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jueves, 12 de noviembre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo XV y último )



Todos sus músculos se endurecieron y, de muy adentro, del alma misma, le brotó una misteriosa fuerza.
Dejó que el toro se refrescara unos instantes, mientras se echaba la muleta a la diestra para ejecutar una tanda en redondo. Hasta Manolete llegaba la respiración fatigosa del toro. Con la muleta tersa, citó y dió el primer pase perfilero.
Bastó un redodndo para que los mismos que habían protestado se pusieran a dar aplausos en cada uno de los pases que siguieron.
Manolete tanteó a " Islero " y, sin más análisis, quieto, erguido, toreó por ceñidos pases en redondo que entusiasmaron, decía Antonio Bellón.
Allí se le acabó el toro. Huidizo hacia los chiqueros, Manolete renunció a torear al natural y se lució con las manoletinas.
La corrida entraba en una fase de interés. Allí ante la mirada sosprendida y crítica de los aficionados que llenaban la plaza, Manolete, disputaba a su marrajo miureño la efímera gloria de un triunfo que quería arrebatarle Luis Miguel.
Ahora ya no dejó reposar a " Islero ". Le fue a buscar a su terreno y de nuevo se lo volvió a fajar en unos muletazos lentos y con el engaño abajo. La res iba prendida en la flámula, babeante, bramando su impotencia. Manolete sentía el agobio del calor por fuera y la fialdad del sudor bajo su camisa de seda. Todo él era un cúmulo de sensaciones. Su boca estaba seca y en ella había amargos residuos de arena.
Sombreros y prendas volvieron a caer al ruedo y Manolete había perdido el contacto con la realidad.
Cano, el fotógrafo, corría por el callejón disparando su máquina sin cesar.
Frente al toro, Manolete dando unos pasos para provocarle cuando arremetió contra el engaño, el diestro le dió un molinete de rodillas. Cuatro manoletinas, cuatro ovaciones cerradas, y luego, una tocadura de pitón que enardece al público, para irse del toro majestuoso en su lentitud con la muleta plegada bajo el brazo.
Camará, impasible avanzó unos pasos en el callejón hasta la barrera. La suerte suprema iba a consumarse. Manolete tenía fama de buen estoqueador.
" Islero ", burlado por el diestro, escarba y recula en la media luna del sol y sombra en terrenos del tendido 1. Manolete esperó a que el toro juntase las manos, perfilándose en corto como solía despachar a todos sus toros. 
Arrancó a matar lento por derecho, con clásico arrastrar hacia el morro y hacia sí la muleta, para dejar clavado el estoque en las agujas en la ejecución del volapié.
En cuanto el toro se sintió herido y un calambre eléctrico sacudió su sistema nervioso, alargó el cuello en pura reacción miureña clavando su cuerno derecho en el muslo del matador.
En el embroque fatídico, Manolete se alzó un palmo del suelo. El asta rompió la carne en el vértice inferior del triángulo de Scarpa. Manolete sintió un fuego abrasador en la pierna cuando cayó retorciéndose, víctima de dos cornadas con un solo orificio de entrada ; una que llegaba hasta la cadera y la otra, hacia abajo, que atravesaba el músculo sartorio, para terminar casi perforando la piel en la cara posterior del muslo, con rotura de la vena safena.
El diestro, caído en la arena con las manos rojas de sangre en el muslo, sintió aflojarse todos sus músculos, y toda la fuerza que había desarrollado en la faena se escapó por el boquete de la herida, como un globo reventado.
Todos corrieron hacia él, que los miraba con ojos vidriosos.
Al pelele de oro y muerte, se lo llevaron gritando hacia dentro.
En 1947, doña Angustias Sánchez, madre de Manolete tenía sesenta y seis años. El 27 de agosto estaba descansando en San Sebastián y, como siempre que toreaba su hijo, estaba pendiente que le llamara por teléfono para anunciarle : " Tóo ha ido bien, madre ", pero aquella tarde quien llamó a San Sebastián fue Chimo, el mozo de estoques, diciendo que el diestro había sufrido un puntazo hondo en el muslo.
Doña Angustias se opuso siempre a la boda de Manolo con Lupe Sino. Le anunció que no asistiría a la ceremonia. El torero, ciertamente, estaba atravesando en 1947 una de las peores crisis anímicas.
Fatigado, rechazado por los públicos y espoleado por el clan de los Dominguines, había pensado retirarse en el mes de octubre, coincidiendo con la fecha de su boda.
A causa de su poca resistencia, no hacía nunca ejercicio, caso excepcional entre los toreros.
El mozo de espadas de Luis Miguel pidió al de Manolete una castañeta que habían olvidado.
Manolete dijo muy serio : " Bueno, ea, pues dásela para que así se ponga algo de torero ".
Fue el 29 de agosto de 1947, cuando Manolete expiró en la habitación número 18 de la sala de San Raimundo, en la planta baja, mientras la madrugada iba para arriba y la ciudad de Linares, en vela, estaba pendiente de las noticias que salian del hospital, donde se reunió gran número de personas a la espera de los acontecimientos. Los rostro alegres de unas horas antes se tornaron taciturnos, preocupados.
Tras la tez morena de los linarenses y los forasteros, palpitaba la inquietud. Había esperanza y temor. Parecía mentira que Manolete hubiera caído víctima de un miura en el ruedo de Linares. La preocupación sucedió al jolgorio ferial y aquellas gentes sencillas pasaron la noche a la puerta del hospital de los Marqueses de Lianres, donde la mayoría habían acudido alguna vez al quirófano o al paritorio a ver nacer a sus hijos.
Pero Manolete ya conocía el hospital. Dos años antes, atropelló a una niña en la calle Julio Burell y la llevó en su coche allí. Cuando lo vio tan limpio, le dijo a las monjas que valía la pena ponerse enfermo para que le cuidaran allí.
Y allí fue a morir, para darle fama a la ciudad minera. Los pueblos y las ciudades de España se hacen populares cuando muere un torero.
Doña Angustias, sus hermanas, los cuñados, Lupe Sino, Camará, Balañá, el público, los periódicos, el No-Do, el Ruedo, el pueblo, lloraron su muerte en un entristecido coro de lutos, flores y suspiros ; pero a Manolete no le mató " Islero ".



Entró a matar en la suerte contraria y el pitón derecho del toro se hundió en el muslo de Manolete.

martes, 3 de noviembre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo XIV )



A " Islero ", negro, entrepelado, bragado y marcado con el número 21, no le puedieron enchiquerar hasta las cuatro y media de la tarde, y lo hicieron a pedradas y latigazos.
" La verdad es que bregó mucho " recordaba Antonio Bellón. Los toros de Miura bregan mucho por ser muy recelosos y se matan unos a otros, como ocurrió la vispera de la corrida que se mataron dos.
Los corrales de estas plazas eran malos. La madre de " Islero " " Islera ", tenía el número 226, era una  vaca chorreada, mulata, una de las doscientas cincuenta vacas que don Eduardo Miura tenía en ese momento.
" Islero " nació en La Cascajosa, en el termino de Carmona donde en aquel momento estaban las vacas de don Eduardo.
En su vida en el campo no hubo nada extraño en su comportamiento, el destino de " Islero " era Murcia, pero Balañá cambio de parecer unos días antes y cambió de Murcia a Linares.
Don Eduardo, al conocer la muerte de Manolete mandó matar a " Islera ", la cabeza se la regaló a la empresa de Sevilla, se encuentra en el Museo de la Maestranza.
Igual hicieron con la madre de " Perdigón ", el toro que mató al Espartero.
Y llegó el quinto de la tarde de la corrida de Linares, la res, embravecida por el aguijón de la divisa, se cegó cuando se abrió la puerta del toril. El aire caliente de la tarde se estrelló contra la altiva cabeza de " Islero ", que se detuvo un instante en el ruedo, aturdido por la luz solar y por el ronco murmullo del público en el último tramo de la corrida.
" No hay quinto malo " dijeron en un tendido.
Apuntalado sobre las patas inició su carrera.
En quince minutos tenía que desarrollar toda la bravura contenida durante sus cuatro años de vida.
El toro se arrancó con furia hasta el pico del capote de Cantimplas, metido en el burladero más próximo al toril, y derrotó con saña levantando astillas de madera, mientras el subalterno echaba la cara hacia atrás en un gesto instintivo ante la agresividad del Miura que le miraba con fiereza queriendo cogerle. La res prosiguió su recorrido alrededor del redondel hasta que salió a pararlo   Pinturas . " Islero " metió la cabeza en el capote, frenando y obligando al subalterno a retroceder. Desde el burladero de capotes, Manolete miraba como abstraído las evoluciones del toro, que no se entregaba en el engaño del peón.
- ¡ Ea, dejalo ! - grito el matador.
Manolete salió del burladero al encuentro del miura. Se quedó quieto, alegró a la res con la voz, adelantó los brazos, la pierna contraria, y embarcó al miura en la primera verónica, acompañado el lance con un tenue movimiento de cintura para dar salida al toro. Cuando se revolvió, Manolete le esperaba enhiesto, serio, pálido como su traje de luces. Una segunda verónica cargando la suerte puso al público linarense en pie, cerrando la serie con más verónicas y rematando con media, mientras Pinturas recogía al toro.
El pañuelo del presidente iba a marcar la salida de los picadores, Ramón Atienza, después de Miguel., era el mejor picador de la familia, estuvo en la cuadrilla de Alfredo Corrochano, para seguir en la de Marcial Lalanda y después en la de Manolete.
A su lado El Pimpi salía de reserva para " hacer la puerta ".
" Islero " había mansurroneado de salida en los capotes y la cuadrilla andaba presta para ponerle en suerte.
Atienza se alzó sobre los estribos, levantó la vara, golpeó con el zapatón de hierro la estribera y gritó al toro, que retrocedió como asustado y volvió a escarbar, Atienza le volvió a llamar, ahora con más brio, apretó el palo pero el miura se quitó el palo. La res, sin empujar con los riñones, cabeceaba a derecha e izquierda con fuerza. Atienza trató de hacerle sangrar pero se salió suelto. Cantimplas le echo el capote abajo y la bestia se detuvo, y volvió con ímpetu y Atienza empujó la vara con toda la fuerza de su brazo, al retirar ésta un borbotón de sangre cayó por la paletilla hacia la pezuña.
El toro se zafó del peto, y atravesó el ruedo hacia El Pimpi, tomando una última vara, doliéndose del castigo.
Cuando el presidente ordenó el cambio de tercio, Manolete siempre respetuoso con los presidentes, no pudo reprimir un leve gesto de contrariedad y se retiró al burladero.
El diestro se refrecó la cara y la nuca, secándose con rápidez, y trasegó un buche de agua que escupió sobre la arena. Se recostó sobre la barrera para observar el tercio de banderillas a cargo de Cantimplas y Gabriel González.
Guillermo tenía preparada la muleta, montera y estoque.
Los matadores y las cuadrillas se habían apercibido de la mansedumbre del miura, que se refugiaba en toriles escarbando.
Camará, desde el callejón, advirtió a Manolete, apoyado de espaldas sobre la barrera sin dejar de mirar al toro, de la mansedumbre de " Islero ".
Los toros de Miura dieron juego - según decía Antonio Bellón. El primero fue muy toreable, Gitanillo cayó en la cara del toro pero la nobleza del astado hizo no le hiriese, tuvo tenue petición. El cuarto cumplió, aplausos, y en el lote de Luis Miguel, al tercero le cortó la oreja. En el sexto, ya nadie se ocupaba de lo que pasaba en el ruedo, pendiente de lo que podía decir la enfermería.
En el primer toro Manolete estuvo decoroso, y por eso se forzó en el quinto.
Manolete, sin dejar de mirar a " Islero ", serio y pálido, con el rostro brillante por el sudor, con los avíos, se dirigió con paso rápido hacia el balconcillo presidencial.
El sol caía a plomo sobre el coso. Los refrescos y las gaseosas se habían terminado hacía rato. La corrida entraba en su tramo final y el público soportaba los cuarenta grados esperando ver a Manolete.
Manolete conquistó los terrenos de su enemigo, que le esperaba en los terrenos de toriles, lo sacó de la querencia y, en medio de la expectación del público, abrió su faena con sus clásicos estatuarios, llenos de quietud. Los cuarenta y cinco músicos empuñaron sus instrumentos para iniciar un pasodoble que el maestro Martos tenía preparado. Era la pieza que llevaba el nombre del diestro cordobés, al escucharlo sintió el calambre eléctrico de la inspiración, Manolete se creció.
( Continuará )



