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jueves, 7 de mayo de 2015

ENCASTE SANTA COLOMA ( CAPÍTULO XII )



Un gran alquimista del encaste Santa Coloma fue José Chafik Hamdan Amad, falleció en abril del pasado año, nació en Libano, en 1937, emigró cuando era niño con su familia a México, de su camino para ir al colegio nació la afición a los toros, pasaba todos los días frenta a una ganadería, no sabía para qué servían aquellos animales, pero se fue enterando y despertó su curiosidad por el mundo del toro. Quiso ser novillero pero el dolor de las volteretas pudo más que las ganas de torear.
Trabajó en grandes almacenes y aquello le aburría.
Apoderó a la gran figura del toreo azteca, Manolo Martínez, el mandón como le llamaban sus partidarios por su dominio de la profesión.
Es el diestro que más paseillos ha hecho en la Monumental, 91 tardes con un gran palmarés de trofeos, lo cuidó, mimó, promocionó y motivó para triunfar y dar lo mejor de sí.
José Chafik emprendió en España la aventura ganadera más importante de fin de siglo San Martín.
En Azuaga ( Badajoz ) hizo su cuartel general en España, en tierra de conquistadores, escarpada y caliente le recordaba mucho a su rancho de México, sus hierros : La Gloria, El Olivo y San Martín.
Abria su casa a todo aquel que le merecía confianza el último en ganarse un lugar especial en su rancho fue un chaval de Galapagar, enviado por su amigo Victorino Martín y acompañado por Antonio Corbacho. Ahí comenzo la leyenda de José Tomás, hospedado y moldeado en la ganadería del sabio libanés.
La Gloria es una dehesa extremeña muy ganadera y muy especial. Está enclavada en el término de Azuaga, situada dentro de la provincia de Badajoz, en su confluencia con Córdoba y Sevilla, en una zona de resonancias literarias y taurinas, cerca de Fuenteovejuna y Zalamea, cerca de Bienvenida, la patria original de la legendaria dinastía. En su medio espacio, no llega a las 600 hectáreas, los cercados pequeños pero suficientes, se multiplican no sólo para dar sitio a todos los empadres - así denominan en México al cerrado que corresponde a un semental y su lote de vacas, a la división de cercados entre erales, utreros y toros, le llamaban cebadero, que es el cercado final de la saca. 
Mejoró la calidad nutritiva del suelo, así como aumentó la cantidad de lagunas para beber el ganado y crear un microclíma propicio al toro de lidia.
En la Gloria José Chafik juntó ganado de distintas ramas, saltillo, santa coloma de Paco Camino, santa colomas ibarreños de Palomo Linares y de Ignacio Pérez-Tabernero, coquillas de Sánchez Fabrés y Sánchez Arjona, saltillos de Moreno de la Cova y Moreno Silva y hasta Vega- Villar de Arturo Cobaleda.
Juntaban en los lotes de vacas sementales de diferente rama. Pensaban que esa floración de ramas algunas con fuertes dosis de casta vazqueña, como los patas blancas, considerados en España por separado como encaste, de hecho no lo son, sino que podrían pertenecer a un encaste dominante, el de saltillo.
Me contaba el señor Chafik : lo de Buendía, via Camino, es Santa Coloma con Saltillo ; lo de Moreno de la Cova y Moreno Silva es Saltillo puro. Graciliano y Coquilla están más cargados de Ibarra. Pero hace cien años, el Conde de Santa Coloma hechó sementales de saltillo a las vacas de ibarra. Ahora un siglo después nosotros volvemos a echarles saltillo a todo lo que se relaciona con este encaste. A lo de Camino intentó darle más cara. A lo de Gracialiano y Coquilla, parte lo conservó puro y parte lo cruzó con Saltillo.
