lunes, 16 de septiembre de 2013

2013 y LA INDULTITIS



En los últimos años el indulto del toro en las distintas plazas de nuestra geografía está a la orden del día, pero en la actual temporada, el mismo, se está generalizando tanto que el valor que hasta aquí le concedíamos los amantes de nuestra Fiesta, así, quedará muy devaluado.
Todos sabemos que el indulto bien concedido siempre es positivo, aún así siempre será cuestionable, pero cada vez al conceder los mismos se levanta más la mano quedando excesivamente de manifiesto que los mismos se conceden teniendo en cuenta solamente el comportamiento del toro en el tercer tercio de la lidia, la faena de muleta.
El fin primordial del indulto del toro es el de perseguir el objeto de preservar la pureza de su encaste y poder trasmitir el gen de la bravura a las próximas generaciones de la ganadería.
Se debe indultar al toro excepcional que cumple en los tres tercios de la lidia, pero tal como se está haciendo se ha obviado totalmente el comportamiento en el primer tercio, la suerte de varas.
Incluso no podemos olvidar como discurre la lidia del toro en el segundo tercio, banderillas, de gran importancia, observando siempre si el toro escarba o si berrea durante la misma, si se duele a banderillas, la prontitud con que acude, andando o gazapeando, al galope, si se frena en la carrera, o si cambia su trayectoria, si echa la cara arriba, defendiéndose, si hace hilo con el torero, si sale suelto del encuentro con los banderilleros, en este tercio se observa la fuerza del toro una vez superada la suerte de varas, por tanto el segundo tercio también forma parte a la hora de evaluar el comportamiento del toro de cara a un indulto.
Pero donde hay que poner los cinco sentidos es en el comportamiento del toro, en el primer tercio, la suerte de varas, tan esencial, y por desgracia hoy tan en desuso, todo lo que haga el toro desde que es puesto en suerte, ante el caballo, es primordial para poder evaluar debidamente la bravura del toro.
Cuanto menos tenga que mover el caballo el picador y menos se le ayude con los capotes, más puntos a favor del toro y más franca será la embestida.
A su vez evaluaremos la prontitud en la arrancada al caballo, si acude galopando o gazapeando. El mayor mérito del toro vendrá dado en la mayor velocidad en el momento del impacto, además observaremos si el toro empuja con ímpetu al caballo " metiendo los riñones " apretando con persistencia la embestida, y lo más importante, ver, en ese crítico momento si la salida se produce por voluntad del toro o por voluntad de los lidiadores. Por desgracia para los aficionados ¿ cuantos toros tienen este comportamiento frente al peto actualmente...... ?
¡ Pues si no tienen un comportamiento igual o muy parecido,  no se puede pedir el indulto de un toro !
Me viene a la memoria una corrida concurso que se celebró en Cáceres en mayo de 1985, en ella fué indultado el toro " Ruidón ", de Moreno Silva, lidiado en primer lugar en una tarde lluviosa y fría, el toro desde el principio dio muestras de sus fabulosas condiciones por los dos pitones.
Tuvo nobleza hasta cuando le llevaron a los corrales después del indulto a punta de vara de un monosabio.
Tomó tres esplendidos puyazos arrancandose siempre de lejos, una vez muy avanzada la faena de muleta del diestro Ruíz Miguel volvió al caballo arrancandose de nuevo de lejos y le dieron el cuarto con las banderillas puestas y con muchos pases dados.
Aquel indulto fué tan claro que nadie lo cuestionó para nada.
Si estos toros indultados en la actual temporada, se les ocurre a los ganaderos ponerlos a padrear apañados estamos los aficionados para las próximas temporadas.
Cuando el toro se tienta en las ganaderías no se aprueba para semental sin un comportamiento excepcional en la suerte de varas.
He tentado muchos machos en mis treinta años al frente de la ganadería, y si no me gustaba en el caballo, por bueno que fuera en la muleta, nunca, lo deje para semental, siempre fué al matadero.
Todos sabemos que hay muchos toros mansos a los que en la muleta se le cortan las orejas, pero no nos engañemos, una cosa es la lidia, y otra ser semental.
En el tentadero de machos los ganaderos utilizamos dos formas de hacerlos , con telas o sin telas.
Al principio yó siempre los hacía sin telas, sin capotes, los toreros portan una vara en la mano y así lo sacan del caballo, pero la verdad, la experiencia de los años me enseñó que así de esta manera se marchaban algunos posibles sementales, para la lidia.
Con este sistema al no torearlos, se pueden lidiar perfectamente, en el caso que no le guste al ganadero en el caballo.
Recuerdo uno de los muchos que tentamos en Encina Hermosa, así sin telas, que llegado un momento dije
" puerta ". Al lidiarlo, fué en un festival con picadores le tocó a Cristima Sánchez y fué cumbre tanto con los picadores como con los toreros, sin poderlo remediar pues sabes que tú fuiste el culpable, de no dejarlo, te tiras de los pelos el tiempo que durá la faena.
Por tanto recurrí a tentar con telas, conlleva que el procedimiento es más caro, así los tienes que " quemar " todos los que pruebes al torearlos tienes que ir al matadero, si no sirve, pero así, no se te marcha ninguno que merezca la pena.
De esta manera se hace la lidia como en la plaza se torea de capote, una vez visto, entra el picador en la plaza de tientas y guste o no guste para semental, como ya se ha " quemado " se torea de muleta pero a sabiendas siempre que si no pasó con alta nota la prueba del caballo, con la muleta no podrá variar su destino final de ir al matadero.
La suerte de varas, es la piedra de toque para que en los tentaderos de machos en las ganaderías merezcan ser sementales, por tanto : ¿ porque el público que pide el indulto en las plazas de toros, lo hacen sin que el toro pase con nota la suerte de varas ?.
El perjuicio lo verán en las próximas temporadas.
Las notas que utílizamos los ganaderos en los tentaderos son .
S - superior
B - muy bueno
T - toro o bueno
R - regular
D - desecho
También se hace puntuando del 1 al 5 algunos caracteres del animal, como fijeza, fuerza, duración, acometividad, humillación, etc.
Por último deberiamos  tomar nota de nuestros vecinos de Francia, donde sí valoran la suerte de varas, tan necesaria en nuestras plazas de toros.