Por las afueras " Islero " humillaba muy bien y permitía a Manolete torear con la mano baja.

lunes, 26 de octubre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo XIII )



El campanario de la cercana iglesia de San Francisco dio las tres de la madrugada, Manolete descansaba en la habitación 42, en la planta baja del Hotel Cervantes.
Don Fernando Garrido Arboleda, director del hospital de los Marqueses de Linares, era sobre todo el médico de los mineros del barrio de la Cruz. Su experiencia como cirujano le llevó a salvar muchas vidas en aquel gran hospital.
Pero la gran afición del doctor Garrido era la cirugía taurina que desarrollaba como jefe de los servicios médicos de la plaza de Linares.
Los médicos más famosos eran Jiménez Guinea y Tamames, éste de los Dominguines, que desarrollaban su trabajo en el Sanatorio de Toreros de Madrid, y cuyo prestigio era reconocido en toda España.
El sol caía impecable sobre el hotel Cervantes, la habitación 42, en la planta baja, era, posiblemente, la más fresca del hotel, y por esta razón la había reservado Camará para Manolete, desde la primera vez que toreó en Linares.
Desde hora temprana, los curiosos y aficionados se habían arremolinado frente al hotel para ver a las cuadrillas y a los apoderados de los toreros. Los aficionados iban del sorteo al hotel, a la espera de conseguir una entrada o saludar a los toreros.
Manolete se encontraba insimismado en su mundo intimo, muy lejos de la corrida de la tarde. Su salud era deficiente, se había ido debilitando poco a poco en los últimos meses.
La frágil salud del espada que arrastraba la indiferencia y el desencanto de todo. La madurez de Manolete le había mostrado, de pronto, la realidad de su vida. El ídolo de los públicos, el hombre más popular de la década de los cuarenta, estaba tumbado en la cama de un hotel, sin ilusión, sin fuerzas, indispuesto y con la enorme responsabilidad de matar una corrida de Miura ante un público exigente y contradictorio que se venía gozando con la repulsa sistemática al diestro, azuzado por el grupo de partidarios de Luis Miguel Domingín que seguía a Manolete en sus corridas por España con la consigna de abroncarle en todas sus actuaciones y arrastrar al público en su crítica al diestro de Córdoba, porque los fracasos de Manolete eran triunfos para el joven madrileño apoderado por su padre, que estaba dispuesto a que su hijo ocupara el primer lugar del escalafón taurino.
Su matrimonio con Lupe Sino seguía contando con la oposición de su madre doña Angustías, y de su apoderado ; pero él estaba decidido a casarse con ella y a retirarse del toreo, al que ya no podía dar más.
La compañia del crítico Antonio Bellón, hombre culto,de conversación reposada e inteligente, ponía en la vida de Manolete un punto de paz espiritual en aquella etapa crítica, cuando todo se le volvía de espaldas y el ídolo se desmoronaba bajo su pena de barro.
Le quedaban todavía 27 corridas en septiembre y ocho en octubre, antes de despedirse el 19 de octubre en la plaza de Barcelona. Y en noviembre se trasladaría a Colombia para cumplir un ventajoso contrato con la empresa de la plaza de toros de Bogotá. Pero estas corridas que años atrás le hubieran ilusionado, era una carga que, aquel mediodía, se sentía incapaz de afrontar.
Pidió otro cigarro a Camará y lo fumó en silencio, mientras en la calle llegaba el rumor de la gente arremolinada ante la puerta del hotel.
Cuando llegó Pinturas a la plaza de Linares, alguien le advirtió que dos miuras se habían matado hacía unas horas en los corrales. Camará, conversaba con Bernardino Jiménez y Pedro Balaña.
A las doce en punto, en presencia del presidente de la corrida, se inició el sorteo.
Tras un buen rato de controversia entre los banderilleros de las tres cuadrillas, los lotes quedaron determinados. Para ello se había tenido en cuenta el tamaño, los kilos, los pitones, y la zona de los cuartos traseros. Porque a los toreros lo que les preocupa es el poder del toro, que se manifiesta en los cuartos traseros. Con los riñones derriban los toros a los picadores y fuerzan las cornadas.
Camará le preguntó a Pinturas :
- ¿ Cómo ha ido el sorteo, Antonio ?
- Tóo arreglao, don José, Zuperió.
Un camarero limpió con esmero una bandeja en el hotel Cervantes hasta hacerla relucir. Sobre ella, con cuidado, un punto nervioso, colocó una copa de cerveza fresca, un huevo a la copa y una raja de melón.
Ésta iba a ser la comida del diestro cordobés, más frugal que en otras ocasiones, debido a sus molestias instentinales.
Se aproximó con cierto apuro a la habitación y llamó con los nudillos. Abrió Camará.
- La comida, señor - dijo el camarero.
- Déjala en la mesa - respondió el apoderado, oculto tras sus gafas negras.
- ¿ Mandan algo más ?
- Lo que tomen los señores que han venido de Córdoba lo pago yó, ¿ estamos ? - dijo Manolete, incorporándose en el lecho - , ¿ Qué hora es, don José ?
- Cerca de la una.
Camará puso discretamente una propina en la mano del camarero, que abandonó la habitación entre sonriente y aturdido por haber visto tan cerca a su ídolo de siempre.
- Sabe usted ? Me gustaría haber acabado la temporada. Nunca me había pesado una corrida tanto como hoy.
Yo quisiera cortar las orejas a los miuras para demostrar a Luis Miguel que aquel novillero que llevaba un traje alquilado en Tetuán de las Victorias sigue siendo el número uno.
- Y lo eres, Manolo .
Manolete los días de corrida comía muy poco. Aquel día, decía Antonio Bellón : " recuerdo que tenía mucha sed ".
En cambio los días de corrida cenaba muy bien.
Las dieciocho mesas del comedor del hotel Cervantes se ocuparon entre las dos y las tres de la tarde. La cuadrilla de Manolete se reunió con Camará en dos de ellas, mientras la de Gitanillo de Triana comía junto a los ventanales de la calle Julio Burell.
Cuando Manolete terminó el frugal almuerzo, encargó a Camará que no le molestaran y de dispuso a echar una siesta, después de fumarse otro cigarrillo con la mirada perdida en el techo blanco de la habitación.
A los pocos instantes, el diestro se durmió, aislándose de su realidad.
Se acercaban las cinco de la tarde la entrada al patio de caballos por la rampa adoquinada de la calle Argüelles estaba atestada de aficionados.
Sobre el suelo del patio de caballos resonaban los hierros de los picadores, la gente se arremolinaba junto a la puerta de la capilla a la espera de ver salir a los diestros.
- Se ha acabado el papel, Manolo - dijo Camará, disimulando una tenue sonrisa.
Camará ajusto la corrida en doscientas cincuenta mil pesetas ; Balañá llenaba la plaza en su primer año de arrendamiento.
Manuel Rodríguez Sánchez " Manolete ", soltero y con treinta años comenzaba su último paseillo, en la oscuridad del chiquero pestilente, la muerte.
( Continuará )





sábado, 17 de octubre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo XII )



