Una vez terminada la 66 edición de la Feria de San Isidro así como la Feria del Arte y de la Cultura la afición taurina de Madrid se encuentra envuelta en un gran DESENCANTO....... ¡ sí, un gran desencanto ! y reclama con urgencia a los ganaderos que crien un toro que lleve a los ruedos esa
" emoción pérdida ", tan necesaria hoy, y que tanto añora.
Después de pisar el ruedo venteño 180 animales, entre toros y novillos, que los aficionados podamos contar con los dedos de una mano los toros que cumplieron y han quedado en nuestra memoria, demuestra " el mal momento " el más bajo de los últimos tiempos por el que atraviesan las ganaderías españolas.
Se han lidiado toros de varios encastes :
Domecq en su mayoría, Núñez, Atanasio, Murube, Santa Coloma, Albaserrada, etc, y si el significado de la palabra " encaste " podemos definirlo como un conjunto de ganado con genotipo diferenciado fijado y distinto a los demás, obtenido por la selección de un ganadero, el denominador común de todos ellos en cuanto a comportamiento es unánime, los mismos defectos, mansedumbre en grandes dosís, falta de codicia, rajarse a las primeras de cambio, motivo que lleva al tendido tarde tras tarde el aburrimiento y sobre todo ese no pasa nada, nada de nada, que hace que el público abandone la plaza totalmente vacío.
Es evidente la resignación que impera en los tendidos de Las Ventas, al ver que los toros embisten mecánicamente y se rajan al momento, el protagonista el bostezo general.
Con este " toro " el tema se convierte en muy preocupante, sin toro, no hay torero, ni afición, ni fiesta, la alarma salta un año más y si es malo para el aficionado hasta para los toreros es preocupante, se juegan la vida, para nada, pasan por las ferias con la indiferencia del público que se aburre en los tendidos.
Todos sabemos que la casta es un factor muy complejo en el manejo de una raza.
¿ Recuerdan la emoción que tuvo el toro que cogió a Ivan Fandiño ? Tenía de todo raza y casta, dos cualidades positivas pero con diferencias entre una y otra.
La raza hace sublime a la bravura, la raza es tan viva, tan llena de luminosidad que hasta los japoneses en su primera visita a Las Ventas la distinguen, pues la misma hace iluminar el ruedo.
La casta es el temperamento de la raza, cualidad positiva sobre todo si es raza de entrada y de salida, aunque a veces el torero no pueda con el toro con raza el espectador disfruta, en el ruedo existe
" emoción " que al fín y al cabo es el principal protagonista del espectáculo.
En el toro con raza su embestida es más seria y vibrante, ya que la raza sin una dosis de casta, no es raza.
Decia Juan Belmonte un sobrino del " Pasmo de Triana ", veedor de toros, que lo ideal en una ganadería es llevar dos ramas, una buscando la docilidad y la otra como reserva de la casta ; así cuando la ganadería se viene abajo se refresca la sangre sin salirse de la casta.
El problema radica en que si es caro mantener una ganadería brava llevar dos ramas sería intocable.
Por otro lado, las ganaderías estan llenas de consanguinidad.
Explotar la consanguinidad es un error, tanto desde el punto de vista científico como genético, y la misma no es una estrategia de éxito. No mejora la ganadería, generalmente la empeora, si algún ganadero le funciona es pura lotería.
Tengan en cuenta que la tienta elemento de selección del ganadero es subjetiva por cuatro razones :
El concepto bravura evoluciona constantemente.
Varía con la edad de los reproductores.
La bravura no es constante.
Genéticamente se ignora la presencia de este carácter.
Por tanto los ganaderos no lo tienen nada fácil, dar la vuelta a la seleción actual, es urgente, buscando raza, casta y fiereza elementos que brinden emoción al espectáculo, y que la bravura vaya de menos a más en su pujanza y que una vez que se entreguen embista hasta la muerte.
Como esto no lo arreglen los llamados ganaderos científicos, arreglados vamos los aficionados, ellos confían plenamente en la genética futurista y esperan siempre que la misma les resuelva los secretos del día a día de la ganadería.
Para mí lo más preocupante de todo esto es que el mal actual se encuentra presente en estos momentos en todos los encastes, Albaserrada, triunfador durante tantos años, pero hemos visto que tan poco pasa por su mejor momento.
Cuando el ganadero selecciona uno de los caracteres que pretende mejorar sin querer puede cambiar sus objetivos.
Si trata de fijar fiereza indirectamente consigue menos ritmo y nobleza.
Si busca nobleza y toreabilidad indirectamente esta tirando la fiereza para abajo.
Y no quiero terminar sin resaltar la labor de dos hombres de plata DAVID ADALID y FERNANDO SANCHEZ, así como del picador TITO SANDOVAL, que hicieron vibrar las Ventas como si fuera un carrusel, gracias a realizar su labor correctamente y con la torería necesaria, al fín y al cabo quedó patente que el gran público premia al hacer las cosas " bien " y se vuelca con ellas como en este caso.
Y por último pedir al público de Las Ventas más exigencia y claridad al hacer sus peticiones, aplaudir siempre lo bueno y silenciar lo malo. Regalar las orejas en Madrid inmerecidas llevará a Las Ventas a un nivel que no le corresponde.