" Ruidón ", de Moreno Silva, entrando por cuarta vez al caballo, esta vez con las banderillas puestas, después de una larga faena de muleta de Ruíz Miguel.

Un tentadero de machos en Encina Hermosa, observen con la alegría que se arranca al caballo.






miércoles, 4 de septiembre de 2013

RONDA..... Y SUS TOREROS ( CAPÍTULO II )


Francisco Romero, fundador de la dinastía, nace en Málaga el 12 de mayo de 1695, y a Ronda le cabe la gloria de adoptarlo, a muy temprana edad, como hijo suyo. Es Francisco Romero un ilustre personaje y uno de los primeros toreros en la transición hacia el toreo a pie, se le atribuye la consolidación de un lienzo blanco sostenido por un palillo - la muleta - y se dice fué el primero en enfrentarse a los toros en la suerte de recibir.
En el año 1726 empezó a sobresalir a pie Francisco Romero, el de Ronda, usando de la muletilla, esperando al toro cara a cara y a pie firme y matándole cuerpo a cuerpo.
Este hecho tiene un extraordinario relieve en la larga historia del toreo, pues a la vez que enaltece la imagen del antiguo " matatoros ", dignifica la profesión y a él le honra como torero y como hombre.
El matatoros era una profesión a cargo de unos individuos cuya tarea consistía en matar a pie toros salvajes que pastaban en los montes burlándolos al quiebro e hiriéndolos con la espada. Esta profesión en el norte de España, llegó a ser una habilidad muy bien retribuida y estimada como espectáculo bizarro por los nobles señores.
Además como pionero del toreo a pie y creador de esta dinastía de toreros, fué el primero que intuyó y empezó a poner en práctica las normas para que la Tauromaquia encontrara el camino del arte.
Antes de aparecer Francisco Romero, con la casta en bruto de unos toros pasados de edad, el único objetivo de los ganaderos de entonces era solamente desarrollar su máxima fiereza, y con la insaciable sed del público. una masa excitada, que sólo tenía avidez para ver lances aparatosos y llenos de peligro, la fiesta de los toros en esos años no era más que un espectáculo bárbaro plagado de sucesos lactuosos.
La llegada de los Romero representa el primer momento de reflexión y serenidad, y junto a los " Costillares " de Sevilla, nacen los toros como arte a pie con un canón sistemático, y todo el elemento primitivo de puros momentos irreflesivos del animal y el hombre, se acaba. Para ello, ha sido preciso una selección de las razas de los toros y también una organización de la lidia que empezó, sin duda alguna, con Francisco Romero, de Ronda.
Su hijo Juan Romero, cuyo nombre completo era Juan de Dios Romero de los Santos, nació en Ronda en el año 1927. Conocido matador que tuvo grandes éxitos en Sevilla y en Madrid, compitió con el sevillano del barrio de San Bernardo, Joaquín Rodríguez " Costillares ", siendo ambos quienes empezaron a poner orden en las cuadrillas y en el desarrollo de los festejos, así como en formalizar los contratos con las empresas. Este torero, tocado con el don de este arte que sólo da Sevilla, cuya esencia en exclusiva es distinción a la escuela sevillana, perfeccionó el primitivo y más elemental lance, elevándolo a verónica, quedando como única suerte en