Cuando por las calendas agosteñas del 47, se publicaron los carteles de la feria de Linares, y ven que para la tarde del 28 está anunciado Manolete en la corrida de Miura, arrecian las críticas de los necios. Estos, que casi todos se integran en el bando antimanoletista, le reprochan a Camará que consienta que el de Córdoba vaya a matar a la según ellos plaza de segundona, unos toros que no le van a proporcionar ni una brizna más de la gloria que atesora.
Durante toda la mañana. la Corredera estuvo animadísima, a pesar del sol aplastante que caía sobre Linares. Las calles estaban llenas de gente llegadas de todos los contornos de Jaén y de Córdoba. Los limpiabotas no daban abasto para atender a los clientes que iban a lustrarse los zapatos. Las tabernas y los bares despachaban sin cesar. Se buscaba el alivio del vino freco o de la caña de cerveza, el tentepié del aperitivo y el pequeño ocio hasta la hora de la corrida.
Muchos jinetes apuraban las bebidas desde sus caballo. Por los alrededores de la plaza de toros, el bullicio era enorme. El Negre va revendiendo entradas a diecisiete pesetas, huyendo de los municipales. K-hito se ha dado un garbeo por el paseo de Linarejos con el conde de Colombí ; en el hotel Cervantes se suceden las visitas a los matadores, y en la taberna Los Pinetes se despacha el vino a raudales.
Se alaba y se critica a Manolete y a Dominguín., los que han visto la corrida en el sorteo de las doce del mediodía, dicen que es chica.
Pero es igual. El éxito taquillero está asegurado de antemano. El cartel elaborado por Pedro Balañá no tiene desperdicio para el aficionado andaluz.
Después del almuerzo, Linares queda vacío. El pueblo se refugia en la intimidad de la siesta.
El Negre revendió sus últimas entradas de sol que no había podido colocar en los Pinetes.
Linares, prácticamente paralizado, se prepara para la gran corrida de las cinco y media de la tarde. Manolete no había toreado en Linares desde el 29 de agosto de 1945, que lo hizo con Arruza y Pepín Martín Vázquez.
La competencia con el madrileño Luis Miguel Dominguín se encuentra al rojo vivo.
K-hito pensaba dirigirse a Almería con el conde de Colombí, pero en el último momento acordaron lo de la marcha precipitada a Linares.
" A la una de la tarde, fueron al hotel Cervantes, donde estaba alojado Manolete en la habitación 42 ".
La fiesta tiene en Linares una honda tradición y solera. Ya en el siglo XVI, con ocasión de haberle concedido el rey Felipe II, a los linarenses el previlegio de villazgo, se celebró una corrida de toros el 24 de junio de 1566.
La plaza de toros de Linares se asienta sobre la cuesta de la Moza, y fue inagurada el 7 de julio de 1867, Linares, por entonces, había comenzado a convertirse en la ciudad más populosa de la provincia de Jaén.
Las reses de Miura apartadas para la corrida de Linares pastaban en la finca La Cascajosa, en la villa de la Campana.
El camionero se llamaba " El Fatigón " y viajó con el mayoral y ocho toros de miura, el camión atraviesa sin detenerse, Villa del Río, Alcolea y el Carpio, quedan atrás Pedro Abad, Montoro y Andújar. Cuando cruzan los pueblos a la caída de la tarde, las personas que encuentran alzan la vista a su paso. Los últimos doce kilómetros entre Bailen y Linares son incómodos. El camión cruje al hundirse en los baches ; las ballestas se resienten ; las tablas crepitan y los pasajeros bailan sobre los asientos de la cabina, por fín el rótulo de Linares.
El hotel Cervantes, inagurado en 1905 por el italiano Ismael Saborini Forte, estaba en el número 23 de la calle Cervantes, esquina a Julio Burell, muy próximo a la plaza de toros.
Desde que, el 29 de agosto de 1941, Manolete debutó en Linares, siempre se hospedó en el mismo hotel, un edificio encalado de dos plantas, el más importante de Linares.
Nunca, como en aquella feria de San Agustín, había acudido tanta gente a Linares. el hotel estaba completo.
La vispera, a las ocho de la tarde, Manolete acompañado de Camará y su mozo de espadas Guillermo salieron de la calle Amador de los Rios, en Madrid, reuniéndose con Antonio Bellón para iniciar el viaje por carretera hacia Linares.
Manolete, como la mayoría de los toreros, viajaba por la noche. Entonces los coches carecían de aire acondicionado, el viaje así resultaba más fresco. Cenaron en ruta para llegar entre las dos y tres de la madrugada. Manolete utilizaba un Buick descapotable - " La primera capota mecánica que llegó a España, de color azul. Se lo compró al empresario mexicano Antonio Algara.
El Buick conducido por Guillermo, con Manolete a su lado. Detrás Camará y Antonio Bellón.
Manolete iba callado, fumando a intervalos,. Su rostro, surcado por la cicatriz de San Sebastián, era como de bronce. Imperturbable, con la mirada puesta en la carretera.
Cuando llegaron a Manzanares, a ciento setenta kilómetros de Madrid, se detuvieron a cenar en el albergue de la D. G. de turismo. Eran las once de la noche.
El aire olía a mieses, a espliego, a retama, a tomillo y a romero.
Camará preparaba cuidadosamente todos los viajes y se detenía y hospedaba siempre en los mismos restaurantes y hoteles.
Antonio Bellón, el crítico del diario Pueblo, planteó durante la cena el siempre eterno tema de la rivalidad entre Joselito y Belmonte. Camará, entusiasta de su padrino de alternativa, Joselito " El Gallo ", replicaba al belmontismo de Antonio Bellón, que aprovechaba todo el tiempo para meterse con Camará y a decirle que Joselito era peor que Belmonte para que Manolete se divirtiese un poco, porque Manolete irónico e inteligente, también le gastaba bromas a Camará : " Usted, Pepe, como torero, ¿ qué tal fue ?
Así transcurrió la cena de Manzanares. Al terminar, Manolete tomó el volante junto con el cronista. En los asientos traseros se situaron Camará y Guillermo, que pronto se durmieron.
Quedaba un recorrido difícil hasta Linares, había que cruzar Despeñaperros.
" De Despeñaperros para abajo se torea, de Despeñaperros para arriba se trabaja, dijo Cagancho.
El desfiladero se abre en Sierra Morena ; toda Sierra Morena se da cita en el desfiladero.
Cuando salieron de Manzanares al dormirse Camará y Guillermo, Manolete en voz baja hizo una serie de confidencias sobre su próxima boda con Lupe Sino, le pidió al crítico que fuese testigo de la boda, que estaba entristecido y amargado, que los públicos ya no le querían, el hombre le hizo en realidad su testamento humano en la larga conversación que sostuvieron desde Manzanares hasta Linares, llegaron a las tres menos cuarto. Manolete llegó malucho y al día siguiente amaneció también con el vientre descompuesto.
( Continuará )





sábado, 10 de octubre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo XI )



Del toreo de Manolete queda lo accesorio, la hojarasca, lo vicioso, lo fácil, lo cómodo, lo que menos sirve, o daña. Los imitadores se salen siempre por la tangente ( la tangente de Manolete es la manoletina ), pero lo que había en él de torero de raza, eso no tiene imitadores, no es fácil, ni cómodo imitar la personalidad de este gran torero.
La circunstancia de que le matara un toro en la suerte de matar nos hace meditar : ¿ Se había fijado el público en la manera de matar de Manolete ? ¿ Le habían dado toda la importancia que tenía ? Existe la sospecha de que la fuerte personalidad del torero velaba la personalidad del matador hasta eclipsarla.
Mientras su toreo se jaleaba, apenas si queda mención de sus estocadas.
Se dijo en las crónicas : " Se echó encima del toro ". ¿ Pues cómo se matan los toros, sino echándose encima de ellos ?
Pedro Romero, maestro de maestros en la suerte de matar, decía a sus discipulos : " Dejaos coger, que es la manera de que los toros se descubran en la suerte de matar. No quería decir con esto que se dejaran coger físicamente hasta que entrara el asta del toro, sino que ejecutaran la suerte en rectitud tal, volcándose sobre el morrillo, que tuvieran la sensación que les iba a coger.
Clarito escribirá de Manolete con referencia a su etapa final.
El torero en 1947 se cuida menos en la calle y pierde su majestad en la plaza. Que torea forzado ; mustio el rostro - la tez ajada y sospechosamente brillantes las pupilas - y desvaída la serena naturalidad, base de su arte.
En junio de 1947 el día de San Juan en Badajoz, cumplió decorosamente.
Va el 26 de junio a Segovia, y nos dice K-hito : Lluvia y ganado menudo deslucen la corrida del Acueducto.
Dos orejas en San Pedro, en Alicante. Exito de Manolete con serios toros del Conde de la Corte. 
El 6 de julio, dos orejas en Barcelona.
Exitazo el 10 de julio en Pamplona, hasta tal punto, que por carta se lo cuenta a su madre.
La verdad que la temporada del 47 no se le estaba dando tal mal a Manolete como propalan a troche y moche sus falaces detractores.
16 de julio de 1947 : Corrida Beneficencia en Madrid, con Gitanillo de Triana y Pepín Martín Vázquez, Manolete resulto herido.
Esa corrida del 16 de julio sería la postrera de Manolete en Madrid. Selló con sangre su triunfo y su adiós a Las Ventas. Cortó las orejas en el toro que le hirió. No cobró ni un duro. La herida se la produjo el quinto toro de Bohórquez.
La pérdida que a Manolete le produjo la cogida unas diez corridas fue de unos dos millones de pesetas.
Con motivo de su actuación en dicha corrida de la Beneficencia el 29 de agosto de 1947, el ministro de la Gobernación : Blas Pérez González, concedió la Cruz de Beneficencia de primera clase, con distintivo blanco a Manuel Rodríguez Sánchez " Manolete ", la misma fue depositada sobre el ataúd por el marqués de la Valdavia.
Reaparece el 4 de agosto en Vitoria y el 5 repite en la misma plaza alavesa. Tres orejas suma en esas dos corridas.
Manolete pensaba ir a América en el invierno de 1947, a Colombia, a México depende de que se arreglara el pleito.
El 25 de septiembre de 1947 tenía que torear en Madrid la corrida de la Prensa, así se lo pidió don Victor de la Serna, con toros de Carlos Núñez.
El 10 de agosto torea en San Sebastián no hubo orejas para él. Al contrario ; como Camará no ha llegado a un acuerdo con la empresa de Bilbao, se le abronca a ratos con fuerza por veraneantes, guipuzcoanos y vizcainos. Los antimanoletistas se recrecen y le echan más leña al fuego. No obstante logra con los de Alipio transformar los pitos en palmas.
Antes del 28 de agosto había toreado 18 corridas en España y de ellas había cortado en 13 de ellas orejas.
La temporada de 1947 la última de su vida fue la más dura para Manolete. Todas las tardes, en todos los sitios y con los toros que fueran, tenía que comportarse como si empezara su carrera.
El 11 de agosto torea en Huesca. Alterna con Juanito Belmonte y Paco Muñoz, corta oreja.
Con el mismo cartel torea el día 15 en Gijón.
El 16, otra vez en San Sebastián : el éxito le acompaña, torea con Juanito Belmonte y Luis Miguel Dominguín.
El 17 de agosto en Toledo con toros de albaserrada corta las orejas.
El 24 de agosto de nuevo Gijón, torea con Luis Miguel Dominguín, que en el año 1947 incorpora en su cuadrilla a Alfredo David - anteriormente estuvo en la de Manolete.
Decía Alfredo David : " En el tiempo que estuve con Manolete sólo una vez tuve que escuchar una regañina. El hecho sucedió en la feria de Albacete. Manolete resultó cogido al entrar a matar, apreciándose un puntazo hondo. Al dar la vuelta al ruedo con las orejas en la mano, antes de retirarse a la enfermería, un detractor, no contento con insultarle, le arrojo una botella. Ante la injustificada agresión, sin poderse contener Alfredo David le dijo " hijo de perra ".
Manolete, en voz baja, refrenó la ira del peón diciéndole : - ¡ Guarda tu genio para el otro toro, que estos son gajes del oficio !.....
El día 26 de agosto en Santander, con Juanto Belmonte y Rovira. Manolete ovación con vuelta al ruedo y ovación.
Tras esta corrida en el norte, el retorno a la raíz andaluza. el 28 , en Linares, le esperaba su tarde infinita, toros de Miura con Gitanillo de Triana y Luis Miguel.
Manolete, prácticamente, no dejo, ni una sola de las temporadas en que toreó, de matar alguna corrida de Miura. Aún siendo novillero los estoqueó en Algeciras. En Sevilla, en las ferias de 1940, 1941, 1942 y 1945.
En su carrera mató 18 toros de Miura.
En la estrategia de Camará, nunca prescindió de que Manolete estoquease toros de la terrorífica ganadería. A su vez, " El Monstruo " acepto siempre que enfrentarse a esos toros era escabel de honor para un torero.
( Continuará )






