La totalidad de las suertes que constituyen la lidia, juntamente con el público y la música forman un síndrome de dureza e irritabilidad muy dificil de comprender y que afecta profundamente al fisiologismo del toro. No sin razón se ha afirmado, de que el toro es un animal preparado exclusivamente para un espectáculo de veinte minutos.
Son momentos de corta duración, pero de una auténtica dureza orgánica que afecta a la totalidad del fisiologismo del toro. La fisiología es la ciencia biológica que estudia los procesos y funciones de los animales.
En la lidia el corazón del toro precisa de un gran aporte sanguíneo para que pueda mantener ritmo y tensión cuando existe un gasto considerable, es preciso que llegue la sangre en cantidad suficiente a la correspondiente aurícula. Tal es el plazo corto de las faenas.
El caso más frecuente suele ser el del esfuerzo muscular ante una situación de emergencia. Los poderosos músculos esqueléticos que realicen el esfuerzo pueden consumir enormes cantidades de sangre que en este momento tienen importancia vital, puesto que del esfuerzo muscular depende a veces la brillantez de las distintas suertes de la lidia; los otros órganos se sacrifican durante este tiempo necesario a favor del toro en todos sus ímpetus.
El corazón, la circulación periférica, los vasos coronarios y los pulmones forman desde el punto de vista funcional, un todo armónico, sujeto a múltiples regulaciones mutuas durante la lidia.
Por todo el árbol vascular, corre determinada masa de sangre, a la velocidad más conveniente para asegurar las necesidades nutritivas de los tejidos. Aparte la circulante, existe la almacenada en los órganos de depósito, bazo, territorio abdominal, plexo subpapilar de la piel, que representa una masa susceptible de ser movilizada si las circunstancias lo exigen.
Lo más frecuente es que los signos de fatiga inmediata sean enmascarados por una respuesta rápida, utilizando un mecanismo nervioso reflejo, cuyo elemento esencial es la liberación masiva de adrenalina.
Es el período de fatiga compensada primaria latente en el que sin trastornos de la volemia, que es el volumen total de sangre, la presión se mantiene dentro de limites discretos.
Pero a veces, el organismo del toro claudica, abandona la lucha, haciendo su aparición la fase descompensada, caracterizada por graves trastornos de la volemia.
Si la reacción es armoniosa, el organismo recobra su equilibrio a través de pequeñas oscilaciones que conducen a la normalidad. Si la reacción es desarmónica se entra en la fase de agotamiento. El toro no embiste.
Cuando la cantidad de sangre que pasa por el corazón durante la lidia " volumen minuto ", desciende por debajo del 60 % de la normal, la tensión arterial cae, el mecanismo de regulación del retorno venoso claudica y la anoxia determina lesiones irreversibles.
La anoxia puede ser debida a la oxigenación insuficiente de la sangre en los pulmones.
La anoxia es de tipo anémico en las grandes hemorragias, de tipo vascular cuando la hemoglobina no puede ser transportada a través de un sistema circulatorio insuficiente.
El ph ácido en la sangre de los toros durante la lidia demuestra un estado de acidosis metabólica que se puede considerar de grave. Un ph sanguíneo bajo significa que la sangre contiene demasiado ácido, lo que es perjudicial para las células del organismo.
El origen de este estado patológico hay que buscarlo en el sobre esfuerzo que supone la lidia.
Un toro tiene como termino medio 38 litros de sangre, en la suerte de varas bien realizada, lo normal es que perdiera un 10%, con la suerte mal realizada, se pierde un 18% de sangre.
La corteza adrenal produce una serie de hormonas la más destacada durante el estrés del toro es el cortisol. La médula adrenal produce adrenalina.
La glándula tiroides juega una función importante durante el estrés de origen físico estimula a la producción de tiroxina de la glándula tiroidea. Esta hormona aumenta la tasa metabólica de los tejidos del cuerpo. Tales cambios afectan, la energía, la irritabilidad nerviosa y el nivel de alerta mental. El flujo sanguíneo aumenta notablemente, lo que ocasiona un aumento en la presión sanguínea.
El cortisol es el principal regulador de las respuestas adaptativas al estrés.
La duración de las faenas de muleta va en aumento situándose en torno a los 17 minutos.
El público paga por ver torear, sobre todo con la muleta, castiga la suerte de varas prolongadas y premia con los máximos trofeos las faenas de muleta de largo metraje, incluso cuando sobrepasan los 10 minutos que establece el Reglamento.
Todo esto nos tiene que hacer reflexionar, que en muchos de los toros lidiados no se cuida debidamente al toro en la lidia. Hay que dosificar la lidia de los toros otorgando al mismo algún momento de aliento. Hay veces y eso lo hemos visto todos en muchos festejos, el torero le gusta un toro de salida y decide cuidarlo al extremo que apenas deja intervenir a sus subalternos, ese toro debido al ahorro de capotazos tanto en el tercio de varas, como en el de banderillas, llega a la muleta en muy buenas condiciones y permite el triunfo al torero, disfruta el público y triunfa la fiesta. ¿Y si esa formula se generalizara?.
Es cierto que los ganaderos tenemos que seguir evolucionando en favor del comportamiento del toro en la lidia, pero a su vez tienen que hacerlo, los que intervienen en la lidia como picadores y banderilleros. Los picadores para que realicen la suerte cada vez mejor, puesto que saben hacerlo, son excelentes profesionales y los banderilleros concentrándose en la lidia y no malgastando un capotazo, evitando los encontronazos con los burladeros y banderilleando como ellos saben para que al final de la suerte se tengan que desmonterar. Todo ese conjunto de cosas aplaudibles en un festejo, hacen que la corrida entre en una fase de superación entre todos los intervinientes en la misma. Los detractores se eliminarían solos.
Me viene a la mente el recuerdo de esas faenas memorables de Antoñete y Manolo Vázquez, en su última etapa, en que ambos daban al toro en las faenas, las pausas que a su vez necesitaban ellos, y por tanto por mucho que alargaran las faenas el toro aguantaba perfectamente, en todo su esplendor.
Si en la próxima temporada 2011, todo esto se tuviera en cuenta, estoy seguro que la Fiesta saldría muy reforzada y el público que tarde tras tarde acude a las plazas, al finalizar el festejo abandonaría la plaza más contento que lo hace ahora, se crearía más afición, que a la postre es, de lo que estamos faltos.