Naturalmente eliminó todos los resultados que no le dieron bien en el refresco.
Me decía : mira, el escaste Vega-Villar, los patas blancas, se formó con la venta del Conde de Santa Coloma a don José Vega, un ganadero de Colmenar Viejo. Este era muy amigo del Duque de Veragua, quien le recordó el gran florecimiento que en su día - hablo del siglo pasado - tuvo el cruce hecho por Vicente José Vázquez Saltillo con Cabrera y Vázquez, cuando el célebre cruce de Vázquez y Vistahermosa, le recomienda, pues, el Duque a José Vega que compre sementales de Saltillo.
Viaja a Sevilla y no se puede entender con Saltillo, que era un hombre bastante difícil, y compra dos sementales al Conde de Santa Coloma, puros Saltillos, cárdenos, coleteros, luceros, bragados, como eran entonces los Saltillos, como lo fueron algunas de las vacas saltillas que Llaguno se llevó a México y los echó a sus toros veragüeños.. Bién, este encaste no ha tenido ninguna mezcla en manos de Sánchez Cobaleda ni de Arturo Cobaleda.
¿ Que hizo José Chafik ? : a los Cobaleda sólo les compro vacas y les echo sementales de Saltillo y sementales de Buendía, o sea Saltillo- Santa Coloma, así pretendía morfológicamnete, dar más cara a lo de Camino vía Buendía ; en su comportamiento, sumar la nobleza y la clase humillada de 
Vega-Villar con la embestida larga, también humillada de Santa Coloma y Saltillo.
Chafik decía que la mayoria de los ganaderos pensaba que para fijar caracteres y hechuras el ganadero debe moverse dentro de una cierta consanguineidad, que abrirse puede producir resultados poco unitarios, desconcertantes para la continuidad de la ganadería y desconcertantes para los toreros.
Pero él opinaba que la ley sería ésta . consanguineidad e inmediatamente abrirse. En este caso, lo importante que los sementales con que tu abras la ganadería sean importantes y que provengan de lo mismo que de hecho sean un refresco de lo mismo. Lo importante es buscar gemas, verdaderas alhajas con las que fijar caracteres e, inmediatamente, reiniciar el ciclo y volver a abrirse.
Lamentablemente decia la edad juega en nuestra contra.
El ganadero trabaja siempre con un tiempo más largo del que dispone. Pero a la par que hacemos nuestros toros, trabajamos con quienes nos van a heredar, para que la linea directora de la ganadería no se rompa con el tiempo.
La consanguinidad fija caracteres y define el estilo de una ganadería. Pero la necesidad de abrirse desborda el marco de las familias de un mismo hierro, incluso en las ganaderías muy largas. Mira, cuando un semental excepcional da productos muy buenos y perseveras en esa endogamia, la genética nos demuestra empíricamente que esa descendencia es como una escalera que va de lo bueno a lo mejor, y cuando llega a la cúspide, lo bueno salta a lo mediocre. Es necesario vigilar el proceso y abrir, permanente abrir. Con un toro importante y de lo mismo. Aclaro, para abrir no para cruzar.
Mira, tengo 40 años de ganadero, y uno de los principios inmutables en que creo es el equilibrio permanente entre cerrar y abrir genéticamente.
Además lo que hacemos en La Gloria, lo tenemos experimentado allá en México con muy buenos resultados.
( Continuará )





