lunes, 10 de junio de 2013

DESENCANTO .............



Una vez terminada la 66 edición de la Feria de San Isidro así como la Feria del Arte y de la Cultura la afición taurina de Madrid se encuentra envuelta en un gran DESENCANTO....... ¡ sí, un gran desencanto ! y reclama con urgencia a los ganaderos que crien un toro que lleve a los ruedos esa
" emoción pérdida ", tan necesaria hoy, y que tanto añora.
Después de pisar el ruedo venteño 180 animales, entre toros y novillos, que los aficionados podamos contar con los dedos de una mano los toros que cumplieron y han quedado en nuestra memoria, demuestra " el mal momento " el más bajo de los últimos tiempos por el que atraviesan las ganaderías españolas.
Se han lidiado toros de varios encastes :
Domecq en su mayoría, Núñez, Atanasio, Murube, Santa Coloma, Albaserrada, etc, y si el significado de la palabra " encaste " podemos definirlo como un conjunto de ganado con genotipo diferenciado fijado y distinto a los demás, obtenido por la selección de un ganadero, el denominador común de todos ellos en cuanto a comportamiento es unánime, los mismos defectos, mansedumbre en grandes dosís, falta de codicia, rajarse a las primeras de cambio, motivo que lleva al tendido tarde tras tarde el aburrimiento y sobre todo ese no pasa nada, nada de nada, que hace que el público abandone la plaza totalmente vacío.
Es evidente la resignación que impera en los tendidos de Las Ventas, al ver que los toros embisten mecánicamente y se rajan al momento, el protagonista el bostezo general.
Con este " toro " el tema se convierte en muy preocupante, sin toro, no hay torero, ni afición, ni fiesta, la alarma salta un año más y si es malo para el aficionado hasta para los toreros es preocupante, se juegan la vida, para nada, pasan por las ferias con la indiferencia del público que se aburre en los tendidos.
Todos sabemos que la casta es un factor muy complejo en el manejo de una raza.
¿ Recuerdan la emoción que tuvo el toro que cogió a Ivan Fandiño ? Tenía de todo raza y casta, dos cualidades positivas pero con diferencias entre una y otra.
La raza hace sublime a la bravura, la raza es tan viva, tan llena de luminosidad que hasta los japoneses en su primera visita a Las Ventas la distinguen, pues la misma hace iluminar el ruedo.
La casta es el temperamento de la raza, cualidad positiva sobre todo si es raza de entrada y de salida, aunque a veces el torero no pueda con el toro con raza el espectador disfruta, en el ruedo existe
" emoción " que al fín y al cabo es el principal protagonista del espectáculo.
En el toro con raza su embestida es más seria y vibrante, ya que la raza sin una dosis de casta, no es raza.
Decia Juan Belmonte un sobrino del " Pasmo de Triana ", veedor de toros, que lo ideal en una ganadería es llevar dos ramas, una buscando la docilidad y la otra como reserva de la casta ; así cuando la ganadería se viene abajo se refresca la sangre sin salirse de la casta.
El problema radica en que si es caro mantener una ganadería brava llevar dos ramas sería intocable.
Por otro lado, las ganaderías estan llenas de consanguinidad.
Explotar la consanguinidad es un error, tanto desde el punto de vista científico como genético, y la misma no es una estrategia de éxito. No mejora la ganadería, generalmente la empeora, si algún ganadero le funciona es pura lotería.
Tengan en cuenta que la tienta elemento de selección del ganadero es subjetiva por cuatro razones :
El concepto bravura evoluciona constantemente.
Varía con la edad de los reproductores.
La bravura no es constante.
Genéticamente se ignora la presencia de este carácter.
Por tanto los ganaderos no lo tienen nada fácil, dar la vuelta a la seleción actual, es urgente, buscando raza, casta y fiereza elementos que brinden emoción al espectáculo, y que la bravura vaya de menos  a más en su pujanza y que una vez que se entreguen embista hasta la muerte.
Como esto no lo arreglen los llamados ganaderos científicos, arreglados vamos los aficionados, ellos confían plenamente en la genética futurista y esperan siempre que la misma les resuelva los secretos del día a día de la ganadería.
Para mí lo más preocupante de todo esto es que el mal actual se encuentra presente en estos momentos en todos los encastes, Albaserrada, triunfador durante tantos años, pero hemos visto que tan poco pasa por su mejor momento.
Cuando el ganadero selecciona uno de los caracteres que pretende mejorar sin querer puede cambiar sus objetivos.
Si trata de fijar fiereza indirectamente consigue menos ritmo y nobleza.
Si busca nobleza y toreabilidad indirectamente esta tirando la fiereza para abajo.
Y no quiero terminar sin resaltar la labor de dos hombres de plata DAVID ADALID y FERNANDO SANCHEZ, así como del picador TITO SANDOVAL, que hicieron vibrar las Ventas como si fuera un carrusel, gracias a realizar su labor correctamente y con la torería necesaria, al fín y al cabo quedó patente que el gran público premia al hacer las cosas " bien " y se vuelca con ellas como en este caso.
Y por último pedir al público de Las Ventas más exigencia y claridad al hacer sus peticiones, aplaudir siempre lo bueno y silenciar lo malo. Regalar las orejas en Madrid inmerecidas llevará a Las Ventas a un nivel que no le corresponde.