lunes, 28 de septiembre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo X )



En abril de 1947 estaba Manolete en una barrera en la Maestranza. Le brinda Gitanillo un toro de Miura, la misma tarde en que le ofrenda otro Pepe Luis a Rafael " El Gallo ". Recoge la montera del brindis del calé ( que por cierto le pegó ese " miura " dos cornadas ) y se pone de pie con su proverbial elegancia. Unos le chillan increpándole la ausencia del abono, y otros le aplauden recordando pretéritos triunfos en la Sevilla que le consagró.
Torero siempre Manolete con traje de luces o sin él.
Dijo don Gregorio Corrochano que parecía más un banquero que un torero, y otra frase suya : " Nos lo ganó América con la fuerza de los dolares.
Mario Moreno " Cantinflas " llamaba a Manolete señorón.
Al reaparecer en España, mata dos torazos de Bohórquez en Barcelona, cortando orejas.
En este momento me viene como de la mano la teoría de las querencias de los toros.
Muchas faenas malogradas y muchas cogidas no tuvieron otra causa ( la de Manolete, entre ellas ) que el no entender o desentenderse del toro. Los defectos de los toros son un seguro peligro cuando no se ven o no se tienen en cuenta. Cuando se torea contando con ellos, el peligro se convierte en ventaja para el torero. El que no se haya dado cuenta de la querencia de un toro, torea a ciegas, el que la conozca, la aprovecha.
Si un toro tiene querencia a las tablas, el torero que se interponga entre el toro y las tablas no toreará a gusto y estará acosado o cogido, si el toro se ciñe demasiado a su querencia. ( Así fue la cogida y muerte de Granero ). El que se ponga por fuera y le dé al toro los terrenos de adentro, toreará, no solamente a gusto, sino " fuera de cacho " que es la manera de expresar en términos taurinos la ausencia de peligro. Esto no quiere decir que no se meta alguna vez en los terrenos de dentro ( que en este, por excepción, son los del toro ), pero sabiendo donde se mete, y para qué se mete, y, precisamente, para aprovechar en su favor la querencia del toro.
Nuestro maestro Joselito " El Gallo " dió una tarde una lección maravillosa de conocer y aprovechar las querencias. Le pidieron banderillas. El toro no estaba para que le banderillease lucidamente el matador. El público insistió . José cogió los palos. El toro se fue a las tablas, donde al parecer, tenía la querencia.
Para banderillear a un toro en tablas, al sesgo, hay que pisarle el tertreno para que se arranque, porque si no no sale de las tablas. Joselito había visto, sólo él lo vió, que en cuanto el toro saliera de las tablas le persiguiría, porque había marcado tendencia a irse por donde él tenía que salir del par. Una querencia apenas perceptible, pero que no pasó inadvertida para Joselito, que veía los toros como nadie. Y la cantó. La posición en el momento de banderillear era la siguiente : en primer término, Joselito ; después el toro, y al otro lado del toro, un burladero. Entre el burladero y el toro se había situado Blanquet, pegado a la barrera inmóvil, cubriendo el cuerpo con el capote para que no se le viera, como tenía por costumbre, para actuar, sin estorbar, en caso necesario.
José llamó al toro y, cuando le tuvo fijo en él, gritó : " Blanquet, al burladero voy con el toro ". Arrancó a banderillear, le pisó el terreno al toro, clavó, y salió por pies hacia el burladero, Blanquet, ya advertido, le dejo libre el paso, corriéndose hacia el burladero, detrás llegó José, y detrás de José el toro. Se cumplió la querencia de " al burladero voy con el toro ". Y fue.
Otra tarde toreaba Joselito con Camará ( el apoderado de Manolete ) se destacó en el toreo, banderilleando al cambio.
El público pidió banderillas. El toro no estaba para cambiarle con banderillas. José cogió dos pares y ofreció uno a Camará, que éste aceptó, y salió por delante. Camará citó al cambio, que era lo suyo, y en lo que el público quería verle con Joselito. El toro acudió poco franco y, al llegar, frenó, no siguió el cambio marcado por el torero y le cogio. Afortunadamente, Camará sólo sacó el vestido roto. A continuación fue a banderillear José. El público, después de lo visto, pidió que banderillease al cambio. Mandó correr el toro al sol. Se colocó José con los chiqueros a la derecha. Citó al toro, que le acudió como a Camará, pero Joselito le dió el cambio hacía la querencia de los chiqueros, y el par resultó fácil y perfecto y sin peligro. Camará lo contaba frecuantemente.
Acostumbrados en el momento actual del toreo a ver justificada la suerte de matar, con el consabido "no ha tenido suerte con la espada, perdió la oreja por la espada, matar bien parece una locura ".
De los toreros de época de Manolete, el que sabía,  y quería, y tenía valor para matar toros, era Manolete.
A Frascuelo, que no quedaba sastifecho si el toro no le rozaba la manga del brazo izquierdo. El toro estaba con la querencia a los chiqueros. Estos terrenos son peligrosos. En terrenos de " El gran pensamiento ", que no le mató, pero de la que murió para el toreo, porque tuvo que retirarse. En chiqueros le mató el toro a Pepe-Hillo, a pesar de que en su tauromaquia hacía la advertencia. Pero las circunstancias, las peripecias de una corrida saltan las reglas, y el hombre no hace caso de la advertencia del toreo, ni del aviso del toro, que casi siempre avisa.
El fotógrado Cano tiene el mejor documental de la cogida de Manolete. En él está explicada gráficamente.
Se compone de media docena de pases con la mano derecha. Cuando el pase se da a favor de la querencia de los chiqueros ( muy marcada por el toro ) el pase tiene una gran naturalidad, el brazo izquierdo del torero está caído pegado al cuerpo. En el siguiente, ligado, sin enmienda de terreno, como es contraquerencia, se le ve a Manolete muy forzado, obligando mucho al toro que frena, que no quiere pasar, y el brazo izquierdo está horizontal, con la mano muy abierta, como apoyándose en el aire para hacer fuerza. A continuación viene el pase a favor de querencia, y vuelve la naturalidad, el reposo a toda la figura sin agarrotamiento ; el toro no frena pasa a gusto ; el toreo está de acuerdo. El aviso del toro está clarísimo, la advertencia de la Tauromaquia a punto. Pero era tarde de peripecia, y Manolete, torero de raza, no tuvo en cuenta el aviso del toro, influyó más en él el amor propio.
Cuando Manolete entró a matar el toro tenía que arrancar contra su querencia ; se quedó en el centro de la suerte y se inclinó hacia su querencia, cortando la salida al matador. Este peligro no se le pudo pasar a Manolete, como no se le pasaría a Pepe-Hillo, pero las circunstancias de las corridas obligan muchas veces a los toreros valientes, pundonorosos y de vergüenza torera. Manolete pudo ser víctima de su gran estocada. Sabido es que los toros, al sentirse heridos, y más los heridos de muerte, suelen frenar por instinto y pérdida de facultades. Unos se encogen acobardados y dejan pasar ; otros derrotan para quitarse el acero.
" Islero ", al ser mortalmente herido, derrotó al mismo tiempo que se inclinaba a su querencia, por donde tenía que salir Manolete, alcanzando la pierna derecha, que es la última que sale de la suerte.
No, Manolete no fue un suicida en Linares. Manolete fue un gran matador de toros, acaso empujado por una tarde molesta. Cuando los clarines tocan a matar anuncian que uno va a morir. No podemos olvidar que el torero lleva una espada, el toro tiene dos.
( Continuará )





domingo, 20 de septiembre de 2015

MANOLETE.....su tauromaquia ( Capítulo IX )