domingo, 7 de diciembre de 2014

ENCASTE SANTA COLOMA ( CAPÍTULO X )




En 1939, don Graciliano Pérez Tabernero, vende su ganadería, para conservar sus fincas. Cuatrocientas cabezas. Tenía 61 años, pero se queda con veinticinco becerras y un semental, fue la segunda época de don Graciliano Pérez Tabernero.
Las cuatrocientas vacas, las compro don José Escobar Barrilaro, permanecieron durante cuatro años cerca de Ciempozuelos ( Madrid ) en una finca alquilada a la familia Esteban Hernández.
Pasado ese tiempo emprendieron el viaje hacía el sur. Santiago Aparicio tenía entonces dieciséis años y trabajaba con su padre, mayoral de la ganadería de Sánchez Rico.
Le convence don José Escobar para que se trasladara a la mariama Santiago, que hizo el viaje en tren con los 400 animales, una novedad en aquel momento en la historia de la ganadería brava, después participó en el traslado a Salteras y, finalmente, en la última recta del camino. Los ganaderos vecinos de don José - Pablo Romero, Concha y Sierra, Pérez de la Concha, Miura...... participaron en el traslado a pie enviando ochenta cabestros y decenas de vaqueros de sus respectivas ganaderías.
Separaron la manda de los cuatrocientos animales, en seis grupos y, dos días después, los gracilianos llegaron al majestuoso castillo de la Isla Mínima, construido por don José Escobar en los años cuarenta sobre los restos del palacio del marqués de Olaso con el fin de ofrecer a los toros un hábitat previligiado en la marisma del Guadalquivir.
Una joya, con una asombrosa `plaza de tientas que, guardando las proporciones, don José quiso a imagen y semejanza de la Maestranza ¿ Incluido el palco del Principe !
Don José Escobar encontró enseguida un hueco en las grandes ferias.
Impulsados por la etapa de don Graciliano, de Salamanca, los gracilianos de la marisma participaron en las tardes gloriosas de Manolete - y a la inversa -, hasta el punto que, a menudo, éste los imponía, como ocurrió en Pamplona o Valencia para corridas triunfales.
Algo que dio pie a una jugosa anécdota, cuando don José Escobar, ganadero tan anglófilo, viajó a Londres para ofrecerle a Winston Churchill la cabeza disecada de uno de los toros lidiados por Manolete, - el 23 de julio de 1944 en Valencia - , que tenía en la testuz una mancha blanca en forma de V de la victoria similar a la inmortalizada por el primer ministro inglés. Pero esta victoria no fue como el ganadero esperaba. Poco a poco, a partír de los años cincuenta, la ganadería abandonó la primeria línea. ¿ Don José Escobar había cedido en exceso a las pretensiones amistosas de los toreros reduciendo la cara de sus toros ? Lo cierto es que, salvo notables excepciones, sus camadas ya no daban ejemplares que pudieran entrar en las grandes ferias.
La casta y la nobleza continuaban, y esto tampoco contentaba al público, cuyo gusto se había radicalizado
Menos aún cuando en Salamanca, a partir de las veinticinco vacas que don Graciliano conservó una nueva ganadería tomaba el relevo, despertando interés de la mano de Juan Luis Fraile, quien se esforzaba por mantener el picante que, rápidamente, enloquecería al público francés.
En los años sesenta don José Escobar dedicó quinientas hectáreas a la crianza del arroz, reservando para los toros la parte más pequeña, que no ha dejado de disminuir por una sencilla razón : el arroz se vende mucho mejor que los toros La mecanización del cultivo del arroz, aceleró esta reconversión. Las vias del tren - que llegaban hasta aquí cuando los camiones no podían acceder se usaron para construir los cercados, mientras que la aldea de San Lorenzo del Guadalquivir, eregida en los años setenta por don José Escobar con el fin de proteger a los trescientos trabajadores contratados en la finca.
Tras la muerte de don José Escobar, la ganadería permaneció hasta 1995, a nombre de sus herederos.
A partir de entonces se escinde en dos lotes.
El primero conserva el hierro originario su propietaria su hija Rosa Escobar, mientras que el segundo ha pasado a ser propiedad de su otra hija, María Victoria Escobar.
Para llegar a la Isla Mínima, pasado Coria, La Puebla y la venta El Cruce, el camino se hunde hacia las tierras del arroz.
El rancho " El Rocio " de los Peralta se situa a la izquierda, las ruinas de Pérez de la Concha más allá a la derecha, y después el pueblo de Villafranco del Guadalquivir. Tras los silos de una importante cooperativa agrícola a los cinco minutos aparece Isla Mínima.
Don José Escobar Barrilaro, nacido en Ronda ( Málaga ), hizo fortuna.
El dolar y la libra no guardaban secretos para él. Banquero del Loyds Bank. Deseoso de echar raíces en el campo, compró diversas propiedades, siempre a la orilla de rios. Cuando en 1944 unos compañeros ingleses le comunicaron que Isala Mínima se ponía a la venta, no vaciló para comprarle, a la Compañía Inglesa de Marismas, algunos cientos de hectáreas, pensaba dedicarse al arroz, su prioridad consistía en devolver al encante Santa Coloma, de don Graciliano Pérez Tabernero, su esplendor.
Aficionado profundo don José Escobar Barrilaro comenzó su carrera como ganadero de primera categoría.
En la actualidad el hijo de Rosa Escobar, Mauricio, regenta la ganadería que su abuelo don José inició en 1940.
Para remediar el problema de la escasez de cuernos fueron a San Martín a buscar dos sementales.
A diferencia del hato de Juan Luis Fraile, todo negro, en el de Mauricio Soler Escobar, con el refrescamiento resulta evidente en los pelajes.
En septiembre de 2012, una novillada de Mauricio Soler Escobar con aire asaltillado, despertó el interés de los aficionados toristas.
Don Rafael Cabrera, tituló en su cronica :
" ¡ Que vuelvan ! ". Este reconocimiento por parte del sector más exigente de la afición le permitió a Mauricio Soler Escobar vender, al año siguiente 2013, una corrida en Vic, capital histórica del torismo francés.
Mauricio lleno de esperanza sigue luchando. Desgraciadamente, el sueño se trunca de forma brutal el 19 de mayo de 2013, sentencia la Federación de Sociedades Taurinas de Francia en su blog :
" Lote bien presentado y armado, pero flojo.
Tampoco los gracilianos han servido mucho a los toreros. Las nubes negras que los había acompañado desde la marisma descargó su rabia en Vic.
El porvenir de los gracilianos de la marisma depende de forma exclusiva, de la capacidad de Mauricio Soler para seguir defendiéndolos a capa y espada.
La luz ambarina de la marisma, más bella que ninguna, continúa iluminando los arrozales.
( Continuará )