lunes, 5 de julio de 2010

LOS LOTES Y LOS CERCADOS EN LA GANADERIA



En una ganadería existen diferentes tipos de animales: vacas de vientre, añojos, erales, utreros, toros, sementales, etc., que deben ser manejados de forma distinta. En el ganado de lidia se designa a los animales de diferentes maneras según la edad que posean. Reciben el nombre de becerros los animales menores de un año, destetados o no; Añojos, los que tienen un año; Erales los de dos; Utreros de tres; a los cuatreños les llamamos toros.

Las dehesas que albergan ganado de lidia están cercadas de piedra o con alambre y subdivididas en cerrados o cercados.
El ganadero conoce las posibilidades alimenticias de cada cercado de acuerdo con la calidad del pasto y su extensión, así, podrá clasificarlos según su categoría con el fin de distribuir los diferentes lotes de animales. Los lotes de animales no pueden mezclarse.
Una ganadería tiene que tener las reses divididas en lotes, según el sexo y la edad, cada lote tiene que pastar en un cercado diferente. La única excepción a esta norma es la mezcla de los sementales con las vacas en la época de cubrición, y los becerros con sus madres hasta llegar el destete, dentro de muy poco tiempo les hablaré del mismo, cuando lo llevemos a cabo.
La alimentación de un animal varía con la edad y con el estado fisiológico.
Las vacas madres, al final de la gestación y primeros meses de lactación, son las que mayores necesidades nutritivas necesitan. Además, en estos primeros meses cuando tienen que volverse a cubrir de nuevo, habrá que proporcionarles, por tanto, los mejores cercados de la dehesa.
A las vacas madres les siguen en necesidades nutritivas los becerros recién destetados, y los añojos hasta que entran en erales.
Después les siguen en importancia todo lo que va a ser lidiado ese mismo año, erales, utreros, toros. El acabado antes de la lidia es fundamental, pues aunque comen pienso la ración para cada uno recomendada, es muy importante el que vayan a la Plaza bien rematados, pues el ganadero al menos habrá cumplido en presentación, el juego nadie lo sabe, la hierba cuando la tienen es un complemento necesario para equilibrar y asegurar un buen funcionamiento del aparato digestivo.
La creencia entre los ganaderos antiguos que los toros que comían pienso se volvían mansos, no tiene ningún valor entre los ganaderos actuales, el pienso indudablemente influye en el carácter de los animales y en su comportamiento. Si el pienso es rico en proteínas, el toro se moverá más, tendrá más fuerza y viveza, cada ganadero trata al menos de saber que pienso conviene más a su ganadería.
Los sementales en los meses que van desde Julio a Diciembre de cada año, el ganadero tiene que cuidarlos con mimo para que cuando llegue el momento de la cubrición estén lo más fuertes posible.
En primavera los toros se vuelven barrigudos como consecuencia el aumento de volumen con la hierba que ingieren en grandes cantidades que, además posee un elevado contenido en agua.
El pienso si se distribuye en comederos siempre hay que tener más comederos que animales y estar separados unos de otros. Todo ello es debido a la jerarquía que existe en la manada.
Los animales más poderosos no permiten grandes movimientos a los más débiles. Estos sin embargo, aspiran a desbancar a los fuertes. Al final cada animal tiene asignado su comedero o área de influencia de la cual no debe salirse. Sólo el jefe de la manada tendrá derecho a elegir el lugar que más le plazca para comer.
El pienso se les distribuye por las mañana, bien en harina o granulado, en harina las mermas son mayores, sobre todo en días de mucho viento.
En las dehesas con mucha encina se les llama con "techo", en invierno se resguardan del viento, de la lluvia y del frío, en verano les proporciona sombra y se defienden de las moscas y mosquitos que tanto les martirizan. La encina aporta a la ganadería además de la bellota, el ramón del que se comen las hojas. Es curioso ver  como las encinas bajas, a las que llega el ganado, sólo se les aprecia ramas sin hojas, pues los animales se estiran como jirafas y se las comen.
A mediados de Noviembre hasta final de Febrero se escucha en las dehesas el ruido de las motosierras podando las encinas, las vacas se comen las hojas y en las noches de mucho frío y viento del invierno, las vacas guarecen a sus becerros entre las ramas caídas de las encinas podadas.
La encina en un árbol longevo, algunas llegan a superar quinientos años de vida, hoy por desgracia y cada año más, nos encontramos en la dehesas con más encinas secas, en Encina Hermosa, todos los años tenemos que cortar por estar secas del orden de cuarenta a cincuenta encinas.
Una vez que las vacas se comen las hojas de la poda de la encina, se queman las tarámas que son las ramas muy finas y se trocea con las motosierras la leña, imprescindible en un buena chimenea y sobre todo con una buena tertulia taurina.