el toreo de capa, si bien desde orígenes, la suerte no era otra sino el oportuno quite que ennoblece a quien lo realizaba así como a la propia Fiesta, y la muestra más representativa está en que uno de los socorros más conocidos de la historia del toreo adquirió esta celebridad por el hondo contenido de las palabras con que luego su protagonista, Pedro Romero ( Foto de portada ), el segundo hijo de Juan y nieto de Francisco Romero lo justificaría. El suceso tuvo lugar en Madrid, a finales de mayo de 1785 :
Le hizo un quite al picador Carmona en la Plaza de la Puerta de Alcalá, debajo del balcón del Señor Corregidor, el picador cayó del caballo y el mismo quedó tendido y Carmona debajo, le hizo el quite y fué en estos terminos. Se levantó el caballo y se quedo Carmona tendido, y tratando de levantarse se quedó en medio del toro y Pedro Romero, que no podía hacerle el quite por tener delante a Carmona, estando el toro muy avanzado hacía él, se le ocurrió a Pedro Romero darle un empujón a Carmona que quedó en el suelo y le hizo el quite al toro con mucha velocidad sacando del apuro a Carmona que le dió un abrazo a Pedro Romero y le dijo : primero he de matar yo a usted que le mate un toro.
Una extraordinaria cualidad de Pedro Romero era ese sentido de la responsabilidad que tenía con un capote en las manos, que le inducía a estar siempre en la plaza en el sitio oportuno durante la lidia, el picador Cristobal Sierra comentó en cierta ocasión : " Con el maestro Pedro Romero se está tan seguro en el ruedo como en el tendido.
Su hermano José, cuyo rostro plasmó Goya en un extraordinario lienzo, destacó también como torero, pero estuvo poco valorado incluso por su propio padre Juan y su hermano Pedro, a pesar de que actuaron juntos en muchas ocasiones, se apartó de la familia y acabó siendo protegido precisamente por " Pepe Hillo ", con el que alternó el día de su muerte.
Su hermano mayor, Juan Gaspar, actuando como banderillero en la cuadrilla de su padre, resultó mortalmente herido en la segunda corrida de las fiestas de Salamanca el 16 de septiembre de 1773. Justo el día antes triunfaba Pedro Romero en la misma plaza destacando con capote y muleta, lo que propició que lo repitieran al día siguiente.
Pedro, que tantas vidas salvaría con sus quites providenciales, no pudo evitar la mortal cogida de su hermano a pesar de intentarlo desesperadamente.
Un gran desfallecimiento abatió su ánimo, hasta el punto de dar por terminada la temporada y de no verse con ánimos para torear en la siguiente.
Pero no terminaría aquí el infortunio de los Romero, de Ronda : el menor de los hermanos Antonio, por el que Pedro sentía una especial predilección, moriría también de una cornada, en la suerte de recibir, el 5 de mayo de 1802, en Granada, tres años más tarde de la retirada del maestro Pedro Romero.
Tendría Pedro Romero después de matar 5600 toros, sin sufrir un sólo rasguño, vivir el dolor de ver como perdieron la vida dos de sus hermanos en estos trágicos percances.
( Continuará )




Francisco Romero y Acevedo, abuelo de Pedro, y fundador de la estirpe de los Romero.



viernes, 23 de agosto de 2013

RONDA...Y SUS TOREROS (CAPÍTULO I )