domingo, 2 de junio de 2013

IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS ( CAPÍTULO X )



Sevilla y Madrid. Vocaciones literarias que aún están, timidas y esperanzadas, en el ámbito local, y grandes vuelos en el cielo de la metrópoli.
Con quienes empiezan el esfuerzo para el triunfo y con quienes están en el centro de él, Sánchez Mejías habla, discute, se interesa por sus afanes, se apasiona ante sus cuartillas, busca en la tertulia de café lo que él ha soñado muchas veces, al cerrar el libro, en la alta noche, allá en su casa de Pino Montano. Y el quiere escribir también. Pero no sólo opiniones de toros, sino algo que esté más en el dominio de la fantasía, y que en él, en un torero, resulte desconcertante y dé mucho que hablar a las gentes.
Por estas fechas, Sánchez Mejías ya había anunciado la publicación de una novela. De ella leyó varios capítulos, el año 1925, en el Ateneo de Valladolid. Fué, precisamente, durante la feria. Desde la Plaza marchó al hotel, mudó su traje de torero por el de calle y se fué a la tribuna del Ateneo.
Ahora piensa en continuar esa novela. Repasa lo escrito. Lo lee una vez y muchas veces. La verdad es que no acaba de satisfacerle.
La novela de Sánchez Mejías se quedará sin concluir.
Es hombre inteligente para todo, y los negocios de que habla son, en el fondo, juiciosos y fácilmente conciliables con la realidad ; pero al exponerlos, los desorbita tan ardorosamente, que en cierta ocasión le reprocha un rico hacendado cordobés :
" Usted cree que estamos hablando de versos, y estamos hablando de negocios ".
A todo esto, algunos amigos, ante la temporada taurina de 1928, le animan para que acepte algunos contratos en unas cuantas Plazas de categoría. La retirada de Sánchez Mejías ha sido para la afición una baja sensible. Los escritores taurinos " Uno al sesgo " y " Don Ventura ", han comentado así el hecho :
" Su ausencia de los ruedos supone la desaparición de una de las figuras más importantes del toreo comtemporáneo.
Hombre de recia voluntad, de firmisímo tesón, logró imponerse a todo y a todos, escaló las alturas, se acomodó en ellas, y con su valentía indiscutible y su gesto de triunfador adquirió un relieve y una significación excepcionales.
Sin embargo, Sánchez Mejías asegura que no vuelve a vestirse de torero. Pero que por ello no renuncia al aplauso ni a la fama.
Porque este mismo año de 1928 se va a dar a conocer como autor dramático, su drama Sin razón.
Lo representa la compañia de Díaz de Mendoza en el teatro Calderón, de Madrid, el 8 de abril.
El anuncio del estreno es acogido con gran curiosidad.
En torno al hecho, nada frecuente, de que un torero escriba obras teatrales, se hace un apasionamiento de comentarios.
Como cuando se encrespaban de disputas los tendidos de la Plaza de toros, en la apreciación de las faenas del espada sevillano.Ahora se discute si un autor teatral puede improvisarse así, viniendo de una actividad tan ajena a la literatura. Para unos, el caso de Sánchez Mejías, hombre culto y gustoso de convivir con escritores, es ejemplar, puesto que está redimiendo a la torería de una leyenda de analfabetí smo y de desdén por los hombres de letras, Para otros, se trata de una audacia que va del brazo de la ambición por la popularidad y por el aplauso, que ampliamente se los otorgó ya su vida de torero. Hay quien supone, como para quitar importancia al caso del espada metido a dramaturgo, que habrá escrito algún episodio taurino, tal vez un poco rencoroso y con ánimo de fustigar determinados aspectos del ambiente en que se mueve el torero. Pero otros afirman y éstos son los que estan en lo cierto que el drama de Sánchez Mejías nada tiene que ver con los toros y que es el tema de la locura el que ha llevado al teatro. Los periódicos publican artículos que comentan el hecho de que Ignacio se dedique a escribir para la escena ; y los amigos del torero, entre los que se encuentran aristócratas, escritores, médicos, anticipan que la obra de Ignacio no es vulgar y que acredita a éste como un hábil autor de dramas.
Son estos amigos los que han hecho que se estrene la obra. Ignacio se negaba a que se representase.
Modestamente, llanamente, decía que no tenía la obra méritos bastantes para justificar su representación. Y, además, que no quería que nadie creyese en él un afán exhibicionista, como una nostalgia de sus días de triunfo en las Plazas de toros.
El resultado del estreno es la sospresa de quienes aguardaban del nuevo autor una comedia intrascendente, con cualquier episodio de la vida de los toreros, y se encuentran con una obra honda de pensamiento y ajena a los asuntos de la torería.
Tiempo después del estreno, ya sin el apasionamiento propio de su actualidad, un diario madrileño dibujará en estas líneas los verdaderos valores de Sinrazón :
" La obra no era genial, pero estaba escrita limpiamente, decorosamente. La mano que enarboló la muleta tantas veces, sabía mover la pluma con parecido pundonor que el estoque ".
Otra obra de Ignacio, Zaya, si tiene un reflejo taurino. Zaya es una comedia andaluza, por la que pasan toreros bien observados y bien transcritos. El estreno se celebra en Santander. Pero sin que haya en torno a esta producción escénica los encendidos comentarios que rodearon a Sinrazón,.
En Sinrazón, la pregunta de los espectadores era ¿ quien carece de razón, de tan necesario atributo ? ¿  Los enfermos que llevan, en melancólico silencio, su locura ?
¿ O quienes procaman su ilusión por curarles dejando que cada cual se construya su mundo irreal ?, en la obra presentaba una clínica mental, donde se lleva a cabo una experiencia " nueva " : se trata de curar al paciente descubriéndole el origen de su demencia.
Y así, en el manicomio - palacio de la Reina Beatriz ( así se llama la fingida residencia de locos ) la dirección médica tiene como misión poner a disposición de los enfermos cuanto pueda contribuir a " realizar sus sueños ", porque " la locura, se dice, no es más que un sueño continuo.
Tuvo éxito, desde luego, Sinrazón. La crítica su plana mayor estaba integrada por Enrique de Mesa, Melchor Fernández Almagro entre otros que elogiaron al autor, sin reservas.
Sinrazón pasó a provincias con éxito y se tradujo al portugues y al alemán.
( Continuará )





