martes, 12 de marzo de 2013

IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS ( CAPÍTULO IX )



También toreó en la temporada de 1925 en la Plaza de Madrid, el 10 de julio en la corrida de la Cruz Roja, en la que hacía cuatro años que no se le veía. Viene aún vendado de una cogida en Burgos, de un Miura, pero tan valiente como si jamás le hubiera abierto la carne el asta de un toro, y se hace aplaudir mucho, y corta una oreja, y el público le pide que no se retire de los toros.
A pesar de la oposición de la Unión de Empresarios, Ignacio toreó en 1925 setenta y una corridas.
Pero la nota más sobresaliente de la temporada 1925, fué que  Ignacio, que andaba ya muy metido en las tertulias literarias de Sevilla y Madrid, sosprendió a sus seguidores " metiéndose " a periodista. Desde abril a julio simultaneó el traje de luces con la estilográfica. Eligió como tribuna de sus crónicas - no siempre dedicada al tema concreto de los toros - el diario sevillano La Unión, de pequeño formato ( como el A.B.C. ) pertenecía el periódico a la familia sevillana Fernández Palacios. Y su difusión era modesta.
Es curioso pero, por aquel tiempo, Ignacio no poseía la titulación académica del bachiller. Tenía pendiente asignaturas de los últimos años. De una tacada el diestro fué a la capital onubense y se sometió a la dura prueba de sacar " adelante " sacando un aprobado consolador, tenía 38 años y lo consiguió después de su segunda retirada en septiembre de 1929.
Uno de los primeros trabajos del improvisado periodista fué el titulado " La hora de Gallito y Belmonte " ; el quinto aniversario de la muerte de José ;" el gato que regalé a Belmonte " ; " En Melilla no se puede chaquetear " ; " Ése es el hijo del amo " ; " El que no quiera que le cojan, que se meta a obispo ".
En 1926 sigue toreando más en la lucha dura y aguerrida. El 15 de Agosto de 1926 toreaba en la Maestranza de Sevilla, Ignacio, estando en el callejón su peón Blanquet adivinó en el aire un espantoso olor a cera, igual que le ocurrió en Talavera el 16 de mayo de 1920 y que advirtió a Joselito que no debería salir al ruedo.
Se produjo un altercado entre Blanquet y Sánchez Mejías y el resto de la cuadrilla, para que no saltase al ruedo, Ignacio hizo su faena y la tarde acabó sin percances, entre burlas de los compañeros de Blanquet.
Aquella misma tarde, cuando se dirigían en tren hacia la corrida del día siguiente, Blanquet cayó fulminado en su asiento de un súbito ataque al corazón
Ignacio, torea en España 14 corridas y se va a México, donde actua en treinta y seis.
Regresa a España, tiene hecha la decisión de retirarse de los ruedos. Pero la oculta, con una gran fuerza de voluntad, para que los amigos y consejeros no traten de hacer desistir de su propósito.
En las tertulias taurinas donde se habla de toros, más insistente la pregunta ¿ es que no va a torear este año Sánchez Mejías ?
Se han celebrado ya muchas corridas. Y desde que llegó la primavera, dos espadas más figuran en la lista de matadores de toros. Félix Rodríguez y Joaquín Rodríguez " Cagancho ".
Sánchez Mejías en su finca de Pino Montano, donse ha llevado algunos muebles méxicanos, pero en la que conserva siempre su carácter andaluz, gusta de reunir a los amigos, de charlar con ellos y de poner unas cañas de manzanilla.
Pero la verdad es que Ignacio habla muy poco de toros y que quiebra - con el mismo garbo con que hace el esguince en sus famosos pares de banderillas. toda alusión en la charla al proposito de torear o al de no torear. Reservado y sonriente, esquivo a la ajena curiosidad, tan pronto hablando de negocios como de libros, un periodista que va a verlo a la finca puede escribir esto, que parece la renuncia del toreo :
He estado una hora con Sánchez Mejías y le he oido hablar de todo menos de su profesión.
¡ De su profesión, en la que se ha jugado cada tarde la vida con un impetu y con un entusiasmo atroces !
Por fín, en el mes de junio anuncia que va a comenzar la temporada. Y , efectivamente, el día 25 torea en Bádajoz. Y cuatro días después en Córdoba.
Y el día 3 de julio en Pontevedra. Y allí.......
José María de Cossio cuenta, en su obra " Los Toros " que Ignacio le había dicho que no faltase a esa corrida de Pontevedra. Le había dicho eso, sin demostrar qué especial interés tenía en que sus amigos fueran a Plaza tan distante y sin que transparentara en sus frases ninguna resolución inmediata. Hizo Cossio el viaje, y poco antes de la hora de la corrida estuvo en el hotel con el espada, ya dispuesto éste para salir camino de la Plaza.
" Esperaba en su cuarto del hotal - relata el escritor - la llegada del coche, sentado y meditativo y sin ponerse aún la chaquetilla.Interrumpió su mutisto con esta pintoresca pregunta, bien propia de su humor : ¿ No te parece ridículo que un hombre de mi carácter y de mi edad comparezca ante el público con estas medias de color de rosa ? No me cupo duda de que quien tal decía estaba ya virtualmente al margen de la fiesta.
Aquella misma tarde, cuando Ignacio brindó su segunto toro a Cossio, le dijo que era su última actuación como torero.
Y mientras por los tendidos de la Plaza de Toros de Pontevedra se repetía apasionadamente el brindis de Ignacio ; la renuncia desde el día siguiente al halago del aplauso, la Plaza de Toros de Madrid, se estremacía ante la tragedia de un modesto matador de toros, tan gravemente herido al entrar a matar, que falleció en brazos de unos monosabios cuando era conducido a la enfermería. Aquel desventurado lidiador se llamaba Enrique Cano, y su nombre en los carteles el de Gavira II. Se dejó la vida el diestro cartagenero atravesando el vientre por un cuerno de un toro de Pérez de la Concha.
Mucho se quiso relacionar la retirada de Ignacio con la cogida y muerte de Gavira II. Díjose que este se había impresionado tanto con la noticia que ante ella había tomado la resolución de no torear más. Esto no era cierto. El espada sevillano fué a Pontevedra dispuesto a poner allí el punto y final a su vida de torero. Es más, estaba decidido a esa retirada, según luego dijo, desde que hizo su último viaje a México.
Pero ahora, ya fuera de la profesión taurina, puede dedicarse libremente a ejercer de critico, y con muchas probabilidades de obtener en ese puesto una gran autoridad.
( Continuará )