Después del gran triunfo en Sevilla en la feria de 1945. En cuatro tardes - con cuatro orejas, que debieron ser más, en ocho toros -, lo hecho por Manolete no hay pintor que lo pinte, ni poeta que lo cante. Nunca conoció la Maestranza un triunfo - por cuatriplicado - semejante. Las cuatro tardes con las taleguillas rotas. Fantástico con los Clemente Tassara, fabuloso con los Núñez, asombroso con los Miura, más allá de lo extraordinario con los " braganzas " de Curro Chica.
Dicen que había dicho Juan Belmonte :
" Llegará un día que exista un torero que sea capaz de hacerle faena a todos los toros.
Manolete fue capaz de hacerle faena, ¡ Y que faenazas ! y además.... ¡ cómo los mató al volapié !
Manolo Camacho se atreve en una ocasión a preguntarle a Juan Belmonte :
¿ Oye, Juan, será este Manolete ese torero que tú anunciaste que llegaría a torear todos los toros a que se enfrentase ?
Esta fue la contestación del trianero :
- Pues....., pues....., si puede ser que sea Manolete.
En Valencia, zambombazo, en la insuperable ( cuatro orejas y dos rabos, alternativa en que apadrina a Parrita )
Agustín Parra no sólo es ahijado, sino también su mejor discipulo. Es el torero más emmanoletado. En Barcelona nada menos que ocho orejas y un rabo conquista Manolete.
En junio de 1945 torean juntos Manolete y Arruza se hermanan en triunfos en los cosos de Granada, Barcelona, Plasencia, Badajoz y Alicante. En esa plaza un toro de Curro Chica le fractura la clavícula a Manolete.
Los dos, además, han consolidado una amistad tan sincera como entrañable, desde el día de la famosa paella en Valencia. En ella fraternizan ellos dos y también Camará y Andrés Gago, apoderado de Carlos Arruza.
Veinticuatro horas después de la fractura que sufre Manolete en Alicante, sucumbe Arruza en la plaza de Burgos al herirle gravemente un toro en la ingle..
Para los primeros días de julio estaban los dos anunciados en Madrid. Tras laboriosas negociaciones se logró formar cartel de la corrida de la Prensa, con Domingo Ortega, Manolete y Arruza. Serían de Atanasio los toros y estaba confeccionado el billetaje. Se pensó sustituirlos por Pepe Luis Vázquez y Lorenzo Garza, pero para esa combinación era imprescindible rebajar los precios, y la imprenta en tan pocas horas no les daba tiempo a confeccionar las nuevas localidades.
A pesar de los grandes sustitutos era necesario bajar precios con el nuevo cartel.
Al final la empresa madrileña dio una corrida ordinaria con Ortega, Garza y Pepe Luis con los toros de Atanasio a precios más bajos. Gran éxito de Pepe Luis esa tarde.
El mes de julio resultó de vacaciones forzosas para Manolete. Sana antes Arruza. Reaparece el 6 de agosto en Vitoria, pero el de Córdoba se resiente. Otra vez al obligado reposo. Será en Linares - días 28 y 29 de agosto donde pueda reanudar Manolete su temporada de 1945.
Sólo pudo cumplir 71 contratos de los más de 100 que le suscribió Camará.
El de Córdoba compitió en 1945 en 47 tardes con Arruza de imborrable recuerdo.
Vuela Manolete a México en el otoño de 1945.
En 1946, torea una sola corrida en España - la del 19 de septiembre, en Madrid - el de 1946 es el año de Manolete en América.
También en México torea Manolete festivales. En uno de ellos actuó como picador. En esa tarde ( 19-11-46 ) fueron matadores los que ejercieron de varilargueros.
Uno de los actuantes como matador fue el mismísimo Mario Moreno " Cantinflas ".
Al alzar la copa, brindando por el Nuevo Año, en Puebla de los Angeles, no podía sospechar Manolete el Calvario que le esperaba en el recién estrenado 1947.
Manolete tuvo pasodoble, lo que no es frecuente es que se escriba uno a un novillero, como ocurrió con Manolete, en la primavera de 1939.
Uno de los autores, Pedro Orozco, actuaba con su orquesta en Villa Rosa. El señor Ligero, un entusiasta de Manolete encargó al señor Orozco su composición se estrenó en 19 de marzo de 1939 en la plaza de toros de Córdoba, que actuaba Manolete con novillos de Carmen de Federico.
A principios de 1947, Manolete se encontraba en la finca " Jandilla " de los Domecq, en Jerez de la Frontera y vino a Córdoba expresamente para realizar la tienta de vacas de la ganadería de las herederas de Alfonso Olivares.
A la mañana de aquel día Manolete se encontraba en su domicilio de Córdoba, en la avenida de Cervantes . Allí se encontraban, dando los últimos toques a su indumentaria campera, le acompañaba su compadre, " el calé " Rafael Vega " Gitanillo de Triana ". El " Hispano " de la cuadrilla aguardaba a la puerta. Manolete tomó asiento junto al conductor. Rafael Vega sentado en la parte trasera le decía a Manolete :
-¡ Compadre ! ¡ Hasta aquí hay que venir para tentar unas vacas, con lo tranquilos que estabamos en Jérez.... ?
Y respondio Manolete, sonriendo :
- Esto es un compromiso de amistad. Yo siempre he " hecho " la tienta " en esta ganadería.
Y continuó el " auto " subiendo en uno de los más intricados parajes de la incomparable sierra cordobesa.
Le decía Gitanillo :
-¿ Pero cuando acabaremos de subir, Manuel. ¿ Si ésto está todo en cuesta. Yo creo que aquí no vamos a encontrar un llanito para una plaza de toros.
Aquella fue la última vez que tentó Manolete, en su compromiso de amistad con Conchita  Barzanallana, y también su último tentadero en Córdoba.
El día primero del año 1947 toreó en Puebla de los Angeles. Doce fechas después lo hizo en la capital de México, en la Monumental, repitió el 19 de enero de 1947, sigue toreando en varias plazas y terminó su temporada el 5 de febrero en Aguascalientes, y el 12 de febrero, en Mérida de Yucatán.
La ruptura de relaciones taurinas hispanomexicanas no le permitió torear más este año en esa nación
Retorna a España donde en junio de 1947 empezará su temporada en España.
( Continuará )





viernes, 11 de septiembre de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo VIII )




Decía Balañá que : " Había una carnicería en las Ramblas de Barcelona que cuando toreaba Manolete ponían un cartel " Carne del toro de Manolete " .
Pronto descubrió Balañá de lo que era capaz de hacer Manolete con los toros.
El 13 de julio de 1941, con reses de Contreras, actúan mano a mano Marcial Lalanda y Manolete, que le corto al sexto de la tarde los máximos trofeos.
El día anterior sabado, habían toreado un festival en la Monumental de Barcelona Rafael el Gallo y Belmonte entre otros varios toreros más.
El día 13 asistieron como espectadores en el mano a mano entre Marcial y Manolete.
La corrida no llevaba muy buenos resultados y el público se estaba dedicando más a aplaudir al Gallo y Belmonte, que a los toreros actuantes.
Pero con la salida del sexto, cambió el panorama : Manolete estuvo colosal, insuperable, desde que se abrió de capa hasta que remató de una soberbia estocada al bravo animal, la plaza era un clamor.
Cuando Manolete se paseaba por el ruedo con los trofeos conseguidos, don Pedro Balañá, que estaba en el callejón acompañando a Camará, le indicó que mirara hacia donde estaban El Gallo y Belmonte, los cuales puestos en pie, aplaudían emocionados de lo que habían visto.
El jueves 30 de agosto de 1945, después de estar toda la mañana lloviendo, se celebró en la Monumental una corrida de toros, con Manolete, Arruza y Rafael Llorente, de Barajas que tomaba la alternativa.
A pesar del mal tiempo se llenó la plaza, y cómo estaría el Monstruo, que tras el arrastre del quinto toro se paseó una pizarra por el ruedo que decía : Mañana en esta plaza Manolete y Arruza, mano a mano ", y la plaza se volvió a llenar.
Manolete desde su primera actuación en la Monumental de Barcelona el 1º de octubre de 1939, hasta su última tarde, el 6 de julio de 1947, se vistió de luces en el Hotel Oriente habitación nº 11, con balcón con vistas a las Ramblas barcelonesa.
La habitación que habitó el torero cordobés, fue designada como la " suite " de Manolete en los siguientes años de la tragedia de Linares.
Manolete no se cansaba nunca ni de leer libros de Historia ni de estar en el campo.
En Salamanca pasaba muchas temporadas en las dehesas de don Antonio Pérez, de Galache, y de don Atanasio en Campocerrado. A " Jandilla " y a la finca de don Carlos Núñez.
No montaba mal a caballo y le encantaba formar collera con don Álvaro en los tentaderos de machos.
Los galgos, las cacerías y las faenas camperas eran sus aficiones. El flamenco le gustaba mucho.
En una ocasión el duque de Medinaceli le propuso a Manolete el venderle un lote importante de cortijos suyos, de los que tenía en Andalucia.
Mucha cantidad de tierras y elevados precios.
Camará aconsejo a Manolete que hiciera la operación.
Este sólo compro uno que luego vendió la madre en ochenta millones de pesetas. Si los hubiera comprado todos, habría tenido una fortuna incalculabre.
Ahondando en el tema de estilos toreros, para mí, Manolete ha sido un torero muy importante - yo no lo ví torear como tampoco a Joselito ni a Belmonte, pero después de ambos estimo a Manolete como el primero en la escala de mis valores.
Belmonte reunió genialidad y racionalidad. Manolete fue más racional - y racial - que Belmonte, pero menos genial e inspirado. Manolete lo estimo como torero más largo que Belmonte. Para mí, un torero es tanto más largo en cuanto que más capaz sea de torear un mayor número de toros.
Juan, fue un portento de genialidad creadora. Manolete lo fue por su capacidad de estar bien tantas tardes.
Tantísimas que nunca estaba mal.
Luego.... vino Antonio Ordóñez. Para mí considero que el mejor cartel hubiese sido el reunir a Belmonte, Manolete y Ordóñez. La gran clase de estos tres para mí la preferida.
De todas formas para completar me falta el gran mérito que tuvo Carlos Arruza de espolear a Manolete muchas tardes.
Manolete reunía muchas y muy elevadas virtudes humanas. Las resumía todas en su concepto tan claro del cumplimiento del deber. Todo lo sacrificó a esa idea, que personificó en forma ejemplar e insuperable.
Su compenetración con Camará, fue absoluta.
Cuando empezaron a estudiar sus hijos, le dijo - Pepe, les pienso pagar las carreras. Camará no se lo acepto.
No creo que hayan existido dos personas más fundidas en una sola como Manolete y Camará.
Repito una vez más que Manolete en 1939 cobraba de media unas 12000 pesetas, por corrida. La cifra fue ascendiendo al compás de que crecían sus éxitos.
En su recta final en 1947, cobraba de media 250.000 pesetas por corrida.
En la que más cobró en 1946, el día de la inaguración de la Monumental de México, cobró 200.000 pesos, que al cambio de entonces suponían un millón de pesetas.
Sus primeros dineros los puso en cuenta corriente. Lo primero que compró - obsequio para su madre - fue la casa en Córdoba, en la avenida de Cervantes, a finales de 1943.
En 1945 compró la finca del " Carrascal ", ( termino de Posadas ) ; pagó por  ella cuatro millones y medio de pesetas, después de su muerte la vendió su madre en setenta y cinco millones de pesetas a Rumasa. En 1946 compró la de " El Alcaparro ", le costó nueve millones de pesetas.
Sus mejores faenas la de Madrid, al toro " Ratón " de Pinto Barreiros, otra en Tudela, a un toro de Montalvo.
( Continuará )





viernes, 4 de septiembre de 2015

MANOLETE.......su tauromaquia ( Capítulo VII )