lunes, 27 de mayo de 2013

LA PRIMERA FERIA DE SAN ISIDRO



Durante el mes de Mayo 2013, se están celebrando las corridas de San Isidro del 66 ciclo, inagurado el día 15 de mayo de 1947.
La idea de " Joselito " de construir la Plaza de Las Ventas cuajó al involucrarse en la construcción la empresa " Nueva Plaza de Toros de Madrid, S.A. " , capitaneada por un indiano argentino y que se llamaba don Fernando Jardón Penichet, propietario de los terrenos donde se ubicó Las Ventas.
Así nació la idea de este hombre, prácticamente desconocido por los taurinos y que explotaba el teatro Real de Madrid, donde organizaba funciones de ópera de gran éxito.
Lo triste de este primer capítulo de los hombres que tuvieron que ver con esta Plaza de Madrid, es que ni don Fernando Jardón Penichet ni el arquitecto que contrató Espelius, pudieran ver la inaguración de la plaza.
Al inagurar Las Ventas ya está al frente de la empresa el hijo de don Fernando, don José María Jardón Torroba.
La Plaza de Las Ventas costó un millón y medio de pesetas del año 1930, y los desmontes y los accesos costaron más de dos millones de pesetas, que sería una autentica fortuna.
El gerente de la Empresa en la primera época fué don José Alonso Orduña, sustituido un año después por un joven letrado don Livinio Stuyck y por entonces no gran aficionado, al que el señor Jardón lo nombra secretario de la sociedad Nueva Plaza de Toros de Madrid, S.A.
La Empresa se encuentra en una situación límite.
Se debe mucho dinero y no tienen caja para seguir dando toros.
Le proponen a don Livinio que se haga cargo de la gerencia pero pone como condición un crédito por valor de millón y medio de pesetas. No fué fácil la hazaña al final uno de los socios de la Empresa de Las Ventas, don Honorio Riesgo, consejero del Banco Mercantil e Industrial, logra de su entidad bancaria semejante fortuna.
El primer éxito de don Livinio como gerente es total.
De junio a octubre da toros y consigue ganar tanto dinero que se amortiza el crédito al banco y se pagan las deudas anteriores.
El predilecto del señor Jardón era Antonio Ordoñez con el que realizó uno de los dispendios económicos más sonados firmando al maestro de Ronda una exclusiva de cuarenta corridas a mucho más dinero del que se pagaba en el mercado taurino de aquel momento.
Con el dinero de la exclusiva Ordoñez compro una finca en Carmona y le puso el nombre de "Las Cuarenta".
En el invierno de 1946 bullían en la cabeza de don Livinio mil y una ideas que llevar a la práctica.
Comienza la lucha por crear la Feria de San Isidro.
Pocos entendieron la idea. Y muchos la cuestionaron y hasta la censuraron. El Marqués de la Valdavia, presidente de la Diputación de Madrid obligó a que no se anunciara como feria sino como " Festejos Extraordinarios de San Isidro ".
La ventaja de don Livinio era que Jardón el dueño, le apoyaba y le anima que siga adelante con la mal entendida feria.  La primera de San Isidro. La de 1947. La que tiene como triunfador a Pepín Martín Vázquez sin necesidad de cortar ni una solo oreja.