jueves, 7 de marzo de 2013

EL PRIMER ANIVERSARIO


 
Hace un mes celebrabámos el tercer aniversario del blog, con alegría y regocijo.
El sabado día 9 de marzo de 2013 se cumple el primer aniversario del adiós de " Los Coquillas de Cifuentes ", noticia triste, muy triste, tanto hoy, cómo hace un año cuando sucedió, para mí y para todos ustedes, que sé positivamente que lo sintieron tanto o más que yo.
Encina Hermosa, sigue envuelta en un manto de tristeza, difícil de narrarles, al no albergar en sus cercados a sus queridos " Coquillas de Cifuentes " y con los que compartió varias décadas de felicidad.
Recordar este primer aniversario, nos producirá nostalgia y tristeza a todos, pero el blog no podía pasar por alto el recordar el acontecimiento que conmovió a la afición taurina de todo el mundo y que durante varios días conmocionó la blogosfera taurina, así como la prensa escrita y digital. Se marchaban al matadero 560 reses, el precioso tesoro y la mayor reserva de COQUILLA, vía encaste Santa Coloma.
Para los aficionados fué muy dura la noticia, pero hoy un año después, pido y deseo que no desaparezcan más encastes míticos, para el bien de nuestra fiesta.
Y termino repitiendo las palabras de hace un año, que todos los partidiarios del  encaste mientras vivamos llevaremos en nuestras mentes y en lo más hondo de nuestros corazones a " Los Coquillas de Cifuentes"
Les mando un fuerte abrazo a todos ustedes y les agradezco una vez más su fidelidad.






