.
Estimular a empresas, toreros, apoderados, periodistas y afición la conveniencia de la participación activa de dichos encastes en las ferias por el bien de la Tauromaquia.
Consideran que debido al momento que atraviesa la fiesta donde se está llegando a la desaparición de ganaderías procedentes de encastes arcaicos, el aficionado debe de tener un " organo de representación " en el que puedan mostrar sus inquietudes y propuestas con el fín de acabar con la marginación a la que dichos encastes están siendo sometidos por partes de toreros y empresas.
De lo contrario se llegará a una situación irreversible donde se perderá uno de los bienes más preciados de la Tauromaquia : La Diversidad.
Pero todo esto quedará en aguas de borrajas, si el aficionado no acude masivamente a los tendidos cuando alguno de estos encastes se anuncie en un cartel.
El próximo viernes día 29 de noviembre en el programa de Canal Plus el " Kikirikí ", que se emite en el canal 67, de toros, a las 22 horas, seguiremos hablando sobre Los Encastes Minoritarios, coordinados por David Casas y con la intervención de Adolfo Martín, ganadero de Albaserrada, Adolfo Rodríguez Montesinos, veterinario y ganadero de Santa Coloma- Saltillo, Domingo Delgado de la Cámara, Licenciado en Derecho y autor de varios libros taurinos y Mariano Cifuentes Sánchez, ganadero de Coquilla.
Y ahora dentro de los Encastes Minoritarios les cuento los años de más esplendor que tuvieron " Los Coquillas " al frente del gran ganadero Paco Coquilla.
Para Paco Coquilla el año 1926, fué un año de éxitos, el 25 de abril en la corrida lidiada en Madrid, saltó en cuarto lugar " Diablito ", toro negro, con una bravura y nobleza insuperable. Se le dió una vuelta al ruedo entre una estrepitosa ovación dedicada también al ganadero que con su familia ocupaba una delantera de grada.
Marcial Lalanda con este toro hizo una de las mejores faenas en la plaza madrileña.
El mismo día se lidió, un toro cárdeno, que tomó 5 varas de nombre " Tramillero ", matando a dos caballos, en medio de una estruenda ovación el público obligó a los mulilleros, con el asenso de la presidencia a dar a su cadaver dos vueltas al ruedo. Lo mató bien también Marcial Lalanda, el cual a pesar de las características de su toreo de domínio e inteligencia, se dejó en uno de los encuentros con su oponente la pañoleta y la pechera de la camisa.
Fué bravísima toda la corrida.
El 1º de junio, lidió la corrida del Montepio de Toreros de Madrid.
Se le obligó a Paco Coquilla a bajar al ruedo, a saludar al público junto a los matadores, que les cortaron las orejas a varios toros.
El público de Madrid tributó una de las mejores ovaciones que se han escuchado en la Plaza de Madrid, de la carretara de Aragón.
Otro buen año el de 1931.
El 23 de agosto el toro " Madroñito " ganó en la corrida concurso de San Sebastián, de pelo cárdeno, el       " Toro de Oro ", escultura de Mariano Benlliure.
El 6 de septiembre al novillo " Bonarillo ", en Madrid, como premio a su magnifico comportamiento en todas las suertes mereció el que le dieran una vuelta al ruedo.
" Cara de Rosa ", fué otro toro de bandera, el 13 de octubre, en Zaragoza, le dieron una vuelta al ruedo.
Pero el triunfo grande llega en 1935, de las manos de Juan Belmonte con el toro " Tramillero ", al que Belmonte le corta las orejas y el rabo, el 22 de septiembre, y en el mismo festejo Alfredo Corrochano, hijo del crítico taurino, obtiene el mismo trofeo en el que cierra plaza.
Y el 28 de junio de 1936, José Ignacio Sánchez Mejías, corta dos orejas en Sevilla a un Coquilla, y Juanito Belmonte cuatro a otros dos Coquillas.
Fué la última vez que el nombre de los toros de Coquilla aparecen en un cartel en España.