Alrededor de las siete de la tarde, empezaba a animarse el establecimiento de Perico Chicote, en el nº 12 de la Gran Via madrileña, entre las calles Clavel y Victor Hugo, próximo a la calle Alcalá y Cibeles.
Chicote albergaba en el sótano un Museo Internacional de Bebidas, con más de nueve mil botellas.
Antonia Bronchalo Lopecino " Lupe Sino " nació en el pueblo alcarreño de Sayatón ( Guadalajara ) el 6 de marzo de 1917.
Hija de una familia formada por humildes campesinos.
En 1943, conoce a Manolete. Emigró a Madrid para sobrevivir, huyendo de la miseria de Sayatón.
Se citan a Domingo Ortega y Marcial Lalanda como admiradores de Lupe.
Siendo novia de Manolete trabajó en el cine en El testamente del virrey, de Ladislao Vajda, en 1944.
Manolete estuvo en Fuentelaencina, pueblo próximo a Sayatón, en la provincia de Guadalajara, en 1946, año en que se tomó de descanso, porque allí residía la familia de Lupe Sino. Allí jugaba al dominó con los parroquianos de los bares. " ¡ Qué simpático es el novio de Antonia ! " decían algunos conocedores de su fama cuando le veían llegar en el Hispano Suiza que guardaba en la cochera del boticario.
Cuando en octubre de 1943 conoce a Manolete, en Chicote Lupe Sino en el semanario Dígame, al hacer en junio una encuesta entre actrices, contó con ella. Se trataba de conocer las preferencias taurinas de las artistas, y Lupe respondió : " A mí me gusta el toreo de Manolete. Por encima de todos. ¿ Usted ha visto valor más escalofriante que el suyo ? ¿ Y su serenidad ? ¿ Y su desprecio de la vida ? Yo me vuelvo loca cuando torea.
Mire, en la corrida de la Beneficencia del 2 de junio de 1943, Álvaro Domecq. rejoneador, Antonio Bienvenida, Juanito Belmonte, Manolete y Morenito de Talavera, con reses de Alipio Pérez Tabernero, después de aquello que hizo de no retirarse cuando el toro se arrancó hacia el engaño, se me descompuso el reloj de tanto aplaudir. Y luego cuando pasaba por el callejón por delante de mi localidad, no pude contenerme y grité : " Eres lo más grande del mundo ". Me miró, me dio las gracias, muy atento, pero sin sonreir. ¡ Ah !, si Manolete sonriera ".
Parece ser que ése fue el primer contacto que tuvieron Manolete y Antonia, aunque circunstancial. Hasta entonces no habían tenido ocasión de cruzar una palabra. Pero es probable que él reparase en la cara bonita de aquella mujer.
Lupe afirmaba " No me enamoraría de ese hombre por nada del mundo. Es un gran torero, pero duro y seco como el palo de una escoba.
Otra versión afirma que se conocieron en Chicote y Pastora Imperio intervino como celestina en presencia de Gitanillo de Triana y Rafael Sánchez " El Pipo ". Sabido es que tanto el apoderado Camará como doña Angustias rechazaron posteriormente el futuro matrimonio de Manolete con Lupe.
Antonia Brochalo Lopecino falleció el domingo 13 de septiembre de 1959, doce años después de la tragedia de Linares, en su domicilio de la calle Rosales, 62, de Madrid. El diario ABC despacho una gacetilla la noticia de óbito, el lunes 14 de septiembre de 1959.
" El domingo falleció en Madrid a los 42 años doña Antonia Bronchalo Lopecino a consecuencia de un derrame cerebral. Fue artista de cine, más conocida por Lupe Sino, seudónimo hace años famoso.
" Lupe Sino  había interpretado los principales papeles femeninos en varias películas españolas. Posteriormente se trasladó a México donde hizo dos películas y contrajo matrimonio.
La gacetilla de ABC, eludía cualquier referencia a su relación sentimental con Manolete. A la hora de la muerte de Lupe salía por los chiqueron de Las Ventas un novillo con el nombre de " Islero ". Ocurrió en la novillada que despacharon Pepe Limeño, Antonio Codesada y Luis Ortego. El novillo " Islero " de la ganadería de Álvarez García llevaba el mismo nombre que el Miura que hirió a Manolete, en Linares.
Cuando Manolete cayó herido de muerte en la plaza de Linares, el 27 de agosto de 1947, Lupe Sino abandonó el balneario de Lanjarón, en Granada y acudió al hospital de los Marqueses de Linares con la pretensión de contraer matrimonio con Manolete en artículo mortís. El apoderado Camará y el albacea Álvaro Domecq lo impidieron.
Así trágicamente, acabó la relación de la alcarreña.
En su agonía Manolete sólo nombró a su madre, relató el periodista Antonio Bellón, testigo presencial del óbito del torero.
Mucho se ha dicho acerca de la rivalidad de Luis Miguel Dominguín con Manolete.
Luis Miguel tenía una gran ambición torera, desde muy niño empezó a sentirse torero, llegando a la alternativa a la edad de 17 años y 8 meses.
Nació en Madrid el 9 de diciembre del año 1926. y tomó la alternativa el 2 de agosto de 1944 en la plaza de la Coruña, de manos de Domingo Ortega, con el toro " Cueco " de Samuel Hermanos.
El propio Manolete le confirmó la alternativa en Madrid, el jueves 14 de julio de 1945.
Cuando aparece Luis Miguel en los ruedos como matador de toros, su mayor deseo era medirse con los mejores.
La ambición torera de Luis Miguel y la poca tregua que daba Manolete a su adversario chocaron frontalmente, sin que renunciase ninguno de los dos ; gran mérito del joven y mayor el del veterano.
Debe quedar muy claro, que el más perjudicado en la tragedia de Linares fue el propio Luis Miguel.
Torear al lado del cordobés revalorizaba los éxitos y las ganancias.
( Continuará )












sábado, 8 de agosto de 2015

MANOLETE...... su tauromaquia ( Capítulo VI )




Fue don Manuel Mejias ( Papa Negro ) otra personalidad fascinante. Don Manuel le correspondió la dicha de forjar, formar y administrar a sus seis hijos que fueron " tan padreros " como Manolete fue
" madrero ".
Camará y el Papa Negro los dos supieron muchisimo de toros.
En la misma época coincidió con ellos nada menos que Andrés Gago.
Los cuatro grandes de la historia del taurinismo - cada cual con su propio estilo, criterio y carácter - han sido Dominguín padre, Papa Negro, Andrés Gago y Camará.
Ya lo creo que acertó Manolete al elegir por apoderado a Camará.
Siendo Camará tan excepcionalmente gallista, ni siquiera le insinuó el menor calco de Joselito. Si, en cambio le puso constantemente de ejemplo a éste en cuanto tuvo - que fue mucho - de hombre enteramente dedicado - en cuerpo y alma - a su profesión y sentimiento de lidiador inconmensurable.
Siendo ya apoderado de Manolete fijaría su residencia en Sevilla, en la calle Fabiola nº 12.
Estos dos hombres, una vez en la plaza, se entenderían sólo con mirarse ; la imagen que dieron torero y apoderado no se ha vuelto a producir quizás habían nacido el uno para el otro.
Manolete siempre trató de usted a Camará y éste de tu al torero ; el respeto y la amistad se anteponían a todo, y es que Manolete, el cualquier faceta de su vida, fue diferente al resto.
Manolete nunca le puso precio a sus actuaciones, de esto sólo se encargaba Camará, que a su vez le recomendaba al torero cumpliese en el ruedo para que cuando llegase la hora de pedir sus honorarios, éstos fueran lo más beneficiosos posibles.
Camará llevó la administración artística y económica con tal honradez, que ahí quedo la fortuna de Manolete.
El apoderado llevaba unas libretas tipo agendas, donde anotaba todos los gastos para el final de temporada ajustar cuentas. " Manolo revisa las cuentas ", cosa que nunca hizo Manolete, tan sólo se limitaba a decir : " Don José, con ver como suben las cuentas de los bancos tengo bastante.
Manolete tuvo muchos, muchísimos admiradores y seguidores que seguian sus actuaciones.
La lista se haría interminable pero hay dos nombres, dignos de ser mencionados, don Ramón Herrera Oria, jefe del Manoletismo en la capital de España.
En el año 1943, en el popular bar de Perico Chicote, en la Gran Via madrileña crea una cuadrilla de honor de fervientes manoletistas.
En cierta ocasión le preguntaron : " ¿ Don Ramón cuántas corridas llevan ustedes ? ", contestando : " Manolo 40 y yo 34 ".
El otro jefe del manoletismo, residía en Barcelona, éste era D. José Berard Laireaud, que era otro seguidor incondicional, que hizo famoso su sombrero, en cuantas plazas actuaba Manolete. Cuando la faena era de las grandes, y el torero se disponía con los trofeos a dar la vuelta al ruedo, desde una barrera volaba a los pies del califa.
Muchos fueron los agasajos que le rindió a Manolete en Barcelona, donde también los compartía con su peña.
El sevillano Pepe Luis Vázquez Garcés es el torero más significativo en la Tauromaquia de Manolete por varias razones.
La primera, porque fue el torero que más veces hizo el paseillo junto con el espada cordobés ; ocho novilladas, ciento veinte corridas de toros y siete festivales benéficos fue el balance total.
La segunda, y más importante que ninguna otra, porque pudo haber sido la pareja posible de aquella época del toreo de los años cuarenta. Pepe Luis tomó la alternativa el año siguiente a la de Manolete, concretamente el 15 de agosto de 1940. Pepe Bienvenida, en presencia de Gitanillo de Triana, le cede el toro " Sabihondo ", nº 99, de Francisco Chica, en la Maestranza de Sevilla.
Muy pronto se ven anunciados juntos en los carteles el cordobés y el sevillano.
Pepe Luis Vázquez en 1941, en la feria de abril de Sevilla, alternando con Manolete, le corta las dos orejas a un Miura, el primera que mataba de esta ganadería en la Maestranza de 600 kilos.
Esto provocó que al día siguiente en el mismo escenario, Manolete le cortara las dos orejas y el rabo a un toro de Villamarta.
Los públicos vieron despertar ciertos aires de rivalidad, aportando cada uno de ellos aires nuevos a una fiesta, un poco dormida a principios de los cuarenta.
Pero Pepe Luis tiene la desgracia de una grave cornada, dejándole su rostro marcado en el año 1943, en Santander.
No creo en esa frase que tanto se utiliza, de que Pepe Luis no quiso.
El torero siempre quiere, y en el caso de Pepe Luis, hizo lo que fue, un torero con mucha cabeza, inteligente y con las ideas muy claras, todo esto adobado con un arte exquisito, de la más alta escuela sevillana.
El mismo Manolete fue su primer admirador ; en una ocasión llegó a manifestar que el toreo de Pepe Luis podía mandar a todos los toreros de su época a casa.
El Bar Chicote, en Madrid, era un bar cock-tail.
Allí vió Manolete por vez primera a Lupe Sino.
Lupe Sino sólo fue la novia del gran torero y la protagonista del único romance amoroso que se le conoce a Manolete.
También se equivocó Lupe Sino en no darse cuenta que las mejores alhajas que con su dinero pudiera adquirir Manolete serían siempre para su madre doña Angustias.
También tuvo Lupe Sino su gran tragedis en Linares, donde Manolete en su hora de la verdad, de la única mujer que se acordó y por la que lamentó morirse, fue de Doña Angustias.
Lupe Sino, falleció en Madrid en septiembre de 1959, doce años después que Manolete, a la hora de su muerte salía por los chiqueros de Las Ventas un novillo llamado " Islero ".
( Continuará )