En aquella primera feria don Livinio consiguió con sólo cuatro corridas y una novillada dividendos a la empresa y sus socios.
Don José María Jardón en la sombra, pertrechado en su despacho de la calle Victoria, 9, y con don Livinio marcando el rumbo vigoroso de la Empresa.
Enseguida se le llamó el imperio Jardón con Madrid, Valencia, San Sebastián, Bilbao, Gijón, Castellón y Colmenar Viejo, era una Empresa con una caja de hacer millones.
Elevaron la categoría de la plaza de Madrid como primera del mundo la plaza que daba todo y quitaba todo.
En 1950, don Santiago Bernabéu le hizo una oferta a don Livinio para que fuera gerente del Real Madrid. Pero no aceptó estaba " envenenado " en su papel al frente de Las Ventas y cada vez más cautivado por el atractivo de la Fiesta.
¿ Como era don Livinio ?
Según opinaban los toreros de la época era todo un caballero, culto, educado, respetuoso con todo el mundo, pagaba bien a los toreros, incluso a los modestos, y dejo muchos más amigos que enemigos.
Contaba el maestro Antoñete que en el año 1965 no había toreado nada. Nada de nada. Pensaba en convertirse en banderillero y mató casí de despedida el 8 de agosto de 1965 una corrida de Félix Cameno. Antoñete se entretuvo esa tarde en salir por la puerta grande.
Don Livinio le prometió la Feria de Otoño, pero le obligó a torear antes una corrida de Albaserrada, más otra condición :
Si cortas una oreja en Otoño te pongo dos tardes en San Isidro. Una buena y otra menos buena.
Palabra de don Livinio. Y Antoñete cortó una oreja en Otoño, don Livinio en su burladero del tendido dos..
Antoñete se paró ante su burladero enseñándole el trofeo y levantando los dedos, don Livinio  le aplaudía, y al final le respondió al torero levantando también los dedos el empresario.
Antoñete toreó dos corridas en San Isidro de 1966. La buena era la de Felipe Bartolomé y la " mala " la de Osborne. En esta corrida apareció en la muleta de Antoñete el toro " Atrevido " ensabanado, salpicado, al que todos llamaron el toro blanco de Osborne y Chenel consiguió la gloria con el ensabanado.
Llega 1968, concluido el primer plazo, la Plaza de las Ventas sale a concurso.
Se presentan entre otros Emilio Miranda, Canorea, y Domingo Dominguin. Como la empresa Jardón tenía derecho de tanteo y lo acabó ejerciendo para seguir otros diez años más.
Ya estaba regular de salud don Livinio, aparece otro Fernando Jardón, nieto del patriarca, hijo de don José María, que ficha a Juanito Martínez, que estaba en Vista Alegre con Jumillano padre.
Poco a poco el imperio pierde fuerza y se empieza a poner el sol en sus dominios. Todo empezó a ser distinto.
Y al margen de todo esto en 1947 se construye el edificio de la Plaza de España. Llega Eva Perón en visita oficial a España. Se inagura el busto de Ignacio Zuloaga en el jardín de las Vistillas, y muere el escultor Mariano Benlliure. El Real Madrid inagura su nuevo Estadio de Chamartín.



" Andaluz", Antonio Bienvenida y Rafael Ortega " Gallito ", primer cartel del primer San Isidro.




                                
                              Don Livinio Stuyck, el fundador de la Feria de San Isidro..