martes, 26 de febrero de 2013

EL TORO........ SU ENTORNO



¡ Que espectáculo el del toro en el campo !
Que pena que el aficionado no conozca más al toro en el campo.
A los vaqueros, su disciplina. Al ganadero, su responsabilidad.
Que bonito es el mundo del toro en el campo, donde todo se hace sin prisas, silenciosamente, sin carreras, con el único ánimo de que todo salga perfecto, es entonces cuando se siente el silencio de la dehesa, tan acogedor y tan profundo a la vez y que muchas veces, te invade el alma.
El ver a los vaqueros realizar las faenas de campo como acabo de narrarles, sinceramente es una deliicia.
Todo despacio, en silencio y en paz, todo se entiende con la mirada y los gestos.
Los toros se pelean desde becerros, quizas en la hora del pienso acrecentan sus peleas, pero cuando más lo hacen es al atardecer y al amanecer.
El toro lucha por antipatía, por venganza, por aversión, incluso por otros sentimientos como rencor, el toro sabe " esperar " y vengarse. Los toros " pegones " persiguen siempre a los más cobardes.
Al mandón, al vencedor, con la mirada le ceden el comedero sus compañeros en la comida, quiere mandar en todo, imponer su capricho a los demás.
La sangre solivianta al toro y a la vaca a extremos indescriptibles, al olerla, es tal la excitación que sienten que les provoca pelearse con todo lo que tiene a su alrededor, las peleas son tan duras entre todos los que estén en un cercado que siempre acaban en bajas, por tanto lo primero es borrar los rastros de sangre y alejar de allí las bajas que se hayan producido.
El color rojo molesta a la vista del toro, le fatiga la retina, le ocasiona dolor y quiere librarse del sufrimiento.Otro color que excita mucho al toro es el blanco de los caballos.
La misión de los vaqueros en las ganaderías bravas es dar varias vueltas todos los días del año,a los animales, para comprobar como se encuentran, así los observan y enseguida saben por qué aquel anda alejado del resto. En los repasos minuciosos saben si un toro le han pegado, si anda enfermo, triste. etc.
Tengan en cuenta la gran sensibilidad y conocimiento que tienen los hombres que dedican su vida a la crianza del toro bravo, es sosprendente la memoria de estos hombres, se acuerdan en dónde parió aquella vaca, en que cercado, si era macho o hembra, y sobre todo, ¿ como conocen a los becerros cuando andan por el campo separados de las madres ?
La mirada del toro es larga, fija, intensa.
El toro es miope, bizquea un poco, no ve demasiado bien, mejora mirando de costado.
La mirada del toro en la dehesa difiere mucho de la que clava en el torero en la plaza.
Cuantas veces los toros lloran en plena lidia todos lo hemos presenciado.
El toro tiene muchas querencias naturales, una de ellas, escarbar antes de la embestida, casí todos la consideran como un síntoma de mansedumbre, a veces cabe, otros puede ser buscando la humedad bajo sus pezuñas, al fín y al cabo en el campo lo hacen con frecuencia, por tanto, esa puede ser una querencia natural.
El toro en el campo se siente dueño y señor de la dehesa, y al paso de un jinete, vuelve la cara despacio y lo mira, lo observa un rato, luego continua comiendo hierba, pues sabe que eso forma parte de su universo diario que el conoce a la perfección ; sabe a que hora se apaga el calor de la hierba, la hora que surjen los grillos, la liebre se despega de su cama, tiene memoria, lo demuestran constantemente cuando llega la hora del pienso, si no se les lleva, ellos acuden puntualmente a los comederos y esperan con orden que se lo lleven.. Tienen escogidos sus sitios fijos para echarse, para tomar el sol y donde se resguardan del viento y del frío.
Cuando llega la hora del ataque o pelea ¿ Quién les da la orden de ataque ? ¿ Como lo acuerdan ?
El mugido de guerra que lanzan al emprender la peles se oye a kilómetros, cuando esto ocurre todo el personal de la ganadería acude a la pelea, siempre con la intención de poder llegar a tiempo.
Todos van contra el toro fanfarrón caprichoso, cansados de su presunción a darle la mayor paliza posible, incluso herirlo, matarlo, depende de lo rápido que pueda realizar la huída.
El fanfarrón se conviete en toro abochornado y corre lo que puede con toda la camada persiguiendole, golpeándole, de conseguir la huida hace uso de su prodigiosa memoria y de su sentido de la orientación. Si se sale de la finca comienza un grave peligro y sobre todo si llega a una carretera.
 ¿  Pobre del que tenga la desgracia de encontrarse con un toro abochornado ?
Para recuperarlo a la dehesa, el ganadero se olvidará de la prisa y los nervios, dejara pasar un tiempo para que el toro poco a poco se tranquilice. Todo eso en el caso de que el toro no se escape a una carretera, donde tendría que actuar con la mayor celeridad, si el toro se encuentra en la finca lo mejor es traerle un grupo de vacas, con lo cual remansará el genio, y se le olvidará lo pasado.
La paciencia es una virtud en el ganadero y la tiene que ejercitar y llevar a cabo en estos casos de peligro extremo, una vez más el dicho del " despacio " y " suavemente ", son dos lemas que no puede abandonar nunca el ganadero.
Pero no podemos olvidar, que el toro, a veces mata, de ahí que en la gente del mundo del toro, muchos tengan superticiones, como por ejemplo el número 13.
En algunas ganaderías, como la de Miura, no se usa el número 13 al herrar a los becerros, quizas por estos motivos enumerados. El toro " Islero ", de Miura, que mató a Manolete, en Linares, nació en el Cortijo El Cuarto en la mañana del 13 de enero.
Los toros de Miura siempre gozaron de fatídica fama, hoy olvidada, entonces de 1861 a 1900 se lidiaron en Madrid, 6516 toros, de ellos 516 eran de Miura.
En algunas ganaderías, tras una cogida mortal, matan a la madre del toro, en este caso, don Eduardo Miura, mandó matar a " Isla ", la madre de " Islero ", en un gesto emocional del ganadero.