lunes, 27 de julio de 2015

MANOLETE...... su tauromaquia ( Capítulo V )




La efemérides la narró así K-hito :
Manuel Rodríguez, natural de Córdoba la sultana, hijo de aquel Manolete, trae un temple, una lentitud y una suavidad en el manejo de la tela que causó asombro.
¿ Cabe torear con más sosiego y finura que el nuevo artista cordobés ?
Se le otorgó la oreja del sexto toro entre grandes aclamaciiones de entusiasmo.
Matando estuvo muy bien, le esperamos el domingo.
Don José Flores Camará tenía una personalidad innegable.
Bajo el aspecto de un hombre seco, frío, duro e inflexible, encerraba una sensibilidad como aficionado que supo equilibrar como nadie lo que la actividad taurina tiene de negocio ponderado y realista.
Su capacidad para el negocio fue tan fabulosa como prodigiosa fue su insuperable afición.
Camará fue un torero sin notable relieve, que al transfigurarse en apoderado demostró que era el taurino más conocedor del toro, del toreo y del torero.
Un año un grupo de aficionados quisieron llevar a torear a Olivenza a Manolete. Le encargaron a un amigo de Camará que hiciera las gestiones, el empresario no tenía intención de ganar en esta ocasión dinero, quería que torease en su pueblo sin importarle si tenía que perder algún dinero.
A la pretensión, le respondió Camará :
Yo no puedo consentir que nadie pierda dinero con Manolete. Con la cabida que tiene esa plaza, ni aún con el " no hay billetes " se cubriran los gastos. En este momento lo mínimo que está ahora ganando Manolete son 200.000 pesetas.
En Olivenza no toreó Manolete, Pepe Luis Vázquez cobró 35.000 pesetas, Antonio Bienvenida 25.000.
Manolete no ha sido el torero que más ha ganado en la historia del toreo. Proporcionalmente y teniendo en cuenta el valor adquisitivo real de la moneda en cada época, ningún otro ganó lo suficiente como para poder adquirir las fincas que pudo comprar Juan Belmonte.
Las 25.000 pesetas, por tarde que cobraba Belmonte en su reaparición en 1925, suponían mucho más que las 200.000 que cobraba Manolete en 1947, la tarde de su última corrida en Linares cobró 250.000 pesetas.
Muy cordobés de temperamento era Camará, pero - era una persona con espíritu asevillanado. Nació y está enterrado en Córdoba, pero vivió en Sevilla, y a ella - por cuanto es y significa en el toreo - la admiró en grado tan superlativo como fue incondicional de José Gómez " Joselito " , que le dió la alternativa en Madrid, el 21 de marzo de 1918.
Ausente de los ruedos Juan Belmonte, en ese 1918 fue Camará compañero de Joselito en casi 60 corridas.
No logró mantenerse a la altura de Joselito y Belmonte.
Tuvo valor y poseyó sobrados recursos como lidiador.
Dejó fama de excelente rehiletero. Dejó de torear como matador en 1926, que retornó a actividades relacionadas con los negocios de la carne.
Cuando actuó Manolete por primera vez - por la noche - en el coso de " Los Tejares " , Camará era el empresario.
¿ Pensó Camará, en 1936, retornar a los ruedos e intentar una reaparición ? Esta no se produjo, pero Camará compitió con Manolete en varios festivales benéficos celebrados en los años 1936, 37 y 38.
En la Edad de Oro del Toreo, los apoderados tenían la misma influencia que los mulilleros y menos poderes reales que los alguacilillos.
Manuel Pineda, apoderado de Joselito - que murió pobre y no vivió rico. Juan Soto era el de Juan Belmonte., Pineda y Soto fueron más bien unos secretarios particulares de los dos grandes colosos y un poco los jefes de sus contabilidades. Facultades de disposición tuvieron, de hecho, muy pocas.
En aquellos años la Comisión de Festejos que organizaba las corridas de la feria de Badajoz, visitaba a Joselito y directamente con éste montaba los carteles. Visitaba después - más que nada por protocolo - a Juan Belmonte, en la seguridad que Juan daba la conformidad. El de Triana se limitaba a decirles : " Yo, como siempre, estoy conforme en lo que disponga José " .
Marcial Lalanda, el veterano maestro, indicaba que tuvo varios apoderados, que en realidad la única función que desempeñaban era eso que ahora llamamos " relaciones públicas " . Marcial Lalanda no comprendía como un torero pudo entregar a un apoderado tantos poderes como los que cedió Manolete a Camará.
El primer apoderado que como tal empezó a sonar fue Dominguín ( padre). Más destacó quizas éste como lanzador de Domingo Ortega y de Cagancho.
Eduardo Pagés ostentó la primicia de firmar exclusivas a los diestros famosos de la época.
Camará erró pocas veces en el saber ver el toro en el campo.
Domingo Ruíz era intimo amigo de Manolo Baena, un gran aficionado en el que toda fantasía tenía acomodamiento, Camará era profundo admirador de las sapiencias de Domingo, que era hondo conocedor de lo que se debe hacer con un torero, si de verdad tiene madera de figura. Ser apoderado - pensó Camará en coincidencia con Domingo Ruíz - es descubrir qué toro le encaja mejor a cada torero en una plaza concreta y en una tarde determinada.
Domingo Ruíz, precursor de Camará en el magisterio del apoderamiento ( lo fue extraordinario de Curro Puya y de otros, y consiguió - caso único que antes de él no tuvo precedentes - que llegara millonario Pepe Luis Vázquez a la alternativa ), no tuvo la suerte de Camará, pues ningún torero se le entregó tan incondicionalmente como Manolete a José Flores Camará.

¿ Que vio Manolete en Camará para una confianza tan ilimitada ?

Sencillamente, José Flores era algo así como un pozo sin fondo en la ciencia y en el arte de saber de toros, del toreo y de toreros. Si, fue Manolete el que le descubrió - cuando prácticamente era Manolete un desconocido - que Camará era un genial apoderado, aunque antes que a él no dirigiera a ningún otro torero.
( Continuará )





jueves, 9 de julio de 2015

MANOLETE..... su tauromaquia ( Capítulo IV )