El auge del toreo llevó a la Real Maestranza de Caballería de Ronda a eregir su famosa plaza, obra que se atribuye a Martín de Aldehuela, el mismo arquitecto del Puente Nuevo sobre el Tajo de Ronda.
La Plaza nace, pues, cuando el toreo a pie se ha impuesto sobre el caballeresco.
La construcción de la plaza duró seis años, y fué inagurada el 19 de mayo de 1785 con una corrida de toros en la que actuaron Pedro Romero y José Delgado " Pepe Hillo ", con seis chulos, entre los que estaban dos hermanos de Pedro Romero, José y Antonio.
Los toros eran de José Cabrera, del Conde de Vistahermosa y del Campo de Tarifa.
El día que Ronda inagura su plaza de piedra en sus extramuros, al otro lado del Tajo, invita para el evento al más famoso de los toreros sevillanos " Pepe Hillo ", para que de esta manera estén represantados las dos cunas del toreo en tal acontecimiento : la rondeña, que dio excepcional vida al toreo dotándole de una noble y cendeña reciedumbre, y la sevillana, que hizo lo propio, cediéndole el ángel, la gracia y el duende incluso el embrujo de su tierra. Dos escuelas, dos conceptos, o polos opuestos donde siempre se miró la torería, bien para alimentarse con lo bello de la pureza, ó con la pureza de lo bello.
Ronda y su plaza, - la de los toreros machos -, como la cantó Fernando Villalón.
En sus treinta y cinco aniversario, concretamente el 21 de mayo de 1820, en el mom,ento de entrar a matar, un espectador le gritó al matador sevillano " Curro Guillén ",  si es usted valiente, recíbalo, señor Guillén ; y en esta suerte, el matador fué herido de una terrible cornada muriendo casí al instante, sus restos fueron enterrados bajo el mismo albero que horas antes había sido regado con su sangre.
Pedro Romero intercedió ante los nobles maestrantes para que así se hiciera.
Concebida en piedra areñisca con un esquema monumental, la nobleza de su traza arquitectónica, con su doble galería de arcadas y la ausencia de tendidos al descubierto, tiene más espíritu de clausto que de recinto para espectáculos, y recuerda al patio circular del famoso palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada.
Su ruedo de 66 metros de diámetro esta considerado como el más amplio del mundo y está circundado por un callejón formado por dos anillos de piedra. Los tendidos tienen cinco filas de gradas, de dos pisos, con 136 columnas formando 68 arcos de columnas toscanas, salvo la del Palco Real.
Cubierta con tejado a dos aguas de teja árabe, la elegancia de su interior no tiene igual en ninguna otra plaza de toros.
El primer documento escrito que existe sobre el proyecto de edificar la Plaza de la Real Maestranza de Caballería aparece en los archivos, de fecha 19 de julio de 1765 en la que consta que dicho día la ciudad concedió el sitio para construir dicha plaza en el llano de la Merced.
La puerta principal de la plaza de toros de Ronda fue trasladada, en 1923, a su emplazamiento definitivo en la calle San Carlos, hoy Virgen de la Paz.
Destaca también la rejería del balcón, obra de artistas rondeños.
La Plaza de toros de Ronda por su historia y su arquitectura, por su carácter y belleza está reconocida como una de las más antiguas de España y una de las más monumentales que existen.
Cuando en el siglo XVIII los toreros de a pie toman el relevo de los caballeros en los juegos con el toro, surge en Ronda la familia de los Romero, que durante tres generaciones reúne a los toreros más singulares de la época. Entre ellos destacó sobre todo Pedro Romero ( 1754- 1839 ), figura cumbre y la más representativa de la Tauromaquia.
Su personalidad consiguió que su oficio alcanzara dignidad social y respeto, al reunir valor, destreza, y sentido estético.
Una segunda dinastía de toreros rondeños, los Ordóñez, constituye otra aportación de Ronda a la historia de la Tauromaquia. Cayetano Ordóñez y su hijo Antonio Ordóñez despertaron, por su manera de concebir el toreo, el interés de personajes tan ilustres como Orson Wells y Ernest Hemingway.
Fué precisamente Antonio Ordóñez quien en 1954 creó la mundialmente conocida corrida goyesca, donde el exorno y la vestimenta nos traslada a la época del pintor Goya.

Plaza de toros de Ronda,
la de los toreros machos ;
pide tu balconería
una Carmen cada palco,
un Romero cada toro,
un maestrante a caballo
y dos bandidos que pidan
la llave con sus retacos.
Plaza de toros de Ronda,
la de los toreros machos.


De Sevilla era el aire
de Ronda el fuego :
y los dos se juntaron
en el toreo.

El arte del toreo
fué maravilla
porque lo hicieron juntos
Ronda y Sevilla.
Unieron dos verdades
en una sola
con Illo y con Romero
Sevilla y Ronda.

Hoy este viejo albero, comtemplado por columnas y arquerías que soportan el peso de cuarenta y cinco lustros de historia y viejas tauromaquias y esa estela, de seco aroma que en el tiempo han dejado el arte de sus toreros.
En su interior se puede visitar el museo taurino, la Real Guarnicionería de la casa Orleans y la Colección de armas de fuego antiguas.
( Continuará )