Esta cabeza pertenece al último novillo que mató en Badajoz, Antonio Ordoñez, antes de la alternativa.



martes, 29 de junio de 2010

LAS NOCHES... EN ENCINA HERMOSA


Noche de luna en Encina Hermosa, la paz es total, acabo de encender unas velas en la capilla, y después de deambular por el Museo, me centro en un cartel de 1926, con toros de COQUILLA, Marcial Lalanda, Nicanor Villalta y Martín Agüero, pienso el mostrárselo a ustedes :
Marcial Lalanda fue el torero de mayor extensión de este período, de la muerte de Joselito al triunfo de Manolete, son 23 años, en los cuales Lalanda sobrado de recursos, se enfrentó a todos, contendió con todos y con su arte vistoso y su repertorio escogido, su sagacidad, a todos supo aventajar con maestría.
Todo ello tiene más mérito por cuanto que Marcial tenía escasas condiciones físicas para triunfar. Su rostro cetrino y adusto y sus pies planos, sus hombros encorvados y su aire poco gallardo no inspiraban, de momento, esa simpatía precursora del éxito. Pero Marcial con una clara inteligencia, supo fabricar un toreo en el que los defectos de su figura se presentaban como méritos.
Lalanda usó inteligentemente todas las suertes conocidas y con la mayor brillantez posible. Su toreo forzado, amanerado y teatral. Sus verónicas retorcidas, su toreo al natural violento emocionaba al público. Con los toros difíciles y quedados usó todos sus resortes y logró faenas que difícilmente hubiese hecho otro torero en cualquier época. No perdió jamás la cabeza y conoció como nadie las llaves emocionales del público, completo en quites, banderillero facilísimo, torero largo. Matando fue hábil y eficaz durándole muy poco los toros.
Lalanda se pareció a Joselito en su repertorio variado, en su conocimiento de las reses y en su brillantez y valor. Se asemejó a Belmonte en la estética de su toreo.
Lalanda, si no el torero de una época, el más completo y sólido.
Nació en Vaciamadrid (Madrid), en 1.903. Al retirarse en 1.942 de dedicó al apoderamiento.

Nicanor Villalta, hijo de un modesto novillero Joaquín Villalta, apodado "Castillejos".
Con su figura alta y musculosa, sus piernas inacabables y gruesas, con cuello largo y unos movimientos inarmónicos, Nicanor Villalta representaba el esfuerzo de la voluntad para evitar lo grotesco.
Toreaba con una muleta desplegada como una bandera, los pies juntos, las pernas apretadas y así daba su violento derechazo echando el cuerpo atrás. Este derechazo de discutible belleza era emocionante y el único pase en que lucía la figura del torero aragonés que debía imponerse, a pesar de poseer un amplio repertorio. Como estoqueador era notabílisimo, se perfilaba en corto y con una fuerza hercúlea se dejaba caer sobre el toro parado metiendo el estoque con una potencia fulminante. Era como un puñetazo fenomenal armado de un estoque.
Y era hermoso ver como Nicanor Villalta una vez clavado hasta el pomo el acero, se dirigía, sin mirar al toro, a saludar a la Presidencia como dando por acabada su labor, en tanto que el bicho todavía en pie, se bamboleaba y rodaba al fín sin necesidad de puntilla. Tomo la alternativa en 1.923 de manos de Luis Freg, se retiró en 1.943 cuando aún obtenía éxitos con sus estocadas y sus muleteos emocionantes.

Martín Agüero fue un matador valentísimo que manejaba con habilidad y lucimiento el capote y la muleta. Como estoqueador era seguro y rápido, con un valor firme y alegre.
A consecuencia de una cornada le amputaron la pierna en 1.931, y a pesar de su afición y grandes deseos y tanteos, hubo de abandonar toda esperanza de volver a torear.