El cordobés ya apuntó en Tetuán de las Victorias su estilo personal y estoico. Una y otra vez aguanta impávido la embestida del novillo, que le cogió varias veces destrozándole el vestido de alquiler. Manolete ofrece una estampa trágica del torero vencido. El público le increpa sin piedad. Pero a Manolete no parece dolerle el cuerpo ni importarle el vestido roto, ni la cara sucia. Hay en él un deseo de triunfo que aquella tarde del 1 de mayo de 1935 no logra alcanzar.
Uno, le grita, poniéndose en pie en la solanera :
- ¡ Chalao !
- ¡ El chalao lo será usted, idiota ! - responde Luis Miguel irritado.
- Padre, ¿ de verdad es un chalao Manolete ?
- No hijo : no es ningún chalao. Con ese valor, si le respetan los toros, va a ganar los estados de Isabel II.
Dominguín repite el 5 de mayo, y tampoco mejora la inpresión causada en su debut. Se muestra valiente, pero soso, sin angel y codillero. Los críticos dicen en sus periódicos : " Este hijo de Manolete no llegará ni a la medianía que fue su padre.
El 25 de julio de 1935 se presenta en Córdoba con picadores, donde obtiene el primer triunfo importante de su carrera : dos orejas y rabo. Repite en Córdoba en noviembre y corta una oreja.
Inicia la temporada 1936, toreando el 6 de mayo en Córdoba y repite el 31 y el 14 de junio. En este último festejo corta orejas y rabo.
El 18 de julio de 1936, estalla la guerra civil, pero Manolete continuará toreando a lo largo de aquellos tres años, contando con la dirección artistica de su paisano Camará.
La Sevilla " empepeluisada " dijo sí al espigado y nuevo espada cordobés.
La convenció con el argumento irrebatible de su exactitud a la hora de la verdad.
A la cuarta actuación - 9 de octubre de 1938 - y concretamente compitiendo con Pepe Luis Vázquez, la Maestranza consagra a Manolete. Nunca hasta ese día disfrutó Manuel de un mayor gozo.
Fue un día grande ese 9 de octubre de 1938. Bota el nombre de Manolete de los mostradores de las tabernas trianeras.
Rebota en los bares de San Julián, El Palmarejo y el Arenal.
No se atreven a hablar de todos los que viven en San Bernardo ; les duele que su vecino Pepe Luis - con tanta gracia como tiene y con lo muchisimo que sabe - no pueda ser en exclusiva el amo de la torería. Los aficionados del barrio de la Macarena reconocen que es difícil que se pueda ver torear mejor al natural como lo ha hecho Manolete. Sólo de Manolete se habla en todo Sevilla.
El novillo de Villamarta - bravo, fino y fiero - ha salido de bandera. Le ha tocado a Manolete. Ha podido expresar con él cuanto de torero siente. Se ha consagrado en la Maestranza. Después de la novillada le visita el viejo maestro José García " El Algabeño ", amigo de Camará y le dice el veterano matador :
- Pepe, debe ya tomar la alternativa, Manuel, tu paisano.
Como matador de toros ganará él a Marcial Lalanda y a Domingo Ortega, que están ya cansados.
Camará piensa y medita. Tres días despés toreará otra vez con Pepe Luis - Manolete en Córdoba. En masa, copando los trenes especiales, los sevillanos se desplazan cerca de la Mezquita - a Manolete, Manuel Calderón y Pepe Luis Vázquez con ganado de Villamarta.
A Manolete no se la ganan esa tarde - 12 de octubre de 1938 - esos dos. La personalidad de Manolete sólo la tiene Manuel Rodríguez. Lo suyo - ya lo han visto en Sevilla - es diferente.
Termina la contienda el 1º de abril de 1939, año en el que licencian al artillero Manuel Rodríguez Sánchez y se doctora el torero Manolete.
Camará sigue meditando lo que el Algabeño le ha dicho en Sevilla.
La alternativa se produce el 2 de julio de 1939, sin que importe para el llenazo en la Maestranza que sea día de tórrido calor. Respetuoso siempre, le pregunta al padrino Chicuelo en el instante de la entre ga de los trastos :
- ¿ Esta mejor el toro por el lado derecho, no maestro ?
- Si, pero tú eres Manolete y serás capaz de sacarle naturales. Mucha suerte, tocayo - le responde Manuel Jiménez " Chicuelo "
No tiene firmadas muchas corridas. Las primeras las irá conquistando tarde a tarde Manuel. Gana 12000 pesetas ese día de la alternativa y entrega 2000 pesetas como donativo a los fines benéficos de los periodistas sevillanos. Memorable corrida de la Prensa. Nunca se le vio a Chicuelo más inspirado en su " Sevilla ". El testigo Rafael Gitanillo se abelmontó en el quinto, que salió de bandera, y con el capote recordó a su hermano Curro Puya. También - como no - hubo orejas para Manolete.
Manuel Rodríguez está contento, cuando al regresar a Córdoba le ofrendó a su madre su primer éxito como matador de toros.
Días después torea en el Puerto.Juan Belmonte le dijo a Clarito en San Sebastián :
- Entonces, ¿ no ha óido nada de Manolete ?......
Y le contó entonces la tremenda corrida de Pablo Romero que presenció Juan en el Puerto desde el callejón, luego de haber actuado como rejoneador. Domino Ortega, Pascual Márquez y Manolete formaban el cartel. Los dos competían desesperadamente sin reparar en el volumen y poderío de los toros. Y Domingo Ortega, viéndoles cogidos y nada deseoso de apencar con la carga, recomendaba :
¡ Muchachos, arrimarse, sí, pero con cuidado ! " A Manolete lo desbarató el tercer toro.
Hecho trizas la ropa y el cuerpo, nadie esperaba, y todo el mundo aplaudió, que en lo álgido de la pelea del cuarte saliese Manolete de la enfermería a toda prisa inquiriendo ¡ si le tocaba el quite !....
Y le contaba Juan Belmonte a Clarito - a mí, que debía de estar curado de espanto, me puso la carne de gallina.....
Córdoba lo alumbro, Sevilla lo consagró. Le falta sólo a Manuel Rodríguez, para conseguir como Manolete sus objetivos, la conquista de Madrid.
No cabe más novedad ni más lujo en el cartel del 12 de octubre de 1939. Juan Belmonte ( rejonedor ), Marcial Lalanda, Juanito Belmonte y Manolete, con toros de Antonio Pérez, que es la ganadería en boga.
( Continuará )





viernes, 19 de junio de 2015

MANOLETE...... su tauromaquia ( Capítulo III )



Al fin Manuel, un día prestó atención a los afanes de sus amigos....... Todos iban a escalar la cumbre del toreo ; ganarían el dinero a manos llenas, lograrían notoriedad, vestirían trajes de seda y oro....
Fue entonces cuando en el Campo de la Merced le enseñaron a dar unos pases y unas verónicas. " Tu te estás quieto y mueves sólo la tela. ¿ comprendes ?
Una noche cordobesa paseó con don José Flores " Camará " por el Campo de la Merced.
- Aqui están " reunias " las principales casas de todos los que hemos sido toreros de Córdoba. Mi tío  Machaco nació en esa y yo detrás de esas ventanas, en esta fue en la que vivió tu madre los años que estuvo casada con Lagartijo Chico. Este, cuando enfermó y se echó a morir, se trasladó a esta otra que era la de su padre.
El chavea crece y se hizo - primero el ser y después el hacerse - torero.
Con once años de edad dió comienzo a sus andanzas de aficionado, junto a otros chavales de su edad su primo Manuel, Rafaelillo Luque, Luis González.... las fincas " El Lobatón " y " Córdoba la Vieja " saben bien de las correrías de los chavales, en aquellas épocas aspirantes a figuras de la fiesta, Fue precisamente en " Córdoba la Vieja ", en la que pastaba el gando de don Florentino Sotomayor, donde el joven Manuel recibió su bautismo de sangre. Y es curioso. Allí se encontraban los matadores de toros Marcial Lalanda y Fausto Barajas, Marcial se brindó a trasladar a Córdoba en su coche al torerillo herido, para que recibiera la oportuna asistencia.
¿ Quién le iba a decir al maestro Marcial que andando el tiempo habría de alternar en carteles de lujo con aquel muchacho de endeble contextura física, pero que encerraba en su espigado cuerpecillo, una futura figura del toreo ?
Manuel, fiel a la tradición familiar, tenía que ser torero. Sus actuaciones en las Escuelas  Taurinas de la Venta de Vargas de Córdoba, de Montilla y de Bujalance. El domingo de Resurrección del año 1931 actuó en Cabra con su primo y con la señorita torera Juanita Cruz, en la lidia de novillos de Gamero Cívico. Y en 1933 se incorporó al espectaculo " Los Califas " actuando en la parte seria en las plazas de Barcelona, Málaga, Arlés, Nimes y otras.
Actuó en Córdoba de luces por primera vez en una novillada nocturna celebrada el sabado 12 de agosto de 1933. Contaba, 16 años de edad.
Posteriormente, el 1 de octubre del mismo año, actuó en Córdoba de nuevo, ya de día, en una novillada sin picadores.
En la siguiente temporada 1934 toreó poco el joven diestro : cuatro festejos sin picadores, dos de ellos en Ecija, otro en Úbeda y otro en Sabiote. Decidido resueltemente a ser torero, su apoderado le contrata, ya una novillada con picadores el primero de mayo de 1935.
Desde Cuatro Caminos a la plaza de toros de Tetuán de las Victorias había un largo techo lleno de tabernas.
Y la mayoría de los espectadores llegaban al coso con las mejillas rojas, los ojos redondos y la lengua pastosa.
La plaza de Tetuán de las Victorias construida en 1870, se decía que era la antesala de Madrid, en la carretera de Aragón. A Tetuán acudían los novilleros que empezaban, para enfrentarse con ganado de mucho respeto, poca casta y grandes dificultades.
Ir a los toros de Tetuán de las Victorias suponía para el aficionado comer y beber durante el camino. Tabernas y bares reclamaban al transeunte la riqueza de sus mostradores.
Se anuncia una novillada con picadores, con ocho reses de Esteban Hernández para los mexicanos Liborio Ruíz y Silverio Pérez y los españoles Ángel Rodríguez " Manolete " y " Varelito Chico ", por error figura Manolete con el nombre de Ángel en vez de Manuel. Es un desconocido y el público, aquel día sin toros en Madrid, se dirige alegre hacia la pequeña plaza de Tetuán de las Victorias.
El empresario de la plaza es la empresa Dominguín.
Un niño con calzón corto de casí nueve años, anda por la plaza de la mano de su padre, el empresario, que está controlando personalmente todos los detalles de la novillada desde las doce de la mañana. Ha asistido con su padre, al sorteo, al apartado, ha dado una vuelta por los corrales, por las cuadras, ha visto colocar los petos a los jacos e, incluso ha ayudado a abrochar una gruesa correa, con la ayuda del mozo que la colocaba.
Tiene la mirada honda, el perfil de señorito; los ojos se le van detrás de todo aquel trasiego de gentes vestidas de luces, de monosabios. Es el hijo pequeño de Domingo González Mateos " Dominguín ", exmatador de toros y ahora apoderado y empresario famoso, descubridor de Domingo Ortega. El niño se llama Luis Miguel.
A sus nueve años, es esbelto y distinguido. Su mirada todo lo abarca desde su curiosidad infantil.
Eran cerca de las cuatro y cuarto cuando entró en el patio de caballos un viejo coche de alquiler de Madrid.
Junto al chofer Manolete. El debut se lo había ajustado José Molina, empresario de la plaza de Córdoba y yerno de Guerrita, por los gastos, Manolete repetiría el 5 de mayo. Así lo tenían concertado Dominguín y José Molina. El traje era alquilado viejo y roido.
El mozo de espadas, Curro Molina, abre la puerta y el debutante desciende. Serio, cara enjuta, mirada triste, como desvaída, con el mentón hundido en la pechera de la camisa, intenta abrirse paso entre los curiosos.
- Y éste ¿ quién es ? - preguntan.
Cuando Manolete sale de la capilla, Dominguín se le acerca.
- Buenas tardes, Manolo.
- Buenas tardes, don Domingo.
- Mira, éste es mi chiquillo Luis Miguel, el pequeño.
Luis Miguel alza los ojos y extiende la mano al diestro, con admiración, sin articular palabra. La seriedad del novillero, espigado, como salido de los pinceles del Greco, le impresiona.
Y qué, ¿ quieres ser torero ?
- Si, como mi padre.
- Muy seguro estás tú.
- Sí. Seré muy bueno. El mejor.
Manolete esbozó una tenue sonrisa, tan leve que nadie, excepto Luis Miguel, la captó.
- Que haya suerte - dijo Domingo Dominguín.
- Falta me hace,. Y para la próxima, don Domingo, que la imprenta se entere que me llamo Manuel y no Ángel.
La novillada está a punto de comenzar y entre el público toma asiento en un tendido el periodista Ricardo García " K-Hito ", interesado por ver a Silverio Pérez y a Manolete, hijo de Manuel Rodríguez, al que había aplaudido en su juventud.
( Continuará )