miércoles, 20 de noviembre de 2013

RECORDANDO UN HERRADERO



Noviembre  siempre fué el mes por excelencia para la celebración de los veintinueve herraderos, que se realizaron en Encina Hermosa.
Este noviembre de 2013 será el segundo año que no tengamos herradero, y lo cuento con cierta nostalgia, sobre todo por lo acostumbrado que estaba a ellos.
Hoy les voy a relatar lo sucedido en el herradero de 1991.
Desde las siete de la mañana todo el personal se movilizaba a fondo en torno a los preparativos para la celebración del mismo, encender el fuego, preparar los hierros, apartar el ganado, etc.
A las ocho una vez llegaron unos amigos de Madrid, nos dirigíamos hacía la plaza de tientas lugar donde se celebraría el herradero.
Teníamos que recorrer unos cuatro kilómetros, en la mañana fría, un soplo grís de nieblina emergía sobre Encina Hermosa.
Al pasar el coche frente a una laguna el hocico de un toro tocó el agua, rizándola con ondas que brillaban como si fuera una tela de araña movida por el viento.
Uno de los toros levantó la cabeza para bramar a la niebla, al viento, a sus hermanos, y a las vacas bastante distantes.
La dehesa conoce esa llamada desde muchos años atrás.
No lejos, sobre un nido de ramas secas, un espulgabuey permanecía echado. Con los ojos cerrados, ondulaba la cabeza soñolienta mientras sus crías bullían bajo ella. La cabeza rosada de una cría se bamboleó bajo la escasa luz de la niebla. Nerviosamente empujaba con las patas.
Cerca del nido presenciamos como a nuestro paso alzaba el vuelo una cigüeña negra.
Un toro se levantó desperezándose. Sus pesados músculos se ondularon y hundieron bajo la polvorienta piel.
Llegamos y durante el camino escuchamos unos pasodobles del Maestro Tejera, Aroche, Jabugo y alguno más. Todo estaba preparado a falta de la llegada del Veterinarío para empezar.
Teníamos por costumbre, al concluir de herrar unos treinta becerros, hacer un breve alto en la faena para tomar un refrigerio y echar un trago. Mientras lo tomabamos  comentamos lo fría que estaba la mañana y la niebla que no acababa de levantar.
Abriendo una botella de rioja . ¿ les pregunte al grupo compuesto por unas quince personas ?
- Tampoco a venido este año Ramírez, ya son dos los años que falta.
El último año que recuerdo estuvo fué en 1989, a mí me dijo que el herradero no le interesaba : que es cosa de chicos, aclaraba Pedro.
- Pero Miguel añadió, tiene que haber alguna razón de por medio, pues siempre asistíó y me consta que le encantaba.
Pero al escucharlo Dionisio, aclaró :
Me parece que ya dí con el busilis de la cuestión.
No se acuerdan lo que le ocurrió el último año, fué un lance muy chusco, lo recuerdo con toda clase de detalles, y al contarlo ustedes lo recordaran también.
Era una mañana fría, y como él nunca se ponía del todo la pelliza, sino que se la echaba sobre los hombros, se había quedao en el burladero de la umbría mientras se apartaban los machos de las hembras, lo que se dice pasmaíto, por lo cual se vino y se colocó junto al fuego, casí pegado al corral y sin defensa alguna. El mayoral le advirtió : " Tenga cuidado Ramírez que en este sitio va a cobrar usted cuando menos lo espere ".
Pero él contesto con sus chanzas de siempre : " No tengo miedo a los becerros que puedan venír, si acaso a los pisotones que puedan dar esos bárbaros " . Cuando faltaban cinco becerros por herrar salió del cajón a gran velocidad un " machito " de nombre " Bonarillo ", muy serio y cuajadito, cuando llevaba unos veinte metros se volvió de pronto hacía el grupo de personas sobre el cajón y muy enfurruchao se le quedó mirando a Ramírez que estaba más quieto que don Tancredo, se le arrancó y le puso la testuz en la tripa. El le echo mano a los pitones, pero el becerro se creció y apretó con fuerzas restregándole la espalda por la pared, le hizo subír más de medio metro. Después reculó, y Ramírez pudo poner de nuevo los pies en el suelo. Pero " Bonarillo " volvió a la carga y se repitió la movición, hasta que un joven que asistía al mismo con buenas piernas le tiró del rabo y salió corriendo con " Bonarillo " pisándole los talones.
¿ Se pueden figurar la escena ? ¡ Todos estabamos muertos de risa ! ¡ Aquello fue un verdadero coliseísmo !
El señor Ramírez nos miraba y se reía también, pero un poco por lo bajines.
Una vez que vió a " Bonarillo " muy lejos preguntó todo risueño
- ¿ Como se llama el becerrote ?
- " Bonarillo "........... - " Bonarillo "........
- ¡ Maldita sea su estampa ! ¡ Ojala el día que lo lidian caiga rodado sin puntilla !
Nos decía Dionisio al narrarlo : - Parece que estoy viendo como lo zarandeaba.
Los que estuvimos en aquel herradero nos acordamos perfectamente de la peripecia de Ramírez y no tuvimos más remedio que seguír la faena, pero para todos quedo claro el motivo de la ausencia,  por segundo año consecutivo.
El herradero continuaba y a las dos de la tarde la niebla levantó y quedó un día esplendido.
Cuando quedaban un par de machos les ordené sacaran una numeración de hierros del fuego al estar casí terminando. Pasó el último becerro al cajón de herrar con el gran estrépito que se organiza hasta que consiguen poner las cadenas que lo sujetan y fijarle la cabeza.
Una vez colocados los hierros con el número de orden, el guarismo del año, el hierro de la Asociación, las vacuna y la señal en las orejas se procedió a sacar del cajón al último becerro dando la faena por concluida.
El reloj marcaba las cuatro de la tarde y nos fuimos corriendo a comer, pues los estomagos lo estaban pidiendo a gritos.
" Bonarillo " se lidió en un festival del Cotolengo, en Albacete junto a seis de sus hermanos.
En cuanto tuve conocimiento del mismo llamé a Ramírez para invitarle al festival.
Me contesto textualmente :
- No quiero saber nada ni de festivales, ni de " Bonarillos ", ni de " Coquillas ".
Después del incidente del herradero me tuvo varios meses en rehabilitación por los golpes recibidos.
El festival fué un éxito, se repartiron nueve orejas, mientras dos novillos entre ellos " Bonarillo " y
" Pitillo " debieron recibir los honores de la vuelta al ruedo, según indicó La Tribuna, de Albacete, en su edición del día 2 de mayo de 1992, que conservo.