Y este es el resumen de los tres matadores que componen el cartel que les muestro hoy y que mirando en las distintas revistas que estan en el Museo les he podido preparar para mostrárselo a ustedes.





Les sigo mostrando fotografías de los tentaderos con los alumnos de la Escuela de Tauromaquía Marcial Lalanda, de Madrid y observen en la primera foto como salen las COQUILLAS a la Plaza.


viernes, 25 de junio de 2010

LOS PASTOS... Y LOS REPRODUCTORES



El toro "regordio" no es el toro que se desea para la lidia, no es que no quieran embestir, el exceso de kilos afecta a su movilidad.
Antiguamente se decía que la marisma daba a los toros empuje más fuerza, nervio y casta, que el salitre de los pastos influía en su bravura.
Las habas es una alimento ricas en proteínas, en exceso perjudican, son muy caras, la parte que les sobra la tiran no aprovechando las proteínas sobrantes.
El toro ama la hierba, podemos definirla como la suma de calor y agua. Los prados naturales alimentan más que los artificiales, creados por el hombre. La vaca engorda en ellos pero decrece en celo, si de un artificial la pasamos a un natural, pronto observaremos como el color del pelo se abrillanta y se nota el cambio inmediatamente.
Los análisis indican los elementos tan importantes que tiene la hierba, proteínas, calcio, fósforo, magnesio, potasio, etc.
El toro semental come el pienso primero, y luego brama llamando a la vaca que se comerá lo que sobra, hay veces que a su vaca preferida le deja comer con él.
¿Pero qué come un toro?. Depende de su edad y que cada ganadero tiene su teoría y su calculadora, los toros son glotones, les gusta quitarse la comida toman un bocado en un bidón, otro en otro, en realidad no se quitan nada pues como todos lo hacen, al final todo queda igual.
Los comederos de piedra tienen el inconveniente que se dan contra ellos con las puntas de los pitones.
El toro y la vaca tienen dos periodos de restricción de pastos, el verano y el invierno donde se agotan totalmente. Parece hasta mentira, queda solamente la tierra, entonces sobreviven gracias a lo que el ganadero les aporta cada día, camperina, heno, que nunca puede ser igual a lo que comen del campo cuando en primavera comen lo que quieren.
La explotación ganadera rejuvenece las zonas bajas de la dehesa, de no ser así, la producción de esta zona se convertiría en estructuras leñosas y se recuperaría el bosque.

Cuando un semental comienza a envejecer se produce descenso en la calidad de sus descendientes, liga peor y aparecen defectos en las crías, en ese momento, no conviene dejar hembras y termina la "reata" de ése semental, las hembras al matadero y los machos a la lidia, pero nunca a padrear.
Los sementales se echan a las vacas en Encina Hermosa en los primeros días de Diciembre y se tienen con las vacas hasta final de Junio, naciendo los primeros becerros a finales de Septiembre.
A veces se produce el hecho que un semental y una vaca se encariñan de tal manera, que el semental no quiere cubrir al resto de las vacas, no es que ocurra frecuentemente, pero ocurre, de producirse el ganadero tiene que optar por retirar la vaca o cambiar el semental por otro.
El macho detecta fácilmente las hembras en fase de celo mucho antes que los toros de otras razas, lo hacen hasta con dos días de antelación.
El ciclo de las hembras por el cual aceptan al macho es conocido como madurez sexual, los órganos reproductores de la hembra están adaptados desde ese momento a un ciclo normal iniciado por ciertas hormonas. Los ovarios de la hembra corresponden a los testículos del macho.
El celo tiene una duración en las vacas de unas 6 a 10 horas, si no queda preñada vuelve aparecer a los 20 o 21 días, son evidentes los signos : la vaca está arisca e inquieta, muy nerviosa bramando continuamente y con signos febriles.
El periodo de tiempo durante el cual se desarrolla el feto en el útero es el periodo de preñez de la vaca, el celo se interrumpe durante unos nueve meses que dura la gestación.
En el semental los dos testículos producen tanto el esperma como la hormona masculina están suspendidos en el escroto.